Olivita: la sorprendente vasija encontrada en Canarias que podría tener más de 1.000 años
Fue hallada durante los trabajos de excavación que llevan a cabo en la Cueva de Villaverde
Acerca de Canarias, pero no de origen pasense. Y escrito por otros para este blog canario
Olivita: la sorprendente vasija encontrada en Canarias que podría tener más de 1.000 años
Fue hallada durante los trabajos de excavación que llevan a cabo en la Cueva de Villaverde
La huella del volcán de La Palma: imágenes de un año convulso
El 19 de septiembre de 2021 el volcán de Cumbre Vieja explotaba en la isla de La Palma. Durante más de 85 días aterrorizaría a sus habitantes y conmocionaría al mundo. Un año después, aún quedan heridas sin cerrar: familias sin hogar, centros turísticos inactivos por los gases, y la producción de plátanos bajo mínimos. Éstas son imágenes de entonces y de ahora
04/09/2022
Luis García Rebollo*
Los notarios oficiales de la histórica expedición de Magallanes y Elcano que en 1519 hizo escala en Tenerife fueron cinco funcionarios nombrados por la Casa de Contratación con el consentimiento del rey
La primera circunnavegación del mundo fue sobre todo una gesta científica, además de náutica. De la mano del entonces más importante centro científico del mundo: la Casa de Contratación de Sevilla para las Indias, las Islas Canarias y el África atlántica. Fruto de una larga tradición que se remonta a San Isidoro, que ya en la Hispania visigoda potencia los estudios de cosmología y ciencias naturales.
Y más tarde a Alfonso X el Sabio que funda en Toledo la Escuela de Traductores, donde reúne a los mejores sabios de la época para trabajar en un proceso de recopilación científica nunca antes conocido en Europa, traduciendo al latín los textos recogidos por árabes y judíos de la cultura clásica barrida tras la caída del imperio romano.
Promotor también de Las Siete Partidas de 1265 sobre la base del derecho romano de Justiniano, pocos años después de que la primera armada Castellana tomara Sevilla rompiendo el puente de Triana. Ciencia, ley y barcos que harían de Castilla una gran potencia marítima en los siglos que siguieron y en el comercio hanseático.
Tras su fundación en 1503 por los Reyes Católicos, la Casa de Contratación pasa a concentrar todo el desarrollo de las ciencias astronómicas para la navegación de altura, la elaboración de cartografía y derroteros, la fabricación de instrumentos y la formación de pilotos, además de la organización de las expediciones a ultramar. Cuyo equivalente en la carrera espacial podría ser, para hacernos una idea, la National Aeronautics and Space Administration (NASA).
En ese sentido, decir que el proyecto de llegar a la Luna había sido concebido por el comandante del Apolo XI, Neil Armstrong, olvidando los Apolos anteriores, vendría a sugerir el mismo exceso que sostener que el proyecto de llegar a las islas de la especiería había sido concebido por Magallanes.
Cuando éste desplazó al piloto de la Casa de Contratación, Esteban Gómez, quién había pedido antes al Emperador capitanear esa expedición. Y antes que ellos, Juan Díaz de Solís, Piloto Mayor de la Casa de Contratación, que tras hacer escala en Santa Cruz de Tenerife llegó hasta el Rio de la Plata, donde murió, en busca de la especiería.
O la expedición anterior, de 1508, protagonizada también por Solís y Vicente Yáñez Pinzón. Sin olvidar las que salían desde el Caribe, como la de Francisco de Garay, de 1518, buscando el paso interoceánico. O las que ya recorrían las costas del Pacífico desde el golfo de San Miguel, de las que el propio Emperador advierte a Magallanes en las Capitulaciones para no entrar en conflicto. Todas bajo el amparo de la Casa de Contratación (en la carta náutica universal de Diego Ribero de 1529 figuran los descubrimientos en la costa del Pacífico realizados tan sólo un año antes).
Pero quizás el mayor error de bulto sobre los protagonistas de la primera circunnavegación se cometa con Pigafetta, para muchos “cronista oficial”, bautizado por García Márquez como un pionero del realismo mágico. No le falta razón al premio nobel por lo fantástico de los relatos del vicentino ya que: “ni todo lo que cuenta es cierto ni lo cuenta todo”. Echarse ciegamente en sus brazos conduce lamentablemente a irremediables errores historiográficos.
