[LE}– ‘Mastectomía’, y no ‘masectomía’

22/04/2014

El término mastectomía, y no masectomía, es el adecuado para referirse a la intervención quirúrgica en la que se extirpa un pecho o parte de él.

En ocasiones aparece escrito el nombre de esta operación de forma inadecuada, como en

«La reconstrucción mamaria inmediata es una posibilidad que siempre se ofrece a las pacientes que requieren una masectomía» o

«Se ha sometido a una operación de doble masectomía para hacer frente al cáncer de mama que padecía».

La voz mastectomía está recogida en el Diccionario del Estudiante, de la Real Academia Española, con el sentido de ‘amputación total o parcial de la mama’, por lo que en los ejemplos anteriores se debería haber utilizado esta palabra, y no masectomía, forma que no aparece registrada en los diccionarios.

Es posible que la forma impropia sea un cruce indebido con vasectomía, pero mastectomía es un derivado de la voz griega ?????? (mastós), que significa ‘pecho, mama’ y que ha dado origen a otras voces, como mastitis (‘inflamación de los pechos’) y mastodonte (en alusión a algunos dientes de este animal extinto).

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[LE}– ‘Alérgico’ no significa ‘alergénico’ ni ‘alérgeno’

16/04/2014

El adjetivo alérgico se aplica a quien padece alergia, algo alergénico la produce, y alérgeno es el sustantivo con el que nos referimos a la sustancia que la provoca.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como las siguientes:

  • «Los alergólogos aconsejan realizar revisiones anuales para diagnosticar posibles variaciones en las sustancias alérgicas»,
  • «Analiza el polen durante el proceso de germinación de las especies alérgicas».

El Diccionario Académico indica que alérgico se aplica a alguien ‘que padece alergia’ o a lo ‘relativo a la alergia’ y el Diccionario de Términos Médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, añade que también es ‘lo causado por la alergia o de origen alérgico’ («reacción alérgica»).

En cambio, aquello ‘que produce alergia’ es alergénico, por lo que no es apropiado utilizar el adjetivo alérgico para referirse a lo que causa alergia, y en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «sustancias alergénicas» y «especies alergénicas».

Por otra parte, cabe mencionar que la ‘sustancia que produce una reacción alérgica’ es un alérgeno («El polen es un alérgeno»), sustantivo que tiene además un uso adjetivo con un sentido equivalente al de alergénico, según se recoge en el propio Diccionario de Términos Médicos y en otros de uso, como el Vox o el de Seco, Andrés y Ramos.

Se recuerda finalmente que, conforme al Diccionario Panhispánico de Dudas, es preferible el uso de la forma esdrújula alérgeno a la llana alergeno.

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[LE}– Ex presiones

11 Abril 2014

Sergio Sarmiento

Reconozco mi pecado: escribo «ex» separado del sustantivo.

Lo hago en primer lugar porque es un hábito: lo he hecho toda la vida. También porque así lo han empleado los grandes escritores de la lengua española. ¿Quién soy yo para corregirle la plana a Borges? Una razón adicional es que así lo establecen las más confiables obras de consulta. Tanto el Diccionario de la Lengua Española como el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española prescriben el uso separado de este prefijo.

Me imagino que también tengo una razón emocional. Ciertas cosas en la vida no deben estar unidas. Ahí está el término «ex esposa». La separación parece ordenada por el mismo significado. No hay que juntar lo que no se debe. Poco importa que los prefijos estén siempre unidos al sustantivo. En exámenes «prenupciales» el «pre» va junto al sustantivo, pero cuando uno se hace un prenupcial tiene mayor inclinación a unir que a separar.

Leo una nota en Terra Perú que me aterra. Dice que a fines de este año se publicará una nueva edición de la Ortografía de la Academia (los cambios se adelantaron desde 2010 pero no están incorporados en los diccionarios) que, entre otras cosas, unirá lo separado. «Ex» deberá escribirse junto al sustantivo como cualquier otro prefijo. La grafía correcta será «exesposa» (¡horror!), aunque los académicos demuestran su incongruencia al mantener separado el prefijo cuando modifique un sustantivo compuesto, de tal suerte que se seguirá escribiendo «ex director general» o «ex primera esposa».

