[*Opino}– Diario de un perro

Cuando viví en Madrid supe de la costumbre que allá tenían los dueños de perros mascota de abandonarlos en verano para poder disfrutar de las vacaciones. Según me contaron, al iniciar éstas metían a toda la familia en el automóvil, perro incluido, y a éste lo abandonaban luego en algún paraje solitario de una carretera.

Habida cuenta de lo mucho que a los niños les gustan los perros, me acongoja el sólo pensar en el trauma que a un niño debe causarle el presenciar cómo sus padres abandonan alegremente a su amiguito, el perro.

¿Qué explicación darán esos padres a sus hijos? ¿Qué efecto tendrá en ellos el comprobar la ligereza y falta de escrúpulos con que sus padres llevan a cabo un acto de tal crueldad?

Tal vez no faltará algún niño que llegue a temer que con él hagan lo mismo.

Sospecho que ese malvado trato hacia un animal tan fiel y cariñoso como es un perro, un animal que nació para tener un amo al que hacer su dios, tiene el mismo origen genético o “cultural” que el placer por las corridas de toros.

En general, siento una cierta desconfianza hacia las personas a las que no les gustan los perros.

Carlos M. Padrón

***

DIARIO DE UN PERRO

Semana 1
Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!

Mes 01
Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

Mes 02
Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva «familia humana» me cuidara tan bien como ella lo había hecho.

Mes 04
He crecido rápido. Todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como «hermanitos». Somos muy inquietos, ellos me tiran de la cola y yo les muerdo, todo jugando.

Mes 05
Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice pipí dentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además, duermo en el dormitorio, … ¡y ya no me aguantaba!

Mes 12
Hoy cumplí un año; soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos deben sentirse de mí!

Mes 13
¡Qué mal me sentí hoy! «Mi hermanito» me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes, así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, y lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron, casi sin poder moverme y a pleno sol. Dicen que van a tenerme en observación, y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.

Mes 15
Ya nada es igual. Vivo en la azotea, y me siento muy solo. ¡Mi familia ya no me quiere! A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve, no tengo donde cobijarme.

Mes 16
Hoy me bajaron de la azotea. De seguro que mi familia me perdonó, y por eso me puse tan contento que daba saltos de alegría y mi rabo parecía un reguilete. Además, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera, y de repente detuvieron el auto. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro «día de campo».

No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. «¡Oigan, esperen! Se,… se olvidan de mí!”. Corrí detrás del auto con todas mis fuerzas, pero mi angustia crecía al darme cuenta de que ya no podía más,… y ellos no se detenían. ¡Me habían olvidado!

Mes 17
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento perdido porque estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer, y yo les agradezco con mi mirada. Quisiera que me adoptaran, y seria leal como ninguno, pero sólo dicen «¡Pobre perrito! Debe haberse perdido”.

Mes 18
El otro día pasé por una escuela y vi a muchos jóvenes y niños, como mis «hermanitos». Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzaron una lluvia de piedras «a ver quién tenia mejor puntería», dijeron. Una de esas piedras me golpeó en un ojo y desde entonces ya no veo con él.

Mes 19
Parece mentira cuando estaba más bonito se compadecían más de mí, pero ahora que estoy muy flaco, que mi aspecto se ha deteriorado y que perdí mi ojo, la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.

Mes 20
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los automóviles, uno me arrolló y me lanzó a un lugar llamado «cuneta». Nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor cuando se detuvo para ver si me había matado. ¡Ojalá lo hubiera hecho!… pero sólo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades pude arrastrarme hasta un pequeño espacio con yerba a la vera del camino.

Mes 21
He pasado 10 días bajo el Sol, la lluvia y el frío,… y sin comer. Ya no me puedo mover; el dolor es insoportable. Me siento muy mal. Quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Algunas personas pasan y me miran. Otras me dicen «¡No te acerques!».

Ya casi estoy inconsciente, pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos, y la dulzura de de una voz me hizo reaccionar. «Pobre perrito, ¡mira cómo te han dejado”, decía la voz. que era de una dama, y con ella venía un señor de bata blanca que comenzó a tocarme y dijo «Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio; es mejor que deje de sufrir».

A la gentil dama se le salieron las lágrimas, pero asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección, y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.

***

Cortesía de Charo Bodega

http://charobodega47.blogspot.com/

[*FP}– Incapacidad de algunas mujeres para aceptar el rechazo amoroso

Carlos M. Padrón

Desde que yo tenía 12 años comencé a ganarme epítetos y comparaciones como “Tienes mucha letra menuda”, ”Eres un protestón”, y “¡Aquí tenemos a Pedro Padrón!” (que fue un tío mío, hermano menor de mi padre, al que no conocí pero que, dado el parecido que en varios aspectos tengo con él, escribiré algo al respecto algún día). Y me los gané porque yo objetaba dichos y principios que todos aceptaban sin rechistar. Por ejemplo, a eso de,

  • Madre no hay sino una”, yo replicaba que padre también hay sólo uno.
  • A la mujer, ni con el pétalo de una rosa”, yo respondía que si una mujer me enfrentaba como si ella fuera un hombre, como un hombre y como a hombre le respondería.
  • “¡La película es buenísima! Lloré desde el comienzo hasta el final”. Mi pregunta era que desde cuándo el arte se mide con cantidad de llanto, y eso enfurecía a sirias y a troyanas.
  • Y me burlaba de quienes usaban la estúpida expresión “¡Me extraña!” que por un tiempo fue usada, como respuesta o comentario a todo, por quienes se consideraban chic, o “in”, como se diría hoy.

Para colmo, yo declaraba públicamente cuáles muchachas tenían piernas bonitas y cuáles no, y como las segundas eran más que las primeras, cosechaba un buen lote de antipatías entre las féminas cuyas extremidades inferiores no merecían mi aprobación. “¡Nieto de su abuelo!”, me decían con despecho.

Una dama, ya mayor pero con unas piernas que parecían troncos de pino, me gritó un día en una reunión: “¡Ojalá a la mujer con la que te cases se le llenen de várices las piernas!”. O sea, como entonces se decía en El Paso, “me pidió una plaga”.

Y un par de años después comencé a ganarme también la antipatía de varios Curas porque yo ponía en duda y tela de juicio algunas de las cosas que ellos decían.

Una vez, creo que con motivo de la Fiesta del Sagrado, desde Santa Cruz de Tenerife trajeron a El Paso como predicador especial a un tal Padre Eguiraun —creo que se llamaba así, aunque no estoy seguro—, pero sí lo estoy de que se distinguía por su arrogancia.

