—El mes pasado contraí matrimonio.
—Contraje.
—No fastidies. ¡No iba a ser con chándal!
Capítulo que, como, su título indica, está dedicado al humor y a la lengua española.
—El mes pasado contraí matrimonio.
—Contraje.
—No fastidies. ¡No iba a ser con chándal!
Usuario: «No me entra la password en mi cuenta, me salen asteroides»
Informático: [Me llevó un par de tensos segundos darme cuenta de que quería decir asteriscos]
Usuario: «¿Me puedes grabar Internet en este disquete?»
Informático: [Tentado estuve de grabarle algo de malware y hacerle feliz]
Usuario: «Hice este documento en casa, pero aquí no me carga»
Informático: «Bien. ¿Qué procesador de textos has usado?»
Usuario: «Windows, versión 6»
Informático: «No, quiero decir qué programa, no el sistema operativo»
Usuario: «Windows»
Informático: «No. Windows es el sistema. Lo que quiero saber es el programa*. Por ejemplo, puede haber sido WordPerfect, o Microsoft Word…» [al Usuario se le ilumina la cara]
Usuario: «¡Ah, claro! Fue con Microsoft Windows»
Informático: [Aún no sé cómo no lo maté]
Usuario: «Necesito pasar esta imagen a mi cuenta para un trabajo»
Informático: «Eso está hecho, te la paso por FTP en un momento»
Usuario: «No, no puede ser, la imagen tiene que ir en JPEG»
Informático: [Le daré las gracias por corregirme]
Usuario: «Mi CPU no es lento, tiene un disco duro de 200 kegabytes»
Informático: [Tiene que ser la leche ese disco duro]
Usuario: «Oye, Windows no me funciona, no sé por qué. ¿Puede haber sido por cambiar el nombre del directorio WINDOWS a VENTANAS?»
Informático: [Por lo menos lo intuye, vamos mejorando]
Usuario: «He apagado la computadora, la he vuelto a encender, y me sigue diciendo que ya puedo apagar la computadora»
Informático: «Eso es imposible»
Usuario: «Te lo juro, ven a verlo» [vamos hacia allá]
Usuario: «Mira. Apago. Enciendo …»
Informático: «¡Eso es el monitor!»
[Ojalá me hubieran dado un dólar cada vez que he visto esto o una variante]
Usuario: «La Computadora me dice que pulse OK, pero no encuentro esa tecla»
Informático: [ni siquiera se le había ocurrido pulsar la «O» y luego la «K»]
Usuario: «Quiero escribir un cero en mayúsculas. ¿Cómo lo hago?»
Informático: [ya me gustaría a mí saberlo]
Usuario: «Oye, ¿este disquete funcionará en las computadoras de la sala? Lo digo porque es azul
Informático: [reconozco que esa vez me quedé literalmente sin palabras]
Usuario: «¿Cuánto puede costar una caja de discos duros?»
Informático: «Más de lo que piensas»
Usuario: «Me he comprado una impresora, pero no me funciona. No sé si viene con tinta o sin ella»
Informático: «¿Qué impresora es?»
Usuario: «Una DeskJet»
Informático: «Hay varias. ¿Qué modelo?»
Usuario: «Eeehhh… no sé, es una HP»
Informático: «Bueno, ¿es en color o en blanco y negro?»
Usuario: «Es beige»
Al llegar el autobús a una parada, sube una muchacha que, al ver que no había ningún asiento libre, se dirige a un señor sentado cerca de ella, y le dice:
—Señor, ¿sería usted tan amable de cederme el asiento? Es que estoy embarazada.
El señor la mira bien, y, al comprobar que no tiene muestras de embarazo, le dice:
—¿Embarazada tú? ¿Y de cuánto tiempo?
La muchacha responde:
—De hace media hora, ¡pero es que aún me tiemblan las piernas!
Cortesía de Charo Bodega
27/02/2015
El neologismo médico cibercondría es adecuado para referirse a la preocupación obsesiva por la salud que lleva a consultar internet continuamente para confirmar enfermedades que se cree o se teme padecer, por lo general graves, o en busca de síntomas, efectos o posibles tratamientos.
En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como
todas ellas adecuadamente escritas.
Este vocablo nace de la combinación del elemento compositivo ciber-, que hace referencia al mundo digital en general, e hipocondría, afección que padecen aquéllos que manifiestan una ‘preocupación constante y angustiosa por su estado de salud’.
Con este mismo significado, también es válida la expresión hipocondría digital.
Dado que se trata de un vocablo bien formado, extendido y comprensible a partir de sus partes, no necesita cursiva ni comillas.
