En un autobús repleto de gente, sube un hombre, se coloca al lado de una mujer guapísima y le pone la mano en un seno.
―Oiga, ¿podría poner la mano en otro sitio?―, le dice la mujer.
Y contesta el hombre:
―¡No me provoque, no me provoque!
En un autobús repleto de gente, sube un hombre, se coloca al lado de una mujer guapísima y le pone la mano en un seno.
―Oiga, ¿podría poner la mano en otro sitio?―, le dice la mujer.
Y contesta el hombre:
―¡No me provoque, no me provoque!