[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XV

xv

Te mire y me miraste, gran mujer;
te ofrecí amor, y amores me ofreciste.
Desde entonces soy tuyo, mas tú fuiste
con otro, por el oro, a padecer.

Pasando el tiempo pude comprender
que me amas, porque sufres y estás triste,
unida al que tú siempre aborreciste,
al que tu padre te obligó a querer.

Víctima has sido del sentir paterno,
queriendo al que es verdugo de tu pena,
y a una vida de mártir te condena.
Tu existencia será continuo infierno,
porque tu esposo no llenó tu pecho.
¡Ése es el crimen que tu padre ha hecho!

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM. Memorandos de 1979 (Aritmética galáctica) y 1989 (Lógica en su máxima expresión)

25-11-11

Carlos M. Padrón

Nunca fui bueno para las Ciencias. Y las matemáticas financieras, con su valor presente, retorno de inversión, amortizaciones, etc., me causan indigestión.

Pero a veces la vida pone en nuestras manos, sin uno esperarlo, la solución, clara y diáfana, a problemas que por años nos han angustiado.

Y éste es el milagro que obró en mí la carta que adjunto, pues apenas leerla una sola vez, ¡sólo una vez!, sentí que en mi mente habían entrado de golpe, juntas y en su totalidad, las fórmulas de la lógica de Pitágoras y Descartes.

Y desde entonces, además, ya no me preocupa la exactitud de los cálculos que con mis dineros hagan las compañías financieras, pues sé que serán exactos a la millonésima de céntimo.

Espero que esta carta obre en ustedes el mismo milagro.

19891024=Arendaven-Pantallas

***

Según dije antes, como las Ciencias no fueron nunca mi fuerte, creí que lo eran las Letras,… hasta que recibí el documento que sigue que me demostró cuán demodé estaban todos mis conocimientos sobre redacción, ortografía y, sobre todo, lógica en la exposición.

Siempre que creo haber aprendido algo en este campo, busco este memorando y le doy una nueva leída para que mi ego regrese al lugar que le corresponde.

19790222=BU-2970

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COMENTARIOS

Vicencio Díaz
Hasta el momento, la carta sobre las pantallas me parece bastante explicativa, lo cual no quiere decir que bien entendida.

De lo que he leído, y con olor galáctico, encuentro que para el 28 de marzo del 1989, a cuatro semanas de iniciado “el caracazo”, una empresa había decidido adquirir 10 pantallas; en apariencia, eso ya estaba contratado.

Para el día de la carta —cuatro semanas después, cuando el olor a muerto debería cubrir los aires de la ciudad—, esta empresa decide contratar sólo cuatro de las diez inicialmente convenidas, probablemente como consecuencia de las medidas económicas tomadas por el gobierno y sus lógicas consecuencias.

Siete meses más tarde, la empresa sólo había recibido una de las nueve inicialmente convenidas, lo cual, como debe ser natural, no le arreglaba el problema al cliente, y así se lo hace saber el día 17 cuando aún para que se olvide de las cuatro, cuando no había recibido ninguna.

Seguro que algún gerente tomó la decisión de buscar una pantalla en cualquier lugar y se la mandaron para que los números de fin de año cuadraran. El cliente se a…… y dio por cancelado el convenio de las nueve restantes y que de las diez solo habían recibido una.

Lo que me llama la atención es que aquel 28 de marzo fue crucial para Venezuela y que alguien que fue invitado a IL FORNO, conserve una carta cuyo origen puede ser galáctico, pues tiene que ver a algo que para el 2011 entró a la Vía Láctea, vía constelación de Draco, vía satélite SWIFT, vía Caracas, vía IL FORNO.

Si los ciclos son de 24, como lo es el de la era actual, es emblemática la carta, y el afortunado que la retuvo recibe el mismo mensaje que no tenóa por que entender en los días del caracazo. A mí me confirma que a partir del 28 de marzo que viene, cuando el papa esté hablando con los cubanos, empezará el merequengue con sabor a venezolano y probablemente no dure más de un año.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Más a la memoria de Henry Meza / Leonardo Masina

02-01-2012

Leonardo Masina

Carlos, ya que las cosas han «coincidido» así, voy a escribir algo en recuerdo del compañero y amigo Henry Meza.

