[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Más a la memoria de Henry Meza / Leonardo Masina

02-01-2012

Leonardo Masina

Carlos, ya que las cosas han «coincidido» así, voy a escribir algo en recuerdo del compañero y amigo Henry Meza.

Entré en IBM en abril de 1969. Entonces IBM tenía dividida Caracas en dos branches de técnicos: Urapal (en el Centro), y Mene Grande (en el Este), en el que estaba yo.

Hacia final de ese año, el departamento técnico se fusionó en un solo branch con base en Torre Capriles.

Yo prácticamente no conocía a casi nadie del branch de Urapal, y cuando uno iba a un cliente podía encontrarse a otros técnicos, también de IBM pero que uno no conocía.

Eso me pasó un día en CNC, donde yo, arreglando la 1130, vi del otro lado de la pecera —que era el cristal que separaba la computadora de la sala de perforistas— a un técnico peleando con una perforadora, y en cuanto me desocupé me acerqué a él a saludarlo, me presenté, y ése era Henry; fue ahí donde nos conocimos.

La perforadora tenía un problema raro, y con Henry me puse a averiguar qué podía estar pasando, pero en eso me llamaron porque la computadora había empezado a fallar y tuve que dejarlo.

Al rato, Henry se me acercó, para saludarme y despedirse, pues había resuelto el problema de la perforadora (recuerdo que me comentó que era un diodo que no estaba en corto pero conducía también de retorno) y tenía que ir a otro cliente.

Un día, hablando en la oficina con mi jefe Uwe Petersen, le comenté que había conocido en el cliente a un técnico, de nombre Henry Meza, que me había parecido bastante bueno. Uwe me preguntó si yo creía que ese técnico podría hacer un buen papel en la 1130, y le dije que seguramente sí.

Entonces me dijo que Henry era candidato para ir a Méjico a estudiar la 1130, y así en el verano de 1970 fue Henry a Méjico a tomar el curso básico.

Como un mes después de que se había, me dijeron que también iría yo al curso en que él estaba, pero a la segunda fase.

Un par de días antes de viajar a Méjico, Eladio Oliva —que era también técnico y amigo de Henry— me dijo que, posiblemente, en el mismo vuelo viajaría Trina, la esposa de Henry, que viajaba sola y que, como nunca había volado, tenía un poco de miedo, por lo que Eladio sugirió que, si yo podía, intentara ubicarla para ayudarla sobre todo en lo referente a la aduana. Y me dio una descripción de Trina.

Una vez en el avión, empecé a fijarme en todos las pasajeras pero no ubicaba a nadie con las descripciones que Eladio me había dado.

A mi lado se sentó una señora que en su regazo llevaba un bolso y una caja con una torta. Le dije que era mejor poner todo arriba, donde se guarda el equipaje de mano, para que ella pudiese viajar más cómodamente, y así lo hizo.

Empezamos a hablar y me comentó que la torta era para su marido, que pronto cumpliría años y era muy goloso. Y así, hablando, al rato me enteré de que la señora sentada a mi lado era justamente Trina.

Al llegar a Méjico, Henry estaba en el aeropuerto para recibir a su esposa y me pidió que, antes de ir al hotel que me habían asignado, fuese con ellos al apartotel donde estaban la mayoría de los asistentes al curso, entre ellos algunos técnicos venezolanos, a ver si tenían un apartamento disponible para mí, de modo de estar todos cerca.

En efecto, me dieron uno, y para mí fue muchísimo más cómodo ya que así aproveché de los conocimientos que de la ciudad tenían mis compañeros y, además, podíamos desplazarnos en grupo e ir todos juntos al curso.

Me tocó el apartamento justo frente al de Henry, y todas las mañanas, antes de irme, Trina me tenía preparada mi taza de café ya que, al igual que Henry, yo también era muy cafetero.

Con el tiempo y la convivencia con la 1130, mi amistad con Henry fue creciendo.

Él me contaba anécdotas de su infancia en Caracas. Vivía entonces por La Pastora y, en verano, cuando iba a pasar sus vacaciones en Chacao, su abuela le decía: “¡Ay, mijito, cuídate mucho que vas a ir tan lejos!», y eso me hizo mucha gracia.

Como dije, Henry era muy goloso y cafetero, además de que las horas de la comida nos las perdonaba. Sobre todo en Cypeca, que estaba en la Torre Phelp, que era donde pasábamos más tiempo, cuando iba a ayudarle por un problema importante, ya tenía hecha él su reserva de unas almendras recubiertas de chocolate y una jarra de café que compraba en la planta baja del edificio.

Sólo una vez lo vi arrecharse conmigo. Estábamos justamente en Cypeca y recuerdo que dijo: “Ya basta, no te aguanto más, ¡TENGO HAMBRE!», y apagó la máquina.

Lo único que pude hacer fue reírme y seguirle para ir a comer.

Otra vez recuerdo que lo habían mandado a Cumaná, a la UDO, a reparar una 1130. Ya era viernes y me comentó que ese sábado era su aniversario de boda.

Le dije que no se preocupara, que regresara a Caracas porque, aunque yo tenía ese fin de semana una boda, después de la boda iría directamente a Cumaná, cosa que hice.

Desafortunadamente para él, el día que llegó a Caracas, en la zona donde él y Trina vivían hubo un problema con la electricidad, y como ellos vivían en un piso alto de un edificio en el que no funcionaba el ascensor, no pudieron celebrar su aniversario.

Para el día de mi boda, Henry llevaba como una semana de reposo por un problema en una rodilla y no pudo asistir, pero me dijo que me quedara tranquilo porque, aunque fuese en silla de ruedas, él atendría las llamadas destinadas a mí.

Y justamente a última hora me llamaron del IVIC por un problema. Les expliqué la situación y me dijeron que no me iban a estropear el día, que ya el lunes alguien proveería.

En unos años, Henry fue nombrado Field Manager y supo crear un grupo de técnicos excelentes. Daba gusto ver lo unida y lo bien que trabajaba su zona.

Instituyó la costumbre de celebrar por Navidad una reunión en su casa. Vivía entonces en La Boyera, y a esa reunión iban sus técnicos con sus familias e invitaba a otros, entre los cuales siempre me incluía.

Los recuerdos que podría contar de Henry son todos sobre un excelente compañero y mejor persona.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Dos respigues de los ’70s

Carlos M. Padrón

Las dos fotos que siguen son cortesía de Carlos Mejías quien me dice que corresponden a los años ’70s.

Como siempre,

  1. 1Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré por filas y de izquierda a derecha en cada fila.
  2. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número.
  3. Si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir

Con gracias anticipadas a quien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

Foto 1.- Puede que ésta sí sea de los ’70s.

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  • FILA trasera:  1, Gustavo Flores;  2, Reinaldo Perdomo;  3?
  • FILA delantera:  1, Alejandro Abrante;  2, Ingrid Amaya;  3, Carlos Mejías;  4, Alicia Boos;  5, Antonio Montenegro;  6, X. Álvarez o Alvarado

***

Foto 2.- Tomada en el hotel Macuto Sheraton.

Según comentario de Juan llores, es también de los ’70s, y de antes de 1979.

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Asumo que hay cinco (5) filas, que menciono de atrás hacia delante.

  • FILA 1 (la trasera):  1, Horacio Bolaños,  2, Carlos Mejías;  3, Nelson Fermín
  • FILA 2:  1, Ramón Sitja;  2, Carlos Fernández Landa;  3, Mike Gribben;  4, David Riddick
  • FILA 3:  1, Gianni Marzorati;  2, Ramón Lander †
  • FILA 4:  1, Nemesio Martínez;  2, Duilio Viloria;  3, Juan Llorens;  4, Luigi Mari;  5, Jesús Enrique Zambrano;  6, Jesús Saltés
  • FILA 5 (la delantera):  1?;  2, Laureano Padilla;  3, Ulises Boom (de Rep. Dominicana);  4, Jaime Fábregas;  5?;  6, Alfio Lanzafame

Espero la siempre bienvenida ayuda para poner nombres a las varias ‘?‘. Gracias.

