[Canarias}> El café en La Palma / María Victoria Hernández

09-08-2022

María Victoria Hernández*

Fotografía con plantas de café, 1899

La instantánea viene a corroborar las referencias de citas bibliográficas de mediados y finales del siglo XIX sobre la existencia del cultivo de café en la isla canaria de La Palma

Plantas de café

Una magnifica foto obtenida en el año 1899 en la calle Rosario de Los Llanos de Aridane nos aporta testimonio gráfico de varias plantas adultas de café, al fondo de la foto resaltan majestuosamente.

Esta instantánea viene a corroborar las referencias de citas bibliográficas de mediados y finales del siglo XIX sobre la existencia del cultivo de café en la isla canaria de La Palma.

A finales de 1867, en la aún gallera Circo de Marte se inaugura una muestra titulada ‘Exposición Palmense’. En esta muestra ya estaba café cultivado en la isla. Al clausurarse la exposición se organizó una degustación en la que aparece el café, remitido desde San Andrés y Sauces. Por su parte, el expositor y productor Augusto Cuevas, de Los Llanos de Aridane, participó en la cata con cuatro botellas de licor, entre ellas una de “licor de café”. Una de las exquisiteces del amplio repertorio de licores que se mantienen por tradición en La Palma.

En 1875, los plantíos de café ya eran una realidad creciente en la isla. Así lo recoge una crónica del periódico madrileño El Globo del 16 de diciembre de 1875: en La Palma “se empieza á hacer algunos plantíos de café que se espera con fundamento pueda ser algún día uno de los cultivos de más lucro en estas islas”.

Pocos años después, el hacendado palmero Miguel Sotomayor y Fernández de la Peña figura como expositor de varios productos en la Exposición Universal de París en 1878, obteniendo sendas medallas de bronce por tabaco y café. Es probable que la zona de siembra de Sotomayor fuera Argual, Los Llanos de Aridane, donde por esos años se hacían continuos plantíos de experimentación, adaptación y aclimatación con un sinfín de variedades agrarias. De hecho, aún hoy se conservan algunas de estas plantas, algunas ciertamente exóticas.

De estas antiguas plantas de Argual, de cafetos del siglo XIX, fueron obtenidas las semillas (Arabia, típica) para realizar, por parte de técnicos del Cabildo insular, el semillero de plantas que se han facilitado a los emprendedores miembros de ACILPA (Asociación de Caficultores de la isla de La Palma). En este momento unas 4.250 plantas de café se encuentran sembradas y en fase de producción en una extensión de unas 2 hectáreas.

La fotografía con la que ilustramos este trabajo pertenece al conocido fotógrafo palmero Miguel Brito Rodríguez (1878-1972) y se encuentra en la magnífica colección particular de Rafael Llanos Penedo, de ascendencia palmera por la aridanense familia de los Felipe. Observamos al fondo de la misma lo que estimamos, con reservas, son varias plantas adultas de café lindantes con plátanos y otros árboles. Un interesante testimonio gráfico que agradecemos a su propietario por compartirla en este trabajo.

Las personas que figuran corresponden a la familia del capitán de la Marina mercante, Simón Sosvilla Cáceres, y su mujer, Antonia Felipe y Felipe. Contrajeron matrimonio en la parroquia de N.S. de los Remedios el 4 de enero de 1886. Simón Sosvilla contaba con 26 años cuando contrajo matrimonio, y falleció en Aridane en 1928. Fue capitán de la bricbarca Triunfo, construida en astilleros de La Palma.

Era hijo de María del Rosario Cáceres Sánchez y de Simón Sosvilla Torres, capitán de la Marina mercante, quien en 1863 trajo a Los Llanos de Aridane, a bordo del barco Bella Engracia, los primeros plantones de laureles de India que hoy se encuentran en la plaza de España de esta ciudad.

Antonia Felipe y Felice contaba con 22 años cuando contrajo matrimonio con Simón Sosvilla. Era hija del comerciante aridanense Tomás Felipe Wangüemert y de Francisca Felipe Taño.

Según la relación manuscrita de placas de Miguel Brito, en el Archivo General de La Palma por información facilitada por el investigador José Pablo Vergara, figura que en el año 1899 el fotógrafo obtiene cinco instantáneas que factura a nombre de Simón Sosvilla Felipe, hijo de Sosvilla Cáceres. Estimamos que el segundo apellido es un error dada la corta edad que en 1899 tenía Simón Sosvilla Felipe, quien no siguió la saga familiar de marinos y ejerció el magisterio con escuela en diferentes lugares.

Según el padrón municipal de habitantes del año 1910 de Los Llanos de Aridane aparece Simón Sosvilla Felipe con 10 años de edad. Simón Sosvilla Felipe figura inscrito en el domicilio familiar de la calle Pedro Poggio nº 18, hoy calle Real nº 42, con sus padres Simón y Antonia y sus hermanas Rosario, de 23 años; Ernestina, de 21; Efigenia, de 18; Antonia, de 16 años, y Francisca, de 14. También figura Luisa Sosvilla Cáceres, de 50 años de edad, natural de Santa Cruz de La Palma que debe ser hermana de Simón Sosvilla Cáceres y Josefa Rodríguez Martín de 23 años que debía ser la ayudante de cría de la prole Sosvilla Felipe.

