[*Opino}– Implicaciones de la diferencia de tamaño entre el cebrero be hombres y mujeres

12-02-14

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo, el resalte en rojo lo he puesto yo.

Lo puse porque lo que se dice en lo así resaltado me ha llamado mucho la atención ya que me permito sospechar que tiene que ver con lo que en el artículo acerca de que las mujeres no son el sexo débil.

O sea, que puede explicar esa frialdad con que las mujeres, en comparación con los hombres —que somos más pasionales—, reaccionan en situaciones que involucran sentimientos, y así controlan mucho mejor que los hombres las emociones relacionadas con la culpabilidad y el remordimiento porque, simplemente, son menos románticas que los hombres, o sea, menos proclives a caer en el drogamor de larga duración.

También resalté lo que las mujeres no saben leer mapas porque son muchos los casos en que he comprobado que así es, aunque también he comprobado que ésas que no saben leerlos son las que tienen pocos estudios, las que a veces reciben la peyorativa calificación de «amas de casa».

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12/02/2014

En efecto, los hombres tienen el cerebro más grande que las mujeres

Los hombres no escuchan y las mujeres no saben leer los mapas. La tradición popular está llena de dichos sobre la guerra de sexos, dichos que la Ciencia ha demostrado —y desmontado— alguna que otra vez. Existen estudios que confirman que las conexiones neuronales del sistema nervioso central son completamente distintas en ambos sexos, lo que ayuda a que ellas tengan más memoria e intuición, y ellos se orienten mejor.

 

Ahora, un equipo de la Universidad de Cambridge ha querido saber, simplemente, quién lo tiene más grande. Los científicos han revisado datos del tamaño de cerebros obtenidos durante más de 20 años de investigación en neurociencia y han confirmado que, como promedio, los varones tienen un cerebro más voluminoso.

El equipo realizó una revisión cuantitativa del volumen total y de diferentes regiones del cerebro de imágenes de 126 artículos científicos publicados entre 1990 y 2013. En total, analizaron cerebros de ambos sexos de personas de todas las edades, desde recién nacidos hasta los 80 años.

De esta forma, encontraron que los hombres, como promedio, tienen volúmenes cerebrales mayores que las mujeres en un 8-13%, algo lógico si se tiene en cuenta que son más corpulentos.

Los varones tenían un mayor espacio intracraneal, materia gris, sustancia blanca, regiones llenas de líquido cefalorraquídeo y cerebelo. Con más detalle, las diferencias de volumen entre los sexos se encuentran en varias regiones. Éstas incluyen partes del sistema límbico (emociones) y el sistema de la lengua.

Específicamente, los hombres tienen mayores volúmenes y densidades más altas de tejido en la amígdala izquierda (relacionada con las respuestas de miedo), el hipocampo (memoria), la corteza insular (emociones y sentimientos), cerebelo (movimiento), etc.

Por el contrario, las mujeres tienen una mayor densidad en el polo frontal, la circunvolución cingulada anterior (planificación y toma de decisiones), la corteza insular, el tálamo (la centralita que recibe toda la información de los sentidos, menos el olfato) o la corteza occipital lateral (procesamiento de la información visual).

Autismo y depresión

Los resultados ponen de manifiesto la influencia del sexo en la asimetría del cerebro en sus primeras etapas de desarrollo.

«Podemos confirmar que el tamaño y la estructura del cerebro son diferentes en hombres y mujeres. Ya no debemos ignorar el sexo en la neurociencia, especialmente en la investigación de las condiciones psiquiátricas que son más frecuentes en hombres o en mujeres», afirma Ámbar Ruigrok, firmante del estudio.

«Las diferencias de género en el sistema límbico incluyen áreas a menudo implicadas en enfermedades psiquiátricas sesgadas por el sexo, como el autismo, la esquizofrenia y la depresión; por tanto, este nuevo estudio puede ayudarnos a entender las diferencias no sólo típicas del sexo sino también las condiciones psiquiátricas —dice John Suckling, coautor del estudio—. Es importante tener en cuenta que de los resultados de la investigación no podemos inferir nada acerca del comportamiento o la función cerebral».

