[LE}– Un editorial y una editorial no son lo mismo

25/06/2014

La palabra editorial tiene diferentes significados según se emplee en masculino (un editorial es un artículo de fondo no firmado en un medio de comunicación) o en femenino (una editorial es una empresa editora).

Sin embargo, en ocasiones se emplea incorrectamente la forma femenina para aludir a los artículos que expresan la opinión de un diario u otro medio:

  • «Las editoriales de los grandes diarios internacionales han prestado atención al fenómeno» o
  • «¿Por qué las editoriales de los diarios impresos no mencionaron el suceso?».

Entendiendo que en esos casos la palabra editorial alude a textos periodísticos y no a las empresas editoras, lo apropiado habría sido escribir

  • «Los editoriales de los grandes diarios internacionales han prestado atención al fenómeno» y
  • «¿Por qué los editoriales de los diarios impresos no mencionaron el suceso?».

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[LE}– ‘Urgir de’ es una construcción impropia

24/06/2014

La expresión urgir de algo, con el sentido de ‘necesitar algo con urgencia’, es impropia, tal como señala el Diccionario Panhispánico de Dudas, de las Academias de la Lengua.

En los medios de comunicación aparece en ocasiones este giro, como se ilustra en las siguientes oraciones:

  • «El puente es una de las estructuras que más urgen de intervención»,
  • «La zona sur urgía de un hospital privado» o
  • «El sistema universitario urge de una reforma que nadie se atreve a acometer».

Posibles alternativas a este giro son, en función del contexto, necesitar, precisar,requerir (de), exigir y demandar; aunque igualmente se puede reformular la oración para que urgir tenga la construcción apropiada.

Así, en los ejemplos anteriores podría haberse optado con más propiedad por

  • «El puente es una de las estructuras que más precisan una intervención»,
  • «La zona sur necesitaba con urgencia un hospital privado» y
  • «Urge una reforma del sistema universitario que nadie se atreve a acometer».

Sí es adecuado emplear el verbo urgir con los sentidos de ‘pedir algo con urgencia o apremio’ e ‘instar a alguien a hacer algo sin dilación’, como en

  • «Urge reformar la ley» y
  • «China urgió a Estados Unidos a que corrigiera de inmediato el error»,

y en estos casos no se construye con de.

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[LE}– ‘Chuponeo’, ‘pinchazo’ y ‘chuzada’ no necesitan cursiva

23/06/2014

Palabras como pinchazo, chuponeo y chuzada, que aluden a las escuchas telefónicas, se pueden escribir sin necesidad de destacarlas con cursivas ni comillas, pues son términos ya asentados en el uso general de sus respectivos países.

Aunque estas voces son de origen coloquial, han pasado a la lengua general y se usan con toda normalidad en los medios de comunicación, como en «Colombia, sacudida por nuevo caso de ‘chuzadas’ del DAS»,

  • «Era una oficina de producción de videos, pero no de ‘chuponeo’ telefónico» o
  • «El juez investiga si los ‘pinchazos’ fueron legales»,

en los que se podría haber prescindido de las comillas.

Mientras que pinchazo (España y Argentina) alude a cualquier intervención telefónica, chuponeo (Perú) y chuzada (Colombia) tienen el matiz añadido de que la escucha es ilegal, sin autorización judicial.

Además, se emplean los verbos pinchar, chuponear y chuzar, que tampoco necesitan destacado, de modo que es apropiado escribir

  • «Los espías norteamericanos estadounidenses chuponeaban celulares» o
  • «Había chuzado a los negociadores de paz».

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[LE}– ‘Aductor’ no es lo mismo que ‘abductor’

20/06/2014

Se llama músculo aductor al ‘que tiene como función mover una parte del cuerpo acercándola a su eje’, mientras que se llama músculo abductor al ‘que tiene como función mover una parte del cuerpo alejándola de su eje’, de acuerdo con las definiciones del Diccionario Clave.

En las noticias sobre lesiones deportivas es habitual confundir ambas palabras:

  • «Coentrão no jugará más en el Mundial por una lesión en el aductor»,
  • «El lateral portugués sufre una lesión de grado dos en el abductor derecho»,
  • «Francia sufrió ayer otra baja: el centrocampista Clement Grenier, con un desgarro en el aductor derecho» o
  • «Grenier sufrió este jueves una lesión en un abductor durante un entrenamiento».

Tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas, «aductor (‘que aduce’ y ‘[músculo] que realiza los movimientos de aducción’) no debe confundirse con abductor».

