[*Opino}– La libreta de un ganador del gordo pone en evidencia la carestía de las comisiones, sobre todo en cuentas escasas

El artículo que copio más abajo, y al que se refiere lo que voy a decir, es una prueba reciente de lo que comenté en ¿Por qué somos pobres los españoles?

Según ese artículo, cuando el cliente tiene mucho dinero, entonces los bancos o las cajas de ahorro (en adelante entidades financieras, o sólo entidades) no le cobran el “mantenimiento”.

¿Qué diablos es ese mantenimiento? ¿Limpiarle el polvo a la cuenta? ¿Hacer en ella las anotaciones de débitos y créditos? ¿Calcular los intereses?

Lo que quiera que la entidad deba hacer con las cuentas, ya sean corrientes o de ahorro, lo hacen las computadoras en un santiamén, tanto en casos de saldo de poco monto como en casos de saldos millonarios, y tanto con las cuentas de clientes “infieles” como con las de los “fidelizados”, así que lo de “mantenimiento” es un pretexto para justificar algo que la frase escrita y resaltada por mí en el artículo en cuestión (“Proporcional al desconocimiento que de las comisiones tienen los usuarios”), recuerda sospechosamente una popular definición de fraude: Aprovecharse de la ignorancia de otro para causarle un daño.

¿Libre competencia? ¿Por qué, entonces, no hay entidades que ofrezcan cero comisiones por “mantenimiento” y otras tareas que, por definición, tienen que hacer para llevar su negocio?

Se entiende que una entidad cobre por transferencias a otra, pues el SWIFT u otros medios no son gratuitos, pero no por transferencias o traspasos a otra cuenta dentro de la misma entidad, ni por recibos, justificantes o envío de correspondencia, que son obligaciones legales inherentes a la índole del negocio de esas entidades.

Si eso les cuesta algo, que lo saquen de los intereses que les cobran a los clientes a quienes prestan el dinero que los cuentacorrentistas y cuentaahorristas les depositan.

¡Cómo he recordado a Arturo Pérez Reverte!

Carlos M. Padrón

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24/12/2008

Lluís Sierra

Una prueba tan clara tenía que llamar la atención.

La libreta de ahorros de Silim Hamed, uno de los acertantes del gordo de la lotería que se vendió en la Rambla se ha convertido en pocas horas en gran argumento contra una práctica muy denostada en el país: las «malditas» comisiones bancarias que se aplican, quiérase o no, independientemente del saldo medio. Si hay excepciones, por aquello de conservar un buen cliente, las comisiones pueden desaparecer o menguar cuando la cuenta corriente o la libreta arroja saldos altos y solventes.

No es el caso del bengalí en paro que ganó 300.000 euros. El repaso de los apuntes antes del gordo es rápido. De enero a septiembre, dos abonos por un valor total de 70 euros, y un reintegro de 30 euros. Son 40 euros de saldo que se reduce a 17,8, a más de la mitad, en virtud de las comisiones. Éstas se han llevado casi 23 euros a base de 3 euros trimestrales (las habituales por mantenimiento), más 13,92 euros por otra comisión de gastos sin especificar.

Ese apunte de 13,92 euros es el pago por un servicio concreto. Un portavoz de Caixa Penedès se limitó a dar esta información, sin precisar más, dada la obligatoriedad de la entidad de ahorro a mantener la discreción sobre las operaciones de sus clientes. La Asociación de Consumidores en Acción (Facua) criticó ayer mismo la situación puesta en evidencia por la libreta de Ahmed señalando «la gran tajada» que se ha llevado la entidad, como «proporcional al desconocimiento» que de las comisiones tienen los usuarios.

No es cuestión de una caja; lo mismo ocurre en cualquier otra caja o en los bancos. Mantener una libreta cuesta tantos euros, y se cobran tantos euros, independientemente del saldo. Lo más corriente es que la comisión se sitúe cerca de los 12 euros anuales, aunque unas entidades lo cobran por trimestres.

Lo difícil es convencer al usuario de que el mantenimiento siempre cuesta lo mismo, y no es poco, aunque la libreta prácticamente ni se toque. Además, hay decenas de conceptos para aplicar comisiones: transferencias y traspasos, recibos y justificantes, envío de correspondencia, a bonos en otras entidades o plazas.

Pese a ser una tradición arraigada en el sistema bancario y de las cajas de ahorros, aquí y en otros países, a muchos les parece que las comisiones de mantenimiento («al fin y al cabo, por darles nuestro dinero») son injustas. En el caso de cuentas exiguas —que hay muchas entre inmigrantes, entre jubilados, entre jóvenes de salario mínimo— las comisiones aparecen como más lacerantes. Legalmente está claro: dentro de las reglas de libre competencia y la normativa legal, que es exhaustiva, cada entidad fija sus tarifas en un documento oficial, público, que se traslada al Banco de España y cualquier cliente puede consultar, incluso por Internet, en las webs oficiales de todas las entidades.

Pero hay suspicacias. Fuentes de la Confederación Española de Cajas de Ahorro salieron al paso de cualquier sugerencia sobre que se apliquen diferentes criterios a la hora de cobrar comisiones según el cliente sea residente o no residente. La misma Caixa Penedès y otras consultadas, como La Caixa, mantienen igualdad de criterios para residentes y no residentes. Sería ilegal, por discriminatorio. Fuentes sindicales del sector aseguran que no tienen constancia de que tal discriminación se practique, ni de tapadillo.

