[LE}— Tanto «cannabis» como «cánnabis» son formas válidas

Tanto la acentuación llana, cannabis, como la esdrújula, cánnabis, son válidas.

En los medios

  • La primera ley reguladora del cannabis llega este martes al Congreso.
  • La ciudad es la encarnación de una sociedad danesa progresista y centro del tráfico de cánnabis.
  • El trastorno por consumo de cannabis aumenta el riesgo de contraer covid-19.

La acentuación esdrújula cánnabis es la etimológica, pero la llana, cannabis, es también válida y, de hecho, es hoy la más frecuente, por lo que todos los ejemplos anteriores se consideran igualmente válidos. Cabe recordar que, si se respeta la pronunciación original, lo adecuado es escribir la palabra con tilde en la primera ‘a’.

En el uso general actual es voz masculina; sin embargo, en latín era un sustantivo femenino, la cánnabis, y su empleo con el femenino etimológico, aunque residual, no resulta censurable. Así lo recoge tanto el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, como el Diccionario panhispánico de dudas.

Esta última obra señala también que la -nn- intermedia debe mantenerse en toda la familia léxica, por lo que no resultan recomendables adaptaciones de uso esporádico como cánabis.

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[LE}— Alternativas en español a «position paper»

El anglicismo position paper tiene alternativas en español como informe/documento de opinión, informe/documento de posición o postura, o manifiesto, entre otras, dependiendo del contexto.

Uso no recomendable

  • Ha presentado su position paper respecto al nuevo plan de economía circular.
  • La publicación del Position Paper se estima para finales del mes de junio 2021.
  • La Organización Mundial de la Salud publica su Position Paper relativo a la difteria y a las medidas inmunopreventivas.

Uso recomendable

  • Ha presentado su documento de posición con respecto al nuevo plan de economía circular.
  • La publicación del manifiesto se estima para finales del mes de junio 2021.
  • La Organización Mundial de la Salud publica su informe de opinión sobre la difteria y a las medidas inmunopreventivas.

La expresión inglesa position paper se utiliza para referirse a un informe o documento en el que se presenta la postura de una persona o un organismo sobre un asunto. Con este sentido, en español se puede emplear la traducción literal documento de posición, pero también expresiones como informe/documento de opinión, informe/documento expositivo (de la postura de…), documento de postura o el término manifiesto, que el diccionario académico define como ‘escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas’.

Se trata de una denominación común que, salvo que forme parte del título de un documento, se escribe con iniciales minúsculas.

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[LE}— El sustantivo «aporofobia» es válido en español

El sustantivo aporofobia, no aporafobia, está bien formado y se considera un término válido en español para hacer referencia al odio o al miedo al pobre.

Uso inadecuado

  • No es ni racismo ni xenofobia: es aporafobia.
  • Según la autora, lo que tiene el 90 % de la gente es aporafobia.

Uso adecuado

  • No es ni racismo ni xenofobia: es aporofobia.
  • Según la autora, lo que tiene el 90 % de la gente es aporofobia.

El término aporofobia —formado a partir de la voz griega á-poros, ‘sin recursos’ o ‘pobre’, y fobos, ‘miedo’— fue acuñado por la filósofa Adela Cortina en los años noventa; desde entonces, su uso ha crecido significativamente y ya se registra como cultismo en el Diccionario de la lengua española con el significado de ‘fobia a las personas pobres o desfavorecidas’. 

Aporofobia es una voz bien formada en español que no es necesario resaltar con cursiva ni con comillas. La forma aporafobia tiene cierto uso, pero etimológicamente no se considera válida.

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[LE}— Diferencias de significado de «bimensual» y «bimestral» o «bienal» y «bianual»

Los términos bimensual y bimestral o bienal y bianual no significan lo mismo, por lo que no es adecuado usarlos indistintamente.

Según el diccionario académico, bimensual es el adjetivo con el que se designa lo que ocurre o se hace dos veces al mes. El espacio de tiempo de dos meses es un bimestre, luego lo que suceda o se repita cada bimestre será bimestral.

Por otro lado, anual es lo que sucede una vez al año, pero si es dos veces al año será bianual. Dos años son un bienio, voz a la que corresponde el adjetivo bienal, que se aplica a ‘lo que sucede u ocurre cada dos años’.

Aunque habitualmente quincenal se use para decir bimensual, no siempre son términos equivalentes: algo que ocurre en viernes alternos es quincenal, mientras que algo que ocurre, por ejemplo, el 1 y el 7 de cada mes es bimensual.

Lo mismo ocurre con semestral ―cada seis meses―, que puede equivaler a bianual (dos veces al año).

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[LE}— Lo adecuado es «encararse con», no «encararse a» o «contra»

El verbo encararse, usado con el sentido de ‘colocarse frente a otro en actitud violenta o agresiva’, se construye con un complemento encabezado por la preposición ‘con’, no ‘a’ ni ‘contra’.

Uso incorrecto

  • La madre se encaró a él tras declarar ante el juez.
  • El presidente se encara contra los aficionados.
  • Un grupo de personas se encararon a los agentes.

Uso correcto

  • La madre se encaró con él tras declarar ante el juez.
  • El presidente se encara con los aficionados.
  • Un grupo de personas se encararon con los agentes.

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, el verbo encararse, como pronominal, significa ‘dicho de una persona o de un animal: Colocarse frente a otro en actitud violenta o agresiva’ y, según el Diccionario del estudiante, también de la RAE, se construye con la preposición ‘con’.

