[Hum}– Asombro portugués

Admirose un portugués
al ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
supiesen hablar francés.

«Arte diabólica es —
dijo, torciendo el mostacho—
que para hablar en gabacho1
un fidalgo en Portugal
llega a viejo y lo habla mal,
y aquí lo parla un muchacho».

(1) NotaCMP.- Epíteto despectivo usado en España para referirse a los franceses y a su idioma.

[LE}– ‘Referendario’ es lo relativo al referéndum

15/10/2014

El adjetivo referendario, mejor que referendatario o refrendatario, es el adecuado para aludir a lo que está relacionado con un referéndum.

En los medios de comunicación es frecuente leer frases como

  • «Cameron podría haber salido muy debilitado del proceso referendatario escocés» o
  • «Se aprobará una ley de consultas no refrendatarias».

Aunque no está recogido en el Diccionario Académico con ese sentido (sí como ‘hombre que refrenda un documento’), referendario es un término bien formado para referirse a lo que está relacionado con los referendos o referéndums a partir de la raíz común de esos sustantivos y el sufijo -ario, que ‘forma adjetivos que indican relación con la base derivativa’, como señala la Academia.

Esa forma resulta preferible a refrendario, que, si bien no puede considerarse incorrecta, resulta menos clara al alejarse de la raíz del sustantivo, y a refrendatario y referendatario, que emplean el sufijo -atario,  que forma sustantivos que designan a personas en cuyo favor se produce una acción (arrendatario, destinatario…).

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir 

  • «Cameron podría haber salido muy debilitado del proceso referendario escocés» y
  • «Se aprobará una ley de consultas no referendarias».

Fuente

[LE}– Origen de dichos y expresiones: María Sarmiento, que se fue a cagar y se la llevó el viento

15/10/2014

Mónica Arrizabalaga

Como la protagonista del cuento se llamaban también la nodriza de Felipe II, una de las meninas de Velázquez, y una dama gallega que tiene una calle en su honor en Viveiro.

«¿Os cuento un cuento?» «Sí», responden los niños que callan durante unos instantes para escuchar con expectación el relato. Pocos se pueden sustraer a la curiosidad que despierta una historia. «¿Cuál?», preguntan impacientes. «El cuento de María Sarmiento, que se fue a cagar y se la llevó el viento».

Tras unos instantes de espera, incrédulos aún, estallan en carcajadas… o en protestas: «¿Y ya? Venga, hombre». Entonces el narrador a veces continúa: «Cagó tres peloticas: una pa Juan, otra pa Pedro, y otra pal que hable primero», según la versión popular que recoge la Fundación Jiménez Díaz.

A quién no le han tomado el pelo alguna vez con el cuento de María Sarmiento, es el más breve y conocido de la tradición hispánica al que, como tal, no le falta su aderezo escatológico. Nada describe el relato de quién o de cómo era esa desgraciada mujer a la que el viento se llevó en tal trance. ¿Se inspiró la broma en una María Sarmiento real?

Luis Cejador dice en su «Fraseología» que antiguamente Mari-Sarmiento era sinónimo de «mujer delgada, flaca y seca como un sarmiento». Tal vez sea sólo un personaje proverbial, que rima con cuento, o un nombre genérico como Marimacho, señala José María Iribarren. El autor de «El porqué de los dichos» dice, sin embargo, que sí existió al menos una María Sarmiento célebre en la historia de España.

Así se llamaba una mujer natural del Valle del Pas (Cantabria), que fue la nodriza de Felipe II. Como tal asistió el 05 de junio de 1527 al bautizo del futuro Rey en la iglesia de San Pablo de Valladolid, una ceremonia que se recuerda por una curiosa anécdota.

Según la tradición, el recién nacido debía ser bautizado en la iglesia más cercana, que en este caso era la de San Andrés, pero la Familia Real quería que la ceremonia se oficiara en la de San Pablo. El problema se resolvió rompiendo una de las rejas de una ventana y sacando al bebé por ahí.

Los Reyes y el resto de la comitiva salieron del Palacio de Pimentel, donde había nacido el príncipe, por un pasadizo de madera adornado con flores y caminaron después hasta la iglesia de San Pablo.

En el cortejo figuraba su ama de leche, que, según una relación manuscrita desconocida que recoge José M. March en «Niñez y juventud», era entonces viuda y vivía en la aldea de Mojados.

