[LE}– ‘Punto final’, no ‘punto y final’

03/09/2014

El punto con el que se acaba un escrito o una división importante de un texto se llama punto final, no punto y final.

Esta expresión se emplea también para aludir a lo que da por terminado un asunto:

  • «Aquel argumento puso punto final a la discusión».

Sin embargo, en los medios de comunicación se emplea a menudo la variante impropia punto y final

  • «El equipo puso un brillante punto y final a la temporada» o
  • «Punto y final a una huelga de dos meses».

El Diccionario panhispánico de dudas señala acerca de esta variante:

«No es correcta la denominación punto y final, creada por analogía de las correctas punto y seguido y punto y aparte».

Se recomienda, pues, evitar punto y final para aludir tanto al punto que da fin a un texto como a aquello con lo que termina un asunto, y emplear en todos los casos punto final.

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[Hum}– Gatos, perros, hombres y mujeres

Los gatos hacen lo que quieren.

  • Raramente te escuchan.
  • Son del todo impredecibles.
  • Cuando quieres jugar, ellos prefieren estar solos.
  • Cuando quieres estar a solas, ellos quieren jugar.
  • Esperan que les concedas todos sus caprichos.
  • Son malhumorados y dejan pelo por todas partes.
  • Te vuelven loco y, además, te cuestan un ojo de la cara.

Conclusión: Los gatos son reencarnaciones de mujeres.

Un perro se pasa el día estirado en el sofá (depende de la raza).

  • A kilómetros de distancia pueden oírte abrir la nevera, pero no te oirán cuando les hables aún estando en la misma habitación (falso).
  • Cuando no son felices, se pasan el día gruñendo (falso).
  • Cuando quieres jugar, ellos quieren jugar.
  • Cuando quieres estar a solas, ellos quieren jugar.
  • Al principio son geniales.
  • Si les frotas la barriguita, te amarán para toda la vida (y, si no, también)
  • Dejan sus juguetes por todas partes.
  • Hacen con su boca todo tipo de cosas asquerosas, y luego intentan besarte.

Conclusión: Los perros son reencarnaciones de hombres.

NotaCMP: Quien escribió esto no sabe mucho de perros.

[LE}– ‘Evitar o impedir que no’, uso inadecuado

02/09/2014

Los verbos evitar e impedir incluyen en su significado el intento de que algo no suceda.

Por esto, cuando se usan seguidos por una negación (evitar/impedir que no…) pueden dar lugar a frases que dicen lo contrario de lo que se pretende expresar.

En los medios se pueden leer con alguna frecuencia frases como

  • «¿Cómo podemos evitar que no haya muertes gazatíes?»,
  • «Colocan láminas, lonas y telas para evitar que no se filtre el agua» o
  • «Hay que estabilizar la tasa de paro; impedir que no crezca más».

En todos esos casos, dado que la negación ya está implícita en los verbos empleados, el uso del adverbio no altera el sentido de las frases, de modo que parecen decir que se busca el modo de que haya más muertos, que se colocan las láminas, lonas y telas para que el agua pueda filtrarse, o que se pretende que el paro crezca más.

Lo apropiado en esos casos habría sido escribir

  • «¿Cómo podemos evitar que haya muertes gazatíes?»,
  • «Colocan láminas, lonas y telas para evitar que se filtre el agua» y
  • «Hay que estabilizar la tasa de paro; impedir que crezca más».

Otra opción, si se quiere mantener la palabra no, es cambiar los verbos por otros o incluso eliminarlos:

  • «¿Cómo podemos lograr que no haya muertes gazatíes?»,
  • «Colocan láminas, lonas y telas para que no se filtre el agua» o
  • «Hay que estabilizar la tasa de paro; conseguir que no crezca más».

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: Hace un día de perros

01/09/2014

Miguel Gilarte

Es antiquísima, está relacionada con las estrellas y las constelaciones y, al contrario de lo que se pueda creer, se utiliza en los días más calurosos.

Hace unos 5.300 años, el fenómeno de la canícula (que es el período de más calor del año, y en los países mediterráneos se da entre el 24 de julio y el 02 de septiembre) aparecía hacia el 21 de junio, coincidiendo con la salida matutina, por primera vez y tras reaparecer por detrás del Sol, de la estrella Sirio, la estrella más brillante de la constelación de Canis Major, llamada la luminaria Sirio “la abrasadora”.

Pero ahora Sirio, por un fenómeno astronómico que se llama “precesión de los equinoccios”, aparece en septiembre antes del amanecer.

La precesión de los equinoccios hace que el eje de la Tierra cambie de orientación y dé una vuelta completa cada 25.776 años, el movimiento es similar al de un trompo o una peonza que está a punto de pararse y caer. Ello hace que el eje terrestre no siempre apunte a la estrella Polar como ahora, sino que vaya cambiando de posición en el cielo haciendo un círculo enorme.

Hace 3.000 años la estrella Polar era la estrella Alfa de la constelación del Dragón.

Sirio es la estrella más brillante del cielo y pertenece a la constelación del Canis Major o Perro Mayor, “canis” o “can” por tanto significan perro, y canícula hace referencia a la constelación del Can Mayor, que también se la conoce por este nombre. Canícula significa “perrita”.

En la región de Centroamérica, y debido al calor entre el 15 de julio y el 15 de agosto, se dejaba de sembrar y, durante este tiempo, alcanzaba su máxima altura la constelación del Canis Minor (Perro Menor). De ahí también la palabra canícula, que proviene de la palabra can que significa canino o perro.

