[LE}> El origen de las frases hechas: del ‘esto es jauja’ a la marimorena y las ‘mangasverdes’

24/01/2023

Ada Nuño

Lo más normal es que usemos muchas frases hechas en nuestro día a día de las que conocemos el significado, aunque no nos preguntemos mucho de dónde vienen. Lo más curioso quizá es que algunas expresiones se repiten en distintas lenguas, y así nosotros tenemos el ‘ojalá’ que viene del árabe ‘inshallah’ (si Dios quiere), y los ingleses tienen su ‘it’s raining cats and dogs’ que vendría a ser nuestro ‘van a caer chuzos de punta’.

Pero cuando por un momento te preguntas quién era Marimorena, dónde está Jauja o por qué mangasverdes siempre llega tarde, puedes observar no sólo que la historia de nuestro país está plagado de leyendas e historias divertidas, sino que cada cosa que decimos está hilvanada con el tiempo, creando un lenguaje mucho más complejo de lo que parece. Aquí van algunas expresiones que usas mucho (probablemente) y sus orígenes.

¡Manda huevos!

Parece ser que una de las pasiones de Carlos II el Hechizado era comer huevos, y que podía consumir hasta tres al día. Cuando su reino se encontraba en una crisis económica bastante grave debido a los problemas de la guerra y el despilfarro de los distintos gobernantes, el rey y su valido el duque de Oropesa decidieron encargar la supervisión de las cuentas del estado a Fernando Joaquín Fajardo, marqués de Vélez, y este tuvo que viajar por la península para ver dónde podía elevar los impuestos y mejorar la economía.

Montaba en cólera y repetía gritando la preocupación principal del Hechizado, con el ya famosísimo: «¡Manda huevos, manda huevos!»

En éstas, se carteaba frecuentemente con el monarca. Según parece, debido a su pasión por los huevos, solía terminar sus misivas con un «donde quiera que te halles, Fernando, manda huevos». Fernando se iba enfadando según leía las cartas, porque el rey hablaba en ellas de todo menos de economía y parecía que su trabajo era en balde porque ninguna de sus recomendaciones se tenía en cuenta. Por ello mismo, montaba en cólera y repetía gritando la preocupación principal del Hechizado, con el ya famosísimo: «¡Manda huevos, manda huevos!».

De perdidos, al río

Parece que esta frase tiene un significado menos enrevesado y proviene de las batallas. Una de las maniobras principales para derrotar al enemigo en otros tiempos era empujarlo hasta que llegase a orillas del río. Teniendo este a su espalda, se reducía con mucho su capacidad de maniobra, por lo que o bien se rendía o bien elegía morir.

Se armó la marimorena

En este caso parece que la protagonista es María Morena, una mesonera que regentaba un establecimiento en Madrid por el siglo XVI. Era esposa de un tal Alonso y ambos servían en el local, donde daban dos tipos de vinos: uno bueno (para los clientes más ricos, como no podía ser de otro modo) y otro peleón, para el resto de mortales. Según cuentan, un cliente se rebeló porque quería probar el vino bueno, y María se negó rotundamente, con lo que se provocó una discusión con su posterior pelea (ya se sabe, mesas y sillas por los aires) que debió ser muy fuerte, sí todavía hoy se recuerda.

Esto es Jauja

Aunque su significado ha ido cambiando un poco con el tiempo, en realidad ‘Jauja’ iría a significar un lugar de abundancia y prosperidad, pero, ¿acaso existe un sitio así? Pues en realidad sí: a dos horas aproximadas del este de Lima, hay una ciudad peruana que tiene este nombre. Cuando los conquistadores españoles llegaron en el siglo XVI surgió la expresión, pues les parecía que Jauja era un lugar ideal y consideraban que se trataba de algo así como una utopía ideal. Y de ahí se pasó a la frase que usamos comúnmente.

A buenas horas, mangasverdes

Cuando las cosas se hacen tarde pasa lo que pasa. ¿De dónde viene el origen del famoso ‘mangasverdes’ (siempre junto)? Pues parece que se remonta al siglo XV cuando Isabel la Católica estableció la conocida como Santa Hermandad, un grupo de gente armada pagada por los concejos para perseguir a los malhechores y criminales.

Su uniforme se componía de una túnica corta, unas mallas y, por supuesto, unas mangas verdes. El problema es que estos antidisturbios antiguos no eran muy eficaces, y parece que solían llegar con demasiada frecuencia tarde a la escena del crimen, así que se quedaron para los restos como muestra de que la puntualidad, aunque sea británica, siempre es mejor.

