[*Drog}– La Ciencia ya sabe qué mecanismos cerebrales actúan cuando estamos enamorados

Lo que sigue explica muy someramente las consecuencias de lo que llamo drogamor. Sólo faltó que mencionaran abiertamente la palabra ‘droga’, aunque sí mencionan efectos que sólo la droga produce.

Le pregunta que cabe formularse ante “descubrimientos” como éste es por qué la sociedad como tal, basándose un tanto en la máxima de que “guerra avisada no mata soldado”, no hace nada para al menos anticiparse a lo que el drogamor puede causar. ¿Por qué en los ahora tan de moda cursos de educación sexual no se explica, desde a niños y hasta a adolescentes, los perniciosos efectos del drogamor y lo que para contrarrestarlos podría hacerse?.

Recuerdo que a los jóvenes de mi tiempo nos casi obligaban a observar el comportamiento de fulanito o menganito cuando estaban borrachos, y luego nos hacían ver que nadie en su decente y sano juicio querría comportarse así, haciendo el ridículo en público, destruyendo su salud física y hasta financiera, avergonzando a su familia, etc. No habría que esforzarse mucho para filmar horas y horas de escenas y situaciones que dejen bien a las claras lo que en el programa “House M.D.” de esta semana dijo el protagonista: «Todo enamorado es imbécil». ¿Y a quién le gusta serlo?.

Así como se le hace saber al público en general qué efectos nocivos trae el consumo de cocaína, heroína, etc., habría que hacerle saber también a todos, jóvenes y no tanto, qué efectos nocivos trae el dejarse llevar sin más por el drogamor. Al menos eso sembraría en algunos la semilla del alerta, del beneficio de la duda, y cuando se sorprendieran creyendo que la persona con la que tienen, o buscan tener una relación, es perfecta, podrían recordar que se les dijo y demostró que eso es anormal y síntoma de posibles males mayores, y en ese momento podrían poner en práctica un plan de decactetización que, doy fe de ello, funciona. El tal curso tendría necesarimanete que enseñar qué es y cómo funciona el catectizar y el decatectizar.

Estoy convencido de que algún día se pondrán en práctica programas sociales de este corte.

Carlos M. Padrón

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11.02.07

En una semana en que San Valentín será el protagonista, la pasión se viste de largo para festejar ese sentimiento tan humano como amar a otro. Días de bombones, rosas, poemas y cama. ¿Y la ciencia? La ciencia también se enamora. Lo hace a través de lo que llaman neurobiología del amor.

El poema científico lo han redactado un grupo de investigadores de la Universidad de Ohio (EEUU) que se han dedicado a estudiar “el amor sin límites”. Ya lo dijo el maestro Neruda “te amo sin saber dónde, ni cómo, ni por qué”.

Pero ese sentimiento, del que han dicho que “el corazón tiene razones que la razón no entiende”; ahora parece que sí lo entiende la razón. Y es que, según los expertos, se ha determinado qué mecanismos están conectados en el cerebro para que se produzca.

El trabajo de investigación consistió en detectar qué regiones del cerebro se “iluminan”, y cuáles no, cuando a una persona se le muestra la fotografía del ser amado.

Se observó que cuando las personas estudiadas veían fotos de sus seres amados se activaban áreas que pertenecían al sistema de recompensa cerebral, que contiene una alta densidad de receptores para las hormonas oxitocina y vasopresina.

El amor es ciego

Con estudios como el realizado en la Universidad de Ohio se ha podido comprobar que el amor es ciego. Al menos, cuando estamos frente a la imagen de la persona amada se desactivan los circuitos cerebrales responsables de las emociones negativas y de la evaluación socia, y el fuerte lazo emocional de una persona hacia la que aquélla a quien ama inhibe las emociones negativas y afecta el circuito neural involucrado en realizar un juicio social, objetivo y racional, sobre la persona amada.

Esto se traduce sencillamente en que cuando alguien nos gusta (mucho, pero mucho) sólo lo juzgamos por sus aspectos positivos; ¡los negativos ¡se esfuman!

Por ello, enamorarse es una transitoria tormenta de neurotransmisores al servicio de la fusión monógama imperfecta, es decir, la pareja.