Así pues, más allá del parte médico oficial en estos casos concretos, es necesario asegurarse siempre de cuál es el músculo afectado y, en función de ello, escribir aductor o abductor.

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[LE}– ‘Penalti’, mejor que ‘penalty’

13/06/2014

Penalti es la adaptación gráfica del anglicismo penalty, ‘máxima sanción que se aplica a ciertas faltas del juego cometidas por un equipo dentro de su área’, de acuerdo con la definición de la RAE.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Un penalty de escándalo permitió a Brasil iniciar el Mundial con una victoria»,
  • «Fred se deja caer y el árbitro se inventa un penalty inexistente» o
  • «Nishimura señaló un penalty que solo él vio».

De acuerdo con la Academia, «es ajena a la ortografía del español la presencia de -y a final de palabra precedida de consonante», por lo que lo apropiado es escribir penalti, con i latina.

Por otra parte, el Diccionario panhispánico de dudas señala que se trata de una palabra llana, por lo que se pronuncia /penálti/, no /pénalti/. Además, recoge como variantes penal, que es la forma extendida en América, o pena máxima.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir 

  • «Un penalti de escándalo permitió a Brasil iniciar el Mundial con una victoria»,
  • «Fred se deja caer, y el árbitro se inventa un penalti inexistente» y
  • «Nishimura señaló un penalti que solo él vio».

El plural de este sustantivo es penaltis, no penalties ni penaltys.

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[LE}– Escritura del prefijo ‘super-‘

10/06/2014

Conforme a las normas de la Ortografía, el prefijo super- se escribe unido a la palabra a la que antecede, sin tilde y sin guión ni espacio intermedio.

Sin embargo, en los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como

  • «Se han animado a hacer más series con personajes de cómics y súper héroes»,
  • «Un súper desayuno simple, rápido y fácil de llevar» o
  • «El New York City Football Club anunció el fichaje de su primer jugador, la super estrella española David Villa».

Excepcionalmente, y como ocurre con todos los prefijos, se escribe separado de la base a la que afecta cuando ésta está formada por un conjunto de palabras con un significado unitario (super de moda, super a gusto…)*.

Únicamente llevará tilde si se emplea como sustantivo, equivalente a supermercado o a un tipo de gasolina («Lo compramos en el súper», «Este año la súper subirá de precio») y cuando se utiliza como adverbio o adjetivo pospuesto al sustantivo («Es una idea súper», «Lo pasamos súper en la fiesta»).

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir 

  • «Se han animado a hacer más series con personajes de cómics y superhéroes»,
  • «Un superdesayuno simple, rápido y fácil de llevar» y
  • «El New York City Football Club anunció el fichaje de su primer jugador, la superestrella española David Villa».

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(*) NotaCMP.- Me temo que en estos casos también lleva tilde, pues de no ponérselo tendría que pronunciarse como palabra terminada en -er, o sea, aguda.

[LE}– El origen de ‘poner los cuernos’, ‘dormir la mona’ o ‘manda huevos’

09/06/2014

La filóloga Héloïse Guerrier desvela de dónde vienen algunas de las expresiones castizas más empleadas.

Cuando en la Edad Media un señor feudal ponía en práctica el derecho de pernada sobre la esposa de un vasallo, se colocaba en la casa una cornamenta de ciervo que dio origen a la conocida frase «poner los cuernos», una de las expresiones cuyo origen revela la filóloga Héloïse Guerrier .

La filóloga francesa analiza castizos modismos, como «estar en todos los fregados», «dar el coñazo» o «cágate lorito», ante el desconcierto que le produjeron como extranjera estas expresiones populares formadas con palabras y términos sencillos, entre el surrealismo y lo escatológico, y cuyo significado real no tiene nada que ver con lo enunciado.

A Guerrier (Francia, 1981), que estudió filología hispánica en la Sorbona, el interés por estas frases le vino cuando se trasladó a vivir a Madrid, hace diez años. «En la Facultad no te enseñan las expresiones de este tipo que se usan en la calle, y las españolas son muy gráficas: «cagarse en la leche», «montar un pollo», «que te folle un pez»… Yo me las apuntaba porque si te paras a pensar en ellas son verdaderamente perturbadoras», explica.

Investigó su origen en diccionarios de dichos, frases hechas y populares (como los de Buitrago, Celdrán o Seco), «buceó» por internet y comprobó que detrás de cada una de esas expresiones «había mucha miga».

La filóloga analizó la etimología, cuál era el uso inicial, en qué contexto se creó, y cómo habían ido evolucionando.