Como yo formaba parte del grupo de Jóvenes de Acción Católica, un día el tal Padre Eguiraun nos preguntó a algunos de ese grupo qué opinábamos sobre sus sermones.

Ante el silencio que se hizo opté por contestar yo, y le dije que, en mi opinión, no estaba bien que los basara principalmente en Teología, pues gran parte de la gente que los escuchaba ni siquiera creía en Dios, por lo que me parecía que debería comenzar por destruir esa incredulidad si es que iba a continuar con el mismo tema.

Maldita la gracia que al Padre Eguiraun le hizo mi comentario, que luego, y no para suerte mía, llegó a oídos del párroco del pueblo.

Pero el tiempo me dio la razón, porque al año siguiente trajeron como predicador especial a un jesuita de apellido, si mal no recuerdo, Arriola. Los sermones de éste nada tenían de teológicos; trataban de problemas de la vida diaria que eran del interés de la mayoría de los feligreses.

A partir del primer sermón, a la iglesia comenzaron a acudir más y más personas, hasta que la llenaron. La sencillez, la claridad y la lógica del Padre Arriola eran de primera, estaban a la altura de los campesinos que conformaban la audiencia, y así se ganó la atención y el respeto de todos.

Para cuando yo tenía 18 años, eran varios los Curas que no me querían cerca, y por eso nunca pude ingresar en ninguno de los famosos Cursillos de Cristiandad que en la segunda mitad del decenio de los años ’50 estuvieron de moda. A quienes me apadrinaron para ver de que yo entrara en alguno de esos cursillos les decían, a guisa de explicación para no aceptarme, que yo era una amenaza.

Volviendo atrás unos años, poco tiempo después de haber dejado la niñez y comenzar a interesarme por las muchachas, dije que “Las mujeres son las niñas mimadas de la sociedad” (al menos allá se usaba entonces, para referirse al súmmum del mimo, la expresión “niña mimada”), y con esto me eché encima a todas las féminas de mi entorno y a buena parte de los varones.

Pero hoy, pasados más de 50 años, sigo creyendo lo mismo, y aunque sé que hay excepciones a lo que voy a decir, las que conozco no son suficientes para hacerme cambiar de opinión. Al contrario, son tan pocas que servirían para corroborar lo de que “la excepción confirma la regla”.

Lo de las niñas mimadas de la sociedad lo dije al percatarme de cómo las mujeres entendían una relación de pre-noviazgo entre dos jóvenes, pues si resultaba que el varón estaba enamorado de la muchacha, y que a ella no le gustaba él pero que, con insistencia, el muchacho trataba de hacerla cambiar de opinión, el comentario era, excepto si el muchacho tenía muy buena posición social: «¿Pero ese bobo no se da cuenta de que está molestando a la pobre muchacha? ¿de que a ella no le gusta él? ¿¡Por qué sigue rondándola como mosca de caballo!?».

Pero si el caso era al contrario, o sea, si resultaba evidente que a una muchacha le gustaba mucho un muchacho, pero él no le hacía caso, entonces el comentario era: «¿Es que ese bobo no se da cuenta de que ella está coladita [1] por él? ¿Por qué no le hace caso? ¿Dónde cree él que va a conseguir una mejor?».

Y este comentario tenía sus bemoles, pues movía a pensar que no siempre las mujeres estaban coladitas por su pareja —como, p.ej., cuando el muchacho tenía muy buena posición social,…— y que, por tanto, cuando lo estuviera era algo que el muchacho debería aprovechar. En fin, que como ella estaba coladita, pues había que complacerla como a una niña mimada.

Pero, sea como fuere, de todas, todas, las mujeres salían ganando.

Años después caí en cuenta de que ellas creían que lo que tienen entre las piernas es algo que TODOS los hombres desean, y que por lograr conseguirlo harían lo indecible. No importa que fueran tuertas, cojas, gordas, esqueléticas o malencabadas [2], TODAS creían eso como si fuera un dogma de fe. Ninguna podía suponer siquiera que hubiera un hombre capaz de rechazar una oferta amorosa de su parte, pues si la mujer se sabía fea, entonces, en su opinión, su valor residía en su belleza interior. Pero cuando su belleza exterior era notable, entonces la interior ni se mencionaba.

Tal vez la creencia de que lo que las mujeres tienen entre las piernas es algo que TODOS los hombres deseamos, y que, por tanto, ninguno rechazaría jamás la oferta de la posibilidad de obtener ese “tesoro escondido”, dio lugar entre muchas mujeres a la también creencia de que la entrega de ese preciado “tesoro” era lo que ellas tenían que aportar al matrimonio; el hombre tenía que poner todo lo demás.

Tal vez eso funcionó hace muchos años cuando las mujeres se mostraban forradas de arriba hasta abajo y la sola visión de un simple tobillo femenino era para un hombre un logro de alto valor afrodisíaco, y los acercamientos sociales entre novios tenían lugar bajo férrea vigilancia de la madre u otro familiar de la novia, etc. Pero hoy día, ¡por favor!

Sin embargo en el “hoy” —pues me refiero a hace apenas una década— vivió en El Paso una dama, casi enana, que ni en sus 15 tuvo atractivo físico alguno, por lo cual ningún hombre la cortejó, y permaneció solterona hasta su muerte. Era una de esas mujeres acerca de las que en Venezuela los hombres solemos decir que “Ni con uno prestado”, o sea, que el hombre que así se expresa declara que a esa mujer no le haría el amor ni con un pene prestado.

Ya en sus 60 y tantos, esta solterona sufrió una seria complicación y —acompañada de otra dama, por supuesto— tuvo que ir a una detallada revisión ginecológica. Cuando salió de ese para ella tan horrible trance, llorando a lágrima viva le decía a su acompañante,: “¡Tantos años tapándome y tapándome, para que ahora vengan a refistoliarme [3] toda! ¡Y no uno, sino tres hombres!”.

Esto me lo contaron como chiste, pero a mí me produjo ganas de llorar, pues, ¿qué carajo creía esa mujer que eran sus genitales? ¿El Santo Grial? Su queja no era porque le dio vergüenza abrirse de piernas —por usar la expresión popular— sino por tener que “rendirse” y acceder a que un hombre viera sus genitales, a desvelar el “sublime” secreto por tantos años guardado (aunque ni ella sabía para qué), y mostrar lo que, en su opinión, TODOS los hombres estaban locos por ver,… y por algo más. ¡Pobrecita! ¡Ni con uno prestado!