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[LE}> «Gripe aviar» y «gripe aviaria», formas válidas

Tanto gripe aviar como gripe aviaria son formas adecuadas para denominar a la enfermedad producida por el virus de la gripe A de origen aviar.

Uso adecuado

  • Europa atraviesa la epidemia de gripe aviar más devastadora.
  • Detectan el segundo foco de gripe aviaria en aves silvestres.
  • La expansión de la gripe aviar avanza.

El Diccionario de la lengua española recoge el adjetivo ‘aviario’, el cual remite a aviar, que significa ‘perteneciente o relativo a las aves’. Por su parte, el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina de España, señala que gripe aviar es el nombre de la enfermedad respiratoria provocada por el virus de la gripe A y cuyo huésped original es un ave. La misma obra indica que también se registra gripe aviaria. Así pues, ambas formas son adecuadas para nombrar a esta enfermedad.

Asimismo, se documentan las variantes con el sustantivo gripa, que, como señala el Diccionario de americanismos, se emplea en países como México y Colombia: «Se debe a los casos de gripa aviar que se están detectando desde noviembre».

Otras alternativas para referirse a esta enfermedad son ‘influenza aviar’ o ‘peste aviar’, pues, según el diccionario académico, influenza es sinónimo de gripe, y el Diccionario del estudiante define peste como ‘enfermedad contagiosa y grave, que afecta a personas o a algunos animales, y que causa grandes epidemias’.

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[LE}> Cumbre de la Celac: claves de redacción

Con motivo de la VII Cumbre de Jefes de Estado de la Celac, que se celebra estos días en Buenos Aires, se ofrece una serie de recomendaciones sobre algunos términos y expresiones que pueden plantear dudas.

1. Celac, mejor que CELAC. Celac es el acrónimo de Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Por tener más de cuatro letras, lo recomendable es escribirlo con mayúscula sólo en la inicial (Celac, en lugar de CELAC), de acuerdo con lo que indica la Ortografía de la lengua española. Lo mismo sucede con Mercosur (Mercado Común del Sur) o Caricom (Comunidad del Caribe).

2. Las siglas, invariables en plural escrito. Se recomienda mantener las siglas invariables en plural en la forma escrita, de tal manera que se escribe el TLC y los TLC (no TLC’s ni TLCs), una ONG y ochocientas ONG (no ONG’s ni ONGs).

3. Los cargos y autoridades, con inicial minúscula. Los sustantivos que designan cargos o autoridades, como presidenta, canciller, primer ministro, etc., se escriben con minúscula inicial.

4. Homólogo no es equivalente a homónimo. Para expresar que alguien cumple una función similar a la de otro, lo apropiado es referirse a este como su homólogo, no su homónimo: «El presidente de Chile se reunió con sus homólogos americanos».

5. Pro tempore, sin tilde y en cursiva. La expresión latina pro tempore, habitual en frases como «Argentina asume la presidencia pro tempore de la Celac», se escribe sin tilde y en cursiva, o entre comillas si no se dispone de ese tipo de letra, por tratarse de una locución latina.

6. Las palabras sesión, reunión, encuentro…, en minúscula. Lo apropiado es escribir en minúscula, excepto si forman parte de un nombre propio, palabras como reunión, encuentro, sesión, etc.: reunión ministerial de trabajo, encuentro de embajadores, sesión plenaria, grupo de reflexión…

7. Hoja de ruta, alternativas. Para evitar su uso excesivo, se recuerda que la expresión ‘hoja de ruta’ puede sustituirse por plan (de actuación), agenda, proceso, programación, planificación, cronograma…

8. La escritura de los números. En los números de cuatro dígitos no se usa el punto de millar ni la coma: «La cumbre es cubierta por 1500 periodistas» (no «1.500» ni «1,500»). Además, en la escritura de los adjetivos numerales compuestos no es apropiado mezclar cifras y letras y escribir «El comercio bilateral ascendió a 64 mil 327.4 millones de dólares» en lugar de «… 64 327.4 millones de…». (NotaCMP.- ¿Que en los números de cuatro dígitos no se usa el punto de millar ni la coma? ¿Y por qué? Seguiré usando el punto)

9. El signo % se escribe separado de la cifra. En la escritura de porcentajes, el símbolo % se escribe separado de la cifra a la que acompaña, tal como indica la Ortografía: «Cepal proyecta un crecimiento del 1,3 % para América Latina y el Caribe». (NotaCMP.- Seguiré poniéndolo pegado a la cifra. Es cuestión de economía)

10. Bonaerense y porteño no significan lo mismo. El gentilicio y adjetivo adecuado para aludir a las personas naturales de la ciudad de Buenos Aires es porteño. En cambio, bonaerense se emplea para referirse a lo relativo y perteneciente a la provincia de Buenos Aires, cuya capital es La Plata.

