[Canarias}> El mayor misterio de la arqueología de Canarias

28-10-2024

Luis Socorro

El mayor misterio de la arqueología de Canarias

“Astronómicamente no hemos encontrado nada en las queseras de Lanzarote”, afirma el astrónomo del IAC Juan Antonio Belmonte, opinión que secunda Stanislaw Iwaniszewski, el científico que acuñó el concepto astronomía cultural

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La Quesera de Zonzamas y la de Bravo son unas extrañas estructuras conformadas por canales longitudinales labrados en grandes bloques de basalto, algunos de cuatro metros de longitud; están en Lanzarote. No existe ningún registro arqueológico similar en Canarias ni en España. Ni siquiera en el norte de África, lugar de procedencia de los antiguos canarios. Tan sólo en Palestina, cerca de Jerusalén, hay una estructura similar, mientras que en Malta hay canales pero parecen huellas de carro fosilizados en la roca.

¿Para qué sirven? ¿Tienen alguna utilidad doméstica? ¿Qué dicen los astrónomos que han realizado mediciones desde estos enigmáticos yacimientos? No hay respuestas convincentes, sí elucubraciones. De lo que no hay ninguna duda, tras preguntar a decenas de profesionales de la comunidad científica del Archipiélago, es de que estamos ante “uno de los grandes misterios arqueológicos de las Islas”, afirma Juan Antonio Belmonte, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Belmonte y su colega del IAC, César Esteban, fueron los primeros astrofísicos españoles en abrir una nueva línea de investigación astral vinculada a la arqueología: la astronomía cultural. Han trabajado en numerosos yacimientos del mundo, pero su estreno en esta disciplina fue en Canarias, donde realizaron sus tesis doctorales en el ámbito de la astrofísica. “No tengo ni idea”, es la sincera respuesta de Belmonte —un canario que nació en Murcia en 1962— cuando le preguntamos qué es la Quesera de Zonzamas. 

El editor adjunto de Journal for the History of Astronomy y coeditor de Archaeoastronomy: the Journal for Astronomy  in Culture, las revistas de referencia en  arqueoastronomía, ha realizado numerosos viajes a Lanzarote en busca de respuestas. Conoce perfectamente las dos queseras de la Isla —hay referencias de otra más, pero fue destruida por una obra—, pero es la de Zonzamas —declarada monumento histórico-artístico y arqueológico hace 45 años— en la que más tiempo ha invertido.

Su conclusión es contundente: “Astronómicamente no hay absolutamente nada”. La quesera tiene seis canales; “si apuntas por cada uno de ellos, algún fenómeno astronómico habrá, como la aparición de alguna estrella en algún momento del año, ¿pero es relevante, es importante?”. Es “uno de los grandes misterios arqueológicos de las Islas”, sentencia el investigador durante una de las entrevistas con Canarias Ahora-elDiario.es para la realización de esta investigación periodística sobre la arqueoastronomía de Canarias.

Belmonte no se rindió cuando sus primeras mediaciones no aportaron conexiones astrales irrefutables. En una ocasión, visitó el yacimiento con dos astrónomos especializados en arqueoastronomía. “Uno de ellos era Stanislaw Iwaniszewski, el inventor del término de astronomía cultural”, nos cuenta Belmonte. “Después de observar la estructura en silencio durante varios minutos”, recuerda el científico del IAC, dijo: “Magia simpática”. ¿Pero magia simpática de qué?, le planteó Belmonte. “Las crónicas dicen que derramaban leche en sus rituales, pues podría ser para eso”, respondió el astrónomo polaco-mexicano. “¿Y tú qué crees que representa la luna? ¿Te atreverías a ponerlo por escrito?”, le volvió a preguntar el español. “Su respuesta fue un no rotundo”. 

César Esteban también ha visitado la Quesera de Zonzamas. La primera vez tuvo un problema con el instrumental “y la medida no sirvió para nada”. Con todo, continúa el astrónomo del IAC, “las queseras tienen muchos surcos, son muy gruesos y algunos están desbastados”. Con esa anchura, “puedes ajustar lo que quieras porque te cabe buena parte del cielo”. Los dos pioneros españoles en astronomía cultural coinciden en que no se puede certificar una conexión astronómica.

