[LE}– Origen de palabras, dichos o expresiones: Bombero

28-11-13

Amando de Miguel

Agustín Fuentes me aclara técnicamente el curioso nombre de bomberos que reciben los funcionarios encargados de apagar los incendios y otros sucesos que producen alarma.

En efecto, históricamente su primera función más novedosa fue la de manejar las bombas hidráulicas para dar presión al agua que salía por las mangueras. Pero hay mil clases de bombas (aparte de las que explotan o explosionan), que don Agustín conoce al dedillo.

Por otra parte, los bomberos acuden a apagar incendios y a otras mil incidencias terribles. Por eso los bomberos son los funcionarios de mayor prestigio. Lo siento por los abogados del Estado. Aun así, sigo diciendo que los bomberos deberían recibir una etiqueta profesional más realista.

Para seguir con la moda de las siglas y las etiquetas trinitarias podrían ser expertos en eventos catastróficos (EEC) o bien brigadas de sucesos desastrosos (BCD).

Una cosa que llama la atención es el uniforme de los bomberos, un diseño entre teatral y futurista. Me parece sumamente injusta la expresión «tener ideas de bombero» para indicar torpeza y falta de ingenio. Las ideas que tienen los bomberos muchas veces salvan vidas con el riesgo de perder las suyas.

Fuente

[LE}– ‘Escrache’, palabra del año para la Fundéu

30/12/2013

Escrache, un término que alude a las manifestaciones convocadas frente a los domicilios de políticos y otros personajes públicos, es la palabra del año 2013 para la Fundación del Español Urgente.

Por primera vez en sus ocho años de vida, la Fundéu ha elegido su palabra del año de entre las muchas sobre las que se ha pronunciado, ya sea en sus recomendaciones diarias, ya en las respuestas a las consultas recibidas durante los últimos doce meses.

«Buscábamos una palabra que tuviera cierto interés desde el punto de vista lingüístico, bien por su origen o por cómo está formada, y que haya estado en el primer plano de la actualidad en los últimos meses», explica el director general de la Fundéu, Joaquín Muller.

«Escrache reúne cualidades en los dos aspectos: es una palabra con un origen no del todo cierto, pero muy interesante, que ha llegado al español de España desde el de Argentina y Uruguay, y que se convirtió en protagonista de la actualidad y en el centro de una polémica en la que se cruzaban los elementos lingüísticos y los políticos», aclara Muller.

El Diccionario de la Real Academia Española no incluye ese término, pero sí el verbo escrachar como una expresión coloquial propia del español rioplatense con dos significados: ‘romper, destruir o aplastar’ y ‘fotografiar a una persona’.

El Diccionario de Americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, añade que en esos países escrachar significa también ‘dejar en evidencia a alguien’.

Y para el sustantivo escrache aporta la definición que ha popularizado el término fuera de su ámbito original: ‘manifestación popular de denuncia contra una persona pública a la que se acusa de haber cometido delitos graves o actos de corrupción y que, en general, se realiza frente a su domicilio o en algún otro lugar público al que deba concurrir la persona denunciada’.

Con ese sentido y en el contexto de la investigación de los crímenes de sus dictaduras, empezó a emplearse con frecuencia en los medios de comunicación argentinos y uruguayos en los años 90.

En España la palabra se populariza durante las protestas organizadas en los primeros meses de 2013 por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).

Muy pronto, a la polémica generada por ese tipo de acciones, que llevó incluso a reformas legales para regular estas manifestaciones, se sumó otra sobre el propio uso del término, que para algunos representantes políticos no era más que un eufemismo para lo que consideraban un auténtico «acoso con métodos violentos».

La polémica llegó incluso al seno de la Policía cuando un sindicato denunció que se había pedido a los agentes que no empleasen la palabra escrache en sus comunicaciones y diligencias, aunque luego el Ministerio del Interior aclaró que había instado a no usarla porque no se adapta a la terminología de la legislación actual.

Respecto al origen del término, hay varias teorías. Unas lo sitúan en el italiano schiacciare (‘aplastar, astillar, machacar’) o en el genovés scraccâ (‘escupir’), términos que habrían llegado al español a través del lunfardo, una jerga originalmente empleada por las clases más bajas de Buenos Aires, muchos de cuyos integrantes provenían de Italia.

Para otros existe una conexión clara con el inglés to scrach (‘arañar, rasguñar, marcar’). De hecho, en el español de los Estados Unidos se usa escrache como ‘arañazo o rasguño’, como recoge el Diccionario de Americanismos.

