[Hum}— El tañer de las campanas

Cuando Camilo se enteró de que se había muerto su abuelo, decidió ir inmediatamente a ver a su abuelita, de 85 años, para consolarla.

Al sentarse con ella, Camilo le preguntó cómo había muerto el abuelo. Su abuelita le contestó:

—¡Se murió de un ataque de corazón cuando estábamos haciendo el amor el domingo pasado!

Horrorizado, Camilo le dijo a la abuelita que, para dos personas de más de 80 años, hacer sexo era algo extremadamente peligroso.

—Oh, no, mi niño— le respondió la abuela—. Hace muchos años que tu abuelo y yo nos dimos cuenta de que, con la avanzada edad de los dos, lo mejor sería hacer el sexo los domingos al compás de las campanas de la iglesia: muy despacito y calmado. Simplemente, hacia adentro con el ding, y hacia afuera con el dong.

Entonces la abuela hizo una pausa y, enjugándose una lágrima, continuó:

—…y si no hubiera sido… por… el hijo’e puta del heladero, ¡¡tu abuelo estaría vivo!!

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