No será fácil habituarme. La cercanía de la «ex» puede ser profundamente incómoda. Los académicos no han estudiado quizá el fondo del asunto. Seguramente vieron «ex» y dijeron: «Es un prefijo, adhiérase como todos los demás». No es que no tengan lógica, es que no entienden de emoción.

No terminan ahí los cambios. Iraq, que trae consigo recuerdos del gran califato de Bagdad, se transforma en Irak, a pesar de que en árabe la k y la q son consonantes distintas. El ánimo de linchamiento contra la «q», una letra a la que a mí me liga una larga y afectuosa relación, no para ahí. «Qatar» desaparecerá para abrir camino a un «Catar» que nadie reconocerá a nivel internacional y que parece más bien un mal intento de probar un vino. «Quásar» será expulsado de los diccionarios para introducir un extraño «cuásar» mientras que «quórum» será reemplazado por un casi obsceno «cuórum».

Algunos de los cambios no son sólo naturales sino que se han venido aplicando desde hace años. No se acentuará la «o» que separe cifras, como en «12 o 13». La verdad es que no conozco a nadie de menos de 90 años que lo siga haciendo. Entiendo también la condena a muerte de la «ch» y la «ll» como letras independientes; desde hace décadas ya no se les consideraba ni siquiera en el orden alfabético.

Otras modificaciones me dejan temblando de rabia. ¿Eliminar la tilde de «guión», «huí» o «truhán» porque son monosílabos? Quizá lo sean en Andalucía, donde la gente de buen apetito se come la mitad de las letras, pero no en el altiplano mexicano. Me deja anonadado, por otra parte, que estén quitando la tilde de «sólo» aunque sólo signifique solamente.

Quizá lo que más me entristece es que me veo en el papel de tantos que durante décadas se resistieron a las normas de 1952 y 1959. Recuerdo cómo sonreía en mis tiempos de editor de enciclopedias al ver textos que testarudamente se aferraban a la tilde en «fue» o en «dio». Yo me pregunto si en el futuro los correctores del periódico se burlarán de mí y dirán: «Pobre Sarmiento que sigue escribiendo cuórum con q. Cómo se ve que viene del siglo XIX».

Cortesía de Manuel Alberto Gutiérrez

[LE}– Cuidado con el inglés

2014-04-11

Amando de Miguel

La actitud más corriente es renegar de los barbarismos, especialmente los que proceden del inglés, que por todas partes nos cercan.

Quizá sea por la tradicional inquina de los españoles hacia los ingleses. Es un prejuicio, claro está. Puede ser también una consecuencia de la frustración que genera el intento repetido de aprender inglés.

Pero los anglicismos se importan con naturalidad porque circulan por todo el mundo. El inglés es la lengua de comunicación internacional por antonomasia. Lo que se debe hacer es conocer por qué y cómo se utilizan determinados anglicismos.

Hace más de un siglo se introdujo en España el foot ball, y así se llamó. Luego circuló un tiempo la versión de balompié, pero pronto se rechazó. Quedó la voz fútbol, aunque muchos pronuncian fúrbol.

Otra palabra de ese juego es corner, que ha prosperado mejor como saque de esquina. La palabra inglesa se reserva para esos tenderetes elegantes que montan algunas firmas en los pasillos de los grandes almacenes. Un anglicismo nuevo es fotocol, también en su versión española. Es esa pantalla con logotipos de marcas comerciales o de instituciones que aparecen detrás de algunas personas más o menos famosas. Son las que posan ante las cámaras de fotos o declaran ante las de televisión.

Una palabra universal es jeans (pantalones vaqueros). No ha entrado en España. Aquí preferimos vaqueros. En el inglés americano el vaquero se dijo cow boy. En el lenguaje del Oeste americano hay algunas palabras que son hispanismos. Otro anglicismo universal es week end. Tampoco se ha aceptado mucho en España. Preferimos decir «fin de semana» o coloquialmente «finde».

