[LE}– El Papa renuncia, no dimite ni abdica

11/02/2013

Los Papas no dimiten ni abdican de su ministerio, renuncian a él.

Con motivo de la renuncia del Papa Benedicto XVI a su ministerio, han aparecido informaciones en las que se utilizan dimitir o dimisión para referirse a esta circunstancia:

  • «El Papa Benedicto XVI anuncia su dimisión» o
  • «El Papa dimite: “Ya no tengo fuerzas”».

Los términos adecuados para indicar que un Papa deja de ejercer su dignidad clerical son renunciar y renuncia, según figura en el Código de Derecho Canónico.

Por lo tanto, en los ejemplos anteriores tendría que haberse escrito

  • «El Papa Benedicto XVI anuncia su renuncia» o
  • «El Papa renuncia “Ya no tengo fuerzas”».

Se recuerda también que, según la Ortografía de la Real Academia Española, la palabra Papa, como otros nombres de títulos, dignidades o cargos, se escribe con minúscula inicial*.

(*) NotaCMP.- Y yo la escribo con mayúscula —y así la he cambiado aquí— para distinguirla del nombre del tubérculo que, en Canarias y en otras muchas regiones/países, se llama papa. Y, entre otros, así titulan, por ejemplo,

[LE}– ‘Contraparte’ no es lo mismo que ‘homólogo’

05/02/2013

El sustantivo contraparte se refiere a la ‘persona o grupo de personas que se opone a otra’, por lo que no es apropiado usarlo como sinónimo de homólogo.

Sin embargo, es común encontrar en las noticias la confusión entre ambos términos, como en

  • «El presidente del Congreso viajará a Wáshington el próximo mes para entrevistarse con sus contrapartes de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos», o
  • «La titular del Departamento de Seguridad Nacional se reunirá con sus contrapartes de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido».

En el avance de la vigésima tercera edición del Diccionario Académico se incluye la voz contraparte con los sentidos de ‘persona o grupo de personas que se opone a otra’ y ‘parte opuesta o contraria a algo o a alguien, especialmente en un proceso judicial’.

En cambio, homólogo se usa para referirse a la ‘persona que realiza una función similar o equivalente en una empresa, institución o país diferente’, tal como aparece en el Diccionario de uso del español de América y España (Vox).

Por ello, en los ejemplos citados lo adecuado habría sido emplear términos como homólogo:

  • «El presidente del Congreso viajará a Wáshington el próximo mes para entrevistarse con sus homólogos de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos», o
  • «La titular del Departamento de Seguridad Nacional se reunirá con sus homólogos de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido».

Fuente: Fundéu

[Hum}– Cura aragonés en Cataluña

Un cura aragonés va destinado a una parroquia de Cataluña. En el sermón del domingo se expresa así:

—Amados feligreses, hoy vamos hablar de Adán y Eva, y lo que les ocurrió en el Paraíso. Tenemos, en primer lugar, a Adán, hombre honrado, noble, sincero, como no podía ser de otra forma dado que era aragonés. A su lado tenemos a Eva, mujer pérfida, envidiosa, avara y traidora… lo cual es normal puesto que era catalana,…

Los feligreses, cabreados, se largan de la iglesia, y al día siguiente van a presentar sus quejas al obispo, el cual manda a llamar al cura y le amonesta severamente, prohibiéndole que en futuros discursos haga más menciones de catalanes y aragoneses.

El siguiente domingo, el cura empieza un nuevo sermón:

—Amados feligreses, hoy vamos hablar de Caín y Abel. Tenemos, en primer lugar, a Abel, un ser sano, inocente y puro, un buenazo lleno de virtudes que, por cierto, era de Huesca. Por el contrario, su hermano Caín era malvado, traidor, rencoroso y mezquino. Dicho sea de paso, había nacido en Sabadell.

Se repite el cabreo entre los feligreses, que presentan una nueva queja al obispo. Éste manda a llamar otra vez al cura y le da un ultimátum, asegurándole que la próxima vez que se repita la historia, hablará con el Papa para que le echen de la Iglesia.

Llegado el tercer domingo, el cura empieza así su sermón:

—Amados feligreses, hoy vamos a hablar de «La última cena». Estaba Jesucristo con sus discípulos y dice: «Hijos míos, esta noche uno de vosotros, el que moje su pan en mi vino, me va a traicionar».

Se levanta San Pedro y pregunta: «¿Seré yo acaso, maestro?». Y a continuación es San Juan quien pregunta: «Maestro, ¿acaso soy yo quien te va a traicionar?».

Y así hasta que se levanta Judas y pregunta: «Mestre, ¿em deixeu sucar una mica de pà en el vi, siusplau?».

Cortesía de Charo Bodega

[LE}– Uso apropiado del punto y coma, ése que parece ir camino de desaparecer

26/12/2012

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El punto y coma (;) separa unidades con sentido autónomo, ya sean grupos de palabras u oraciones completas, que a menudo incluyen sus propias comas.

En concreto, de acuerdo con las pautas de la última Ortografía de la Lengua Española, y en lo que respecta a los usos periodísticos habituales, se recomienda emplear este signo en los siguientes dos casos:

En enumeraciones

  • «Al acto también asistieron los siguientes ministros bolivianos: el de Exteriores, David Choquehuanca; el de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; el de Comunicación, Amanda Dávila, y el de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, Nardi Suxo».

