[LE}– ‘Monedero’ (virtual), alternativa a ‘wallet’

29-05-2018

Monedero, cartera y tarjetero, con el añadido virtual o electrónico/a si se considera necesario, son alternativas en español al extranjerismo wallet (en ocasiones e-wallet) en el contexto de las nuevas tecnologías.

En los medios de comunicación es frecuente ver frases como

  • «La posibilidad de comerciar sin tener que mover tus fondos a una wallet dice mucho de su privacidad y seguridad»,
  • «Para comenzar a utilizar esta moneda digital o cualquier otra criptomoneda lo primero que necesitamos es una Wallet» o
  • «A pesar del avance de los wallets de los gigantes tecnológicos, en España las aplicaciones de los bancos lideran el mercado».

El diccionario de Oxford registra el término wallet con el significado de ‘cartera’, por lo que las formas monedero, cartera o tarjetero seguidas de los adjetivos virtual o electrónico/a son sustitutas válidas para el término wallet cuando hace referencia a una herramienta destinada a guardar dinero.

En el caso de que se opte por el uso del término original wallet, lo adecuado es escribirlo en minúscula y, por ser un extranjerismo, en cursiva. 

Así, en los anteriores ejemplos habría sido preferible escribir

  • «La posibilidad de comerciar sin tener que mover tus fondos a un monedero electrónico dice mucho de su privacidad y seguridad»,
  • «Para comenzar a utilizar esta moneda digital o cualquier otra criptomoneda lo primero que necesitamos es una cartera virtual» y
  • «A pesar del avance de los tarjeteros virtuales de los gigantes tecnológicos, en España las aplicaciones de los bancos lideran el mercado».

Fuente

[LE}– ‘Por encargo’ o ‘bajo demanda’, mejor que ‘on-demand’

24-05-2018

Las expresiones por encargo o bajo demanda son alternativas en español al anglicismo on-demand.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como 

  • «Sólo uno de los programas premiados pertenece a la TV abierta, otro al cable, y tres a servicios de video on-demand»,
  • «El éxito de la comida on demand eleva la venta de… ¿bicis?» o
  • «La plataforma ha creado las campanadas on demand para que cada uno decida con qué doce momentos del año quiere tomarse las uvas».

El diccionario de Cambridge define on-demand como ‘disponible cuando el cliente quiere o solicita algo’ y ‘que puede verse en cualquier momento’.

Para expresar esta idea, en español pueden emplearse giros como por encargo, bajo demanda, a demanda, a pedido o a la carta, según el contexto.

Pese a que en ocasiones se ha censurado bajo demanda por considerarse un calco, no hay motivo para ello, pues la preposición bajo expresa, entre otras cosas, dependencia, subordinación o sometimiento, como en bajo tutela. Por tanto, bajo demanda, expresión ampliamente asentada en todo el ámbito hispanohablante, equivale a ‘supeditado o condicionado a la demanda’.

Así pues, en los ejemplos iniciales habría sido mejor escribir 

  • «Sólo uno de los programas premiados pertenece a la TV abierta, otro al cable y tres a servicios de video bajo demanda»,
  • «El éxito de la comida por encargo eleva la venta de… ¿bicis?» y
  • «La plataforma ha creado las campanadas a la carta para que cada uno decida con qué doce momentos del año quiere tomarse las uvas».

Fuente

[LE}— ‘Boletín’, alternativa a ‘newsletter’

23-05-2018

El término boletín es preferible al anglicismo newsletter para aludir en español a la ‘publicación destinada a tratar asuntos científicos, artísticos, históricos o literarios, generalmente publicada por alguna corporación’, de acuerdo con la definición dada por el Diccionario Académico.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como 

  • «Suscríbete a nuestra newsletter»,
  • «La newsletter es un excelente medio para fidelizar a tus clientes» o
  • «Rellena el formulario y recibe cada mes la newsletter».

En el diccionario Clave se remite al término boletín como traducción de newsletter. También existen, en función del contexto, otras alternativas más específicas como boletín informativo, boletín electrónico o boletín digital.

Por ello, habría sido recomendable construir los anteriores ejemplos de la siguiente manera: 

  • «Suscríbete a nuestro boletín»,
  • «El boletín informativo es un excelente medio para fidelizar a tus clientes» y
  • «Rellena el formulario y recibe cada mes el boletín electrónico».

En el caso de preferir el término newsletter, lo adecuado es destacarlo con cursiva por tratarse de un extranjerismo, o entre comillas si no se dispone de este tipo de letra, y marcarlo como femenino, ya que, según indica el Clave, es su uso más extendido.

Fuente

[LE}— ‘Supremacismo’, término válido

22-05-2018

El sustantivo supremacismo es válido para aludir a la corriente que cree en la preeminencia o la superioridad de aquello a lo que se aplica.

Este término se ha venido empleando tímidamente en español desde los años 60 y es en los 80 cuando empieza a crecer su uso y documentación en textos escritos. Popularizado en colocaciones como supremacismo blanco, esta expresión se ha utilizado para aludir a las ideologías racistas que creen en la dominación del hombre blanco occidental sobre el resto de las sociedades. Con un sentido similar, pero aplicado en otras áreas, también se encuentran casos como supremacismo judío, supremacismo islámico, supremacismo étnico, etc.

Actualmente, es frecuente verlo en la prensa en contextos como

  • «Trump suscribe una condena al supremacismo blanco, pero vuelve a encender la polémica»,
  • «Desencuentro entre la justicia y la opinión pública, dificultad de quebrar la arraigada cultura del supremacismo masculino» o
  • «El supremacismo catalán siempre estuvo ahí».

Supremacismo no figura recogido en el Diccionario Académico, pero sí lo están las palabras a partir de las cuales se forma: supremacía (‘grado supremo en cualquier línea’ y ‘preeminencia, superioridad jerarquica’) y el sufijo -ismo (‘doctrina, sistema, escuela o movimiento’, entre otros).

De formación y significado regular, el término supremacismo es plenamente válido, por lo que no cabe censurar su uso en ejemplos como los que se citan.

Fuente