Tal número considerables de mujeres a las que se debieron sumar tías y primas de la rama familiar de los Felipe es el motivo de la instantánea fotográfica. Posiblemente, el maestro Simón Sosvilla sea el niño que figura en brazos de la que suponemos que es su madre, Antonia Felipe.

Conocemos dos fotografías más que debieron ser obtenidas por Brito Rodríguez ese mismo día, lo denota el número importante de personajes femeninos y la indumentaria que visten ese mismo día. Se repiten en las tres placas, y las féminas que posan son 23.

Una de esas instantáneas corresponde a la que se ve al fondo las plantas adultas de cafetos. Dato relevante que nos pone de manifiesto —aunque ya teníamos conocimiento bibliográfico— la existencia del cultivo de café en La Palma en el siglo XIX.

(*) María Victoria Hernández, cronista oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)

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[Canarias}> Teide, Teneguía, Tajogaite… ¿Por qué en Canarias “volcán” se escribe con “T”?

11-08-2022

José María Rodríguez

Teide, Teneguía, Tajogaite… ¿Por qué en Canarias “volcán” se escribe con “T”?

La montaña de casi 200 metros de altura que generó la última erupción en Cumbre Vieja al cabo de 85 días de fuego y destrucción, aún no tiene nombre oficial, pero una consulta popular realizada entre casi 4.300 personas se decantó por llamarle Tajogaite; de nuevo con “T”.

Teide, Teneguía, Timanfaya, Tinguatón, Tao, Tagoro, Taburiente, Tajogaite… La lista de volcanes de Canarias que empiezan con T es tan extensa que lleva a preguntarse por qué esa querencia del isleño por la letra vigésimoprimera del abecedario para nombrar a sus montañas de fuego.

La respuesta está en las raíces de la toponimia tradicional de las islas, aclara a Efe Maximiano Trapero, catedrático de Filología Española y uno de los mayores expertos en esta especialidad de la lingüística, autor de ‘Los guanchismos. Diccionario de toponimia canaria’, obra de referencia premiada por la Real Academia Española.

“Los guanchismos que aún podemos observar en la toponimia tradicional de Canarias proceden del bereber”, explica Trapero, antes de recordar que, en la lengua norteafricana que hablaban los primeros pobladores de estas islas atlánticas, el prefijo “ta”, “te”, “ti” corresponde, en realidad, al artículo femenino en castellano, “la”. En realidad, es ligeramente más complejo, equivaldría a “esto es de… +sustantivo femenino”.

Su opuesto masculino es el prefijo “A”, también muy frecuente en la toponimia de procedencia aborigen, con nombres como Agaete o Agáldar.

¿Qué significa Teide, por ejemplo? En su diccionario, este estudioso subraya que “es difícil” encontrar a algún autor que a lo largo de la historia se haya interesado por los “guanchismos” y que no le haya prestado atención a la palabra Teide.

Hay teorías de distinto tipo, con más o menos fundamento histórico-lingüístico y con más o menos épica, pero en bereber “aydi” significa “perro” y “t” + “aydi”, podría ser “la perrera”.

“El topónimo guanche podría interpretarse, desde el bereber, como ‘perrera’ o ‘lugar donde habitan o abundan los perros’. Y, en efecto, se sabe que los guanches tenían entre sus divinidades infernales a unos perros grandes y lanudos que se les aparecían de noche y con ojos encendidos como el fuego, a quienes identificaban con el demonio [NotaCMP: Guayota], y que este moraba en el interior del gran volcán, de donde salía el fuego”, defiende el catedrático en “Los Guanchismos”.

Si se repara en que los canarios han llamado a los volcanes, de siempre, “montañas” (la voz científica “volcán” se incorporó de forma muy reciente a la toponimia), la lista de “tes” en el mapa de Canarias crece: Tindaya, Tamadaba, Tinamala, Tinaguache…

La montaña de casi 200 metros de altura que generó la última erupción en Cumbre Vieja, en La Palma, al cabo de 85 días de fuego y destrucción, aún no tiene nombre oficial, pero una consulta popular realizada entre casi 4.300 personas se decantó por llamarle Tajogaite; de nuevo con “T”.

Esta semana se ha conocido un artículo científico que ya se refiere a ese volcán por ese nombre y el Instituto Geográfico Nacional (IGN) lo ha mencionado hoy mismo así en un comunicado.

“Tagojaite es el nombre que recibe una zona de la isla de La Palma perteneciente al municipio de El Paso y situada al sur de Los Romanciaderos, cercana a la Montaña Rajada”, explica el diccionario de guanchismos. El actual Tajogaite es una variante recogida, inicialmente, en los usos orales, con las ‘j’ y ‘g’ cambiadas de lugar.

Para su posible significado, Trapero se remite a otro autor, el historiador tinerfeño Juan Bethencourt Alfonso (1847-1913).

“Dice Bethencourt que en Tenerife ‘gaite’ significa ‘la torta’, pues la expresión ‘gaites de haran’ refería a la torta de harina de las raíces de helecho, y que la expresión ‘gaites de tofe’ era lo mismo que ‘tortas de tieso’, es decir, la de gofio escaldado y después torrefactas”, plantea el catedrático.

