Un grabado rupestre palmero podría simbolizar la Montaña de Argual
En el paredón rocoso de El Lomo de La Fajana (El Paso) aparece grabado lo que podría ser un enorme mapa con innumerables detalles
Un grabado rupestre palmero podría simbolizar la Montaña de Argual
En el paredón rocoso de El Lomo de La Fajana (El Paso) aparece grabado lo que podría ser un enorme mapa con innumerables detalles
Una anciana nonagenaria entra temblando a un sex-shop y, con una sonrisa toda dulzura, pero con voz tremendamente entrecortada, se dirige al encargado y le dice:
—¿A-a-a-quí ve-venden los los con-sola-dores Ultra-aa 2002 de 7 ve-velo-cidades, su-super po-potencia y cam-cambios, con te-tecnolog-íaaa ja-ja-japonesa de última ge-ge-nera-a-ción a pilas y gra-gra-duables?
—Sí, señora —contesta el encargado—. ¿Quiere que le muestre uno?
—Nooo, nooo. ¿Me pu-pu-pue-eeeede de-decir có-có-mo se apa-apagaaaa?
Presentación (de la temporada) es una alternativa a upfront en el contexto de las noticias sobre televisión.
Todos los años, durante el mes de mayo, las cadenas generalistas estadounidenses informan de la configuración de la parrilla televisiva para la siguiente temporada a los anunciantes, quienes deciden en qué canal colocarán su publicidad. Este tipo de actos se conoce como upfront (que en español equivale a por adelantado), ya que los anunciantes compran los espacios publicitarios con antelación, meses antes de que comience la siguiente temporada.
Uso no recomendable
• En las primeras semanas de mayo tienen lugar los upfronts.
• Estuvimos en el upfront de HBO y te contamos todo lo que se viene para el 2019.
Uso recomendable
• En las primeras semanas de mayo tienen lugar las presentaciones de la temporada.
• Estuvimos en la presentación de la temporada de HBO y te contamos todo lo que se viene para el 2019.
Se trata de un anglicismo que no añade precisión ni claridad y que, de hecho, suele ir acompañado de una explicación para que el lector entienda su significado. Por tanto, se prefiere optar por el sustantivo presentación o parafrasear la oración de forma que resulte comprensible desde el principio.
Hace varios años que Carmiña y Manolo se unieron en santo matrimonio pero, por más que lo han intentado, no han logrado tener descendencia.
Al notar su frustración, unos amigos les recomiendan que vayan a New York a consultar con un especialista en fertilidad que tiene fama de ser el mejor ginecólogo del mundo.
Así, echando mano de sus ahorrillos, Carmiña y Manolo se fueron a New York y al consultorio del famoso ginecólogo. Cuando al fin éste los recibió (llegaron sin tener cita, y la enfermera, que medio hablaba español, les hizo un puesto en la agenda del doctor) tomó tiempo el que se entendieran, pues ni Carmiña ni Manolo hablaban inglés, y el doctor no sabía nada de español y menos de gallego.
Pero al final, y a base de señas, el doctor les dijo que tenían que hacerse los análisis de rigor y los exámenes físicos. Nada de esto indicó un motivo que justificara la infertilidad de la pareja, así que el doctor, recurriendo de nuevo a señas, esta vez muy gráficas y expresivas, les hizo entender que tenían que hacer el amor delante de él para examinar en detalle la forma en que lo hacían.
Avergonzados, pero movidos por el gran deseo de tener un hijo, Carmiña y Manolo se desnudaron y, en presencia del doctor, hicieron el amor mientras él observaba con detenimiento cada ángulo, cada movimiento, cada posición (arriba, abajo, derecha, izquierda…). De pronto el doctor dijo «Stop!», lo cual sí fue entendido por la pareja por aquello de las señales de tráfico.
Con aire circunspecto, el doctor se sentó en su escritorio y, sin mediar palabra (¿para qué, si no lo iban a entender?), extendió una receta que le entregó en propia mano a Manolo.
Supercontentos regresaron los viajeros a su pueblo natal y, aunque avanzada ya la noche, se fueron corriendo a la mejor farmacia de turno de la ciudad más cercana a pedir el medicamenteo que le doctor gringo les había recetado.
—Buenas noches—, le dijeron al farmacéutico.
—Bueeenaaass—, contestó éste.
—¿Tiene usted Triteoterol?—, preguntó Manolo.
—¿Cómo dice?—, preguntó a su vez el farmacéutico.
—Digo que si tiene TRI-TE-O-TE-ROL.
—Triteoterol, triteoterol… Pues no me suena a nada conocido—, respondió extrañado el farmacéutico.
—Oiga, por favor, no nos diga eso que, ¡se lo juro!, acabamos de llegar de los Estaos Uníos y allá nos lo ha recetao un superdotor.
El farmacéutico sacó su mano por la ventanilla, ésa usada para atender durante las horas nocturnas de guardia, y les pidió la receta. Leyó y, perplejo, les dijo:
—Creo que habéis leído mal. Aquí pone, en inglés,¡TRY THE OTHER HOLE! * Ver abajo.
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(*) «Prueben por el otro hueco»
Los términos puya y pulla, que comparten algunos aspectos de su significado, designan realidades distintas, ya que, mientras que el primero alude a un objeto físico (una punta de acero), el segundo hace referencia a una expresión verbal.