La Quesera de Zonzamas, ubicada a menos de un kilómetro del núcleo principal del yacimiento de Zonzamas, se denomina así porque se asemeja a un gigantesco molde para elaborar queso, aunque nada tiene que ver con dicha labor, y su utilidad y significado siguen siendo un misterio. Las queseras se caracterizan por disponer de canales longitudinales y aproximadamente paralelos labrados en grandes losas pétreas. 

Las interpretaciones que se han dado a estas manifestaciones rupestres, como recoge Biosferadigital,  “son variadas y van desde los ritos religiosos a la molienda, pasando por meros dispositivos para la captación y almacenamiento de agua”. Hay otra teoría que sostiene que se trata de un calendario lunisolar, y en consecuencia sí tendría una conexión astral. La defiende el médico genetista Antonio Arnaiz Villena en un artículo, publicado en SCIEPublish Nature Anthropology, en el que relaciona la quesera con una estructura con cierto parecido aparecida en Palestina. El autor afirma que “el calendario de rocas megalíticas de Jerusalén es idéntico al encontrado en Lanzarote”. 

De entrada, a diferencia de los artículos científicos consultados para la realización de esta investigación periodística sobre la arqueoastronomía de cada una de las Canarias —tan sólo restan las trilogías que dedicaremos próximamente a La Gomera y Fuerteventura—, en el artículo del genetista no se aportan cálculos matemáticos y astrofísicos para demostrar mediciones.

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Estructura similar a las queseras lanzaroteñas, pero con una gran diferencia: está labrada en un hueco, sin horizonte que permita alineaciones con astros. SCIEPublish .

Hay más datos que cuestionan que las queseras sean calendarios solares: como se aprecia en la imagen que precede a este párrafo, la quesera de Israel está en un hueco. Por lo tanto, como observa el astrónomo César Esteban, “¿qué sentido tiene algo con orientación astronómica a tantas cosas si no tiene horizonte? ¿Cómo puedes montar una especulación tan compleja y con tantos elementos interdependientes basada en unas ”evidencias“ tan poco precisas?”, razona el científico del IAC.  “Es pura imaginación”, sentencia Esteban, sobre el trabajo del médico.

Juan Antonio Belmonte, compañero del doctor Esteban en el Instituto de Astrofísica de Canarias, no quiere expresar su opinión para desmontar el planteamiento de Arnaiz. ¿El motivo?: “No hay nada que contradecir; simplemente, el fundamento es nulo”. 

La propuesta se Arnaiz se apoya en una teoría de Marcial Medina, cofirmante del artículo y trabajador portuario jubilado de Lanzarote, en la que relaciona los seis bloques de Zonzamas y sus seis surcos con los doce meses. Las mediciones de Medina, entusiasta de la cultura prehispánica, son producto de la observación, con el apoyo de aplicaciones informáticas y un teodolito. La única prueba gráfica que ha aportado Medina al autor de este reportaje sobre una posible conexión astronómica es la fotografía que está justo debajo de este párrafo. 

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21 de junio de 2016, el día del solsticio de verano. El Sol, entre las montañas de Maneje y, al fondo, Tahiche, ilumina la Quesera de Zonzamas al amanecer. Marcial Medina

Nada más ver la foto, Belmonte reconoce la autoría de la misma porque ha mantenido contactos con Medina. “El problema”, razona el astrónomo, “es que no se ve el perfil del disco solar y es difícil precisar por dónde ha salido. Hace 1.000 años, sería un poco más a la izquierda”. ¿Marcaría el solsticio de verano de forma aproximada? “Podría ser, pero, si te fijas en la foto, ningún canal de la quesera está orientado al Sol”. El científico concluye con una pregunta doble: “Significa eso que el afloramiento de la Quesera fue elegido deliberadamente por temas astronómicos o porque era una buena superficie para labrar la roca?”. La respuesta: “No lo sé”.

