[Hum}– La viuda del rabino

El Rabino de un pequeño pueblo murió, y su congregación decidió, después de algún tiempo, que la viuda debía casarse de nuevo.

El único candidato disponible en el pequeño pueblo era el carnicero, así que, aunque con manifiesta renuencia —pues la viuda estaba acostumbrada a vivir con un hombre intelectual y estudioso—, ella aceptó.

El viernes siguiente al casamiento, después de tomar el baño ritual, el nuevo marido le dijo a la viuda del rabino:

“Mi madre siempre dijo que antes del comienzo de sábado es un precepto tener sexo antes de ir a la sinagoga”.

Y tuvieron sexo.

Cuando volvieron del servicio en la sinagoga, él le dijo:

“Según mi padre, es un precepto tener sexo antes de cenar”.

Y tuvieron sexo.

A la hora de irse a dormir él le dijo:

“Mi abuelo me dijo que siempre se debe tener sexo en la noche del sábado”.

Y tuvieron sexo.

Luego se durmieron, y cuando despertaron la próxima mañana él le dijo a la viuda del rabino:

“Mi tía dice que un judío religioso siempre empieza el sábado Sagrado teniendo sexo”.

Y tuvieron sexo.

El domingo ella fue al mercado y se encontró con una amiga que le preguntó:

“¿Y cómo es tu nuevo marido?”.

“Bueno, mira… un intelectual no es, ¡pero viene de una familia maravillosa!

[Hum}– Reflexiones filosóficas sobre el sexo

– Tener sexo es como jugar dominó: si no tienes un buen compañero, más vale que tengas una buena mano.

– El sexo sin boda es tan bueno como el whiskey sin soda.

– Sea consciente, use condón. Más vale prevenir que tener que alimentar.

– En este mundo sólo hay dos tipos de personas: las que dicen que se masturban y las mentirosas.

– Cinco minutos de emoción…, nueve meses de hinchazón.

– Si después de hacer el amor, das las gracias… eso es educación sexual.

– No hay mujeres feas… sólo hombres sobrios.

– El amor es como la enfermedad: siempre termina en la cama.

– No a la prostitución. Sí al sexo gratis.

[Hum}– Dirección precisa

Van dos turistas medio perdidos deambulando en carro por el centro de un pueblo para ellos desconocido. Se paran y le preguntan a un hombre mayor:

—Por favor, la salida del pueblo.

—Aquella gorda con gafas.

NotaCMP.- También en el léxico pasense, “salida” se usa para calificar a una hembra en celo buscando macho.

[Hum}– Las piernas

Un tipo le preguntó a su nuevo compañero de trabajo,

—¿Qué es lo qué más te gusta de una mujer?

Y éste (que tenía iguales gustos que yo), le contestó:

—A mí, las piernas.

—Pues mira —respondió el otro—, yo, es lo primero que aparto.

[Hum}– El abogado cazador

Un abogado fue de cacería al campo y tuvo la suerte de bajar un pato con el primer tiro.

La pena es que el pato cayó en el medio de un sembradío que estaba cercad. Ya el abogado se trepaba a la cerca cuando se le acercó un viejo granjero en su tractor.

—¿Qué esta haciendo? Ésta es mi tierra.

—Bueno, lo que pasa es que cacé un pato y cayó en su tierra.

—Lo siento, pero no puede llevárselo—, le dijo el granjero.

—Soy un gran abogado. Le voy a hacer un pleito y voy a quedarme hasta con su tierra si no me deja entrar a recoger mi pato—, amenazó el abogado.

—Aquí en el campo resolvemos las cosas de otra manera— le informó el viejo—: aplicamos la Regla de las Tres Patadas.

—¿Y cómo es la Regla de las Tres Patadas?—, preguntó el abogado.

El viejo replicó:

—Yo lo pateo a usted tres veces; usted me patea tres veces; yo lo vuelvo a patear, y así hasta que uno de los dos se dé por vencido.

El abogado, viendo que el granjero era viejo y que él estaba en forma, aceptó las reglas.

—Está bien, empecemos—, dijo el abogado.

El granjero se bajó del tractor y, sin más, con sus duras botas de trabajo le dio una tremenda patada en la rodilla al abogado; antes de que se doblara, le encajó otra en los huevos, y cuando el abogado se retorcía de dolor, le encajó un soberano patadón en el culo.

Al cabo de 5 minutos, el abogado, con mucho esfuerzo, se levantó y dijo, saboreando anticipadamente la venganza:

—Ahora me toca a mí

—No se moleste— le contestó el viejo—, llévese su pato. Me doy por vencido.

[Hum}– Diario de un crucero

Diario de MariPuri

Mi diario… Día 1: Ya estoy preparada para este maravilloso crucero. He cogido mis mejores vestidos. ¡Qué emoción!

Mi diario… Día 2: Hemos estado todo el día en el mar. Estaba precioso. Vi algunos delfines y ballenas. ¡Qué bien empiezan las vacaciones! Hoy encontré al capitán y me pareció un hombre interesante

Mi diario… Día 3: He estado todo el día en la piscina haciendo surf y dando bolas de golf. El capitán me ha invitado a cenar a su mesa. Fue un honor y me lo pasé maravillosamente. Es un hombre muy atractivo y atento.

Mi diario… Día 4: He estado en el casino del barco y gané… ¡80 EUROS! El capitán me invitó a cenar con él en su camarote. Tuvimos una cena lujosa y espectacular con foie, ostras, caviar y champagne. Me preguntó si me quedaba con él y decliné la invitación. Le dije que no quería serle infiel a mi esposo.