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[LE}> «Enseguida» y «en seguida», grafías válidas

Tanto en seguida como enseguida son formas adecuadas, aunque se prefiere el uso de esta última.

Uso adecuado

  • Aunque abrió en una época complicada, enseguida se notó su apertura en las calles de la ciudad.
  • En seguida se distinguió por actuar con decisión, audacia y rapidez ante las crisis.

Según la Ortografía de la lengua española, estas expresiones se usan con el significado de ‘inmediatamente a continuación’ o ‘en muy poco tiempo’ y, si bien se considera válida la grafía en dos palabras (en seguida), es preferible su escritura en una sola palabra (enseguida), puesto que, de acuerdo con el Diccionario panhispánico de dudas, es la más extendida en el uso.

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[LE}> «La peor situación imaginable», no «inimaginable»

El término imaginable, no inimaginable, es el apropiado cuando se usa con un sustantivo y un adjetivo del tipo peor o mayor en secuencias como la mayor felicidad imaginable.

Uso inadecuado

  • Washington y sus aliados se ponen en alerta ante la eventualidad del peor escenario inimaginable.
  • Llevan su dinero para que se multiplique a la mayor velocidad inimaginable.
  • Llegar hasta el cabo es disfrutar de las mejores vistas inimaginables.

Uso adecuado

  • Washington y sus aliados se ponen en alerta ante la eventualidad del peor escenario imaginable.
  • Llevan su dinero para que se multiplique a la mayor velocidad imaginable.
  • Llegar hasta el cabo es disfrutar de las mejores vistas imaginables.

Como indica la Nueva gramática de la lengua española, en este tipo de construcciones superlativas se encuentran, entre otros, los adjetivos concebible, imaginable o posible, que al combinarse con un sustantivo y un adjetivo como peor, mejor, mayor o menor permiten elegir de entre las opciones que uno concibe, imagina o cree posibles. Así, el peor escenario imaginable significa ‘el peor escenario de los imaginables’ o ‘el peor escenario que se puede imaginar’.

Por lo tanto, cuando aparecen los adjetivos mencionados anteriormente (peor, mejor…) no es adecuado emplear inimaginable, inconcebible o imposible debido a su significado, ya que el peor escenario inimaginable equivaldría a ‘el peor escenario de aquéllos que no se pueden imaginar’. Su uso se puede deber a un cruce con secuencias como un escenario inimaginable (‘un escenario tan malo que no se puede ni imaginar’) o «Los usuarios consumen las series a una velocidad inimaginable», donde el significado superlativo se asemeja al de las construcciones anteriores.

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[LE}> La expresión «ex alto cargo» se escribe en tres palabras

La expresión ex alto cargo, en la que el prefijo se aplica a una base pluriverbal, se escribe en tres palabras, y no exalto cargo.

Uso no adecuado

  • Condenado a cadena perpetua por corrupción un exalto cargo del Ejército chino.
  • Nombra a un exalto cargo de finanzas como nuevo embajador en Colombia.
  • Un exalto cargo de Rabat, detenido por apropiación de relojes.

Uso adecuado

  • Condenado a cadena perpetua por corrupción un ex alto cargo del Ejército chino.
  • Nombra a un ex alto cargo de finanzas como nuevo embajador en Colombia.
  • Un ex alto cargo de Rabat, detenido por apropiación de relojes.

Según las normas establecidas en la ortografía académica, el prefijo ‘ex-‘ va unido a la palabra que le sigue, aunque con cierto número de excepciones. Entre ellas se encuentran las bases pluriverbales, es decir, las combinaciones de palabras que funcionan con un sentido y un valor gramatical unitario (chico de los recados, pena de muerte), en las que el prefijo se separa con un espacio.

En este caso se encuentra ‘alto cargo’, que funciona de modo indivisible con el significado de ‘empleo de elevada responsabilidad’ o ‘persona que desempeña un alto cargo’, por lo que lo adecuado es escribir ‘ex alto cargo’ cuando se alude a alguien que ha dejado de tener ese empleo.

