[*Opino}– Aceptable decir EREs, pero no escribirlo. Anglofobia pura y dura

14-11-14

Carlos M. Padrón

Otra vez la anglofobia aunque se haga el ridículo.

En el artículo que copio abajo se dice que no es aceptable añadir una s al final de unas siglas cuando éstas se usan en plural —por ejemplo, EREs— porque con ello se recurriría a un uso anglosajón ajeno al sistema ortográfico del español. ¡Qué argumento tan brillante!

Sin embargo, sí se acepta que esa s se añada en el lenguaje oral.

Si escribir EREs es la exacta representación gráfica de la forma hablada, ¿qué importa que su origen sea inglés? Es un uso lógico y útil, y aceptar algo así, aunque venga del vulcano, enriquece el idioma…. a menos que venga del inglés, claro está, pues en ese caso aceptarlo sería humillante, degradante, de mal gusto, un gesto servil, antipatriota y, por tanto, condenable.

Además, el sistema ortográfico del español parece estar blindado, salvo cuando se relaja para aceptar casos como que el adverbio sólo, los pronombres demostrativos, etc. puedan escribirse sin tilde, y varios otros que buscan la salida con el mínimo esfuerzo educativo aunque sea a costa de la calidad de la educación.

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14/11/2014

Los ERE o los eres, pero no los ERES ni los EREs

En la lengua escrita, a la sigla ERE (‘expediente de regulación de empleo’) no se le añade una s para formar el plural, a no ser que se le dé la consideración de sustantivo, es decir, que se lexicalice: el ere, los eres.

Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran en ocasiones frases como las siguientes:

  • «Creada la plataforma de los afectados por EREs» o
  • «Empleo dice que los EREs de extinción han pasado del 21 % al 15,9 % en un año».

Aunque en la lengua oral las siglas pluralizan con toda normalidad, la Ortografía Académica no considera oportuno marcar su plural gráficamente, ya que, si se hace en mayúscula, ERES, puede parecer que la s forma parte de la sigla; y si se usa la minúscula, EREs, se recurre a un uso anglosajón ajeno al sistema ortográfico del español.

La misma obra también precisa que muchas siglas que, como ERE, son pronunciables como palabras, acaban por convertirse en vocablos plenos (como uci, mir, pyme, etc.) y, como tales, pueden llevar una s para marcar el plural: ere, plural eres.

De este modo, se recomienda escribir en plural las palabras que acompañan a ERE (los ERE, algunos ERE, etc.) si se mantiene como una sigla, escrita en mayúsculas, o añadir una s cuando la palabra se escriba en minúsculas, entendiendo así que se trata de una forma lexicalizada (eres).

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[LE}– ‘Aterrizar’ es posarse en tierra firme

13/11/2014

El vocablo aterrizar significa ‘posarse sobre tierra firme o en una superficie similar’.

Por tanto, es una voz apropiada para aludir a la operación de la sonda Philae en el cometa al que se ha aproximado la nave Rosetta.

En principio, no hay necesidad de crear nuevos términos para aludir a los aterrizajes en otros planetas u objetos astronómicos, pues esta voz no alude al planeta Tierra, sino al suelo, tal como se comprueba en la definición de aterrizar en el Diccionario Académico: ‘posarse tras una maniobra de descenso, sobre tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin’.

Sin embargo, en el uso han aparecido algunas palabras basadas en nombres propios específicos, como alunizar, a partir de Luna, y amartizar, a partir del planeta Marte, ambas recogidas en la 23.ª edición del Diccionario Académico.

En este caso concreto, y ante la dificultad de una formación similar a partir del nombre propio del cometa (67P/Churyumov-Gerasimenko), se está optando por hacer la derivación, también válida, a partir del nombre del objeto: acometizar.

Para referirse a la acción de aterrizar, son también válidos los sustantivos alunizaje, amartizaje y acometizaje, formados de modo similar a aterrizaje; este último, de nuevo, es plenamente adecuado, incluso si no se refiere al planeta Tierra.

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[*Opino}– La chikungunya y las armas biológicas no letales

12/11/2014

Carlos M. Padrón

Justo hoy, cuando en la prensa digital ha aparecido el artículo que copio abajo, creo haber superado la etapa crítica de la chikungunya, también llamada chikunguña.