Esa combinación de factores lingüísticos y de actualidad es, explica Muller, la que justifica que escrache sea la palabra del año para la Fundéu una fundación constituida por la Agencia EFE y el BBVA, que trabaja asesorada por la Real Academia Española y que tiene como principal objetivo velar por el buen uso del idioma en los medios de comunicación.

Los filólogos y periodistas que trabajan en esta organización hicieron una primera selección de doce términos entre los que, además de la finalmente elegida, figuraban varios vocablos relacionados de algún modo con la situación económica, como copago, emprender, ere —la forma lexicalizada de la sigla ERE—, quita y austericidio.

El mundo de internet y las redes sociales estaban presentes con voces como meme, autofoto y wasapear. La docena de palabras aspirantes se completaba con un término del mundo de la ciencia (bosón), otro del deporte (cholismo) y, por último, con la forma expapa, una palabra que en más de dos mil años de historia de la Iglesia no había habido apenas ocasión de emplear, pero que saltó a las páginas de los medios con ocasión de la renuncia de Benedicto XVI.

Fuente

[LE}– ‘Tiempo’ no es lo mismo que ‘meteorología’ ni ‘climatología’

30/12/2013

Las expresiones condiciones atmosféricas, estado del tiempo o, simplemente, tiempo son las adecuadas para hablar del estado atmosférico en un lugar y un momento dados.

Sin embargo, no es raro que en las noticias se usen los términos meteorología y climatología para referirse al tiempo atmosférico:

  • «El partido se ha suspendido debido a la meteorología adversa de las últimas horas» o
  • «El inicio de las obras está previsto para después del invierno, para evitar complicaciones por la mala climatología».

En propiedad, la meteorología es la ‘ciencia que estudia los fenómenos atmosféricos’ y la climatología es el ‘estudio del clima’ y el ‘conjunto de las características propias del clima de una región determinada’, tal como explica el Diccionario Panhispánico de Dudas; es decir, son disciplinas que estudian y caracterizan el tiempo desde diferentes puntos de vista, pero no se aplican al tiempo en sí.

Por ello, resulta más apropiado hablar de estado del tiempo, condiciones atmosféricas, condiciones meteorológicas o tiempo atmosférico, así como de buen tiempo, tiempo soleado, mal tiempo, tiempo lluvioso y otras expresiones similares

De este modo, en los ejemplos anteriores podría haberse escrito

  • «El partido se ha suspendido debido a las condiciones atmosféricas adversas de las últimas horas» o
  • «El inicio de las obras está previsto para después del invierno, para evitar complicaciones por el mal tiempo».

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Vale su peso en oro

31 enero 2013

Cuando se quieren destacar las bondades y virtudes de una persona es muy común utilizar la expresión “vale su peso en oro”.

Es una de esas frases hechas sobre cuyo origen existen varias hipótesis, siendo todas muy similares en las explicaciones, aunque varía algún elemento de la historia.

En primer lugar están las que señalan que proviene de los pueblos bárbaros del norte de Europa, quienes tenían entre sus leyes una que castigaba a los asesinos a compensar a los herederos de la persona a la que habían matado con el pago de tantas monedas y metales preciosos como peso tenía el difunto.  

En caso de no querer o no poder realizar dicho pago, el asesino sería condenado a muerte.

Existen versiones que señalan la costumbre que se puso en práctica durante la Edad Media y que consistía en raptar a una persona adinerada y pedir como rescate el peso del secuestrado en oro y joyas.

Por último, cabe destacar las promesas que realizaban algunas personas devotas, quienes ofrecían a un Santo el peso en oro de un familiar enfermo si éste era sanado.

Entre las muchas historias relacionadas con esto está la que relata San Gregorio de Tours, quien explica cómo en el año 550, Carriarico, el rey de los Suevos (pueblo asentado en el noroeste de la península ibérica), renunció al arrianismo y se convirtió en católico, haciéndose muy devoto de San Martín de Tours, tras pedir a éste que sanase a su hijo, gravemente enfermo.

Según cuentan algunas crónicas de la época, el vástago real sanó por completo, y el monarca, a modo de agradecimiento, hizo depositar en la tumba del santo el equivalente en oro y plata al peso de su hijo.

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Tener más cuento que Calleja

08 febrero 2013

clip_image001

Cuando alguien tiene una gran inventiva, pone muchas excusas, exagera una dolencia/enfermedad, o le echa a alguna cosa mucho embuste/engaño, es habitual usar con esa persona la expresión «tiene más cuento que Calleja».