Tal vez por esa convicción acerca de lo irresistible y valioso de su atractivo personal, cuando una mujer se prenda de un hombre y éste no le corresponde, o le corresponde y después la deja, le crea a ella una situación de verdadero trauma, porque si bien los hombres asimilamos como normales los rechazos amorosos, las mujeres no.

Y si el hombre que las rechazó lo hizo para irse con otra, ¡ahí arde Troya! ¡Eso sí que a la pobre le resulta intolerable! Que él la deje, ya le es intragable, pero que la deje POR OTRA escapa a toda posibilidad de la más mínima aceptación. Tal vez porque la hace sentir derrotada por otra MUJER, y eso le resulta del todo intolerable.

Sin embargo, parece como más lógico que la reacción fuera al revés, pues si ella fue dejada por otra, cabe pensar que el hombre que la dejó le vio a esa otra más valor que a ella. Pero si fue dejada de plano, sin que hubiera otra, entonces cabe pensar que el hombre que la dejó no le vio a ella valor ninguno, y que aplicó lo de que es mejor estar solo que mal acompañado. Pero no, con las mujeres eso no funciona así.

Por esto, y como no creo posible, ni muchos otros lo creen tampoco, me parece de una hipocresía sin nombre el que cuando una mujer decide poner punto final a una relación amorosa con un hombre, le proponga a éste que queden como amigos; pero cuando es él quien toma esa decisión, no hay para ella amistad posible: u obtiene de él lo que ella quiere, o será su enemiga jurada para siempre. Por éste, y por detalles como éste, es por lo que no creo posible una verdadera amistad entre hombre y mujer,

Lo paradójico y hasta patético es que, a pesar de que la tan cacareada emancipación femenina ha dado lugar a que el sexo sea un producto “no regulado”, gratuito y de consumo masivo, aún hay muchas mujeres que siguen pensando así acerca de su “tesoro”, y siguen mostrándose incapaces de encajar el rechazo amoroso, lo que sugiere que se trata de una incapacidad no tanto cultural como genética.

Las muchas veces que fui rechazado ─incluso en el caso, poco frecuente, de mi primer amor─ me lo tomé con filosofía y apliqué mi principio de que no quiero conmigo a quien conmigo no quiere estar, pues lo contrario sería de mi parte imposición, abuso y falta de dignidad. Pero cuatro veces he sido yo quien ha rechazado, quien ha cortado una relación amorosa, y con ello me gané, que yo sepa, tres enemigas.

¿Y por qué no cuatro? se preguntará el lector. La respuesta es que en uno de los casos puse punto final porque yo me había drogamorado, pero ella —¡a Dios gracias!— no quiso llevar nuestra relación al próximo y lógico paso, con lo cual me permitió ganar tiempo y ánimos para zafarme de la droga. En cuanto me vi libre, me alejé sin más.

Pero bastó que yo me retirara para que comenzara de parte de ella un inusitado interés por mí, con un proceso de insinuaciones, mensajes, ofertas, petición de favores y otras trampitas cuya evidente finalidad era conseguir que yo volviera. Como nada de eso le dio resultado, y de vez en cuando vuelve a la carga, supongo que aún no me ha puesto en la lista de sus enemigos.

O sea, que hasta en casos así, en los que las mujeres deberían aceptar de buen grado que el hombre se retirara ya que ellas no quieren seguir adelante, no aceptan la ruptura,…. a menos que, como niñas mimadas, sean ellas quienes la causen, claro.

¿Vendrá de ahí eso de que las mujeres siempre tienen la última palabra?

***

[1] Coladita: Perdidamente enamorada.

[2] Malencabada: Persona de cuerpo carente de proporciones armoniosas, torcida o contrahecha. Palabra del Léxico Pasense que he recopilado.

[3] Refistoliar: Meterse alguien a ver, buscar o averiguar, sin invitación o con intenciones aviesas. Palabra del Léxico Pasense que he recopilado.

 

[*Opino}– Las frases más absurdas de la farándula… y de los políticos

Si los medios que adulan a estas personas hicieran escarnio masivo de ellas cuando meten la pata por incursionar en terrenos para los que no están preparadas, tal vez lo pensarían dos veces antes de incursionar de nuevo, o hasta tal vez aprenderían a decir “No sé nada de eso”. Pero —y voy con un tercer ‘tal vez’— tal vez eso sea pedirle peras al olmo.

Todavía recuerdo lo de la petición, por demás arrogante, de Mia Farrow, y que Arnold Schwarzenegger es hoy gobernador de California.

Mi amigo Fernando Lacoste, nuestro destacado “filósofo” mientras estuvo en IBM, decía: “Para ser comerciante no hacen falta inteligencia ni cultura; éstas mas bien estorban”.

Yo incluiría que también para ser político, pues los más de ellos ?como los de la lista que copio al final? no sólo encajan en esta realidad sino que, además, son en cierto modo comerciantes porque es el beneficio económico personal lo que les mueve a incursionar en política.

Definitivamente, sigue siendo cada vez más válido lo de “Zapatero, a tus zapatos”.

Carlos M. Padrón

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29.09.08

(PD).- Presentamos algunas de las frases que, según la revista People, no se pueden creer por lo graciosas y absurdas que son. Todas ellas fueron dichas por reconocidas celebridades mundiales.

Britney Spears: “Nunca he querido ir a Japón, simplemente porque no me gusta el pescado, y sé que es muy popular allá en África”.

Cameron Diaz: “Si me quieres torturar, siéntame en un cuarto atada a una silla y pon una canción de Mariah Carey”.

Paris Hilton: En una ocasión le preguntaron: “¿Usted cree que todas las guapas son tontas?”, a lo que ella respondió: “No, también hay feas que son tontas”.

Pamela Anderson: “No es la contaminación la que esta dañando el ambiente. Son las impurezas que hay en nuestro aire y en nuestra agua las que lo están haciendo”.

Claudia Schiffer: “Esa rastrera sinvergüenza merece ser muerta a patadas por un asno… y yo soy justo la indicada para hacerlo”. – Se dice que de esta forma se refirió la supermodelo alemana a su colega Naomi Campbell, aunque al hacerlo se llamó asno a sí misma.

Valeria Mazza: “Yo nunca he fumado marihuana porque eso da celulitis”.

Mariah Carey: “Siempre que veo la televisión y veo esos niños pobres y hambrientos en todo el mundo, no puedo evitar llorar. O sea, me encantaría ser tan flaquita como ellos, pero no con todas las moscas, y muerte, y esas cosas”.

Winona Ryder: “Me encuentro mejor que nunca cuando soy feliz”.