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COMENTARIOS

 

José Padrón (El Técnico)
Cachete, gracias por aclararlo. A mí realmente se me parecía, y tú eras el más indicado para hacer la aclaratoria. ¡Convencido me has! ¿Dónde andas?

Carlos Mejías
No, José, ése no es Dámaso Villanueva.

Jose Padron (el Tecnico)
FOTO 1. Carlos, la persona que en esa foto está como Álvarez o Alvarado se me parece a Dámaso Villanueva (qepd) de Valencia.

Si las fotos te las pasó Carlos Mejías, pregúntale. A lo mejor se acuerda si puede ser Dámaso, “El hombre que inventó el cariño”, que así se definía él mismo.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Tal vez tengas razón, Leo, pues en este trajín se activó en mi memoria una maltrecha neurona y tengo el vago recuerdo de que en Capriles había alguien con esa cara, y era o de administración o del Dpto. Técnico.

A ver si alguien da más luz sobre el caso.

Leonardo Masina
Puede que entrara antes, pero te aseguro que el de la foto no es Alfio Lanzafame.

Javier Palacios
Yo me fui de IBM de Venezuela a mediados de 1981 y ya Alfio tenía algun tiempo en la compañía.

Puede ser que el de la foto sea un simil de Alfio o, más probable, la confusión es producto de ese par de lentes que luce en la foto, pues Alfio usaba a veces los de contacto.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Leo. Alfio Lanzafame estaba ya en IBM de Venezuela en 1979. Cuando en enero de ese año debuté, en primeras nupcias, como gerente de la Sucursal Finanazas, él era uno de mis analistas de sistemas para SAFE.

Leonardo Masina
Me refiero a la foto de este post.

Yo me fui de IBM de Venezuela a final de 1982 y, por lo que yo sé, Alfio todavía no había entrado o justo estaría ingresando.

CMP
En respuesta a Manuel A. Gutiérrez.

Graicas, Manny, dedo check rokegido.

Manuel A. Gutiérrez
En foto No. 2, fila 5, al lado de Laureano Padilla es Ulises Boom corregir apellido, que aparece como Boob. Error de dedo.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Me has fonkundido, Leo. Cuando dices “Además creo que para la fecha de esa foto, Alfio todavía no estaba en IBM”, ¿a cuál foto te refieres, a la de 1982 o a la de este post?

Si es a la de este post, ¿cuál crres que es su fecha?

Leonardo Masina
Perdona que discrepe con Javier Palacios, pero el de la Foto 2, fila 5, Nº 6 no es Alfio Lanzfame, a quien yo conocía muy bien, inclusive mucho antes de que él entrara en IBM.

En el post de la semana pasada:

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1982 – Celebración casa de Novella, seminarios en Sheraton y Colonia Tovar, y fiesta infantil IBM 1982

el que aparece de segundo en la Foto 1 sí es Alfio Lanzafame.

Además creo que para la fecha de esa foto, Alfio todavía no estaba en IBM.

CMP
En respuesta a Nemesio Martínez.

Gracias, Nemesio. Ya hice los cambios.

Nemesio Martínez
FOTO 1. Fila delantera.
• El N° 5 es Antonio Montenegro.
• El N° 6 es de apellido Álvarez o Alvarado, no recuerdo su nombre.

Saludos
Nemesio.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Javier, desde que vi esa foto me pareció que ése era Alfio. Así que como ya somos dos, puse el nombre de “El hambreador”, como lo llamaba Novella.

Javier Palacios
FOTO 2, Fila 5, N° 6 parece Alfio Lanzafame.

Estela
Yo sigo insistiendo en que recordar es volver a vivir.
Estela.

Eduardo García
Muy buenas fotos de maravillosos días de aquella época.

Gracias y muchos saludos.
Eduardo García.

CMP
En respuesta a Juan Llorens.

Gracias, Juan.

Duilio no es un nombre muy común. Ya lo puse, y cambié todo lo realtivo a años ’80s.

CMP
En respuesta a JESÚS SALTÉS.

Gracias, Jesús. Ya hice los cambios y hasta por Llorens conseguí el nombre de Viloria.

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1982 – Celebración casa de Novella, seminarios en Sheraton y Colonia Tovar, y fiesta infantil IBM 1982

Carlos M. Padrón

Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha, o en el sentido de las agujas del reloj cuando las personas estén en círculo. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir,… y, con gracias anticipadas, espero que alguien me «despeje» las ‘?‘ y las ‘X‘.

***

Foto 1. De mi colección personal. Creo que fue tomada durante una celebración (¿cumpleaños, bautizo?) en el edificio donde entonces vivía Enrique Novella, en la Urb. Las Palmas (Caracas).

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1, Gonzalo Martín;  2, Alfio Lanzafame;  3, Carlos M. Padrón; 4, Aitor de Rotaeche

***

Foto 2. De mi colección personal. Creo que fue tomada durante un seminario en el Centro Educacional IBM del Macuto Sheraton (Caraballeda).

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1, Alberto Rodríguez; 2, Jaime Fábregas

***

Foto 3. De mi colección personal. Tomada el noviembre de 1982 durante un seminario en Colonia Tovar.

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Fila trasera (en pie):  1, Joaquina Palermo;  2, Carlos Suárez;  3, Dennis Alvarado;  4, Carlos M. Padrón;  5, Henry Vierma;  6, Yolanda Mijares

Fila delantera (en cuclillas):  1, José Padrón;  2, Felipe Flores;  3, José Hennig;  4, Jesús Salvador González (Gonzalito)

***

Foto 4. Cortesía de Oscar del Baarco. Tomada, si mal no recuerdo, en diciembre/1982 durante la fiesta infantil para hijos de IBMistas celebrada en un parque que había en Boleíta o alrededores.

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1, Antonio Carlo Rego Gil (Tony Gil);  2, Nelson Sequera (El del cigarrillo);  3, Jadwiga Junk;  4? (El cara de sorprendido)

Además de no saber los nombres y apellidos que irían en lugar de la ‘?‘, tampoco estoy seguro de cómo escribir el nombre de la que todos conocíamos como Sra. Junk.

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a Luis Centeno.

Luis, si mal no recuerdo, lo que Antonio Lalaguna dijo acerca de Gonzalo Martín es que, aunque estaba en la foto con varios IBMistas, él no trabajaba en IBM.

Luis Centeno
Carlos, Gonzalo Martín es un viejo amigo de Puerto Azul y nos vemos con mucha frecuencia. Es ingeniero eléctrico.

No sabía que trabajó en IBM.

Luis Guía
Wow! ¡Qué hermosa cabellera la de José Hennig!

Hey, José, ¡qué tiempos aquellos!

CMP
En respuesta a Antonio Lalaguna G..

Gracias, Antonio, Ya puse el nombre.

Antonio Lalaguna G.
Foto 1, Nº 1, es Gonzalo Martín, un amigo de Novella y mío que nunca trabajó en IBM

CMP
En respuesta a Jose Padron (el Tecnico).

Gracias, José.

Ya le puse el nombre a Gonzalito y corregí el Jungk.

Jose Padron (el Tecnico)
Carlos, buenas tardes.

El que aparece en la misma foto donde estoy es Jesús Salvador González (Gonzalito). Absolutamente seguro.

Hasta cuando estuve en IBM, Jesús era técnico de TP, y muy bueno, por cierto. Después fue gerente, pero no recuerdo si en Maracaibo.

Hasta el año 2000 estaba, como yo, de gerente en uno de los agentes de servicio; él en la zona de Barquisimeto y yo en la zona de Valencia.

