[LE}– ‘Crispar’ o ‘encrespar’, no ‘encrispar’

09/06/2014

Los verbos crispar y encrespar son los adecuados para expresar la idea de irritación, exasperación o enfurecimiento, y es inapropiada la forma encrispar.

En los medios, sin embargo, aparece ocasionalmente esta última forma, como se comprueba en los siguientes ejemplos:

  • «El Newcastle despide la temporada con una victoria para brindar una alegría a una encrispada afición» y
  • «La propia Merkel encrispó los contactos gubernamentales».

La grafía encrispar probablemente sea un cruce de dos palabras que en la práctica funcionan como sinónimas: crispar, que según el Diccionario Académico es ‘irritar, exasperar’‚ y encrespar, que es ‘enfurecer, irritar y agitar a una persona o a un animal’.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido más apropiado escribir

  • «El Newcastle despide la temporada con una victoria para brindar una alegría a una crispada afición» y
  • «La propia Merkel encrespó los contactos gubernamentales».

También se ha detectado esta grafía impropia en otros sentidos de encrespar, como en «Ante una solicitud de diálogo se encrispa los bigotes», donde habría sido más adecuado encrespa porque se refiere a que se riza o se eriza los bigotes.

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[LE}– Preposición ‘desde’, uso y abuso

04/06/2014

En ocasiones, se hace un uso abusivo de la preposición desde para indicar mera ubicación, y no origen, y se relega en, que es la más adecuada para estos casos.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «Más de 400 jóvenes europeos analizan desde Berlín las consecuencias de…»,
  • «Desde el Gobierno se insiste en que no hay argumentos para…» o
  • «Desde Zarzuela aseguran que no prescindirán de…».

Según el Diccionario Académico, desde indica origen (‘denota el punto, en tiempo o lugar, de que procede, se origina o ha de empezar a contarse una cosa, un hecho o una distancia’), motivo por el cual su uso para indicar ubicación no puede considerarse, en términos generales, incorrecto.

Sin embargo, en este tipo de oraciones siempre es posible recurrir a en y, en algunos casos, sencillamente suprimir la preposición desde, evitando con ello el posible abuso de unas colocaciones que se han hecho muy frecuentes en el lenguaje informativo de la prensa.

Así, en los ejemplos anteriores, podría haberse dicho que

  • «400 jóvenes europeos analizan en Berlín»,
  • «El Gobierno insiste en…» y
  • «La Zarzuela asegura que…».

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[LE}– Origen del término ‘machismo’

05/06/2014

Es un concepto conocido y extendido por todo el mundo, e incluso en otros idiomas se utiliza la misma palabra: «Machismo», «macho».

Sin embargo, aunque diferentes estudios de antropólogos, sociólogos y psicólogos han intentado rastrear sus orígenes, a cada uno le ha llevado a un lugar diferente: el origen del término lo han achacado a los soldados de tiempos de la Reconquista de Andalucía, pero también a los portugueses que lo habrían derivado de la palabra «mula», o como derivada de la palabra latina «masculino».

Incluso se ha llegado a decir que el término provenía de pueblos indígenas de las Américas.

«No está muy claro cuál es el origen del término ‘machismo’ y, aunque algunos estudios lo han intentado rastrear, no queda muy claro en qué momento surge», reconoce la doctora de Antropología Social, Maribel Blázquez Rodríguez.

En 1962, el músico Vicente T. Mendoza publicaba un ensayo en el que intentaba rastrear el origen del término, y en él aseguraba que el concepto ya estaba presente en corridos y cantares de finales del siglo XIX.

Pero lo cierto es que, como tal, no se hablaba ni de «macho» ni de «machismo» explícitamente, sino sólo del concepto. Un concepto que, por otra parte, ha tenido definiciones de lo más variopintas a lo largo de la historia.

En el siglo XX, llegó a asociarse al coraje, la generosidad y el estoicismo, pero también, en otras definiciones de la época, aparece como el «culto a la virilidad», caracterizado por la agresividad, la arrogancia y las agresiones sexuales a las mujeres.

En la actualidad, una de las referencias para su definición se encuentra en el diccionario de Victoria Sau, que plantea el machismo como «un conjunto de leyes, actitudes o rasgos sobreculturales del hombre cuya finalidad implícita o explícita ha sido y es mantener y perpetuar la sumisión de la mujer respecto al hombre», cuenta Blázquez.