A César Esteban “le parece significativo” el orto del Sol en un día especial como el del solsticio de verano, pero “falta saber cuál es el diámetro angular real del disco solar”. Al astrónomo del IAC, la imagen le suscita alguna duda porque “no sé si es que está saturada y parece más grande, o se ha incluido un círculo semitransparente indicando el tamaño real” del astro rey. Hay que tener en cuenta que, desde el Palacio de Zonzamas, el orto solar de los equinoccios o día mitad se produce justo sobre montaña Tahiche“. Esa investigación, recuerda Esteban, un canario que nació en Elda en 1964, ”ya la publicamos Juan y yo hace muchos años“.

Antonio Arnaiz tiene poco predicamento en el seno de la comunidad científica de Canarias a raíz de afirmar, en un foro profesional, que el guanche y el euskera están emparentados. Llegó a la genética a través del estudio de sistemas de histocompatibilidad (HLA) para trasplantes. Estudió en EE.UU. y “es muy bueno en lo suyo”, declara a esta Redacción el doctor Jorge Onrubia, el arqueólogo canario con más experiencia en el Norte de África. “El problema”, indica, “es cuando aborda otros campos disciplinares que exigen un conocimiento experto que manifiestamente no posee. No se trata de defender lo que yo llamo la tiranía de los expertos, sino de reconocer que hay saberes y prácticas científicas que sólo pueden adquirirse al precio de años de estudio y trabajo y que, en consecuencia, no pueden improvisarse”.

Profesores de las facultades de Historia de la ULPGC y de la ULL coinciden en cuestionar la credibilidad de la revista en la que se ha publicado esta teoría que une Tierra Santa con Canarias, que cita “lenguajes perdidos, como hablar de escritura ibérica en el Sáhara y en Lanzarote”. A diferencia de las revistas científicas, en la que es imprescindible la revisión a pares, ¿qué especialistas han revisado este trabajo?.

Debates al margen, la finalidad de estas estructuras es un misterio que probablemente perdurará décadas; quizá, siglos. Si la Quesera de Zonzamas está vinculada al conjunto arqueológico del antiguo poblado de Zonzamas, la Quesera de Bravo —debe su nombre a su descubridor, el prestigioso naturalista y geólogo Telesforo Bravo (Tenerife, 1913-2002)— no está en ninguna zona arqueológica. Se construyó sobre la colada del Volcán de la Corona, en el norte de la Isla. Además de ser algo más pequeña, sus orientaciones son diferentes.

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Quesera de Bravo, en el norte de Lanzarote, sobre la colada volcánica del Volcán de la Corona (esquina superior derecha). Luis Socorro

Si, al menos hasta hoy, la Ciencia no ha podido certificar una conexión astronómica precisa su relación con las creencias de los majos —gentilicio de los guanches de Lanzarote y Fuerteventura— es plausible porque la cosmovisión —conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen del mundo que tiene una persona, época o cultura— es un concepto, por definición, etéreo.

Probablemente por esta razón, son muy pocos los arqueólogos o historiadores que se sumergen en las arenas movedizas de las creencias. Uno de ellos es el profesor Miguel Ángel Martín, autor de varios libros; el último, La memoria de lo sagrado, antiguos canarios (Bilenio, 2024), dedica un apartado a las queseras de Bravo y Zonzamas.

A diferencia de otras investigaciones de Martín, más acotadas por sus conocimientos astronómicos y el apoyo de aplicaciones como Stellarium, en las seis páginas dedicadas a las queseras citadas no llega a ninguna deducción concreta; refiere a ritos para pedir agua y buenas cosechas, como apuntan las crónicas, cuestiona la teoría de Arnaiz y da más peso a la “observación estelar”, ya que “algunas estrellas y constelaciones, durante sus ortos y ocasos, tienen un ciclo coincidente en determinados meses, abarcando justamente los seis meses del ciclo de la cebaba”. Para sustentar esta teoría, no aporta cálculos matemáticos ni astronómicos.

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Detalle de uno de los surcos de la Quesera de Bravo, en el que se tallaron cuatro cazoletas. Luis Socorro

Su conclusión final es que “debió de ser un escenario ritual para controlar los ciclos de la Naturaleza, una especie de revolución simbólica conceptual que permitía a los majos imaginar que existían fuerzas y dioses en un plano diferente del mundo físico, siendo la agricultura, entre otras cuestiones, lo que les impulsó a buscar cobijo y seguridad en el mundo espiritual”.

