[*Opino}– ¿Dormir en camas separadas?

26-06-13

Carlos M. Padrón

¿Que las parejas se pelean 167 veces al año en la intimidad de su habitación? Por favor, ¡esos ingleses sí que son peleones!

Si las camas matrimoniales son en UK como las más comunes en España, no me extraña la opinión del señor Neil Stanley, contada en el artículo que copio abajo, porque en tales camas no puedo dormir con mi pareja; son demasiado estrechas.

En cambio, en las de 2 x 2 metros, que uso desde 1976, no he tenido problema alguno. En ésas se podría hacer cómodamente hasta un «menage a trois«. 🙂

Esto me hace recordar lo que al respecto dijo una señora pasense que una vez nos visitó en Caracas y que, por supuesto, estaba acostumbrada a las camas matrimoniales que son comunes al otro lado del charco.

Al ver en mi casa la de 2 x 2 exclamó: «¿Y eso es una cama? ¡Eso es un campo de fútbol!».

Además, las causas aducidas por Neil Stanley requieren no sólo dormir en camas separadas sino en habitaciones separadas.

En cambio, sí creo que las consideraciones que se hacen en favor de dormir juntos son todas válidas, aunque, en honor a la verdad, he de reconocer que, bajo ciertas circunstancias, dormir en camas separadas tiene sus ventajas, pues siempre será mejor que dormir con el enemigo, como en la famosa película.

image

26 de junio de 2013

Natalia Martin Cantero

Dormir en camas separadas, ¿mejor para la pareja?

Que corra el aire: ventajas y desventajas de tomar distancia (literal) en el descanso nocturno en compañía.

Las parejas se pelean 167 veces al año en la intimidad de su habitación. La causa número uno no es otra que sufrir el robo de la sábana o la colcha. Los siguientes culpables en la lista de las trifulcas conyugales nocturnas son roncar y la igualmente espinosa cuestión de la regulación de la temperatura, de acuerdo con esta encuesta.

Unos datos que revelan esta realidad: la mayoría duerme mejor por separado.

El experto británico en sueño, Neil Stanley, lo tiene hasta cuantificado, y asegura que las parejas que comparten cama tienen un 50% más de posibilidades de padecer interrupciones que aquéllas que deciden “divorciarse” temporalmente de noche.

A los agravios mencionados en el párrafo anterior podríamos añadir muchos otros. Por ejemplo: compañero que se revuelve como si tuviera pulgas; compañero que se levanta a orinar con frecuencia; que habla (o grita) por la noche, víctima de pesadillas; que le da por consultar el significado de estas pesadillas en la Wikipedia a las 3 de la mañana.

“Compartir cama con alguien que hace ruido y con quien tienes que luchar para mantener tu trozo de colcha no tiene sentido”,

escribe Stanley, expresidente de la Sociedad Británica del Sueño.

Este experto asegura que históricamente nunca hemos compartido cama, y que el hábito se remonta a hace relativamente poco tiempo, los comienzos de la revolución industrial, cuando las familias se trasladaron en masa a las ciudades, donde disponían de menos espacio. Stanley señala que en la Roma antigua, la cama era un lugar para sexo, pero no para dormir.

Y eso que los romanos —cuyas costumbres eran, en fin, algo peculiares en estos aspectos— no tenían laptops, iPads o celulares que meter bajo las sábanas. Los aparatos electrónicos dan lugar hoy a contenciosos, tanto o más graves que los que desencadena la regulación de temperatura.

La cuestión es que cuando dormimos somos tremendamente egoístas.

“El sueño es la cosa más egoísta que puedes hacer. Si eres feliz compartiendo cama, genial, pero, en caso contrario, no deberías tener reparo en dormir en una cama separada”,

apunta Stanley, que recuerda que dormir bien es crucial para la salud física, mental y emocional.

Los consejos de Stanley parecen resonar, al menos en el mundo anglosajón. En Estados Unidos, la Asociación Nacional de Constructores prevé que, para el 2015, el 60% de las viviendas de nueva construcción tengan dos habitaciones principales. El 25% de las parejas de ese país duermen en camas separadas, según un estudio de la Fundación Nacional para el Sueño de EEUU. Mientras, en Gran Bretaña, una de cada diez parejas hacen lo propio.

Visto lo visto, ¿por qué no desterrar, entonces, la anclada costumbre? Para empezar, muchas personas (la inmensa mayoría) no disponen de un aposento extra para pasar la noche.