Pigafetta llega a la Península tan sólo unos meses antes de salir la expedición en el séquito de monseñor Francisco Chieregati, nuncio apostólico de S.S. el Papa Adriano VI en visita al Emperador. Enterado del viaje que se organizaba a la especiería consigue embarcarse por intermediación del nuncio con la clara intención, según sus propias palabras, de: “proporcióname a mí mismo satisfacción, y me alumbrarán renombre en la posteridad”, lo que podríamos definir como mero oportunismo.
Obviamente sabía que, por la recomendación que le avalaba, tendría la oportunidad de compartir mesa y mantel con los mejores astrónomos y navegantes del mundo, además de consultar la más importante biblioteca náutica embarcada.
Fiel a su propósito, a pesar de no ser seleccionado por Juan Sebastián de Elcano para dar testimonio ante el Emperador y su asistente Maximiliano Transilvano, insiste en ser recibido en la Corte para presentar un relato de la circunnavegación que publicaría Pedro Mártir de Anglería, cronista de Indias. Relato mucho más breve e incompleto que el de Elcano y sus acompañantes, tanto que ni siquiera recoge el paso de la expedición por Canarias.
Como no obtiene ningún beneficio de la corte española, se presenta ante Juan III de Portugal para dar cuenta de la expedición. Más tarde, en 1525, el mismo año que Elcano muere en el Pacífico y Esteban Gómez (desplazado por Magallanes) termina de cartografiar toda la costa este norteamericana, entrega otra versión del viaje a la reina regente de Francia (Francisco I estaba preso en Madrid).
En esta versión hace referencia a una sola escala en Tenerife, sin mencionar Montaña Roja. Un relato que publicaría pocos años después Giovanni Battista Ramusio junto con el testimonio de Juan Sebastián de Elcano y el de un tripulante anónimo.
En años sucesivos, hasta su muerte, Pigafetta iría escribiendo nuevas relaciones ampliadas de la circunnavegación que entregaría al Papa Clemente VII, al rey de Francia y al Gran Maestre de Rodas. Una versión de esta última sería encontrada en la Biblioteca Ambrosiana de Milán por el archivero Carlos Amoretti en 1795 que, corregida y comentada, publica en el año 1800. Obra en la que a su vez se basa el escritor Stefan Zweig para su archiconocido “Magallanes, el hombre y su gesta”. Una suerte para el realismo mágico y un desastre para la historiografía.
Ya que, sin desdeñarla, en la obra de Pigafetta es preciso distinguir lo real de lo fantástico y las fuentes en las que se inspira. Parece obvio que la biblioteca y los diarios de a bordo le resultaron de gran utilidad mientras le permitieron consultarlos. Sirva de ejemplo su descripción del árbol del agua, el “Garoé”, que erróneamente sitúa en Tenerife, en términos muy parecidos a los del derrotero de Fernández de Enciso de 1518.
O el de sus coordenadas de la situación de las naos, que son bastante exactas hasta que muere Magallanes y pasan a ser disparatadas cuando navega en la Victoria a pesar de que Francisco de Albo las calcula con gran exactitud. Pero quizás lo más flagrante es la copia literal de métodos de navegación de la Casa de Contratación, fruto de siglos de investigación y experiencia, en particular del Regimiento de Longitudes de Rui Falero, incluso donde se menciona a Tenerife como origen de longitudes de la expedición.
Son sobradamente elocuentes las observaciones de Carlo Amoretti sobre este asunto: “… estos (métodos) eran un misterio reservado para un pequeño número de sabios… Ahora estos métodos, que pocos conocían entonces, y que nuestro Pigafetta ha recogido y expuesto en su Tratado, son los mismos que, aún hoy, son considerados los mejores…”.
Igual que la NASA no confió los mandos del módulo lunar a un recién llegado, tampoco la Casa de Contratación confió “la pluma del Rey” a Pigafetta. Los cronistas, escribanos y notarios oficiales de la expedición fueron León de Espeleta en la Trinidad, Sancho de Heredia en la Concepción, Antonio da Costa en la Santiago, Martín Méndez en la Victoria y Gerónimo Guerra en la San Antonio.
Ninguno rindió viaje en la Victoria, pero son los autores de la mayor parte de la documentación fidedigna que se conserva de la gesta. Eran funcionarios nombrados con el consentimiento del Rey, anotaban y “certificaban” todos aquellos acontecimientos, nuevos territorios, actos de impartición de justicia o de interés para la Corona y “de su mano”, por ese motivo ni siquiera Magallanes podía cesarlos. Ejercían su autoridad a través de los alguaciles como agentes judiciales, registrando además los cargos de material y la carga, quintaladas por tripulante, testamentos, fallecimientos, sueldos, etc.