PD

[*Drog}– Por qué duran las parejas que duran

Resulta esperanzador que cada vez más se reconozca que el enamoramiento —o drogamor, como yo lo llamo— es un fenómeno químico y, sobre todo, pasajero. Sin embargo —y a pesar de la mención, también esperanzadora, de que “…. en la ruptura, el drogadicto se queda sin las sustancias que le aportaban ese placer”— , aún no veo que se haya entrado en la vía del consenso de que se trata de una droga, lo cual llevaría al estudio de medios para contrarrestar sus nocivos efectos. Tal vez algún día se llegue a eso.

También cada vez más se acepta y declara que el éxito de la relación de pareja es el producto del TRABAJO en común, en equipo, que no llega gratis y caído del cielo, como creen los drogamorados, y que un componente importante de ese trabajo es “la comunicación eficaz para resolver conflictos y una sexualidad satisfactoria para ambos”. Sin embargo, en este artículo nada mencionan de otros pilares importantes, como la confianza y el respeto.

Lamentablemente, le epidemia feminista aflora en España hasta en la sopa, y así, en boca de un experto —supongo— se pone esta perla: «No concebir el amor-amistad con la pareja, dejarla fuera de esa agenda, es machista», que presupone que es sólo el hombre el que podría no concebir el amor-amistad con su pareja.

Carlos M. Padrón

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22/01/2007

Maricel Echevarría

Cuando el enamoramiento ‘químico’ se desvanece al cabo de unos meses, comunicación, amistad, complicidad y apertura al exterior son claves para que la pareja se consolide y supere la exigencia de cambio continuo.

Familias inquebrantables, matrimonios para la eternidad, hogares indisolubles, etc., los antiguos vínculos que determinaban la vida del ser human, llevan camino de extinguirse en la posmodernidad. Establecer lazos con el prójimo depende ahora únicamente del propio esfuerzo. Es el precio de la libertad, de andar suelto: lograr ese equilibrio imposible entre el impulso de estrechar lazos pero manteniéndolos flojos para poder desanudarlos antes de que sean una carga o limiten severamente la libertad necesaria para, ¡exacto!, relacionarse. En este mundo de rampante individualidad, las relaciones son una bendición a medias, afirma el sociólogo Zygmunt Bauman en “Amor líquido; acerca de la fragilidad de los vínculos humanos”.

DOS MILLONES DE RUPTURAS

En este marco de ambivalencia, sorprende la longevidad de las parejas que aún lo son, sobre todo de las que son relativamente jóvenes y que al casarse ya contaban con una ley del divorcio y una independencia económica para la mujer. En España se produce hoy una ruptura cada 3,5 minutos. En 25 años de ley del divorcio, se ha superado el millón de separaciones y los 800.000 divorcios, lo que ha afectado —el Instituto de Política Familiar lleva la cuenta— a millón y medio de hijos. En el último quinquenio las rupturas han subido un 45%, y los hogares unipersonales aumentan sin parar.

LA QUÍMICA DE UN MISTERIO

Pero, ¿cuál es la misteriosa fórmula de las parejas que duran? El profesor de neurociencia, Ignacio Morgado, asombraba hace unos días a los lectores de La Vanguardia al explicar las razones bioquímicas de las relaciones estables. No sólo el flechazo, y los 18 meses que a lo sumo dura el enamoramiento, se ven condicionados por la química cerebral, con la segregación de feniletilamina que produce excitación y pasión emocional, y los estrógenos y andrógenos que aumentan el apetito sexual. La fidelidad también vendría condicionada por la vasopresina y la oxitocina, sustancias que fabrica el cerebro y que, en plena relación sexual, pueden liberarse en la sangre y crear un apego o un lazo. Así funciona en los animales, y la antropóloga Hellen Fisher aconseja a humanos también: no te acuestes con alguien de quien no te quieras enamorar. Morgado, por su parte, cree que la influencia de estas hormonas queda disminuida por la enorme capacidad del córtex cerebral de crear relaciones sociales. «La relación afectiva y sentimental entre dos personas es mucho más que unas hormonas liberadas en un momento dado. Además de la química, está la fisiología, una educación, un pasado, un presente y una imaginación del futuro», dice.