Saturnino Calleja fue el propietario de la Editorial Calleja, en la que desde el año 1879 empezó a publicar libros de cuentos.

Su particularidad residía en la sencillez con la que estaban realizados, y su bajo precio, lo que propició que tuvieran una gran demanda y se hicieran muy populares. Eran libros entretenidos y llenos de ilustraciones, algo que ayudó a venderlos muy fácilmente.

La Editorial Calleja publicó alrededor de 3.000 títulos, la mayoría cuentos, lo que hizo que rápidamente se empezara a utilizar la expresión «tienes más cuento que Calleja».

[LE}– ‘Adenda’, no ‘addenda’ ni ‘addendum’

24/12/2013

El término adenda, que alude a un añadido que se hace al final de un texto, se escribe sin duplicar ninguna d, pues es un término ya adaptado al español a partir de la voz latina addenda, forma que desaconseja la Ortografía Académica.

En las noticias se puede ver escrita esta palabra de modo inapropiado, como en los siguientes ejemplos:

  • «Se aprobó en la sesión plenaria la addenda al convenio» o
  • «El referido acuerdo ha sido objeto de modificaciones y addendas posteriores».

Tal como señala la Ortografía Académica, el sistema gráfico del español rechaza la duplicación de consonantes, por lo que en los préstamos de voces extranjeras se simplifican: brócoli, túnel, chóped, rali, dosier, etc. Éste es también el caso de adenda, por lo que en los ejemplos anteriores habría sido preferible haber escrito

  • «Se aprobó en la sesión plenaria la adenda al convenio» o
  • «El referido acuerdo ha sido objeto de modificaciones y adendas posteriores».

Al igual que ocurre con otras palabras de la lengua especializada, como bacteria, el vocablo adenda se ha incorporado al español con significación singular aunque en su origen latino sea plural, por lo que no hay necesidad de introducir la variante addendum, que probablemente se usa por influencia del inglés.

El plural de adenda es adendas.

Fuente

[LE}– 16 hermosas palabras del castellano que están en peligro de extinción

19/12/2013

El idioma es un organismo vivo que se encuentra en una situación constante de cambio y movimiento.

Gracias a esa enorme flexibilidad, el español es capaz de adaptarse rápidamente a los cambios que la sociedad impone en su uso. Esta característica, por desgracia, posee también una parte negativa, pues las palabras que caen en el desuso corren el riesgo de desaparecer con una rapidez cada vez mayor.

Por eso, cientos de sustantivos que eran de uso común hace apenas medio siglo, hoy se encuentran al borde de la desaparición.

Quizás con la intención de evitar que corran esa suerte, en «Yorokobu», web ganadora del Premio Especial del Jurado en los Bitácoras 2011, han elaborado una lista con 16 vocablos extraídos del libro “Palabras moribundas”, escrito por Pilar G. Mouton y Álex Grijelmo, que corren serio riesgo de extinción.

1.- Archiperres

Esta definición de trasto, cosa inútil, se emplea en la zona de Burgos y es frecuente en la zona de la Rioja Alavesa, mientras que la variante “achiperris” es más bien madrileña.

En Navalcán (Toledo), en cambio, se usa para referirse a los collares, pulseras y demás abalorios de alguien que va muy sobrecargado.

2.- Aviador

La definición de esta palabra —«Dícese de la persona que gobierna un aparato de aviación o que va en él»— ha cambiado muy poco desde su inclusión en el diccionario en 1914.

Posiblemente por, ello al escucharla, prácticamente todo el mundo piensa en un pionero con gafas de mosca, gorro y sus orejeras. Nada que ver con el mundo de la aviación en la actualidad.

3.- Cuchipanda

La RAE describe esta palabra como “comida que toman juntas y regocijadamente varias personas”.

El tono arcaico de esta definición deriva del hecho de que no ha cambiado desde que se introdujo en el diccionario, en 1884.

4.- Dandi

Aunque ésta designa a un «hombre que se distingue por su extremada elegancia y buen tono», a diferencia de lo que ocurría a mitad del siglo XX, prácticamente nadie la emplea ya en la vida diaria.

Quizá el hecho de que su definición haya cambiado varias veces desde su inclusión en el Diccionario en 1950, tenga algo que ver con ello.

5.- Dulcería

Esta palabra que designa al “establecimiento donde los confiteros hacen y venden los dulces, y que a veces es también salón de té” es aún muy usada en Canarias y América.