Otra cosa, ya queda dicho, es el trato al buen cliente, al «cliente fidelizado» o al que se quiere fidelizar. Como al que acaba de ingresar 300.000 euros, Silim.

Fuente: La Vanguardia

[*ElPaso}– Víctor Monterrey, la sempiterna historia de un empresario de El Paso (3/3)

11/08/08

Nuevamente estamos en La Palma y El Paso, donde se nos abren las puertas del hotel Monterrey para profundizar un poco más en el pasado de Víctor Monterrey y su hotel.

Hoy, Jorge Monterrey, su nieto, nos acoge con los recuerdos del "Salón Monterrey" y las vivencias de su familia, de las que se puede decir, sin miedo a equivocarnos, que han establecido un capítulo en los anales de su pueblo.

La personalidad de Víctor Monterrey estaba ligada íntimamente al movimiento de su pueblo, donde transcurrió el devenir de sus días. Nuestro protagonista no sólo sirvió a su pueblo con el tesonero trabajo como hombre de empresa, también mostró su amor por El Paso desde la concejalía municipal. "De su época en el Ayuntamiento queda la huella perenne en el hermoseamiento floral del tramo de la carretera de entrada a El Paso", nos comenta Jorge.

Refinado gusto

A lo largo de sus más de 80 años de vida, Víctor Monterrey trabajó en el engrandecimiento de su pueblo. En muestra clara de su faceta artística, nuestro protagonista contribuyó al "hermoseamiento de El Paso", plasmando su refinado gusto en sus obras de ornamentación de lugares públicos y privados, convirtiéndolos en rincones acogedores.

Víctor Monterrey está ligado a la belleza múltiple que engalana la geografía pasense. Sus facultades artísticas captaron la manifestación cultural de las cosas bellas de su pueblo, llegando a modificar su aspecto, "dando colorido a lugares que en la grandiosidad paisajística cuecen la pincelada mágica que la intervención de don Víctor ha dado para romper y modificar la monotonía del paraje".

Los que conocieron a Víctor Monterrey le recuerdan, en su faceta artística, como un gran amante de las flores, llegándolo a bautizar con el nombre de "el amigo de las flores". "Fue un cultivador de flores que vivía entre ellas, mimándolas con pasión", nos apunta Jorge.

Víctor Monterrey tenía una mano mágica para las flores, y con apenas dar dos manotazos a un ramillete de flores éstas lucían en profusión de colorido y buen gusto. Jorge recuerda éstas como palabras de don Víctor: "Mi preocupación más constante ha sido el que haya siempre flores, por todos sitios".

La Caldera de Taburiente

El buen hacer de Víctor Monterrey como hostelero, quien con la creación del hotel Monterrey dio muestras claras de su audacia empresarial, convirtió su figura en un referente para la economía de El Paso, pueblo que guarda entre una de las mayores riquezas naturales de las Islas: La Caldera de Taburiente.

Víctor Monterrey siempre consideró a La Caldera el principal atractivo turístico de la Isla, y así lo reconocía cuando se le preguntaba acerca de la influencia que pudiera ejercer La Caldera en la promoción de La Palma.

Nuestro protagonista siempre enfatizó sobre la necesidad de dotar a La Caldera de vías de acceso que permitiesen llegar a la gente hasta los bordes del cráter, conservando el interior en su estado selvático. "Cuando no existían vías de comunicación para el tránsito rodado, los ingleses la visitaban a lomos de mula, y, a pesar de lo incómodo, se mostraban satisfechos", nos anota.

En un ejemplo más de que Víctor Monterrey fue un hombre que por su gran audacia se anticipó a los años, Jorge Monterrey nos recuerda sus proyectos futuros sobre el acercamiento a La Caldera. "No debemos considerar utópico el que se lleguen a instalar telecabinas para que los visitantes puedan admirar de cerca esa joya geológica única en el mundo que es La Caldera de Taburiente", sentencia.

Y con esta entrega, nosotros nos despedimos de El Paso y de la familia Monterrey, así como de la inigualable y bella Isla de La Palma.

Nota bibliográfica: Lorenzo Ismael González.

Documentación: Itamar Barreto y Natalia Pais.

Fuente: Ansina.

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Fuente: EL DÍA

[*Drog}– (Drog)amor, según Ambrose Bierce

Locura temporal que se cura con el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias que le causaron ese desorden.

Anónimo

NotaCMP.- De acuerdo con el primer remedio, y en especial con la calificación de “desorden”, pero no con el segundo, al que creo que habría que añadirle “sin posibilidad de acercamiento por al menos unos 10 años”.

[*El Paso}– Víctor Monterrey, la sempiterna historia de un empresario de El Paso (2/3)

04/08/08

Y volvemos este lunes al Hotel Monterrey para seguir rescatando la historia de este legendario negocio palmero, y el día a día de su fundador, Víctor Monterrey.

Hoy, Jorge Monterrey nos abre las puertas del "Salón Monterrey" para conocer "EL DÍA de ayer" de un espacio en el que se ofrecieron banquetes, espectáculos musicales y teatrales, exposiciones y demás eventos.