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[LE}> ¿Quién era Rita la Cantaora? El origen de una expresión popular

21/01/2022

Carmen Macías

En esos márgenes de la herencia oral, algunos nombres han quedado despojados de su identidad. Al contrario de lo que pudiera parecer, el refrán a veces olvida el relato mismo del que surge

«De tan famosa, llegó a ser para la nueva generación sólo un refrán. ‘¡Anda, que te vea Rita la Cantaora!’. ¿A quién no le han dicho esto alguna vez? Pero Rita no es sólo un refrán», escribió la periodista Luisa Carnés para dar paso a su entrevista en la edición del 8 de junio de 1935 del diario ‘La Estampa’.

A Rita le dejamos aquello que no queremos hacer, le hacemos ir allí donde no nos apetece ir. Es nuestro comodín diario, una invocación popular, la mujer sin rostro en boca de todos, el misterio del refrán repetido hasta la saciedad… ¿Desde cuándo?

En esos márgenes de la herencia oral que atraviesa cualquier época, algunos nombres han quedado despojados de su identidad. Al contrario de lo que pudiera parecer, el refrán a veces olvida el relato mismo del que surge, crea un péndulo distinto para su devenir. Ahí mismo, la figura de personas como Rita se mantienen en suspense, en una calle sin salida, como dice la copla: «Ni estoy viva, ni estoy muerta, ni soltera, ni casá. Y en mi calle sin salía, ya no puedo caminar, ni de noche, ni de día, ni pa’lante, ni pa’trás».

Con nombre y apellidos

Aunque la identidad de Rita es precisamente ésa: la cantaora. Fue, efectivamente, cantaora. Esta gaditana de nacimiento (algunos historiadores ubican su origen en Jerez de la Frontera, mientras que otros aseguran que nació en Sanlúcar de Barrameda) fue el rostro que evidenciaba el flamenco. En el centro de todos los carteles, conjuraba la voz de un pueblo en trance.

Rita Giménez García, ése fue su nombre y así se la conoció cuando empezó a cantar. Como recoge la Real Academia de la Historia: «Desde muy joven, Rita la Cantaora se inició cantando coplas en reuniones familiares o de su vecindad, hasta que un agente teatral oyó su cante y la contrató para actuar junto a la bailaora Juana la Macarrona y el cantaor Antonio Ortega Escalona Juan Breva, en los cafés cantantes madrileños».

Nació en 1859, y en 1885 era ya una inspiración. Su voz, arraigada pronto en la conciencia de la sociedad de aquel momento, se escuchaba en todas partes. La investigadora y comunicadora Ángeles Cruzado explica en su blog ‘Flamencas por derecho’ que debutó en Madrid, en el Café Romero de la calle Alcalá donde comenzó a actuar con artistas consagrados como la Macarrona y el cantaor Antonio Ortega.

Una referencia joven del flamenco antiguo

Así lo recogía también Carnés, transcribiendo las palabras de la propia Rita: «Una ve me oyó un agente teatrá, y me contrató. Trabajé la primera ve con la Macarrona y Juan Bieva». En aquella entrevista, la periodista aseguraba que las raíces de Rita provenían de Jerez.

Rita García, o Rita la de Jerez, como la nombran algunos de los carteles para sus primeras actuaciones, era una referencia joven del flamenco antiguo. Entre el final del siglo XIX y los comienzos del nuevo siglo, los tablaos de los cafés cantantes la querían y la buscaban, el público le aplaudía. En 1885, la revista ‘El Enano’ plasmó aquella admiración colectiva en forma poema. Era ya Rita la Cantaora:

«Del pueblo andaluz señora.
Todo el elogio merece.
Que su mirar enamora,
Que una rosa que florece
Es Rita la cantaora».

«Que lo haga Rita»

Se consagró como una de las mejores cantaoras de su generación. «Rita interpretaba con maestría los cantes considerados más difíciles, sobre todo las malagueñas y soleares», sostiene Cruzado al respecto. Por si fuera poco, también bailaba y era capaz de sostener prácticamente sola el espectáculo que ofrecía por apenas unos duros.

«Rita pasó al imaginario popular precisamente por esto: por su pasión por el cante y el baile, por aparecer en todos los cafés y teatros madrileños. Dicen que nunca decía que no a una actuación, dándole igual cuánto cobrara o incluso haciéndolo gratis», añaden desde la revista ‘La Poderío’.

Ahí está, como la fama, el comienzo de la leyenda: en el mundo flamenco se empezó a popularizar el dicho de «que lo haga Rita la Cantaora», porque Rita siempre estaba dispuesta a cantar y bailar.