El apellido de la Sr Jawidga es, si mi memoria no me falla, JUNK. Fue gerente de Servicios Generales después de Luisa Maria de Celis. En todo caso, lo de la Sra Junk es a pura memoria. Si alguien esta más seguro…

CMP
En respuesta a Rubén Darío González P..

Gracias, Rubén Darío, pero tengo un problema.

Si revisas los comentarios verás que alguien me dijo esta mañana que el nombre de esa persona, que era gerente técnico en IBM-Maracibo, es Salvador Martínez, y ya lo puse así. Ahora no sé qué hacer.

Rubén Darío González P.
Hola, Carlos.

Foto 3, N° 4 es Jesús Salvador González, que fue gerente tecnico en Maracaibo.

Saludos.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Leo, Dennis Alvarado estaba en ventas, pero no recuerdo de qué sector. Cuando dejó IBM se fue a Diebold (cajeros automparicos) y creo que sigue ahí.

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Leonardo Masina
Una consulta. ¿Qué hacía Dennis Alvarado? Es que me suenan muchísimo su nombre y su cara, pero no lo ubico en ningún sitio.

CMP
En respuesta a Domingo.

Gracias, Domingo. Ya puse los nombres.

Domingo
Foto 3, fila delantera, N°4: Salvador Martínez, gerente técnico de Maracaibo.
Foto 4, N° 2: el del cigarrillo es Nelson Sequera, administrativo.

CMP
En respuesta a Antonio Ramírez.

Gracias, Antonio; ya lo he “rokegido” Smile

Antonio Ramírez
JADWIGA

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Impresora IBM/1403 (3/3) – A la memoria de Henry Meza / Leonardo Masina

02-01-12

En la serie de temas de IBM que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va el tercero y último de un lote de tres que tratan sobre la Impresora IBM/1403.

Carlos M. Padrón

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14-10-2003

Leonardo Masina

Este otro recuerdo quiero dedicarlo a un gran compañero y una gran persona que, desafortunadamente, ya no está con nosotros: HENRY MEZA (q.e.p.d.).

Estaba Henry en el IVIC con un problema con la 1130 y me pidió si podía ir a darle una mano y, de paso, que le llevara aceite hidráulico de carro para la 1403 (la caja hidráulica de la 1403 utilizaba un tipo de aceite compatible con el de algunos modelos de carro), ya que la caja estaba medio vacía.

Al llegar me di cuenta de que lo que la 1403 tenía dentro no era ya aceite sino una cosa muy viscosa, más parecida a la grasa, así que le dije a Henry que era mejor cambiar la caja.

Llamamos al stock y, desafortunadamente, no quedaba ninguna caja, pero estaba un compañero desocupado al que le pedimos el favor de que le sacara la caja a una de las máquinas del almacén y nos la subiera al IVIC mientras nosotros sacábamos la caja de la 1403 y arreglábamos el problema a la 1130.

Pasaron algunas horas y el compañero no apareció. Disimuladamente intentamos localizarlo, pero no estaba ni en el stock ni en el almacén, y en IBM nos decían que había salido hacía horas para el IVIC.

Al ver que pasaba el tiempo y no teníamos noticias de él, y ya era tarde y no quedaba casi nadie en el IVIC, se me ocurrió una idea. Frente al centro de computación estaba el laboratorio de electrónica. Entramos, y a una persona que quedaba de guardia toda la noche le pedí si tenía algún solvente, y me dio una garrafa de plástico llena.

Eché un poco de solvente en la caja de la 1403 para que el aceite se diluyera, y así lo fuimos sacando. Luego vacié un poco más en la caja y la dejé funcionar para que fuera limpiándose, y el solvente, un líquido transparente, fue tomando un color achocolatado. Pero lo raro era que iba evaporándose y así prácticamente tuve que echar la garrafa entera.

Cuando el líquido ya salía más limpio, terminé de vaciar lo poco que quedaba en la garrafa, echamos el aceite hidráulico y la impresora empezó a trabajar perfectamente.

Tanto a Henry como a mi empezó a pesarnos mucho la cabeza y estábamos como un poco mareados. Pensamos que era el cansancio y el no haber almorzado ni cenado a pesar de la hora, y en eso apareció el técnico que nos había dado el solvente. Venía a preguntar cómo nos había ido, y dijo: «¡Qué olor tan raro hay aquí! ¡Es mareante!».

Entonces le pregunté qué era lo que como solvente me había dado, y él, cándidamente, me contestó: «Cloroformo». O sea, que a Henry y a mí nos había puesto groguis y a volar “esnifando” cloroformo.

Decidimos salir afuera a tomar un poco de aire fresco para despejarnos, y dejando las puertas del centro abiertas para que se ventilara el local. Nos sentamos en el césped y nos quedamos dormidos.

No sé quién fue el que se despertó primero, pero el susto fue tremendo cuando miramos el reloj y nos dimos cuenta de que ya eran pasadas las 2 de la madrugada. Creo que nos quedamos dormidos unas buenas cuatro horas.

Volvimos adentro a toda carrera, tapamos las máquinas, cerramos todo, y salimos para volvernos a casa, acordando antes no comentar nada en la oficina para no descubrir al compañero que nos había dejado colgados al no aparecer con la caja para la 1403.

Salimos del parking, en el que estábamos solos. Yo arranqué delante y Henry detrás. Había varias curvas hasta llegar a la salida donde estaba la alcabala de salida. Me detuve para identificarme y vi dque detrás de mí había un carro que me hizo señas con las luces.

Salí por la Panamericana hacia casa cuando ya eran como las 3 de la madrugada, y siempre tuve detrás las luces del otro carro que, al llegar por Las Mercedes, se desvió, y yo seguí para El Marqués.

A las 8:00 de la mañana siguiente me fui a la oficina como si no hubiera pasado nada. Me agarró Uwe Petersen y me preguntó:

—Bandido, pirata, ¿qué ha pasado ayer en el IVIC?

Yo le contesté que nada, y entonces me comentó que justo había llamado Henry para decirle que le había fallado el carro y se había tenido que quedar toda la noche allá, en el IVIC.

Eso nunca me lo perdoné, pero en mi conciencia yo estaba seguro de que el carro que me seguía era el de Henry. A partir de entonces, cuando íbamos en más de un carro, yo era iba siempre de último.

Otro cantar fue cuando Henry y yo agarramos al otro técnico, el que nunca llegó con la caja para la 1403.

Cuando le preguntamos qué había pasado, cándidamente nos dijo que, cuando subía hacia el IVIC, al comienzo de la Panamericana se paró a darle la cola a una muchacha, y como estaba buena y disponible, se fueron a un motel y, desde casi mediodía, estuvieron toda la noche hasta el amanecer.

Además nos pidió que, por favor, si su mujer nos llamaba, le dijéramos que había estado toda la noche en el IVIC con nosotros.

No faltó nada para que Henry, la persona más pacifica que he conocido, y yo, lo matáramos, pero Uwe llegó justo a tiempo para salvarle la vida.

[IBM}— Del baúl de los recuerdos de IBM: Más de 1968 y 1971. Hotel Humboldt, Kingston, y Colonia Tovar

26-12-11

Carlos M. Padrón

Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha, o en el sentido de las agujas del reloj cuando las personas estén en círculo. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir.

Y con gracias anticipadas espero que alguien me «despeje» las ‘?‘ y las ‘X‘.

***

Foto 1.- Cortesía de Javier Palacios. Tomada en noviembre de 1968 durante un seminario celebrado en el Hotel Humboldt (Caracas) para empleados del DCS (Data Center Services) de IBM de Venezuela.