“Si esta interpretación fuera cierta, podría explicar no sólo a este topónimo, sino también al anterior ‘Tagoja’”, añade, en referencia a un topónimo que aparece en dos lugares de La Palma, en Santa Cruz, la capital, y en Barlovento.

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[Canarias}> Los criadores de ganado y la Piedra de La Virgen de Las Angustias / María Victoria Hernández

01-08-2022

María Victoria Hernández*

Los criadores de ganado y la Piedra de La Virgen de Las Angustias

La Virgen de las Angustias, en el santuario de su mismo nombre en Los Llanos de Aridane, guarda, después de cinco siglos de permanencia en la Isla, bellísimos relatos y leyendas que el pueblo aún recuerda o demanda conocer.

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Primitivo Calvario de Las Angustias

A principios del siglo XVII, por iniciativa de “cuidadores de ganado” se consolidan los regocijos populares y religiosos cada 15 de agosto en honor a Nuestra Señora de las Angustias.

La primera referencia conocida de los festejos anuales la encontramos en el año 1613. En este año consta que junto a la ermita existe un inmueble «donde vibe el hombre que mira por la dicha ermita y la guarda». En ese mismo año existe una caja, propiedad de los mayordomos de los pastores de La Caldera «que hasen la fiesta de Nuestra Señora por agosto de cada año, donde tienen su cera».

Evidencia esta cita que, en un principio, son los criadores de ganado y pastores quienes asumen los festejos anuales en honor de Nuestra Señora de las Angustias.

Según cuenta la tradición, fue la propia Virgen la que determinó el lugar donde se debía construir su ermita. Al parecer, una vez arribó a El Puerto de Tazacorte el bajel procedente de Flandes con la imagen de Virgen, ésta fue llevada en procesión por el margen derecho del barranco y fue colocada sobre una gran piedra, a unos 400 metros más abajo de donde se encuentra hoy su santuario.

Pasada la larga noche y al despuntar el alba, la caja que contenía a la Virgen aparecía en su actual asenta­miento. Con cuidado esmero la volvían a llevar donde pensaban en un principio construir su casa, y de nuevo la imagen regresaba inexplicadamente al solar donde se erigió el santuario-ermita. Días duró este ir y venir de la Virgen barranco arriba y barranco abajo, hasta que se comprobó que mano alguna humana era responsa­ble de este hecho.

Los devotos interpretaron que era la propia Virgen la que había elegido el lugar concreto, con visión directa sobre el mar de El Puerto de Tazacorte y lugar donde se debía construir su definitiva casa, y así se hizo.

Pocos años después, este hermoso relato hizo brotar sincera fe, y el lugar donde los devotos quisieron erigir originalmente la ermita se convirtió en un lugar sagrado, pisado por la Virgen, que determinaron perpetuar en la memoria del pueblo levantando un humilde Calvario con tres cruces de tea sobre escalones de piedra. Cada 15 de agosto, día de su festividad, la Virgen visita en procesión el reconstruido Calvario, y la tradición y la leyenda se renuevan entre los miles de devotos.

Las lluvias y las abundantes crecidas del llamado “río de Tazacorte” fueron dando tumbos y más tumbos a la “gran piedra de la Virgen”, próxima al lugar dónde erigieron el Calvario, colocándola en medio del cauce del caudaloso barranco.

Aún hoy se recuerda, y hasta hace muy poco, que la gran piedra de la Virgen era visitada con devoción. Cada 15 de agosto los peregrinos y romeros venidos desde todos los puntos de la Isla terminaban el día con una merienda a la orilla del barranco por el que, en pleno mes de agosto, seguía corriendo limpia y fresca agua del parque nacional de La Caldera. Hace muchos años que hemos dejado de visitar la “piedra de la Virgen”, pero de seguro continuará en los mismos lugares.

A mediados del siglo XVII se consolida cada 15 de agosto la festividad de Nuestra Señora de las Angustias. Se debe a la iniciativa del ganadero Luis González de la Cruz, quien tenía su casa habitación en la calle Real nº 27 del hoy municipio de Los Llanos de Aridane, según ha acreditado el profesor palmero Jesús Pérez Morera.

González de la Cruz, cuidador de ganado, propuso que con el producto de cabras y ovejas salvajes que pastaban libremente en La Caldera se hiciese la fiesta, y se ofreció “…corriendo él con este cuidado y, por estar ya biejo, lo entregó a Juan Rodrígues de la Cruz, su hijo, encargándole el cuidado de dicha fiesta” , como dejó determinado por testamento otorgado en 1687.

Décadas después, el alférez y mayordomo del Santuario de las Angustias, José Luis Ramos, quien vivió en el entorno de la aridanense calle Iglesia, rindió cuentas en el año 1700 en las que constas los ingresos por «la lana de las ovejas que tiene en La Caldera la dicha hermita y de los borregos y chivatos que se han sacado de la dicha Caldera en el tiempo de su administración».

