[Hum}– Abogado catalán

El sacerdote de una parroquia catalana jamás había recibido ni una sola donación por parte de uno de los abogados más ricos de la localidad. Un día, el párroco decidió ir personalmente a hablar con el abogado acerca de este asunto, y comenzó así la conversación.

—Pues, verá, quería hacerle notar, si me lo permite y con todo el respeto que su persona me merece, que, según nuestros datos, nos consta que usted gana más de tres millones de euros al año y nunca nos ha donado nada, ni un solo céntimo, para nuestras obras de caridad. ¿Querría usted, mediante suscripción, contribuir con cierta cantidad a nuestras obras?

El abogado, que había escuchado muy atento, quedó pensativo por unos instantes y luego respondió:

—¿Consta en sus datos que mi madre está muy enferma y que sus gastos médicos están muy por encima de su pensión anual de jubilación?

—Ah, no, por supuesto que no—, murmuró el párroco.

—¿ Y qué estoy separado y debo pasar a mi mujer un dineral?

—No.

—¿Y les consta que mi hermano pequeño es ciego y no encuentra trabajo?

El párroco ni abrió la boca.

—¿Dicen algo sus datos acerca de que Jordi, el marido de mi hermana, murió hace poco en un terrible accidente y la dejó sin dinero y con cinco hijos pequeños?

—Desde luego que no— respondió humillado el párroco. —Discúlpeme, no tenía ni la menor idea de todo eso.

—¿Y en sus registros figura, por ejemplo, que tengo a mi padre, diabético y enfermo del corazón, en una silla de ruedas desde hace más de
diez años?

—Lo siento; no sabía nada. Me deja usted perplejo.

—¿Pero sí supongo que sabrá que dos de mis sobrinos son sordomudos?—, volvió a preguntar el abogado.

Apenas pudo oírse el «no» del párroco.

—Y, por si eso fuera poco—, continuó el abogado, —¿saben ustedes que la empresa de mi hermano mayor, el padre de los sordomudos, ha quebrado con la crisis, y él está prácticamente arruinado?

—Pues no, la verdad—, respondió avergonzado el párroco por el papelón hecho. —Lo siento de veras; no tenía ni la menor idea de todo lo que usted me ha dicho.

—Entonces—, continuó el abogado, —dígame por qué demonios tengo que darle dinero a usted si no se lo doy a ellos.

Cortesía de Ramón López

[*Opino}– Los Sabandeños en el Teresa Carreño (Caracas)

06-10-13

Carlos M. Padrón

Se presentaron, ayer y hoy (05 y 06/10 respectivamente), en la sala Ríos Reyna del Teresa Carreño, que, aunque es la de mayor aforo en Venezuela, estaba llena.

Gracias a Chepina pude disfrutar de este espectáculo, pues fue ella quien descubrió cuándo y dónde tendría lugar, y, desde hace más de 15 días, compró las entradas para hoy domingo porque ya las del sábado se habían agotado.

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Antes de comenzar el concierto juzgué que en esa sala había —para decirlo con el humor ácido de un viejo paisano— más Canarios, y descendientes de Canarios, que gente, pero la intervención del grupo venezolano Serenata Guayanesa fue tan aplaudida que di marcha atrás y deduje que la mayoría eran descendientes de Canarios, más acostumbrados que nosotros, los Canarios nativos, a la música venezolana. Craso error.

Fueran lo que fueren, tuve que emocionarme, como en muchas otros pasajes del concierto, al encontrarme, por primera vez en mi vida, entre una multitud que cantaba afinada, y tanto que parecía que hubieran ensayado antes.

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Y lo hicieron varias veces, de forma espontánea o alentados por los miembros de Serenata Guayanesa y luego, para palmas y gestos, por Los Sabaneños.

En cuanto a éstos, aunque nunca los escuché en vivo, sí tengo discos suyos desde 1972, y he escuchado a ese grupo en diversos archivos multimedia, pero desconocía la faceta de Los Sabandeños «sinfónicos».

Me parece un logro encomiable que hayan diversificado su repertorio para hacerlo más internacional, del gusto de audiencias de distintos países , y se hayan adaptado, de forma tan elegante, a cantar con una orquesta sinfónica; una formidable sinfónica, nominada al Emy Latinoamericano de 2013, en la que lo que más llamó mi atención fue el solo de violonchelo (cello) en la Cantata del Mencey Loco, en el que el ejecutante puso un sentimiento que sólo virtuosos pueden transmitir, pues no es fácil hacer llorar a un cello.

Al menos eso me pareció, tal vez porque soy Canario y ese solo, y en ese tema, me tocó fibras muy sensibles.

Los aplausos, el coreo —con voces o palmas, según procediera— y el entusiasmo, fueron simplemente emotivos e hicieron un concierto participativo, uno del que la mayoría del público, en el que había muchas personas de la tercera edad, no quería irse, y en pie y aplaudiendo pedía a voces otra y otra interpretación más,… y compraron todos los discos que Los Sabandeños pusieron a la venta.