En diciembre de 1926 fue inaugurado lo que se llamó el Salón Monterrey, un local en el que se celebraron grandes banquetes, espectáculos teatrales, conferencias, conciertos, exposiciones y recepciones a políticos destacados que recalaban en El Paso. Incluso, hubo años en los que llegó a ser sala cinematográfica.

El hotel Monterrey siempre se distinguió por su especialidad en el servicio de banquetes. Sirviendo en este Salón Monterrey a grandes personalidades como el Jefe del Estado, Francisco Franco, en su visita a La Palma, diferentes ministros del gobierno franquista, entre los que destacamos al ilustre palmero, el señor don Blas Pérez González, y gran cantidad de personalidades del mundo de las ciencias, las letras y la política.

Bailes y teatro

El Salón Monterrey fue inaugurado con un gran baile en el que intervino el célebre artista don Miguel Brito, quien diseñó y realizó la coreografía para el escenario y el salón, dando una expresividad de colorido y armonía al conjunto ambiental del recinto. También actuó en el inicio del primer baile la señorita Rosario Gil, una joven del conjunto de bellas féminas con las que contaba El Paso.

Entre los muchos espectáculos que se celebraron en el Salón Monterrey, las múltiples actuaciones musicales convertían al recinto en una sala de baile de gran nombre, conocido como el salón de bailes de Nueva España. Las compañías de Dabatini, Roberto Font y las Hermanas Gómez y Amalia Molina, son algunos de los artistas que desfilaron por este escenario.

Nuestro protagonista elevó el hotel Monterrey como lugar de reclamo de El Paso, consiguiendo que se celebraran allí gran cantidad de espectáculos de valía. El escenario del Salón Monterrey fue lugar de representación de grandes espectáculos teatrales, a cargo de grupos aficionados de teatro de Tenerife y de los distintos pueblos de La Palma.

Víctor Monterrey fue reconocido a lo largo de su vida, además de por su quehacer hotelero, por su faceta artística. Poseía nuestro protagonista una capacidad para el arte que lo condujo, como director artístico, al frente de un grupo de gente experta que organizó en Santa Cruz de Tenerife una exposición de Artesanía Canaria.

Para tal fin se transportaron grandes cantidades de tejidos, enseres y aparatos, ssí como gusanos de seda y todo lo concerniente con su industrialización, desde la cría de gusanos hasta la elaboración o tejido de la seda.

"En ese menester se ocuparon 22 días de esfuerzo para lograr un éxito rotundo para don Víctor y sus acompañantes. La exposición fue proclamada y llevada a buen término por el señor don Manuel Fermín Sosa Taño, maestro nacional, abogado y alcalde de El Paso para esa fecha", nos señala con cierta emoción su nieto Jorge Monterrey.

Víctor Monterrey también reflejó su amor por el arte en su negocio, siendo el Salón Monterrey sede de varias exposiciones con gran resonancia nacional.

La primera exposición de artesanía canaria se realizó cuando visitó La Palma el ministro de Gracia y Justicia, don Galo Ponte Escarpín, durante la dictadura de Primo de Rivera.

La exposición fue hecha a base de tejidos de seda de La Palma, principalmente industrializada en El Paso, producida la seda por los gusanos criados en gran cantidad, así como tejida la tela con los rudimentarios telares de madera y cuyo tradicional uso ha llegado hasta nuestros días.

"También se exponían bordados, calados, producidos a mano por la excelente selección de bordadoras pasenses. Se dio a la vista del público una amplia gama de tejidos de artesanía: mantas, paños, traperas,.., Ello constituía un gran y valioso conjunto de material artesanal fabricado en el pueblo que nuestro protagonista siempre valoró", apostilla.

Así, nosotros nos despedimos y les emplazamos a todos para el próximo lunes. Desde El Paso, seguiremos recuperando la memoria de Víctor Monterrey, un emprendedor pasense que siempre manifestó su enorme amor por el arte y las flores. Les esperamos.

Nota bibliográfica: Lorenzo Ismael González.

Documentación: Itamar Barreto y Natalia Pais.

Fuente: Ansina.

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Fuente: EL DÍA

[*ElPaso}– Víctor Monterrey, la sempiterna historia de un empresario de El Paso (1/3)

28/07/08

El verde de El Paso nos ha enamorado, y es por lo que hacemos una parada más en este rincón cercano a La Caldera de Taburiente.

Y es en este municipio en el que nos recibe el pintor palmero Jorge Monterrey, quien nos hace una semblanza de un legendario y sempiterno empresario de este pueblo, su abuelo, Víctor Monterrey.

Reseñar la persona de don Víctor Monterrey resulta muy complicado, habida cuenta de su popularidad, adquirida dentro y fuera del ámbito nacional y a muchas millas de la Isla Bonita, donde revolotea el apellido Monterrey con variados dejos de pronunciación del vocablo, en países distintos.

Tal caballero fue unos de los más entusiastas y decididos impulsores de las múltiples ofertas naturales con las que contaba y cuenta su pueblo. Cuando hablamos de Víctor Monterrey estamos refiriéndonos a un «adelantado» a su tiempo, quien tuvo una visión futurista, y quien consiguió logros poco igualables en aquel entonces con su capacidad joven y notoria potencialidad empresarial.