Sus efectos me tienen aún asombrado porque, como no soy ni médico ni biólogo, no logro entender que algo que inocule un mosquito pueda ser tan selectivo como para atacar, con tan alta precisión y efectividad, a las articulaciones de las cuatro extremidades, incluidas las de los dedos de manos y pies, consiguiendo así inmovilizar casi totalmente a un ser humano.

A efectos prácticos, así es, porque los dolores en esas articulaciones son tales que —al menos en mi caso y en el de muchas otras víctimas de las que he sabido— no podía cepillarme los dientes, no podía levantarme si estaba en una posición en que las rodillas quedaran más altas que las caderas, no podía llevarme un cubierto a la boca, no podía caminar con seguridad —porque de pronto el dolor extremo en un pie dejaba flácida la pierna correspondiente y yo me venía al suelo, no siendo de gran ayuda que tuviera de qué agarrarme porque mis brazos carecían de fuerza para que el agarre resultara efectivo—, no podía incorporarme de la cama, no podía vestirme ni calzarme,….. En fin, que durante un par de días fui como un prisionero en mi propio cuerpo.

Ante algo así se me ocurre que, debidamente perfeccionado —como para que, por ejemplo, inmovilice por más tiempo— este virus podría ser —¿o ya está en vías de serlo?— el arma biológica ideal para paralizar, de forma masiva y sin causar la muerte, a sus víctimas, a menos que éstas no tomaran los cuidados pertinentes.

Los miembros de un ejército que en el campo de batalla padecieran los síntomas que describí, no podrían sostener un arma, disparar con puntería, lanzar una granada, atisbar por unos prismáticos, manejar un tanque, un radar o una computadora, pilotar un helicóptero, escapar de un peligro, etc. Sólo serían espectadores impotentes de lo que ante ellos ocurriera.

Quien diga que no es impresionante es porque no ha «disfrutado» de la chikungunya.

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12/11/2014

Gonzalo López Sánchez

Armas biológicas de destrucción masiva: silenciosas y letales

Los microorganismos que causan la peste, el ébola, el carbunco o la viruela, pueden ser usados como armas, y muchos países ya cuentan con medidas de defensa frente a ellos.

12 de marzo de 2009. Una investigadora alemana trabaja en el Instituto Bernard Nocht de Medicina Tropical, en Hamburgo. Manipula muestras con virus ébola activo para inyectárselas a animales de experimentación y, por ello, está protegida con una escafandra de nivel 4 de bioseguridad, que impide que ninguna parte de su cuerpo, ni tan siquiera el aire que respira, entre en contacto con el resto del laboratorio.

Pero entonces, una de las agujas con que trabaja atraviesa la goma de su guante y se clava en su piel. En un instante, puede haberse inyectado millones de partículas virales capaces de multiplicarse y atacar sus capilares, su sistema inmune y su hígado. Saltan todas las alarmas, y un equipo internacional decide inyectarle con urgencia una vacuna experimental.

La doctora sufre una ligera subida de fiebre horas después, pero finalmente se salva, quizás gracias a la vacuna, o quizás porque tuvo suerte y no se inyectó suficiente cantidad de virus. En 2004 un científico ruso no tuvo tanta suerte.

En la fecha en que esta investigadora tuvo aquel accidente, se cumplían alrededor de 30 años de investigación en el temible virus ébola, un microorganismo muy letal pero que apenas había causado 2.000 infecciones, gracias a su escasa capacidad de contagio. ¿Por qué se estaba investigando entonces, a costa de la inversión de millones y millones de dólares y en las condiciones más estrictas de seguridad?

El motivo fundamental es que se le consideraba como uno de los microorganismos más peligrosos para el ser humano, y que además podía ser usado como arma biológica en una acción de bioterrorismo.

¿Qué es el bioterrorismo?

«Consiste en el uso intencionado de un patógeno o producto biológico para producir daño a personas, animales, plantas u otros organismos, para influir sobre la conducta de los gobiernos o intimidar a la población civil», según el «Model State Emergency Health Powers Act», un informe elaborado por dos importantes universidades estadounidenses con el objetivo de ayudar en la elaboración de leyes y respuestas a epidemias y ataques de bioterrorismo en Estados Unidos.