Además, hace constar los gastos “de fuegos” para los festejos y las cabras adquiridas para el rebaño que la Virgen tenía en La Caldera y, además, los gastos por la «apañada de ganado de La Caldera con peones y de darles de comer». En años posteriores, en las cuentas de fábrica del santuario mariano aridanense se vuelven a repetir los ingresos por lana, borregos y cabras salvajes de La Caldera.

Por esta documentación, dada a conocer por el Doctor Pérez Morera, queda acreditado que el profundo arraigo de los festejos y costes fundacionales de la festividad de N.S. de las Angustias parten por iniciativa de los criadores de ganado de cabras y ovejas de La Caldera. No obstante, recordemos que desde el siglo XVI se celebraba misa en la ermita cada sábado.

Viejas leyendas devocionales celosamente guardas y testimonios documentales dan arraigo a los festejos de la advocación mariana de Nuestra Señora de las Angustias.

(*) Cronista Oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009).

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[Canarias}> Manuel Taño "de las Paredes" y su casa en Los Llanos de Aridane / Jesús Pérez Morera

31-07-2022

Jesús Pérez Morera*

Manuel Taño «de las Paredes» y su casa en Los Llanos de Aridane

De todos es conocida, especialmente por los habitantes de la actual ciudad de El Paso, la figura de “Manuel de las Paredes”. Según la tradición oral que hemos oído a nuestros padres y abuelos, fue depositado por su infeliz y desconocida madre sobre unas paredes de piedra poco después de nacer y adoptado por una familia acomodada de aquel lugar.

Convertido después en un hombre de provecho, abanderó la creación del actual municipio de El Paso, del que fuera su primer alcalde en 1837.

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Busto de Manuel Taño ‘de las Paredes’, primer alcalde de El Paso.

En estos días tuvimos la ocasión de volver a leer un documento que habíamos fotografiado justamente el verano pasado, antes de la erupción del aciago volcán que cambió nuestras vidas. Se trataba del testamento que Vicente Taño de Alcalá y su esposa Ambrosia Fernández Cuevas y Armas, naturales y vecinos de El Paso, otorgaron ante el escribano José Manuel Salazar en 1808.

De avanzada edad y sin hijos, durante su matrimonio, ambos, marido y mujer, con su esfuerzo y su sacrificio, tal y como señalaron explícitamente, habían adquirido diferentes bienes gananciales: una casa en la calle Real del pueblo de Los Llanos, con su sitio y “unos árboles naranjos”, un telar, un pedazo de tierra y morales por encima de la ermita de Bonanza, una caldera de destilar, seis vacas, una yegua, dos mulas y un mulo, un trozo de cabras salvajes en las laderas y camino nuevo, otras 24 cabras mansas, dos puercas y dos puercos…

De su madre, Antonia Josefa de Alcalá, su hijo Vicente Taño, tío materno del prócer aridanense Francisco Fernández Taño, había heredado un asiento con un huerto de árboles en El Paso, que, cuando se lo dieron por unos cortos 75 pesos, se hallaba montuoso y sin cultivo alguno.

En él fabricaron maridablemente, “con su sudor y trabajo”, una casa, cocina, tanque de recoger agua y huertas para el plantío de papas y otras semillas, cuyo valor ascendía por entonces a unos 2.000 pesos.

En sus últimas voluntades dispusieron, además, que a su fallecimiento sus cuerpos fuesen trasladados a la casa que poseían en la calle Real del pueblo de Los Llanos, para que desde allí el venerable cura y todos los capellanes los viniesen a buscar y llevar a la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios para ser enterrados en el lado del evangelio de su capilla mayor, en la sepultura en la que sus mayores lo habían sido generación tras generación.

Hasta aquí nada fuera de lo común respecto al modo de vida y los trabajos cotidianos que marcaron la existencia de nuestros antepasados. La siguiente cláusula sí nos llamó la atención. En ella Vicente Taño y su esposa declararon que habían criado y educado como hijo propio y con amor paternal a un niño, a la sazón con ocho años de edad, que habían encontrado sobre unas paredes cuando bajaban la noche de Navidad a escuchar la misa del gallo en la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios: “que se halló acabado de nasido sobre una pared inmediata al camino real que va a Los Llanos, al tiempo de hir la noche del nasimiento para la parroquia de este lugar el año de mil ochocientos, el qual niño se llebó a bautisar y se le puso por nombre Manuel”.

Evidentemente estaba claro de quién se trataba: era “Manuel de las Paredes”, el artífice que alumbró el nacimiento del actual municipio de El Paso. “Considerando la infelicidad y desgrasia que se le pudo haber ocasionado”, lo nombraron heredero de todos los bienes que habían adquirido durante su matrimonio, así raíces como muebles, y todo lo que se hallase de puertas adentro, con el firme deseo además de casarlo con alguna de sus sobrinas.

Conforme a su voluntad, Manuel Taño, hijo de “padres no conocidos”, según su partida de enlace, contrajo efectivamente matrimonio en 1821 con María Taño Capote.

