[LE}– Los veinte errores más vulgares de la lengua española

01/02/2013

Antonio Astorga

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José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, publica «No es lo mismo ostentoso que ostentóreo. La azarosa vida de las palabras» (Espasa).

Lo hace para contribuir, desde la ironía y el buen humor, a una mejor comprensión de algunas palabras del español en cuyo uso tropezamos una, dos, tres, cuatro, cinco… e infinidad de veces.

«La lengua no es una enemiga a la que debamos combatir», plantea el especialista. Ofrecemos una veintena de ejemplos de los errores más comunes.

1. Pifia/picia

«A causa de una confusión entre dos sonidos, tenemos hoy en español dos palabras: pifia y picia. El verbo pifiar, que en principio significaba “hacer que se oiga demasiado el soplo del que toca la flauta”, desarrolló un sentido “fallar”, que se ve bien en: “La ha pifiado”, aplicado, por ejemplo, al tenista que ha fallado una jugada.

De este verbo se ha derivado el sustantivo pifia “error, desacierto”. De pifia se ha terminando creando una picia en determinadas regiones españolas, por esa confusión vulgar que lleva a algunas personas a pronunciar celpa por felpa, o celipe por felipe».

2. Líbido/livido

«Lo he oído a varias personas cultas que hablan francamente bien: se trata del empleo de la líbido, acentuada así, en lugar de la libido que le corresponde, porque, tratándose de una palabra que no es de uso corriente, se contamina por el adjetivo lívido, que tampoco es una voz que empleemos a menudo».

3. Enjugar/enjuagar

«He oído también cruzársele a alguien enjugar una deuda con enjuagarla, con el consiguiente pitorreo de sus amigos. Las neuronas del equivocado, que era además filólogo, no se habían movido —permítaseme que lo explique así— a la velocidad suficiente para darse cuenta de que enjugar procede de un latín ex-sucare (sacar el jugo), que es como si dijéramos que a uno le exprimen cuando se ve obligado a pagar una deuda. Tengo la impresión de que los Bancos prefieren que enjuguemos nuestras deudas, es decir, que las saquemos, a que les lavemos la cara (a las deudas, claro está), haciendo como que las pagamos».

4. Formica/fornica

«Formica, marca registrada que se refiere a un conglomerado de madera, que un carpintero al que encargué el arreglo de un mueble cambiaba en fornica porque se veía interferido por el verbo fornicar, poco usado, pero que él había aprendido cuando le enseñaron los mandamientos de la ley de Dios».

5. Destornillarse/desternillarse

¿No habrá oído el curioso lector alguna vez destornillarse de risa por desternillarse? En una imagen en que se piensa que de tanto reírse a una persona se le salen los tornillos, en lugar de relacionarlo con la ternilla.

Supone el vicedirector de la Real Academia Española que tantas veces como habrá visto escrito en la prensa el Naranjo de Bulnes, en lugar del Naranco de Bulnes.

6. Cinecólogo/ginecólogo

En el ámbito médico, se confunde cinecólogo por ginecólogo; espinal del rosal por espina dorsal; dolor asiático por dolor asmático; algún paisaje le comunica al galeno que le han cambiado los oprimidos «comprimidos» por unos opositorios «supositorios»; o que en urgencias les hicieron un escarnio de la cabeza, o un escaño, por un escáner.

7. Inflamación/inflación

«Hemos de andarnos con cuidado, sobre todo si tratamos de ponernos estupendos, lo que facilita, por ejemplo, emplear inflamación por inflación, error con que Juan Carlos Onetti —”es la inflamación y a todos perjudica”— caracteriza a un grupo de hablantes de medio pelo», anota José Antonio Pascual.

8. Brete/membrete

«Para practicar se ha de contar con el apoyo de maestros que no se rían sólo al oír que a alguien lo han puesto en un membrete, sino que se hubieran decidido a explicar, antes de que surgiera el disparate, que el brete es el cepo con el que se trababan las manos o los pies de una persona para que no se pudiera escapar».