Me gustaría saber la opinión que acerca de este concierto de hoy —que, de seguro, fue igual al de ayer, y que duró, intermedio incluido, desde 17:00 a 20:30— tienen Los Sabandeños, pues dudo que haya muchos lugares donde hayan recibido tan calurosa, entusiasta, emotiva y cariñosa acogida.

Mención aparte merece la impresionante exhibición de Benito Cabrera. Tuve la impresión de que él dispone de seis manos y con ellas toca a la vez tres timples, pues del único que usa saca combinaciones, notas, acordes y tonalidades que no sabía yo que existieran en un timple.

Otro virtuoso donde lo pongan.

De regreso a casa, aún con los ojos húmedos por la continuada emoción, le dije a Chepina que seguro estoy de que cuando Elfidio Alonso arrancó con ese grupo hace más de medio siglo no soñó siquiera que llegarían tan lejos y tan alto, y que depararían tanta satisfacción y orgullo a los Canarios de ultramar, asegurándose así un merecido lugar en la historia de la música Canaria, al igual que Benito Cabrera.

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COMENTARIOS

Estela Hernández
Sí, ellos tienen también en disco La Malagueña y La Guantanamera, de Cuba. Pero cantan bello.

Acá, cuando viene un grupo de Canarias es igual, muchas emociones para nativos y descendientes. Y para usted, opino que al que buen árbol se arrima buena sombra lo cobija: ¿ve? gracias a Chepina pudo disfrutar de tan bello espectáculo. Me imagino cuanta alegría en el Teresa Carreño, de Caracas.

CMP
En respuesta a Carmen.

Claro que le stoy agradecido, Carmen, pues si yo no hubiera ido a ese concierto y luego me hubiera enterado de cómo fue, tendría, más que disguto, remordimiento

Carmen
¡Qué suerte poder ver esa actuación tan memorable! Los Sabandeños son fantásticos y siguen encantando después de tanto tiempo. Ya le puedes estar agradecido a Chepina, un sol de mujer.

CMP
En respuesta a Alberto Lema S..

Gracias por la buena intención, Alberto, pero ten en cuenta que nunca la TV, auqnue sea dolby surround, podrá reproducir lo vivido el domingo en el Teresa Carreño.

Roberto
¡Bravo por Chepina! Y un cariñoso saludo para ella.

Sí, Carlos, en eso te doy la razón; seguro que yo me emocionaría si los oyese fuera de “casa”.

Alberto Lema S.
Don Carlos, eso es lo bueno de contar con alguien especial a tu lado, pues te cuento que vi, y no recuerdo dónde ni cuándo, pero debió ser por este medio—, que el grupo de Los Sabandeños se presentaría en Caracas por estas fechas, y pensé en ti, y quería hacértelo saber, pero se me paso.

Yo los había visto en alguna oportunidad en un espacio de TVE, que presentaban, no sé si aún lo hacen, a estos grupos autóctonos y folclóricos de la Madre Patria.

CMP
En respuesta a Albertina López.

Tampoco yo vi ningún conocido, Albertina, pero en el intermedio se me acercó un individuo y me preguntó si yo era Carlos Padrón. Le dije que sí, pero que yo no sabía quién era él. Para mi asombro, dijo que me vio una sola vez, allá por comienzos de los años ’70s. ¡Qué envidia me dio!

Albertina López
Yo también asistí al concierto, gracias a una buena amiga que me invitó, y comparto tu opinion sobre el espectáculo.
Le comenté que a pesar de que conozco tantos canarios no vi ni a un solo conocido. Era mucha la gente

Albertina

CMP
En respuesta a CHARO.

Un detallazo que se agradece, Charo.

CHARO
Vaya detallazo de Chepina. Me alegra que disfrutárais tanto. Saludos

CMP
En respuesta a Carmen Pernía.

¡Bravo por Chepina! Y luego no querían dejarla entrar a Canarias el pasado agosto.:-(

CMP
En respuesta a Carmen Pernía.

Gracias, Roberto, pero estoy seguro de que un concierto como éste de ayer no lo has visto nunca, pues no es lo mismo ver a Los Sabandeños ahí que verlos cuando has estado por años lejos de tu tierra Canaria.

Agradezco de antemano que hagas para mí esa encuesta, sobre todo si recabas la opinión de varios, no sólo de uno.

Roberto
Gracias, Carlos, por trasmitirnos tan magníficamente el concierto. Yo, que sí he estado en muchos —sin ir más lejos, el último fue en la Plaza del Cristo a principios del terminado septiembre— lo he vivido en tu narración como si hubiera estado presente. Le preguntaré a alguno de ellos sobre la impresión ahí recibida y te la haré saber.

Carmen Pernía
El concierto en general fue EXCELENTE, muy emotivo. Lo disfruté y me sentí CANARIA de corazón.

[Col}– Dobri Dobrev. No hay que fiarse de las apariencias / Susana Tibaldi

Junio 23, 2013 

Susana Tibaldi

El artículo que sigue hace pensar si el nivel de riqueza de un ser humano se mide por lo que da y no por lo que tiene.

En realidad, la pregunta es si, analizándonos con serenidad, actuamos así nosotros o, sin darnos cuenta, medimos a las personas por parámetros sociales.

