[*ElPaso}– ‘Dándole vueltas al viento’ / Poemas de Antonio Pino Pérez: La Fuente del Pino

Antes de que los españoles conquistaran las Canarias, cuyos aborígenes se llamaban guanches, en la Caldera de Taburiente —ese enrome cráter, del que tanto he hablado en este blog, que está dentro del término municipal de El Paso, en la isla de La Palma (Canarias)—, se asentaba el cantón Aceró del cual era mencey (rey) el guanche Tanausú, cuya esposa se llamaba Acerina.

Después de un año de permanente lucha, el conquistador español Alonso Fernández de Lugo, que no había conseguido someter a Tanausú, lo citó a una reunión en la Fuente del Pino para celebrar allí un supuesto pacto de caballeros.

Tanausú dejó confiado el seguro refugio que le brindaban los escarpados riscos de la Caldera de Taburiente y bajó hasta la Fuente del Pino, donde fue víctima de una emboscada en la que los españoles lo hicieron prisionero.

Los Reyes Católicos, ante lo mucho que les estaba costando conseguir la rendición de Tanausú, habían pedido que, cuando lo apresaran, lo llevaran ante su presencia.

En cumplimiento de esa real petición fue encadenado y subido a un barco que partió rumbo a España, pero cuando el perfil de su Benahoare —nombre que los guanches daban a la isla llamada hoy La Palma— se perdió en el horizonte, Tanausú se negó a comer, y murió en alta mar.

El soneto que sigue recuerda el dolor de Acerina por la pérdida de Tanausú, víctima de la cobarde maniobra que permitió someter a los guanches de toda la isla y marcó el inicio de la extinción de esa raza en Benahoare.

Se dice que esto llevó a Acerina a pedir el “Vacaguaré” (= quiero morir), y, según la costumbre, fue complacida por sus familiares que acondicionaron la cueva que a tal efecto ella escogió —se construía dentro de ella una especie de cama sobre la que, a guisa de colchón, ponían pinillo (aguja de pino seca), y al lado, en el piso, un gánigo (cántaro) de leche fresca y frutas— y una vez instalada Acerina en ese lecho, cerraron con piedras la entrada de la cueva.

La escogencia de este tipo de muerte era bastante común entre los guanches de Benahoare.

Carlos M. Padrón

***

LA FUENTE DEL PINO

Ya no bullen canciones de alegría
las cristalinas aguas de la fuente,
espejo de Acerina, que fluía
para copiar las rosas de su frente.

Hoy llora entre lamentos de agonía
una furtiva lágrima doliente,
para lavar aquella cobardía
con la raza inmolada por valiente.

El dolor que diluye su corriente
para contarnos el pesar que siente,
brota en la roca por la herida abierta.

Y en un clamor sus aguas angustiadas
rezan a Dios, al verse liberadas,
una plegaria por la raza muerta.

1946

[*ElPaso}– La leyenda del “Alma de Tacande” / José Pérez Vidal (2/4): El lugar de los hechos

José Pérez Vidal

El lugar de los hechos

Tacande de Abajo y Tacande de Arriba son quizá los barrios más antiguos del término. En el segundo, sitúa la tradición unánimemente el desarrollo de los hechos relativos a la aparición del alma, que, por el lugar de su presentación, se ha venido conociendo con el nombre de Alma de Tacande.

Pero, si existe unanimidad respecto al barrio en que ocurrió el extraordinario caso, no se da la misma coincidencia sobre el sitio del barrio en que los hechos acaecieron. Según unos, tuvieron lugar en una de las fincas llamadas Hacienda de Tacande, y, según otros, los menos, en la propiedad conocida con el nombre de Los Cabezotes.

En este predio sólo se conservan, como vestigios de haber servido de morada, un trozo de pared, correspondiente a una casa antiquísima, y en sus alrededores algunos árboles frutales. Es una prueba más de la facilidad con que el pueblo localiza, en las ruinas y edificios abandonados, las más alucinantes historias. En una de las haciendas, la Hacienda de Arriba, existe, en cambio, una casa conservada en bastante buen estado, casa donde la mayor parte de los ancianos de hoy sitúan los hechos.

Casa en la que se presentó el Alma de Tacande. Parte del naciente donde aparecen los almendros junto al aljibe y el naranjo. (Foto Llamas)

Esta casa se encuentra cerca de la montaña de la Asperilla, por donde sube el camino que va a Enrique. Enfrente se eleva la montaña de Miguel Sosa. En la época en que los hechos ocurrieron, los bosques de El Paso llegaban hasta esa casa.