Los investigadores destacan que este tipo de estudio permite obtener una muestra amplia y heterogénea, pero inciden en que la mayoría de voluntarios de la literatura científica consultada tenían más de 18 años, probablemente porque es el grupo de edad más fácil de reclutar en las investigaciones. Por este motivo, creen necesario un estudio en las primeras etapas para completar su trabajo.

La investigación aparece publicada en Neuroscience and Biobehavioral Reviews.

Fuente

[*Opino}– Acerca de cuándo y por qué nuestros ojos reflejan el deseo

21-01-14

Carlos M. Padrón

Desde los años ’80s estoy convencido de lo que dice el último párrafo del artículo que copio abajo, o sea, de que la bisexualidad es mucho más común en las mujeres que en los hombres.

Creo que es por eso por lo que ellas no se visten, se emperifollan y se acicalan para gustar a los hombres, sino para gustar, impresionar o hasta dar envidia, a otras mujeres. Nunca he visto hombres que traten de impresionar así a otros hombres, a menos que sean gays.

Y esta característica de las mujeres es otra de las que, nos guste o no a los hombres, deja bien a las claras que ellas no son el sexo débil.

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21/01/2014

Pilar Quijada

¿Por qué nuestros ojos reflejan el deseo?

Muchos siglos antes de que las técnicas de neuroimagen hicieran posible asomarse al cerebro en funcionamiento, los buenos comerciantes ya eran capaces de medir el interés de un posible comprador simplemente mirando a sus ojos, una ventana abierta a nuestras intenciones.

No en vano el refranero sostiene que los ojos son el espejo del alma, y es que las pupilas se dilatan, y nos delatan, cuando algo nos resulta apetecible. Basándose en ese dato, los vendedores podían llegar más o menos lejos regateando el precio.

Sin ir tan lejos, en nuestra experiencia cotidiana, ¿quién no ha pedido alguna vez a alguien que le mire a los ojos para estar seguro de la sinceridad de quien le habla?

Ahora un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences muestra que las pupilas se dilatan mientras estamos deliberando sobre algo, dando pistas sobre la posterior decisión que vamos a tomar y las preferencias individuales.

Mayor reacción ante un «si» fingido

Según el estudio, antes de dar una respuesta afirmativa las pupilas se dilatan más que cuando optamos por el “no”. Lo desconcertante es que se agrandan más aún cuando decimos que ‘sí’ en contra de nuestras preferencias. Algo que sin duda confundiría a los antiguos comerciantes.

Estudios previos ya habían mostrado el papel de las pupilas, cuyo tamaño varía transitoriamente, en la toma de decisiones. Pero se pensaba que esa variación tenía lugar sólo en la fase final, cuando se daba la respuesta que reflejaban la decisión.

Sin embargo, lo que han descubierto los investigadores de la Universidad de Amsterdam, y que publican en PNAS, es que “la dilatación de las pupilas revela en realidad la evolución de todo el proceso de toma de decisiones, y también las preferencias de quien la lleva a cabo”.

Independientemente de cuál sea nuestra respuesta, las pupilas reaccionan de distinta forma cuando estamos actuando en contra de nuestras preferencias.

En concreto, si decimos que sí a algo con lo que no estamos de acuerdo, las pupilas se agrandan más que con una afirmación sincera. Y es que, según los investigadores, las pupilas son un indicador fiable de nuestro estado mental mientras tomamos una decisión. En definitiva, una indiscreta ventana al exterior.

Para el estudio los investigadores midieron el tamaño de las pupilas de los 23 participantes, que tenían que detectar la presencia o ausencia de una señal visual en un monitor sobre un fondo con un ruido dinámico que hacía más difícil la elección.