«Aunque el anónimo cronista flamenco da el nombre de María a esta nodriza, es probable que se trate de un error, pues en los Archivos de Simancas figura cierta “doña Beatriz Sarmiento, Ama del Príncipe don Felipe nuestro señor” a la que el 21 de enero de 1528 concedía Carlos V la merced de que no se cobrara derecho alguno sobre el juro de 100.000 mrs de por vida que se le había otorgado», según señala José Luis Gonzalo Sánchez-Molero en su tesis sobre «El Erasmismo y la educación de Felipe II (1527-1557) .

«La latina gallega» y la menina

En el mismo siglo vivió otra María Sarmiento, esposa del capitán general de Filipinas, Gómez Pérez das Mariñas. María Sarmiento de Ribadeneira, «la latina gallega», legó sus bienes para la creación de una escuela de gramática en Viveiro. Una calle recuerda en esta localidad de Lugo a esta acaudalada dama del siglo XVI que creó uno de los primeros colegios seglares en 1597.

En Palencia se recuerda a otra María Sarmiento, quien junto a su esposo, García López de Ayala, construyó la parte principal del actual castillo de Ampudia (1461-88), y litigó años después con su hijo por el señorío.

Otra María, aunque también Agustina, Sarmiento fue retratada en 1656 por Diego Velázquez en «Las Meninas». María Agustina Sarmiento de Sotomayor, hija del Conde de Salvatierra, ofrece una bebida a la infanta Margarita en el célebre cuadro que se pintó en el Cuarto del Príncipe del Alcázar de Madrid. Se sabe que estuvo casada con Juan Domingo Rodríguez de Arellano, conde de Aguilar, y tras la muerte de éste en 1668 con Diego Felipe Zapata, conde de Barajas.

El nombre de María Sarmiento ha acompañado a mujeres de todos los tiempos, y basta buscar en Google para ver que aún hoy a más de una le repetirán el dicho. «María Sarmiento» es también una divertida comedia de Ernesto Caballero dedicada a Federico García Lorca que se estrenó en 1998.

La entrevista de Tip y Coll a María Sarmiento

ABC publicaba en 1989 una divertida «entrevista con María Sarmiento» de los hoy ya fallecidos Luis Sánchez Pollack «Tip» y José Luis Coll: «Sorprendemos a doña María en cuclillas, leyendo una novela. Nos acercamos a ella como podemos, tratando de conservar la serenidad.

-Doña María… (Hay una pausa)

-Señora Sarmiento…

Ella se vuelve abochornada y, haciendo un extraño ademán, al tiempo que arranca una hoja de la novela, tras otra pausa, nos dice:

-Esperen. Enseguida les atiendo; es cuestión de minutos.

Esperamos, y, efectivamente, a los pocos minutos se levanta, con esa dulzura y esa expresión de placidez en el rostro de quien acaba de cumplir con su deber.

—Señora Sarmiento, ¿cómo fue dedicarse a esto?

—Desde pequeña. Apenas recién nacida. Al principio mis padres me regañaban. Eran muy duros conmigo.

—Vemos que es usted aficionada a la literatura. ¿Cuál es su novela preferida?

—«Lo que el viento se llevó»

—¿Por qué?

—Porque es la historia de mi vida.

—¿Qué consejo daría usted a la juventud?

—Paciencia, mucha paciencia, porque hay que obrar1 con calma. No olviden que obras son amores, y que el amor todo lo puede.

Vemos que se le llenan los ojos de lágrimas, se pone pálida, luego se sonroja, y vuelve a su primitiva posición.

—Disculpen —nos dice—. Hoy estoy tremenda.

Y nos despedimos de ella, de esta famosa doña María, doña María Sarmiento que, aunque parezca leyenda, un día se la llevó el viento».

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(1) NotaCMP.- ‘Obrar’ es un eufemismo para evitar decir ‘cagar’.

[LE}– ‘Viral’ y ‘vírico’ son sinónimos

14/10/2014

‘Viral’ y ‘vírico’ pueden utilizarse indistintamente, ya que se consideran sinónimos.

Es frecuente encontrar en los medios de comunicación ejemplos como

  • «La paciente tiene menos carga viral en la sangre» o
  • «El vehículo continuó trasladando pacientes sin que fuese desinfectado ni sometido a ningún proceso de control vírico o bacteriológico».