Arnold Schwarzenegger: “Creo que el matrimonio homosexual es algo que debería darse entre un hombre y una mujer”, dijo el gobernador de California sobre el matrimonio entre homosexuales, al cual se oponía en ese entonces.

Rocío Jurado: “La mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país”.

Mónica Castañeda: En el certamen de belleza Miss Colombia 2000, a la representante del departamento del Cauca le preguntaron a qué personaje le gustaría conocer, y su respuesta fue: “Definitivamente me gustaría conocer a Lady Di. Aunque, afortunadamente, ya falleció…”. Aunque Castañeda era la favorita ese año, esta pequeñísima equivocación la envió al tercer lugar.

Chrsitina Aguilera: “Entonces, ¿dónde se realizará el Festival de Cine de Cannes este año?”

Jessica Simpson: “¿Esto es pollo,… o pescado? Sé que es atún, pero pone el pollo del mar”. La cantante estadounidense dijo esto en su programa reality Newlyweds. La intérprete confundió el atún con el pollo porque la marca del atún es Chicken of the Sea (El pollo del mar).

Jennifer Lopez: “No he cometido ningún delito, lo que hice es no cumplir la ley”, declaró en 1999 la actriz y cantante de ascendencia puertorriqueña, tras el tiroteo en el que se vio envuelto P. Diddy, quien fuera su novio en ese entonces. JLo se encontraba junto a Diddy en el momento del tiroteo.

Brooke Shields: “El fumar mata, y si te mueres has perdido una parte muy importante de tu vida”.

PD

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De políticos.

27-09-08

A. de Miguel

Gustavo Laterza Rivarola aporta un estupendo trabucamiento:

  • En de la diputada que dijo de un contrincante que «andaba buscando la quinta pata al gallo».
  • El del diputado que acusó a alguien de “rascarse las vestiduras». Por cierto, se me ocurre que la voz «vestiduras» sólo se emplea en español para rasgárselas en el caso de que proceda. Supongo que el rito proviene del Antiguo Testamento.

Miguel Á. Taboada me remite un divertido florilegio de frases célebres pronunciadas por los políticos paraguayos de diversas épocas. Entresaco una muestra:

  • Perón quemó Roma
  • Para analizar este problema tenemos que constituir una comisión hot dog.
  • Dentro del Partido Colorado cada uno tiene su talón de Ulises.
  • A la oposición nada le gusta, nada le conforma. Los opositores son como el perro de don Ortellado: no comen ni dejan comer.
  • Y como dijo Martín Fierro: «Ladran, Sancho, luego cabalgamos».
  • Y
    o no torturaba a los presos, solo les pegaba con el sable.
  • Y el general Rodríguez, que en paz descanse, lo sabe.
  • No, no tenemos por qué rasurarnos las vestiduras.
  • Y para que todo llegue a su feliz culmino.
  • El acto no está prohibido. Lo que pasa es que la entrada está prohibida no más.
  • No hay dudas de que hay gato incendiado.
  • El tribunal no le hizo caso omiso a las pruebas presentadas.
  • El sujeto se lavó las manos como Pitágoras.
  • Lo cortés no quita lo bailado.
  • El presidente norteamericano Clin Binton.
  • Nos levantamos de las cenizas como el gato Féxis.
  • La oposición se encuentra entre la capa y la espada.
  • Es difícil negociar con los directivos del banco; son ellos los que tienen la sartén en la manga.

[ElPaso}— El Dr. Taño Pino: Habitó entre nosotros / Juan Antonio Pino Capote

 Juan Antonio Pino Capote

Como una estrella fugaz pasó ante nosotros con brillante luz propia incandescente y dejando tras su marcha una estela de bondades.

clip_image001Dr. Francisco Taño Pino. Foto cortesía del Dr. Juan Antonio Pino Capote, autor de este artículo.

Su pragmatismo sincero y sencillo, y su trato, siempre afable y directo, hicieron que su estancia entre nosotros despertara nobles sentimientos de cariño, respeto y admiración, sin entrar en detalles de su gran valía profesional.

Seguí con interés especial la trayectoria profesional de Taño, por ser de mi pueblo natal, El Paso, en La Palma, aunque con dieciséis años menos que yo. Hizo la especialidad en el mismo hospital en que yo trabajaba, el de La Candelaria. Así pude contemplar, con orgullo de paisano, sus rápidos progresos y sus cualidades humanas.

Aquel niño de El Paso se convirtió pronto en alguien de quien yo tenía que aprender más que Medicina. Fue mi médico y cirujano, pero además me enseñó otras cosas, como su fibra poética y su capacidad literaria. Como los grandes poetas, no le importaba a donde iban sus poemas.

Una mañana que me lo encontré en el área quirúrgica, hablamos de mi salud y de la suya, que ya empezaba a no ser buena. Tuve la impresión de que no quería inquietarme y me contestó un escueto “Estoy bien”.

Una cosa es estar bien y la otra es sentirse bien. Súbitamente se puso a escribir en el reverso de un sobre que yo llevaba en la mano, me lo devolvió y desapareció como diciendo: “Ahí queda eso”. Era un poema que además contenía referencia a los signos de identidad de nuestro querido pueblo natal, el pino y la brisa.

Mi desconcierto y mis sentimientos me dejaron anonadado. Lo bueno de la poesía es que cada cual la interpreta como quiere. La debida lealtad me obliga a compartir esto para que el lector lo interprete como quiera:

clip_image002No puedo precisar bien la fecha pero sí que fue unos meses antes de que él enfermara grave y definitivamente. La trascripción que hago es la siguiente:

Habitaré en el corazón
de un pino verde quebrado,
por la brisa maltratado
hasta perder su razón.

Me tendrás en la estación
entre la tierra y el cielo
para que se rompa el hielo
cuando tus ansias me llamen
y el corazón se derrame
hasta sentir el consuelo.

                                        Taño

La elegancia del pensamiento hace estas cosas…

(Artículo publicado en la revista Acta Médica de Tenerife de septiembre/2008).

***

NotaCMP.- Los restos del Dr. Francisco Taño —con quien me une un parentesco lejano por cuanto compartimos tatarabuelo— fueron cremados en Santa Cruz de Tenerife, donde murió, y las cenizas llevadas a su querido pueblo natal, El Paso, y esparcidas, por su manifiesta voluntad, en torno al pino donde jugaba cuando era niño. Creo que a ese pino se refiere su bello poema.

[*ElPaso}– Los amores de Alfonsiño

22-09-2008

Carlos M. Padrón

Alfonsiño, un campesino como los más de los hombres del pueblo, vivía con su madre y tenía fama de tenorio desde antes de, siendo aún muy joven, emigrar a Cuba.