No siempre el anglicismo es una riqueza. Tomemos la palabra health, que significa tanto salud como sanidad. En español son dos conceptos algo distintos. La Organización Mundial de la Salud tendría que ser, mejor, Organización Mundial de la Sanidad. Está bien que digamos «Ministerio de Sanidad», pero es confuso lo de «Consejería de Salud». La salud es algo individual, de cada persona, que resulta de la acción sanitaria (los medios de Medicina y Farmacia), de la alimentación y de las condiciones genéticas. Hay una tendencia ahora a traducir siempre health por salud. Es un error.

Otra pareja parecida de conceptos es la de educación y enseñanza. La educación corresponde al proceso individual de aprendizaje. La enseñanza sería el conjunto de medios para facilitarlo. Otra vez, en inglés no existe más que education. La tendencia es a traducirlo por educación.

Es una lástima dejar a un lado la enseñanza cuando corresponde. El ministerio correspondiente es ahora «de Educación». Debería ser «de Enseñanza». Es una batalla perdida. El inglés puede con todo. Era muy bonita y muy acertada la expresión tener buena educación. No creo que se emplee mucho. La asignatura de Urbanidad pasó a la historia. Recuerdo muy bien el texto de esa asignatura en el colegio «El muchacho bien educado». Hoy provocaría risas.

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[LE}– ‘Enfrentarse a’ o ‘enfrentarse con’, pero no ‘enfrentarse ante’

09/04/2014

Enfrentarse, con el significado de ‘hacer frente a alguien o algo, especialmente a un problema o peligro’, se emplea con las preposiciones a o con, por lo que se desaconseja la forma enfrentarse ante.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «La Unión Europea se enfrenta ante la disyuntiva de adoptar duras sanciones contra Rusia o de conformarse con hacer algún gesto para la galería»,
  • «River Plate se enfrenta este domingo ante All Boys» o
  • «España se enfrenta hoy ante Italia en el Vicente Calderón».

De acuerdo con el Diccionario Panhispánico de Dudas, el verbo enfrentar puede emplearse sin preposición alguna («Nueve de sus partidarios enfrentan también órdenes de detención») o, más frecuentemente, con el pronombre se y un complemento introducido por con o a.

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «La Unión Europea se enfrenta a la disyuntiva de adoptar duras sanciones contra Rusia o conformarse con hacer algún gesto para la galería»,
  • «River Plate se enfrenta este domingo con All Boys» o
  • «España se enfrenta hoy a Italia en el Vicente Calderón».

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Artículo relacionado:

[LE}– ‘Afrontar’y ‘enfrentar’ son sinónimos, pero no ‘afrentar’

09/07/2010

Los verbos afrontar —y, en América, enfrentar— pueden usarse indistintamente con el significado de ‘hacer frente a alguien o algo’, pero no así afrentar.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «México está listo para enfrentar la volatilidad» o
  • «Las claves de un acuerdo vital para afrontar la salida de la crisis»,

ambas perfectamente válidas.

Aunque muchos hispanohablantes de España creen inadecuado usar el verbo enfrentar como equivalente de afrontar, el Diccionario Académico recoge desde 1925 enfrentar con el sentido de ‘hacer frente a alguien o algo, especialmente a un problema, peligro o una situación comprometida’.

Asimismo, el Diccionario Panhispánico de Dudas admite tanto enfrentar un problema como enfrentarse a/con un problema.

El término que no es sinónimo de estos dos es afrentar, verbo que significa ‘ofender, humillar, insultar’.

Así pues, en frases como

  • «Los hospitales de Bagdad aún tienen suministros médicos suficientes para afrentar la situación» o
  • «El subsecretario afirmó que si se juntan los esfuerzos de sociedad civil y autoridades para afrentar el problema del narcotráfico se logrará vencer este reto»,

lo apropiado habría sido escribir «… para enfrentar la situación» o «… para afrontar el problema…».

Tampoco es preciso emplear en este sentido confrontar, que es ‘poner frente a frente’.

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[LE}– ‘Ébola’, escritura adecuada

05/04/2014

La palabra ébola se escribe con inicial minúscula cuando se emplea de manera informal para referirse a la enfermedad causada por el virus del mismo nombre.