El Diccionario de la Lengua Española remite del adjetivo vírico a viral, término incluido con el significado de algo ‘perteneciente o relativo a los virus’. Además, tanto viral como vírico entraron en el Diccionario Académico a la vez, en 1982 (anteriormente se habían recogido en dos ediciones manuales académicas).

Por su parte, la Real Academia Nacional de Medicina de España, que también incluye vírico con el sentido de viral, especifica en la entrada de esta última voz que, aunque puede suscitar rechazo por considerarse anglicismo, en la práctica su uso está totalmente asentado.

Por lo tanto, la alternancia de estos términos como sinónimos es válida, y su utilización en los ejemplos anteriores es apropiada.

Por otra parte, es preciso recordar que, en el ámbito de las redes sociales e internet, la palabra viral se utiliza como adjetivo y como sustantivo, y presenta el significado de ‘mensaje, idea o contenido que se transmite de forma exponencial a través de las redes sociales mediante constante reenvíos entre los usuarios’.

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: Escribir más que El Tostado

14/10/2014

Mónica Arrizabalaga

Parece imposible que alguien pudiera saber y escribir tanto como demostró Alonso de Madrigal, un prodigio de sabiduría del siglo XV.

«Es muy cierto que escribió, para cada día tres pliegos, en los días que vivió; su doctrina así alumbró, que hace ver a los ciegos», reza el epitafio de Alonso Fernández «El Tostado», el eclesiástico español del siglo XV al que se le recuerda en el dicho «escribir más que el Tostado».

Si el epitafio no exagera, El Tostado llegó a redactar unos 53.880 pliegos, según el recuento que hizo Francisco Rodríguez Marín en sus «Quinientas comparaciones andaluzas» y hasta 70.225 pliegos a juicio de Julio Cejador.

El Tostado, también llamado Alonso de Madrigal por haber nacido en este pueblo de Ávila, o «el Abulense» por haber sido obispo de Ávila, fue considerado el máximo prodigio intelectual de su tiempo.

A los 18 años era filósofo, jurisconsulto y teólogo con tales conocimientos que a los 25 ya tenía fama de ser una de las personas más sabias en aquella España de Juan II de Castilla.

En Salamanca, donde Eugenio IV le nombró Maestrescuela de la Catedral, «llegó a hacerse dueño por sorpresa de todas las ciencias que allí se enseñaban», según recoge José María Iribarren. Cuentan que nunca olvidaba lo que leía, y recitaba de memoria pasajes enteros de la Biblia y toda la «Summa Teológica» de Santo Tomás de Aquino.

Su juventud, su fama y su sabiduría despertaron envidias de otros que le acusaron de hereje, y fue llamado por esta causa a Roma. «El Tostado» escribió un «Defensorio» en el que mostró su erudición, asombrando al Papa y a cuantos le oyeron.

José de Vieira y Clavijo, en su «Elogio de don Alonso Tostado» describe cómo fue para Italia un espectáculo singular el enfrentamiento teológico entre El Tostado y Juan de Torquemada, que sostenía la acusación: «Torquemada tenía mucho de aquel ardor polémico que con su nervio y sequedad aterroriza; El Tostado, aquella luminosa amenidad y varia riqueza que persuade y agrada».

Alonso de Madrigal asistió al Concilio de Basilea y fue consejero de Juan II, el padre de Isabel la Católica, que le nombró canciller mayor y abad de la Colegiata de Valladolid, agraciándole posteriormente con el obispado de Ávila que ocupó hasta su muerte el 03 de septiembre de 1454 en la localidad de Bonilla de la Sierra, donde acostumbraba a retirarse para estudiar y escribir. Acababa de cumplir los 55 años, aunque según otros contaba sólo 40 a su muerte.

Fue tal volumen de páginas que dejó escritas que parece imposible que alguien pudiera estudiar y escribir tanto. Sus obras en latín constan de 24 tomos en folio a los que se suman otras muchas en castellano.

«Sólo el catálogo razonado de sus obras que realizó el doctor Pontano consta de dos gruesos volúmenes», señalaba ABC en 1900. No es extraño que en el habla popular aún se aplique la frase «escribir más que El Tostado (o Tostao)» para decir de alguien que trabaja más de lo normal, o indicar que una persona sabe mucho.

El Tostado, de quien dicen que era de mediana estatura, cuello ancho y cabeza voluminosa, fue sepultado en la catedral de Ávila en un magnífico mausoleo de Vasco de la Zarza, una de las joyas de Ávila. Sobre su sepulcro reza la inscripción: «Hic stupor est mundi, qui scibile discutit omne» (Éste es el asombro del mundo, que se aplicó a todo conocimiento [que se puede saber]).