Cuando regresó del país caribeño continuó con sus ocultas conquistas, y hasta se le hizo responsable del aumento de los cuentos sobre fantasmas y aparecidos porque durante la noche se disfrazaba y salía, tomando extraños atajos, a visitar a sus amantes.

Sin embargo, tenía novia oficial, con la cual había mantenido una relación por más de 20 años. Pocas veces los vi juntos, y cuando así ocurría, no vi que entre ellos cruzaran palabra. Alguien que también vio lo mismo que yo le preguntó un día al respecto, y Alfonsiño respondió que ya él y su novia se habían dicho todo lo que tenían que decirse.

El cura del pueblo, dueño de un sentido del humor bien adobado con abundante dosis de burla, se tomaba libertades que, al decir de la gente, eran impropias de su profesión, y acerca del matrimonio que se alejaba en el tiempo le gastaba bromas a Alfonsiño.

Así, un día en que éste, con paso cansino, según era su costumbre, caminaba por la acera de una de las calles del pueblo, el cura se le acercó por detrás, lo tomó por los pantalones a la altura de las nalgas, y lo sacudió hacia adelante y hacia atrás mientras exclamaba:

—¡Cásate, Alfonsiño! ¡Cásate antes de que te quedes sin culo!

Tal vez por la sorpresa, Alfonsiño no dijo nada, pero el tiempo puso en evidencia que tomó buena nota del incidente.

Un tanto fanfarrón, además de zorro, un día en que, como era costumbre, varios vecinos estaban reunidos al final de la jornada en la portada de la casa de uno de ellos, que era lugar habitual para tales reuniones, Alfonsiño entró en discusión con uno del grupo acerca de quién de los dos tenía más dinero en el Banco, y llegaron al punto, por demás pueril, de ir a sus respectivas casas a buscar las libretas de ahorro y mostrarlas como evidencia ante los demás vecinos allí reunidos. Escuché decir que Alfonsiño perdió la apuesta y que se sintió muy molesto por eso.

Pero el tiempo no perdona, y un día, cuando yo ya no estaba yo en el pueblo, en una de esas reuniones Alfonsiño anunció que iba a casarse. Asombrados por lo inesperado del anuncio, varios le preguntaron a qué se debía el repentino cambio de opinión. La respuesta de Alfonsiño fue digna del más romántico de los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer:

—Porque no quiero llegar al trance de verme inválido en una cama y no tener alguien que me alcance un agua de pasote.

Por supuesto, el grupo de vecinos allí reunidos, que detestaban las carantoñas y otras “comemierderías” —así las llamaban— de enamorados, aprobaron por mayoría una decisión fundamentada en tan válido argumento

Apenas en el pueblo se supo que Alfonsiño se casaría, la gente se dispuso a recabar datos para, cuando menos, asistir a la ceremonia.

Y un día, después de 25 años de noviazgo, Alfonsiño se presentó ante el altar y ante el mismo cura que lo había zarandeado por sus pantalones, resignado a que éste pusiera fin a su prolongada soltería.

Llegado el momento, el cura hizo la fatal pregunta,

—¿Acepta usted por esposa a bla, bla, bla,… ?

Y Alfonsiño, mirándolo fijamente a los ojos, le dijo,

—¿Y a qué coño cree usted que vine yo aquí?

La reacción del cura y de los muchos asistentes al acto —repito: yo no estaba presente— la dejo a la imaginación del lector.

[*Opino}– Los hombres suelen confundir las señales de sexo con las de amistad

Carlos M. Padrón

(Acerca de los artículos copiados más abajo).

Si “la mayoría de los hombres confundieron las señales sexuales de las mujeres con gestos amistosos”, ¿de quién es el problema?

Cabe suponer que si tales señales fueron enviadas por ellas a hombres, y éstos no las captaron, las señales no lograron su objetivo, y eso no es culpa de los hombres. Es como si alguien apuntara a un ciervo, le disparara y errara el disparo. La culpa no es del ciervo.

Y así serían de “explícitas” esas señales que los varones las interpretaron como amistosas.

Además, eso de que “El gesto no es algo obvio ni que tenga significado universal”, depende del gesto, pues hay muchos que no admiten confusión.

De todo esto deduzco que tal vez lo revelado por la investigación pueda ser cierto en USA pero no en un medio latino donde la interpretación de las señales que las mujeres envían a los hombres no admite mucha confusión, aunque haya mujeres que las envíen con mala leche y digan luego que eran muestras de simple amistad, algo en lo que, como varias veces he declarado ─como, por ejemplo, aquí o aquí─, no creo, pues para mí sigue siendo cierto lo que escuché en la película inglesa «Solitaire for two»: El hombre por el que una mujer dice sentir sólo amistad, es en realidad un amante con el que ella no quiere acostarse.

Si esto se aceptara de una bendita vez, se terminaría con las tales confusiones o ambigüedades, y habría que darle la razón a la viejita de mi pueblo que decía “¡Nunca tuve amigos machos!”

***

02.04.08

La investigación realizada en la Universidad de Indiana sobre 300 estudiantes para poner a prueba su habilidad para identificar un avance dice que el 67% de las mujeres no fueron bien interpretadas.

Cada estudiante opinó sobre 280 fotografías. Los varones demostraron tener un rendimiento peor que las chicas en materia de precisión, dando muestras de especial confusión con el cariño. La mayoría de los hombres confundió las señales sexuales de las mujeres con gestos amistosos según informa el diario Clarín.

Los especialistas señalan que las mujeres son más hábiles en el lenguaje corporal, y que los hombres sólo tienen talento para tomar con las manos. Sin embargo, afirman que es muy difícil decodificar las señas si previamente no hubo palabras. El gesto no es algo obvio ni que tenga significado universal. Uno ve lo que se imagina, y que tiene que ver con la historia de cada uno. Distintas son las señas entre una pareja o entre amigos, pero ahí ya hay conocimiento previo, hay confianza, intimidad.

El estudio destaca también que los hombres ven señales sexuales donde no las hay, y ahí viene la violencia. Sostiene además que los hombres no entienden, pero tal vez esa confusión tenga que ver con lo angustiante que es para ellos darse cuenta de que el poder está en manos de la mujer. Lo que en psicología llamamos angustia de castración.

PD

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07/04/2008

Isabel F. Lantigua

Hombres, más propensos a confundir los gestos de amistad y el interés sexual

¿Amistad o sexo? Para muchos hombres no es fácil saber si una mujer está buscando con él una cosa o la otra. Y esta confusión no se debe a la creencia popular de que ellos piensan más en el sexo que las chicas. Una nueva investigación descubre la causa del malentendido: los varones tienen peor ojo para interpretar el lenguaje no verbal.