De lo que no hay duda es que se trata de lugares sacralizados, y más en la Quesera de Zonzamas, con grabados podomorfos en su entorno. La posible relación con las estrellas Vega, Capella, Sirio y las Pléyades, que apunta Martín, podría ser un punto de partida para que especialistas en astronomía cultural dirijan otra mirada hacia el horizonte estelar de la Quesera de Zonzamas, el mayor misterio de la arqueología de las Islas Canarias.

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[El Paso}> Humor en casos verídicos. Emprestigios y excomunión

24-10-2024

Carlos M. Padrón

Ocurrieron tal y como los cuento. Los nombres, cuando los hay, son ficticios.

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Lolita, una solterona de edad ya avanzada, era muy religiosa: asistía a misa todos los domingos y la gozaba desde su reclinatorio y con misal en mano.

En la misa de un cierto domingo, la vecina de Lolita se dio cuenta de que ésta estaba “leyendo” el misal… pero lo tenía al revés, así que sin más le dijo:

—Lolita, tienes el misal al revés

A lo cual Lolita, enderezando el misal, contestó:

—Eso dan los emprestigios

Un buen día, la autoridad eclesiástica competente —no sé si el cura o el obispo— decidió eliminar de la iglesia de El Paso todos los reclinatorios y reemplazarlos por bancos. Poco a poco, los feligreses dueños de reclinatorios fueron llevándoselos a casa, pero Lolita se negó de plano a retirar el suyo. Cansado de su tozudez, Roberto, el sacristán, que cada domingo le pedía a Lolita que se llevara el reclinatorio, pero sin éxito, optó por decirle:

—Lolita, si el próximo domingo está tu reclinatorio todavía aquí, ¡te excomulgo!

Y por fin Lolita se llevó su reclinatorio.

[LE}> «En relación con» o «con relación a», mejor que «en relación a»

Las expresiones adecuadas en español son en relación con o con relación a, y no la forma híbrida de las dos en relación a.

Uso no recomendable

  • Pide subir la inversión para no quedarse atrás en relación a EE. UU. y China.
  • En relación a los cambios, se cortó la racha negativa de cotizaciones de mercado de las últimas dos sesiones.

Uso recomendable

  • Pide subir la inversión para no quedarse atrás con relación a EE. UU. y China.
  • En relación con los cambios, se cortó la racha negativa de cotizaciones de mercado de las últimas dos sesiones.

Según el Diccionario panhispánico de dudas, las locuciones en relación con y con relación a pueden significar ‘a propósito de’ y ‘en comparación con’ dependiendo del contexto en el que se utilicen. Esta misma obra señala que no es válida en relación a.

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[LE}> «Hacerse eco de algo», no «hacer eco de algo», significa ‘difundirlo’

Hacerse eco, no hacer eco, es la locución adecuada para expresar que alguien ayuda a la difusión de un asunto.

Uso inadecuado

  • El histórico exjugador del fútbol chileno hizo eco de sus gestos.
  • Prestan sus voces para hacer eco de la misma demanda.
  • A través de sus redes sociales, el mandatario hizo eco de la campaña de una reconocida marca.

Uso adecuado

  • El histórico exjugador del fútbol chileno se hizo eco de sus gestos.
  • Prestan sus voces para hacerse eco de la misma demanda.
  • A través de sus redes sociales, el mandatario se hizo eco de la campaña de una reconocida marca.

En el Diccionario de la lengua española se recoge la locución ‘hacerse alguien eco de algo’ con el sentido de ‘contribuir a la difusión de una noticia, rumor, etc.’. Por otro lado, ‘hacer eco algo’ se usa cuando una cosa tiene proporción y correspondencia con otra («La voz del cantante y la de la cantante hacían eco entre ellas») o cuando destaca y merece atención, como si resonara («Estas declaraciones hicieron eco en el guitarrista del grupo»).

Por tanto, lo apropiado es no mezclar estas expresiones y utilizar hacerse eco, con el pronombre personal correspondiente («Gracias a todos los que os hicisteis eco»), si se alude a que alguien menciona y difunde algo.