Entré en IBM en abril de 1969. Entonces IBM tenía dividida Caracas en dos branches de técnicos: Urapal (en el Centro), y Mene Grande (en el Este), en el que estaba yo.

Hacia final de ese año, el departamento técnico se fusionó en un solo branch con base en Torre Capriles.

Yo prácticamente no conocía a casi nadie del branch de Urapal, y cuando uno iba a un cliente podía encontrarse a otros técnicos, también de IBM pero que uno no conocía.

Eso me pasó un día en CNC, donde yo, arreglando la 1130, vi del otro lado de la pecera —que era el cristal que separaba la computadora de la sala de perforistas— a un técnico peleando con una perforadora, y en cuanto me desocupé me acerqué a él a saludarlo, me presenté, y ése era Henry; fue ahí donde nos conocimos.

La perforadora tenía un problema raro, y con Henry me puse a averiguar qué podía estar pasando, pero en eso me llamaron porque la computadora había empezado a fallar y tuve que dejarlo.

Al rato, Henry se me acercó, para saludarme y despedirse, pues había resuelto el problema de la perforadora (recuerdo que me comentó que era un diodo que no estaba en corto pero conducía también de retorno) y tenía que ir a otro cliente.

Un día, hablando en la oficina con mi jefe Uwe Petersen, le comenté que había conocido en el cliente a un técnico, de nombre Henry Meza, que me había parecido bastante bueno. Uwe me preguntó si yo creía que ese técnico podría hacer un buen papel en la 1130, y le dije que seguramente sí.

Entonces me dijo que Henry era candidato para ir a Méjico a estudiar la 1130, y así en el verano de 1970 fue Henry a Méjico a tomar el curso básico.

Como un mes después de que se había, me dijeron que también iría yo al curso en que él estaba, pero a la segunda fase.

Un par de días antes de viajar a Méjico, Eladio Oliva —que era también técnico y amigo de Henry— me dijo que, posiblemente, en el mismo vuelo viajaría Trina, la esposa de Henry, que viajaba sola y que, como nunca había volado, tenía un poco de miedo, por lo que Eladio sugirió que, si yo podía, intentara ubicarla para ayudarla sobre todo en lo referente a la aduana. Y me dio una descripción de Trina.

Una vez en el avión, empecé a fijarme en todos las pasajeras pero no ubicaba a nadie con las descripciones que Eladio me había dado.

A mi lado se sentó una señora que en su regazo llevaba un bolso y una caja con una torta. Le dije que era mejor poner todo arriba, donde se guarda el equipaje de mano, para que ella pudiese viajar más cómodamente, y así lo hizo.

Empezamos a hablar y me comentó que la torta era para su marido, que pronto cumpliría años y era muy goloso. Y así, hablando, al rato me enteré de que la señora sentada a mi lado era justamente Trina.

Al llegar a Méjico, Henry estaba en el aeropuerto para recibir a su esposa y me pidió que, antes de ir al hotel que me habían asignado, fuese con ellos al apartotel donde estaban la mayoría de los asistentes al curso, entre ellos algunos técnicos venezolanos, a ver si tenían un apartamento disponible para mí, de modo de estar todos cerca.

En efecto, me dieron uno, y para mí fue muchísimo más cómodo ya que así aproveché de los conocimientos que de la ciudad tenían mis compañeros y, además, podíamos desplazarnos en grupo e ir todos juntos al curso.

Me tocó el apartamento justo frente al de Henry, y todas las mañanas, antes de irme, Trina me tenía preparada mi taza de café ya que, al igual que Henry, yo también era muy cafetero.

Con el tiempo y la convivencia con la 1130, mi amistad con Henry fue creciendo.

Él me contaba anécdotas de su infancia en Caracas. Vivía entonces por La Pastora y, en verano, cuando iba a pasar sus vacaciones en Chacao, su abuela le decía: “¡Ay, mijito, cuídate mucho que vas a ir tan lejos!», y eso me hizo mucha gracia.