Una dinastía

Si hemos de mencionar a don Víctor Monterrey (1888 – 08/07/1973) como uno de los valores humanos de El Paso, en una narrativa cronológica tendremos que retroceder al origen de su existir, al tronco de la dinastía Monterrey, sus padres.

Don José María Monterrey, padre de nuestro protagonista, procede de la parte oriental de la isla palmera, natural de Mazo. Y su madre, Matilde Hernández, nació en El Paso. De esta unión matrimonial nacieron ocho hijos, cuatro varones y cuatro mujeres.

Nuestro protagonista siempre recordaba a José María y Matilde como «Mis adorados padres, dedicados al moldeamiento honorable de sus hijos». Víctor Monterrey siempre mencionaba el momento en el que abandonó el hogar paterno como uno de los más difíciles de su vida. «Era un adolescente y emigré a Cuba, allí permanecí cinco años dedicado al cultivo del tabaco y sin la presencia de mis padres. Fue duro y complicado».

Los Monterrey, señores de una probidad sobresaliente, ejercían la humildad y la compasión casi como una religión en aquellos años. En El Paso se les recuerda como «gente sencilla, dentro de sus posibilidades económicas, más o menos acomodados para la época, pero con un espíritu de ayuda al prójimo incomparable».

El hotel

Víctor Monterrey comenzó su andadura hotelera en 1919, fecha en la que compró a don Luis Rodríguez «el único alojamiento de huéspedes, bien servido», que existía en El Paso, «La Fonda Idafe». Con mucho trabajo y su gran capacidad, Víctor supo incrementar el movimiento del negocio, llevándolo a un nivel superior dentro de las categorías hoteleras de la época.

Este notable pasense se hizo cargo del negocio siendo soltero, pero al año contrajo matrimonio con doña María Acosta, el 6 de junio de 1920, «la querida abuela Maruca», como nos señala Jorge Monterrey. El matrimonio festejó su luna de miel estableciéndose en la «Fonda Idafe», de donde ya no pudieron evadirse. Cuentan la anécdota de que «la noche de bodas la tuvieron que pasar trabajando en el hotel».

Recién adquirida la fonda, Víctor comenzó a poner en marcha su amplia visión de negocio y tomó en arriendo la casa contigua, instalando en su parte baja otro comedor de cinco mesas, capaces para ser servidos 20 comensales a la vez. La parte alta la dividió en cuatro habitaciones para albergar huéspedes en abono mensual de pensión completa, para gente de paso con necesidad esporádica de cama.

Posteriormente, mediados los años 20 fue agregado otro cuerpo de edificio que dio lugar a 13 habitaciones con 21 camas dispuestas. Más tarde, un nuevo añadido supuso salón de recepciones, vivienda familiar, amplio comedor, espaciosa y moderna cocina, y un bar comandado por una extensa barra para servicio en días festivos, o cenas de gala, hecho que se prodigaría y adquiriría el éxito esperado durante el año.

No obstante, fueron los inicios de la década de los 30 cuando el «Hotel Monterrey» tomó aires de negocio en proyección de futuro. Por esas fechas coincidió la ampliación del hotel con la llegada a El Paso de un grupo de maestros nacionales para cubrir las plazas vacantes de las escuelas en los barrios. Una docena de maestros que se alojaron en el Hotel Monterrey, en abono mensual a pensión completa. Fue una inyección de vitalidad para el negocio de los Monterrey.

Víctor Monterrey revitalizó el negocio en apenas 10 años, convirtiendo el Hotel Monterrey en la mejor tarjeta de presentación para el municipio de El Paso en aquellos años, y no sólo lo logró en el ámbito interinsular, sino también en el nacional e internacional.

Los Monterrey siguen en El Paso y nosotros regresaremos la próxima semana para conocer el pasado del gran «Salón Monterrey», sede de numerosos banquetes, espectáculos y exposiciones en aquellos años. Les esperamos.

Nota bibliográfica: Lorenzo Ismael González.

Documentación: Itamar Barreto y Natalia Pais.

Fuente: Ansina.

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Fuente: EL DÍA

[*Opino}– España, un país de mentalidad funcionarial

Vuelvo a recordar cuánta razón tenía una empresa consultora que allá por el año 1994 realizó un estudio en varios países de Europa y recabó evidencias de que España era —y, según lo que sigue, continúa siendo— un funcionariato.

Fue ésa la primera vez que escuché tal palabra, y no la he olvidado porque cuando pregunté su significado, el consultor que exponía los resultados del mencionado estudio mostró las estadísticas que indicaban que en el área de las profesiones liberales, principalmente abogados y médicos, una gran mayoría de éstos no tenían vocación para lo que hacían, pero habían elegido esa profesión porque había sido la de su padre y, por tanto, y siguiendo la línea del menor esfuerzo —que es la de los funcionarios— ellos heredarían la cartera de clientes/pacientes de su progenitor y no tendrían que hacer mayor esfuerzo para sacar provecho económico de su profesión.

