[*Drog}– El (drog)amor altera el cerebro y el corazón

Otro estudio que establece una relación entre enamoramiento y droga, o sea, para simplificar, establece una relación de drogamoramiento como he dado en llamarla.

Dice también este estudio que el drogamoramiento hace “que el cerebro [del drogamorado] centre su atención en una sola persona [el objeto de su drogamor] dando la espalda a todas las demás”. ¿Es eso normal? ¿Es saludable? No, no lo es, pues también se dice que el drogamor causa trastornos obsesivos-compulsivos.

O sea, toda una amenaza; una situación instintual de la que la razón está totalmente ausente.

Además, no es cierto que la pasión tenga siempre un tope de hasta cuatro años y después sea reemplazada por “algo más estable”. No, eso sería, dentro de lo malo, lo menos malo, pero muchas veces ocurre que, cuando el drogamoramiento se extingue, el ex drogamorado se pregunta “¿Qué diablos le vi yo a esta persona para haber hecho por ella lo que hice, y haberme dejado hacer por ella lo que me hizo?”, y se aleja lo más que pueda, no sin cierto sentimiento de vergüenza y cierta lesión de su autoestima.

Carlos M. Padrón

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31.07.07

(PD/Agencias).- Un estudio realizado en Europa y Estados Unidos ha revelado que el amor produce reacciones químicas similares a las conductas adictivas que traen el alcohol y el tabaco. La pasión tiene un tope de hasta cuatro años, y después es reemplazada por “algo más estable”.

Según informa el portal infobae.com, en el año 2000, dos científicos de Londres seleccionaron a 70 personas que se encontraban en las primeras etapas de enamoramiento, y observaron sus cerebros a través de equipos de resonancia magnética. Así vieron que la sensación de estar enamorado es algo muy parecido a la adicción al alcohol o las drogas, según informó este martes el diario Clarín.

Todos los animales se aparean. El sistema más primitivo del cerebro, que tienen hasta los reptiles, sabe que necesita reproducirse. Las tortugas lo hacen pero ponen sus huevos en la arena y luego regresan al mar y nunca más vuelven a ver a su pareja. El cerebro humano es más complejo, ya que cuenta con sistemas nerviosos adicionales que buscan el romance mientras que otros buscan la comodidad y la compañía, y otros simplemente quieren algo temporal.

Con todo, la química entre dos personas no se reduce simplemente a una cuestión de moléculas que se mueven dentro del cerebro. La atracción también se ve condicionada por la historia personal.

Primero tiene lugar la atracción inicial, la “chispa”. Luego sobreviene el apasionamiento, el romance, esa magia única que hace que dos personas no puedan dejar de pensar en la otra. El cerebro recurre entonces a todo su arsenal químico para centrar su atención en una persona, dando la espalda a todas las demás.

“La pasión dura por lo menos algunos meses, con un tope de entre dos y cuatro años”, asegura el investigador Arthur Aron, psicólogo de la Universidad de Nueva York, en EE.UU. Cuando ésta desaparece, es reemplazada por algo más estable, lo que se conoce como compañerismo.

Según un estudio publicado en Psychological Medicine, la gente que acaba de enamorarse tiene niveles de serotonina 40% más bajos de lo normal, al igual que quienes sufren de trastornos obsesivo-compulsivos.

PD

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