«Es un término que sirve para visibilizar cómo, a lo largo de la Historia, aunque haya variaciones, en algunos momentos o sociedades el sexo ha sido una variable determinante para que las mujeres tuvieran que cumplir una serie de normas y modelos, para que pudieran tomar menos decisiones sobre sus vidas, teniendo que seguir lo determinado por las ideas, las costumbres y las leyes imperantes», explica la antropóloga social.

Aristóteles decía que el cuerpo de la mujer es «un cuerpo incompleto»

En la actualidad, aunque parezca que el término alude a un concepto muy claro, lo cierto es que su manifestación en la sociedad es muy diversa.

«Formas de machismo ha habido a lo largo de toda la Historia», asegura Blázquez, quien pone como ejemplo al propio Aristóteles. El filósofo de la Antigua Grecia aseguraba, por ejemplo, que el cuerpo de la mujer era «un cuerpo incompleto». «Ahí ya se ve que las colocaba en un lugar inferior», asegura la experta.

Sin embargo, y aunque el término se hubiera utilizado con anterioridad, se empieza a extender realmente a partir de los años 70, cuando el feminismo llega a la universidad y comienza a escribir.

Es entonces cuando se busca este concepto como un intento de combatirlo y de reivindicar los derechos de las mujeres, para que puedan ser autónomas y vivir en igualdad de condiciones respecto a los varones. Pero frente a esta reivindicación, el machismo se impregna de otro significado: como sinónimo de misoginia y de aversión o rechazo frente a todo lo femenino.

No obstante, ahora «en el ámbito más académico se habla de “sexismo” porque el término “machismo” tiene que ver sólo con el macho, y el macho no representa todo lo que pasa con el sexismo y las discriminaciones», dice Blázquez.

Según explica, la desigualdad en función del sexo se puede construir más allá del reparto de roles: puede depender de la edad, de la identidad, de la orientación sexual… En definitiva, dice la experta, «el «machismo» es un término muy reduccionista».

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[LE}– ‘Medioambiente’, mejor que ‘medio ambiente’

05/06/2014

Las formas medioambiente y medio ambiente son correctas, aunque se prefiere la grafía simple.

Las palabras que pierden su acento al pronunciarse junto a otras tienden a escribirse unidas, motivo por el cual medio ambiente, arco iris o boca arriba forman medioambiente, arcoíris y bocarriba, de acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española.

En los medios de comunicación es habitual leer oraciones como

  • «Todos los participantes compartieron una charla centrada en el cuidado del medio ambiente» o
  • «Iberia renueva sus certificados de calidad y medio ambiente».

Si bien esta grafía se considera correcta, lo más aconsejable habría sido escribir medioambiente en ambas oraciones.

Por otro lado, cuando forma parte de una denominación oficial, se aconseja respetar la forma que aparece en el nombre:

  • «El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente está trabajando para reducir en un 10% las emisiones contaminantes para 2020» o
  • «El Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA) es el principal instrumento de las Naciones Unidas para animar y sensibilizar sobre la acción por el medio ambiente».

El plural de medioambiente es medioambientes y el adjetivo derivado es medioambiental, en una sola palabra.

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[*HG}– Algunos gazapos de hoy: ‘Personas por corrupción’, ‘Del año durante meses’, ‘Artificiales el pasado marzo’, etc.

En rojo, lo que escribieron; en azul, lo que debieron escribir

EL PAÍS (España)

Don Juan Carlos guardó el secreto que iba a convertirse en noticia del año durante meses.

Don Juan Carlos guardó durante meses el secreto que iba a convertirse en noticia del año.

EL MUNDO (España)

Arrestan al alcalde de la ciudad de Venecia y otras 34 personas por corrupción

Arrestan por corrupción al alcalde de la ciudad de Venecia y a otras 34 personas

  • Entre 1925 y 1961, el Convento de Bon Secours a mujeres solteras embarazadas.
  • Entre 1925 y 1961, el Convento de Bon Secours dio acogida a mujeres solteras embarazadas.

ABC (España)

Hallan tres nuevos gases destructores del ozono en la atmósfera

Hallan en la atmósfera tres nuevos gases destructores del ozono

  • Después de que este mismo equipo investigador encontrara cuatro nuevos gases artificiales el pasado mes de marzo.
  • Después de que este mismo equipo investigador encontrara el pasado mes de marzo cuatro nuevos gases artificiales.

para saber si será capaz de aterrizar en la superficie del Planeta rojo cargado con tripulantes y mercancías

para saber si, cargado con tripulantes y mercancías, será capaz de aterrizar en la superficie del Planeta Rojo

BBC MUNDO (UK)

Prometedor avance contra uno de los cáncer más mortíferos

Prometedor avance contra uno de los cánceres más mortíferos

[LE}– Polisemia

04-06-14

Amando de Miguel

No hay nada más divertido que jugar con las palabras: todos ganan.