Entonces entendí por qué los responsables de mi estadía en España me advirtieron de que cuando yo o algún miembro de mi familia necesitáramos asistencia médica teníamos que acudir a una clínica en particular, y sólo a esa. De no hacerlo, me dijeron, no tendría yo derecho a reclamos.

En dicha clínica, de nombre extranjero, una buena parte del personal médico era extranjero también, o nacional formado en el extranjero.

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27.11.08

Fermín Elizari

(PD)-. La crisis de las hipotecas sub-prime está azotando todos los mercados financieros internacionales, llevando a la mayoría de economías a la recesión.

En España, esta situación se ha juntado con el estallido de la burbuja inmobiliaria. El dinero fácil del ladrillo acaparó la mayoría de inversiones, dejando sin fondos a multitud de emprendedores que buscan un apoyo a sus proyectos empresariales.

Ahora, cuando la sociedad paga los excesos de la política inmobiliaria de los últimos quince años, unas dosis de creatividad no vendrían mal para darle la vuelta a la tortilla.

Pero, a pesar de sus aptitudes artísticas, la española no es una sociedad propensa a la innovación, tal y como han comentado esta mañana varios directivos de Microsoft en el VII Foro Tecnología y Sociedad, que se celebra estos días junto al Centro de Innovación de la compañía en Manresa.

Según ha analizado Santiago Lorente, Director del Área de Sociedad de la Información de la firma de Redmond, en España hay una serie de factores socioculturales que impiden que florezca la innovación en el sector tecnológico, como la desconexión Universidad-empresa, la falta de especialización de las empresas, o el miedo al fracaso.

Así, ha detallado que mientras en Estados Unidos «se ve como un activo el haber fracasado en un proyecto», en España sucede todo lo contrario, lo que corta las alas a los futuros emprendedores.

Toda una serie de circunstancias que llevan a que un país cargado de creatividad, según ha señalado Lorente, se convierta en una sociedad de «mentalidad funcionarial». Ante lo que es necesario un cambio no sólo político, sino académico, social y cultural.

Fuente: Periodista Digital

[Opino}– La nostalgia ayuda a superar la soledad

Carlos M. Padrón

Lo dicho en el artículo que copio abajo tal vez explique por qué no me preocupa gran cosa el estar solo; de hecho, lo disfruto. De los Cáncer se dice que miramos mucho al pasado, o sea, que somos nostálgicos.

Y por eso no deja de asombrarme, y causarme temor, el pánico que mucha gente tiene a estar sola; es simplemente algo que, según dicen, no pueden soportar, y de ahí que muchos hombres decidan buscar pareja apenas se divorcian, desoyendo así el sabio consejo de no hacer eso hasta que no pase el tiempo requerido para internalizar —o elaborate, como se dice en inglés— su nueva situación, o sea, para aceptarla.

Las consecuencias de tal apresuramiento suelen ser catastróficas para el hombre, aunque no suelen serlo tanto para la mujer con quien éste establezca esa extemporánea relación, mujer que —generalmente, también divorciada— en los más de los casos ya ha internalizado esa condición y está lista para la caza de un compañero.

Tal vez tenga razón Carlos Dossi al decir que “La soledad se rehúye mucho porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos”, lo cual me hace recordar que durante mis primeros 18 años de vida, vividos todos en El Paso, escuché muchas veces la expresión “Quien solo se desea, que solo se vea”, siempre dicha con ira, y siempre dicha por mujeres refiriéndose a hombres solterones. Curioso, ¿verdad?

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20/11/2008

Psicólogos de la Universidad de Southampton y de la Universidad china de Sun Yat-Sen han descubierto que la nostalgia puede ayudar a combatir los efectos de la soledad en personas con diferentes formas de vida, desde escolares hasta trabajadores o estudiantes de universidad.

En cuatro estudios realizados, los psicólogos comprobaron que la gente solitaria puede usar los recuerdos nostálgicos de tiempos más felices de su vida para gestionar sus propios sentimientos. El resultado de evocar dichos recuerdos nostálgicos es que con ellos se aumentan las percepciones de apoyo social y se recuperan los sentimientos de conexión con el entorno.

La soledad está relacionada con la percepción de la ausencia de redes de apoyo social, como amigos cercanos o familiares. Esta emoción se soluciona fácilmente buscando compañía en esas redes, pero para las personas solitarias no es tan sencillo, porque no saben formar nuevas redes o expandir las existentes por la pérdida de habilidades sociales o por miedo a dar el paso.

Según los investigadores, el estudio ha demostrado que la nostalgia es un recurso psicológico que protege y fomenta la salud mental, fortalece los sentimientos de conexión social y pertenencia, y repara parcialmente las repercusiones dañinas de la soledad. Los científicos sugieren que la nostalgia sería por tanto un potente mecanismo de superación en situaciones de aislamiento social y personal.

Fuente: Tendencias 21

[Opino}– ‘¿Por qué somos pobres los españoles?’

Carlos M. Padrón

A pesar de que soy totalmente alérgico a los impuestos —y diga lo que diga el Papa, sólo los aceptaría como obligación si naciera yo de nuevo y me lavaran el cerebro desde edad de pecho— de todo lo dicho en el artículo que copio abajo, que parece ciencia ficción pero no lo es, lo que más me llamó la atención —y me alteró el humor cuando viví en Madrid— es lo del pago a los Bancos de comisiones POR TODO, las operaciones evidentes y las que no lo son tanto.