¿Qué son las armas biológicas?

«Se trata de virus, bacterias u otros gérmenes que normalmente se encuentran en la Naturaleza pero que en ocasiones han sido modificados en laboratorio para aumentar su capacidad de dispersión, de resistir los tratamientos médicos o ser más dañinos», según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el CDC, un organismo a la vanguardia mundial en la lucha contra epidemias y en salud pública.

Los expertos consideran que las armas biológicas son fáciles de desarrollar, que son más letales y más baratas que las químicas y más difíciles de detectar que las nucleares. Además, se pueden dispersar a través del aire, del agua, de la comida o entre personas. Pueden resultar difíciles de detectar, y causar la enfermedad después de tiempos de incubación muy variables.

¿Cuáles son las más peligrosas?

El CDC clasifica las armas biológicas en tres categorías, de la A a la C. Las más peligrosas son de la categoría A, y todas ellas tienen alguna de estas características:

  • Ser fácilmente diseminables o transmisibles entre personas.
  • Tener elevadas dosis de mortalidad y un fuerte impacto en la salud pública.
  • Provocar pánico colectivo y afectar a la estabilidad social.
  • Requieren una respuesta y una preparación especiales por parte de las autoridades sanitarias.

Dentro de la categoría A, se encuentran los microorganismos que causan las siguientes enfermedades:

Fiebres hemorrágicas

Causadas por filovirus (ébola y marburgo) y arenavirus. Provocan fallos multiorgánicos y hemorragias al atacar al sistema circulatorio. Los filovirus resultan especialmente peligrosos debido a sus elevadas tasas de mortalidad y al hecho de que no se conozca con exactitud cuál es el animal que actúa como reservorio de estos microorganismos. Por su parte, los arenavirus están divididos en dos grupos, los del Viejo Mundo y los del Nuevo Mundo, y provocan enfermedades como la fiebre de Lassa o la fiebre de Argentina.

Carbunco (en inglés, «Anthrax»)

Se trata de una seria enfermedad que puede llevar a la muerte y que está causada por una bacteria llamada Bacillus anthracis, que puede estar presente en el suelo o en animales. La infección se produce cuando se ingieren esporas presentes en suelos, pasto o agua contaminada, o bien cuando estas llegan a la piel o al pelo y luego se ingieren, por lo que el contagio entre personas es complicado.

Sin embargo, es uno de los mejores candidatos a arma biológica porque sus esporas se encuentran fácilmente en la Naturaleza en muchos lugares, pueden resistir durante mucho tiempo en el medio ambiente, y pueden ser liberadas a través de comida, agua o sprays sin llamar la atención.

En 2001, 5 personas murieron en Estados Unidos a causa de un ataque con esta bacteria a través de cartas.

Peste neumónica

Aparece cuando la bacteria Yersinia pestis es inhalada y llega a los pulmones. Los síntomas (fiebre, debilidad, dolor de cabeza, neumonía, producción de esputos sanguinolentos y fallo pulmonar) aparecen entre uno y seis días después del contagio, y pueden llevar a la muerte si no se suministran antibióticos en un plazo de un día después de la aparición de los síntomas.

Se trata de una peligrosa arma porque la bacteria está presente en la Naturaleza y se puede producir en el laboratorio, y las personas pueden portarla durante varios días sin experimentar síntomas, con lo que la dispersión de la enfermedad puede aumentar considerablemente.

Cuando esta bacteria es transmitida a través de la picadura de pulgas, se produce la llamada peste bubónica (que asoló Europa en el siglo XIV durante el episodio de la peste negra). Produce bubones (hinchazón de ganglios linfáticos), gangrena (manchas negras en la piel por muerte de tejidos) y septicemia (infección generalizada).

Esta última no es contagiosa entre humanos si no es a través de las pulgas, pero puede infectar a los pulmones y convertirse en la variedad neumónica, que sí es contagiosa.

Botulismo

Es una enfermedad que paraliza los músculos y que puede llevar a la muerte por fallo respiratorio. Es producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum, que puede transmitirse a través de la comida, el agua o el aire.