José Luis García-Valdecantos recuerda que la polisemia, ese gran entretenimiento, también alcanza al inglés. Así, el famoso cuento «El asno de oro», de Apuleyo, no se tradujo como donkey sino como ass, que parece más culto, pero que también indica el trasero.

Añade don José Luis que una cosa es la polisemia y otra la invención caprichosa de nuevos significados. Aduce este titular de El Mundo: «No se ha producido la abstención que preconizaban las encuestas». (De paso digo que en esta misma página, antes de las elecciones, yo advertí que podía darse el caso de la «profecía autoderrotante» y que la abstención no caería como se venía diciendo). ¡Con lo fácil que hubiera sido escribir que las encuestas pronosticaban, predecían, preveían o auguraban! Cierto es, las encuestas no pueden preconizar nada. Aunque a veces preconizan o encomian indirectamente cuando se levantan para agradar al cliente o al medio donde se publican.

David Sequeira hace un loable ejercicio de imaginación al utilizar las repeticiones como motivo retórico. Así, «vivir la vida, sentir un sentimiento, aprender el aprendizaje, recordar el recuerdo». Añado que es ingenioso el ingeniero o socialista el sociólogo.

Luis Cáceres, a propósito de los «cuartos de baño sin baño», amplía la lista: «caballeros sin caballo, mecheros sin mecha, braseros sin brasas, neveras sin nieve, plumeros sin plumas, plumillas sin pluma». Es una estupenda ilustración de cómo las palabras se desprenden de la imagen original y adquieren vida propia. Se podrían añadir muchas más: coches sin caballos, cafés sin cafeína, profesores que no profesan, tejados sin tejas, carteras sin cartas, bomberos sin bombas.

Ignacio Frías me recuerda la riqueza léxica de las letrinas: «trono, retrete, excusado, garita, jardín, tigre, ciento, felipe». (Las dos últimas versiones son de Cataluña, por la guerra de 1714). Se podría añadir: aseo, servicios, lavabo, wáter, urinario, evacuatorio, w. c.

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[LE}– ‘Hacer gala’ tiene matiz positivo

29/05/2014

Hacer gala de algo significa ‘preciarse o gloriarse de ello’, tal como indica el Diccionario Académico, por lo que lo apropiado es que aquello de lo que se hace gala sea una virtud o un rasgo de carácter positivo.

Sin embargo, en los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como

  • «Hizo gala de una verborragia que lo llevó a caer en contradicciones»,
  • «Una vez más, Moreno vuelve a hacer gala de su falta de rigor» o
  • «Los de Quique Hernández volvieron a hacer gala de una manifiesta falta de seguridad defensiva».

Tanto el mencionado Diccionario de la Lengua Española como los diccionarios de uso señalan que se hace gala de cosas positivas: para el Clave equivale a ‘presumir de algo’ o ‘mostrar o lucir algo’; el Diccionario de Uso de Vox define tal locución como ‘mostrar con presunción determinada cosa’, y el Diccionario del Español Actual, de Seco, Andrés y Ramos, opta por ‘lucir o hacer ostentación de algo’ o ‘mostrar algo o hacerlo evidente’.

Aunque esta última acepción parece más abierta, los ejemplos con que ilustran todos los diccionarios esta locución apuntan a rasgos estimables, matiz compartido por las locuciones llevar/tener a gala o, en alusión a un vestido, de gala.

Así pues, en los ejemplos anteriores, en los que destacan defectos o actitudes reprobables, resulta contradictorio emplear hacer gala y habría sido preferible escribir

  • «Dio muestras de una verborragia que lo llevó a caer en contradicciones»,
  • «Una vez más, Moreno vuelve a evidenciar/hacer patente/poner de manifiesto su falta de rigor» y
  • «Los de Quique Hernández volvieron a mostrar/reflejar una manifiesta falta de seguridad defensiva».

Todo lo precedente, claro está, siempre y cuando no se emplee hacer gala con sentido irónico.