Tal vez sea porque por casi 30 años mi trabajo en IBM fue con Bancos y sé bien cómo operan en casi todos los países, pero eso de que yo deposite mi dinero en un Banco para, supuestamente, tenerlo en lugar seguro y asequible, y que —y esto no supuestamente, sino al 100% de seguridad— el banco haga negocio con ese mi dinero prestándolo a interés, y no sólo no me pague nada de interés a mí, o me pague una miseria, y encima quiera cobrarme por “hacerme el favor” de guardarlo, me pareció un robo descarado; algo basado en un sistema ideado para explotar a los ciudadanos, y apoyado por el gobierno.

Es de cajón que si para tener disponible mi dinero lo deposito en manos de alguien a sabiendas de que ese alguien va a hacer negocio con él, soy yo el que debe recibir pago de “alguien”, y no yo quien tenga que pagarle a “alguien” por ese depósito.

Porque quieren que les depositen dinero es por lo que los Bancos lanzan campañas publicitarias, y por eso es el Banco el que debe estar agradecido —y mostrar en metálico ese agradecimiento— de que yo le deposité mi dinero; no al revés.

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A un amigo que vive en la Florida (EE.UU.) le envié un e-mail con esta pregunta: ¿Por qué somos pobres los españoles? Y ésta fue su respuesta:

Hola. ¡Cómo se ve que los árboles no le dejan ver el bosque! ¿Cómo pueden los españoles llamarse pobres cuando son capaces de pagar por un litro de gasolina más del triple de lo que pago yo, y se dan el lujo de pagar tarifas de electricidad, de teléfono y celular un 80% más caras de lo que me cuestan a mí?

¿Cómo pueden llamarse pobres cuando por servicios bancarios y tarjetas de crédito pagan el triple de las comisiones que aquí se pagan, o cuando por un auto que a mí me cuesta 2.000 dólares, ustedes pueden pagar el equivalente a 20.000 dólares? El por qué ustedes sí pueden darse el gusto de regalarle $18,000 dólares al gobierno y nosotros no, es algo que ¡NO ENTIENDO!

Nosotros, los habitantes de Florida, somos pobres. Por eso el Gobierno Estatal, teniendo en cuenta nuestra precaria situación financiera, nos cobra sólo el 2% de IVA (hay otro 4% que es Federal; total = 6%), y no el 16%, como a ustedes los ricos que viven en España.

Además, son ustedes los que tienen ‘Impuestos de Lujo’ —como los impuestos por gasolina y gas, por alcohol, cigarros, cigarrillos, cerveza, vinos, etc. que alcanza hasta el 320% del valor original, y otros como impuesto sobre las utilidades y sueldos, impuesto sobre automóviles nuevos, impuesto a los bienes personales, impuesto a los bienes de las empresas, e impuesto por uso del automóvil. ¡Y dichoso el que todavía se da el lujo de pagar un 16% de IVA por estos impuestos, además de todos los tramites y pagos nacionales y municipales!

Si ustedes no fueran ricos, ¿qué sentido tendría que les pusieran unos impuestos de ese calibre? ¿POBRES? ¿de dónde? Un país que como España es capaz de cobrar —y por adelantado, mediante anticipos— el IMPUESTO A LAS GANANCIAS Y A LOS BIENES PERSONALES, necesariamente tiene que nadar en la abundancia, porque considera que los negocios de la nación y de todos sus habitantes siempre tendrán ganancias a pesar de saqueos y asaltos, mordidas, terremotos, sequía, invierno, corrupción, saqueo fiscal e inundaciones y, por supuesto, que es seguro que todos deben de ganar muchísimo.

Los pobres somos nosotros, los que vivimos en USA y que NO pagamos Impuesto sobre la Renta si ganamos menos de $3,000 al mes por persona (más o menos 2.300 €). En España, en cambio, pagan seguridad privada en bancos, urbanizaciones, municipales, etc. mientras que nosotros nos conformamos con la pública. Ustedes hasta envían a sus hijos a colegios privados, y mire si seremos pobres aquí en EE.UU. que las escuelas públicas nos prestan los libros de estudio previendo que no tengamos con qué comprarlos.

Supongo que, como todo rico, usted tiene un auto y está pagando un 8 ó 10% anual de seguro; si le sirve de información, yo pago sólo $345 dólares por año. Y, como a ustedes les sobra el dinero, sí pueden efectuar pagos anuales en concepto de eso que ustedes llaman IMPUESTO DE CIRCULACIÓN, mientras que acá nosotros no podemos darnos esos lujos y pagamos $15 dólares anuales por el STICKER, sin importar qué modelo de auto se maneje; pero, claro, eso es para gente de recursos.

Vamos, que usted se quedó en ESPAÑA porque es RICO. Son los pobres como yo los que nos vinimos a probar suerte a otros lados.

Bueno, le mando un abrazo, y luego me cuenta cómo les va con el nuevo presupuesto; lo que sí es seguro es que les aumentaran más los impuestos. Pero no se preocupen que la inflación se los va a diluir. Pero bueno, eso es lo de menos cuando se tiene el dinero para pagarlos. Y tengan por seguro que en el próximo discurso le van a dar un tremendo aplauso a su presidente.

