[Hum}— Picantones. El estornudo

Un hombre y una mujer están sentados uno al lado del otro en la sección de primera clase de un avión. La mujer estornuda, saca un kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz, y se estremece violentamente. El hombre no está muy seguro del por qué del estremecimiento, y continúa su lectura.

Unos pocos minutos después, la mujer estornuda de nuevo. Saca un kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz, y se estremece violentamente en su asiento. El hombre está ahora más que curioso acerca del estremecimiento.

A los pocos minutos, la mujer estornuda de nuevo. Saca un kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz… y otra vez se estremece violentamente.

El hombre ya no puede contener la curiosidad, y le dice a la mujer:

—Perdone mi curiosidad, señora, pero tres veces ha estornudado usted, ha sacado un kleenex y se ha limpiado cuidadosamente la nariz, para luego estremecerse violentamente. ¿Qué es lo que le pasa?

La mujer contesta:

—Discúlpeme si lo he molestado. Sufro de una rara enfermedad que provoca que cada vez que estornudo, tenga un orgasmo.

El hombre, un tanto apenado pero aún curioso, dice:

—Nunca había escuchado de algo así. ¿Y qué está tomando para su enfermedad?»

La mujer lo mira y le contesta sonriendo:

—Pimienta.

[LE}— «Esta agua», no «este agua»

Ante nombres femeninos se usan los demostrativos esta, esa y aquella, incluso si comienzan por ‘a’ tónica: esta agua, esa águila, aquella hacha o esta área.

Uso inadecuado

  • El coronavirus podría sobrevivir más en este agua que en la playa o las piscinas.
  • El gremialista resaltó que este acta deberá ser homologada para asegurar su cumplimiento.
  • Se pone así fin al debate que ha durado más de siete años sobre qué hacer con este agua almacenada.

Uso adecuado

  • El coronavirus podría sobrevivir más en esta agua que en la playa o las piscinas.
  • El gremialista resaltó que esta acta deberá ser homologada para asegurar su cumplimiento.
  • Se pone así fin al debate que ha durado más de siete años sobre qué hacer con esta agua almacenada.

Según explica el Diccionario panhispánico de dudas, los artículos la y una adoptan normalmente, por razones de sonoridad, las formas el y un cuando van inmediatamente delante de un sustantivo que comienza por a tónica, pero eso no afecta a la debida concordancia con otras palabras de la oración, entre ellas los demostrativos esta, esa y aquella.

Por la misma razón, lo apropiado es, por ejemplo, «toda el agua», «mucha hambre», «el aula magna», «el arma blanca» o «el ala izquierda del avión».

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[Hum}— Y volver, volver, volver…

Un venezolano se va a vivir al exterior en busca de mejor suerte. Al llegar a destino lo espera un amigo que le da alojamiento por algunos días.

Cuando el venezolano deshace la maleta, el amigo ve que saca harina Pan, dulce de leche y una foto de Maduro. Intrigado, le pregunta:

—¿Y para qué es todo eso?

Y el venezolano responde:

—La harina Pan, para hacerme arepas, porque me hacen recordar a mi país. El dulce de leche, porque me gusta y me recuerda a mi mamá. Y la foto de Maduro es por si me dan ganas de volver.

[LE}— «Tecnofinanzas» o «sector tecnofinanciero», alternativas a «fintech»

En informaciones financieras, la voz inglesa fintech puede traducirse por tecnofinanzas o sector tecnofinanciero.

Uso no recomendable

  • La crisis del coronavirus abre un escenario mucho más digital, lo que puede suponer una gran oportunidad para las fintech.
  • La financiación del sector FinTech con la crisis del coronavirus.
  • El crecimiento del sector FinTech despega y necesita profesionales cualificados.

Uso recomendable

  • La crisis del coronavirus abre un escenario mucho más digital, lo que puede suponer una gran oportunidad para las empresas de tecnofinanzas.
  • La financiación del sector tecnofinanciero con la crisis del coronavirus.
  • El crecimiento del sector tecnofinanciero despega y necesita profesionales cualificados.

Este anglicismo, acrónimo de los términos finance y technology, designa la gestión financiera basada no tanto en la habilidad o experiencia de administradores humanos como en el uso de tecnologías de la información, algoritmos, etc.

Las expresiones españolas tecnofinanzas, que se refiere al proceso en sí mismo, y sector tecnofinanciero, para aludir al área, son válidas para evitar el uso del extranjerismo.

Si se prefiere emplear el término inglés, lo adecuado es destacarlo en cursiva, o entrecomillarlo cuando no se dispone de ese tipo de letra.

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[Hum}— Claudia Schiffer

Dos tipos que se cruzan con Claudia Schiffer por la calle, la siguen con la mirada durante unos minutos mientras se les cae la baba. Uno de ellos medio masculla:

—¡Qué ganas tengo de acostarme con ella otra vez!

—¡¿Quéeee?! —exclama el otro—, ¡¿te has acostado con la Claudia Schiffer?!

—No, pero he tenido ganas otras veces.

[LE}— Nombres de síndromes, con minúsculas: «síndrome de la cabaña» o «síndrome de la cara vacía»

Los nombres de síndromes como el síndrome de la cabaña o el síndrome de la cara vacía, entre otros, se escriben con minúsculas y sin comillas.

Uso inadecuado

  • El Síndrome de la Cabaña: enfrentar el temor de salir de casa.
  • No tienes el «síndrome de la cabaña», es que no quieres volver a tu vida anterior.
  • El «síndrome de la cara vacía» y las secuelas psicológicas de la pandemia.