Como dije, Henry era muy goloso y cafetero, además de que las horas de la comida nos las perdonaba. Sobre todo en Cypeca, que estaba en la Torre Phelp, que era donde pasábamos más tiempo, cuando iba a ayudarle por un problema importante, ya tenía hecha él su reserva de unas almendras recubiertas de chocolate y una jarra de café que compraba en la planta baja del edificio.

Sólo una vez lo vi arrecharse conmigo. Estábamos justamente en Cypeca y recuerdo que dijo: “Ya basta, no te aguanto más, ¡TENGO HAMBRE!», y apagó la máquina.

Lo único que pude hacer fue reírme y seguirle para ir a comer.

Otra vez recuerdo que lo habían mandado a Cumaná, a la UDO, a reparar una 1130. Ya era viernes y me comentó que ese sábado era su aniversario de boda.

Le dije que no se preocupara, que regresara a Caracas porque, aunque yo tenía ese fin de semana una boda, después de la boda iría directamente a Cumaná, cosa que hice.

Desafortunadamente para él, el día que llegó a Caracas, en la zona donde él y Trina vivían hubo un problema con la electricidad, y como ellos vivían en un piso alto de un edificio en el que no funcionaba el ascensor, no pudieron celebrar su aniversario.

Para el día de mi boda, Henry llevaba como una semana de reposo por un problema en una rodilla y no pudo asistir, pero me dijo que me quedara tranquilo porque, aunque fuese en silla de ruedas, él atendría las llamadas destinadas a mí.

Y justamente a última hora me llamaron del IVIC por un problema. Les expliqué la situación y me dijeron que no me iban a estropear el día, que ya el lunes alguien proveería.

En unos años, Henry fue nombrado Field Manager y supo crear un grupo de técnicos excelentes. Daba gusto ver lo unida y lo bien que trabajaba su zona.

Instituyó la costumbre de celebrar por Navidad una reunión en su casa. Vivía entonces en La Boyera, y a esa reunión iban sus técnicos con sus familias e invitaba a otros, entre los cuales siempre me incluía.

Los recuerdos que podría contar de Henry son todos sobre un excelente compañero y mejor persona.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XIV

– XIV –

Te he visto tan amble en ocasiones,
que sincero en verdad me parecías;
mas pude comprender que así fingías,
halándote en periodo de elecciones.

Has hecho por tu mal que nunca crea
en cariño que nace en un instante:
yo quiero la amistad perseverante,
no al necio en quien se engendra falsa idea.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Don Eduardo Pineda y Díaz

Nació este inteligente tipógrafo en la real ciudad de La Palmas el 10 de octubre de 1847.

con notable aprovechamiento cursó sus estudios de primera y segunda enseñanza en el colegio de San Agustín, que fundó y dirigió el eminente jurisconsulto Dr. D. Antonio López Botas, famoso entre los famosos periodistas y escritores públicos de su época.

Fue condiscípulo de León y Castillo, Perez Galdós y otros distinguidos Canarios que son en la actualidad honra y prestigio del Archipiélago y de la madre patria.

En 1867, habiendo sufrido grandes quebrantos los bienes de su familia, emigró con sus hacendosos y honrados padres, que lo fueron Don Adrián Pineda Bethencourt, y Concepción Díaz Jiménez, a la República Oriental del Uruguay, estableciéndose en Montevideo, en cuya hermosa capital residió diez años, durante los cuales llegó a ser, por algún tiempo, regente del lujoso y rico establecimiento tipográfico de los señores Flores, hijos del justamente sentido Don Venancio, presidente de aquella república y asesinado traidoramente el 19 de febrero del 67, y cuya imprenta. que costó en Paris $40.000. fue conocida con el nombre La Idea, título que sirvió a la vez a una excelente publicación de grandes dimensiones en la cual colaboró Pineda y Díaz (1873) con los doctores Dupont, Súñer y Capdevila (don Francisco), Alonso y Criado, y los señores Flores, Barros y otros.