Además, eso es lo que hay que pagar por vivir en la 8ª potencia mundial, el mejor lugar del mundo y tercero donde la gente se siente más feliz del planeta.

Un saludo:

Su pobre amigo inmigrante.

Fuente: Harto. Visto en el blog de Jesús Salamanca

[*ElPaso}– De la juventud y carácter de mi hermano Raúl (Corregido)

Nota.- Reedito este artículo, publicado inicialmente el 30 de marzo de 2007, para incluir la corrección que he puesto al final, y que ha llegado más de 60 años después del hecho al que se refiere.
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Carlos M. Padrón

Cuando yo tenía 17 años hacía pasar por mía alguna foto que Raúl se había tomado cuando tuvo también 17. Nuestro parecido iba más allá, sin embargo él era muy popular (carismático), extrovertido, sociable, exclusivista y un tanto hedonista, pero yo —pareciéndome más en esto a Tomás, mi otro hermano— poco tengo de popular, y soy más bien introvertido, poco dado a alternar en sociedad, más bien estoico, y antes que una boutique prefiero JCPenny.

Raúl amaba el mar, que yo detesto, y yo amo la montaña, que él detestaba; y tanto la detestaba que si por algún motivo la noche le sorprendía estando en montaña, se deprimía. Él gustaba de las flores, y yo, al igual que mi hermano Tomás, de los animales; las flores sólo me gustan si no me estorban.

Fueron notables las dotes que en su juventud exhibió Raúl para la música y el dibujo. Lo de la música se debió tal vez a la proximidad, familiar y física, con tío Pedro Castillo, pues su casa y la nuestra (la casa en la que Raúl vivió desde los 7 a los 21 años, y la misma en la que nací y viví hasta los 18) estaban una al lado de la otra, formando ángulo recto. Esa proximidad facilitó el que recibiera del tío Pedro clases de música.

Como músico, Raúl fue por años el trompeta titular de la Orquesta Power, la única que había en el pueblo de El Paso, y formando parte de ella puede vérsele en esta foto que fue tomada, según creo, en 1945:

De izquierda a derecha.

Fila delantera:  1,  José Salazar;  2,  José Agustín Toledo (Cheo Ventura);  3, Raúl Padrón;  4,  Antonio Afonso (Antonio Canón);  5,  Eliseo Calero.

Fila trasera:  1,  Ismael de Paz;  2,  Juan Díaz Díaz;   3, Vicente González (Berto el de la botica).

Y como trompeta de la Orquesta Power visitó muchas veces varios pueblos de la isla en los que esa orquesta había sido contratada para amenizar bailes, verbenas y fiesta populares. De ahí que media isla lo conociera, y que cuando tiempo después me veían a mí, que soy 14 años menor que Raúl, me decían: ”Tú eres familia de Raúl Padrón”.

Como dibujante “a mano alzada” hizo varios retratos/dibujos de los cuales sólo han llegado a mí tres, a saber:

1) Tío Pedro, el mencionado más arriba, tocando el cornetín.

Esto le granjeó a Raúl las iras del tío Pedro que no le vio la gracia al dibujito.

2) Éste, de Pilar Primo de Rivera,…. según creo recordar.

que hizo Raúl en una especie de concurso celebrado en un campamento del Frente de Juventudes, al que asistió medio obligado; un episodio que no le gustaba mucho recordar.

3) Su “opera prima”, por la que aún es recordado, que se la inspiró una carrera de caballos, deporte hacia el que siempre hubo, y hay, en La Palma mucha afición, y que suele ser el plato fuerte de las fiestas patronales. Estas carreras eran, y siguen siendo, sólo entre dos bestias (caballares o mulares), de ahí que me sorprendiera mucho ver en el cine, donde la vi por primera vez, una carrera entre varios caballos.

En la isla de La Palma, esas carreras eran de fondo, o sea, de largo recorrido y por caminos muy cuesta arriba las más de las veces, y los jinetes tenían que saber dosificar las energías de su cabalgadura. Para ello, y durante algunas semanas antes de la carrera, las corrían —entrenaban— dos o tres días cada semana por la misma vía por la que transcurriría la carrera oficial, y muchos vecinos salían a presenciar esos entrenamientos, a medir el largo de las zancadas del animal, cronometrar los tiempos que hacía entre un punto y otro, si el jinete lo llevaba o no frenado, etc.

Es el caso que en la primera mitad de los años 40 había en Los llanos de Aridane un caballo de nombre El Rancho Grande que estaba invicto en toda la Isla, y su jinete oficial era conocido por el apodo de El Cambao —tal vez porque por un defecto físico andaba como la Torre de Pisa— y, como casi todos los jinetes, era pequeño de estatura.

Para una fiesta a celebrarse en La Breña o en Mazo —no he conseguido averiguar con certeza en cuál de los dos, pero ambos pueblos están al Este de la Isla— se había pactado una carrera entre El Rancho Grande y otro caballo que, hasta donde sé, no tenía nombre propio.