«Las mujeres pueden sonreír, aguantar la mirada, aproximarse físicamente o tocar a su interlocutor cuando están interesadas sexualmente en él. El problema es que los mismos recursos pueden emplearlos para demostrar simplemente amistad o un interés platónico, sin ninguna intención de llegar más lejos. Y esta ambigüedad desorienta a los hombres más que a las mujeres», escriben los autores del estudio, publicado en ‘Psychological Science’.

Investigadores de las universidades de Yale e Indiana (EEUU) señalan que esta menor habilidad para descifrar la comunicación gestual se detecta sobre todo en los varones más jóvenes, que aún no han adquirido experiencia en estas lides. Para llegar a sus conclusiones, el equipo realizó un experimento con 280 individuos heterosexuales con una edad media de 19,6 años. El 63,6% era de sexo masculino y el 36,4% de sexo femenino.

En un computador personal, los participantes tenían que repartir 280 imágenes de mujeres (todas ellas vestidas) en una de las siguientes categorías: busca amistad, busca sexo, está triste o está rechazando al interlocutor.

Un malentendido poco molesto

Los resultados mostraron que tanto hombres como mujeres se equivocaron al situar fotos en la categoría sexual, cuando correspondía a amistad, aunque los fallos fueron más numerosos en los varones (un 12% frente a un 8%).

Sin embargo, más llamativo que este dato fue el hecho de que los errores ocurrieron con mayor frecuencia a la inversa. Es decir, el 37,8% de los hombres que vieron una imagen en la que la mujer mostraba un interés sexual la identificaron como amistosa; algo que hicieron el 31,9% de las féminas.

«Este último descubrimiento, que muestra que las personas confunden el interés sexual con la amistad, más que la amistad con el interés sexual, indica claramente que los errores se deben a la dificultad para descifrar las señales no verbales, y no a una obsesión generalizada de la sociedad por el sexo, como se ha manifestado en alguna ocasión», escriben los autores. «Es cierto que los hombres a veces exaltan los atributos sexuales de una mujer, pero también es cierto que en otras ocasiones los infravaloran».

En una reciente encuesta entre mujeres universitarias, el 67% de ellas afirmó haber tenido una experiencia en la que un hombre confundió sus señales de amistad con un interés sexual. Sin embargo, las consecuencias de estas equivocaciones suelen quedarse en una pequeña molestia, que se olvida enseguida.

Asimismo, el estudio recoge que la mayor habilidad mostrada por las mujeres para saber lo que quieren decir los gestos también se observó en el resto de categorías. «Ellas son más sensibles para interpretar los sentimientos de los demás, sea tristeza o alegría», argumenta el equipo estadounidense.

El Mundo

[*Opino}– Bardem: «Los españoles son una pandilla de estúpidos»

En algún momento publiqué en este blog el asombro que me causó que días antes de la entrega del Óscar a la película de “Belle Epoque” los medios españoles (yo vivía entonces en Madrid) despotricaron hasta decir basta de esa ceremonia, arguyendo que todo estaba arreglado, que no se tomaba en cuenta la calidad artística de los filmes, que era una gringada más, etc.

Cuando esa noche se supo que la película de Fernando Trueba había ganado el Óscar como la mejor de habla no inglesa, hasta lanzaron cohetes en Madrid, y a la mañana siguiente todo eran elogios al Óscar ganado por “Belle Epoque”. Ante esto me quedé atónito y preguntándome, “¿Es que no tienen dignidad?”.

En el artículo “Sarah Palin, la mamá de hierro”, Alfonso Rojo dice que “El pecado de pintar a los estadounidenses como una pandilla de tontos es muy europeo, pero es en España donde adquiere perfiles de vicio”.

Por mi parte he dicho también que ello se debe a envidia, a cochina envidia, pecado al que, por lo generalizado que está, muchos llaman el deporte nacional de España.

Y creo que a envidia se debe también eso de que se queja Bardem: no le perdonan que haya triunfado en el país donde los más de los españoles quisieran triunfar pero no pueden porque, para empezar, tienen serios problemas para aprender inglés.

A ellos les gustaría más, mucho más, que, una vez de regreso en España, Bardem hubiera arrojado la estatuilla del Óscar en signo de desprecio a la pandilla de tontos de que habla Alfonso Rojo.

No estoy de acuerdo con que Bardem haya dicho que «Los españoles son una pandilla de estúpidos», máxime cuando se trata de una generalización que no respeta a nadie. Y sin que yo quiera disculparlo, aunque creo en la posibilidad —pues me ha ocurrido a mí— de que todo haya sido un error de traducción, creo que lo que pasó fue que él, acostumbrado como estaba a creer lo que acerca de los “gringos tontos” se decía y sentía en España, fue a USA, estableció comparaciones y se limitó a declarar lo que éstas le mostraron, y ese desliz de sinceridad no se lo perdonarán en España. Si lo hubiera cometido en otro país, tal vez lo perdonarían, pero en USA, ¡nunca!

Carlos M. Padrón

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09.09.08

(PD).- Bardem va de víctima. Los españoles no le quieren, y él busca consuelo en el país al que tanto despotricó en el pasado.

Javier Bardem ha dejado caer alguna que otra ‘joyita’ en una entrevista concedida al diario The New York Times, y titulada ‘Retrato de un rompecorazones’: «Los españoles son una pandilla de estúpidos».

Durante el intercambio de preguntas y respuestas con el entrevistador, el novio de ‘Pe’ habla de sus comienzos en el mundo del cine, de cómo empezó a interpretar de la mano de su madre, de la dificultad que supone para un actor cambiar de registro (de asesino en serie con los Coen a interpretar un galán romántico para Woody Allen en la comedia ‘Vicky Cristina Barcelona’) y de muchas otras cosas.

Pero lo más llamativo llega cuando el periodista le pregunta por lo críticos que son los españoles y lo complicado que resulta volver a casa después de haber ganado un Óscar.

Ante la pregunta. el actor es directo: «Los españoles son duros. Ellos critican mi trabajo y piensan que soy un vendido. Y ante eso lo que tienes que decir es: Parad, sois una pandilla de estúpidos. Pero nunca le vas a gustar a todo el mundo. Después de los Óscar volví a Madrid y me encontré de nuevo con el mundo real. Tras ser galardonado por la Academia de Hollywood tu vida cambia un poco, todo lo que te rodea cambia terriblemente. Tienes que volver y tienes que demostrar que eres el mismo tipo estúpido y limitado y no ese supuesto chico de oro».