Fue fundador v director de los periódicos satíricos El Tapón y El rum-rum, que desaparecieron bajo la férrea presión de las despóticas dictaduras de D. Pedro Varela v D. Lorenzo Latorre en aquella época de efervescencia política, que dio por resultado la muerte de eximios patricios, la caída de la Presidencia de la República del doctor D. José Ellauri y el destierro, en la barca Puig, de importantísimas personalidades uruguayas custodiadas por el esbirro comandante Courtin.

Fue además por aquellas latitudes secretario del gremio de tipógrafos, y a su iniciativa y discreción se obtuvo la reducción de las horas de trabajo y aumento de sueldo, dentro de la equidad, la razón y la justicia, para los obreros de su noble arte.

En 1877 se trasladó a La Habana, donde actualmente reside, después de haber pasado por la amarga pena en Suramérica de haber Perdido a los seres más queridos de su familia.

En 1879 contrajo matrimonio con una joven habanera de la que ha tenido dos hijos, pero, presa siempre de su mala suerte, ha perdido el mayor, así como ha sufrido otras y nuevas desapariciones eternas en su familia, que han amargado más y más su ya combatida existencia.

Ha sido en La Habana, y por mucho tiempo, secretario del gremio de tipógrafos y director por elección del Boletín Tipográfico, órgano oficial del citado gremio; fundó y dirigió los periódicos El Artesalto, El Ariguanabo, La Evolución y la Revista de las Callanas, y ha colaborado en el Diario de Cárdenas, El Album del Bazar Parisién, El Combate, La Fisga, de Santiago de Cuba, El Globo, de Güira de Melena, El Eco de Canarias, y otros.

Periodista de firmes y profundas convicciones, imprime a sus trabajos el vigor de sus ideas, que transmite al papel después de pasarlas por el crisol de la razón, la justicia y el derecho y, una vez estampadas para el público, se convierte en paladín irreductible ante la fuerza o la soberbia, y humilde ante el sano consejo del sabio.

Periodista viril, sostuvo un duelo en que dejó bien alto el honor de su patria, de él idolatrada, y su propio honor, ambos ultrajados por quien, desde este suceso, reposa en el seno de la muerte.

Inició y realizó en Santiago de las Vegas la idea de propagar la instrucción pública (1888) por medio de suscripción popular entre las damas de aquella bella ciudad y a costa de mínima cuota, sustituyendo el número (800 suscriptoras) a la calidad y logrando la fundación de dos escuelas, una de niñas, con 80 alumnas, y otra de varones, con 130 educandos.

Por espacio de cuatro años desempeñó el importante cargo de secretario general de la Sociedad de Beneficencia Canaria con su centro de instrucción y recreo, habiendo obtenido varios votos de gracia y uno de admiración, asentados en las actas del citado instituto a petición de los asociados.

Hombre de buenas amistades y grandes influencias, vive siempre en la pobreza, pues sólo alumbra su mala estrella, la de su eterna adversidad, y las condiciones excepcionales de su carácter no le permiten pisar terrenos impropios de quienes, como él, tienen el alma templada al fuego santo de la virtud, la honradez y el trabajo.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XIII

XIII

¿Recuerdas —un amigo me decía—
lo que lloré al dejarme aquella hermosa
que, con aire soberbio do alta diosa,
en hacerme sufrir se complacía?

Y cuando en tu amistad me consolabas,
disipando de mi alma las heridas
que sangraban amor, penas sentidas,
por desengaño vil cicatrizadas?

Pues la bella mujer que por ventura,
mi pasión despreció con despotismo,
entre otras mil, del vicio en el abismo,
para siempre cayó. ¡Triste hermosura!

[*Opino}– ¿Cuál es el misterio que para Stephen Hawking representan las mujeres?