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Fila delantera1, Gianni Marzorati;  2, Milagros Pita (Secretaria de Adolfo Fuenmayor, quien era entonces gerente del DCS);  3, Nubia Albornoz. (Perforista);  4, María de Lourdes Alcázar (a. Milula. Jefa de las perforistas);  5?;  6, Omaira Toro (Asistente de Fuenmayor);  7, Javier Palacios (A un mes de haber ingresado a IBM)

Fila trasera1, Osvaldo Cortez;  2, José Avendaño (a. El sobrino);  3, Ramón Portela;  4, X. Guevara;  5, Gaspar Creazola;  6? (a. Gancho de ropa);  7, Alcibíades Molina;  8, Abdón Calderón

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Las seis fotos que siguen son cortesía de Pedro Pablo Puky.

 

Foto 2.- Tomada el 15-11-1968 durante el Simposio de Sistemas celebrado en Kingston (Jamaica).

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1?;  2?;  3?;  4, Ramón Sitja Pitarch;  5, Pedro Pablo Puky;  6, Douglas Blythe

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Foto 3.– Tomada el 15-11-1968 durante el Simposio de Sistemas celebrado en Kingston (Jamaica).

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1?;  2?;  3, Alfredo Weil;  4, Pedro Pablo Puky;  5, Leopoldo Hiller;  6, David Lemoine

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Foto 4. Tomada por Puky en 1971.

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Maribel Bolomburu de Merino

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Fotos 5 y 6. Tomadas en 1971 durante el Seminario de Gerencia habido en el hotel Freiburg, en la Colonia Tovar.

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Según cuenta Pedro Pablo Puky,

«En   estas   fotos  se ve   al   señor   László István Rajkay Hannibal, húngaro de nacimiento, venezolano por naturalización, y figura legendaria en IBM de Venezuela, desde donde pasó a IBM World Trade, se especializó en cursos de gerencia y fue nuestro instructor en este curso realizado en el Hotel Freyburg de la Colonia Tovar entre del 19 al 23 de Julio 1971.

El señor Rajkay tuvo dos hijas: Katalina Anna Eva Rajkay Babó, y Ana María Yolanda Rajkay Babó. Ana María, familiarmente conocida como Panni, era para ese momento la esposa de Peter Dolanyi (q.e.p.d.)».

27-12-11. Por comentario hecho hoy, Antonio Ramírez dijo algo que, por su relevancia, incluyo en este texto.

«László    István    Rajkay   Hannibal,   —quien   tuvo también un hijo varón de nombre Matías— se desempeñaba en IBM de Venezuela como Gerente Administrativo, cargo muy importante para esa época. Cuando pasó a la organización IBM-WTC fue con el cargo de instructor en el Centro de Desarrollo Gerencial en Blaricum, en Holanda, centro en el que se impartían los cursos ejecutivos que eran requisito para ser Gerente General».

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COMENTARIOS

Oscar del Barco E.
Queridos y recordados amigos: ¡Cuanto gusto me ha dado saber de Akos Puky!

Akos, te recuerdo muy bien en la época del curso #2 de Técnicos DP en Lima (Perú) y también de nuestro trabajo debutando como técnicos DP en la Creole Petroleum Corp. en el edificio Creole de Los Chaguaramos.

Te acordarás de la sala de perforadoras y verificadoras que atendíamos con Mauro Monsalve. El salón privado de la 650, donde vi de cerca la primera computadora, y el érea de tabuladoras, intercaladoras, reproductoras, clasificadoras y cuanto bicho raro había para la época.

Hasta instalamos una Data Tranceiver para enviar y recibir tarjetas perforadas hacia y desde la refinería en Punta. Cardón vía radio UHF.

Más importante que nada es recordar a otros excelentes compañeros y amigos que han quedado un poco en el olvido, como Luis Somoza, Daniel Sejas, y Eduardo Romero.

Luis era argentino y lo importaron de Buenos Aires; Daniel, español contratado en Caracas; y Eduardo, otro español contratado también en Caracas pero que duró muy poco como técnico.

Akos, me estoy enterando de que en Maracaibo me llamaran Piragüita, ¿qué es una raya más p’a un tigre?

El sobrenombre que para mí más escuché dentro de IBM es el de Chiquitín que me lo puso Rafael Mora y lo popularizó Jaime Trillas. Se debió a que cuando un grupo de excelentes amigos de IBM nos reuníamos, con nuestras esposas e hijos, a jugar dominó los sábados en la noche, y yo trataba de pensar (THINK) alguna jugada, solía apoyar la cabeza sobre uno de mis brazos poniéndolo sobre la mesa, y Rafaelillo solía decir: “Joder, Chiquitín, tu brazo parece más bien una pierna. Bájalo de la mesa”.

Bueno, sólo recordando épocas hermosas e inolvidables.

CMP
En respuesta a Akos Puky.

Akos, creo que los dos argentinos que no recuedas son Fernando Lacoste y Jorge Outeda.

Ve AQUÍ.

Akos Puky
Si, soy actualmente pastor de la Iglesia Luterana.

Entré en IBM de Vene<uela (Avenida Urdaneta, Caracas) por mediación del Sr. Rajkay en septiembre u octubre de 1957, y al el Dpto. Técnico.

Antes de Rajkay ser asignado a Europa había sido trasladado a Montevideo, donde visité a su familia a principios de los años ’60s. Mantengo gran amistad con su hija, Ana María, «Panni».

Asistí al curso de formación de técnicos en Lima en la primera mitad de 1958 junto con Oscar Del Barco —»Piragüita», como le decían en Maracaibo—, y otros dos cuyos nombres ya no recuerdo. En mi grupo éramos —creo recordar— 18 ó 19, entre casi cada país de Sudamérica.

Con el único que tengo contacto (reciente) es con Ferrer, de Uruguay, quien se quedó en IBM hasta su jubilación.

En el grupo anterior, que comenzó unas semanas antes. había 5 argentinos que fueron contratados para venir a Venezuela: Marcervelli, Sitja, Américo Cristini y,…. Se me escapan los nombres de los otros.

Salí de IBM en marzo de 1960 porque había decidido estudiar Teología. Pero la «piquiña» quedó, y cuando me ofrecieron gerenciar el Dep. de Computación del Hotel Margarita Concorde, lo acepté y trabajé más de 7 años con ese novedoso sistema Four Phase: 5 años en Porlamar, y 2 y medio en el Doral Beach de Puerto La Cruz. De allí mi amistad con Jaime Villalta.

Luego decidí volver a mi vocación.

Manuel Alberto Gutiérrez V.
Estimados amigos, me gustaría conseguir el correo electrónico de mi muy apreciado amigo Pedro Pablo Puky. Tuvimos una excelente amistad en IBM la cual se incrementó cuando él fue vice-presidente del BND.

Gracias y FELIZ y maravilloso 2012.

Manuel (Manny)

José Padrón
Efectivamente, la esposa de Ramón Sitja se llama Sonia. Trabajaba en Lagovén, donde su cargo creo que era Gerente de Operaciones.

Me tocó interactuar mucho con ella cuando el proyecto de la /370-158, y después de la /3033.

Mi humilde opinión acerca de Sonia, y sin quitarle ni ponerle: profesional a carta cabal, y muy estricta en lo referente a planificación.

CMP
En respuesta a Jaime Villalta Lladó.

Jaime, aunque Ramón Sitja reportaba a mí cuando dejó IBM, es ahora cuando vengo a saber que era argentino. Siempre lo tuve por catalán de Cataluña, y creo que muchos en IBM creían lo mismo que yo.

Si mal no recuerdo, su mujer se llama Sonia.

Jaime Villalta Lladó
Hola, Antonio; gusto también en saludarte.

También conocí al Sr. Rajkay cuando entré en IBM en el 58, y me llamó la atención que era un experto en petroglifos venezolanos, de los cuales tenía fotos por todas partes en su oficina.

Era otro caballero de los que yo llamaba la “oleada húngara” en IBM, que fue muy importante, así como después lo fue la “oleada cubana” la cual arrasó, sobre todo en Ventas, llegando a ocupar los puestos más importantes en la IBM de los ’60s y ’70s.