SÍNDROME DE ABSTINENCIA

Pero la química explica en gran parte por qué la ruptura de una pareja longeva cuesta mucho más de encajar. Al superar la fase de enamoramiento, la pareja libera más endorfinas y encefalinas, sustancias similares a la morfina, que crean un estado de relax y tranquilidad. La euforia deja paso a un estado de bienestar y, en la ruptura, el drogadicto se queda sin las sustancias que le aportaban ese placer.

LA CLAVE: EL DIÁLOGO

«El amor no es mágico —apunta la psicóloga y sexóloga Carme Freixa —ni es irracional, pues no se trata de patologías del amor y dependencias emocionales, como vemos en mujeres maltratadas o en personas que temen al compromiso y se fugan cuando la relación se consolida. Hablamos de personas que, superada la ducha química que es el enamoramiento, manifiestan la voluntad de compartir su vida: ese amor tiene connotaciones que van desde lo puramente fisiológico hasta la idea de proyecto en común. Y para que eso dure, deben trabajárselo, igual que sucede con una empresa: negociar, pensar, conocer, investigar. De lo contrario, se diluirá o se mantendrá por razones que nada tienen que ver con una relación positiva». La clave, apunta Freixa, es una relación de tú a tú desde la autoestima, la empatía, el humor y la capacidad de seducción; es decir, de enviar comunicación positiva sobre lo que uno quiere y lo que le interesa. Es absurdo pretender que si me quiere ya sabrá lo que quiero: hay que comunicarse».

¿25 AÑOS? ¡FELICIDADES!

La pareja que resiste es la que más se acerca al trabajo en equipo, apunta María Palacín, profesora de Psicología Social de la UB. «Es un proyecto en común que caduca y que hay que seguir construyendo, que implica una comunicación eficaz para resolver conflictos y una sexualidad satisfactoria para ambos. Eso sí, debe nutrirse del exterior: si se encierra demasiado, muere». No es fácil, añade.

A quien cumple 25 años de pareja se le felicita. ¿Qué habrá hecho con la monotonía? ¿Y sin modelo de referencia de igualdad? Ahora pocos se resignan por circunstancias sociales de antaño. Aun así, la hipoteca une, los hijos siguen siendo una razón, y el miedo a la soledad acecha. Además, la sexualidad se vive a menudo por separado, ya sea pactando o sin previo acuerdo.

AMISTAD SINE QUA NON

La relación positiva de larga duración es posible siempre que intervenga la amistad, sostiene el filósofo Joan Carles Mèlich. Ésta no pide intercambio sino reciprocidad —explica— y, a diferencia del enamoramiento, que sucede a nuestro pesar, se construye y se desea. «No concebir el amor-amistad con la pareja, dejarla fuera de esa agenda, es machista», añade. A su juicio, si la longevidad de la pareja está en crisis es porque cada vez es más difícil establecer relaciones de amistad. «Son más bien de enamoramiento o de colegas, pero si la monotonía es fatal para la persona, también lo es una innovación tan veloz que nada deje estable. Ya era hora de que pudiéramos realizarnos sin pedir permiso, pero pensar que el proyecto vital se puede realizar en solitario es ignorar un problema: la soledad existencial».

EL COSTO DEL NO COMPROMISO

No es raro que las relaciones sean uno de los motores del actual boom del counselling, ni que hasta la prensa seria publique columnas expertas de las que se espera la cuadratura del círculo: cumplir el sueño de relacionarse evitando que eso cuaje en una pareja sólida. ¿Consejos? Mantener las puertas siempre abiertas; sustituir el término relacionarse por conectarse, y el de pareja por red, esa matriz que permite conectar y desconectar, y que nunca sitúa a uno en una relación indeseable pero indisoluble. Ese descompromiso, anuncia Bauman, no reduce los riesgos, sólo los distribuye de otro modo, junto con la angustia que genera.

¿QUÉ SOY PARA EL OTRO?