Como se ve, aunque no sería incorrecto mantener el punto y coma para separar a los dos últimos ministros, lo más recomendable para cerrar el inciso «Amanda Dávila» es emplear la coma antes de la conjunción ‘y’, indicio claro de que la enumeración concluye.

Ante conectores

Como sin embargo, así pues, en definitiva, por otra parte, por tanto…, cuando tales conectores encabezan el segundo periodo:

  • «El niño estuvo especialmente revoltoso; por tanto, después de pedirle mil veces por las buenas que dejara de gritar y saltar en el sofá, no es de extrañar que sus padres acabaran perdiendo la paciencia».

Si se estima que las oraciones son muy largas, es posible sustituir el punto y coma por punto y seguido.

Fuente: Fundéu

[LE}– La moda anglicista

2013-02-04

Amando de Miguel

Deberíamos partir de la divisa de Nebrija: «La lengua fue siempre compañera del imperio».

La frase la dijo para el latín, pero hoy se puede aplicar con propiedad al inglés.

Es notable la paradoja entre el general rechazo de los anglicismos por los españoles medianamente cultos, y la decidida aceptación práctica de los mismos.

Tengo visto, además, que muchos aficionados a introducir anglicismos en su discurso no hablan ni papa de inglés. Algo así sucede también con los latinajos; recurren a ellos con deleite los que no saben ni la media de latín. Es lo de «dime de qué presumes y te diré de qué careces».

Martín Barandalla Roncal se lamenta de que haya desaparecido en España la distinción entre honradez y honestidad. Ahora todo es honestidad y sus derivados, claramente por la influencia del inglés.

Es cierto. Por lo mismo, en lugar de «todos los días» ahora es moda decir «cada día», quizá como traducción literal del inglés everyday. Añado que quizá sea una influencia del catalán. Todavía más retorcida es la sustitución de «hoy» por «a día de hoy». En ese caso suena más a francés.

Como es natural, los anglicismos se cuelan mejor en el lenguaje culto o que quiere parecerlo.

Por ejemplo, el verbo abducir, algo así como secuestrar por parte de los extraterrícolas o de algunos otros espíritus parecidos. El verbo ha entrado a través de algunas películas estadounidenses. Se trata, pues, de un ejercicio de ficción.

Sin embargo, el nuevo verbo viene muy bien para la operación de una especie de secuestro mental por parte de alguna secta u otro grupo igualmente fanático. Si siguiéramos con secuestrar, la operación no tendría tanta fuerza. Hay que aceptar los anglicismos cuando añaden algún matiz que no tenemos en español.

Menos legítima es la importación de algunas muletillas sin una significación especial. Se sospecha que la transmisión viene otra vez por las películas.

Una locución que hace furor es «de hecho» para comenzar cualquier frase. En español no suena muy bien esa continua apelación a los hechos, pero la muletilla está ya en boca de todos. No importa que después de esa entrada no siga ningún hecho.

Los hechos para un angloparlante tienen una entidad solemne y casi sagrada que no existe en español. Por eso para nosotros no impresiona mucho la dichosa muletilla.

Lo anterior no es nada en comparación con el «¿sabes?» que adorna las conversaciones, sobre todo telefónicas. En inglés se maneja mucho el verbo saber, pero en español suena raro.

La muletilla puede ser útil a través del teléfono para asegurarse de que el interlocutor se ha enterado bien de lo que le hemos dicho.

Todavía más mimético del inglés es asegurar «lo sé, lo sé» cuando no se trata de saber nada. Es una forma de asentir a lo que ha dicho el interlocutor. Está bien en inglés, pues se trata de un idioma cortante, conciso. Pero el español es barroco, por lo que asegurar que se sabe lo que está diciendo el otro no conduce a ninguna parte.

Pero es igual; la muletilla simplemente se imita, se copia automáticamente. El lenguaje requiere no pensar mucho.

Fuente: Libertad Digital

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Esposas

26-10-12

¿Por qué a las manillas que usa la policía se les llama ‘esposas’?

En la antigua Grecia, cuando un comerciante firmaba un acuerdo sellaba el contrato vertiendo unas gotas de vino en el altar de alguno de sus dioses. La palabra griega para ese gesto era spendo, que quiere decir ‘derramar una bebida’.

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Con el tiempo este acto empezó a ser llamado ‘hacer un acuerdo’ o ‘firmar un contrato’.

La palabra griega spendo derivó al vocablo del latín sponsus, usándose para referirse a aquél que asumía un compromiso, y de ahí que aquéllos que asumían un compromiso contrayendo matrimonio fueran llamados sponsus (el hombre) y sponsa (la mujer). De ahí se pasó al conocido como ‘esposo’ o ‘esposa’.

En la Edad Media fue cuando empezó a utilizarse el nombre de esposas para referirse a las manillas, o grilletes, que servían para aprisionar las muñecas de un reo.

El motivo de llamarlas así era porque se tenía la idea de que las manillas eran como una esposa, que ataba al marido y lo aprisionaba sin dejarle libertad.

Fuente: 20Minutos

Cortesía de Leonardo Masina

NotaCMP.- Gente sabia la de la Edad Media. Ahora entiendo por qué esa palabrita me ha caído gorda desde hace mucho tiempo, y por eso prefiero usar los términos de la conocida sentencia «Os declaro marido y mujer».