Mi diario… Día 5: He vuelto a la piscina y me he quemado un poco al sol. Me he ido al piano bar a pasar allí el resto del día. El capitán me ha invitado a unas copas. La verdad es que es un hombre encantador. Me preguntó otra vez si quería pasar la noche con él y le he vuelto a decir que no, a lo que contestó que, si seguía en esa postura, hundiría el barco. Me he quedado aterrada.

Mi diario… Día 6: Hoy he salvado a unas 1.600 personas… dos veces.

[Hum}– Así se recurre una multa

CARTA DE UN AUTOMOVILISTA «FLASHEADO» EN FRANCIA YENDO A 250 KM/H EN UNA VÍA CON LÍMITE DE VELOCIDAD DE 70 KM/h.

Señor Juez:

He visto perfectamente la señal de ‘70’, en negro y dentro de un círculo rojo, sobre el panel de tráfico, y sin ninguna otra indicación de unidades de medida.

Usted sabe que la Ley del 4 de Julio de 1837 establece como obligatorio en Francia el sistema métrico, y que el decreto nº 65-501 del 3 de mayo de 1961, modificado según las directivas europeas, define como UNIDADES DE BASE LEGAL las unidades del Sistema Métrico Internacional (SMI), lo cual puede usted verificar en la web del gobierno.

Comoquiera que en el SMI la unidad de longitud es el METRO y la unidad de tiempo es el SEGUNDO, es evidente que la unidad de velocidad LEGAL es el METRO POR SEGUNDO. No puedo ni imaginar por un momento que el Ministerio del Interior no esté aplicando las leyes de la República.
Por tanto, 70 metros por segundo corresponderían exactamente a 252 Km/h. La Policía afirma que he sido “flasheado” a una velocidad de 250 Km/h, lo cual no pongo en duda y, de ser así, iba yo a 2 Km/h por debajo del límite autorizado.

Le agradezco que tome usted buena nota de ello y me devuelva mi permiso de conducción y me dejen tranquilo.

[Hum}– Por qué despedí a mi secretaria

Un hombre relataba a otro por qué había despedido a su secretaria.

Dos semanas atrás —contaba él—, fue mi cumpleaños número 37 y no me sentía nada bien cuando me levanté esa mañana. Fui a desayunar sabiendo que mi esposa estaría contenta y me diría «¡Feliz cumpleaños!», y quizás tendría un regalo para mí, pero ella ni siquiera me dio los buenos días. Yo dije para mis adentros «Bueno, quizás mis hijos se acuerden».

Los niños vinieron a desayunar y no dijeron ni una sola palabra. Cuando me fui a mi oficina me sentía totalmente deprimido, y pensé «Ni siquiera el perro se mostró agradecido. Valiente chiste éste de celebrar un cumpleaños más. A toda mi familia le importo poco».

Al entrar en mi oficina, mi bella secretaria Jeanette, me dijo: «Buenos días licenciado, y ¡feliz cumpleaños!». Ahí me empecé a sentir un poco mejor, por lo menos ella sí se acordaba.

Después de innumerables reuniones y telefonazos, ya cerca de las dos de la tarde, entró Jeanette y me dijo: «Sabes… hace un día precioso y además es tu cumpleaños. ¿Qué tal si vamos a comer los dos solos, tú y yo?».

Y yo me dije «Ésta es la mejor cosa que he oído en todo el día», así que, tomé mi chaqueta y salimos. En vez de ir a comer al lugar acostumbrado, fuimos a un sitio seguro, en el campo, un lugar mucho más privado.

Comimos y nos tomamos varios martinis, la comida estuvo deliciosa, nos divertimos bastante. De regreso a la oficina, ella dijo «Sabes, ¿para qué desperdiciar este ambiente? Mejor no regresemos a la oficina. En vez de regresar, te invito a mi apartamento donde te podré preparar unos deliciosos martinis o lo que tú quieras».

Una vez dentro del apartamento, puso música suave (por cierto, una de mis preferidas), la luz tenue y me dijo de manera prometedora: «Si no te molesta, creo que voy a mi dormitorio a cambiarme de ropa y ponerme algo más cómodo. Ahora regreso».

Yo la dejé ir, pues no me molestaba eso. Ella entró en su habitación, cerrando la puerta a su paso, y a los seis minutos regresó cargando un gran pastel de cumpleaños… y seguida de mi esposa, hijos y algunos compañeros de oficina, todos ellos cantando «Cumpleaños feliz».

Y allí estaba yo, desnudo en la sala, sólo con los calcetines puestos.

[Hum}– Lapsus lingüis

Esto sucedió realmente en la universidad de Harvard.

En una clase de biología, el profesor estaba hablando de los altos niveles de glucosa hallados en el semen. Una jovencita (novata) levantó la mano y preguntó:

—Si le he entendido, ¿está Vd. diciendo que hay un montón de glucosa, como el azúcar, en el semen masculino?

—Es correcto —respondió el profesor—, y añadió información estadística.

Levantando la mano de nuevo la chica preguntó.

—Entonces, ¿porqué no sabe dulce?

Tras un silencio estupefacto la clase al completo estalló en risas, la cara de la pobre chica se volvió rojo brillante cuando se dio verdadera cuenta de lo que había dicho inadvertidamente. Cogió sus libros sin decir una palabra y salió de la clase para nunca más volver.

Sin embargo, mientras cruzaba la puerta, la respuesta del profesor fue clásica. Totalmente serio, respondió su pregunta:

—No sabe dulce porque las papilas gustativas para el dulzor están en la punta de tu lengua y no al fondo de tu garganta.