Así que tenemos dos constelaciones, el Perro Mayor y el Perro Menor, que hacían antes sus apariciones en los días de más calor del año.

Por todo ello, la frase “hace un día de perros”, proviene de los días más calurosos, cuando la constelación del Perro Mayor (canícula), hacía su aparición en el cielo en los días de más calor. Al caernos la canícula encima, nos deja jadeando como perros, cansados, agobiados, sin aliento y a la sombra. Un mal día para cualquiera.

Esta expresión se suele utilizar también en días lluviosos, tormentosos, de viento, un mal día en el trabajo, pero en realidad está asociada al calor. Así que constelación de perro más día de calor sofocante, es igual a día de perros.

La relación de Sirio con los egipcios

La constelación del Can Mayor y su estrella más brillante, Sirio, que los egipcios llamaban Sotis, resultaron de vital importancia para conocer los tiempos de siembra y calendario (año Sotíaco) para aquéllos.

El calendario egipcio era muy exacto. Utilizaban no al Sol, sino a Sirio para su año de 365 días. Al emplear a Sirio como referencia, tenían en cuenta su primera aparición por el horizonte, tras haberse separado del Sol como para que fuera visible antes del amanecer, denominado orto helíaco.

Y supieron que desde un orto de Sirio hasta el cuarto orto no habían transcurrido 365 x 4 = 1.460 días, sino 1.461 días, es decir, cada 4 años sumaban un día más, que es nuestro año bisiesto.

Los egipcios en sus mejores tiempos utilizaban a Sirio cuando aparecía en el horizonte justo antes de la salida del Sol: ése era el primer día del año y el comienzo de la festividad de la diosa Isis.

La relación de Sirio con Isis coincidía con las crecidas del Nilo, que regaba con su limo el suelo, fertilizándolo, así podrían tener nuevas cosechas en el otoño.

La aparición de Sirio en el cielo significaba la pronta crecida del Nilo y la prosperidad para aquel pueblo. Tres de los cuatro canales de ventilación de la Gran Pirámide estuvieron en su momento orientados a las estrellas. El canal norte de la cámara del Rey miraba en dirección de la estrella Alfa de la constelación del Dragón; el canal norte de la cámara de la Reina, en dirección al cinturón de Orión (las tres Marías); y el canal sur de esta cámara, en dirección a Sirio.  

La estrella Sirio está a ocho años luz, es de las más cercanas a nosotros, de color blanco azulado posee una estrella compañera enana blanca (Sirio B). Esta estrella enana tiene la masa del Sol, pero es tan pequeña como la Tierra, por lo que su densidad es tremenda, orbita en torno a Sirio cada 50 años. Se especula con la posibilidad de que exista una tercera estrella, una enana roja (Sirio C).

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Miguel Gilarte Fernández es el Director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata (Sevilla) y Presidente de la Asociación Astronómica de España.

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[LE}– ‘Posvacacional’, mejor que ‘postvacacional’

01/09/2014

Posvacacional, mejor que postvacacional, es la forma adecuada de escribir este adjetivo que se refiere al periodo que sigue a las vacaciones.

Esto, según la Ortografía de la lengua española.

En los medios de comunicación de los países en los que en estos días acaban las vacaciones de verano es habitual encontrar frases como

  • «Se llama síndrome, depresión o estrés postvacacional» o
  • «Mantener una actitud positiva mitiga el estrés postvacacional».

La Ortografía Académica considera válidas tanto la forma etimológica post- como la simplificada pos-, aunque recomienda emplear esta segunda tanto si la palabra que sigue al prefijo comienza con vocal (posoperatorio) como si lo hace con consonante (posmoderno).

Así, en los ejemplos anteriores, habría sido preferible escribir 

  • «Se llama síndrome, depresión o estrés posvacacional» y
  • «Mantener una actitud positiva mitiga el estrés posvacacional».

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[LE}— Origen de dichos y expresiones: ‘Barcelona és bona si la bossa sona’

19/08/2014

Todos hemos escuchado alguna vez eso de «Barcelona es buena si la bolsa suena», un dicho que pretende remarcar que siempre es mejor acudir a la capital catalana con dinero en el bolsillo.

Lo que muchos ignoran es que la expresión posee una coda: «però tant si sona com si no sona, Barcelona sempre és bona». Es decir, que la ciudad siempre recibe al visitante con los brazos abiertos, con independencia del dinero que lleve en su cartera.

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[Hum}– Usos de la fotografía

En su primera noche de boda, ella se va a bañar y a cambiarse para su romántica luna de miel. Sale del baño envuelta en una hermosa bata y él le dice:

—Amor mío, ¿por qué tanta ropa? Ya estamos casados. ¡Abre la bata y déjame ver tu belleza!»

La mujer lo complace. El hombre lanza un suspiro y dice:

—¡Mi amor, qué belleza la tuya! Déjame tomarte una foto.

—¿Para qué, mi vida?

—Para llevarla siempre cerca de mi corazón y poder contemplar tu belleza cuando no estés a mi lado.

Entró él a bañarse, y cuando sale ella le dice:

—Mi amor, ¿por qué esa bata? Ya estamos casados. ¡Quítatela, por favor!»

El hombre se quita la bata, y su mujer le dice:

—¡Déjame sacarte una foto!

—¿Para qué, mi vida?»

—¡¡¡Para hacer una ampliación!!!