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[LE}– Uso correcto de los signos ortográficos de interrogación y exclamación

27/05/2014

Ante las dudas que se plantean a menudo con respecto a los signos de interrogación y exclamación, así como acerca del empleo de las mayúsculas en las preguntas e interjecciones, se ofrece una serie de claves sobre su ortografía.

1. En español las preguntas directas y las exclamaciones requieren dos signos: el de apertura y el de cierre. Se considera falta de ortografía omitir el signo de apertura, aunque sí es válido escribir entre paréntesis sólo el de cierre para mostrar extrañeza «(?)» y sorpresa «(!)».

2. La pregunta o la interjección puede ir seguidas de otro signo de puntuación: «La ciencia y la técnica, ¿quién lo duda?, necesariamente progresan». Si no va seguida inmediatamente de otro signo porque coincide con el final de la oración, se sobrentiende que hay un punto, que no se escribe tras la interrogación o la exclamación de cierre: «¿Cuál es el futuro del juez en excedencia? La primera opción es convertirse en europarlamentario» (y no «… en excedencia?. La primera…»).

3. Las mayúsculas y las minúsculas son las que corresponden a la oración en la que está la pregunta. En particular, cuando el comienzo de ésta no coincide con el de la frase, lo apropiado es la minúscula: «Siempre se plantea la misma duda: ¿qué comer?», «Pero ¿cuál es su futuro?».

4. Cuando se yuxtaponen varias preguntas, éstas puede ir separadas por los signos de coma, punto y coma, punto. o incluso dos puntos, según se considere más apropiado, aplicando la mayúscula y la minúscula como corresponda: «¿Cómo lo hizo? ¿Cuándo?», «¿Cómo lo hizo?; ¿cuándo?», o «¿Cómo lo hizo?, ¿cuándo?».

5. Por la misma razón, en citas directas se siguen las pautas ortográficas que les son propias: mayúscula inicial y punto tras las comillas (este ejemplo está en cursiva y no entrecomillado para que se vea la puntuación): El papa le preguntó: «¿Cómo está Cristina?».

6. Se pueden repetir los signos como énfasis, recurso que es habitual en la prensa deportiva: «¡¡¡Olé!!!». También se pueden combinar los de interrogación con los de exclamación: «¿¡Entró!?» o «¡¿Entró?!»; los signos de cierre han de ser simétricos con los de apertura, por lo que no son apropiadas las grafías «¡Olé!!!», ¿¡Entró?!» ni «¡¿Entró!?», aunque sí se considera válido abrir solo con exclamaciones y cerrar solo con interrogaciones o a la inversa: «¡¡Entró??», «¿¿Entró!!».

7. Se recuerda finalmente que la acentuación de las voces qué, cómo, cuál, dónde, cuándo, etc., depende de si tienen sentido interrogativo o exclamativo, y no del mero hecho de que estén en un pregunta directa o una interjección: «¿Que ha perdido dinero en la bolsa? Le explicamos en qué invertir ahora».

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[LE}– ‘Don’ y ‘doña’, en minúscula

22/05/2014

Los sustantivos don y doña se escriben en minúscula, tal como indica la Ortografía de la Lengua Española.

En los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases como

  • «Han pasado diez años desde que Don Felipe y Doña Letizia sellaron su matrimonio»,
  • «La sentencia de Doña Emilia Zaballos» o
  • «Ha pasado inadvertido para la opinión pública que Don Juan Carlos ha realizado tres viajes a países árabes en los últimos dos meses».

De acuerdo con las normas de la Academia, lo adecuado es escribir con minúscula inicial todos los tratamientos, ya se antepongan al nombre (don, doña, santa…), ya se empleen en ausencia de este: señor, usted, señoría…

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

  • «Han pasado diez años desde que don Felipe y doña Letizia sellaron su matrimonio»,
  • «La sentencia de doña Emilia Zaballos» y
  • «Ha pasado inadvertido para la opinión pública que don Juan Carlos ha realizado tres viajes a países árabes en los últimos dos meses».

Sólo se empleará la mayúscula en don, doña y demás tratamientos cuando éstos formen parte de un nombre propio, como en «La VII edición de Extremagia se celebrará en Don Benito», pues es una localidad de Badajoz (España).

Por otra parte, se recuerda que las abreviaturas de don y doña sí se escriben con mayúscula, pues así han quedado consolidadas en el uso: D. y Dña. o D.ª, en este último caso con el punto abreviativo antes de la ‘a’ volada.

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