“Manuel de las Paredes” conservó también durante toda su vida la casa a la que fue llevado para ser bautizado en la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios (Real, n.º 52), la misma que Vicente Taño de Alcalá había comprado en 1798 a doña Antonia y doña María Nicolasa Carballo Wangüemert, a cuya generosidad se debe la construcción del cementerio parroquial, hermanas y herederas del doctor don José Antonio Carballo y Wangüemert (1750-1799), uno de los primeros aridanenses que brilló con luz propia gracias a los estudios que cursó en Sevilla, Madrid y América, licenciado en leyes, abogado, canónigo y deán electo de las catedrales de Guadalajara (México) y Caracas.

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Sus hoy despersonalizadas paredes, como muestra la foto, fueron testigos de la fragua, el nacimiento y segregación de la actual ciudad de El Paso. En ella vivió el primer alcalde pasense, que compartió su residencia entre la casa que había heredado de sus padres adoptivos en El Paso y la que le dejaron en la calle Real de Los Llanos de Aridane, pueblo este último del que fue primero regidor y después síndico personero (1828), encargado como tal de velar por el bien común y el interés público.

Tras su muerte en 1855, su hijo, don José María Taño y Taño, natural de El Paso y vecino de la villa de San Antonio de los Baños, en la isla de Cuba, vendió el inmueble en 1862 a don Manuel Camacho Pino.

Esta antigua vivienda, antaño residencia de la familia Carballo Wangüemert, es hoy la imagen de la nada. Magnífico y singular exponente de la arquitectura tradicional llanense, era uno de los mejor conservados (bastardeados y adulterados, a día de hoy prácticamente ya sólo quedan dos o a lo sumo tres ejemplares comparables).

La deplorable intervención que sufrió en 2012 le arrebató todo su valor e interés, al igual que ha sucedido con otras conocidas edificaciones en la misma calle Real, como ha sido el caso de la vecina casa Bethencourt (Real, n.º 56) o la antigua farmacia de don Guzmán (Real, n.º 18).

No podemos autoengañarnos para eludir nuestro grado de responsabilidad, ni siquiera aplicando una legislación falsamente protectora que pretende hacernos creer que esto es conservar y que además nos saltamos a la torera una y otra vez.

La falta de voluntad y de compromiso nos ha llevado a este estado, en el que cada vez cobra más realidad, con respecto al centro histórico de Los Llanos de Aridane, aquella conocida frase: “Entre todas la mataron y ella sola se murió”.

Estas casas no son sólo piedras, modos o estilos arquitectónicos. Representan, como en este caso, una página destacada de la historia del Valle de Aridane. Estas “piedras viejas” continúan hablando a quien quiera oírlas. Están destinadas a recordar a las futuras generaciones quiénes éramos y quiénes debemos ser.

Es deber, de las gentes de bien, escuchar al pasado y, ante el mal llamado “progreso” y materialismo reinante, reflexionar y evitar silenciarlas para siempre.

(*) Doctor en Historia del Arte, ULL.

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Cortesía de Carlos Valentín Lorenzo Hernández

[Canarias}> El portugués hizo más mella en el español de La Palma que en el del resto del Archipiélago / Carmen Díaz Ayalón

15-07-2022

El portugués hizo más mella en el español de La Palma que en el del resto del Archipiélago

Carmen Díaz Alayón, doctora de Filología Hispánica, resalta que el legado lingüístico luso en la Isla tiene una influencia mayor que en otras partes del mundo colonizadas por Portugal

La ponencia sobre las peculiaridades del español hablado en La Palma, impartida por la doctora de Filología Hispánica y académica de la Academia Canaria de la Lengua, Carmen Díaz Ayalón, marcó el inicio de las ponencias de la cuarta jornada del IX Campus de Etnografía y Folclore que impulsa la ULPGC en Ingenio en el marco de la 27 edición del Festival Internacional de Folclore ‘Muestra Solidaria de los Pueblos’. 

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“La lengua que hablamos en La Palma es el español, salpicado de elementos diferenciales. El canario es un dialecto como lo es el andaluz, el riojano, el murciano, el extremeño, el mexicano o el rioplatense, que como grupo homogéneo tiene una manera diferente de ver el mundo, de pensar, de sentir que lo diferencia del resto”, apuntó Carmen Díaz.

“La pronunciación del español de La Palma no tiene una singularidad propia, tiene el particular seseo al no distinguir entre la -s y la -z, algo que proviene de Andalucía y es debido a que no tenemos el fonema z”, dijo.

“Una diferencia que tiene el español de La Palma con respecto al de otras islas es que en el de La Palma el portugués ha hecho mucha más mella que enel de las demás. El castellano y el portugués se fundieron y se complementaron”.

La profesora Díaz Ayalón resaltó que si comparamos el legado lingüístico luso en La Palma con el dejado en otras partes del mundo en las que los portugueses colonizaron, hay una influencia mayor en la Isla Bonita, a pesar de que esta nunca formó parte del imperio portugués.

“La relación de Canarias con Portugal es muy estrecha. La presencia de los portugueses es notable durante la colonización.

Llegaron acabada la conquista y decaen a partir del siglo XVII por el poder que tenía América. Los portugueses se asientan en las zonas de Garafía o Los Sauces para cultivar la caña de azúcar.