Envuelta por el dicho

Parece ser, asegura la Real Academia de la Historia, que Rita la Cantaora se hizo muy popular en el barrio del Cerro (vivió gran parte de su vida en Carabanchel) por su «gracejo jerezano» y su «carácter alegre y dicharachero, pletórico de frases chispeantes, que fueron envolviendo su vida, quedando inmortalizada por el popular dicho».

No obstante, no es la única explicación para la popularización de esta frase. Además de su disposición para arrancarse por cualquier palo o en el baile cada vez que el público se lo pedía, otros autores entienden que precisamente su facilidad para desempeñar su arte despertó la envidia en otros artistas que utilizaban la expresión mencionándola como algo negativo: que lo hiciera Rita, que era más «barata».

Aunque su última actuación tuvo lugar en 1934, nadie ha dejado de nombrarla, como aquéllos que le pedían más y más y más espectáculo. «Lo púe ser to», le respondió a Carnés, pero murió «más pobre que las ratas» durante la Guerra Civil, en la localidad valenciana de Zorita del Maestrazgo, lejos de su tierra, de su historia contada por ella misma.

«Como dise esa copla que yo tenía en mi repertorio, y que me gusta mucho. Verá usté:

‘Males que acarrea er tiempo,
quien pudiera penetrarlos,
para ponerle remedio
ante que viniera er daño».

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[LE}> «Hemiplejia» y «hemiplejía», acentuaciones válidas

Tanto hemiplejia como hemiplejía son grafías válidas, tal y como se recoge en el Diccionario de la lengua española.

Uso adecuado

  • El escritor confesaba que, si el coágulo se hubiese desplazado, podría haberle provocado una hemiplejia.
  • De forma general, la hemiplejía se define como una parálisis total o parcial que afecta a la mitad del cuerpo.

El Diccionario panhispánico de dudas explica que los sustantivos que terminan en ‘-plejia’ o ‘-plejía’ admiten dos acentuaciones: con diptongo (hemiplejia, tetraplejia, paraplejia…, sin tilde) y con hiato (hemiplejía, tetraplejía, paraplejía…, con tilde en la ‘i’). No obstante, y según esta misma obra, en el español actual son más frecuentes las voces que acaban en ‘-plejia’. La palabra apoplejía es una excepción, ya que slo se considera válida esa forma (no apoplejia).´

Por otra parte, se recuerda que estos términos, así como sus derivados (tetrapléjico, parapléjico, hemipléjico…), se escriben con ‘jota’, no con ‘ge’.

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[LE}> «Adaptar» o «personalizar», alternativas a «customizar»

Adaptar o personalizar son alternativas en español para sustituir el calco customizar, utilizado con el sentido de ‘adaptar o personalizar algo al gusto personal’.

Uso no recomendado

  • Cómo puedes customizar la estantería con estos complementos.
  • Si no tienes demasiado tiempo, siempre es una buena opción customizar algunos helados que puedes comprar ya preparados.
  • Recoge mucha información práctica y consejos útiles para customizar el vehículo, cocinar o cuidar el medioambiente.

Uso recomendado

  • Cómo puedes personalizar la estantería con estos complementos.
  • Si no tienes demasiado tiempo, siempre es una buena opción adaptar algunos helados que puedes comprar ya preparados.
  • Recoge mucha información práctica y consejos útiles para tunear el vehículo, cocinar o cuidar el medioambiente.

La voz customizar es un calco del inglés customize y está recogida en diccionarios de uso como el Clave o el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos, con el significado de ‘referido a un producto, adaptarlo al gusto y a las necesidades del usuario’. Sin embargo, y dado que es innecesaria y puede resultar poco transparente para quienes no conozcan ese idioma, es preferible recurrir a verbos como personalizar, adaptar, arreglar o hacer a medida.

Por otro lado, conviene recordar que el Diccionario de la lengua española recoge el término tunear y lo define como ‘adaptar algo, especialmente un vehículo, a los gustos o intereses personales’.

En cualquier caso, dado que la palabra ‘customizar’ (al igual que su derivado ‘customización’) está ya extendida y se ajusta a las pautas ortográficas del español, lo apropiado, si se decide utilizarla, es escribirla sin resalte, es decir, sin cursiva ni comillas (NotaCMP. Por fin una decisión razonable). Es impropia la variante ‘costumizar’, intercambiando la u y la o, que se ve en ocasiones.

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