[LE}— «Anunciar que», no «anunciar de que»

El verbo anunciar se construye sin la preposición ‘de’ cuando se utiliza con el sentido de dar noticia o aviso de algo.

Uso incorrecto

  • LeBron James anuncia de que no irá a los Juegos Olímpicos.
  • El expresidente del Barça ha anunciado de que el club apoya el proyecto de la liga europea.
  • El primero en anunciar de que su país iba a suspender sus obligaciones fue Donald Trump.

Uso correcto

  • LeBron James anuncia que no irá a los Juegos Olímpicos.
  • El expresidente del Barça ha anunciado que el club apoya el proyecto de la liga europea.
  • El primero en anunciar que su país iba a suspender sus obligaciones fue Donald Trump.

Según explica el Diccionario del estudiante, anunciar significa ‘hacer que (algo, especialmente un hecho futuro) se conozca o se sepa’. No es necesario añadir una preposición entre el verbo y el complemento directo (aquello que se anuncia). Utilizar el verbo con ‘de’ puede deberse a un cruce con otros verbos de significado similar, como informar o avisar, que sí pueden construirse con esa preposición. En el caso de anunciar, añadir de es una incorrección gramatical conocida como dequeísmo.

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[ElPaso}— Turismo volcánico en El Paso

02-11-2021

David Felipe Arranz*

El escritor y cineasta francés Guy Debord (1931-1994) escribió en La sociedad del espectáculo (1967) que “bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de entretenimiento, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante” y que el espectáculo puede ser “difuso” o de carácter consumista, como el de la sociedad estadounidense, o “concentrado”, de carácter dictatorial, basado en el culto al jefe. Años después, en Comentarios sobre la sociedad del espectáculo (1988), añadió el análisis del espectáculo “integrado”, que es transversal, mezcla de los dos anteriores y que caracteriza a las sociedades actuales: “renovación tecnológica incesante, fusión estatal-económica, secreto generalizado, falsificación sin réplica y presente perpetuo (ni pasado, ni futuro)”. Ahí es nada.

Entre jueces improvisados e inquisidores vocacionales, en el reino de lo políticamente correcto —según quién— en que algunos han convertido España, emerge en La Palma, entre erupciones de lava y lenguas de fuego, el turista volcánico, que es un insulto para quienes han perdido su hogar. En un arrebato de cinismo morboso, un curioso que se ha desplazado hasta el mirador de Tajuya, en El Paso, dice que esto de viajar a la isla a ver el volcán “es una forma de apoyar”. No sabemos cómo, pero el caso es que la desfachatez va trampeando el sentido ético. Otro alucinado asegura que “al final esto casi se está normalizando, llevamos más de cuarenta días de volcán”.

Pero cuando el propio director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias, Miguel Ángel Morcuende, anima a este circo colectivo —“agradecemos que vengan tantos turistas”—, es normal que, vencido el terror inicial, ya hayan pasado diez mil visitantes a solazarse con el espectáculo, desde el balcón y con palomitas. Morcuende, en un último arrebato de lucidez, ha desaconsejado la práctica deportiva en la zona. Que igual a alguno le parecerá mal no contemplar desde una lancha el derrumbamiento de la isla. Un cincuentón murciano, con vocación de mirón, dice que “es un viaje de contrastes. Ves a la gente muy triste, desesperanzada con este temor constante”, mientras se hace su obligado selfi con el paisaje ceniciento de fondo para fardar con los colegas a su vuelta. En la carretera que va desde Los Llanos al mirador de Tajuya, en El Paso, ya hay más atascos que en la madrileña Gran Vía en hora punta para ver cómo las coladas destruyen las viviendas, fincas y cultivos de los demás.

En los hoteles de la isla, la ocupación es del 100%, dividida entre los palmeros que se han quedado sin hogar y los curiosos que van a deslumbrarse con la tragedia volcánica: suben y bajan en los ascensores y comparten desayuno, almuerzo y cena sin que a nadie, al parecer, le moleste este turismo arriesgado, del que puedes volver con un ojo a la funerala o el semblante abochornado por tener más cara que espalda.

El turista volcánico ya no pierde el tiempo con el cataclismo en el telediario o en el cine, no quiere ser un espectador intermediado y que se lo cuente una chica con gafas protectoras y mascarilla; el turista volcánico quiere ser testigo personal de cómo el cono suelta más lava y más fluida, sentir el escalofrío del seísmo estando en bermudas y chanclas, porque su casa está a salvo en la península. En la televisión, todos los tertulianos ya son vulcanólogos, geólogos y expertos en catastróficas desdichas. De manera que, cuanta más lava escupa el volcán, más imbéciles tomarán su vuelo a La Palma, con el horizonte del sueño del magma y la zozobra del gentío, corriendo bajo la lluvia de cenizas; y, una vez satisfecha su curiosidad morbosa, volverán a sus quehaceres, lejos del peligro.