Estoy porque le quiero, porque me compensa. El psicoanálisis ve en esas explicaciones la envoltura de una verdad más compleja. «Hay algo en el otro que permite acoplarnos —dice el psicoanalista Eugenio Díaz—, lo importante es qué soy para el otro. Si uno no sabe qué le engancha, no sabe de qué se está separando y por eso no puede separarse, sólo alienarse. Ese enganche es una referencia del pasado, la adscripción a un papel, por ejemplo: ser siempre el deseado, el maltratado, ceder le da miedo porque teme desengancharse».

La Vanguardia.

[*Drog}– Sufrir por amor

En el plano fisiológico, el enamoramiento implica, a menudo, sufrimiento. Aumenta los ritmos respiratorios y cardíacos, descarga azúcar en la sangre, produce palpitaciones, insomnio, pérdida de apetito, cambios de humor, etcétera. y, aún siendo esta sintomatología importante, lo más preocupante ocurre en el plano psicológico: el enamoramiento transforma por completo el campo perceptivo, de asociaciones, de la vida interior. La persona enamorada se vuelve sorda, ciega e imbécil (hay grados). No comprende nada que no se refiera al objeto de su pasión. Cumple la paradoja de Trischman, ésa que asegura que una pipa da tiempo a un hombre sabio para pensar. y a un tonto algo que ponerse en la boca. La persona amada no es diferente a las demás; tampoco lo es la enamorada. Es el tipo de relación que se establece entre ambos lo que la hace diferente. Los que no conocen esta enfermedad ven a los enamorados fuera de lugar, ¡como asnos en una subasta de purasangres!

No es de extrañar, pues, que muchos psicólogos consideren el enamoramiento como una forma de locura. Esta teoría está sustentada por el hecho de que la gente enamorada hace cosas irracionales, auténticas locuras (como las que hacen los cuerdos, pero éstos sin coartada). Los enamorados parecen estar dominados por fuerzas que no reconocen como suyas, que no pueden controlar, que los arrastran a actuar estúpidamente; incluso los pueden volver violentos.

Son bien conocidos los casos en que algunos enamorados son capaces hasta de matar al objeto de su deseo, especialmente si éste no les corresponde, o incluso suicidarse. A este estado de demencia e insensatez —pues no se puede estar enamorado y ser sensato al mismo tiempo— se llega, a veces, simplemente, por enamorarse de unos ojos o unos labios. ¡pero el enamorado comete el error de desear a la persona entera!.

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NotaCMP.- En esto si estoy totalmente de acuerdo con la autora —pues creo que a estas alturas ya estarán de acuerdo en que se trata de una mujer—, y lo que me asombra cada vez más es que la sociedad de hoy, que tanto dice preocuparse por la salud física y emocional del ser humano, no haya hecho nada en este sentido. Tampoco lo ha hecho la educación, pues no sé de ninguna escuela, colegio o universidad en la que se expliquen los perniciosos efectos del drogamor y se enseñe cómo combatirlos.

[*Drog}– ¿Perjudica la salud enamorarse?

¡Ah!, el amor, el amor con mayúsculas. cuántos contradictorios sentimientos encierran estas cuatro letras. de la pasión a la decepción, del éxtasis a la desesperación. y, sin embargo, todos se empeñan en probar el dulce veneno, aunque de amor también se muere, y se mate por amor.

Enamorarse es un misterioso fenómeno que sume a las personas que lo atraviesan en un estado extraordinariamente explosivo, eufórico, efervescente e… inconsciente. Los enamorados viven casi en éxtasis. Como en una nube. por encima de las obligaciones y miserias cotidianas. Es una maravillosa sensación que muchos anhelan experimentar, pero pocos son conscientes de que enamorarse es también vivir una extraña mezcla de placer y dolor.

No es coincidencia que el día de los enamorados lo patrocine San Valentín, un tipo apaleado y decapitado por los antiguos romanos, que no se andaban con romanticismos. ¿Qué mejor patrón para los enamorados que un hombre íntimamente familiarizado con el dolor?. Porque aunque el enamoramiento es lo más fantástico que se conoce, también es, ¡ay!, una enfermedad que amenaza desequilibrarnos física y emocionalmente. y que no tiene antídoto ni tratamiento: el que la padece es como el que viaja en un avión en plena tormenta: ¡No puede hacer nada!

NotaCMP.- Viven drogados.

