[*Opino}– Españoles en el mundo… atrapados en el norte

Carlos M. Padrón

La tragedia que describe el artículo que copio más abajo me hace recordar los sentimientos que me inspiran los programas de TV «Españoles en el mundo » y «Destino España», que pocas veces he visto; las más de ellas por acompañar a mi mujer que, por supuesto, no ve tales programas en la forma en que yo los veo.

En primer lugar, desconfío de todos los reportajes de TV porque sé que son preparados con antelación, y luego editados según ciertos intereses o fines; o sea, que son manipulados desde el principio hasta el fin y, por tanto, carecen de la espontaneidad que pretenden aparentar.

Y en lo que concierne a estos dos, seguro estoy de que los casos son seleccionados con lupa.

Y en segundo lugar porque, conociendo como conozco el sentir de los españoles que están en España, el programa «Destino España» me parece un canto a la hipocresía.

En cuanto al otro, el llamado «Españoles en el mundo» me hizo mucha gracia un caso que considero excepcional: la respuesta que un español que lleva años viviendo en Costa Rica dio a los reportes de TVE cuando éstos le preguntaron sí él querría regresar a España.

Ni corto ni perezoso el tipo soltó un espontáneo, sonoro e incrédulo «¿¡Quéeeeee!?» que tuvo la virtud de hacerme reír a placer.

Volviendo al caso que nos ocupa, que es el artículo que sigue, vuelve a ponerse de relieve el hándicap que tienen los españoles que no saben ni papa de inglés, lo cual se debe, en gran parte, a que, al menos desde los tiempos del franquismo, su gobierno insiste en doblar cuanto material de cine o televisivo saca a consumo público.

No entiendo por qué los gobiernos de izquierda que España ha tenido últimamente —gobiernos a los que, como a todos los de su signo, les encanta cambiar todo— no han eliminado esta norma «franquista» a pesar de que, al menos el último, arremetió con saña contra todo lo que oliera a Franco.

La explicación que me parece más probable es que el doblaje representa un jugoso negocio para intereses económicos muy poderosos.

La frase de que los españoles que buscando trabajo llegan ahora a Noruega «se sienten observados con recelo por los compatriotas que ya estaban allí» hace inevitable que uno recuerde lo de que la envidia es el deporte nacional de España.

Cuando viví en Madrid escuché, contado como algo muy gracioso, que un periodista preguntó una vez a Lola Flores que si ella hablaba inglés, y Lola respondió: «Josú, ¡que ni Dios lo quiera!».

Me pregunto si esos españoles que ahora las están pasando canutas por no hablar inglés seguirán riendo esa «gracia» de la Flores.

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11 Feb 2012

Españoles en el mundo,… atrapados en el norte

«Hace tiempo que se me habían acabado todas las ayudas. Mis padres, ya mayores, llevaban varios meses pagando los 540 euros de mi hipoteca. No me salía nada, las expectativas eran muy malas. Recuerdo que estaba en un bar que tenía al fondo la tele puesta. Echaban ‘Españoles en el mundo’. Salía un hombre que vivía al norte de Noruega, decía que ganaba 4.000 euros. Se le veía contento al tío. De pronto se tiró al agua de un salto… Y me dije: Paco, allí te tienes que ir».

Francisco Zamora, de 44 años, de Alcantarilla (Murcia), es un tipo tranquilo. Lleva una bufanda con triple vuelta al cuello para esquivar el frío punzante. Tiene un graduado de electrónica, experiencia en la construcción y en fábricas, llegó a ganar 3.000 euros al mes. Pero hace tres años que todo eso quedó atrás.

Como él, cientos de españoles que llevan meses en el paro han emigrado de una España en crisis y han puesto rumbo a uno de los países más ricos del mundo; la elección no podía fallar. Pero, una vez allí, el mito se les ha quebrado. Sin calificación o idiomas, les cierran las puertas.

Las autoridades no quieren saber nada de ellos. Algunos se han gastado sus ahorros y malviven, durmiendo incluso en la calle. «¿Sabes lo que es buscar en la basura?», pregunta un catalán que nació en democracia y para quien la palabra emigrar era cosa del pasado.

