[Hum}– Carta de una madre gallega a su hijo

Querido hijo: Te mando esta carta para que sepas que estoy viva. Escribo despacio porque sé que no puedes leer deprisa. Si recibes esta carta es porque te llegó; si no, avísame y te la mando de nuevo.
Tu padre leyó que, según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro del hogar, así que nos hemos mudado mucho más lejos. No te doy la dirección, porque no la sé, pues resulta que la última familia que vivió aquí se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio.

La casa es genial, tiene hasta lavadora, aunque no estoy segura de si funciona o no, pues ayer metí ropa y tiré de la cadena, y no he vuelto a ver la ropa desde entonces. La cocina nueva funciona con gas; el otro día explotó, y tu padre y yo salimos disparados por el aire cayendo en el jardín. ¡Qué emoción! ¡fue la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos en muchos años!.

Hablando de tu padre, ha encontrado un trabajo importante, tiene más de 500 personas por debajo de él. Es el encargado de cortar la hierba del cementerio. Por cierto, por fin enterramos a tu abuelo. Encontramos el cadáver con lo de la mudanza, estaba en el armario desde el día en que nos ganó jugando al escondite.

Paco, tu primo, se casó, y resulta que le reza todas las noches a la esposa, porque es virgen.

Tu perro Bartolo nos tiene preocupados, se empeña en perseguir a los coches que están parados. A quien tampoco hemos vuelto a ver por aquí es al tío Venancio, el que murió el año pasado.

¡Pásmate! Tu hermano Paco cerró el coche y se dejó las llaves dentro. Tuvo que ir corriendo a casa a por la copia de las llaves para poder sacarnos a todos del coche.

Con respecto a la chaqueta que pediste, tu tío Fulgencio dijo que si la mandábamos con los botones puestos, pesaría demasiado y el envío sería muy caro, así que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo.

Bueno, hijo, si ves a doña Remedios dale saludos de mi parte; si no la ves, no le digas nada.

Tu madre que te quiere,
Romualda.

PD: Te iba a mandar 10 euros, pero ya he cerrado el sobre.

[LE}> Origen de dichos y expresiones: Salir de Málaga para meterse en Malagón

19/08/2014

El dicho alude a salir de una mala situación para pasar a una peor.

Tal y como explica Francisco Ríos en su columna ‘Lenguas Vivas’ de La Voz de Galicia “dada la distancia entre la capital andaluza y la villa del Campo de Calatrava, no cabe más explicación para su coincidencia en el dicho que ambos topónimos comienzan por Mala- y el segundo termina en un -ón muy propio de aumentativos”.

Malagón aparece muy frecuentemente en los escritos de santa Teresa, pues fue allí donde la mística hizo su tercera fundación, el convento de San José: «Si hallare en Malagón quien nos preste cincuenta ducados […], los tomaré de buena gana, pues para tantas monjas no es mucho» (carta al padre Jerónimo Gracián. Burgos, 25 de junio de 1582).

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NotaCMP.- Al menos en este lado del charco, la expresión que con este mismo significado se usa es «Salir de Guatemala para meterse en guatepeor»

[LE}– ‘Que su’ no equivale a ‘cuyo’

09/06/2015

Se recomienda Lo correcto es emplear el adjetivo relativo cuyo y no la combinación que su en frases como «Un hombre cuyo aspecto lleva a conmiseración».

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «Es una persona que su único tema de conversación es ella misma» o
  • «Salía con una chica que a su hermana le diagnosticaron una enfermedad grave».

Esta construcción, que algunos lingüistas denominan quesuismo, es frecuente en la lengua oral de muchos países hispanohablantes y también en el uso informal de la lengua escrita, según explica la Gramática de la Lengua Española, que señala que hay que conviene evitarla en los registros más cuidados siempre.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado correcto habría sido escribir

  • «Es una persona cuyo único tema de conversación es ella misma» y
  • «Salía con una chica a cuya hermana le diagnosticaron una enfermedad grave».

Siempre es posible, si se prefiere no utilizar el relativo cuyo, desaconsejado por algunos manuales de redacción (?!), optar por construcciones alternativas y escribir, por ejemplo,

  • «Es fundamental tener un jugador que domine el balón parado», mejor que
  • «Es fundamental tener un jugador que su fuerte sea el balón parado».

Por supuesto, la combinación que + su es perfectamente válida en otros contextos, en especial cuando que funciona como conjunción:

  • «Me dijo que su proyecto no saldría adelante» o
  • «Nada hay más importante para un artista que su creatividad».

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