Viruela

Es una enfermedad grave y muy contagiosa que puede llevar a la muerte de los pacientes. Ha acompañado al ser humano durante miles de años, pero el último enfermo de viruela se diagnosticó en 1977 y se considera que está erradicada desde 1980 gracias a una extensa campaña de vacunación. Sin embargo, existen reservas con este virus en dos instalaciones de alta seguridad para futuras investigaciones, puesto que se cree que podría haber muestras de este microorganismo en manos de terroristas.

Hay una variante de la enfermedad más grave, que alcanza una letalidad del 30%, y otra menor, que apenas llega al 1%. Provoca fiebre, dolor, vómitos, sarpullidos, la aparición de pústulas y a veces ceguera.

Tularemia

Es una enfermedad muy contagiosa causada por una bacteria llamada Francisella tularensis. Se encuentra en la Naturaleza y podría ser usada como arma biológica al aplicarla en forma de aerosol. Se transmite por vía aérea y provoca una grave neumonía y una infección sistémica.

¿Se han usado alguna vez?

Las armas biológicas comenzaron a investigarse durante la Gran Guerra y sufrieron un desarrollo importante durante la Segunda Guerra Mundial (se estima que 10.000 prisioneros murieron en campos de concentración japoneses a causa de las pruebas que realizaron con ellos).

Entre 1950 y 1970, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética produjeron importantes arsenales de armas biológicas, el primero produjo municiones con al menos siete tipo de agentes biológicos, pero a partir de entonces ambas naciones ratificaron acuerdos para evitar su proliferación y destruir sus reservas.

Con todo, hasta 1999 se registraron 100 incidentes relacionados con armas biológicas, con un total de 990 muertes. Desde entonces, se han producido desde intentos de contaminar los alimentos de un buffé de ensaladas (en el que se infectaron 750 personas) a un ataque con la bacteria causante del carbunco en Estados Unidos («Anthrax» en inglés), que en 2001 infectó a 22 personas y mató a 5 a través de las cartas enviadas por el servicio postal.

En Japón, el ya extinto grupo terrorista «Aum Shinrikyo», que perpetró un ataque con gas sarín en las ciudades de Tokio y Matsumoto (Japón), también intentó realizar varios ataques con las bacterias del carbunco y del botulismo, e incluso viajó a Zaire para conseguir muestras de virus ébola.

¿Hay que temer un ataque bioterrorista?

«No es necesario vivir con un constante temor por un ataque bioterrorista. Basta con permanecer vigilante y preparado», explica Joanne Cono, portavoz del CDC, en un vídeo institucional. El grado de preparación varía entre los países, pero pasa por acumular antibióticos, antivirales y vacunas, si los hay, preparar planes de respuesta o incluso mensajes para ser enviados a través de radio y otros medios de comunicación en caso de emergencia.

Aunque muchos de los agentes biológicos que pueden ser usados como armas son fáciles de conseguir, lo más difícil es producirlos en elevadas cantidades y después liberarlos de forma efectiva en el suministro de agua o en forma de aerosol.

Mientras que harían falta varias toneladas de toxinas para hacer un ataque a través del viento, bastaría con un kilogramo de Bacillus anthracis para cubrir una zona de 100 kilómetros cuadrados y provocar una letalidad del 50%, según el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de los Estados Unidos.

Los microbios más letales

Los virus y las bacterias son esenciales para la vida en la Tierra, tal y como la conocemos, (son los seres vivos más numerosos, responsables de la aparición de organismos superiores y los que oxigenaron la atmósfera, entre otras cosas). Muy lejos de las humildes cifras cosechadas por las armas biológicas, los microbios son asesinos temibles para el ser humano en su entorno natural.

Por ejemplo, la viruela, los resfriados, la peste y la gripe mataron al 95% de la población nativa americana, desde la colonización española, la peste negra mató a alrededor de un cuarto de la población europea en el siglo XIV, y la pandemia de la gripe española mató a un número de personas comprendido entre los 20 y los 50 millones después de la Primera Guerra Mundial.