En otro momento de la entrevista el español habla de cómo prepara los papeles de los personajes a los que ha de interpretar, de lo poco que le interesa el dinero: «No necesito comprar un montón de coches, y el dinero no es para mí una prioridad. Me basta con poder ir al supermercado y poder comprar tomates», contesta el menor de los Bardem, que también desvela quién es uno de sus ídolos: «Yo no creo en Dios, yo creo en Al Pacino», sentencia quien interpretara a ‘El chorizo’ en ‘Jamón Jamón’.

¿Pensará también Al Pacino que los españoles (Bardem incluido) somos una pandilla de estúpidos?

PD

[*Opino}– Joya de la lengua… de la Canarias de hoy

Aviso en una carretera de Agua García, un barrio de La laguna (Tenerife, Canarias).

agua garcia

Si alguien quiere tomarlo como chiste, que entienda entonces que lo publico en descargo de los gallegos, pues de ellos he publicado muchos chistes, los más inventados, claro, pero éste de Agua García es tristemente real.

Por el aspecto físico del aviso, no lo redactó ningún peón analfabeto —que, lamentablemente, siempre los hay— ni quien lo pintó carecía de buenos recursos técnicos para ello. Entre los que tuvieron que ver con esto hay alguien, en alguna dependencia gubernamental, como Tránsito o el propio Ayuntamiento, que es responsable directo por este atentado contra el idioma y contra el respeto y la educación a la ciudadanía.

En mis tiempos en Canarias, a ese alguien le habrían puesto una multa, luego de obligarle a retirar el aviso y a escribirlo correctamente.

[*Opino}– Desastres derivados de un ‘mouse’ defectuoso

Carlos M. Padrón

A quienes, como yo, sean usuarios de una PC, y al igual que a mí les guste escarmentar en cabeza ajena, también les gustará leer lo que sigue, al menos para que, si tienen la desgracia de que su PC comience a mostrar síntomas como los que describo, tengan una idea de qué puede estar causándolos.

Nótese la coincidencia, en el tiempo y espacio, de dos problemas diferentes, algo que me ocurre casi siempre y que, por supuesto, complica enormemente la búsqueda de una solución.

Todo comenzó porque apenas reemplazar en mi PC desktop un módulo de RAM por otro de mayor capacidad, empezaron a aparecer, sin previo aviso, los terribles mensajes de Fatal error, y el reporte, en letras blancas sobre fondo azul, que, entre otras posibles causas, indicaba la de un hardware recientemente instalado.

Pensé que ese hardware era el módulo de RAM, pero como la PC volvía a funcionar bien y acusaba tener la cantidad de RAM que realmente tenía, seguí adelante.

Antes de la aparición de ese mensaje, la PC se ponía cada vez más lenta, pero el Task Manager no mostraba nada anormal. Por fin se congelaba del todo apenas aparecía otro mensaje que decía que no tenía memoria suficiente.

La solución era reiniciar, y todo volvía a la normalidad.

Poco después no apareció más lo del Fatal error pero sí siguió el congelamiento progresivo, y, a cada momento, estuviera yo trabajando con lo que fuera (Word, Firefox, Outlook, etc.), me aparecía este símbolo:

que recuerda a al de la Rosa de los Vientos, o símbolo usado para indicar los puntos cardinales (N, S, E y O); a veces aparecía con sólo N y S. Si en ese momento estaba yo trabajando en un texto, éste se disparaba como loco hacia arriba o hacia abajo, en un scroll de alta velocidad que sólo lograba yo detener oprimiendo la tecla Esc.

Si no estaba en un texto, sino que había clicado, por ejemplo, sobre el botón Send del Outlook, aparecía la Rosa de los Vientos, la PC se congelaba por unos 15 segundos y retomaba luego su operación normal. Pero descubrí que si en cualquiera de los casos oprimía la tecla Esc volvía a la normalidad sin ese tiempo de espera.

Cuando una vez la crisis llegó al aviso de falta de memoria, al reiniciar fui a revisar el contenido del System Restore y nada había allí; se habían perdido todos los respaldos al igual que también se había evaporado el contenido de la papelera, o Recycle Bin.

A fin de evitar estos desastres, opté por reiniciar la PC después de 5 a 6 horas de uso continuo, y así trabajé durante casi dos meses.

Como el simbolito que parecía la Rosa de los Vientos aparecía frecuentemente mientas yo estaba usando Firefox, pensé que éste se había corrompido, así que lo desinstalé, y cuando lo reinstalé no logré que me aceptara los profiles ni los bookmarks que tanto de él como de Opera respaldo cada semana, y tuve que reconstruir los bookmarks de uno en uno

Probé, distintos a los que tengo, dos antiespías, dos antivirus (KAV 2008 y KAV-2009) y dos firewalls, y luego probé a deshabilitarlos de uno en uno a ver si eso surtía efecto.

Escaneé a fondo toda la PC como seis veces, dos con cada programa antivirus y antiespía, y a veces desde Safe mode. Escaneé online con dos programas antivirus diferentes, y con dos anti-rootkits diferentes.

En algunos de los escaneos apareció algo, pero sólo el último antivirus que instalé, el nuevo KAV-2009, descubrió algo que calificó de alta peligrosidad,… pero que no encontré modo de eliminarlo porque, a pesar de que Kaspersky decía que instalado en prueba por 30 días (como yo lo instalé) ese producto era full functional, no resultó así; el mío tenía bloqueados los botones que me habrían permitido eliminar malware y hacer otras cosas.

Sin embargo, me llamó la atención que en comparación con sus predecesores, que ponían lenta la PC, este KAV-2009 ni se notaba, lo cual me llevó a escribir a Kaspersky preguntándoles por qué si el programa en prueba era full functional no podía yo eliminar el malware por él encontrado. Y en espera de la respuesta, dejé instalado el KAV-2009.

Cada día la PC se tornaba más lenta, y así, por un par de semanas, el posteo en el blog me tomó el doble de tiempo que lo normal

Durante los muchos días que reinicié la PC después de 5 a 6 horas de trabajo, de pronto al final del cierre que precede al reinicio me aparecía un aviso que decía que no se podía leer el archivo 0x73a13dff, o algo así, del cual nada encontré en Internet.

Ya casi al final de este calvario, al aparecer ese aviso se congelaba la PC y no terminaba de cerrar, obligándome a “botonegrear”, o sea, a usar el botón, generalmente de color negro, que algunas PC traen y que sirve para forzar un reinicio cuando no se logra hacerlo por la vía normal del software, que era mi caso ya que el congelamiento hacía que hasta el puntero o cursor quedara inmóvil e inservible.