El grupo de Salamanca

José de Cora incluye una referencia a Alonso de Madrigal en su «Guía de Lugo (Visible e invisible)», que acaba de publicar en la que sitúa a El Tostado en el grupo de Salamanca que habría formado junto a Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, Pedro de Munóbrega y Pedro de Ribera.

«Aunque no todos ellos son coetáneos, sí trazan líneas de conexión —estima De Cora— que les relacionarían con investigaciones de tipo ocultista, la Mesa de Salomón, el estudio de la cábala, tesoros ocultos y herejías».

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[Hum}– El niño judío

Un padre judío, con la mejor de las intenciones, había enviado a su hijo Samuel al colegio más caro de la colectividad judía, el Tarbut. Pese a sus intentos, Samuel no daba pie con bola. Boletines del primer mes:

  • Matemáticas 2
  • Geografía 6
  • Historia 4
  • Literatura 2
  • Conducta 0

Estas espantosas calificaciones se repetían mes a mes, hasta que el padre se cansó y le dijo a su hijo

—Samuel, escúchame bien lo que te voy a decir: si el próximo mes tus calificaciones y tu comportamiento no mejoran, te voy a mandar a estudiar a un colegio católico.

Al mes siguiente las notas de Samuel fueron una tragedia sólo comparable al hundimiento del Titanic, y el padre cumplió con su palabra. A través de un rabino cercano a su familia, se conectó con un obispo que le recomendó un buen colegio franciscano al cual Samuel fue enviado. Boletines del primer mes:

  • Matemáticas 9
  • Geografía 8
  • Historia 9
  • Literatura 10
  • Conducta 10

Boletines del segundo mes:

  • Matemáticas 10
  • Geografía 9
  • Historia 10
  • Literatura 10
  • Conducta 10.

El padre, sorprendido, le preguntó al muchacho:

—Samuel, ¿qué es lo que pasa que te va tan bien en la escuela? ¿Cómo ha sucedido este milagro?”

—No sé, papá, me presentaron a todos los compañeros y a todos los profesores y luego una tarde fuimos al templo. Cuando entré, vi a un hombre crucificado, con clavos en las manos y en los pies, con cara de haber sufrido mucho y todo ensangrentado. Yo pregunté quién era él y un alumno de los cursos superiores me respondio: «El era un judío, igual que tú». Entonces me dije: «Mierda, a estudiar, ¡porque aquí no se andan con mariqueras!”.

[*Opino}– Usos de las palabras ‘cultura’ y ‘bizarro’

13-10-14

Carlos M. Padrón

Como ya dije en Más sobre la cultura,

«El mejor ejemplo de lo que me enseñaron que era cultura y civilización es el de dos libros: uno elegantemente impreso y encuadernado, con papel de primera calidad y brillantes ilustraciones a color, que trata sobre el desarrollo de una corrida de toros; y otro con pobre encuadernación, peor papel y muy malas ilustraciones, que es la novela “La guerra y la paz”, de león Tolstoi. El primero es ejemplo de civilización; el segundo lo es de cultura»

Y es esto lo que recoge la acepción número 2 que, según el artículo que copio abajo, da el DRAE a la palabra cultura: «Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico».

Sin embargo, y como cuenta el referido artículo, hoy cultura se usa para todo, incluso para algo que es lo opuesto a esa acepción 2, y creo que ese relajo viene por influencia del inglés, idioma en el que hasta la barbarie del Estado Islámico se considera como una manifestación cultural.

En cuanto a bizarro, al menos en los países hispanoamericanos que conozco siempre la han usado, y por indudable influencia del inglés bizarre, con el significado de estrafalario, raro o estrambótico.

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10 OCT 2014

Rut de Las Heras Bretín

¿Por qué ‘cultura’ es la palabra más buscada?

¿A qué nos referimos cuando usamos la palabra cultura? Esta pregunta se la han repetido 51.085 veces durante el pasado mes de septiembre los 15.085 usuarios que la han buscado en la edición digital del diccionario de la Real Academia Española (DRAE), de lo que se deduce que algunos la han buscado más de una vez.

Un resultado sorprendente, al que no se encuentra una explicación evidente. Al propio director de la 23ª edición del Diccionario de la Lengua, Pedro Álvarez de Miranda, le resulta «chocante» y no halla una respuesta. No sabe qué lleva a los usuarios a buscar tantas veces esa palabra, y confirma que los que, como él, conocen las interioridades del Diccionario no dan con el motivo.