06-01-12

Carlos M. Padrón

Aunque en el artículo publicado al respecto en la revista New Scientist no encontré más información que la que se da en el que copio más abajo, voy a permitirme el atrevimiento de suponer que si para Stephen Hawking, tal vez el más grande físico de nuestro tiempo, son las mujeres el gran misterio del universo, uno de los motivos es que,

  1. Las mujeres son el medio que la Naturaleza usa para perpetuar la especie
  2. Para ello, les dio el mayor de los instintos conocidos: el de la maternidad
  3. Pero también les dio el poder de razonar
  4. Las hembras de una gran mayoría de los animales que más conocemos también tienen ese instinto, que aplican al 100% mientras sus crías son pequeñas.
  5. Sin embargo, cuando ya las crías son mayores se desentienden de ellas en un acto a todas luces razonable aunque —o al menos eso se cree— tales animales no son capaces de razonar, pero sí de cumplir el mandato de la Naturaleza que les dice: ¡Déjalos!
  6. En cambio, la mujer, que sí puede razonar, sigue sujeta a ese instinto durante toda su vida como si fuera más animal que esos animales, e hiciera caso omiso de la misma Naturaleza que le dio su instinto maternal.

Me atrevo a suponer, por tanto. que una de las preguntas que debe haberse hecho Stephen Hawking es:

«¿Por qué las mujeres no son capaces de razonar su instinto maternal sino que siguen apegadas a sus crías, queriendo mantener con ellas el mayor contacto posible, cobijándolas y tratándolas como si fueran polluelos, aunque con ello creen una situación de dependencia que a nadie beneficia?».

***

05-01-12

LONDRES (Reuters) – El gran misterio del universo que deja perplejo a uno de los científicos más conocidos del mundo son… las mujeres.

Cuando la revista New Scientist le preguntó al autor de «Breve historia del tiempo» en qué piensa más, el profesor de la Universidad de Cambridge, reputado por resolver algunas de las cuestiones más complejas de la Física moderna, respondió: «Las mujeres. Son un misterio al completo».

 

Con ocasión de las celebraciones de su 70 aniversario, Hawking, que está en silla de ruedas y se jubiló recientemente de un puesto que ocupó en el pasado Isaac Newton, habló con New Scientist sobre su mayor error científico y sus esperanzas para la ciencia moderna.

Hawking celebrará sus 70 años el domingo con un simposio público titulado «El estado del universo».

Fuente: Yahoo Noticias

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Dos respigues de los ’70s

Carlos M. Padrón

Las dos fotos que siguen son cortesía de Carlos Mejías quien me dice que corresponden a los años ’70s.

Como siempre,

  1. 1Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré por filas y de izquierda a derecha en cada fila.
  2. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número.
  3. Si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir

Con gracias anticipadas a quien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

Foto 1.- Puede que ésta sí sea de los ’70s.

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  • FILA trasera:  1, Gustavo Flores;  2, Reinaldo Perdomo;  3?
  • FILA delantera:  1, Alejandro Abrante;  2, Ingrid Amaya;  3, Carlos Mejías;  4, Alicia Boos;  5, Antonio Montenegro;  6, X. Álvarez o Alvarado

***

Foto 2.- Tomada en el hotel Macuto Sheraton.

Según comentario de Juan llores, es también de los ’70s, y de antes de 1979.

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Asumo que hay cinco (5) filas, que menciono de atrás hacia delante.

  • FILA 1 (la trasera):  1, Horacio Bolaños,  2, Carlos Mejías;  3, Nelson Fermín
  • FILA 2:  1, Ramón Sitja;  2, Carlos Fernández Landa;  3, Mike Gribben;  4, David Riddick
  • FILA 3:  1, Gianni Marzorati;  2, Ramón Lander †
  • FILA 4:  1, Nemesio Martínez;  2, Duilio Viloria;  3, Juan Llorens;  4, Luigi Mari;  5, Jesús Enrique Zambrano;  6, Jesús Saltés
  • FILA 5 (la delantera):  1?;  2, Laureano Padilla;  3, Ulises Boom (de Rep. Dominicana);  4, Jaime Fábregas;  5?;  6, Alfio Lanzafame

Espero la siempre bienvenida ayuda para poner nombres a las varias ‘?‘. Gracias.