A ellos expresamente van dirigidas estas líneas por su anónimo y trascendental trabajo aún huérfano de reconocimiento.
(*) Presidente de la Tertulia Amigos del 25 de Julio. Autor del libro: “La primera escala de la expedición Magallanes-Elcano”
31-08-2022
Carlos Valentín Lorenzo Hernández
A propósito del partido del CD Atlético Paso frente a la UD Melilla
El Atlético Paso debutará en la segunda división de la Real Federación Española de Fútbol en matinal dominical, el 4 de septiembre y en el Estadio Municipal Álvarez Claro, de la Ciudad Autónoma de Melilla.
Este enfrentamiento nos trae a la memoria aquel curioso episodio, acaecido durante la temporada 1989/90, cuando formaron parte del Atlético Paso, de manera muy fugaz, dos jugadores provenientes de un equipo de esta población norteafricana.
Tras el logro de la permanencia conquistado por el club verdinegro la temporada 1988/89, año de su estreno en la tercera división nacional, se produjo el relevo en el banquillo de cara al nuevo curso futbolístico: Quico Acosta sustituyó a Valentín Toste.
Comenzaba la liga el Atlético Paso con algunas novedades en la plantilla respecto a la temporada anterior, entre las que destacaba el fichaje de Juan José Sánchez Martínez “Peluca”, jugador sevillano, delantero centro, procedente del Macael, equipo almeriense de la tercera división, donde había promediado un buen balance anotador.
A la finalización de la primera vuelta, el equipo verdinegro se situaba en puestos de descenso, y el entrenador, Quico Acosta, fue sustituido por el técnico hispano-venezolano, Nerio Hernández, con la intención de que funcionara como revulsivo y reaccionara el equipo.
Además, aprovechando las fechas del mercado invernal, la directiva del Atlético Paso decidió incorporar a varios jugadores como refuerzos en un intento por salvar la categoría. Así, en enero de 1990 se ficharía al guardameta José Barrientos García, natural de Ceuta, procedente del equipo de tercera división, grupo décimo, Atlético Ceuta.
Este portero siempre tendrá un hueco en la memoria colectiva de los aficionados verdinegros por el gol que consiguió frente al Icodense, en un despeje de portería a portería y que, a través de las imágenes de televisión, dio la vuelta a España, en marzo de 1990.
A principios de febrero de 1990, Nerio Hernández solicitó a la directiva pasense el fichaje de Francisco Lorenzo García “Fisco”, ex jugador del CD Mensajero y SD Tenisca, que se encontraba jugando en la UD Breña Baja de la primera categoría territorial.
También se rumoreaba, en los círculos futbolísticos del conjunto de la Ciudad de Los Almendros, que existía la posibilidad de que dos jugadores peninsulares se incorporaran al equipo verdinegro “en próximas fechas”.
El 15 de febrero llegaron a La Palma los dos refuerzos para el conjunto verdinegro, aunque mal comenzaba este capítulo, porque en principio no se trataba de los jugadores que se habían comentado inicialmente.
De la mano del agente y promotor futbolístico de Algeciras, Miguel Morilla, que también se desplazó a nuestra Isla, se presentaron ambos futbolistas en el Municipal de El Paso. Los jóvenes fichajes provenían del Club Deportivo Real de Melilla, de la categoría preferente.
Los mismos eran: Juan Miguel “Juanmi”, de 21 años de edad, cuya posición era la de centro delantero nato, y Hassan Mohamed Lahasen, de 22 años, que se desenvolvía en cualquier puesto de la delantera.
El redactor deportivo del Diario de Avisos, Miguel Pérez, señalaba en las páginas de este periódico, en la edición del sábado 17 de febrero de 1990, que: “Los jugadores melillenses ya comenzaron a entrenar, y es posible que el técnico pasense, Nerio Hernández, cuente con ellos para su desplazamiento a Tenerife para vérselas con el CD Puerto Cruz en el Estadio El Peñón, el domingo, a partir de las doce del mediodía”.
El domingo 18 de febrero, en la jornada 24 del campeonato, en un desafortunado y flojo encuentro disputado por el Atlético Paso, el CD Puerto Cruz se impuso por tres goles a cero.