Coincide con la académica Soledad Puértolas en que se ha podido trivializar el significado de cultura. «A veces la usamos y no significa nada. En algunos contextos, como el político, lo hacen porque queda bien», explica Puértolas, que se teme que haya quedado como una palabra comodín, recurrente, un concepto vago que se aplica a todo.

Ambos académicos coinciden en que es una palabra muy amplia, con gran peso semántico (el mismo caso que amor, que ocupa el número seis en este ranking del DRAE). Tratan de imaginar si ése puede ser el motivo de tantas consultas, que el usuario quiera cerciorarse o acotar el significado. Pero mantienen que son hipótesis muy difíciles de comprobar porque no responden a ningún hecho concreto.

También es destacable que cultura no sólo sea la palabra más buscada el pasado mes de septiembre, sino que lo es desde que en 2012 la Real Academia Española (RAE) comenzó a usar Google Analytics para examinar los resultados de sus búsquedas en Internet. Solamente ha sido desbancada de ese primer puesto en momentos puntuales, como en junio de 2014, cuando abdicar y puto ocuparon las primeras posiciones.

La primera está directamente vinculada con el anuncio y la posterior abdicación de Juan Carlos I. La mayoría de las búsquedas de puto se realizaron desde México, ya que la FIFA amenazó con sancionar a su Federación de fútbol durante la celebración del Mundial de Brasil por la connotación homófoba de este insulto, usado por los aficionados mexicanos en los partidos contra Camerún y Brasil.

Darío Villanueva, secretario de la RAE, concluye que, aunque sin saber el motivo, lo que muestran los resultados es que cultura es el término por el que los hispanohablantes sienten más curiosidad, y se plantea: «¿Qué significa cultura hoy día? Se habla de cultura de la droga, cultura del crimen, cultura de la muerte, cultura de la tapa…». Se ha ampliado el concepto.

Villanueva explica que las palabras se arraigan cuando son muy usadas, y si este uso se confirma, se crea una nueva acepción y comienzan a tener significados adicionales. Los actuales de cultura son:

  1. Cultivo.
  2. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
  3. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social…

No es un defecto que acusen a la Academia de ir por detrás de la sociedad. «Es cierto e inevitable, lo que va por delante es el uso de la lengua, en eso consiste su dinamismo», comenta Villanueva, que explica cómo las nuevas herramientas de análisis ayudan a «tomarle el pulso a la lengua».

El número de consultas que han tenido las palabras bizarro y procrastinar es fruto de esta fluctuación del uso del idioma. Bizarro ocupa el segundo lugar con 35.172 búsquedas de 21.645 usuarios. Este número indica que realmente ha sido buscada con menos frecuencia, pero por más personas, que cultura, consultada por poco más de 15.000 personas —lo que Google Analytics denomina «usuarios únicos»—.

La utilización de la palabra bizarro, como procrastinar (diferir, aplazar), responde a modas —estaban en desuso—. Entre los académicos surge la duda de si se le estará dando el uso correcto: valiente, generoso, lucido, espléndido. Álvarez de Miranda se teme que se haya recuperado por la influencia del inglés y se esté utilizando como estrafalario, raro, estrambótico, lo que responde a la traducción de la palabra inglesa bizarre.

Una observación a tener en cuenta es que todas estas palabras aparecen en el diccionario. Hay otro listado en el que figuran las que se buscan, pero no están admitidas por la RAE; éste lo encabezan los nombres Facebook y Google, el que, por cierto, da 642 millones de resultados cuando se introduce cultura como término a localizar.

A pesar de las modas, cultura es la palabra que se mantiene en la parte más alta de la lista de las más buscadas, quizá, como dice el ensayista argentino José Emilio Burucúa, «porque vemos en ella nuestra tabla de salvación».

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: El baile de San Vito

13/10/2014

M. Arrizabalaga

A este mártir, que siendo un niño fue torturado en aceite hirviendo, se le invocaba en la Edad Media contra la epilepsia.

A quien se mueve sin cesar en su silla, o espera apurado para entrar en un servicio, se le dice popularmente que tiene «el baile de San Vito». Pero, ¿qué tuvo que ver con tal dicho este santo de la época de Diocleciano?