«Dormir la mona», por ejemplo, se remonta al siglo XVI y hace referencia a la costumbre que había de dar vino a los monos para ver el efecto que les provocaba.

«Montar un pollo» viene de la palabra poyo, un banco de piedra arrimado a la pared junto a la puerta de las casas de los pueblos. Así se llamaba en el siglo XIX al podio en el que los oradores pronunciaban sus discursos en las plazas, y que solían terminar en polémicas y encendidas discusiones.

«Manda huevos» es la versión romance del «mandat opus!» (= la necesidad obliga), que se empleaba en el ámbito jurídico.

Por encima del machismo residual que lleva consigo en ocasiones la lengua —»es la polla» para referirse a algo positivo, mientras que «menudo coñazo» se asocia a algo negativo—, Guerrier encontró que muchas expresiones utilizaban palabras vinculadas a la comida y al sexo: «estar metido en el ajo», «que te den morcilla», «joder la marrana», «echar un polvo»,…

«En Francia hay expresiones así, pero aquí son más bestias», comenta Guerrier, que aún recuerda su sorpresa cuando un compañero de Astiberri, cansado de que algunos autores se pasaran por la editorial sin avisar, gritó: «Esto parece el coño de la Bernarda».

Esta extraña frase hace referencia a una curandera granadina cuya vagina se halló intacta al desenterrarla, pero en otras, se dio por vencida ante la dificultad para convertirlas en una imagen.

«Frases como «no tengo el chichi para farolillos» y con «verdades como templos» tuvo que sacarlas de la lista porque eran demasiado complicadas», comenta sonriente.

Las explicaciones de las locuciones está traducida al inglés y al francés (tanto en su significado real como literal: «to shit in the milk», «etre fourré dans l’ail«, por citar dos ejemplos) por lo que el glosario saciará la curiosidad de los nativos y ayudará a combatir las dudas de los extranjeros que suelen «hacerse la picha un lío» cuando buscan la literalidad de algunas expresiones.

Para el escritor Pablo Martín Sánchez, la obra de Guerrier presenta «una combinación hilarante de modismos y de imágenes que producen cosquillas en el cerebro».

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[LE}– ‘Crispar’ o ‘encrespar’, no ‘encrispar’

09/06/2014

Los verbos crispar y encrespar son los adecuados para expresar la idea de irritación, exasperación o enfurecimiento, y es inapropiada la forma encrispar.

En los medios, sin embargo, aparece ocasionalmente esta última forma, como se comprueba en los siguientes ejemplos:

  • «El Newcastle despide la temporada con una victoria para brindar una alegría a una encrispada afición» y
  • «La propia Merkel encrispó los contactos gubernamentales».

La grafía encrispar probablemente sea un cruce de dos palabras que en la práctica funcionan como sinónimas: crispar, que según el Diccionario Académico es ‘irritar, exasperar’‚ y encrespar, que es ‘enfurecer, irritar y agitar a una persona o a un animal’.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido más apropiado escribir

  • «El Newcastle despide la temporada con una victoria para brindar una alegría a una crispada afición» y
  • «La propia Merkel encrespó los contactos gubernamentales».

También se ha detectado esta grafía impropia en otros sentidos de encrespar, como en «Ante una solicitud de diálogo se encrispa los bigotes», donde habría sido más adecuado encrespa porque se refiere a que se riza o se eriza los bigotes.

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[LE}– Preposición ‘desde’, uso y abuso

04/06/2014

En ocasiones, se hace un uso abusivo de la preposición desde para indicar mera ubicación, y no origen, y se relega en, que es la más adecuada para estos casos.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «Más de 400 jóvenes europeos analizan desde Berlín las consecuencias de…»,
  • «Desde el Gobierno se insiste en que no hay argumentos para…» o
  • «Desde Zarzuela aseguran que no prescindirán de…».

Según el Diccionario Académico, desde indica origen (‘denota el punto, en tiempo o lugar, de que procede, se origina o ha de empezar a contarse una cosa, un hecho o una distancia’), motivo por el cual su uso para indicar ubicación no puede considerarse, en términos generales, incorrecto.

Sin embargo, en este tipo de oraciones siempre es posible recurrir a en y, en algunos casos, sencillamente suprimir la preposición desde, evitando con ello el posible abuso de unas colocaciones que se han hecho muy frecuentes en el lenguaje informativo de la prensa.

Así, en los ejemplos anteriores, podría haberse dicho que

  • «400 jóvenes europeos analizan en Berlín»,
  • «El Gobierno insiste en…» y
  • «La Zarzuela asegura que…».

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