La Nueva gramática de la lengua española explica que el error se produce por la confusión con enfrentarse, de significado próximo y cuyo complemento puede ir introducido por las preposiciones contra y a, ambas válidas.

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[LE}— «La más mínima duda» o «la menor duda», no «la más menor duda»

Lo adecuado es la más mínima duda o la menor duda, y no la unión de ambas: la más menor duda.

Uso incorrecto

  • Lo cierto es que la patronal CEOE no tiene ni la más menor duda que se impondrá lo que digan los sindicatos.
  • Queríamos estar totalmente seguros de que no había ni la más menor duda, ni la menor sospecha, sobre ninguno de los deportistas.
  • No me cabe la más menor duda de que saldremos reforzados de este periodo tan convulso que nos ha tocado vivir.

Uso correcto

  • Lo cierto es que la patronal CEOE no tiene ni la más mínima duda de que se impondrá lo que digan los sindicatos.
  • Queríamos estar totalmente seguros de que no había ni la menor duda, ni la menor sospecha, sobre ninguno de los deportistas.
  • No me cabe la más mínima duda de que saldremos reforzados de este periodo tan convulso que nos ha tocado vivir.

Como se explica en el Diccionario panhispánico de dudas, las locuciones verbales no caber/haber duda, que significan ‘ser algo absolutamente cierto o indiscutible’, a veces se enfatizan añadiendo otros términos, como menor (no cabe la menor duda), ninguna (no cabe ninguna duda), o, como en este caso, más mínima (no cabe la más mínima duda). En este contexto, más mínima equivale a menor, pero no a más menor, por lo que no caber o haber la más menor duda no es una combinación apropiada.

Se recuerda que estas locuciones van seguidas por la preposición ‘de’, incluso cuando les sigue la conjunción ‘que’: «No cabe la más mínima duda de que llegará con retraso».

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[LE}— «Tumbar una ley», uso y abuso

Se recomienda no abusar del verbo tumbar aplicado a leyes, recursos, proyectos, argumentos, etc.

Uso menos preciso

  • La Mesa del Congreso tumba la tramitación de la ley.
  • La sentencia «tumba» todos los argumentos del Gobierno.
  • La Audiencia Nacional tumba el recurso de la empresa por la sanción de 15 millones.

Uso más preciso

  • La Mesa del Congreso no admite a trámite la ley.
  • La sentencia refuta todos los argumentos del Gobierno.
  • La Audiencia Nacional rechaza el recurso de la empresa por la sanción de 15 millones.

Aunque se puede considerar un uso expresivo válido, conviene recordar la conveniencia de que los medios de comunicación empleen los términos que resulten más precisos en cada contexto. Así, y entre otras opciones, una ley puede ser rechazada, derogada, abolida, anulada o vetada, mientras que los recursos legales pueden ser desoídos o rechazados, y los argumentos descartados, refutados, desestimados…

En lugar de sustituir este verbo directamente por otro, también es posible introducir otros cambios en el texto, de modo que una propuesta podría recibir un voto en contra o no ser admitida, mientras que un recurso podría no prosperar.

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[LE}— Salud mental, claves de redacción

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el próximo 10 de octubre, se recogen a continuación algunas claves para mejorar la redacción de las noticias relacionadas con este ámbito.

1. Persona con problemas de salud mental, expresión recomendada. Persona con problemas de salud mental o persona con trastorno mental son las denominaciones recomendadas. Los colectivos que representan a estas personas defienden estas denominaciones, especialmente para su empleo en los medios de comunicación, y las consideran preferibles a enfermo o enferma mental, que denominan al individuo por una sola de sus características, y a otras, aún más peyorativas, como loco o perturbado.  

Asimismo, más allá de los significados recogidos en los diccionarios, se desaconseja sustantivar el nombre de la enfermedad para designar a la persona (esquizofrénico, depresivo, anoréxico, psicótico, etc.), del mismo modo que no es frecuente hablar de un sidoso o un canceroso para referirnos a quienes tienen estas enfermedades.

2. Centro de salud mental, no manicomio. Centro de salud mental o, en ciertos casos, centro de día, centro de rehabilitación y otras expresiones similares son las adecuadas para referirse a las instalaciones donde se atiende a las personas con problemas de salud mental, mejor que otras como manicomio. [Sí, claro, eufemismo para disimular la realidad]

Como en otros centros sanitarios, quienes necesitan tratamiento de salud mental ingresan, no son recluidos, internados o encerrados en ellos.

3. Trastorno mental no es sinónimo de discapacidad intelectual. La denominación trastorno mental se utiliza para referirse a una serie de problemas de salud que no suponen ni tienen por qué estar asociados con una discapacidad intelectual. Así, la Guía de estilo sobre salud mental para medios de comunicación indica que la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión o la ansiedad, entre otros, son problemas de salud mental, mientras que el daño cerebral adquirido, el autismo, el síndrome de Down o la epilepsia no lo son. 

4. Términos de salud mental en otros contextos. En ocasiones se emplean en las noticias elementos y terminología del campo de la salud mental para describir situaciones, personas o cosas que nada tienen que ver con los problemas de este tipo. Por ejemplo, es frecuente usar el adjetivo esquizofrénico para referirse a una situación caótica, irracional o contradictoria, como en «El partido vive una etapa esquizofrénica». Se trata de un uso metafórico que los colectivos que representan a las personas con trastorno mental consideran inapropiado, peyorativo y perjudicial para su imagen.

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