Por otro lado, se recuerda que el acento recae sobre la penúltima letra, por lo que lo apropiado es escribir este sustantivo con tilde: cibercondría, no cibercondria, con sílaba tónica -con-.
No obstante, quien padece tal desorden puede denominarse tanto cibercondríaco como cibercondriaco, igual que ocurre con otros pares de palabras que incluyen la terminación -íaco/-iaco: maniaco y maníaco, policiaco y policíaco o austriaco y austríaco.
Cabe señalar, por último, que el prefijo ciber- se escribe unido a la palabra a la que acompaña: cibercondría y no cíber condría ni cíber-condría.
CARTA DE LA EMPRESA CATALANA AL ORGANISMO CANARIO
RESPUESTA DEL ORGANISMO CANARIO
Organismo/Empresa: HOTEL CIUTAT IGUALADA
Fecha envío: 29/03/07
Número de hojas inclusive ésta: dosh
Referencia: ¡Oh! ¿qué pasó? Ño, chacho, la carta que nos enviaron ustedes pidiéndonos los datos de 2006 a declarar en el Modelo 347 estaba un fisco fule de entender, cámbate las patas. A lo primero, pensé que estaba aguanajada al no entender nada y pensé en meterla en la gaveta y echarle el fechillo, pero me fui dando cuenta de que el palique de la carta era en….catalán. ¡Chiquito palique! Ay, mi niño…que este Cabildo está en la isla de La Palma, en las Islas Canarias, y aquí sólo entendemos el canario y un fisco de inglés. Pensé en pegarles el tranque y no contestarles, pero, como los números son los mismos en Cataluña que aquí, me las apañé para entender alguito. A ver si no quedo como una belilla y me ageito a contestarles los bisnes que hemos mantenido en 2006 con ustedes. Golifiando en nuestra contabilidad, podemos decirles que se arrayen un millo, porque la cifra es correcta. Como no me gusta hacer las cosas al trancazo, les mando pa’llá también el listado de obligaciones reconocidas y liquidadas con ustedes en 2006, quitadas de nuestra base de datos.
Espero que no se rebujen y me entiendan, ni se enroñen conmigo por el tono de este alegato (más chungo es traducir el catalán). Una sugerencia: para la próxima vez, tengan fundamento y escríbannos en español.
Privada de abanarles.

Un hombre mayor está en la mesa de operaciones esperando al cirujano. Éste, que es su yerno, es un profesional de renombre, y será el que le practique la operación.
Antes de que lo seden, el hombre pide hablar un minuto con su yerno y le dice:
—No te pongas nervioso, haz lo mejor que sabes, y recuerda que, si por desgracia algo saliera mal y me muero, tu suegra se iría a vivir con vosotros.
24/02/2015
Portaviones, escrito con una sola ‘a‘, es la grafía recomendada frente a portaaviones.
En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como
Aunque la grafía con dos aes es válida, y se recoge junto a la variante con una sola ‘a‘ en la vigesimotercera edición del Diccionario Académico, la Ortografía de la Lengua Española señala que «en la voz portaviones, […], por articularse normalmente una única vocal, no sólo es admisible, sino recomendable el uso de la variante gráfica simplificada portaviones».
Esta misma obra señala, de manera más amplia, que «en todos los casos se recomienda que, si la reducción vocálica se halla generalizada en la lengua oral, se empleen preferentemente las grafías simplificadas, que son las que han acabado triunfando históricamente en situaciones similares, como se ve en aguardiente, drogadicto, hexángulo o paraguas, voces que hoy sólo se escriben en esas formas».
Por lo tanto, en los ejemplos anteriores, aunque adecuados, habría sido preferible escribir
Se recuerda además que los nombres propios de objetos singularizados no necesitan comillas ni cursivas: «El portaviones Charles de Gaulle», mejor que «El portaviones “Charles de Gaulle”».
Una joven llegó a la prisión a visitar a su marido que acababa de ser sentenciado a 40 años; eran sus primeros días encerrado. Apenas entró a la sala de visitas, lo abrazó y, con lágrimas en los ojos, exclamó:
—¡Ay, Tito! ¡¡40 años, Tito!!
A lo que siguió este diálogo:
—Bueno, mi amor, ¡qué se va a hacer!
—¡Ay, Tito! Hablé con el juez que tiene tu caso.
—¿Y qué te dijo?
—Me dijo que por cada vez que lo hiciera con él te iba a rebajar un año de cárcel.
—¿¡Quéeee!? ¡Pero qué desgraciado ese maldito abusador! ¿Y qué le contestaste?
—¡Ay, Tito! ¡¡RECOGE TUS COSAS, QUE NOS VAMOS!!