La ausencia de comunicaciones adecuadas, el carácter disperso de los asentamientos, sobre todo la de la zona septentrional, ayuda a que esta influencia portuguesa se mantenga en el tiempo”, advirtió la académica.

Desde la Academia Canaria de la Lengua estiman que unas 2.000 palabras canarias tienen origen portugués. “Suelen estar relacionadas con el ámbito de la pesca, la agricultura y la carpintería, las principales actividades a las que se dedicaban los asentamientos portugueses en las Islas en el siglo XVII.

Aquí podemos encontrar lusimos como retoballo, taramela, totizo, balango, batume, engodo y gorza”.

“La Palma ha estado muy relacionada con América”, indicó Díaz Ayalón. El uso de “ustedes” en lugar de “vosotros” tiene su origen en esta relación.

Los americanos empezaron a abandonar el vosotros en la época de la independencia como “rasgo diferencial respecto a las colonias castellanas”. 

Debido a la abundante inmigración de canarios a Latinoamérica entre los siglos XVI y XIX, se acabó adaptando esta peculiaridad del habla.

Sin embargo, este proceso aún no ha concluido. En la isla de La Palma todavía es utilizado, de una manera arcaica, especialmente por parte de las personas mayores.

“En alguna ocasión escucho en mis clases el uso de vosotros sobre todo entre la gente más joven, pero son casos bastante aislados, es más por gusto que por otra cosa. Los cambios de la lengua tardan mucho en asentarse, y esto es una moda pasajera”, dijo.

La aportación americana se advierte también en voces como arique, morrocoyo, guagua, ciguata, guarapo, curiel, boniato, guanajo.

Para la académica el tráfico de mercancías y pasajeros conocerán durante el siglo XIX una etapa de singular intensidad entre Santa Cruz de La Palma y Cuba y ello se refleja en la mutua influencia cultural y lingüística. 

El leísmo de cortesía también es una particularidad que se ha ido asentando en la isla. Es muy habitual expresiones como: “le llama por teléfono”, en vez de “la llama” o “lo llama”.

En cuanto al léxico autóctono, se constatan elementos propios que en unos casos son creaciones locales y en otros son de procedencia foránea.

“Si hablamos de canarismos, de las 4.800 entradas que hay en la Academia Canaria de la Lengua, 300 son exclusivas de La Palma”, destacó Carmen 

Un viaje por Canarias que fue mucho más que eso

Olivia Stone llegó a Canarias en 1883, recorriendo las siete islas y confeccionó uno de los libros de viajes más influyentes escritos sobre las islas.

El profesor titular de Filología Inglesa de la Universidad de La Laguna, Francisco Javier Castillo, disertó, durante la segunda conferencia celebrada el día 14 de julio, sobre las anotaciones de las impresiones y reflexiones que le suscitaron a esta viajera, cuya obra ‘Tenerife y sus seis satélites’ fue publicada en Londres en 1887, e ilustrada con 92 grabados hechos a partir de las fotografías que su marido, John Harris, tomó durante los seis meses que permanecieron en el Archipiélago. 

A finales del siglo XIX Canarias empezaba a ser parte de los destinos de viaje de la clase alta británica, y Stone quiso contar sus experiencias y observaciones en este libro que, debido a su amenidad narrativa, el encanto de la prosa, la incesante curiosidad de su autora y, sobre todo, la inmensa cantidad de información que acumula en sus dos volúmenes de alrededor de mil páginas, ocupa un lugar privilegiado dentro de la riquísima literatura de viajes que existe sobre todas las islas del archipiélago canario.

El volumen I está dedicado a Tenerife, La Gomera, El Hierro y La Palma. El volumen II está dedicado a Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura.

Para Castillo se trata de una de las primeras obras en reflejar a todas y cada una de las siete islas gracias a la variedad de registros recopilados por la incansable viajera, con referencias que van desde el ámbito religioso, gastronómico, climatológico hasta detallar pautas históricas sociodemográficas o sencillamente anecdóticas.

“En el texto de Stone vemos una visión de las Islas Canarias en el siglo XIX y una defensora a ultranza del medio ambiente. Es una mujer victoriana, educada en los valores ingleses del momento. Hay cosas que critica y que no le gustan, hace críticas furibundas de las peleas de gallos. Su visión crítica tiene fundamento en muchas de sus reflexiones.

Hay que agradecerle que nos haya descrito cómo era Canarias en esos momentos y nos haya dejado atisbar a través de su realidad”, explicó el profesor y director de la Cátedra Cultural “Alexander von Humboldt” desde 2005.

La labor investigadora de Castillo se centra mayoritariamente en la literatura inglesa del Renacimiento, la narrativa norteamericana de la primera mitad del siglo XIX, la literatura de viajes y los estudios culturales.

Dentro de la parcela de la literatura de viajes ha publicado una treintena de trabajos que, en su mayoría, se refieren a los importantes fondos de esta naturaleza que guardan las bibliotecas insulares, a las fuentes británicas del siglo XIX y a los textos ingleses relativos a Canarias.

En este sentido, ha prestado particular atención a la recepción que estos textos han tenido y también ha considerado una parte de la amplia producción de traducciones que en este sentido se han publicado en los últimos años.