También tuvimos, sobre todo en el Dpto. Técnico, las “oleadas argentina y española”…

Jaime Villalta Lladó
Ramón Sitja , argentino, de grato recuerdo, era hijo de catalanes y luego se casó con una señora que era jefe del Dpto. IBM de Lagovén ( ex-Creole ), muy capaz, seria y, a la vez, tratable, cuyo nombre ya no me acuerdo.

Horacio, gusto en saludarte. Sí, Akos Puky es hermano de Pedro Pablo y actualmente es algo así como Pastor de la Iglesia Luterana de La Castellana. A veces lo veo y recordamos cuando, estando él en software y yo en hardware, instalamos el primer hotel computarizado en Suramérica: el Concorde de Margarita, en los años ’70s, trabajando en Proveco, empresa del Grupo BND, cuyo gerente general era Peter Dolanyi, (q.e.p.d.).

Hugo Ramirez Morales
Hola, Carlos.

Conozco a Ana María Rajkay. Vive actualmente en El Hatillo y está retirada. Fue profesora en la Universidad Simón Bolívar, y profesora de inglés, húngaro, alemán,… y pare de contar.

Es una persona muy especial, muy culta y de una gran sensibilidad. Solía ser mi profesora de inglés y he disfrutado de horas y horas de conversación con ella.

Voy a copiarle y enviarle lo comentado de su padre porque estoy seguro de que le dará mucho gusto verlo.

CMP
En respuesta a Antonio Ramírez.

Gracias, Antonio. Como siempre, tus aportes son valiosos y ya han sido incorporados al texto del post.

Aunque Sitja reportaba a mí cuando dejó IBM, creo que nunca supe su segundo apellido, o, si lo supe, lo olvidé.

CMP
En respuesta a Horacio E. Malcervelli.

Sí, Horacio. La repuestas a tus dos plantemaientos es afirmativa. Gracias.

Horacio E. Malcervelli
Carlitos,

Foto 2 N° 4 me parece que es Ramón Sitja.

Pedro Pablo Puky, ¿no es pariente de Akos Puky, que fue técnico en mi época?

Antonio Ramírez
Foto 2 N° 4, es Ramón Sitja Pitarch. Maribel era Bolomburu de Merino.

Fotos 5 y 6. Rajkay tenia también un hijo varón de nombre Matías. En IBM de Venezuela se desempeñaba como Gerente Administrativo, cargo muy importante para esa época. Cuando pasó a la organización IBM-WTC fue a desempeñar el cargo de instructor en el Centro de Desarrollo Gerencial en Blaricum, en Holanda, centro en el que se impartían los cursos ejecutivos que eran requisito para ser Gerente General.

CMP
En respuesta a Carlos González.

Gracias, tocayo; ya hice las correcciones.

En cuanto a si el nombre era Service Bureau o DCS, sólo puedo decir que en 1971 era DCS, pues debuté como vendedor y me clavaron cuota de DCs.

Carlos González
La señora que está entre Marzorati y Nubia Albornoz es Milagros Pita, quien posteriormente sucedió a Milula como jefe de perforistas.

Por cierto que creo que en 1968 todavía se llamaba SERVICE BUREAU y no DCS. Yo entré por esa oficina en Urapal en marzo de 1966 y nos mudamos a Mene Grande con ese nombre.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Impresora IBM/1403 (2/3) – Milagro «tocón» y técnico «vivo» / Leonardo Masina

26-12-11

En la serie de temas de IBM que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va el segundo de un lote de tres que tratan sobre la Impresora IBM/1403.

Carlos M. Padrón

***

13-10-2003

Leonardo Masina

Entre las varios anécdotas e historias con la 1403, tengo algunas que nunca se me olvidaran.

La primera me pasó en Santo Domingo (República Dominicana).

Como la impresora 1403 era de por sí una máquina excepcional, su adaptador, con tecnología SMS, era lo más rebuscado que había.

Llevaba yo en el cliente un par de días intentando arreglar un problema de control de carro (los saltos de papel se programaban con una cinta perforada que era leída por unas escobillas) y ya no sabía por dónde buscarlo.

En uno de esos arrebatos que le dan a uno, agarré un trapo que estaba encima de la consola y lo lancé con rabia contra el board, con tan mala suerte que el destornillador corto que llamábamos “tocón” se enganchó en el trapo, salió disparado y se incrustó en el board.

Por supuesto, al estar la máquina encendida, hubo un chispazo.

Cuando intenté hacer funcionar la impresora, daba un error y no funcionaba. Fue muy fácil encontrar el problema, primero porque era muy obvio y también porque con sólo mirar dónde había hecho el chispazo se podía identificar la tarjeta que se había quemado.

Reemplacé la tarjeta y, ¡MILAGRO!, la máquina empezó a funcionar perfectamente.

Se arreglaron de una vez los dos problemas, el  que yo había ocasionado, y el aquél por el cual me habían llamado.     

Otra anécdota es de las que a uno no se le olvidan.

La 1403-N1 tenía una tapa que se levantaba por motor. Con aflojar los tornillos que por atrás sujetaban la tapa, ésta se levantaba y daba acceso, por detrás, a los martillos.

Recuerdo que siendo yo ya especialista del FSG tuve que ir a ayudar a un técnico porque él no sabía cómo hacer lo que acabo de describir.

Como ese técnico era considerado el especialista de su zona, yo me negué, pero Carvallo al final me convenció para que fuera.

Cuando llegué al cliente, el operador me comentó que el técnico le había dicho que tenía una cita con una muchacha y que mejor viniera otro «pendejo» a cambiarle el martillo a la impresora.

Justo cuando estaba entrando yo en la sala de máquinas, el técnico intentaba largarse, pues eran las 17:30.

Lo agarré y, delante del cliente, saqué el Manual de Mantenimiento y le enseñé, de forma muy didáctica y paso a paso, qué era lo que tenía que hacer, demostrándole para qué se utilizaban y para qué servían los manuales.

Yo me desquité, y a él no le quedaron más ganas de hacerse el listo en el futuro.

Otra vez recuerdo que era un sábado por la tarde y estaba yo de stand-by para las 1130 de los periódicos, pero había una llamada del First National City Bank que tenía una /370-125, y como este Banco era cliente mío, me pasaron la llamada diciéndome que había explotado la impresora.

Llamé, y el cliente me dijo por teléfono que había oído unas explosiones en la impresora y que olía a quemado.

Fui de carrera al Banco y, en efecto, apenas entrar se notaba el típico olor a circuito quemado.

Intenté arrancar la impresora, y aquello de verdad parecía una ametralladora.

Apagué la máquina, que era una N1, y la destapé. Yo sabía cómo destaparla, y verificando me di cuenta de que se habían quemado toda una serie de bobinas de los martillos, pero todas de martillos adyacentes.

Mi conclusión fue que, al estallar el primero, el cobre fundido salió disparado como una bala y puso en corto a la bobina de la lado, y así una tras otra fueron explotando.

Creo que al final fueron como unas 40 ó más las bobinas que tuve que cambiar. Menos mal que era un repuesto bastante común, pero, con todo y eso, me tardé unas cuantas horas en cambiarlas y ajustar la impresora.

Desde entonces, esa impresora jamás volvió a dar problemas. 

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1966 (BCT), y 1968 (Kingston)

Carlos M. Padrón

Van dos fotos cortesía de Pedro Pablo Puky.

Como siempre,

  1. Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha.
  2. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número.
  3. Con gracias anticipadas, espero que alguien me «despeje» las ‘?’.

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Foto 1.- Tomada el 16/12/1966 en las afueras del Edf. 360 con motivo del curso BCT (Basic Computer Training).

Me dice Pedro que en ella hay IBMistas de Costa Rica, El Salvador, Panamá, República Dominicana, etc. cuyos nombres ignora.

La divido en dos partes para que se vean mejor las caras.