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[El Paso}> Humor en casos verídicos. Sinceridad en su máxima expresión

18-10-2024

Carlos M. Padrón

Ocurrieron tal y como los cuento. Los nombres, cuando los hay, son ficticios.

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Evangelina, que era costurera, en su casa daba clases de costura a varias muchachas del pueblo, y su rasgo más destacado era decir lo que creía, fuera lo que fuese y ante quien fuese.

Nerea, una muchacha del pueblo que en cuanto a su físico nada tenía que agradecer a la Providencia, sorpresivamente se casó con un muchacho igualmente muy poco favorecido en su físico. Tuvieron una hija, y cuando Evangelina lo supo dijo a sus alumnas que ella tenía que ver a esa niña.

Un día, cuando una de las alumnas llegó a clase le dijo a Evangelina que había visto a Nerea que, con su niña en brazos y acompañada de su marido, bajaban a revisión médica de la niña. Una vez que Evangelina estimó el tiempo en que ese trío tardaría en pasar frente a su casa, ya de regreso del médico, pidió que cada alumna montara guardia por un rato, turnándose con otra, para que le avisaran apenas vieran que el trío se acercaba.

Cuando la vigía de turno los vio venir, avisó a Evangelina, que de inmediato se apostó en el muro de su casa y, llegado el momento, salió al camino, interceptó a Nerea y le pidió que le dejara ver a la niña. Con orgullo de madre, Nerea descubrió la cara de la criatura, que la traía cubierta por un pañal, y cuando Evangelina, asombrada, vio que la niña era muy linda le dijo a Nerea: “Pues, ¿sabes lo que te digo? Que para ser hija tuya no puedes pedir más”.

[LE}> «Chií» con tilde y «chiita» sin ella, formas válidas

Tanto chií, con tilde, como chiita, sin ella, son términos válidos para aludir a todo aquello relacionado con el chiismo; ambos se escriben con el dígrafo ch y no con sh.

Uso no recomendado

  • Manifestantes se reunieron en Beirut y Teherán portando carteles del líder chiíta.
  • Algunos buscaron alojamiento en las escuelas dirigidas por miembros de los partidos chiís.
  • El alto mando nació en el seno de una familia shií.

Uso recomendado

  • Manifestantes se reunieron en Beirut y Teherán portando carteles del líder chiita.
  • Algunos buscaron alojamiento en las escuelas dirigidas por miembros de los partidos chiíes.
  • El alto mando nació en el seno de una familia chií.

Tal como explica el Diccionario panhispánico de dudas, chií y chiita son formas igualmente válidas. Dado que dos vocales iguales cualesquiera forman hiato, chií es una palabra bisílaba aguda acabada en vocal y por tanto con tilde, mientras que chiita es trisílaba llana terminada en vocal y por tanto sin ella

Son impropias grafías como shií y shiita, ya que las formas plenamente castellanizadas con ch están asentadas desde hace tiempo en el uso y en la norma.

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[El Paso}> Humor en casos verídicos. Nuevo nombre de lepidóptero

09-10-2024

Carlos M. Padrón

Ocurrieron tal y como los cuento. Los nombres, cuando los hay, son ficticios.

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Bruno asistía a la escuela de mi tío-abuelo Pedro Castillo, a quien ponía de mal humor la poca lucidez del muchacho.

En la educación de entonces era común enseñar deletreando por sílabas el nombre de un objeto conocido del alumno, y así para ‘faro’ se decía ‘efe a, FA; ere o, RO’: FARO’.

Un día, don Pedro mostró a Bruno la imagen de una mariposa y le dijo “Esto es una mariposa y el nombre se escribe así”. Y con mucha paciencia fue escribiendo ante Bruno las sílabas, mientras las pronunciaba en voz alta: ‘eme a, MA; ere i, RI; pe o, PO; ese a, SA’.

Al final del deletreo, y teniendo Bruno ante sí la imagen de la mariposa y la palabra MA-RI-PO-SA, don Pedro señaló la imagen y preguntó a Bruno:

—¿Cómo se llama?

Y Bruno contestó: “Barboleto”.