[*Drog}– Diccionario subyacente: Amor (En realidad, drogamor)

– Enfermedad temporaria que se cura con el matrimonio.

– Es la locura de amor locura que cura un cura con la locura mayor.

– Palabra de dos sílabas, dos vocales, dos consonantes y dos idiotas.

– Esfuerzo que hace un hombre para ser satisfecho por una sola mujer.

– Sentimiento que nos inspira los más grandes proyectos y nos impide realizarlos.

– Supuesta razón por la que una mujer aceptaría lavar, planchar, barrer y cocinar, sin sueldo ni prestaciones.

– Lo que comienza con un príncipe besando a un ángel, y termina con un calvo mirando a una mujer gorda.

[*Drog}– El amor de tu vida

(Lo que está en negritas lo puse yo)

Un día me dijo mi madre: «Nunca te cases enamorado», aún cuando me sonó un poco extraño tal consejo, lo he tenido siempre en mente, tratando de analizarlo y llegando muchas veces a creer que comprendo lo que mi madre trató de decirme.

Con el paso del tiempo he aprendido a sacarle jugo a ese sabio consejo, y lo primero que aprendí fue que muchas veces hay que actuar más con la cabeza que con el corazón.

Este mensaje confirma en mucho lo que pienso al respecto, y me hace ver que lo que un día me dijo mi madre no sólo no era erróneo sino que era y es muy sabio. Lee y verás.

Un experto en relaciones de pareja nos da las cinco reglas de oro para evaluar exitosamente a nuestros prospectos a compañeros(as) de vida. Cuando se trata de tomar la decisión sobre escoger a tu compañero(a) de vida nadie quiere cometer un error. Sin embargo, con un promedio del 50% en fracasos matrimoniales, que es el porcentaje en muchos países del mundo, parece que son muchas las personas que están cometiendo grandes errores en su búsqueda por “el amor de su vida”.

Si a las parejas comprometidas para llegar al matrimonio les preguntas por qué se quieren casar, la mayoría contestará: «Porque estamos enamorados». Yo creo que éste es el error número 1. El escoger a la pareja adecuada no debe basarse solamente en enamoramiento (drogamor). Aunque esto suene incorrecto, existe una gran verdad en ello.

El enamoramiento (drogamor) no es, por sí sólo, la base para contraer matrimonio. Al contrario, el amor (no el drogamor) es el resultado (la consecuencia, no la causa) de un buen matrimonio. Cuando los ingredientes son los adecuados, entonces vendrá el amor. Permítanme decirlo una vez más: sólo con la base del enamoramiento (drogamor) no puede crearse una relación que dure de por vida. Se necesita mucho más (pues el drogamoramiento generalmente dura entre 18 y 36 meses, y tiende a durar menos cuando lleva al matrimonio).

He aquí cinco preguntas que deberías hacerte si en realidad deseas encontrar y mantener a tu compañero(a) de vida.

PREGUNTA 1

¿Compartimos un propósito común en la vida? ¿Por qué es esto importante?

Lo pondré de esta manera. Si vas a estar casado(a) por 20 ó 30 años, eso es mucho tiempo para vivir con alguien. ¿Qué piensan hacer juntos todo ese tiempo? ¿Viajar, comer, hacer deportes, ir de compras, caminar, oír música, hacer el amor?

Se necesita compartir algo con más sustancia y significado: se necesita un propósito común de vida. Dos cosas pueden suceder en un matrimonio: los cónyuges pueden crecer juntos por el mismo camino, o pueden crecer por caminos separados. En el 50% de las parejas, el hombre y la mujer están creciendo por caminos separados.

Para hacer funcionar un matrimonio necesitas saber qué es lo que quieres de la vida, y casarte con alguien que quiera lo mismo. Punto.

PREGUNTA 2

¿Me siento a gusto y tranquilo(a) al expresar y compartir mis sentimientos con esta persona?

Esta pregunta va al fondo de la calidad de su relación. Sintiéndote a gusto, significa que puedes comunicarte abiertamente con esa persona. La base para tener buena comunicación es la confianza; es decir, que no sientas que serás «castigado(a)» o «lastimado(a)» por expresar tus pensamientos y sentimientos.