La prensa destacó de aquel partido que: “El Puerto Cruz evidenció una clara superioridad sobre el Atlético Paso, en un encuentro que dominó durante la mayor parte del mismo, y creó numerosas jugadas de peligro, mientras que los palmeros no pudieron contener a sus rivales y, las pocas ocasiones de gol de que dispusieron, el meta portuense, Domingo González, se encargó de neutralizarlas”.
A los catorce minutos de juego, el equipo portuense ya ganaba por dos goles a cero. El primero conseguido por Goyo, en el minuto 2 de partido, en jugada personal tras un tiro desde fuera del área. El segundo por medio de Oti, al transformar un penalti.
Poco después tuvo su más clara ocasión el equipo verdinegro de acortar distancias en un penalti señalado por el árbitro, por manos del defensa Balbino.
La pena máxima la ejecutó Peluca, pero el cancerbero portuense, en una buena intervención, desvió el balón a córner. A partir de ahí los palmeros se desmoralizaron y el Puerto Cruz continuó dominando el partido.
Fue en esos momentos cuando el entrenador pasense, Nerio Hernández, movió el banquillo, intentando aportar soluciones al mal partido que estaba realizando su equipo. Así, en el minuto 20 debutaría el primero de los jugadores norteafricanos, cuando Hassan M. sustituyó a Peluca.
Diez minutos más tarde, Juanmi haría lo propio con Sergio. Al filo del descanso, los del norte de Tenerife consiguieron su tercer gol, por mediación de Víctor, que prácticamente sentenció el encuentro.
La aportación de los jugadores procedentes de Melilla fue inexistente, evidenciando un muy bajo nivel futbolístico, al menos así lo pusieron de manifiesto desde la dirección deportiva del Atlético Paso.
Alineación que presentó de inicio el Atlético Paso frente al CD Puerto Cruz el 18 de febrero de 1990.
De izquierda a derecha.
De la misma manera, un tanto confusa y hasta casi sigilosa, con la que llegaron al conjunto de El Paso, los jóvenes futbolistas emprendieron la marcha de regreso, quedando como escaso bagaje de su breve paso por el conjunto verdinegro, la disputa de 70 y 60 minutos respectivamente, por parte de Hassan Mohamed Lahasen y de Juanmi, en el estadio de El Peñón de la ciudad turística del norte de Tenerife.
Finalmente, el Atlético Paso no pudo conseguir el objetivo de salvar la categoría, y concluía, tras dos temporadas, el primer ciclo del conjunto pasense en la tercera división nacional.
De los dos jóvenes futbolistas nunca más tuvimos noticias deportivas, al contrario que del agente deportivo, Miguel Morilla, que trajo a esos jugadores norteafricanos a probar fortuna en nuestro equipo, y de quien sí hemos tenido noticias, algunas de ellas no exentas de polémica, por su vinculación en determinadas épocas a la dirección del Algeciras CF.
Quizás la visita del Atlético Paso el próximo domingo a Melilla pueda ser una buena oportunidad para el reencuentro con aquellos futbolistas que tuvieron una efímera presencia en nuestro equipo.
El próximo 12 de septiembre, National Geographic estrenará “Islas Canarias: Nacidas el Fuego”, una serie documental acerca de la erupción del volcán de La Palma, haciendo un repaso, con múltiples testimonios, de lo que allí ocurrió
28/08/2022
María Victoria Hernández*
OPINIÓN — Conociendo la geografía palmera, no pueden existir diferencias estrictas entre el vestir cotidiano de los vecinos de los municipios de Garafía y Barlovento, Puntagorda y Tijarafe, ni tampoco entre Fuencaliente, Villa de Mazo, Breña Alta y Breña Baja, poblaciones vecinas y próximas que comparten iguales climas y recursos.
No se puede hablar de verdades absolutas cuando se trata del estilo o modos en la vestimenta tradicional o popular de la isla canaria de La Palma.
Nuestros antepasados no adoptaban lo que podíamos llamar uniformes en el vestir cotidiano; cada familia aplicaba un sello personal acorde con sus recursos económicos. La economía familiar marcaba considerablemente el estilo y los materiales a usar. Materiales que podían ser realizados en telares tradicionales o adquiridos en los números comercios de género de importación.