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COMENTARIOS

 

José Padrón (El Técnico)
Cachete, gracias por aclararlo. A mí realmente se me parecía, y tú eras el más indicado para hacer la aclaratoria. ¡Convencido me has! ¿Dónde andas?

Carlos Mejías
No, José, ése no es Dámaso Villanueva.

Jose Padron (el Tecnico)
FOTO 1. Carlos, la persona que en esa foto está como Álvarez o Alvarado se me parece a Dámaso Villanueva (qepd) de Valencia.

Si las fotos te las pasó Carlos Mejías, pregúntale. A lo mejor se acuerda si puede ser Dámaso, “El hombre que inventó el cariño”, que así se definía él mismo.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Tal vez tengas razón, Leo, pues en este trajín se activó en mi memoria una maltrecha neurona y tengo el vago recuerdo de que en Capriles había alguien con esa cara, y era o de administración o del Dpto. Técnico.

A ver si alguien da más luz sobre el caso.

Leonardo Masina
Puede que entrara antes, pero te aseguro que el de la foto no es Alfio Lanzafame.

Javier Palacios
Yo me fui de IBM de Venezuela a mediados de 1981 y ya Alfio tenía algun tiempo en la compañía.

Puede ser que el de la foto sea un simil de Alfio o, más probable, la confusión es producto de ese par de lentes que luce en la foto, pues Alfio usaba a veces los de contacto.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Leo. Alfio Lanzafame estaba ya en IBM de Venezuela en 1979. Cuando en enero de ese año debuté, en primeras nupcias, como gerente de la Sucursal Finanazas, él era uno de mis analistas de sistemas para SAFE.

Leonardo Masina
Me refiero a la foto de este post.

Yo me fui de IBM de Venezuela a final de 1982 y, por lo que yo sé, Alfio todavía no había entrado o justo estaría ingresando.

CMP
En respuesta a Manuel A. Gutiérrez.

Graicas, Manny, dedo check rokegido.

Manuel A. Gutiérrez
En foto No. 2, fila 5, al lado de Laureano Padilla es Ulises Boom corregir apellido, que aparece como Boob. Error de dedo.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Me has fonkundido, Leo. Cuando dices “Además creo que para la fecha de esa foto, Alfio todavía no estaba en IBM”, ¿a cuál foto te refieres, a la de 1982 o a la de este post?

Si es a la de este post, ¿cuál crres que es su fecha?

Leonardo Masina
Perdona que discrepe con Javier Palacios, pero el de la Foto 2, fila 5, Nº 6 no es Alfio Lanzfame, a quien yo conocía muy bien, inclusive mucho antes de que él entrara en IBM.

En el post de la semana pasada:

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1982 – Celebración casa de Novella, seminarios en Sheraton y Colonia Tovar, y fiesta infantil IBM 1982

el que aparece de segundo en la Foto 1 sí es Alfio Lanzafame.

Además creo que para la fecha de esa foto, Alfio todavía no estaba en IBM.

CMP
En respuesta a Nemesio Martínez.

Gracias, Nemesio. Ya hice los cambios.

Nemesio Martínez
FOTO 1. Fila delantera.
• El N° 5 es Antonio Montenegro.
• El N° 6 es de apellido Álvarez o Alvarado, no recuerdo su nombre.

Saludos
Nemesio.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Javier, desde que vi esa foto me pareció que ése era Alfio. Así que como ya somos dos, puse el nombre de “El hambreador”, como lo llamaba Novella.

Javier Palacios
FOTO 2, Fila 5, N° 6 parece Alfio Lanzafame.

Estela
Yo sigo insistiendo en que recordar es volver a vivir.
Estela.

Eduardo García
Muy buenas fotos de maravillosos días de aquella época.

Gracias y muchos saludos.
Eduardo García.

CMP
En respuesta a Juan Llorens.

Gracias, Juan.

Duilio no es un nombre muy común. Ya lo puse, y cambié todo lo realtivo a años ’80s.

CMP
En respuesta a JESÚS SALTÉS.

Gracias, Jesús. Ya hice los cambios y hasta por Llorens conseguí el nombre de Viloria.