Un colega define a la persona abusiva como alguien con quien sientes miedo de expresar tus sentimientos y pensamientos. Sé honesto contigo mismo al contestar esta pregunta. Asegúrate de sentirte emocionalmente seguro(a) con la persona con quien deseas contraer matrimonio. Cuando en esto de la expresión de tus sentimientos y pensamientos una persona te trate tan bien como nunca antes te han tratado, esa persona posiblemente haría hasta lo que fuera por tu bienestar. A esa persona no la dejes ir, esa persona es quien generalmente vale la pena.

PREGUNTA 3

¿Es un(a) mensch? (Un mensch es una persona que es refinada y sensitiva)

¿Cómo lo puedes probar? He aquí unas sugerencias. ¿Es una persona que procura regularmente su crecimiento personal? ¿Realmente toma en serio su mejoramiento personal? Un maestro define como una buena persona a aquélla que siempre está buscando la manera de mejorar y de hacer lo correcto.

Así que observa a tu potencial pareja y averigua qué hace con su tiempo. ¿Es una persona materialista? Normalmente una persona materialista no tiene como objetivo principal su mejoramiento personal.

Existen esencialmente dos tipos de personas en el mundo:
1. Las que se dedican a su crecimiento personal; y,
2. Las dedicadas a buscar su propio confort, personas cuyo objetivo en la vida es estar cómodas, vivir para el disfrute personal. Puestas a escoger entre este objetivo o hacer lo correcto, estas personas darán prioridad a su objetivo de comodidad y confort personal. Esto es necesario saberlo antes de entrar a la iglesia.

PREGUNTA 4

¿Cómo trata al resto de la gente?

La cosa más importante que hace funcionar a un matrimonio es la habilidad de dar. Por dar, entendemos la habilidad para hacer que la otra persona se sienta satisfecha y a gusto. Pregúntate si esta persona con la que estás saliendo disfruta al hacer eso por los demás, o si siempre está absorta en sí misma. Para medir esto, piensa en lo siguiente: ¿Cómo trata a otras personas con quienes no tiene que ser amable, tales como camareros, taxistas, etc.?

¿Demuestra gratitud y aprecio? ¿Muestra respeto? Si no tiene gratitud con la gente que le sirve en todo, tú no puedes esperar que muestre gratitud por ti, que no puedes servirle más que los demás.

PREGUNTA 5

¿Acaso hay algo que deseo cambiar de esta persona una vez que estemos casados?

Muchas personas cometen el error de casarse teniendo la intención de, una vez casadas, cambiar o mejorar a su pareja. Pongámoslo de esta manera: probablemente puedes esperar que una persona cambie; sí, ¡pero para mal!

Si no puedes aceptar completamente a esta persona tal y como es hoy, entonces no deberías casarte con ella.

En conclusión, el salir con alguien no debe ser sólo divertido y complaciente, sino también inquisitivo. La clave es tratar de manejar esta etapa un poco más con tu cabeza y un poco menos con tu corazón. Cuando te encuentres en una relación vale la pena mantener la objetividad; haz siempre las preguntas que te ayudarán a descubrir lo que es realmente importante.

Enamorarse (drogamorarse) es un gran sentimiento, pero cuando se despierta con un anillo en el dedo no querrás darte cuenta de que estás en problemas sólo porque no hiciste lo correcto. Y el día en que te sientas unido a alguien, que ese alguien te haga pensar en verdad en un matrimonio, y te des cuenta de que sus cosas «malas» las puedes sobrellevar, ya podrías pensar en casarte, porque se dice que el verdadero amor te llega sólo una vez en la vida; los demás son cariños, que, aunque a veces vienen a ser las personas con las que pasamos el resto de nuestras vidas o con las que mantenemos relaciones de muchos años, nunca llegamos a disfrutar con ellas eso que sí puede hacernos sentir solamente una persona a la que nos atrevemos a llamar «El amor de nuestra vida».

Se dice que “Nadie experimenta en cabeza ajena”, pero tomemos eso como falso, salgamos del círculo vicioso y aprovechemos la experiencia de los demás.

La vida es corta, y vivir de equivocaciones nos reduce las posibilidades de felicidad.