Es usual escuchar que cada municipio de La Palma tiene un diferente traje tradicional, masculino y femenino. Esta creencia parte de una serie de estampas costumbristas pintadas en los años sesenta del siglo XIX por el palmero Juan Bautista Fierro Van de Valle (1841-1930) en los que, de manera alegórica, identifica a cada municipio con un modo de vestir. Se conservan en el Museo Insular de San Francisco, Santa Cruz de La Palma.
Juan Bautista Fierro (1841-1930) atribuye en sus acuarelas a los lugares de San Andrés y Sauces, Villa de Mazo y Los Llanos de Aridane la vestimenta del conocido y ancestral manto y saya. Esto nos viene a decir que es una interpretación libre del artista y que bien puedo elegir a otros lugares o municipios palmeros.
Mención aparte merece la representación de Fierro de la indumentaria de Santa Cruz de La Palma, lo que algunos llaman “traje de época”, de las clases pudientes del siglo XIX. No logramos entender esta acuarela elitista que se aleja considerablemente del vestir diario o de fiesta de la generalidad de la población y por las clases sociales menos pudientes.
No puede darse certificado de autenticidad a estas interpretaciones románticas. No obstante, son una fuente destacada de estudio que, junto a piezas textiles antiguas, fotografías y descripciones bibliográficas, aumenta el conocimiento de la rica indumentaria tradicional de La Palma.
Las estampas, en técnica de acuarela, de Juan Bautista Fierro propiciaron posteriores colecciones fotográficas décadas después. Destaquemos, separados cronológicamente, tres ejemplos en tarjetas postales de los palmeros Miguel Brito (1876-1972), José Ana González (1878-1951) y José Herrera Fernández (1900-1960). Observemos que estos artistas son coetáneos y debieron conocerse personalmente; todos eran vecinos de Santa Cruz de La Palma.
Entre las más conocidas están las realizadas en 1906 por el fotógrafo palmero Miguel Brito Rodríguez sobre las tituladas “magas del rey”, coincidiendo con la vista del monarca Alfonso XIII a la isla. Fotos en el Archivo General de La Palma, Cabildo Insular de La Palma.
Una mujer representaba a cada uno de los municipios palmeros, incluido Tazacorte cuando aún no era municipio, y se echa descaradamente en falta la representante de Los Llanos de Aridane, algo que pudo deberse a discrepancias políticas entre los organizadores y los representantes políticos aridanenses de esos tortuosos años de disputas entre conservadores y liberales. No llegamos a entender cómo la joven aridanense Juana Tabares Díaz, hoy Hija Predilecta y con una calle a su nombre, vistiera un manto y saya representando al municipio de San Andrés y Sauces.
Curioso parece también que José Tabares Sosa, padre de Juana, llegara a ser alcalde conservador de Los Llanos de Aridane y uno de los organizadores del fasto acontecimiento regio, y corresponsal de la visita en la prensa nacional. La muy mal entendida “política” debió ser el motivo.
Esta destacada ausencia de una representante llanense o aridanense, y la existencia de una representante de Tazacorte, pudiera estar relacionado con los intentos de segregación territorial y posicionamiento político, de finales del siglo XIX, del hoy municipio de Tazacorte, y otras reivindicaciones de desarrollo del poniente palmero entre las que se encuentran la construcción del muelle de El Puerto, la carretera general y un hospital.
Décadas después, el acaudalado propietario y fotógrafo palmero José Ana González Rodríguez (1878-1951), socio de Miguel Brito Rodríguez (1876-1972) en la empresa Fotógrafos y Dibujantes, y amigos íntimos, quien fue en 1908 padrino de bautismo de María Lugarda (Ena) hija natural de Miguel Brito, realiza a principios de los años 20 otra colección fotográfica sobre la indumentaria tradicional por cada municipio de la isla de La Palma en el estudio de Fotógrafos y Dibujantes.
En ella se encuentran dos desafortunadas interpretaciones de la pareja que representa a Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane, ellas con peinetas y sin mantilla, y ellos con pelucas blancas dieciochescas y tricornio. Fotos facilitadas y colección de Rafael Llanos Penedo y en Fedac.
En 1927 visita la Isla el ministro de Gracia y Justicia, Galo Ponte y Escartín (1867-1943). El evento fue acogido con entusiasmo en la Isla, especialmente en la ciudad de El Paso dónde prepararon una magnífica exposición industrial de labores artesanas entre la que destacaba las labores sederas. El fotógrafo José Herrera Fernández (1900-1960) es el encargado de realizar un amplio trabajo de “Las distinguidas señoritas de la localidad que vistieron los trajes típicos de los pueblos de La Palma”.
