[LE}– Uso apropiado del punto y coma, ése que parece ir camino de desaparecer

26/12/2012

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El punto y coma (;) separa unidades con sentido autónomo, ya sean grupos de palabras u oraciones completas, que a menudo incluyen sus propias comas.

En concreto, de acuerdo con las pautas de la última Ortografía de la Lengua Española, y en lo que respecta a los usos periodísticos habituales, se recomienda emplear este signo en los siguientes dos casos:

En enumeraciones

  • «Al acto también asistieron los siguientes ministros bolivianos: el de Exteriores, David Choquehuanca; el de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; el de Comunicación, Amanda Dávila, y el de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, Nardi Suxo».

Como se ve, aunque no sería incorrecto mantener el punto y coma para separar a los dos últimos ministros, lo más recomendable para cerrar el inciso «Amanda Dávila» es emplear la coma antes de la conjunción ‘y’, indicio claro de que la enumeración concluye.

Ante conectores

Como sin embargo, así pues, en definitiva, por otra parte, por tanto…, cuando tales conectores encabezan el segundo periodo:

  • «El niño estuvo especialmente revoltoso; por tanto, después de pedirle mil veces por las buenas que dejara de gritar y saltar en el sofá, no es de extrañar que sus padres acabaran perdiendo la paciencia».

Si se estima que las oraciones son muy largas, es posible sustituir el punto y coma por punto y seguido.

Fuente: Fundéu

[LE}– La moda anglicista

2013-02-04

Amando de Miguel

Deberíamos partir de la divisa de Nebrija: «La lengua fue siempre compañera del imperio».

La frase la dijo para el latín, pero hoy se puede aplicar con propiedad al inglés.

Es notable la paradoja entre el general rechazo de los anglicismos por los españoles medianamente cultos, y la decidida aceptación práctica de los mismos.

Tengo visto, además, que muchos aficionados a introducir anglicismos en su discurso no hablan ni papa de inglés. Algo así sucede también con los latinajos; recurren a ellos con deleite los que no saben ni la media de latín. Es lo de «dime de qué presumes y te diré de qué careces».

Martín Barandalla Roncal se lamenta de que haya desaparecido en España la distinción entre honradez y honestidad. Ahora todo es honestidad y sus derivados, claramente por la influencia del inglés.

Es cierto. Por lo mismo, en lugar de «todos los días» ahora es moda decir «cada día», quizá como traducción literal del inglés everyday. Añado que quizá sea una influencia del catalán. Todavía más retorcida es la sustitución de «hoy» por «a día de hoy». En ese caso suena más a francés.

Como es natural, los anglicismos se cuelan mejor en el lenguaje culto o que quiere parecerlo.

Por ejemplo, el verbo abducir, algo así como secuestrar por parte de los extraterrícolas o de algunos otros espíritus parecidos. El verbo ha entrado a través de algunas películas estadounidenses. Se trata, pues, de un ejercicio de ficción.

Sin embargo, el nuevo verbo viene muy bien para la operación de una especie de secuestro mental por parte de alguna secta u otro grupo igualmente fanático. Si siguiéramos con secuestrar, la operación no tendría tanta fuerza. Hay que aceptar los anglicismos cuando añaden algún matiz que no tenemos en español.

Menos legítima es la importación de algunas muletillas sin una significación especial. Se sospecha que la transmisión viene otra vez por las películas.

Una locución que hace furor es «de hecho» para comenzar cualquier frase. En español no suena muy bien esa continua apelación a los hechos, pero la muletilla está ya en boca de todos. No importa que después de esa entrada no siga ningún hecho.

Los hechos para un angloparlante tienen una entidad solemne y casi sagrada que no existe en español. Por eso para nosotros no impresiona mucho la dichosa muletilla.

Lo anterior no es nada en comparación con el «¿sabes?» que adorna las conversaciones, sobre todo telefónicas. En inglés se maneja mucho el verbo saber, pero en español suena raro.

La muletilla puede ser útil a través del teléfono para asegurarse de que el interlocutor se ha enterado bien de lo que le hemos dicho.

Todavía más mimético del inglés es asegurar «lo sé, lo sé» cuando no se trata de saber nada. Es una forma de asentir a lo que ha dicho el interlocutor. Está bien en inglés, pues se trata de un idioma cortante, conciso. Pero el español es barroco, por lo que asegurar que se sabe lo que está diciendo el otro no conduce a ninguna parte.

Pero es igual; la muletilla simplemente se imita, se copia automáticamente. El lenguaje requiere no pensar mucho.

Fuente: Libertad Digital

[*Opino}– A vueltas con el uso de singular o plural en ciertos sustantivos.

29-01-13

Carlos M. Padrón

En los casos en que el sustantivo, aunque singular, se refiera a algo numeroso, me parece más lógico usar el plural, como ya expliqué en el post Uso de singular o plural en caso de cantidades, donde puse un buen ejemplo.

Pero este titular —publicado en ABC.es del 29/01/13— contiene uno tal vez mejor:

«Casi nueve de cada diez canadienses está gobernado por mujeres en su territorio».

«Casi 9 de cada 10» son más que uno, por tanto suena mucho mejor, porque es más lógico, decir : «Casi nueve de cada diez canadienses están gobernados por mujeres».

Lo de «en su territorio» me deja perplejo porque ignoro si se refiere al territorio de esos 9 de cada 10 canadienses, o al territorio de las mujeres que los gobiernan.

Espero que no sea que los 9 de cada 10 son hombres, y lo de «su territorio» se refiere a las mujeres que los gobiernan en las casas en que con ellos viven, casas que, como ocurre en esos países de por allá arriba, son de ellas.

OJO: asumo que una pareja por casa; tampoco es que pienso en poliandria. 🙂

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Esposas

26-10-12

¿Por qué a las manillas que usa la policía se les llama ‘esposas’?

En la antigua Grecia, cuando un comerciante firmaba un acuerdo sellaba el contrato vertiendo unas gotas de vino en el altar de alguno de sus dioses. La palabra griega para ese gesto era spendo, que quiere decir ‘derramar una bebida’.

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Con el tiempo este acto empezó a ser llamado ‘hacer un acuerdo’ o ‘firmar un contrato’.

La palabra griega spendo derivó al vocablo del latín sponsus, usándose para referirse a aquél que asumía un compromiso, y de ahí que aquéllos que asumían un compromiso contrayendo matrimonio fueran llamados sponsus (el hombre) y sponsa (la mujer). De ahí se pasó al conocido como ‘esposo’ o ‘esposa’.

En la Edad Media fue cuando empezó a utilizarse el nombre de esposas para referirse a las manillas, o grilletes, que servían para aprisionar las muñecas de un reo.

El motivo de llamarlas así era porque se tenía la idea de que las manillas eran como una esposa, que ataba al marido y lo aprisionaba sin dejarle libertad.

Fuente: 20Minutos

Cortesía de Leonardo Masina

NotaCMP.- Gente sabia la de la Edad Media. Ahora entiendo por qué esa palabrita me ha caído gorda desde hace mucho tiempo, y por eso prefiero usar los términos de la conocida sentencia «Os declaro marido y mujer».