[LE}– El español nuestro: pluma

03/06/2015

María Luisa García Moreno

El término pluma, además de ‘instrumento de metal, semejante al pico de la pluma de ave cortada para escribir, que sirve para ese efecto colocado en un mango de madera u otra materia’, significa ‘pluma estilográfica’, ‘instrumento en forma de pluma con que se escribe’, ‘habilidad o destreza caligráfica’, ‘escritor, autor de libros u otros escritos’, ‘estilo o manera de escribir’ y ‘profesión del escritor’.

Entre nosotros resulta usual bolígrafo, (de bola y -grafo), ‘instrumento para escribir que tiene en su interior un tubo de tinta especial y, en la punta, una bolita metálica que gira libremente’; pero en Argentina, Paraguay y Uruguay lo llaman birome, acrónimo de L. Bíró —1899-1985, inventor húngaro-argentino— y J. J. Meyne —industrial húngaro—, creadores de la marca de bolígrafos Birome, que ha pasado al lenguaje común, como entre nosotros ocurre, por ejemplo, con Fab o Frigidaire, nombres de marcas que muchas personas emplean como detergente o refrigerador.

La expresión jugar un papel, aunque muy criticada, es correcta, aunque se recomienda también utilizar representar, desempeñar o hacer un papel. El Diccionario Panhispánico de Dudas explica que, aunque la expresión a menudo ha sido censurada por ser un calco ya antiguo del francés jouer un rôle o del inglés to play a role, tiene un uso muy arraigado en la lengua culta y no puede criticarse.

Por cierto, de igual forma, fue castellanizada hace tiempo rol como sinónimo de papel o función.

También ha entrado al DRAE la palabra burka, del inglés burka, y este del árabe burqa, que denomina la ‘vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos”. La burka es un reflejo de la situación de la mujer en determinados lugares del mundo, una triste e inocultable realidad.

Asale es el acrónimo de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Aprovecho para recordar que las siglas que pronunciamos como palabras se convierten en acrónimos y se escriben con inicial mayúscula, si son nombres propios: Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), Mercosur (Mercado Común del Sur), Unesco (United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization [Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas]) e, incluso, Onu (Organización de Naciones Unidas).

Según el DRAE, sueño es indistintamente ‘acto de dormir’, ‘acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes’, ‘estos mismos sucesos o imágenes que se representan’, ‘gana de dormir’ y ‘cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse’.

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[Hum}– Adorable and cute Little Bruce

Little Bruce and Jenny are only 10 years old, but they know they are in love. One day they decide that they want to get married, so Bruce goes to Jenny’s father to ask him for her hand. Bruce bravely walks up to him and says,

—Mr. Smith, me and Jenny are in love and I want to ask you for her hand in marriage.

Thinking that this was just the cutest thing, Mr. Smith replies,

—Well Bruce, you are only 10. Where will you two live?

Without even taking a moment to think about it, Bruce replies,

—In Jenny’s room. It’s bigger than mine and we can both fit there nicely.

Mr. Smith says with a huge grin,

—Okay, then how will you live? You’re not old enough to get a job. You’ll need to support Jenny.

Again, Bruce instantly replies,

—Our allowance, Jenny makes five bucks a week and I make 10 bucks a week. That’s about 60 bucks a month, so that should do us just fine.

Mr. Smith is impressed Bruce has put so much thought into this.

—Well, Bruce, it seems like you have everything figured out. I just have one more question. What will you do if the two of you should have little children of your own?

Bruce just shrugs his shoulders and says,

—Well, we’ve been lucky so far.

Mr. Smith no longer thinks the little shit is adorable!

Courtesy of Bob Meehan

[Hum}– El vasco y el gaditano

Un gaditano entra en la farmacia del Patxi, en Bilbao.

—Hola, buenoz díaz. Me da una azpirinita.

—¡Qué leche de aspirinita, chaval! Aquí tenemos aspirinotas, y te la llevas rodando,

—¡Joer! Bueno, vale. Y me da también un jarabito.

—¡Pero, ¿qué dices?! En la farmacia del Patxi sólo hay jarabote, y en garrafa y al trago. ¿Quieres algo más?

—No, los zupozitorios ya loz compraré en Cádiz.

[LE}– ‘Desconfiar de que’, no ‘desconfiar que’

29/05/2015

Con el verbo desconfiar, aquello en lo que no se confía o en lo que se tiene poca seguridad o esperanza va precedido por la preposición de: desconfiar de que alguien cumpla su palabra, no desconfiar que alguien cumpla su palabra.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como 

  • «Los productores desconfían que haya cambios en la política agraria»,
  • «Bonistas italianos desconfían que el Gobierno pague el 30 de junio» o
  • «Más de la mitad de la población dice desconfiar que la justicia actuará de manera fiable».

Omitir de en los ejemplos anteriores es un caso de queísmo, esto es, una omisión inadecuada de la preposición exigida, en este caso, por el verbo desconfiar. 

Así pues, en los ejemplos precedentes lo apropiado correcto habría sido escribir 

  • «Los productores desconfían de que haya cambios en la política agraria»,
  • «Bonistas italianos desconfían de que el Gobierno pague el 30 de junio» y
  • «Más de la mitad de la población dice desconfiar de que la justicia actuará de manera fiable»

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[Hum}– Los gallegos y el piano

Un grupo de gallegos deben cargar un piano de cola hasta el último piso de un edificio elevado. A medio camino paran a descansar, y uno de ellos, exhausto, pregunta si falta mucho.

Los hombres se miran entre sí sin saber la respuesta.  Entonces el capataz ordena, apuntando al más joven de sus hombres:

—¡Manolo! ¡Ve tú a ver cuántos pisos quedan!

Y allá va Manolo, trepando la escalera a los saltos.  Al rato regresa y dice:

—Hombre, tengo una buena noticia y una mala.

—¡Pues dinos la buena, joder!

—La buena es que sólo nos faltan cinco pisos.

El capataz le dice:

—Entonces guárdate la mala hasta que hayamos llegado.

Trabajosamente, todos trepan los cinco pisos restantes cargando con el pesado piano y, cuando llegan al final, todos sudando, el capataz pregunta:

—A ver, Manolo, ¿cuál era la mala noticia?

—Pues que éste no es el edificio.

Cortesía de Eva Matute