El día de la carrera, cuya meta estaba en la Montaña de La Breña, la expectación fue total, pero casi a la mitad del trayecto y cuando El Rancho Grande iba punteando, en una extraña contorsión que hizo botó a El Cambao y, para asombro de todos, siguió corriendo sin jinete y mirando a ratos hacia atrás como para percatarse de cuán cerca le seguía su contendor que sufría fuerte castigo de su jinete ya que para éste era vergonzoso que no pudiera ganarle a un caballo que corría solo y, teóricamente, fuera de control.

Pero lo de “teóricamente” se quedó en eso, y no pasó a reales porque El Rancho Grande siguió corriendo por su cuenta, sin desviarse ni distraerse, todo el trayecto que le faltaba hasta la meta; traspasó ésta antes que su rival, ganando así la carrera, y sólo entonces se detuvo. Fue algo como una demostración de que perder, con o sin jinete, no era para El Rancho Grande una opción aceptable.

Las discusiones acerca de si esa victoria había sido válida o no fueron por meses el tema número uno en los bares y otros lugares públicos de media Isla, y mi hermano Raúl, inspirado sólo en lo que al respecto escuchaba de unos y otros —pues él no había presenciado la anecdótica y controversial carrera—, y a falta de testimonios gráficos (no creo exagerado afirmar que entonces no eran muchos los que en La Palma tenían cámaras fotográficas) hizo —a mano alzada, como siempre— el dibujo que sigue, que refleja con bastante exactitud el principal y anecdótico incidente de la carrera en cuestión: a todo galope, El Rancho Grande, sin jinete y sueltas sus riendas, mira hacía atrás como calculando la distancia que le separa de su competidor, que recibe castigo de su montura para que corra más rápido.

Como tampoco había entonces fotocopiadoras, todos pedían ver el dibujo de marras, y un día Mediometro, el único fotógrafo de El Paso, a quien ya mencioné en Por qué vine a Venezuela tuvo la viveza de pedirle prestado el dibujo a Raúl, y éste tuvo la falta de viveza de prestárselo sin ponerle condiciones. Mediometro fotografió el dibujo, hizo cientos de copias de la foto resultante, y las vendió a buen precio por toda la Isla,… sin darle a Raúl ni un céntimo de la ganancia así obtenida.

Un par de veces, hace muchos años y después de que Raúl había emigrado ya a América, algunos vecinos del pueblo me mostraron la foto del dibujo, todavía popular, de la famosa carrera, pero nunca había visto yo el original, hasta ahora que, a la muerte de mi hermano, me fue obsequiado, y es el que reproduzco hoy aquí. El tiempo y los dobleces han hecho estragos en él, pero aún se ve bastante bien.

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Una de las canciones preferidas de Raúl era “My way” (A mi manera), en la voz de Frank Sinatra. La escuchaba con deleite una y otra vez aunque no entendía al detalle la letra pero sí su sentido.

Un día de lulio de 2005 recibí un PPS con la música y la letra original de “My way” cantada por Frank Sinatra. De la letra hice la traducción menos literal que pude, la intercalé en el PPS con la letra en ingles (la original), y un día que Raúl vino a mi casa lo senté frente a mi PC y mientras absorto escuchaba a Sinatra cantando “My way” iba leyendo en el monitor la traducción al español que yo había hecho para él.

Cuando terminó el PPS se levantó, y con lágrimas en los ojos y una gran determinación en su voz, quebrada por la emoción, me dijo: “Sí señor, ¡a mi manera!”.

Y a su manera vivió mi hermano Raúl hasta que al final del camino enfrentó la ‘bajada del telón’ que menciona esta canción que hoy, al cumplirse tres meses de su muerte, la he escuchado una vez más como un tributo póstumo a su memoria, deseando, más que esperando, que dondequiera que esté, esté en paz y no tenga nada de que arrepentirse por haberlo hecho,… a su manera.

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Tal parece que lo que aquí relaté acerca de la carrera que dio pie al dibujo de mi hermano es lo que ahora llaman una “leyenda urbana”, pues mi primo Pedro Bravo Padrón, coetáneo de mi hermano Raúl y persona que me merece total crédito, leyó la versión original de este artículo, y con fecha 20/11/2008 me contó lo siguiente:

Carlos, la carrera fue entre un mulo y el caballo Rancho Grande. La presencié personalmente, y puedo atestiguar que comenzó en Bajamar (después de la salida del túnel en dirección Santa Cruz de La Palma ? Las Breñas), y se desarrolló por la carretera hasta la montaña de La Breña, pasando por San Antonio de Breña Baja hasta llegar a la confluencia de la carretera que viene de San Pedro (Breña Alta).

Yo, que sólo presencié la llegada, estaba situado como a doscientos metros de la meta y vi que el mulo sí llegó, pero el caballo no apareció.

El jinete del mulo era Pedro Batista, compañero mío de primero y segundo año de Bachillerato, e hijo del dueño del mulo, quien era también dueño de un negocio que estaba justo en la unión de las carreteras de las dos Breñas.

Las informaciones posteriores fueron que el caballo tumbó al jinete, y que lograron detenerlo. Después hubo conversaciones, comentarios y discusiones en uno y otro sentido, y no sé cuál fue el final, pero de lo que si puedes estar seguro es de que el caballo no llegó a la meta, ni solo ni con jinete.