Se vuelve a repetir el prototipo o modelo iniciado a mediados del siglo XIX por Fierro, de señalar un vestido por localidad.
Los organizadores de la visita de Galo Ponte —Pedro Capote, Vicente Simón, Antonio Acosta y el alcalde Manuel F. Sosa Taño—, prepararon, de igual modo que Fierro, a las figurantes, naturales de El Paso, con sombrero de copa, aproximación al manto y saya, como a las representantes de San Andrés y Sauces, Villa de Mazo y Los Llanos de Aridane, y también reproducen el “traje de época”, de las clases pudientes del siglo XIX de Santa Cruz de La Palma. Fotos facilitadas por Fotos El Paso.
Las tres colecciones adjudicadas a la representación municipal de los fotógrafos Brito, González y Herrera, siguen el patrón inicial de las acuarelas de Juan Bautista Fierro. Ya decíamos que los cuatro son coetáneos y que debieron conocerse personalmente, pues todos eran vecinos de Santa Cruz de La Palma.
Observamos que los autores plásticos continúan copiando a Fierro en la adjudicación del llamado manto y saya, con interpretaciones dispares, a las localidades de San Andrés y Sauces, Los Llanos de Aridane y Villa de Mazo, cuando bien lo pudieron hacerlo a otra localidad. Desconocemos cuáles fueron los criterios de esta adjudicación.
A simple vista se observa que los figurantes visten adoleciendo de los criterios actuales. Realmente se considera, después de profundos estudios, la existencia en La Palma de tres grupos o estilos, y no 14: manto y saya, gala y faena.
En favor de los profesionales diremos, y es nuestra opinión, que J. B. Fierro pinta las acuarelas de “memoria” y no tiene el modelo posando delante del caballete. Los tres fotógrafos las realizan en estudio o gabinete donde vestían a los figurantes con libres criterios de los eruditos de aquel momento, aprovechando piezas sueltas de diferentes épocas.
Responden estas colecciones fotográficas-postales a una moda internacional costumbrista con marcado interés económico, por parte de los fotógrafos y editores, y respondiendo a la alta demanda del coleccionismo privado en álbumes.
No obstante, además de las cuatro aportaciones o representaciones, conocemos algunas más, por municipios, que, utilizadas en este trabajo, mantienen un valor informativo, pero, de ninguna manera estrictamente verídico.
(*) María Victoria Hernández es cronista Oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)
09-08-2022
María Victoria Hernández*
La instantánea viene a corroborar las referencias de citas bibliográficas de mediados y finales del siglo XIX sobre la existencia del cultivo de café en la isla canaria de La Palma
Una magnifica foto obtenida en el año 1899 en la calle Rosario de Los Llanos de Aridane nos aporta testimonio gráfico de varias plantas adultas de café, al fondo de la foto resaltan majestuosamente.
Esta instantánea viene a corroborar las referencias de citas bibliográficas de mediados y finales del siglo XIX sobre la existencia del cultivo de café en la isla canaria de La Palma.
A finales de 1867, en la aún gallera Circo de Marte se inaugura una muestra titulada ‘Exposición Palmense’. En esta muestra ya estaba café cultivado en la isla. Al clausurarse la exposición se organizó una degustación en la que aparece el café, remitido desde San Andrés y Sauces. Por su parte, el expositor y productor Augusto Cuevas, de Los Llanos de Aridane, participó en la cata con cuatro botellas de licor, entre ellas una de “licor de café”. Una de las exquisiteces del amplio repertorio de licores que se mantienen por tradición en La Palma.
En 1875, los plantíos de café ya eran una realidad creciente en la isla. Así lo recoge una crónica del periódico madrileño El Globo del 16 de diciembre de 1875: en La Palma “se empieza á hacer algunos plantíos de café que se espera con fundamento pueda ser algún día uno de los cultivos de más lucro en estas islas”.
Pocos años después, el hacendado palmero Miguel Sotomayor y Fernández de la Peña figura como expositor de varios productos en la Exposición Universal de París en 1878, obteniendo sendas medallas de bronce por tabaco y café. Es probable que la zona de siembra de Sotomayor fuera Argual, Los Llanos de Aridane, donde por esos años se hacían continuos plantíos de experimentación, adaptación y aclimatación con un sinfín de variedades agrarias. De hecho, aún hoy se conservan algunas de estas plantas, algunas ciertamente exóticas.