Tiene ésta unos veintidós metros de largo, en dirección Este-oeste, y unos seis metros de anchura, en sentido norte-sur. Es baja, de unos dos metros de altura hasta los tirantes, y está cubierta de madera de tea y de teja del país. Se halla un poco enterrada, por lo cual hay que bajar dos escalones para entrar por su puerta principal. No tiene hueco alguno por el naciente y el norte. Por el poniente tiene una puerta baja, y por el sur la puerta principal, y, a los lados de ésta, dos postigos pequeños. Está orientada de acuerdo con las normas que, en general, se han tenido presentes en la construcción de las casas rústicas de la isla.

En la pared del naciente puede verse grabada una pequeña cruz conmemorativa de los hechos.

Cruz conmemorativa en la fachada del naciente. (Foto Llamas)

Hasta hace poco existía también la huella de una mano en la cal de la pared. El origen de la cruz y de la mano es muy posterior a los sucesos.

Junto a la casa, por el lado del norte, se conserva un ruinoso aljibe.

Fachada norte y aljibe. (Foto Llamas)

de seis metros por ocho de boca y tres de profundidad. De su cubierta o soallado (1) de tea, sólo quedan las traves (2).

Junto al aljibe crecen cuatro frondosos almendros; y entre el aljibe y la casa, un viejo naranjo y retoños o “redrojos” de ciruelos y nogales.

Por más que se han buscado, no se han podido encontrar ya restos del olivo que hasta hace poco existía. Respecto a este punto, refiere la tradición que el Alma de Tacande, para demostrar su fuerza, arrojó una gran piedra entre la casa y el aljibe, y que en aquel lugar nació un olivo, árbol de la paz, hasta entonces desconocido en el término.

La casa no sirve ya de vivienda. Dividida interiormente en dos partes, en una pernocta alguna vez, en las noches crudas de invierno, algún pastor con su rebaño de cabras; la otra está destinada a establo y pajar.

Fachada sur de la casa. Con la mano apoyada en la puerta, Antonio Pino Pérez, y a su lado Sandalio Páez Perera, vecino del Camino Viejo. (Foto Llamas)

La misteriosa casa dista del camino principal, que sube al pinar y montaña de Enrique o Henríquez, unos doscientos o trescientos metros, distancia aproximada que era costumbre dejar entre las casas y los caminos para evitar que desde éstos fueran vigilados sus moradores.

Al otro lado del camino existe una casa en ruinas, y, junto a ella, otra más reciente, en la que no hace mucho ocurrieron aterradoras escenas de locura y brujería.

No es raro que toda esta parte se halle tan penetrada de recuerdos de maleficios y apariciones. Distantes de las demás casas de El Paso las que aquí se encuentran —adentradas ya en el monte, que en otro tiempo estaba densamente poblado— han ofrecido las condiciones más favorables para servir de escenario a los huéspedes de las tinieblas… y a las imaginaciones del pueblo.

El caso más extraordinario de cuantos en este lugar han sucedido es, como queda indicado, el de la aparición de un alma en pena a una sencilla familia cuyos miembros habían vivido, desde hace siglos, en la casa que se ha descrito.

***

(1) Del portugués ‘Soalhado’ (= tablado, entarimado).
(2) Del portugués ‘Trave’ (= viga).

[*Opino}– Exaltación de la barbarie y la crueldad

 Carlos M. Padrón

Como habrán deducido, se trata de una corrida de toros en la que, como siempre, el toro fue masacrado, pero al menos esta vez le dio al “valiente” torero, ése que aspira a alcanzar la perfección en el arte de la crueldad, dos cogidas (cornadas).

Lástima que no le hubiera dado también, ante los “civilizados, humanitarios y conmiserativos” espectadores, dos cogidas en el sentido en que se usa ese verbo en muchos países de habla hispana. Aunque, habida cuenta de que la vestimenta de esos irracionales masacradores —como también la de los “bailaores” de flamenco— luce cualquier cosa menos viril, bien podría ocurrir que eso resultara un premio mejor recibido que la oreja del pobre toro.

¿Tiene algo de constructivo publicar fotos como ésta?
¿Es agradable a la vista? ¿Educativa para los niños? ¿Exponente de alguna virtud que valga la pena imitar?
¿Es racional o civilizado aclamar a alguien que por fama o por dinero arriesga su vida, y que, además, lo hace dando un sangriento espectáculo de extrema crueldad contra un animal que tiene todas las de perder?
¿Hasta cuándo se va a permitir esta salvajada?