9. Coreografía/ecografía

Una contaminación no tiene por qué estar originada por una equivocación, sino que puede deberse a la intención del hablante o escribiente de ser expresivo,

Cita así José Antonio Pascual a Fernando Navarro, de quien toma prestados en su libro unos cuantos ejemplos sobre equivocaciones de los enfermos cuando se sirven de términos médicos, añade otros que proceden de la jerga de los propios profesionales de la Medicina, pues curar a la gente no exige perder el sentido del humor.

A eso contribuye utilizar lo que, si no se hubiera creado en broma, sería un disparate: pederastas (por pediatras), ginecópatas (por ginecólogos), linternistas (por internistas).

10. Ostentoso/ostentóreo

«Si tomamos en consideración contaminaciones como las anteriores no debería sorprendernos que una persona mezclara los adjetivos ostentoso y estentóreo, manteniendo el significado del primero: “que hace ostentación” (derivado de ostentar); no era ostentoso una palabra rara, a diferencia de la otra, desconocida para la mayor parte de la gente, que se trata de una voz exclusivamente literaria, creada en el Barroco como una derivación adjetiva de Esténtor, un personaje de La Ilíada, cuya voz era tan fuerte como la de cincuenta personas juntas. Ortega y Gasset fue más lejos, adoptando como sustantivo el nombre del héroe griego: “Un ujier, con voz de esténtor…”.

En esas condiciones, abunda José Antonio Pascual, se entiende «que aquel dicharachero personaje Jesús Gil y Gil, que tuvimos que padecer tiempo atrás en nuestro país, pudiera equivocarse y contaminar ostentoso por estentóreo creando un engendro del que se han mofado los periodistas como, por ejemplo, Francisco Umbral, proponiendo de coña la introducción de este “hermoso vocablo” en el diccionario.

Pensemos qué habría ocurrido si en una novela de un escritor de prestigio, un personaje muy pagado de sí mismo apareciese en escena hablando muy alto, en una forma como la siguiente: “Don Tertuliano, con su ostentórea presencia…”.

Un lector culto reaccionaría, a mi juicio, muy bien ante esta forma tan expresiva de presentar al personaje, sobre todo si cae en la cuenta de que el ejemplo procede de una obra de Juan Benet, escrita creo que con antelación a la equivocación del Sr. Gil y Gil, y sin ninguna relación con ella, desvela el vicedirrector de la RAE.

«La azarosa vida de las palabras», editado por Espasa, convoca la pasión de José Antonio Pascual por la lengua española y también «es fruto de una tristeza: la muerte de mi hermana Carmina, con la que, a lo largo de muchos veranos junto al mar, hablábamos de dudas y errores lingüísticos, y los anotaba en fichas».

11. Escuchar/oír

Este paladín del idioma se detiene en otro error que cometen muchísimas personas: utilizar «escuchar» con el significado de «oír». Es tan frecuente que caen en ello escritores como Vargas Llosa, Benedetti, Ricardo Piglia, Pérez-Reverte, Miguel Delibes, Juan Marsé, Rosa Montero o Manuel Vicent, y el libro contiene ejemplos de todos ellos.

12. Mirar/ver

Idéntico error que los autores que confunden mirar y ver: «Mirando llover por los vidrios», escribe Piglia.

13. Detentar/retener

Detentar es otro verbo que induce a error. Significa «retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público», y no se puede decir por tanto «detentar una cátedra». El error está tan extendido que Pascual pide que se incluya en el diccionario el significado que le da ya tanta gente.

14. Pavés/pavesa

Hay escritores de primera fila —«son humanos también», dice José Antonio Pascual—, fieramente humanos, que confunden pavés (un escudo) con pavesa (partículas ardientes que se desprenden de un fuego); égida (un tipo de escudo con que se representa a Júpiter) con «hégira», la era de los musulmanes.

15. Recordar/despertar

En «La azarosa vida de las palabras» a las que mete el bisturí José Antonio Pascual, el curioso lector comprobará que «recordar» es sinónimo de «despertar», y de ahí el comienzo de las «Coplas a la muerte de su padre», de Jorge Manrique: «Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte».

Ese «recordar» por despertar se oye hoy en algunos pueblos españoles y americanos, y está en Borges («Hubiera preferido recordarse con el sol ya bien alto»).

