[Hum}— Matrimonio de Jacobo y Rebeca

Jacobo (92 años) y Rebeca (87 años) deciden casarse. Se van de paseo y pasan por una farmacia. Jacobo le pide a Rebeca que entren. Los dos entran y Jacobo le pregunta al farmacéutico:

—¿Usted es el propietario?

El farmacéutico le responde:

—Sí.

Y sigue una serie de preguntas de Jacobo y respuestas del boticario::

—¿Tiene medicamentos para el corazón?.

—Tenemos, señor.

—¿Tiene medicamentos para la circulación?

—Tenemos, señor.

—¿Tiene medicamentos para el reumatismo?

—Tenemos, señor.

—¿Tiene Viagra?

—Por supuesto que tenemos, señor.

—¿Tiene medicamentos para la memoria?

—Sí, sí, claro que sí, señor.

—¿Tiene vitaminas?

—Sí, tenemos de muchos tipos.

Entonces Jacobo mira a Rebeca, y le dice:

—Bien, ¡¡pues vamos a hacer aquí nuestra lista de bodas!!

[LE}— «Dificultad respiratoria», mejor que «distrés respiratorio» y «distress respiratorio»

La expresión dificultad respiratoria es preferible a la adaptación distrés respiratorio y al extranjerismo distress respiratorio.

Uso no recomendado

• No pasaron ni 24 horas desde que ingresó en el Hospital Arnau de Vilanova con un cuadro de distrés respiratorio agudo.

• La COVID-19 produce neumonía y, en los casos más graves, una reacción inflamatoria del pulmón que se llama distress respiratorio agudo.

• El tiempo medio de aparición del síndrome de distress respiratorio es aproximadamente entre 6 y 10 días.

Uso recomendado

• No pasaron ni 24 horas desde que ingresó en el Hospital Arnau de Vilanova con un cuadro de dificultad respiratoria aguda.

• La COVID-19 produce neumonía y, en los casos más graves, una reacción inflamatoria del pulmón que se llama dificultad respiratoria aguda.

• El tiempo medio de aparición del síndrome de dificultad respiratoria es aproximadamente entre 6 y 10 días.

Aunque distrés es una adaptación válida del anglicismo distress, en la expresión distress respiratorio lo recomendable es emplear la traducción dificultad, tal y como aconseja el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, para hablar de la sensación de falta de aire que puede deberse a causas pulmonares, cardiovasculares o psicógenas.

Si se prefiere utilizar distress, lo adecuado es escribirla en cursiva, al tratarse de un extranjerismo, o entre comillas cuando no se disponga de este tipo de letra. 

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[Hum}— El hada

La pareja tenía 25 años de casados, y la señora celebraba su cumpleaños número 60. Durante la celebración, se apareció un hada y les dijo que, como premio por haber sido una pareja ejemplar durante 25 años, les concedía un deseo a cada uno.

La mujer pidió un viaje alrededor del mundo. El hada movió su varita y ¡zas!, en su mano aparecieron los boletos de avión, reservas de hoteles de cinco estrellas, etc.

Le tocó el turno al marido, que pensó por un momento y dijo:

—Me gustaría tener una mujer 30 años más joven que yo.

El hada hizo un círculo con su varita y ¡zas!, el hombre se convirtió en nonagenario.

  • Moraleja: Desconfíen de las hadas. Al fin y al cabo son mujeres

[Hum}— Refranero culto

  • Relátame con quién deambulas y te manifestaré tu idiosincrasia. (Dime con quién andas y te diré quién eres)
  • A perturbación ciclónica en el seno ambiental, rostro jocundo. (Al mal tiempo, buena cara)
  • Al H2O que no has de ingurgitar, permítele que discurra por su cauce. (Agua que no has de beber, déjala correr)
  • Ocúpate de la alimentación de aves córvidas, y éstas te extirparan las corneas, el iris y el cristalino. (Cría cuervos y te sacarán los ojos)
  • El globo oftálmico del poseedor, torna obeso al bruto vacuno. (El ojo del amo engorda el ganado)
  • Quien a ubérrima conífera se adosa, óptima umbría le entolda. (El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija)
  • A equino objeto de un obsequio no le periscopees el incisivo. (A caballo regalado no le mires el diente)
  • El rumiante propende al accidente orográfico. (La cabra tira al monte)
  • Traslademe yo a temperatura debidamente elevada, demuestre el vulgo su regocijo. (Ande yo caliente, ríase la gente)
  • No existe adversidad que por sinecura no se trueque. (No hay mal que por bien no venga)
  • La ausencia absoluta de percepción visual torna insensible al órgano cardiaco. (Ojos que no ven, corazón que no siente)
  • Al andar maltrecho, implicarle premura. (Al mal paso, darle prisa)
  • Más vale plumífero en cavidad carpo-metacarpiana que la segunda potencia de 10 surcando el etéreo infinito. (Más vale pájaro en mano que ciento volando)
  • Congregación de empresarios ganaderos, res ovina fenecida. (Reunión de pastores, oveja muerta)
  • No se encuentra la oquedad calenturienta para manipulaciones reposteriles. (No está el horno para bollos)
  • A sonidos cacofónicos pronunciados por mentes hipertróficas, mis trompas de eustaquio permanecerán en profundo estado de catalepsia. (A palabras necias oídos sordos)

[LE}— La voz «astroturismo» se escribe en una palabra

La voz astroturismo, que alude a una modalidad de turismo que consiste en observar los astros del cielo nocturno, se escribe en una palabra, sin espacio ni guion.