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Éste es el reverso de la foto:

BCT, Caracas 1966 Back

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Foto 1a.Mitad Izquierda de la Foto 1.

clip_image004

1, Jesús Pérez Pina;  2?;  3, Peter Dolanyi †;  4, Rainer Barany (Detrás);  5?;  6, Pedro Pablo Puky

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Foto 1b.- Mitad derecha de la Foto 1.

clip_image006

1, X. Arnola;  2, Roberto Browne † (Detrás);  3, Freddy Read;  4, Julio C. Masis (de Costa Rica);  5, Santos Machado;  6, Luis Barbero

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Foto 2.- Tomada en Kingston (Jamaica) durante el primer Simposio del Área del Caribe y con motivo de la entrega a Pedro Pablo Puky de un Premio al Mérito.

clip_image008

1, Pedro Pablo Puky;  2, Charles Wyman, de IBM-HQ

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COMENTARIOS

 

CMP
En respuesta a FREDDY READ.

Gracias a ti, Freddy, por leeer Padronel. Y sí, aún quedamos muchos para contar la historia, y de vez en cuando varios de nosotros nos reunimos para celebrar un reencuentro. Ya hemos hecho varios (en Padronel puedes ver los reportajes), y el próximo sábado, 01/11, tendremos otro.

CMP
En respuesta a FREDDY READ.

Freddy, Pedro Pablo Puky, alias PPP, anda por Plastaforma (@ Florida), y de Jesús Pérez Pina no he sabido nada desde hace muchos años.

FREDDY READ
Grato recuerdo el que refleja esta fotografia.

En esos año la IBM introducía nuevos equipos y nuevos sistemas operativos en el momento en que Venezuela tenía una de las mejores plataforma de técnicos en computación. La IBM regional programó una serie de cursos con centros de entrenamiento en Costa Rica , Venezuela y México.

En el grupo de la fotografía habíamos varios que recién salíamos de un curso en Costa Rica.

Aprovecho la oportunidad para enviar un saludo a Pérez Pina (instructor), Pedro Pablo Puky, con quien compartimos en Jamaica (creo que en una ocasión me comentó que trabajaba para un Grupo financiero de Venezuela), a Julio Masis y a Álvaro Avarez (Costa Rica), al 5 de la foto, Sr. Salvador Urrutia (El Salvador) y, desde luego, al gran amigo Charles Wyman quien nos visitara en varia oportunidades en Santo Domingo.

Seguiremos comentando.

Julio César Masís Sandoval
Hola, excolegas.

Es una grata sorpresa, después de tantos años, encontrar tesoros como éstos; mi hijo, que se llama igual a mí, me lo mostró.

Yo viajé como 5 veces a Venezuela en esos años, y sólo gratos recuerdos tengo de todos ustedes.

¡Un abrazo!

Julio C. Masís S. (Costa Rica)

CMP
En respuesta a Manuel Alberto Gutierrez V..

José, según el Guty (el tico Manuel Alberto Gutiérrez), que fue muy amigo de Ricardo Marí (q.e.p.d.), éste no está en esas fotos.

El que sí está se llama Julio C. Masis quien es, como el Guty, también costarricense.

Jose Padron
Carlos, esta persona sólo se me parece a Ricardo Mari Garcia; no afirmo que sea él, y no sabia que habia muerto.

Efectivamente, Ricardo trabajó en Valencia, en la época en que Rogelio Brito era gerente de IBM-Valencia. ¡Imagínate de tiempos!

Manuel Alberto Gutierrez V.
Carlos, Foto 1b N° 4 es Julio Masis, de Costa Rica, analista de sistemas.

No conozco a la persona al lado de Perez Pina; no se me parece a Ricardo Marí quien era español de nacimiento.

Manny

Jaime Villalta Lladó
Buenos días.

El Ricardo Marí (qepd) que yo conocí en IBM no es el de la foto. Además vean como firma: Julio C. Marí.

Saludos

CMP
En respuesta a José Padrón.

José, el Marí que firma por detrás de la foto es de Costa Rica.

¿Era Ricardo Marí García (q.e.p.d.) de Costa Rica, y trabajó como vendedor en IBM-Valencia?

Si las respuestas son afirmativas, entonces “Foto 1a N° 2” debe ser el Ricardo Marí que conocí.

José Padrón
Foto 1a N° 2 se me parece a Ricardo Marí García, un vendedor de Valencia.

A lo mejor sirve de pista para la identificación.

José Padrón
Foto 1b N° 5 es Santos Machado, hermano de Gerónimo Machado (q.e.p.d.).

Trabajó primero en Caracas y después se fue a Valencia como analista de sistemas.

La firma por detrás de la foto lo confirma, pues ésa es su firma; la recuerdo mucho por cuestiones meramente personales.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Impresora IBM/1403 (3/3) – A la memoria de Henry Meza / Leonardo Masina

02-01-12

En la serie de temas de IBM que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va el tercero y último de un lote de tres que tratan sobre la Impresora IBM/1403.

Carlos M. Padrón

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14-10-2003

Leonardo Masina

Leo Masina, 1972

Este otro recuerdo quiero dedicarlo a un gran compañero y una gran persona que, desafortunadamente, ya no está con nosotros: HENRY MEZA (q.e.p.d.).

Estaba Henry en el IVIC con un problema con la 1130 y me pidió si podía ir a darle una mano y, de paso, que le llevara aceite hidráulico de carro para la 1403 (la caja hidráulica de la 1403 utilizaba un tipo de aceite compatible con el de algunos modelos de carro), ya que la caja estaba medio vacía.

Al llegar me di cuenta de que lo que la 1403 tenía dentro no era ya aceite sino una cosa muy viscosa, más parecida a la grasa, así que le dije a Henry que era mejor cambiar la caja.

Llamamos al stock y, desafortunadamente, no quedaba ninguna caja, pero estaba un compañero desocupado al que le pedimos el favor de que le sacara la caja a una de las máquinas del almacén y nos la subiera al IVIC mientras nosotros sacábamos la caja de la 1403 y arreglábamos el problema a la 1130.

Pasaron algunas horas y el compañero no apareció. Disimuladamente intentamos localizarlo, pero no estaba ni en el stock ni en el almacén, y en IBM nos decían que había salido hacía horas para el IVIC.

Al ver que pasaba el tiempo y no teníamos noticias de él, y ya era tarde y no quedaba casi nadie en el IVIC, se me ocurrió una idea. Frente al centro de computación estaba el laboratorio de electrónica. Entramos, y a una persona que quedaba de guardia toda la noche le pedí si tenía algún solvente, y me dio una garrafa de plástico llena.

Eché un poco de solvente en la caja de la 1403 para que el aceite se diluyera, y así lo fuimos sacando. Luego vacié un poco más en la caja y la dejé funcionar para que fuera limpiándose, y el solvente, un líquido transparente, fue tomando un color achocolatado. Pero lo raro era que iba evaporándose y así prácticamente tuve que echar la garrafa entera.

Cuando el líquido ya salía más limpio, terminé de vaciar lo poco que quedaba en la garrafa, echamos el aceite hidráulico y la impresora empezó a trabajar perfectamente.

Tanto a Henry como a mi empezó a pesarnos mucho la cabeza y estábamos como un poco mareados. Pensamos que era el cansancio y el no haber almorzado ni cenado a pesar de la hora, y en eso apareció el técnico que nos había dado el solvente. Venía a preguntar cómo nos había ido, y dijo: «¡Qué olor tan raro hay aquí! ¡Es mareante!».

Entonces le pregunté qué era lo que como solvente me había dado, y él, cándidamente, me contestó: «Cloroformo». O sea, que a Henry y a mí nos había puesto groguis y a volar “esnifando” cloroformo.

Decidimos salir afuera a tomar un poco de aire fresco para despejarnos, y dejando las puertas del centro abiertas para que se ventilara el local. Nos sentamos en el césped y nos quedamos dormidos.