En concreto, y según el Diccionario Académico, una puya es una ‘punta acerada que en una extremidad tienen las varas o garrochas de los picadores y vaqueros, con la cual estimulan o castigan a las reses’, y una pulla es un ‘dicho con que indirectamente se humilla a alguien’ o una ‘expresión aguda y picante dicha con prontitud’.
Esta diferencia de significado se ve claramente en frases como las siguientes, en las que esas dos palabras se usan en su sentido recto:
• Los daños de la puya en el animal eran superiores a lo que se pensaba.
• La pulla del presentador a sus excompañeros sorprendió a los espectadores.
El hecho de que ambas expresiones tengan significados próximos (las dos aluden a algo agudo y de algún modo hiriente) hace que sea común emplear una por otra, en especial puya en casos en los que lo más apropiado habría sido emplear pulla.
Así sucede en frases como «Puyas para todos en la gala de los Goya» o «Bertín le clava una pulla a la presidenta con su ideología republicana, agnóstica y abortista», en las que, pese a que se cruzan los significados de puya y pulla, caben interpretaciones figuradas o metafóricas.
Uso preferible
Aunque ninguno de estos dos últimos ejemplos pueda considerarse censurable con las interpretaciones figuradas que se mencionan, resulta preferible, si se quieren evitar ambigüedades, reservar el término pulla para el ataque verbal y puya para la punta de acero.
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LA RECOMENDACIÓN DIARIA. Klebsiela, con una ele y en minúscula
La forma klebsiela, con una sola ele, en minúscula y sin resalte, es el nombre común de la bacteria que ha causado la muerte de varios bebés en España, mientras que, si se opta por usar el nombre científico, lo adecuado es escribirlo con dos eles, en cursiva y con mayúscula en la primera palabra: Klebsiella pneumoniae.
Uso inadecuado
• Muere un bebé infectado por la bacteria klebsiella.
• Fallece otro bebé prematuro, víctima de la klebsiella.
Uso adecuado
Si se interpreta como nombre común:
• Muere un bebé infectado por la bacteria klebsiela.
• Fallece otro bebé prematuro, víctima de la klebsiela.
Si se interpreta como nombre científico:
• Muere un bebé infectado por la bacteria Klebsiella.
• Fallece otro bebé prematuro, víctima de la Klebsiella.
Tal y como se indica en el Diccionario de Términos Médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, la escritura adecuada del nombre común de la bacteria es klebsiela, con una ele, y no klebsiella.
La misma obra señala que el nombre científico del género de las bacterias es Klebsiella, con mayúscula inicial, con dos eles y en cursiva, y no Klebsiela. Si se añade la denominación de la especie (penumoniae), ésta se escribe también en cursiva, pero con minúscula inicial: «¿Qué es la Klebsiella pneumoniae?», no «¿Qué es la klebsiella pneumoniae?».
10 de mayo de 1843. Nace el canario Benito Pérez Galdós
Nació en Las Palmas, y cursó estudios en su ciudad natal, en Tenerife y en Madrid
Cortesía de Loly Jerónimo
Una mujer entró a una tienda de valiosas alfombras persas. Después de un rato vio una que le gustó mucho y se acercó para inspeccionarla.
Al inclinarse para tocarla se le escapó accidentalmente una sonora y «aromática» emanación gaseosa. La mujer quedó como petrificada, y, aún sin incorporarse, miró con cuidado a ambos lados por si cerca de ella hubiera alguien que pudiera haber «disfrutado» de su sonora y «perfumada» entrega.
Al no ver a nadie se incorporó más tranquila, pero al girar sobre sí misma para marcharse se encontró de frente a un vendedor que, era obvio, había estado justo detrás de ella todo el tiempo.
Volvió a quedar petrificada, esta vez frente al vendedor que, con ceño adusto, le dijo:
«¿Buenos días, señora, ¿en qué puedo ayudarla?»
Ella, muy apenada, sólo atinó a decir, señalando la alfombra que había inspeccionado minutos antes:
«Señor, ¿cuánto cuesta esta alfombra?»
Muy circunspecto, el vendedor respondió:
«Mire, señora, si con sólo tocar esa alfombra a usted se le salió un pedo, cuando le diga el precio ¡¡¡se va a cagar!!!»
Las formas averigüe y averigüen, del verbo averiguar, se escriben con diéresis en la u, por lo que no resultan adecuadas correctas las grafías averigue ni averiguen.
Uso incorrecto
• Averigue todo lo que pueda sobre pagos con tarjeta de crédito.
• Ha pedido a la comisión encargada de la inspección que averiguen si se trata solo de un hecho aislado.
Uso correcto
• Averigüe todo lo que pueda sobre pagos con tarjeta de crédito.
• Ha pedido a la comisión encargada de la inspección que averigüen si se trata solo de un hecho aislado.
Tal y como se señala en la Ortografía de la Lengua Española, la diéresis se emplea para indicar que la u se pronuncia en las secuencias gue y gui, que aparecen en palabras como antigüedad o pingüino. Así, las formas mencionadas del verbo averiguar, junto con averigüé, averigües, averigüemos y averigüéis, también deben llevar este signo ortográfico.
La Danza de Los Enanos en Tenerife / María Victoria Hernández
En el mes de noviembre de 1935 los enanos salieron de La Palma por tercera vez. La primera fue en 1892, por las Fiestas de Mayo de Santa Cruz de Tenerife, y la segunda en 1894 danzando en Tenerife y en Cádiz.