En su conferencia titulada ‘la isla de las estrellas en la retina de los viajeros’, la isla de las estrellas es, obviamente, La Palma, “una referencia que no constituye un capricho, sino que tomó de uno de los viajeros a que los que se refirió.

Castillo recorrió en su intervención un espacio que se abre en la segunda mitad del siglo XVI y se cierra en los inicios del siglo XX, dedicando más atención a las publicaciones que se produjeron en la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años de la centuria siguiente y centrándose en las características de la visión que estos viajeros tuvieron de la isla.

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[Canarias}> La Virgen de las Nieves y los Mártires de Tazacorte / María Victoria Hernández

14-07-2022

María Victoria Hernández*

La Virgen de las Nieves y los Mártires de Tazacorte

Pocos son los que conocen la relación directa entre la patrona de la isla canaria de La Palma, N.S. de las Nieves, con los Beatos Mártires de Tazacorte. En el año 1570 ya se encontraba en la isla la pequeña imagen de terracota de las Nieves.

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Beatos Mártires de Tazacorte (oleo) Archivo (MVH)

La pintura mariana que porta las representaciones iconográficas de Ignacio de Acevedo y sus 39 compañeros, Beatos Mártires de Tazacorte, responde a la advocación de la Virgen de las Nieves.

Recordemos que este, viernes 15 de julio, en la parroquia de San Miguel se celebra la festividad de los Beatos Mártires de Tazacorte. A las 19.30 horas, misa, procesión y “lluvia” de aleluyas con frases pronunciadas por el prior jesuita Ignacio de Acevedo, según los historiadores.

El 15 de julio de 1570, hace 452 años, después de pasar unos días resguardados en Tazacorte de los peligros de la mar, por maldad de la navegación de corsarios y piratas, Ignacio de Acevedo y sus 39 compañeros jesuitas se hicieron a la mar.

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Cuadro de los mártires de Tazacorte portando la tabla de la Virgen de las Nieves. Archivo (MVH)

Dejaban las tierras cristianas de la isla de La Palma que le habían acogido. Les urgía llegar a Brasil para continuar con su evangelización. Los designios le deparaban morir violentamente por su fe y credo en los mares palmeros.

Entre las últimas palabras a sus compañeros fueron: “Los deseos de Dios son superiores a todos los hombres. Su voluntad es que volvamos a tomar la vía del mar. Ella no tardará en conducirnos al puerto de la eterna felicidad”.

Determina Ignacio un último ruego a los hermanos jesuitas: “Arrodillaos ante el Bendito Cuadro de Santa María la Mayor, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves”.

En esos años de evangelización cristiana era costumbre generalizada la autorización del Vaticano y el portar reliquias para la fundación de nuevas comunidades cristianas.

En 1569 el papa Pio V (1504-1572) autorizó, excepcionalmente, a Ignacio de Acevedo el realizar una copia de la Virgen de las Nieves de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, según la tradición la había pintado San Lucas Evangelista. El jesuita portugués tenía en mente el destinarla a la evangelización de Brasil. No fue así, se perdió en el azul atlántico ensangrentado de La Palma.

La pintura en tabla que porta la iconografía de Ignacio de Azevedo, Beato Mártir de Tazacorte, corresponde a la advocación mariana de la Virgen de las Nieves. Recibe culto, y es titular, de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma y de ahí se extendió su culto por el orbe católico y llega a la isla de La Palma entre el siglo XV y XVI.

Los 40 beatos Mártires de Tazacorte, 32 portugueses y 8 españoles de entre 15 y 30 años, la última tierra que pisaron fue la isla canaria de La Palma que ya se encontraba bajo la protección de la Virgen de las Nieves, Patrona de La Palma, y murieron por su fe en el mar que la rodea la isla abrazados al icono de esa misma advocación.

(*) María Victoria Hernández, cronista oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)

Fuente

[Canarias}> Acerca de ‘Tajogaite’ como nombre a dar al nuevo volcán de La Palma

04 de julio de 2022

La Palma Ahora

‘Tajogaite’ suma el mayor número de apoyos en la consulta popular para denominar el nuevo volcán de La Palma

Volcán de Tajogaite es el nombre elegido por la mayoría de participantes en el proceso que se ha promovido desde el proyecto ‘Revivir El Valle’  para denominar a la última erupción registrada en Cumbre Vieja.

En la consulta  han intervenido casi 4.300 personas, informa ‘Revivir El Valle’ en una nota de prensa. El 35,6% del total optaron por ese nombre, frente al 22,1% que eligió Tagojaite, que resultó la segunda opción más votada.

Por zonas de residencia, el 23,6% de las personas residentes en Los Llanos de Aridane optó por Tajogaite, el 35,4% de El Paso y el 34,3 % de Tazacorte. También Tajogaite fue el preferido por el 32% de residentes en otros municipios palmeros y el 40,7% de quienes participaron con su voto desde fuera de la Isla.

El pasado 30 de junio se cerró el proceso participativo promovido por ‘Revivir El Valle’, mediante el cual se invitaba a la ciudadanía a debatir, complementar o apoyar las ideas de nombre para el volcán que entró en erupción en las estribaciones de Cumbre Vieja el pasado 19 de septiembre de 2021.