Pero el principal inconveniente es menos prosaico: puede convertirse en un primer paso hacia un mayor grado de separación. Compartir lecho es un símbolo de intimidad. Tu pareja es la única persona con que lo haces, recuerda Paul Rosenblatt en su libro «Two in a Bed» («Dos en una cama», sin traducción al español).

Acceso a relaciones sexuales, un lugar donde mantener la privacidad, o la posibilidad de reflexionar sobre los eventos del día en la oscuridad son factores que, para la mayoría de las parejas, continúan pesando más que todos los inconvenientes mencionados.

“La cama marital no es sólo un lugar donde dormir. Representa proximidad, compartir, la definición misma de matrimonio. Sin una cama que compartir al final del día, ¿sois algo más que dos personas bajo el mismo techo?”,

se pregunta el columnista Tim Lott.

Si la cosa se pone fea, no obstante, siempre es posible optar por soluciones de compromiso: de lunes a viernes separados, fines de semana juntos, o a la inversa. O por dos camas en la misma habitación.

Claro que esto no solucionará el problema del compañero que se levanta diez veces al baño, que se empeña en dormir en una heladera o en un horno, ni el de las pesadillas, la luz o el iPhone en mitad de la noche.

Fuente: El País

[*Opino}– Tal parece que la Iglesia Católica cree que sexo y amor son lo mismo

04-07-12

Carlos M. Padrón

Del artículo que copio más abajo deduzco que, según la Iglesia Católica, amor y sexo vienen a ser lo mismo por cuanto, de acuerdo a lo que dicen los obispos, si en la práctica del sexo se usan anticonceptivos, eso es un atentado contra el amor, y si yo hago sexo con mi pareja y usamos anticonceptivos, resulta que no la amo.

Puedo entender que usar anticonceptivos so sea un atentado contra la natalidad, pero, según esta vara de medir, también la masturbación sería un atentado contra el amor.

Sabido es que la especie humana es una de las pocas que practica sexo por placer, y que, por ello, un hombre puede tener sexo con la mujer a la que ama —o podría amarla y no tener sexo con ella—, o con una mujer a la que no ama, pues el sexo no está necesariamente vinculado al amor, y ni siquiera está necesariamente vinculado al drogamor.

Creo que declaraciones de este porte sólo consiguen alejar más de la Iglesia a los exfieles, y alejar de una vez a muchos que aún son fieles.

***

04-07-12

Los obispos españoles dicen que «no hay verdadero amor» cuando se utilizan anticonceptivos

El portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, ha defendido que «no hay verdadero amor cuando hay anticoncepción», y que la mentalidad anticonceptiva convierte las relaciones «en tráfico de intereses, sobre todo fuera del matrimonio» pero también dentro del mismo.

«La apertura a la fecundidad de todo matrimonio implica que la anticoncepción es contradictoria con el verdadero amor», ha subrayado durante la presentación este miércoles del documento «La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar»‘, en el que se toca indirectamente el tema de la anticoncepción.

En este sentido, ha subrayado que el uso de medios anticonceptivos, «mutila la relación interpersonal entre los esposos de su dimensión procreativa» y ha añadido que «un acto voluntario de mutilar implica no reconocerse mutuamente en su integridad de lo que es el cuerpo de la mujer y del varón, en su unión en una carne, que conlleva la fecundidad».

Además, ha afirmado que utilizar anticonceptivos, tanto dentro como fuera del matrimonio, pero sobre todo fuera del matrimonio, es «inmoral» y «no porque lo diga la Iglesia sino porque es falsear la relación de amor».

Por otro lado, ha subrayado la importancia de la familia, cuya protección, según ha indicado, es «más importante que las finanzas» y que, según ha apuntado, es «maltratada» en Occidente. Por ello, ha instado a los poderes públicos a «tomar en serio a la familia como capital social fundamental» ya que, a su juicio, será uno de los elementos que ayude a salir de la crisis.

Además, ha señalado que llama la atención que en unas sociedades «ricas, sanas y sin guerras» la población disminuya. «Eso nunca había sucedido en la historia, y es un síntoma importante de la crisis de valores y de la crisis de tratamiento adecuado de las familias», ha añadido.

Por ello, ha apuntado que esperan, tanto del Gobierno actual como de cualquiera otros gobernantes, que impulsen «una política familiar más justa» y les ha animado a «romper clichés basados en el individualismo y en concepciones trasnochadas de la libertad» que, a su juicio, «causan un daño social tremendo».

No obstante, ha indicado que es «difícil» decir si ven con capacidad o no a los gobernantes para lograrlo, pero ha señalado que confían en que sí lo sean.

Fuente: La Vanguardia