De estas antiguas plantas de Argual, de cafetos del siglo XIX, fueron obtenidas las semillas (Arabia, típica) para realizar, por parte de técnicos del Cabildo insular, el semillero de plantas que se han facilitado a los emprendedores miembros de ACILPA (Asociación de Caficultores de la isla de La Palma). En este momento unas 4.250 plantas de café se encuentran sembradas y en fase de producción en una extensión de unas 2 hectáreas.
La fotografía con la que ilustramos este trabajo pertenece al conocido fotógrafo palmero Miguel Brito Rodríguez (1878-1972) y se encuentra en la magnífica colección particular de Rafael Llanos Penedo, de ascendencia palmera por la aridanense familia de los Felipe. Observamos al fondo de la misma lo que estimamos, con reservas, son varias plantas adultas de café lindantes con plátanos y otros árboles. Un interesante testimonio gráfico que agradecemos a su propietario por compartirla en este trabajo.
Las personas que figuran corresponden a la familia del capitán de la Marina mercante, Simón Sosvilla Cáceres, y su mujer, Antonia Felipe y Felipe. Contrajeron matrimonio en la parroquia de N.S. de los Remedios el 4 de enero de 1886. Simón Sosvilla contaba con 26 años cuando contrajo matrimonio, y falleció en Aridane en 1928. Fue capitán de la bricbarca Triunfo, construida en astilleros de La Palma.
Era hijo de María del Rosario Cáceres Sánchez y de Simón Sosvilla Torres, capitán de la Marina mercante, quien en 1863 trajo a Los Llanos de Aridane, a bordo del barco Bella Engracia, los primeros plantones de laureles de India que hoy se encuentran en la plaza de España de esta ciudad.
Antonia Felipe y Felice contaba con 22 años cuando contrajo matrimonio con Simón Sosvilla. Era hija del comerciante aridanense Tomás Felipe Wangüemert y de Francisca Felipe Taño.
Según la relación manuscrita de placas de Miguel Brito, en el Archivo General de La Palma por información facilitada por el investigador José Pablo Vergara, figura que en el año 1899 el fotógrafo obtiene cinco instantáneas que factura a nombre de Simón Sosvilla Felipe, hijo de Sosvilla Cáceres. Estimamos que el segundo apellido es un error dada la corta edad que en 1899 tenía Simón Sosvilla Felipe, quien no siguió la saga familiar de marinos y ejerció el magisterio con escuela en diferentes lugares.
Según el padrón municipal de habitantes del año 1910 de Los Llanos de Aridane aparece Simón Sosvilla Felipe con 10 años de edad. Simón Sosvilla Felipe figura inscrito en el domicilio familiar de la calle Pedro Poggio nº 18, hoy calle Real nº 42, con sus padres Simón y Antonia y sus hermanas Rosario, de 23 años; Ernestina, de 21; Efigenia, de 18; Antonia, de 16 años, y Francisca, de 14. También figura Luisa Sosvilla Cáceres, de 50 años de edad, natural de Santa Cruz de La Palma que debe ser hermana de Simón Sosvilla Cáceres y Josefa Rodríguez Martín de 23 años que debía ser la ayudante de cría de la prole Sosvilla Felipe.
Tal número considerables de mujeres a las que se debieron sumar tías y primas de la rama familiar de los Felipe es el motivo de la instantánea fotográfica. Posiblemente, el maestro Simón Sosvilla sea el niño que figura en brazos de la que suponemos que es su madre, Antonia Felipe.
Conocemos dos fotografías más que debieron ser obtenidas por Brito Rodríguez ese mismo día, lo denota el número importante de personajes femeninos y la indumentaria que visten ese mismo día. Se repiten en las tres placas, y las féminas que posan son 23.
Una de esas instantáneas corresponde a la que se ve al fondo las plantas adultas de cafetos. Dato relevante que nos pone de manifiesto —aunque ya teníamos conocimiento bibliográfico— la existencia del cultivo de café en La Palma en el siglo XIX.
(*) María Victoria Hernández, cronista oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)
11-08-2022
José María Rodríguez
La montaña de casi 200 metros de altura que generó la última erupción en Cumbre Vieja al cabo de 85 días de fuego y destrucción, aún no tiene nombre oficial, pero una consulta popular realizada entre casi 4.300 personas se decantó por llamarle Tajogaite; de nuevo con “T”.