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La Historia de Dobri Dobrev: el mendigo que dio 40.000 euros a la caridad

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Se dice que nunca hay que guiarse por las apariencias, y la historia de este hombre es una muestra clara de ello. Su nombre es Dobri Dobrev, es búlgaro, tiene 98 años de edad, y a la vista de todos es un simple mendigo.
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Sin embargo, este hombre, que luchó en la Segunda Guerra Mundial y que perdió la audición debido a ello, todos los días camina 25 kilómetros desde su aldea hasta la capital del país, Sofía, para pedir dinero.

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Lo curioso del asunto es que este hombre ha donado todo el dinero recolectado en sus caminatas, tanto que ha llegado a donar un total de 40.000 euros, sobre todo para la restauración de monasterios búlgaros y para pagar los servicios de agua y luz de algunos orfanatos.

Sin embargo, si muchos piensan que Dobrev es un millonario vestido de mendigo, se equivocan, pues vive en una humilde vivienda, y sobrevive con la pensión mensual de 80 euros que le da el gobierno.

[LE}– ‘Bío’ se escribe con tilde

07/10/2013

El término bío, utilizado para denominar los alimentos procedentes de la agricultura o la ganadería ecológicas, procede del elemento compositivo bio-, pero ha pasado ya a utilizarse como un sustantivo que ha de escribirse con tilde en la <i> por ser un bisílabo ortográfico.

Sin embargo, en los medios de comunicación —y, en general, en todos los ámbitos— tiende a escribirse sin tilde, como si fuera una palabra monosílaba:

  • «Los alimentos bio, protagonistas esta semana» o
  • «Los productos bio florecen en plena crisis».

No suele utilizarse en plural porque se emplea casi exclusivamente en aposición, complementando a otro sustantivo (productos bío), pero, si aparece en otros contextos, debería recurrirse al plural regular bíos:

  • «Encontrará los bíos en el tercer pasillo».

Bío se utiliza también en el entorno de internet como acortamiento de biografía:

  • «Cómo mejorar tu bío en Twitter».

En ninguna de sus acepciones es necesario el empleo de resaltes tipográficos, de modo que lo recomendable es escribirlo siempre en redonda, sin comillas.

Fuente

[LE}– ‘Duodécimo’ no es lo mismo que ‘doceavo’

04/10/2013

Tal como señala el Diccionario Panhispánico de Dudas, no es adecuado emplear los numerales fraccionarios (onceavo, doceavo,…) como ordinales (undécimo, decimosegundo,…).

Sin embargo, existe cierta tendencia a emplear los fraccionarios como ordinales, y de esta forma pueden verse frases como

  • «La leonesa Carolina Rodríguez es la onceava mejor gimnasta a nivel mundial» o
  • «Los trabajadores entran hoy en su quinceava jornada de huelga»,

donde lo adecuado habría sido escribir undécima y decimoquinta, respectivamente.

En cambio, según la Nueva Gramática de la Lengua Española, los numerales ordinales sí pueden funcionar como fraccionarios:

  • «Se quedó con la duodécima parte del premio» (o decimosegunda) o
  • «Le perteneció la undécima parte de las ganancias» (o decimoprimera),

aunque sigue siendo preferible emplear el fraccionario y decir

  • «… la doceava parte del premio» y
  • «… la onceava parte de las ganancias».

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Que te den morcilla

28-11-12

Cuando a alguien le dicen esto es que están deseando su muerte, y no lo que a veces se supone.
Hace mucho tiempo, el método para acabar con los perros callejeros de las ciudades era terrible y brutal. Se trataba directamente de matarlos, de acabar con ellos sin mayores miramientos. ¿Cómo?

Los empleados del Ayuntamiento buscaban esos perros vagabundos y les daban de comer morcilla envenenada con estricnina. De ahí viene la expresión «Que te den morcilla» que viene a decir que nos deberían tratar como a aquellos pobres perros.
Más tarde este método fue sustituido por la captura de los perros callejeros y su reclusión en algún centro, tal y como ocurre actualmente con las perreras municipales.

Fuente: El porqué de los dichos, de José María Iribarren

[LE}– ‘Meritocracia’ y ‘meritocrático’, términos adecuados en español

02/10/2013

Meritocracia y meritocrático son términos adecuados en español.

Ya han sido recogidos en el Diccionario del Español Actual, de Seco, Andrés y Ramos, por lo que se no se escriben en cursiva ni entre comillas.

Meritocracia alude al ‘gobierno de las personas más capacitadas, seleccionadas por su méritos personales’ («La democracia, si no es meritocracia, deriva a dictadura, solapada al principio y descarada luego») y al ‘sistema de selección y valoración basado en el mérito personal’ («Diez catedráticos consultados coinciden en que la Universidad debe ser elitista y basada en la meritocracia»).

Meritocrático, por su parte, es empleado para hacer referencia a ‘aquello que se rige por una meritocracia’ («Los grupos de excelencia se plantean trasladar su investigación a instituciones extranjeras de funcionamiento más transparente y meritocrático»).

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