Uso inadecuado

• Los aficionados al astro-turismo encontrarán el lugar idóneo para observar las estrellas.

• El ayuntamiento lleva varios años apostando por el Astro-turismo.

• Se han instalado observatorios que en los últimos años han atraído a científicos y astro turistas.

Uso adecuado

• Los aficionados al astroturismo encontrarán el lugar idóneo para observar las estrellas.

• El ayuntamiento lleva varios años apostando por el astroturismo.

• Se han instalado observatorios que en los últimos años han atraído a científicos y astroturistas.

Esta actividad, también llamada turismo astronómico, busca atraer a especialistas y aficionados no sólo por sus aspectos lúdico y científico, sino también para resaltar la naturaleza y la cultura de los posibles destinos de los viajes.

El nombre de astroturismo está formado con la anteposición a turismo del elemento astro-, cuyo significado, según el diccionario académico, es ‘astro’, ‘estrella’. Al funcionar como prefijo, lo adecuado es que vaya unido a la palabra que le sigue, como en astronauta o astrobiología. Además, al ser un nombre común, no necesita mayúscula.

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[Hum}— Enfermeras

Dos enfermeras que trabajaban en el mismo hospital se encuentran durante el descanso para tomar café.

”¿Cómo te ha ido el día hoy, amiga?”, le pregunta una a la otra.

”¡De terror! Tres partos, dos infartos…Hasta ahora no he podido tener ni un minuto de descanso. ¿Y tú?”

”Yo, de lo mejor: de cuarto en cuarto haciendo chequeos de rutina a los pacientes, más nada”.

”Oye, ¿y qué haces con ese termómetro en la oreja?”

”¡Ay, coño! ¡Ya le dejé el bolígrafo metido en el culo a un paciente!”

[LE}— «Sobreexposición de los hijos», mejor que «sharenting»

Las expresiones sobreexposición de los hijos o sobreexposición filial pueden emplearse en español en lugar de la voz inglesa sharenting, que describe la conducta de los padres que comparten de forma constante imágenes de sus hijos en internet.

Uso inadecuado

• Sharenting: el descuido comienza en casa.

• Los peligros del sharenting: ¡dejad de contar mi vida en las redes!

Uso adecuado

• Sobreexposición de los hijos: el descuido comienza en casa.

• Los peligros de la sobrexposición filial: ¡dejad de contar mi vida en las redes!

Este término inglés es un acrónimo de to share (‘compartir’) y parenting (‘crianza’), y aparece definido en el diccionario Collins como ‘la práctica de los padres de usar las redes sociales para comunicar abundante y detallada información sobre sus hijos’. Por lo tanto, un equivalente válido de este anglicismo puede ser sobreexposición (o sobrexposición, con una sola e) de los hijos o filial.

En el caso de que se prefiera mantener la forma inglesa sharenting, lo adecuado es escribirla en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entrecomillada.

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[Hum}— Historia de unas gafas

Mi amigo Paco se vino a Madrid, sabiendo que su novia necesitaba unas gafas, y encontrando la ocasión de comprarle unas muy bonitas y baratas, entró en una óptica.

Después de ver varios modelos, se decidió por unas. La dependienta se las envolvió, pero Paco, al marcharse, en lugar de coger la bolsa con las gafas cogió otra muy parecida y se la llevó. Esta otra bolsa contenía unas bragas, que seguramente alguna clienta que las compró en la tienda de al lado había olvidado sobre el mostrador de la óptica.

Paco no se dio cuenta de su equivocación, y, contento con su compra, se fue a Correos y le envió el paquete a su novia, junto con una cariñosa carta.

Su novia recibió el paquete y se quedó muy extrañada por el contenido, y más cuando leyó la carta que decía así:

«Querida Irene:

Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que llevas mucho tiempo con las que llevas puestas y éstas son cosas que deben cambiarse de vez en cuando.

Espero también haber acertado en el modelo. La dependienta me dijo que era la última moda, y me enseñó las suyas, que eran iguales. Entonces yo, para comprobar que eran ligeras, me las probé allí mismo. ¡¡No sabes cómo se rió la dependienta!!, porque esos modelos femeninos quedan graciosos en los hombres, y más en mí, que ya sabes que tengo los rasgos muy alargados.

Una chica que había allí me las pidió, se quitó las suyas y se puso éstas para que yo viera el efecto que producían. Como las vi estupendas, me decidí y las compré.

Póntelas y enséñaselas a tus padres, a tus hermanos, a tus amigos, en fin, a todo el mundo, a ver qué dicen al vértelas puestas. Al principio te sentirás muy rara, acostumbrada a llevar puestas las viejas, y más ahora que has estado un tiempo sin llevar ningunas.

Póntelas para ir cómoda a la calle, y todo el mundo va a notar que las tienes. Si te están muy pequeñas me lo dices, pues, si no, te van a dejar marca cuando te las quites. Ten cuidado que no te estén grandes, no vaya a ser que vayas andando y se te caigan al suelo. Llévalas con cuidado, y, sobre todo, no vayas a dejártelas olvidadas por ahí y las pierdes, pues bien sé que tienes la costumbre de llevarlas en la mano para que todos vean así tus encantos, y lo guapa e interesante que te ves sin ellas. En fin, cariño, estoy deseando vértelas puestas.

Creo que éste es el mejor regalo que podría hacerte.

Un beso,

Paco»