Llegó el momento en que el simbolito de la Rosa de los Vientos aparecía siempre que yo usaba el ratón o mouse. Se me prendió el bombillo, cambié el mouse, que era uno óptico de conexión a USB, y el simbolito no apareció más ni tampoco los congelamientos de la PC.

Con razón, me dije, cuando en la noche estaba viendo yo TV sentado a unos 5 metros en línea recta del lugar donde tengo la PC, notaba que la luz roja del mouse parpadeaba como loca aunque la PC no estaba haciendo nada, y nadie estaba tocando el mouse.

Para ese momento un amigo y ex compañero de IBM me explicó que el tal símbolo es de Word y aparece cuando se oprime la rueda del mouse, pero como nunca probé a oprimir esa rueda, nunca lo vi antes. Entonces, ¿por qué cuando aparecía era siempre como resultado de oprimir el botón izquierdo? Algo funcionaba mal en ese mouse óptico de conexión a USB.

Lo desinstalé, instalé uno, también óptico pero tipo PS2, y los problemas desaparecieron. Y como habían pasado muchos días y los de Kaspersky no contestaron, decidí desinstalar el KAV-2009 para volver a mi NOD32. No me interesa un producto cuyo soporte técnico se comporte así.

Pero después del reinicio que siguió a esa desinstalación, el Outlook, programa que uso el 90% del tiempo que estoy frente a la PC, no quiso funcionar, y cada vez que intentaba abrirlo me presentaba un mensaje que decía que no podía encontrar un archivo del KAV, y que esa falla tal vez podría resolverse corriendo el Detect & Repair del Office. Lo corrí dos veces, y en las dos dijo haber terminado exitosamente,… pero el aviso del KAV seguía apareciendo.

Entonces decidí reparar el Office desde el CD original… pero el aviso del KAV seguía apareciendo.

Opté por desinstalar de raíz el Office, limpiar la PC e instalar el Office de nuevo,… pero el aviso del KAV seguía apareciendo.

Pensando que el maldito archivo del KAV se había alojado en el Windows, reparé el Windows usando su CD original ?una tarea bastante larga, por cierto?,… pero el aviso del KAV seguía apareciendo.

Como recordaba bien la fecha en que había instalado el KAV, fui a System Restore y encontré el respaldo que el propio sistema había hecho con motivo de tal instalación. Lo ejecuté, dijo haber llegado a término exitosamente, pero cuando al final del consiguiente reinicio quise abrir Outlook,… el aviso del KAV, más fuerte que el odio, se presentó de inmediato.

Antes de que me diera algo como un infarto, opté por el último recurso a mi alcance, ése que quería evitar a toda costa: formatear y reinstalar.

Debo reconocer que de la media docena de veces que he hecho eso, la de ahora ha sido la que menos tiempo me ha tomado. Por supuesto, el avisito del KAV no ha salido más, ni el del 0x73a13dff tampoco. Y el Outlook está OK,… hasta ahora.

Con razón cuando aparecieron los primeros avisos de Fatal error daban, entre otras sugerencias, la de que desinstalara cualquier hardware que hubiera yo instalado recientemente.

Yo pensé, como ya dije, en el módulo de RAM pero nunca en el mouse, aunque para instalar el módulo RAM desconecté el mouse, al igual que todos los demás periféricos, y volví a conectarlos uno vez hecho el cambio de módulos. Por lo visto, algo le pasó al mouse en ese momento. Días después presentó ciertas anomalías, pensé que era cosa de su programa, y lo reinstalé y configuré.

Me pregunto qué de malo hacía esa falla que se tragaba la velocidad de proceso hasta congelar la PC, y generaba un mensaje de falta de memoria.

Esta “historia de amor y dolor” la distribuí por email a mis contactos habituales, y el amigo Leo Masina, quien fuera un reputado técnico en IBM, me contestó con algo que tendré muy en cuenta en adelante y que creo que responde al “Me pregunto” del párrafo anterior.

Carlos, el mouse, aunque una herramienta muy simple, trabaja bajo un protocolo demasiado complicado que son los interrupts. Para hacértela breve, los interrupts son “llamadas distractivas” a la CPU y, a su vez, al sistema operativo.

En la placa base, o mother-board, existe una entrada para el mouse y otra para el teclado, dispositvos éstos que, si se conectan a esas entradas, la placa base los gestiona como independientes y necesarios.

Un puerto USB es lo que para las computadoras de la IBM/360 de nuestros tiempos eran los “canales”, pero en la PC trabajan de modo serie —o sea, como una fila de personas caminando una tras otra— mientras que los canales de las /360 eran como un tren con muchos vagones, y cada vagón contenía una o más Words (8 – 16 Bits a la vez).

A los puertos USB se les está pidiendo demasiado porque se les pueden conectar discos, DVDs, cámaras, escáneres, impresoras, módems y un montón más de dispositivos. Además, en la PC se usan dispositivos tipo router para multiplicar la disponibilidad de los puertos USB, y eso hace que la capacidad o ancho de banda de éstos tenga que dividirse por 4 o por la cantidad de puertos que se añadan.

Volviendo a lo inicial, el interrupt es como la tan conocida, por molesta y fastidiosa, “mosca de caballo”. Si por algún motivo no identificado, tu mouse empieza a fastidiar a la PC mandándole interrupts, ésta se vuelve loca, sobre todo si los interrupts le llegan por medio de un puerto USB al que puede haber, conectados en paralelo, otros dispositivos que comparten y buscan obtener prioridad de servicio de la PC.

No es lo mismo atender un disco o un DVD que una impresora y, sobre todo, un teclado o un mouse que, si bien tienen la mínima prioridad, como los datos se mueven sobre dos hilos, la PC, hasta que no lo identifica, tiene que prestarle atención antes de darle la prioridad que merece.

Por ese motivo yo no quiero ni mouses ni teclados USB, porque el teclado prácticamente es otro mouse, pero con más elementos que puedan fastidiar (cada tecla es uno) con interrupts a la PC.

Espero haber sido lo suficientemente didáctico, y que tú también hayas aprendido a no conectar más ni un mouse ni un teclado a un puerto USB. Ya que ambos tienen sus puertos reservados; utilízalos.

Saludos,

Leonardo MASINA

Es casi trágico que un simple mouse, tal vez el componente más barato y hasta prescindible de la PC, pueda causar desastres de este calibre. Por supuesto, mientras yo pueda no usaré más un mouse USB.