El estudio reveló que la pupila se mantenía activa en todo el proceso de toma de decisiones y no sólo al final, en contra de lo que se creía. Y que la amplitud total de dilatación de la pupila mientras se gestaba la decisión era mayor antes de decir que sí que ante una negativa, independientemente de la presencia física de la señal.

La ventana indiscreta

El grado de dilatación de las pupilas está regulado por el sistema nervioso parasimpático y mediado por el hipotálamo, una estructura del cerebro que está implicada, entre otras funciones, en el control de la expresión fisiológica de las emociones.

El hipotálamo a su vez está bajo control del lóbulo prefrontal, la parte del cerebro más evolucionada, que está implicada en la toma de decisiones.

Es precisamente en esta zona del cerebro donde se determina el grado de deseabilidad que tienen para nosotros las cosas, que ganan o pierden valor en función de nuestras experiencias pasadas, gustos, carencias, apetencias.

Según esto, las pupilas nos delatan porque a través de ellas hay una “fuga de información” de lo que estamos tramando mientras tomamos una decisión.

Orientación sexual

Esto no es lo único que revelan nuestros ojos. Y es que, al reflejar el deseo, también pueden indicar cuáles son nuestras preferencias sexuales, como demostró un estudio realizado en el verano de 2012 por investigadores de la Universidad de Cornell (Nueva York).

En esta ocasión se sirvieron de una lente de infrarrojos especializada en medir los cambios en las pupilas de voluntarios que veían vídeos eróticos.

Así comprobaron que se dilataban más cuando los participantes veían imágenes de personas que les parecían más atractivas. Pero a la vez esta indiscreta ventana podía revelar, de paso, su orientación heterosexual u homosexual.

La investigación se publicó en PLoS ONE.

Los hombres heterosexuales mostraron una fuerte respuesta a los vídeos eróticos en los que aparecían mujeres, y poca a los de otros hombres, lo que correlacionaba bien con el tamaño de sus pupilas.

Sin embargo, en el caso de las mujeres no era tan fácil determinar su orientación sexual, puesto que sus pupilas se dilataban ante la visión de escenas eróticas con participantes de ambos sexos.

Fuente

[*Opino}– Las feministas vuelven a la carga

27-11-132

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo, algunas mujeres repiten, por enésima vez, su ataque contra lo que llaman el sexismo en nuestro idioma.

Si es cierto que «no se nace mujer sino que se llega a serlo», sugiero que se deje claro que en el camino para ‘llegar’ ocurren bifurcaciones como la de ‘mujer’ y la de ‘feminista’, y en éstas hay varias categorías, como las de las tristemente famosas y exhibisionistas Femen.

Si lo que se pide llegara a imponerse, me pregunto qué pasará entonces con expresiones como «pareces una niñita» o «lloras como una mujer».

¿Acaso no es cierto que el comportamiento de las niñitas es de mayor debilidad que el de los niñitos, y que las mujeres lloran más y más a menudo que los hombres, por no decir que ante el menor susto —como que de pronto aparezca un ratón, una cucaracha, etc.— no pueden reprimir unos gritos estridentes? Entonces, ¿hay diferencias o no?

Si ya están convencidas de que son el sexo fuerte, ¿a qué se preocupan de nimiedades como éstas?

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10/11/2013

Lo femenino es «débil» y lo masculino «enérgico», según la RAE

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE), editado en 2011 y actualizado cinco veces desde entonces, define «femenino» como «débil» y «endeble», y «masculino» como «varonil» y «enérgico».

Filólogas, parlamentarias y expertas en igualdad exigen a la institución que lo rectifique en la edición 2014, porque opinan que valida un estereotipo y consolida una visión del mundo que no es real.

«Tiene muchísima trascendencia: que el diccionario de la Real Academia, que es la máxima autoridad en la Lengua Española, defina lo ‘femenino’ como débil y lo ‘masculino’ como lo contrario es impresentable. ¿Es que no hay mujeres fuertes, enérgicas o con potencial en esta vida?»,

plantea la directora del Centro de Estudios de Género de la UNED, Teresa San Segundo.