Uso adecuado

  • El síndrome de la cabaña: enfrentar el temor de salir de casa.
  • No tienes el síndrome de la cabaña, es que no quieres volver a tu vida anterior.
  • El síndrome de la cara vacía y las secuelas psicológicas de la pandemia.

Tal y como se indica en la Ortografía de la lengua española, los nombres de síndromes y enfermedades son denominaciones comunes y por ello deben escribirse con minúscula inicial en todos sus componentes, excepto cuando incluyen el nombre propio del investigador o descubridor, como sucede en síndrome de Down o síndrome de Tourette.

Por lo tanto, lo recomendable en síndrome de la cabaña, síndrome de la cara vacía y otros similares es escribirlos íntegramente en minúsculas. Lo mismo se puede aplicar a otras denominaciones descriptivas como fatiga del espejo, efecto ascensor o fatiga pandémica, que siguen la misma pauta.

Finalmente, cabe recordar que en ambos casos resulta innecesario el uso de comillas o cursiva de forma general, dado que se trata de construcciones transparentes.

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[Hum}— Sorpresas que da la vida

Una noche, un señor muy bien vestido paró un taxi y le pidió pide al chofer lo llevara a su casa.  Al pasar por la zona rosa de la ciudad, reparó en una mujer muy llamativa, ataviada con un vestido rojo, muy descotado, muy corto y muy ajustado, que entraba un night club

Como la mujer le pareció familiar, le pidió al taxista que aminorara la marcha y pasara cerca de la entrada del local. Una vez hecho esto, el señor le pidió entonces que diera la vuelta a la manzana y se detuviera frente al local, y metiendo la mano en su bolsillo sacó un billete y le dijo al taxista:

—Mire, amigo, aquí hay quinientos euros. Son suyos si saca a la mujer vestida de rojo que acaba de entrar ahí. Pero, eso sí, la saca a patada limpia, ¡¡sin contemplaciones!!, pues esa desgraciada es mi mujer.

El taxista, que jamás había visto tanto dinero junto, aceptó de inmediato y entró en el night club. A los diez minutos salió gritándole toda clase de improperios a una mujer que sangraba profusamente mientras él la arrastraba por los pelos.

El señor que esperaba en el taxi le echó una ojeada a la mujer y, al reparar en que estaba vestida de verde, se bajó enseguida del taxi para evitar que la confusión ocurrida le causara más daño a una inocente. Así que corrió hasta el taxista gritándole:

—¡Señor, señor! ¡¡Deténgase que ésa no es!! ¡¡Ésa no es mi mujer!!

Jadeando y echando fuego por los ojos, el taxista le respondió: 

—Tranquilo, amigo, que ésta es la mía. ¡Ahora voy por la suya!

[LE}— «En espera» o «a la espera», mejor que «a espera»

En espera y a la espera son las expresiones asentadas en español para indicar que se está expectante observando a ver si ocurre algo, mejor que a espera.

Uso inadecuado

  • La aplicación de la vacuna contra la COVID de Johnson & Johnson se queda en pausa a espera de más datos sobre coágulos.
  • 42 pacientes con covid-19 están a espera de traslado.
  • No se podrá ir a la costa vizcaína o guipuzcoana porque la CAV quiere seguir cerrada, a espera de confirmación oficial.

Uso adecuado

  • La aplicación de la vacuna contra la COVID de Johnson & Johnson se queda en pausa en espera de más datos sobre coágulos.
  • 42 pacientes con covid-19 están a la espera de traslado.
  • No se podrá ir a la costa vizcaína o guipuzcoana porque la CAV quiere seguir cerrada, a la espera de confirmación oficial.

Las locuciones que el uso ha asentado en español para referirse a que algo o alguien se encuentra en actitud expectante, esperando a que algo suceda, son en espera y a la espera; la primera se encuentra en el diccionario académico (‘en observación, esperando algo’) y las dos en diccionarios de uso como el Clave, el de Seco, Andrés y Ramos o el General de Vox (‘esperando que suceda una cosa’). Por ello son preferibles a la expresión a espera, de escaso uso y que no se registra en ningún diccionario.

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[Hum}— La táctica de Jaimito: A la fama hay que sacarle provecho

Jaimito se arrodilla en el confesionario y dice:

—Padre, he pecado. Anduve con una mujer de vida ligera.

El cura le pregunta:

—¿Tú eres Jaimito, no?

—Sí, padre, soy yo.

—¿Y con quién estuviste esta vez?

—No padre, se dice el pecado pero no el pecador.

—Mira, Jaimito, tarde o temprano me voy a enterar, así que más vale que me lo digas ahora. ¿Era Brenda Lamothe?

—Mis labios están sellados.

—¿Era Paola Salinas?

—Jamás lo sabrá.

—¿Era Natalia Cea ?

—No diré nada.

—¿Era Vanesa Magdalena?

—Padre, ¡no insista!

—¿Era Ingrid Liechtenstein?

—Padre, esto no tiene sentido.

—¿Era Marta Sarvi?

—No se lo voy a decir, Padre.

El cura chasquea los labios con exasperación y dice:

—Eres un cabeza dura, Jaimito, y, en el fondo de mi corazón, admiro tu reserva. Pero has pecado y debes tener tu castigo: Veinte Padrenuestros y diez Avemarías. Ve con Dios, hijo.

Jaimito vuelve a sentarse en el banco de la iglesia. Su amigo Pascualito se desliza hacia él y le pregunta:

—Y qué, ¿resultó?

—Sí, tengo seis nombres de nuevas candidatas. ¡¡Vamos a por ellas!!