Teide, Teneguía, Timanfaya, Tinguatón, Tao, Tagoro, Taburiente, Tajogaite… La lista de volcanes de Canarias que empiezan con T es tan extensa que lleva a preguntarse por qué esa querencia del isleño por la letra vigésimoprimera del abecedario para nombrar a sus montañas de fuego.
La respuesta está en las raíces de la toponimia tradicional de las islas, aclara a Efe Maximiano Trapero, catedrático de Filología Española y uno de los mayores expertos en esta especialidad de la lingüística, autor de ‘Los guanchismos. Diccionario de toponimia canaria’, obra de referencia premiada por la Real Academia Española.
“Los guanchismos que aún podemos observar en la toponimia tradicional de Canarias proceden del bereber”, explica Trapero, antes de recordar que, en la lengua norteafricana que hablaban los primeros pobladores de estas islas atlánticas, el prefijo “ta”, “te”, “ti” corresponde, en realidad, al artículo femenino en castellano, “la”. En realidad, es ligeramente más complejo, equivaldría a “esto es de… +sustantivo femenino”.
Su opuesto masculino es el prefijo “A”, también muy frecuente en la toponimia de procedencia aborigen, con nombres como Agaete o Agáldar.
¿Qué significa Teide, por ejemplo? En su diccionario, este estudioso subraya que “es difícil” encontrar a algún autor que a lo largo de la historia se haya interesado por los “guanchismos” y que no le haya prestado atención a la palabra Teide.
Hay teorías de distinto tipo, con más o menos fundamento histórico-lingüístico y con más o menos épica, pero en bereber “aydi” significa “perro” y “t” + “aydi”, podría ser “la perrera”.
“El topónimo guanche podría interpretarse, desde el bereber, como ‘perrera’ o ‘lugar donde habitan o abundan los perros’. Y, en efecto, se sabe que los guanches tenían entre sus divinidades infernales a unos perros grandes y lanudos que se les aparecían de noche y con ojos encendidos como el fuego, a quienes identificaban con el demonio [NotaCMP: Guayota], y que este moraba en el interior del gran volcán, de donde salía el fuego”, defiende el catedrático en “Los Guanchismos”.
Si se repara en que los canarios han llamado a los volcanes, de siempre, “montañas” (la voz científica “volcán” se incorporó de forma muy reciente a la toponimia), la lista de “tes” en el mapa de Canarias crece: Tindaya, Tamadaba, Tinamala, Tinaguache…
La montaña de casi 200 metros de altura que generó la última erupción en Cumbre Vieja, en La Palma, al cabo de 85 días de fuego y destrucción, aún no tiene nombre oficial, pero una consulta popular realizada entre casi 4.300 personas se decantó por llamarle Tajogaite; de nuevo con “T”.
Esta semana se ha conocido un artículo científico que ya se refiere a ese volcán por ese nombre y el Instituto Geográfico Nacional (IGN) lo ha mencionado hoy mismo así en un comunicado.
“Tagojaite es el nombre que recibe una zona de la isla de La Palma perteneciente al municipio de El Paso y situada al sur de Los Romanciaderos, cercana a la Montaña Rajada”, explica el diccionario de guanchismos. El actual Tajogaite es una variante recogida, inicialmente, en los usos orales, con las ‘j’ y ‘g’ cambiadas de lugar.
Para su posible significado, Trapero se remite a otro autor, el historiador tinerfeño Juan Bethencourt Alfonso (1847-1913).
“Dice Bethencourt que en Tenerife ‘gaite’ significa ‘la torta’, pues la expresión ‘gaites de haran’ refería a la torta de harina de las raíces de helecho, y que la expresión ‘gaites de tofe’ era lo mismo que ‘tortas de tieso’, es decir, la de gofio escaldado y después torrefactas”, plantea el catedrático.
“Si esta interpretación fuera cierta, podría explicar no sólo a este topónimo, sino también al anterior ‘Tagoja’”, añade, en referencia a un topónimo que aparece en dos lugares de La Palma, en Santa Cruz, la capital, y en Barlovento.
‘Tenderete’: el decano “escaparate” del folclore canario
El espacio de TVE dedicado a la música de las islas cumplirá 51 años en septiembre, con admiradores declarados como Julio Iglesias y un seguimiento notable a través del Canal Internacional