Publicado en El País (España) el 09/09/07

Titulo…..: No quiere morir, sólo ser perfecto
Subtítulo: José Tomás se entrega a una doble misión: buscar la excelencia y devolver la grandeza a la fiesta.

Pie de foto: Tras ser cogido dos veces, Tomás cortó una oreja – EFE

[*Opino}– «El 67% de la población mundial quiere la retirada militar de Iraq»

 Carlos M. Padrón

Para empezar —y dejando de lado los errores contra la consistencia y el idioma—, las personas, no importa cuántas, que hayan sido entrevistadas en 22 países no representan a la población mundial.

Pero, aunque así fuera, ¿qué nivel de cultura tienen esas personas? Si no pagan impuestos y si no llegaron por lo menos a educación secundaria, no vale la pena tomar en cuenta su opinión.

Y atendiendo a cómo se ha multiplicado la chusma en el mundo, seguro estoy de que cerca del 70% de los entrevistados no reúnen esos requisitos.

De no existir esa multiplicación —de la que ha sido responsable la aplicación de una democracia mal entendida que decidió conceder derecho de voto a quienes carecían hasta de capacidad para discernir—, no tendríamos hoy los más graves de los problemas sociales que tenemos, como terrorismo y populismo.

La chusma —con su chabacanería, su vulgaridad, su mal gusto, su desaforado deseo de acabar con lo instituido que no sea de su agrado (que es casi todo), etc.— se ve por todos lados y en casi todas las manifestaciones sociales. Y como resulta evidente que cada día hay menos gobiernos con voluntad o capacidad para detener el crecimiento de la chusma, o los desastres que ésta causa —como deterioro en los sistemas educativos y judiciales, aumento de la corrupción, eufemismos y complicidad de los medios para evitar llamar criminales y terroristas a quienes es claro que lo son, etc.—, cabe pensar que sólo una guerra pueda lograr al menos detener esta situación, pues en el seno y conformación de los gobiernos también la cuota de chusma va en aumento.

Publicado en La Vanguardia (España), el 07/09/07:

Título: “EL 67% DE LA POBLACIÓN MUNDIAL QUIERE LA RETIRADA MILITAR DE IRAQ”

Subtítulo: En torno a un 39% de personas encuestadas por la BBC en 22 países quiere que las tropas salgan ya, mientras que un 28 por ciento es partidario de una retirada gradual.

[*Opino}– España es el país con mayor sentimiento antiuseño de toda la UE

 Carlos M. Padrón

Sería interesante averiguar el por qué de este sentimiento.

¿Tendrá algo que ver el hecho de que España no intervino en la Segunda Guerra Mundial, o que fue dueña de buena parte de los territorios que hoy son de EEUU, o que una vez fue imperialista, como dicen algunos que son hoy los EEUU,… aunque su “imperialismo” poca similitud tiene con el que una vez ejercieron España o Inglaterra?

Esa aversión de los españoles a todo lo que sea de EEUU la he percibido personalmente, al igual que en buena parte de su trasfondo he percibido envidia, e ira por no saber hablar inglés.

Y no deja de resultarme curioso, por llamarlo de algún modo, que, a pesar de todo, la prensa española hable muchas veces, como es el caso de este titular, de “americano” para referirse a lo que en realidad es “estadounidense”, como luego se lo califica en el cuerpo del artículo. ¿Por qué no expresar esa aversión negándose a referirse a EEUU como Norteamérica, y a los ciudadanos de ese país como norteamericanos, basándose en el hecho cierto de que en América del Norte hay otras naciones, y en que americanos son todos los del continente que lleva ese nombre?

No siento aversión hacia los EEUU ni hacia los estadounidenses, pero me niego a usar la palabra América o Norteamérica para referirme a Estados Unidos, y la palabra norteamericano para referirme a lo que es estadounidense. Por eso hago los cambios pertinentes cuando en los artículos que en este blog publico aparece ese para mí incorrecto uso de América, Norteamérica o norteamericano/a.

Alguien propuso llamar “usanos” a los norteamericanos, y creo que sería una buena idea ya que el término no crea dudas.

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07.09.07

España es el país con un sentimiento antinorteamericano más acentuado de toda la UE, según se desprende del informe Transatlantic Trends 2007.