No sé quién fue el que se despertó primero, pero el susto fue tremendo cuando miramos el reloj y nos dimos cuenta de que ya eran pasadas las 2 de la madrugada. Creo que nos quedamos dormidos unas buenas cuatro horas.

Volvimos adentro a toda carrera, tapamos las máquinas, cerramos todo, y salimos para volvernos a casa, acordando antes no comentar nada en la oficina para no descubrir al compañero que nos había dejado colgados al no aparecer con la caja para la 1403.

Salimos del parking, en el que estábamos solos. Yo arranqué delante y Henry detrás. Había varias curvas hasta llegar a la salida donde estaba la alcabala de salida. Me detuve para identificarme y vi dque detrás de mí había un carro que me hizo señas con las luces.

Salí por la Panamericana hacia casa cuando ya eran como las 3 de la madrugada, y siempre tuve detrás las luces del otro carro que, al llegar por Las Mercedes, se desvió, y yo seguí para El Marqués.

A las 8:00 de la mañana siguiente me fui a la oficina como si no hubiera pasado nada. Me agarró Uwe Petersen y me preguntó:

—Bandido, pirata, ¿qué ha pasado ayer en el IVIC?

Yo le contesté que nada, y entonces me comentó que justo había llamado Henry para decirle que le había fallado el carro y se había tenido que quedar toda la noche allá, en el IVIC.

Eso nunca me lo perdoné, pero en mi conciencia yo estaba seguro de que el carro que me seguía era el de Henry. A partir de entonces, cuando íbamos en más de un carro, yo era iba siempre de último.

Otro cantar fue cuando Henry y yo agarramos al otro técnico, el que nunca llegó con la caja para la 1403.

Cuando le preguntamos qué había pasado, cándidamente nos dijo que, cuando subía hacia el IVIC, al comienzo de la Panamericana se paró a darle la cola a una muchacha, y como estaba buena y disponible, se fueron a un motel y, desde casi mediodía, estuvieron toda la noche hasta el amanecer.

Además nos pidió que, por favor, si su mujer nos llamaba, le dijéramos que había estado toda la noche en el IVIC con nosotros.

