[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Zapatero, a tus zapatos

26-09-12

Cuando uno se mete en el terreno de otros, saca los pies de su tiesto o valora, no muy positivamente, un trabajo ajeno a su dominio, se arriesga a que le suelten en la cara este dicho.

Se trata de una forma un poco más elegante de decirle a alguien que se meta en sus asuntos.
Esto ya ocurría en la antigua Grecia, origen de este dicho. Al parecer, no era extraño que alguien acudiera al ágora (la plaza pública) para que el público valorara su obra.

En una ocasión, Apeles, un famoso pintor, expuso allí un retrato. Un zapatero le recriminó que algunas partes no estaban del todo conseguidas, en concreto, el dibujo de las sandalias. El pintor, humildemente, reconoció los fallos y retocó el cuadro en su taller. Eso sí, el consejo venía de un experto.
Volvió al ágora después de los retoques y allí se encontró de nuevo el zapatero. Éste, ligeramente orgulloso por, a su juicio, haber dado tan buena opinión en la primera ocasión, al ver que el pintor había modificado la obra, hizo otra serie de reproches, ajenos esta vez al calzado.

El pintor Apeles, un pelín irritado por la arrogancia del casual crítico, le dijo aquello de “zapatero, a tus zapatos”, y ahí nació este famoso dicho.

Fuente

[*Opino}– ‘Ponible’. Preferible el ridículo antes que la ‘capitulación’

04/02/2014

Carlos M. Padrón

Ya he comentado las para mí ridiculeces u opciones sin sentido a que, con tal de evitar el uso de una palabra de otra lengua, muy en especial si éste es el inglés, llegan en España instituciones que, como Fundéu, se supone que tienen como propósito la defensa de nuetro idioma, lo cual implica —o al menos eso entiendo— respetar las decisiones de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), máxima autoridad en esta materia.

Según el artículo que copio abajo, en vez de wearable habría que usar ponible, pero vean lo que acerca de esta palabreja dice el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE): «La palabra ponible no está registrada en el Diccionario».

Entonces, ¿qué guía hay que seguir, la de Fundéu o la de la RAE? ¿Y qué va a pasar con el tal ponible y esa absurda acepción que le dan al verbo poner cuando lo usan como causar excitación sexual? ¿Será que, a partir de ahora, alguien que está ponible es que está abierto a esa excitación?

Perder el sentido del ridículo es de verdad lamentable.

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04/02/2014

‘Tecnología ponible’, mejor que wearable technology

Es preferible la traducción tecnología ponible a la denominación inglesa wearable technology y a la fórmula mixta tecnología wearable.

En las noticias son cada vez más frecuentes informaciones como

  • «Impresión 3D, televisores 4K y tecnología ‘wearable’, entre las tendencias para 2014» o
  • «La tecnología wearable llega a la natación».

Sin embargo, para referirse a la tecnología que incorporan estos dispositivos, prendas y complementos lo más adecuado es recurrir al adjetivo ponible, formación regular a partir del verbo poner, que alude al hecho de que estos objetos tecnológicos se pueden llevar puestos.

Así, en las oraciones anteriores, lo idóneo habría sido

  • «Impresión 3D, televisores 4K y tecnología ponible, entre las tendencias para 2014» o
  • «La tecnología ponible llega a la natación».

Además, cuando se quiera aludir a cada prenda o complemento concreto, y no al tipo de tecnología que incorporan, se puede recurrir al prefijo tecno- y a los adjetivos tecnológico e inteligente.

Así lo hacen ya algunos medios en frases como «Tecnochaqueta con cargador solar», «Otra compañía se sumó a la lista de empresas que presentó su pulseras tecnológicas» o «Investigadores desarrollan unas gafas inteligentes que sustituyen a los lazarillos de los ciegos».

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Tirar la toalla

01-10-12

Usualmente se aplica a una situación en la que nos rendimos y dejamos de intentar conseguir aquello por lo que estábamos luchando, o sea, que abandonamos y nos damos por vencidos.

Tiene su origen en el mundo pugilístico.

Cuando el entrenador o preparador de un boxeador ve que éste está al límite de su resistencia y no se encuentra en condiciones físicas de continuar la pelea, tiene la opción de arrojar una toalla al aire —que debe caer dentro del cuadrilátero— como símbolo de rendición y finalización del combate para evitar daños mayores o irreparables.

Algunas fuentes señalan que, en un principio, se arrojaba la esponja con la que se refrescaba al boxeador, pero más tarde se optó por la toalla al ser ésta más fácilmente visible.

Cortesía de Leo Masina

[*FP}– Orgullo de padre. Resumen de libros ilustrados por mi hija Alicia

Además de la lista completa de los publicados hasta hoy, que copio al final, va, en un vídeo, un resumen que muestra algunos de ellos, con indicación de la editorial que lo publicó. Faltan dos que aún están en prensa.

Para ver el vídeo, clicar AQUÍ.

Sigue la lista de los títulos ya publicados. En esta lista, los títulos subrayados y resaltados en azul son enlaces (links) que llevan a ver en este blog la carátula y datos de ese libro. Las carátulas de los ya publicados pero no incluidos en esa lista, las he puesto al final.

365 Animal Stories and Rhymes

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Ladybird First Favourite Christmas Book

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Ladybird’s Bathtime

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Ladybird’s Teatime

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Ladybird’s Playtime

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Ladybird’s Bedtime

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La flor aventurera

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It’s Bathtime!

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Petit Renard se perd

Artículos relacionados que aparecen en la Red:

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Tocar madera (para tener buena suerte)

12-10-12

¿Por qué cuando se habla de algo malo se dice “toco madera, por si acaso”? Varias son las posibles respuestas al origen de este dicho.

Muchas de las fuentes consultadas atribuyen el “porqué” de esta costumbre relacionándola con la madera de la cruz en la que fue crucificado Jesucristo, ya que le atribuían un poder mágico. Tocar la madera de la cruz era antaño un símbolo de protección frente a todo tipo de males.

Pero también hay otras explicaciones cuyo origen se remonta a 2.000 años antes del nacimiento de Cristo, cuando el roble era considerado un árbol de culto, y muchas eran las ofrendas y rituales que se hacían en torno a él. Se tenía estaban el convencimiento de que las vetas de la madera eran las moradas en las que se ocultaba el genio del Fuego y de la Vitalidad, divinidad a la que se invocaba para pedir el éxito.

Al observar que el roble era alcanzado frecuentemente por el rayo, supusieron que era la morada de algún dios, y la unión de ambas creencias ha hecho, con el tiempo que, para casi todo el mundo, el tocar o decir “toco madera” sea un símbolo de ahuyentar malos presagios y encomendarse a la buena suerte.

Fuentes: microsiervos / 1de3
Cortesía de Leo Masina