Aunque sólo el 36% de los europeos considera «deseable» el liderazgo de EEUU en asuntos internacionales, el porcentaje se reduce en el caso español al 18%, mientras que el 79% de los encuestados españoles expresan que es «poco o nada deseable» el protagonismo de Washington en la escena mundial, muy por encima de la medida europea (58%).

Este sentimiento antiestadounidense es sólo superado por Turquía, donde gobiernan los islamistas y cuyo Ejecutivo patrocina con España la Alianza de Civilizaciones en el seno de Naciones Unidas.

Únicamente, en Holanda, Reino Unido y Rumania es superior el porcentaje de ciudadanos que apoyan el liderazgo de EE UU al de los que lo consideran perjudicial. El mayor descenso se da en Alemania donde la cifra de apoyo a Washington ha caído del 68% al 38% y eso a pesar de los esfuerzos de Angela Merkel por encauzar las relaciones transatlánticas.

or lo que respecta al grado de simpatía hacia EE UU, de nuevo los españoles muestran un sentimiento gélido, 39 grados. Los italianos se muestran bastante más cálidos en el termómetro de simpatía (56 grados) así como británicos (55) y franceses (51). El estudio anual, presentado ayer en Madrid por la Fundación BBVA en colaboración con varias fundaciones internacionales, analiza la opinión de los ciudadanos de 12 países europeos (incluida Turquía) y de los estadounidenses en materia internacional y valora el estado de las relaciones transatlánticas.

LR

[*El Paso}– La leyenda de “El Alma de Tacande” / José Pérez Vidal (1/4): Introducción y contexto geográfico

Desde que tengo uso de razón escuché hablar en El Paso acerca del “Alma de Tacande”, pero nunca supe más detalles de esa leyenda, hasta ahora que mi amigo y paisano, Juan Antonio Pino Capote —hijo del autor de los poemas que he publicado bajo el título común de “Dándoles vueltas al viento”—, cumpliendo un ofrecimiento que me hizo se ha tomado el trabajo de transcribir a formato digital el texto de la tal leyenda y hacérmelo llegar por e-mail junto con las fotos, en una de las cuales aparece su padre.

Gracias, Juan Antonio.

Mi primer recuerdo del “Alma de Tacande” está asociado al dicho “Una y no más, como el Alma de Tacande”, que desde muy pequeño he escuchado en boca de la gente de mi pueblo y que, al igual que los miembros de mi familia, sigo usando aún como dicho propio para ocasiones que uno no quiere que se repitan. Sin embargo, en la relación de la leyenda no encuentro basamento alguno para ese dicho.

Por cierto, en la lengua de los guanches, los aborígenes de las Islas Canarias, ‘tacande’ significa ‘tierra quemada’, pues por el lugar al que en El Paso se llama Tacande pasó hace siglos un brazo de lava volcánica que, por supuesto, calcinó y cubrió una gran extensión de tierra y la dejó por muchos años inservible (quemada por la lava) para la agricultura.

Carlos M. Padrón

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LA LEYENDA DEL “ALMA DE TACANDE»”
Por José Pérez Vidal

Publicado en la “Revista de Dialectología y Tradiciones Populares”.
Tomo X, 1954, cuaderno 4º.

M A D R I D
C/Bermejo Impresor, 122
1964

Trascripción a formato digital por JUAN ANTONIO PINO CAPOTE. Agosto de 2007.

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Introducción y contexto geográfico

Los seres fantasmales y tenebrosos —brujas, duendes, aparecidos— abundan principalmente en los lugares quebrados, montuosos y sombríos. Las sombras de este mundo favorecen a las del otro. Por eso en España, la húmeda zona norteña, la más cargada de nieblas y valles umbríos, resulta también la más ensombrecida por estas supersticiones de trasmundo.

En las partes llanas, abiertas y soleadas, los perfiles y límites de las cosas se muestran más precisos, aparecen más claras las fronteras entre ésta y la otra vida. La luz hace difíciles los manejos de los huéspedes de las tinieblas. Por algo la hora mágica de las impresionantes apariciones ha sido siempre la medianoche y nunca el mediodía.