16. Aderezar/enderezar

Hoy se «adereza» una ensalada, pero en el Quijote se podía «aderezar» una lanza que estuviera estropeada, o «aderezar» a un niño para que saliese presentable a la calle, comenta el experto Pascual.

17. Avieso/malo

Curiosa evolución de la de «avieso», que procede del latín «aversus» (desviado, apartado, torcido) y ese desvío es el que explica que hoy signifique «malo».

O la del adjetivo «ejido» (el terreno que está a la salida del pueblo) cuando adquiere el significado de «loco», es decir «el que está fuera de sí mismo».

El verbo «divertir» significaba «apartar» y «apartarse», como el latín «divertere», y ése es el sentido que tiene cuando, en el ámbito de la guerra, se dice que hubo «una acción de diversión hacia el enemigo».

18. Atesorar cualidades/desgracias

La definición de la palabra atesorar es reunir. Se puede combinar con cualidades, nunca con desgracias. Los hablantes llegan a olvidar esta constricción, en palabras de José Antonio Pascual, que origina el contexto en casos como «El cúmulo de desgracias que atesora este año el Osasuna».

19. Acarrear daño/felicidad

Algunos verbos de la lengua española han perdido el rasgo negativo o positivo que tuvieran, aunque hay «combinaciones imposibles», explica José Antonio Pascual, como «sufrir mejoras» o «conseguir derrotas», y tampoco conviene olvidar que se acarrea daño, no felicidad, y se propina una paliza, pero nunca aplausos.

20. Contraer enfermedad/méritos

Hablando de propinarle collejas a las palabras, hay que recordar que se contrae una enfermedad, no méritos; se incurre en un error pero no en mal comportamiento; se perpetra un crimen, pero no negocios; alguien está plagado de heridas, pero no de triunfos.

No se puede tachar de honesto a alguien ni tampoco se perpetra un accidente. «Y al contrario pasa lo mismo: se atesoran cualidades, no desgracias; y se celebra la victoria, no la muerte. No es correcto por tanto «celebrar el trigésimo aniversario de la muerte de Kennedy», subraya José Antonio Pascual.

Fuente: ABC

[LE}– ‘Se trata de’, sin sujeto

04/02/2013

La construcción se trata de es impersonal y, por tanto, no debe emplearse con un sujeto.

Sin embargo, es frecuente leer y escuchar en los medios frases como

  • «La víctima se trata de un varón de alrededor de 50 años» o
  • «El delito se agrava si el responsable se trata de un funcionario público».

Como explica el Diccionario Panhispánico de Dudas, si aparece el sujeto lo adecuado es emplear el verbo ser, al que equivale esta expresión.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir,

  • «La víctima es un varón de alrededor de 50 años» y
  • «El delito se agrava si el responsable es un funcionario público».

La forma se trata de habría sido adecuada, en cambio, en construcciones como,

  • «En el accidente se produjo una víctima mortal. Se trata de un varón de alrededor de 50 años» o
  • «El delito se agrava si se trata de un funcionario público».

Fuente: Fundéu

[LE}– El Papa renuncia, no dimite ni abdica

11/02/2013

Los Papas no dimiten ni abdican de su ministerio, renuncian a él.

Con motivo de la renuncia del Papa Benedicto XVI a su ministerio, han aparecido informaciones en las que se utilizan dimitir o dimisión para referirse a esta circunstancia:

  • «El Papa Benedicto XVI anuncia su dimisión» o
  • «El Papa dimite: “Ya no tengo fuerzas”».

Los términos adecuados para indicar que un Papa deja de ejercer su dignidad clerical son renunciar y renuncia, según figura en el Código de Derecho Canónico.

Por lo tanto, en los ejemplos anteriores tendría que haberse escrito

  • «El Papa Benedicto XVI anuncia su renuncia» o
  • «El Papa renuncia “Ya no tengo fuerzas”».

Se recuerda también que, según la Ortografía de la Real Academia Española, la palabra Papa, como otros nombres de títulos, dignidades o cargos, se escribe con minúscula inicial*.