El proceso, que tiene validez orientativa, fue planteado de manera que cualquier persona, independientemente de donde viviera, pudiese hacer propuestas en una primera fase; y en la segunda, pudiera apoyar la que le pareciera que mejor respondía a ese objetivo pendiente de ser el nombre del nuevo volcán.

El proceso ha resultado especialmente interesante en su primera fase, en la que participaron activamente casi 40 personas, presentando hasta 10 propuestas diferentes, compartidas mediante la plataforma insular de participación participa.lapalma.es, que culminó con 10 propuestas válidas: Volcán de la Desgracia, Guayota, Cabeza de Vaca, Cabeza Vaca, Cumbre Vieja, Hoya de Las Plantas, Montaña de Tajogaite, Volcán de Tajogaite, Tagojaite o Volcán de Aridane.

Durante los 15 días que duró esta fase, se desarrolló una actividad muy interesante en la plataforma, argumentándose por parte de sus proponentes y de otras personas cada una de las propuestas presentadas.

Hay que destacar que, en ese periodo de tiempo, la única limitación propuesta para presentar y debatir nombres tenía que ver con las faltas de respeto, no censurándose ninguna propuesta por cualquier otra cuestión, se señala en la nota.

Durante la segunda fase se pudieron votar las 10 propuestas presentadas, participando unas 4.300 personas, poco más del 50% residentes en La Palma (16,9% en Los Llanos de Aridane, 9,7% en El Paso, 1,6% en Tazacorte, más un 23,6% de otros municipios de la Isla.

Cabe resaltar la participación de más de 2.000 personas no residentes, lo que refleja el interés del proceso fuera del territorio insular, al comprender un 47,9% del total de votos registrados en la plataforma. En todos los casos la elección mayoritaria ha sido Volcán de Tajogaite.

Con esto, se apunta en la nota, se cierra el proceso participativo de deliberación, en cuya tercera fase se comunicará a la ciudadanía y a todas las entidades y administraciones relacionadas (Gobierno de Canarias, Cabildo Insular, ayuntamientos, IGN, IGME-CSIC, Invocan, etc.) cuál es el resultado obtenido, con la sugerencia de que el nombre elegido sea el que pase a denominar el nuevo volcán.

Queda ahora en manos de las administraciones, pero, sobre todo, de la propia ciudadanía con su utilización, que se denomine como Volcán de Tajogaite al que hasta el momento ha sido el “volcán sin nombre”.

Desde ‘Revivir El Valle’ se agradece a todas las personas participantes su implicación en este proceso, centrando ahora su interés en la difusión más amplia posible de los resultados obtenidos. El informe completo del proceso se podrá consultar en la web www.revivirelvalle.es.

La justificación propuesta

Entre las argumentaciones que defendían esta opción podemos destacar la de Felipe Jorge Pais Pais, licenciado en Geografía e Historia y doctor en Arqueología, así como director del Museo Arqueológico Benahoarita, entre otros cargos, que reúne el conjunto de argumentos que se realizaron en la plataforma para defender ese topónimo.

Decía Jorge Pais: “En nuestra opinión, creemos que el nuevo volcán podría llamarse, perfectamente, Tajogatie puesto que reventó en la Hoya de Tajogaite (Cabezavaca. El Paso). Se trata de un vocablo benahoarita, que presenta otras variantes como Tagojaite y Taguajaite.

En las fuentes bibliográficas consultadas no hemos encontrado datos concretos sobre su significado, y los investigadores se limitan a señalar que puede ser el nombre de una planta perenne (Ignacio Reyes García: El habla prehispánica de La Palma. Estudio histórico-etimológico, (Islas Canarias), 2003, Pp. 139).

Es interesante reseñar que J. Bethencourt Alfonso señala que, en Tenerife, existe el término ‘gaite’ con el significado de torta hecha con harina de raíz de helecho (Historia del Pueblo Guanche, Su origen, caracteres etnológicos, históricos y lingüísticos, Tomo I, (La Laguna), 1991, Pp. 268).

Ambos investigadores parecen coincidir en que el topónimo Tagoja, presente en La Palma en Montaña (volcán) Tagoja (Mirca. Santa Cruz de La Palma) y Fuente de Tagoja (Gallegos. Barlovento), están claramente emparentados con Tajogaite y con un significado muy parecido, por lo que, a modo de hipótesis, se nos ocurre plantear si esa planta no podría ser la helechera (Pteridium aquilinum) cuya raíz se utiliza para hacer el gofio y los bollos de helecho que, además, son muy abundantes en la zona de Tajogaite, así como en la montaña y fuente de Tagoja, cuyos terrenos arenosos y de granzón constituyeron lugares ideales para ser cavaderos de helechos o helecheras.

En La Palma, incluso, los volcanes, pierden su nombre y pasan a ser llamados montañas o, simplemente, con el topónimo del lugar en que reventaron, de ahí que propongamos el nombre de Tajogaite o Montaña de Tajogaite porque es el lugar donde vio la luz, porque no se presta a ningún tipo de confusión y porque, como algunas de las erupciones históricas, tiene una raigambre indígena que puede remontarse a más de 2.000 años de antigüedad”.

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