Pero con mayúscula tanto para aludir a éste (virus del Ébola), como a la fiebre que produce (fiebre hemorrágica del Ébola) o al nombre completo de la enfermedad (enfermedad del Ébola).

Sin embargo, en los medios de comunicación es frecuente encontrar ejemplos como

  • «El Ébola llega a Mali» o
  • «La OMS confirma 86 muertes por virus de Ébola en Guinea».

El virus del Ébola, causante de una enfermedad caracterizada por una ‘fiebre hemorrágica muy grave y fulminante’, recibe su nombre del río de la República Democrática del Congo en el que se aisló por primera vez. Por ello, se recomienda escribirlo con el artículo determinado en masculino como todos los nombres de ríos (virus del Ébola, no virus de Ébola), aunque, por influencia del inglés, aparece en ocasiones sin la preposición (virus Ébola), uso éste que se desaconseja en español.

La Ortografía Académica establece que en las denominaciones de enfermedades que incluyen un nombre propio se ha de respetar la mayúscula de éste (enfermedad de Parkinson, mal de Alzheimer…), pero añade que «cuando el nombre propio pasa por sí solo a designar la enfermedad, se convierte en un nombre común, que debe escribirse con minúscula inicial y someterse a las reglas ortográficas del español: Su padre tenía párkinson; Trabaja en una fundación para la investigación del alzhéimer».

Por eso, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «El ébola llega a Mali» y
  • «La OMS confirma 86 muertes por virus del Ébola en Guinea».

Por su parte, la Real Academia Nacional de Medicina, en su Diccionario de Términos Médicos, recomienda que en textos médicos se utilicen siempre las denominaciones especializadas virus del Ébola, fiebre hemorrágica del Ébola o enfermedad del Ébola.

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[LE}– ‘Dupla’ equivale a pareja

04/04/2014

El sustantivo dupla, más habitual en América, es adecuado con el sentido de ‘pareja’, ‘equipo de dos’ o ‘tándem’, tal como indica la Nueva Gramática de la Lengua Española.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases que incluyen esta palabra:

  • «Messi-Neymar, la gran dupla del Barcelona»,
  • «La dupla venezolana suma un punto en la Copa Davis»,
  • «La dupla Fujimori-Montesinos, en la mira» o
  • «El concurso premiará a la dupla que mejor demuestre pensamiento estratégico y enfoque innovador».

Aunque se emplea en todo tipo de contextos, el término dupla aparece sobre todo en noticias deportivas. En este sentido, el Diccionario del Español Actual, de Seco, Andrés y Ramos, define dupla específicamente como ‘pareja de jugadores, especialmente la que juega en una misma línea o de manera compenetrada’.

Por otra parte, la palabra tripleta se utiliza asimismo para referirse a un ‘conjunto de tres personas, animales o cosas’, tal como señala el Diccionario Académico:

  • «Los ingleses tienen una formidable línea delantera, cuya tripleta central, Greaves-Hitchens-Haynes, dará mucho que hablar».

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NotaCMP.- Repito de nuevo mi amigo a la menor cantidad de acepciones; de ser posible, sólo una. Y en este caso, pareja tiene muchas más acepciones que dupla. Por ejemplo, hay parejas de enamorados, pero ¿qué tal suena decir una dupla de enamorados?

[LE}– ‘Anhedonia’, término adecuado

02/04/2014

El término anhedonia, que alude a la ‘incapacidad de experimentar placer’, es válido en español.

En ocasiones esta palabra se ve en los medios de comunicación escrita sin h:

  • «Investigadores de varias universidades han demostrado que existe una anedonia específica musical, esto es, una incapacidad para sentir placer al escuchar una canción».

Lo adecuado, no obstante, es escribirla con h (anhedonia) para mantener su referencia etimológica, pues tiene la misma raíz griega que hedonismo.

Por lo tanto, en el ejemplo anterior lo recomendable habría sido escribir

  • «Investigadores de varias universidades han demostrado que existe una anhedonia específica musical, esto es, una incapacidad para sentir placer al escuchar una canción».

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