La decencia y el respeto por el dolor y la desgracia ajenos ya no se usan porque el personal aquí ya no tiene decencia ni respeto. “En el mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso”, escribe Debord. Y, en España, nos parece que ya vamos sobrados de lo segundo. La realidad de esta vida de apariencia que todos llevamos consiste en ver la lava avanzando y aproximándose a la casa del vecino, no a la nuestra.

En la sociedad del espectáculo, los medios son al mismo tiempo su fin, porque, como aseguran los paisanos que han ido a disfrutar del show volcánico, “lo que aparece es bueno, lo que es bueno aparece”, máxima circense. La actitud que el espectáculo exige por principio es esta aceptación pasiva que en realidad ya ha obtenido por su manera de aparecer sin réplica, por su monopolio de la apariencia. O sea, que ya vamos un paso más por delante de las profecías de Guy Debord.

(*) Filólogo y periodista

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[IBM}— Del baúl de los recuerdos de IBM: Foto sin nombres de damas. Creo que es de la primera década de los 60

Foto cortesía del exIBMista Oscar del Barco, quien dice que en ella aparecen (copio textualmente) “Reaño, Guerra, Rolando García Lago y Sra. de Guerra”.

Ya que al respecto no me ha dado más datos —como fecha, lugar, motivo y quién es quién—, pongo sólo los nombres que recuerdo.

Reaño Guerra Garcia Lago y Sra de GuerraDe izquierda a derecha:  1. XX;  2: XX;  3. Raúl Reaño;  4. Juan Vicente Guerra;  5. Rolando García Lago †

Nota.- Si no sé el nombre o primer apellido, pongo en su lugar XX. Y si sé que a fecha de hoy alguna ha fallecido, junto a su nombre pongo el símbolo †. Si no lo pongo donde debería ponerlo o si hay algún otro error, agradeceré aviso al respecto, como también agradeceré que me digan qué nombre o apellido es el que va en vez de las XX. Supongo que 1 es la señora de Juan Vicente Guerra, y 2 la de Raúl Reaño

[LE}— «Sobreaforo», «sobrecupo» o «exceso del aforo», no «exceso de aforo»

Las palabras sobreaforo y sobrecupo, así como la expresión exceso del aforo, y no exceso de aforo, son adecuadas para indicar que la capacidad máxima de un recinto se ha sobrepasado.

Uso no adecuado

  • Incumplimiento del uso de la mascarilla, ausencia de distancia de seguridad interpersonal a la hora de fumar y exceso de aforo en dos establecimientos.

Uso adecuado

  • Incumplimiento del uso de la mascarilla, ausencia de distancia de seguridad interpersonal a la hora de fumar y el sobreaforo en dos establecimientos.

Exceso de aforo significa que el aforo del que se habla es excesivamente grande con respecto a la cantidad de gente esperada para un evento, es decir, que sobraría espacio. La estructura verbal exceder el aforo, con el artículo determinado, es la que indica que el aforo ha sido excedido, sobrepasado, y su correspondiente estructura sustantivada es exceso del aforo, también con el artículo determinado, para mantener el mismo sentido.

En todo caso, ese concepto puede expresarse en una sola palabra: sobreaforo o sobrecupo, que se emplea más según el país. Ambas aluden a la asistencia que sobrepasa el aforo: «Fue evidente el sobrecupo que hubo esta noche en la casa de los Gallos Blancos para el partido ante el líder del torneo».

Por otro lado, esta expresión se utiliza equivocadamente para indicar que un local o un lugar están llenos y que, por tanto, no se permite entrar en ellos a más gente, como en «Accesos cerrados por exceso de aforo en playas de Barcelona»; en este caso, en lugar de exceso de aforo, lo adecuado es utilizar aforo completo: «Accesos cerrados por aforo completo en playas de Barcelona».

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[ElPaso}— El turismo volcánico desborda La Palma en el puente de Todos los Santos: autobuses llenos y atasco en la carretera

El turismo volcánico desborda La Palma en el puente de Todos los Santos: autobuses llenos y atasco en la carretera

NotaCMP. La foto que encabeza este artículo es de la pequeña plaza de la iglesia de Tajuya, un barrio de El Paso, que ahora es conocida en el mundo porque se ha convertido en el lugar preferente para observar el volcán

El Cabildo habilita transportes para ir de la capital al mirador más concurrido. Van tan llenos que la cola para cogerlos dura más de una hora. Otros turistas aparcan donde pueden y llegan andando por una carretera sinuosa y llena de ceniza arenilla

[LE}— Tanto «polexit», en cursiva, como «poléxit», en redonda y con tilde, son válidas

Las voces polexit, en cursiva y minúscula, o poléxit, con tilde, en redonda y con minúscula, son las formas adecuadas para referirse a la hipotética salida de Polonia de la Unión Europea.