Según explica, el lenguaje «es la forma de expresión de una comunidad, pero, además, configura el pensamiento», de modo que «lo que no se nombra, no existe». Con ello se refiere a la ausencia de definición para ‘feminizar’ en el diccionario de la RAE.

La búsqueda del término en su versión online dice que no existe esta palabra y sugiere consultar ‘demonizar’ o ‘feminidad’, porque «tienen formas con una escritura cercana».

‘Masculinizar’, por contra, sí está recogido, con una anotación que avisa de que el término se incorporará a la próxima edición. La primera acepción es «dar presencia o carácter masculinos a algo o a alguien» y el ejemplo que la acompaña dice: «determinadas modas actuales masculinizan a la mujer».

Para San Segundo, esto «clama al cielo». «Que ‘feminizar’ no exista supone que ni siquiera se contemple la posibilidad de que se puedan dar atributos femeninos a algo, mientras que darlos masculinos sí es posible»,

denuncia la experta.

Según fuentes de la Real Academia Española, el diccionario se encuentra actualmente en revisión y tendrá una nueva edición el próximo año. La institución está «abierta» a recoger propuestas de modificación, quejas y sugerencias sobre el contenido, para lo que ofrece en su página web la llamada ‘Unidad Interactiva’, con un formulario a disposición de los internautas.

Sin embargo, la doctora en Filología Románica por la Universidad de Barcelona, Eulalia Lledó, afirma que la RAE no responde cuando se trata de lenguaje no sexista.

Autora de diversos informes al respecto, lleva denunciando más de una década, pero sin éxito, la existencia de «incorrecciones» y definiciones «no equitativas» en el diccionario oficial, como las de ‘padre’ y ‘madre’.

«De hace 100 años»

«Si el diccionario tiene que reflejar la realidad, no ponen los medios para que esto suceda. Es más, se les advierte de esto y continúan incurriendo en estas definiciones que yo diría especialmente desagradables», señala. En su opinión, casos como el de ‘feminidad’ como lo «débil» revelan por sí mismos «el punto de vista desde el cual se han hecho».

«Es un estereotipo absoluto», ha añadido. Para la presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, Carmen Quintanilla, «la Real Academia tiene que plantearse hacer otra definición mucho más acorde con la realidad social de las mujeres hoy en España, para que las nuevas generaciones puedan sentirse orgullosas de ser mujeres y de ser femeninas».

«Esta definición podía tener algún sentido hace cien años en España porque durante siglos aquí, como en el resto de la comunidad internacional, las mujeres fueron identificadas como el sexo débil, pero se ha demostrado a lo largo de la Historia que en realidad somos el sexo fuerte», ha señalado.

La diputada ‘popular’ considera que en España, especialmente en «los últimos 50 años», ha quedado probado que las mujeres podían valerse por sí mismas sin ningún tipo de ayuda.

«Somos madres, somos capaces de conciliar la vida profesional y familiar de manera heroica, y a lo largo de la Historia se ha visto cómo hemos sido capaces de sacar adelante nuestra familia, nuestro trabajo, y estar al frente en la toma de decisiones»,

ha sentenciado.

Por su parte, la presidenta de la Federación de asociaciones de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro, tilda la definición de «barbaridad» y la atribuye a la «falta de incorporación de la perspectiva de género en el funcionamiento de la RAE».

A su juicio, es «un estereotipo nada justificado en criterios objetivos», porque en la realidad hay mujeres tan «enérgicas» como lo que el diccionario considera «masculino».

Besteiro explica que «lo peligroso» es que «a través del lenguaje se va definiendo el pensamiento». En este sentido, cita a la escritora y filósofa francesa Simone de Beauvoir: «no se nace mujer sino que se llega a serlo».

«Los estereotipos marcan lo que es una mujer y un hombre, y si la Real Academia de la Lengua define con un estereotipo lo que debe ser cada uno, está contribuyendo a convertir eso en una realidad», ha afirmado.

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