En la península, en cambio, se ha sustituido por pastelería o confitería.

6.- Ganapán

Este término, de etimología transparente, significa “Hombre que se gana la vida llevando recados o transportando bultos de un punto a otro”.

7.- Lechería

Esta palabra se utilizaba cuando aún se compraba leche del día, en botella de cristal y se devolvía el casco.

El término se fue borrando a la vez que desaparecían los establecimientos a los que daba nombre.

8.- Niqui

El origen de este vocablo que da nombre a una prenda de punto se encuentra en el alemán. En España entró con una película de Nicholas Ray “Llamar a cualquier puerta”. En ella aparecía un niño llamado Nicky que vestía siempre una camiseta.

A diferencia de lo que ocurrió con Alfred Hitchcock y su “Rebeca”, la moda no cuajó y la palabra ha tenido una vida muy corta en los diccionarios de español.

9.- Pardiez

De amplio uso en el Siglo de Oro, este término hunde sus raíces en la expresión “Par Dios” y la fórmula de juramento “lo juro por Dios”, a las que se cambiaron la “s” por una “z” para evitar decir el nombre de Dios en vano.

En la actualidad su uso es prácticamente nulo.

10.- Parvulito

A pesar de que el DRAE da varios sentidos a esta palabra —”Dicho de un niño: De muy corta edad”, “Inocente, que sabe poco o es fácil de engañar”—, tal vez los que comenzaron sus estudios preescolares a finales de los años 70 o comienzos de los 80 hayan sido los últimos en utilizarla de forma habitual.

“Descocado”, “enagua”, “fetén”, “gallofero”, “pololos” o ”zorrocloco” son las otras palabras condenadas a desaparecer de los diccionarios que completan la curiosa lista elaborada por “Yorokobu”.

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Jalabolas

Diciembre 16, 2013

Si bien la mayor parte de los venezolanos utilizan esa expresión en un tono ligeramente ofensivo, su origen puede sorprender a más de uno, ya que en nada tiene relación con el significado que se le da en la actualidad.

Aunque la expresión no es un insulto ni una grosería, el venezolano suele utilizarla como un adjetivo peyorativo hacia otra persona, pues su significado puede indicar que una persona hace demasiados favores y es muy complaciente con otra, a veces sin ninguna retribución, y se utiliza como expresión vulgar de adular, halagar exageradamente a alguien o intentar persuadirlo de forma zalamera o insistente.

Pero ¿cuál es su origen?

El “jalabola” es quien ejecuta la acción. Contrario a lo que se cree, no tiene nada que ver con halar testículos, cosa que sería dolorosa.

Su origen data de las viejas cárceles venezolanas donde los presos usaban grilletes. Aquéllos con mayor poder económico o influencia tenían a su “jalabolas” particular que les ayudaba a cargar o arrimar las pesadas bolas de hierro que tenían aferradas a sus tobillos con cadenas.

Fuente

Cortesía de Ana María Padrón

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Testificar

20-07-12

El origen de la palabra testificar es ciertamente confuso, ya que hay varias versiones y en ninguna hay acuerdo entre las respectivas fuentes.

Por un lado (y parece la más fiable) está la que dice que la palabra testificar proviene de testigo y ésta, a su vez, viene del antiguo ibero testiguar, el cual viene del latín testificare.

A su vez, testificare está compuesto de testis (testigo) y facere (hacer). No se sabe por qué el ibero no tomó testigo directamente de testis.

Por otro lado, testículo viene de testiculus compuesto de testis (testigo) y el sufijo culus que es usado para como diminutivo. Así que los testículos son los “pequeños testigos”.

Hablando de estos “pequeños testigos” otra versión del testificar dice que su procedencia corresponde a que, a falta de Biblia, los romanos juraban decir la verdad apretándose los testículos con la mano derecha, y que de esta costumbre romana procede la palabra testificar.

Y para rizar más el rizo una tercera vía de investigación indica que, después de cada Cónclave, cuando ya se había elegido al cardenal que sería investido como Papa, antes de que éste fuese nombrado definitivamente era sometido a una prueba, realizada por otro cardenal, que había pertenecido también al Cónclave, y que era nombrado para tal.

Esta prueba consistía en que éste último debía tocarle los genitales al futuro Papa, con la mano, para asegurarse y testificar luego a los demás que éste era masculino, evitando así el fraude de haber sido elegida una mujer, que se haría pasar por hombre.

Cortesía de Leonardo Masina