(*) NotaCMP.- Y yo la escribo con mayúscula —y así la he cambiado aquí— para distinguirla del nombre del tubérculo que, en Canarias y en otras muchas regiones/países, se llama papa. Y, entre otros, así titulan, por ejemplo,

[*Drog}– Acerca de un perfume para buscar pareja

31-01-13

Carlos M. Padrón

El artículo que copio abajo anuncia que unos científicos alemanes han creado un perfume que sirve al propósito que he puesto en el título: buscar pareja.

Esto me hace recordar el dicho «Éramos pocos en casa, y parió la abuela», pues si hasta ahora esa búsqueda se ha basado en la fatal atracción romántica, en el llamado «amor a primera vista», ahora se añade, como para meter más la pata, el olor corporal, algo de corte instintivo, con lo cual la razón queda un paso más atrás de lo que hasta ahora estaba.

No faltará quien diga que eso del olor corporal es un factor natural. Por favor, no olvidemos que a la Naturaleza le importa un pito la felicidad humana; sólo se ocupa de la reproducción de la especie y de que se imponga el mejor —eso que llamamos justicia es un invento de la sociedad— y, por tanto, no toma en cuenta la relación de pareja.

La tarea de velar por la reproducción de la especie incluye la mejora de ésta, y por eso en el artículo se dice que los hijos procreados por una pareja que se haya sentido atraída por sus olores corporales, serían más resistentes a las enfermedades.

Arguyen que los animales también se guían por el olor corporal, pero me temo que los perros no han leído sobre este descubrimiento, o los descubridores no se han fijado mucho en cómo proceden los perros, pero es el caso que para los perros machos cualquier perra en celo, así le doble el tamaño o sea una enana a su lado, es un imán más poderoso que la comida o el apego a su dueño.

Lo peor de todo esto es que el tal perfume busca facilitar una elección inconsciente; o sea, que la razón no pinta nada en esa elección, a menos que lo que la pareja así formada busque sea sólo placer olfativo (trampa de la Naturaleza) e hijos potencialmente resistentes a las enfermedades (objetivo de la Naturaleza).

Lo de la calidad de la relación de pareja, repito, no cuenta aquí para nada.

La parte anecdótica es que uno no puede dejar de preguntarse qué pasaría si se pusiera de moda el uso masivo de ese perfume, y en una reunión social nos sentaran junto a alguien cuyo olor corporal nos resulte simplemente apestoso.

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23/01/2013

Científicos alemanes han desarrollado un perfume para ayudar a buscar pareja, y cuyo aroma resalta el olor corporal individual.

La fragancia sintética ayuda a desvelar la composición de los genes inmunológicos que los potenciales amantes pueden reconocer inconscientemente como los apropiados para combinar con los suyos, y así tener hijos más resistentes a las enfermedades.

La investigación aparece publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B.

Según el director del Instituto Max Planck de Inmunología y Epigenética, en Friburgo, y el jefe del estudio, Thomas Boehm, el olor corporal desempeña un papel decisivo en la elección de pareja.

La fragancia sintética, en la que los científicos han trabajado durante diez años, resalta precisamente el olor corporal de una persona. «El estudio se mueve en los límites entre la inmunología y el comportamiento», señaló el experto en declaraciones a la prensa alemana.

Según Boehm, los animales (y los perros?) indican, a través de su olor corporal, los genes inmunológicos que portan. «Del olor de las potenciales parejas se desprende si son el complemento óptimo a los propios genes inmunológicos. Los descendientes son así resistentes a un amplio espectro de gérmenes patógenos», explicó.

Este hecho ha sido demostrado ya hace décadas en animales, pero la constatación de que esto ocurre también en los humanos constituye una novedad. Los genes inmunológicos y el olor ligado a ellos es diferente en cada individuo, y la elección de pareja a través de la fragancia es un acto inconsciente, subrayó.

«Aunque en las personas existen a nivel general varios cientos de tipos diferentes de los llamados genes inmunológicos HLA (antígenos leucocitarios humanos), cada individuo posee únicamente unas pocas variantes, y éstas son las que determinan el típico olor corporal», precisó el científico Manfred Milinski.

Los expertos decodificaron estos olores, lo que les ha permitido ahora crearlos artificialmente.