Uso no recomendable

  • Crisis en la UE: el «polexit» no es el Brexit.
  • Polonia se moviliza contra el peligro de un «Polexit» y en defensa de la UE.
  • Las claves para entender el miedo a un Polexit en Polonia.

Uso recomendable

  • Crisis en la UE: el polexit no es el Brexit.
  • Polonia se moviliza contra el peligro de un poléxit y en defensa de la UE.
  • Las claves para entender el miedo a un polexit en Polonia.

El término polexit procede de un acrónimo inglés formado a partir de Poland y exit y hace referencia a la hipotética salida del país de la Unión Europea. Se puede escribir en cursiva y con inicial minúscula, tratándolo como un nombre común extranjero. Ya que se considera un anglicismo sin adaptar, se conserva la grafía original (sin tilde), aunque su pronunciación sea llana: /poléxit/. Si no es posible usar la cursiva, pueden utilizarse las comillas.

Otra opción válida es considerar que es un sustantivo común adaptado al español. En ese caso, se escribiría con tilde y en redonda, ya que se ajusta a la fonética y a la morfología españolas: poléxit. En principio, no son necesarias las comillas, salvo que se quiera señalar la novedad del término.

Con respecto a la mayúscula, no es apropiada la forma Polexit, aunque sí es posible en Brexit. Se justifica el uso de la mayúscula en el caso de la salida de Reino Unido de la Unión Europea si se utiliza para referirse a un hecho o momento histórico. Según establece la ortografía académica, los sustantivos con los que se denominan los acontecimientos históricos relevantes se escriben con mayúscula inicial cuando no aluden de forma directa y transparente a los hechos designados (el Cisma de Occidente, la Primavera de Praga). No obstante, y dado que el polexit es sólo una hipótesis, lo apropiado es usar la minúscula.

En cualquier caso, se recuerda la conveniencia de, una vez que se opta por una de las dos opciones posibles, mantener la coherencia a lo largo de todo el texto.

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[LE}— Tanto «cannabis» como «cánnabis» son formas válidas

Tanto la acentuación llana, cannabis, como la esdrújula, cánnabis, son válidas.

En los medios

  • La primera ley reguladora del cannabis llega este martes al Congreso.
  • La ciudad es la encarnación de una sociedad danesa progresista y centro del tráfico de cánnabis.
  • El trastorno por consumo de cannabis aumenta el riesgo de contraer covid-19.

La acentuación esdrújula cánnabis es la etimológica, pero la llana, cannabis, es también válida y, de hecho, es hoy la más frecuente, por lo que todos los ejemplos anteriores se consideran igualmente válidos. Cabe recordar que, si se respeta la pronunciación original, lo adecuado es escribir la palabra con tilde en la primera ‘a’.

En el uso general actual es voz masculina; sin embargo, en latín era un sustantivo femenino, la cánnabis, y su empleo con el femenino etimológico, aunque residual, no resulta censurable. Así lo recoge tanto el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, como el Diccionario panhispánico de dudas.

Esta última obra señala también que la -nn- intermedia debe mantenerse en toda la familia léxica, por lo que no resultan recomendables adaptaciones de uso esporádico como cánabis.

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[LE}— Alternativas en español a «position paper»

El anglicismo position paper tiene alternativas en español como informe/documento de opinión, informe/documento de posición o postura, o manifiesto, entre otras, dependiendo del contexto.

Uso no recomendable

  • Ha presentado su position paper respecto al nuevo plan de economía circular.
  • La publicación del Position Paper se estima para finales del mes de junio 2021.
  • La Organización Mundial de la Salud publica su Position Paper relativo a la difteria y a las medidas inmunopreventivas.

Uso recomendable

  • Ha presentado su documento de posición con respecto al nuevo plan de economía circular.
  • La publicación del manifiesto se estima para finales del mes de junio 2021.
  • La Organización Mundial de la Salud publica su informe de opinión sobre la difteria y a las medidas inmunopreventivas.

La expresión inglesa position paper se utiliza para referirse a un informe o documento en el que se presenta la postura de una persona o un organismo sobre un asunto. Con este sentido, en español se puede emplear la traducción literal documento de posición, pero también expresiones como informe/documento de opinión, informe/documento expositivo (de la postura de…), documento de postura o el término manifiesto, que el diccionario académico define como ‘escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas’.

Se trata de una denominación común que, salvo que forme parte del título de un documento, se escribe con iniciales minúsculas.

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