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[LE}– ‘Tic’ o ‘marca’, dos alternativas a ‘check’

13/11/2014

La palabra tic, o la más genérica marca, son algunas de las alternativas adecuadas al anglicismo check, con el que se alude al signo gráfico similar a una uve que se utiliza para dar por hecho, comprobado o válido algo en una lista o en otro texto.

Con motivo de la aparición en el sistema de mensajería instantáneo WhatsApp de un nuevo doble signo azul que indica que un mensaje no sólo ha sido recibido, sino también abierto por el receptor, se está empleando en muchas informaciones la expresión inglesa double check, como en

  • «La aplicación empieza a probar el “double check” azul para identificar los mensajes leídos» o
  • «Advierten de un fraude que utiliza como reclamo el double check azul de WhatsApp».

Aunque no aparece recogida en los diccionarios con ese significado específico, la palabra tic, adaptación de la voz inglesa tick, viene empleándose desde hace tiempo para aludir a ese tipo de señal de aprobación o verificación en exámenes, listas y otros ámbitos, por lo que resulta adecuada en este mismo contexto (tic, doble tic, dos tics, doble tic azul,…).

Por otra parte, la palabra española marca (doble marca, doble marca azul, etc., en este caso), más genérica que la anterior, es igualmente válida.

Asimismo, el Diccionario de Americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, recoge el término chulo con ese mismo significado (‘signo gráfico, similar a una V, que se pone al margen de un escrito para indicar que ha sido revisado’) y explica que se emplea en la lengua popular de Colombia.

Además de estas dos alternativas, la propia aplicación WhatsApp recurre en sus textos en español al término metafórico palomita, que alude a la forma del signo, término que puede considerarse también válido y que goza, de hecho, de bastante uso, en especial en algunas zonas de América.

La forma visto, con la que también se denomina en ocasiones a este signo en otros contextos, puede en este caso concreto conducir a error, ya que en el citado sistema de mensajería no necesariamente implica que el contenido haya sido visto.

Así, en los ejemplos anteriores podría haberse obviado el anglicismo escribiendo

  • «La aplicación empieza a probar el doble tic azul para identificar los mensajes leídos» y
  • «Advierten de un fraude que utiliza como reclamo la doble marca azul de WhatsAspp».

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Artículo(s) relacionado(s):

[*Opino}– El ‘double ckeck’ azul de WhatsApp, ¿interfiere con la privacidad o con la hipocresía y el engaño?

12-11-14

Carlos M. Padrón

Desde que fue creado, el concepto de correo implica correspondencia, y al llegar el correo electrónico —o sea, el e-mail— ese concepto no se desvirtuó, por lo cual sigo creyendo que es por lo menos un deber de simple cortesía el responder a quien me escriba, o sea, el corresponder.

De ahí que cuando pasa el tiempo y no recibo respuestas de algún destinatario a quien le envío mensajes con frecuencia, voy a la lista de distribución y elimino de ella la dirección de ese destinatario porque, al esconderse tras un constante silencio, me hace creer que mis envíos le molestan.

Ahora resulta que tal vez muchos de los furibundos adeptos de las redes sociales, muchos de ésos que pueden incluir a uno en un grupo de WhatsApp y someterlo así a ser acribillado por una interminable sucesión de mensajitos que uno no ha pedido, se quejan de que el tal double check azul es una intromisión en su privacidad. ¡Por favor! Les molesta porque no les permite engañar, no les permite ser comodones y tener que contestar con un simple «Más tarde te respondo».

Como el remitente de un mensaje de WhatsApp sí puede saber si el mensaje llegó al equipo al que estaba destinado, esta queja pone de manifiesto que lo que los quejicas quieren es tener la libertad de alegar que no contestaron porque no tuvieron tiempo de leer o, en realidad, porque no les dio la gana de hacerlo. O sea, que no quieren asumir la responsabilidad de la correspondencia. Gustan de contar con un medio de comunicación rapidísimo, pero no quieren sentirse obligados a responder rápidamente a lo que por tal medio les llegue.

Es una actitud que me recuerda el abuso y la insolencia de los conductores que usan la vía para pasear, sin mostrar consideración alguna por quienes tienen prisa. El automóvil es un medio de transporte rápido y, por tanto, requiere que se lo use con rapidez; de ser posible, con la máxima que permita la Ley.