Listo para salir al mercado

Al final del estudio, los científicos ofrecieron a alrededor de 30 estudiantes universitarias diferentes perfumes, de los cuales las participantes eligieron aquél que se corresponde a su propio olor corporal, generalmente percibido como positivo y agradable, según los resultados de la investigación.

«Estas conclusiones abren la posibilidad de crear nuevos tipos de fragancia que, al resaltar el olor corporal, indiquen a las potenciales parejas la composición de los genes inmunológicos HLA de la persona que lo usa», indicó Milinski.

En este sentido, subrayó que «los perfumes con una eficacia biológica absoluta pueden ser producidos sintéticamente sin tener que recurrir a productos animales».

La fragancia para la búsqueda de pareja está, en principio, lista para salir al mercado, aunque por el momento no existen planes concretos para una fabricación en serie, puntualizó.

Fuente: ABC

[LE}– ‘Contraparte’ no es lo mismo que ‘homólogo’

05/02/2013

El sustantivo contraparte se refiere a la ‘persona o grupo de personas que se opone a otra’, por lo que no es apropiado usarlo como sinónimo de homólogo.

Sin embargo, es común encontrar en las noticias la confusión entre ambos términos, como en

  • «El presidente del Congreso viajará a Wáshington el próximo mes para entrevistarse con sus contrapartes de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos», o
  • «La titular del Departamento de Seguridad Nacional se reunirá con sus contrapartes de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido».

En el avance de la vigésima tercera edición del Diccionario Académico se incluye la voz contraparte con los sentidos de ‘persona o grupo de personas que se opone a otra’ y ‘parte opuesta o contraria a algo o a alguien, especialmente en un proceso judicial’.

En cambio, homólogo se usa para referirse a la ‘persona que realiza una función similar o equivalente en una empresa, institución o país diferente’, tal como aparece en el Diccionario de uso del español de América y España (Vox).

Por ello, en los ejemplos citados lo adecuado habría sido emplear términos como homólogo:

  • «El presidente del Congreso viajará a Wáshington el próximo mes para entrevistarse con sus homólogos de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos», o
  • «La titular del Departamento de Seguridad Nacional se reunirá con sus homólogos de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido».

Fuente: Fundéu

[Hum}– Cura aragonés en Cataluña

Un cura aragonés va destinado a una parroquia de Cataluña. En el sermón del domingo se expresa así:

—Amados feligreses, hoy vamos hablar de Adán y Eva, y lo que les ocurrió en el Paraíso. Tenemos, en primer lugar, a Adán, hombre honrado, noble, sincero, como no podía ser de otra forma dado que era aragonés. A su lado tenemos a Eva, mujer pérfida, envidiosa, avara y traidora… lo cual es normal puesto que era catalana,…

Los feligreses, cabreados, se largan de la iglesia, y al día siguiente van a presentar sus quejas al obispo, el cual manda a llamar al cura y le amonesta severamente, prohibiéndole que en futuros discursos haga más menciones de catalanes y aragoneses.

El siguiente domingo, el cura empieza un nuevo sermón:

—Amados feligreses, hoy vamos hablar de Caín y Abel. Tenemos, en primer lugar, a Abel, un ser sano, inocente y puro, un buenazo lleno de virtudes que, por cierto, era de Huesca. Por el contrario, su hermano Caín era malvado, traidor, rencoroso y mezquino. Dicho sea de paso, había nacido en Sabadell.

Se repite el cabreo entre los feligreses, que presentan una nueva queja al obispo. Éste manda a llamar otra vez al cura y le da un ultimátum, asegurándole que la próxima vez que se repita la historia, hablará con el Papa para que le echen de la Iglesia.

Llegado el tercer domingo, el cura empieza así su sermón:

—Amados feligreses, hoy vamos a hablar de «La última cena». Estaba Jesucristo con sus discípulos y dice: «Hijos míos, esta noche uno de vosotros, el que moje su pan en mi vino, me va a traicionar».

Se levanta San Pedro y pregunta: «¿Seré yo acaso, maestro?». Y a continuación es San Juan quien pregunta: «Maestro, ¿acaso soy yo quien te va a traicionar?».

Y así hasta que se levanta Judas y pregunta: «Mestre, ¿em deixeu sucar una mica de pà en el vi, siusplau?».

Cortesía de Charo Bodega