No faltó nada para que Henry, la persona más pacifica que he conocido, y yo, lo matáramos, pero Uwe llegó justo a tiempo para salvarle la vida.

~~~

COMENTARIOS

Leonardo Masina
Tienes razón, José. Piensa en Cumaná (UDO): lo más cerca que tenía era Cadafe Cumaná que tenía una 1401, luego Puerto la Cruz a unos 100 Km, y, por supuesto, Caracas.

Cuando te mandaban “al monte” a montar algo (generalmente era un MES con varios cambios, y estamos hablando del verano de 1971) lo hacías con las horas contadas, pues cuando los vendedores vendían normalmente daban los tiempos de instalación de Caracas, donde podías recurrir al stock o al depósito de máquinas y, en una hora, hacerte con lo que pudieses necesitar.

Pero, ¿qué te voy a contar a ti que entre Valencia y alrededores habrás tenido que correrte esa autopista hacia Caracas varias veces a buscar alguna pieza urgentemente?

En esas condiciones, cualquier tontería podía retrasarte una instalación, como mínimo y con suerte, medio día, ya que el solo hecho de llamar a Caracas y que te enviaran urgentemente un repuesto a Cumaná, te podría llegar en la tarde suponiendo que lo hubieras pedido por la mañana, pero si lo pedías ya pasado mediodía, hasta el día siguiente no te llegaba.

Esa fue la disyuntiva en que me encontré: el cliente dijo que si en un día no estaba todo instalado, echaba todo para atrás y contrataba una HP.

Así que, sin documentación ni manuales sino con mi experiencia, modifiqué la impresora para que trabajara a 600 líneas.

En efecto, como bien dices, la /370-125 del FNCB llegó toda completa desde USA, y la instalación fue impecable; no faltaba nada y todo encajaba a la perfección.

En esa misma instalación, años después, quisieron montar unos discos 2311, reemplazando los 2310 que llevaba la 1130, y para eso había que reemplazar el board del adapter de los 2310 por el del 2311, y sólo ese paso se tardaba su tiempo, ya que siempre todo era contra reloj.

De aquélla estaba Santiago Villegas como técnico residente en Cumaná que había intentado instalarlo sin éxito.

Cuando fui, tropecé como él en la misma piedra: los discos no arrancaban, y recuerdo —ya que el cliente sólo nos había dado un día— que hice uno de mis clásicos inventos y, ya que la 1133 (el Channel Multiplexor) tenía un board vacío, logré instalar los dos adapters simultáneamente y así evité tener que instalarlo y desinstalarlo cada vez que se quería ver si funcionaba.

Resulta que el problema era de la unidad de discos 2311 que necesitaban un RPQ para que pudiesen funcionar, pero eso no estaba especificado en ningún sitio, ni en los prerrequisitos ni los TSI especificaban nada.

En la documentación del MES, como el que quiere pero no quiere explicarlo, encontré una referencia a un RPQ, pero eso pasaba totalmente desapercibido.

Llamé a Caracas, y nada, tuve que desistir. Pero dejando la máquina lista para poder trabajar con cualquiera de las dos unidades de disco y, ya en Caracas, logré averiguar que hacía falta un RPQ parecido al de la 1403. ¡MALDITA GRACIA!

José Padrón (el Técnico)
Como digo siempre, voy a meter mi cuchara para ampliar un poquito lo señalado por Leonardo.

La impresora 1403 fue la compañera de la 1401 (CPU), 1402 (lectora-perforadora) y las TU 729 (tape unit).

En Venezuela, Hugo Smitter y Antonio Parravano eran los grandes gurúes de este sistema.

La 1403 imprimía a la “astronómica” velocidad de 600 lpm (líneas por minuto). Una de sus partes, entre otras, la constituía una cadena de impresión formada por 5 alfabetos. Esta cadena se mantenía lubricada por una pequeña bomba que, mientras estuviera llena de aceite, cumplía su objetivo sin falla.

Cuando vino la /360, la 1403 simplemente pasó a tener una unidad de control (2821), que también controlaba a la lectora perforadora (2540), y llegaron las 1403-N1 de 1.100 lpm y tapa eléctrica (tremenda novedad).

Estas unidades modelo N1, en vez de cadena de impresión tenían un tren de impresión (1416). La bomba de lubricación no era lo suficientemente eficiente y en el tiempo se producía un desgaste que fue un gran dolor de cabeza hasta que se empezó con un plan especial de lubricación semanal, especialmente para los trenes de impresión de la 1403-N1.

El ‘xx03’, se hizo parte de la nomenclatura de las impresoras, y así la 1440 tenía a su vez la 1443, la /360-20 tuvo su 2203, y el S/3 tuvo su 5203.

Posteriormente se derivó en una 3203, que era un injerto entre la 1403-N1, rediseñada, y los controladores IPA (Integrated Printer Adapter) que se habían desarrollado para la 1403.

La unidad que rompió este esquema de nomenclatura (xx03) fue la 3211 de 2.000 lpm.

Como aclaratoria: en la /360-25, /370-115, /370-125, /370-135, /370-138, 1130 y S/3, las 1403, o 1403-N1, se instalaban vía IPA, y para la alimentación, aparte de lo señalado por Leonardo de los +12v, era mandatorio que la impresora fuera de +60v.

En los conectores había una conexión (intercierre) que no la dejaba encender, y hay que señalar que el tal interceierre estaba muy poco documentado y era difícil llegarle por su condición de RPQ.

Por supuesto, había un RPQ que señalaba esto, pero a Leonardo le tocó su parte del parto que ya habíamos tenido otros cuando instalamos /360-25 que fue donde vimos el primer IPA.

Seguramente, cuando Leonardo instaló la /370-125 del First National City Bank, que tenia IPA, le llegó el equipo completo y, como todos cuando instalamos el equipo completo y nuevo, por supuesto que nos llegó nuestra 1403 correcta.

El asunto era los parches que había que hacer cuando se instalaba un MES.

José Padrón
La cintica (CCT) funcionó de maravilla en 1401, 1440 y 360 (DOS). El problema real, y que si dio muchos dolores de cabeza, fue para controlar las formas no estándar bajo HASP, en OS.

Aunque fueron pocas las experiencias que viví, al menos tengo algunas.

Cuando a la 1403-N1 y que su adapter tuviera UCS, se le hacia un trabajito a la 1416, (cambiar unos slug de caracteres por algunos numéricos, y configurando adecuadamente el UCS), y la velocidad de impresión se incrementaba a bastante más de 1.100 lpm.

Una de las experiencias dignas de recordar, por lo que pudo haber pasado, fue ocurrida con la 1403 instalada en el IPA de la 360/25 del centro de facturación de Cadafe, en Maracay.

El compañero Wolfang Fortner estaba ayudando a instalar el equipo y metió el brazo y parte de la cabeza para tratar de localizar un cable debajo del piso falso, y la 1403 —que realmente hasta que se colocaban las patas era muy inestable— se rodó y le aprisionó la cabeza entre un travesaño del piso falso y el piso real.

Afortunadamente, la máquina quedó apoyada en otro travesaño y no se cayó totalmente.

Juan Ruiz, Abdón Carderón y mi persona, no imagino de donde sacamos fuerzas para levantar parcialmente la máquina y sacar a Wolfang de donde quedó aprisionado.

Se le llevó a la clínica y, gracias a Dios, sólo fue un gran susto, unido al hecho de que Fortner tenía en esa época — enero de 1970— una cabeza muy dura.

Leonardo Masina
Javier, tienes razón: esa “maldita” cinta del carro era, para muchísimos clientes, un dolor de cabeza mayor que luego se reflejaba en llamadas al técnico ya que no lograban hacer funcionar la impresora correctamente.

Mientras fuera la clásica página de impresión con salto de página normal, no había problema, pero cuando se trataba de formularios, facturas u otro tipo de formatos raros, la cosa se ponía muy peluda.

Otro fallo muy tonto de esa impresora era la cinta de impresión, la de la tinta, que, si no se ajustaba bien, a la tercera pasada ya no era una recta sino un círculo, pues se estiraba de un lado y no había manera de que siguiese trabajando recta, sino se desviada hacia un lado.

Lo ideal era darle la vuelta periódicamente para que la deformación fuese por los dos lados y que así se mantuviera lo más recta posible.

Yo no fui ningún genio pero, al darme cuenta del problema (y tener unos clientes un poco pichirres, sobre todo los que no utilizaban las cinta originales IBM, que se deformaban menos), aprendí a ajustar el mecanismo tractor de modo que funcionara sin casi la intervención de la rueda correctora, que era la que hacía deformar a la cinta, alargándole de mucho la vida a la cinta.

Era el clásico trabajo de chino: muchísima paciencia y ensuciarse hasta los bigotes.

Leonardo Masina
Gracias, Roberto, pero el “sonido” no es lo que me esperaba: es una 1403 que no imprime, ¡está silenciosa!

Debe tener una tapa no de N1 sino de N2.

Javier Palacios
¿Carriage control tape?

Uno de los dolores de cabeza, al pasar una S/360 a un sistema que usaba spooling —i.e. Power|HASP, de un sistema en el que se imprimía en directo y que reducía la S/360 a un unit record, pues iba a la velocidad de la impresora— era cómo simular ese bendito carriage control tape, y cómo coordinar después el montaje de la cinta para impresión de formas especiales (estados de cuenta, facturas, cheques, etc).

Me acuerdo de que muchos programadores y operadores llegaron a su ‘nivel de Peter’ en ese trance.

Roberto Robles
Leo, aquí tienes el ring-tone que necesitas para tu móvil. Je je je

Recuerda que después salió la 1403-N1, con tapa acústica de cierre automático que reducía el ruido bastante, con 132 posiciones de impresión a 1.100 líneas por minuto (1.400 LPM con el universal character set).

Había expertos en programar el puto papelito llamado Carriage Control Tape.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: El principio de Peter / Leonardo Masina

11-12-11

Siguiendo con la serie de temas de este tipo que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va uno que trata sobre los Opinion Surveys (= Encuestas de opinión) que hacía IBM.

Carlos M. Padrón

***

09-10-2003

Leonardo Masina

Cuando yo estudiaba, una de las materias que más atrajo mi atención fue la Estadística, ya que el profesor era uno de esos elementos que te hace amar lo que enseña.

Recuerdo que su presentación fue: «Si los dos salimos a comer juntos, yo me como un pollo y tú miras cómo yo lo degusto, para la Estadística nos hemos comido medio pollo cada uno».

Esto viene un poco a cuento por lo que escribo a continuación.

Periódicamente, como todos recordaremos, en IBM se hacían los famosos Opinion Surveys a los que muchos empleados asistían coaccionados por el miedo de poder ser identificados, y por eso a veces sus respuestas no eran tan sinceras como habrían debido ser.

Lo mejor de los Opinion Surveys no era el hacerlo, sino después, cuando nos reunían para comentar los resultados.

Yo era uno de ésos que lo tomaba todo en broma, y cuando extrapolaban los resultados —por ejemplo, si en un grupo de 12 empleados un 8% daba una respuesta, para mí eso representaba una persona  (ya que para mí la estadística era, más que números, razonamiento)—, y yo salía con mi broma de decir: «Ése fue fulanito de tal».

Lo bueno o lo malo de la broma era que yo tenía un gran número de aciertos, y que el pendejo nombrado, en lugar de callarse, salía contestando: «Es que tú me viste cuando yo contestaba», descubriéndose así inocentemente sin yo saber si realmente había sido él o no.

Por más que los responsables de Personal intentaban poner orden, aquello siempre se volvía un relajo.

Donde yo me identificaba siempre era en las preguntas del tipo: «¿Piensa que el resultado de esta encuesta se tomará en cuenta?», o «¿Está contento con su sueldo?», o «¿Piensa que en otra empresa podría ganar más?».

Porque, normalmente, el voto negativo era casi siempre uno, y yo, descaradamente, decía que había sido yo, porque en tantos años nunca vi que eso se tradujese en beneficios para los empleados, cuyos sueldos no correspondían a la capacidad real de cada persona, etc., ya que la operación maquillaje que se le hacía al Opinion Survey era brutal.

Un año le tocó venir a contarnos el cuento a un exdirector de segundo nivel del Departamento Técnico que se había quedado sin silla y lo habían asignado temporalmente a Personal para ir a lavarle el cerebro a los varios departamentos con los resultados del Opinion Survey.

Ese día, con nosotros, el pobre cayó en una encerrona.

Ya no sabía cómo salirse y qué respuestas o excusas encontrar, cuando a mí se me escapó una desafortunada frase.

Era la época en la que se hablaba mucho de los Principios de Peter, y yo le dije:

—Veo que ya has alcanzado tu nivel de incompetencia.

Luego, en el coffe-break, me arrepentí y le pedí perdón, pero él me contestó:

—¿Qué puedo decirte cuando en todo lo que me rebates tienes la razón? Yo fui técnico como tú, y sé y comparto lo que estás pasando, pero me han puesto aquí, sin yo quererlo, a parapetear esto.

Él quedó como un señor, y yo me callé en toda la segunda parte de la presentación.

P.D.

Para los que no lo conozcan, el Principio de Peter que yo tenía en mente cuando le dije lo que le dije enuncia que «En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia».

Según Peter, de esta sentencia se desprenden dos corolarios:

  1. Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar las obligaciones inherentes a ese puesto.
  2. El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.