El archipiélago canario disfruta de un clima luminoso, pero el suelo, en la mayoría de las islas, se ofrece muy accidentado. Valles estrechos y profundos, barrancos que tajan los montes hasta el pie, violentas fracturas y dislocaciones volcánicas, grandes cráteres y abundantes cuevas, ponen fuertes contrastes de sombras en un terreno que se alza imponente, sobre reducida base, desde el nivel del mar hasta alturas en que las cumbres tienen que atravesar mares de nubes. La vegetación, exuberante en algunas partes, y, desde luego, mucho más rica antes que ahora, ha contribuido no poco a este acusado claroscuro del paisaje.

Antiguamente, ni la vivienda alegraba y ponía una nota animadora en los campos. Las casas, grises, de piedra seca, chatas, diseminadas y medio ocultas en los desniveles del terreno, no se atrevían a desentonar de la severidad circundante. Cercadas por la soledad, representaban un doble aislamiento: el de un islote dentro de la isla.

En este medio recio y fuerte, más bien hosco que amable, en que si la luz ciega, también las sombras y la soledad sobrecogen, no es raro que las sencillas gentes hayan sido soñadoras y temerosas. Sus temores y sueños, en apretada urdimbre, han servido de raíz y soporte a numerosas fábulas y supersticiones de muertes y de miedos.

En una de las islas más abruptas de Canarias, la de La Palma, y en el término de El Paso, en que está enclavado el nudo y centro de los montes de la misma, localiza la tradición la «historia verdadera del “Alma de Tacande”», que, recogida en un romance, publicamos aquí.

El Paso, uno de los municipios más bellos y prósperos de la isla, extiende su término por montes que, en gran parte, pertenecen a la Caldera de Taburiente, el gigantesco cuenco volcánico de dos leguas de diámetro y de espantosa profundidad. Sobre este suelo, movido y accidentado, se ha venido desarrollando la vida de un pueblo que no tiene menos hondura que sus simas. Viejas tradiciones religiosas, artesanas, poéticas, supersticiosas —el Pino de la Virgen, los tejidos de seda, los bellos cantos, el Llano de las Brujas— muestran en El Paso las hondas raíces de su vida.

[*Drog}– La pareja todavía se elige como en tiempos de los ‘neanderthales’

Esta atracción, fundamento del drogamor, es netamente biológica —o, como suelo decir, “instintual”— y, según cuenta el artículo que sigue, no ha cambiado desde la prehistoria.

¿Confiaría hoy la sociedad en algo que estuviera omnipresente pero que no hubiera evolucionado desde entonces? Me temo que no, y por eso resulta tan peligroso que no haga nada contra el drogamor.

Carlos M. Padrón

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4 de septiembre 2007

CHICAGO, EEUU (AFP) – Aunque las salidas en pareja pueden haber cambiado, las leyes de la atracción no lo han hecho desde la época del hombre de Neanderthal, indica un estudio difundido el lunes por una publicación científica estadounidense.

Pese a la revolución sexual femenina, los hombres siguen buscando mujeres atractivas, y las mujeres son atraídas por hombres que pueden asegurar un buen sustento. Así lo afirma un grupo de investigadores que observaron jóvenes solteros en Munich, Alemania, en una sesión que se conoce como ’speed-dating’, encuentros donde se conocen muchas personas por breves minutos para luego decidir con cuál salir en una cita.

Previo a la sesión de ’speed-dating’, los investigadores entregaron a los participantes cuestionarios, y luego observaron su comportamiento durante estas minicitas. “Hay una diferencia entre lo que la gente dice que quiere en una pareja y lo que termina eligiendo”, dijo Peter Todd, un científico cognitivo de la Universidad de Indiana en Bloomington.

Según Todd, los hombres buscan las mujeres más atractivas, mientras ellas buscan bienestar material y seguridad. Las mujeres son, además, más racionales y más selectivas: mientras los hombres querían salir con la mitad de las mujeres que conocieron en la sesión, las mujeres sólo querían volver a ver a un tercio de los hombres.

Para los científicos, los solteros modernos siguen basándose en los mismos criterios que sus ancestros: los hombres buscan el mejor espécimen para procrear, y la mujer una pareja de largo aliento. Para Todd la teoría de la evolución sugería que hombres y mujeres intercambiaban distintas cualidades con el otro, algo que, afirma, se ha mantenido hasta hoy.

“Los individuos ancestrales elegían sus parejas de esta manera: las mujeres negociaban su atractivo por un hombre de mejor calidad, y los hombres buscan cualquier mujer atractiva que los acepte para tener un mayor número de crías y, por tanto, una ventaja evolutiva”.

El estudio fue publicado en el diario Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias.

YN