La leyenda cuenta que Vito apenas tenía siete años —doce, en otras versiones— cuando murió mártir en el año 303. Hijo, según algunos, de un rico de Sicilia llamado Hylas, y según otros, de un senador romano de Lucania, Vito fue torturado junto a su nodriza Crescencia y a su tutor Modesto, ambos cristianos, por no renegar de su fe.

«La iconografía representa al santo con una caldera al hombro, aludiendo a la muerte en aceite hirviendo que Diocleciano le había preparado como premio al haber curado a su propio hijo de unos horribles ataques epilépticos que padecía desde niño. Pero cuando todos esperaban verle morir achicharrado como un boquerón, lo que vieron fue que el santo se arremangó la capa y empezó a bailar una especie de rock-and-roll que contagió a toda la corte imperial empezando por el emperador», señala Miguel Fernández Garmón en «Con la cruz y los faroles (Origen y picaresca del dicho religioso)».

José Luis Rodríguez Plasencia, que recoge el relato de Garmón en su libro «De Tomo y Lomo», se pregunta escéptico el porqué de esa afición tan repentina del santo por el baile.

A su juicio, «más plausible es suponer que al curar la epilepsia al hijo de Diocleciano, los movimientos espasmódicos, involuntarios, desordenados, amplios y desprovistos de ritmo (semejantes a un baile alocado), que caracterizan esa enfermedad, quedaran asociados con quien logró hacerlos desaparecer y se identificaran con él en su aspecto externo o de baile».

Otros señalan que fueron las terribles convulsiones que sufrió san Vito en su martirio las que asociaron al mártir después con la enfermedad convulsiva llamada Corea o «Chorea sancti viti» (del latín Baile de San Vito), que se caracteriza por movimientos involuntarios anormales de las extremidades.

Sea como fuere, ya en la Edad Media se invocaba a San Vito contra la epilepsia y las convulsiones neurológicas.

La plaga de 1518

Con el baile de San Vito pasó a la Historia también un extraño fenómeno ocurrido en Estraburgo en julio de 1518.

Una mujer conocida como Frau Troffea comenzó a bailar sin parar en una calle de esta ciudad francesa, y así continuó sin descanso entre cuatro y seis días, mientras decenas de personas se sumaban a ella en una semana en una plaga de baile que afectó a 400 personas en un mes.

En su pico, la epidemia se cobró la vida de hasta 15 personas al día entre las que bailaban hasta la muerte. No era el primer brote compulsivo de baile en Europa.

El primero había tenido lugar en la Nochebuena de 1021 en la ciudad de Kölbigk (Alemania), y hay noticias de otras en 1237, 1247, 1278, 1374, 1438, aunque el de 1518 es el mejor documentado de esta extraña epidemia que se conoció durante siglos como «el baile de San Vito» o el «baile de la peste», entre otros numerosos nombres.

Se pensó que el origen podría estar relacionado con la ingestión de cornezuelo, que podría causar alucinaciones, pero éste produce gangrena en las extremidadesm por lo que no habrían podido bailar durante tanto tiempo.

El médico y alquimista Paracelso (1493-1541), que ya en su escrito sobre el arte de la Medicina en 1599 se refiere a las «danzas patológicas», da una peregrina explicación del origen de esta epidemia de 1518:

«Existía en cierta ocasión una mujer llamada Trofea (Die Frau Troffea) de tan singular carácter, tal orgullo y tan empecinada obstinación en contra de su marido que cada vez que éste le ordenaba cualquier cosa o la importunaba de cualquier manera, comenzaba a bailar, achacando que estaba impelida de una fuerza sobrenatural. Gestos y actitudes, saltos, gritos, contorsiones y cantinelas asustaban al marido, que inmediatamente la dejaba en paz. Y, como tal estratagema no fallaba nunca, fue adoptada por otras mujeres, siempre con el mismo éxito. Entonces el fervor popular achacó tan estupendos resultados a San Vito, pero parece que un día el Santo se enfadó y todas acabaron bailando a la fuerza».

John Waller, autor del libro «Tiempo de bailar, tiempo de morir» (Hardcover, 2008), estudió este brote de histeria colectiva y concluyó que los bailarines entraron en un estado de trance por una angustia psicológica extrema causada por el hambre, la enfermedad y las supersticiones, miedos y creencias que rodeaban a los más pobres de la sociedad de aquel entonces.

«La epidemia fue el resultado tanto de la desesperación como del temor piadoso», señaló el historiador en la BBC.

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