En el caso que nos ocupa, la respuesta a un mensaje debe ser dada con la máxima rapidez que permita la ley de la consideración hacia los demás, de la simple cortesía y educación, de la CORRESPONDENCIA.

WhatsApp es la única app de mensajería instantánea que uso, y celebro la llegada del double check, que ya apareció en mi celular y que dejaré activo.

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12.11.2014

Marta Juste

Cómo desactivar el doble chec azul de Whatsapp

El revuelo que ha levantado la aplicación de mensajería Whatsapp con la incorporación del doble chec azul que permite saber si han leído o no los mensajes, ya ha tenido las primeras repercusiones. WhatsApp reculará y permitirá elegir el activar o no esta función.

Los dos tics azules se han convertido en unos días en una queja prácticamente generalizada entre todos los usuarios de WhatsApp. El hecho de saber si la persona con la que se habla ha leído o no el mensaje enviado, y poder controlar de esta forma si no ha contestado porque no ha querido, puede suponer una importante intromisión en la privacidad del usuario, por lo que las críticas no han cesado.

Aunque no ha sido anunciado de forma oficial, Whatsapp lo ha comunicado mediante Whatsapp Translation, una aplicación que utiliza la aplicación y en la que ha estado preguntando los últimos días qué hacer con el doble chec azul.

Finalmente, la nueva actualización de la app incorporará la opción de desactivar estos dos tics que tantos problemas prometen dar. El procedimiento será similar al de la hora de la última conexión, que actualmente todos los dispositivos pueden mostrar o eliminar.

Al igual que con esta función, la persona que desactive el doble chec azul no permitirá que los usuarios con los que hable sepan si han leído o no sus mensajes, pero ella tampoco podrá hacer uso de esta función.

¿Qué hacer mientras no se actualiza la app? El mundo de las aplicaciones es muy amplio, pero todo aquél que se niegue a utilizar otras apps de mensajería instantánea que no sean WhatsApp, ya tiene la posibilidad de evitar los dos tics azules sin necesidad de esperar a la actualización.

Para ello es necesario descargarse la app Shh, ocultar doble chec azul. Esta aplicación permite leer los mensajes sin que aparezcan como leídos porque saca las conversaciones de la conocida aplicación de mensajería. De esta forma, al recibir un mensaje llegarán dos notificaciones, una de WhatsApp y otra de Shh. Si se utiliza Shh no aparecerá el doble chec azul porque no se entra a WhatsApp, es decir, se pueden ver las notificaciones de conversaciones individuales o de grupo, y poder ignorar las que se quieran sin que se vean los dos tics azules. Eso sí, si se quiere contestar, es necesario entrar a Whatsapp.

Esta app se une a los métodos que hace unos días ya circulaban por internet para evitar el doble chec azul. Una opción es activar el modo avión justo antes de entrar a Whatsapp. De esta forma, el usuario podrá ver los últimos mensajes recibidos pero, al estar desconectado, no mandará la señal de leído.

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[LE}– ‘Se espera a los invitados’, no ‘se esperan a los invitados’

12/11/2014

No resulta apropiado que en las oraciones impersonales los verbos concuerden con complementos directos de persona en plural.

Por eso, lo correcto es «se espera a los invitados», y no «se esperan a los invitados».

En los medios de comunicación, sobre todo en discursos orales, es frecuente encontrar frases como 

  • «Se invitaron a los responsables de cada institución»,
  • «Se esperan a los acusados por el homicidio de la joven» o
  • «Se galardonaron a los miembros del equipo de la película en la gala de ayer».

Tal y como señala la Gramática de la Lengua Española, este uso inadecuado responde al cruce de dos estructuras:

  1. Por un lado, la oración impersonal, en la que el verbo permanece invariable en singular y va seguido de un complemento directo introducido por la preposición a («Se espera a los acusados»);
  2. Por otro, la oración pasiva refleja, en la que el verbo sí puede ir en plural seguido de un sujeto sin preposición a intermedia («Se elegirán los representantes»).

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir: 

  • «Se invitó a los responsables de cada institución»,
  • «Se espera a los acusados por el homicidio de la joven» o
  • «Se galardonó a los miembros del equipo de la película en la gala de ayer».

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