El pasado agosto, Paco pidió de nuevo dinero prestado a sus padres y compró un billete, sólo de ida, a Bergen. Era la primera vez que salía de España. Llevaba 225 euros en el bolsillo.

«Aterricé a las ocho de la tarde. Mi plan era pasar la primera noche en el aeropuerto, pero tenía tantas ganas de ver la ciudad que me subí al autobús. Cuando llegué, estaba anocheciendo y hacía un frío que te mueres. Toda la ropa que llevaba me la puse encima, y dormí en la calle como pude. Me echaba en una marquesina, andaba, me metía en un portal…».

Paco pasó la primera semana dando vueltas por una de las ciudades más pintorescas del mundo. El mar, la montaña, coloridas casas de madera… «Llevé un macuto pequeño que cabía en las taquillas de la estación de tren. Pagaba cinco coronas (0,75 euros) por usar el baño, y allí me aseaba. Un día me crucé con otro español que me habló de un albergue al que podía ir de día a por comida y a entrar en calor».

La Fundación Robin Hood ocupa dos plantas de una casa de madera del centro de Bergen. Está al lado de un McDonald donde una hamburguesa BigMac cuesta 6,50 euros (frente a 3,80 en España).

El albergue se inauguró en 2003 «con la idea de dar cobijo a las familias noruegas con menos recursos que no pueden pagar cuatro euros por un café en un bar», explica Wenche Berg Husebo, la mujer con rasgos de hobbit que preside esta fundación privada (que se financia con 270.000 euros de origen público). El nombre se eligió pensando en los niños que tuvieran que frecuentarlo.

Es miércoles por la mañana, y en Robin Hood el idioma que domina es el español. Entre 60 y 100 personas pasan por allí a diario. Y la mitad de ellos, dice Marcos Amano, su director, son españoles.

La entrada no está bien señalizada para no poner en evidencia a sus usuarios. Hay todo tipo de tés, galletas y fruta pelada. También computadores y ropa. En una esquina cogen polvo varias cajas llenas de latas de mostaza de vinagre de Módena que les ha regalado una tienda gourmet.

«Antes     venían     noruegos,     polacos, alguna familia de refugiados políticos… pero en marzo empezaron a llegar españoles. Desde ese mes han venido 250. Al principio eran hombres de todas las edades, después llegaron treintañeras solteras. Y luego, padres de familia, algunos con sus hijos. La mayoría no consiguen trabajo porque no hablan ni noruego ni inglés»,

explica Husebo.

Paco tardó varios días en dar con Robin Hood; no encontraba la entrada. Allí conoció a Mauricio, un ecuatoriano que imparte clases gratuitas de noruego y que ha sido el salvavidas de más de un español. A Paco consiguió colarlo en la lavandería de un hotel.

Durante tres meses, el murciano durmió allí escondido. Entraba de noche, se ponía el despertador a las siete para salir antes de que llegaran los empleados. «Una mañana me quedé dormido y me descubrió una empleada. Pero no dijo nada, se portó bien», cuenta.

Noruega, con su petróleo, su (hoy más que nunca) envidiable Estado del Bienestar, sus políticas de conciliación y, sobre todo, con sus elevados salarios y bajísimo desempleo (3% de tasa de paro), ha visto llegar en los últimos meses un nuevo perfil de emigrante que ha abandonado España empujado por el paro prolongado y por la progresiva merma de los salarios. Los periódicos noruegos los han bautizado «los refugiados laborales del euro».

Jesús Tierno, un catalán de 60 años que lleva cerca de un año en Bergen, lo resume con tino: «Españoles por aquí ha habido siempre. Estudiantes en verano, el clásico aventurero, gente que echaba la temporada, ahorraba sus buenos dineros y vivía de eso el resto del año. Pero en los últimos meses han empezado a llegar los desesperados. Gente de entre 30 y 55 años que necesita un trabajo de verdad».

El propio Jesús abandonó España siguiendo a su mujer, que decidió emigrar cuando el sueldo medio al que podía aspirar se redujo «de entre 1.300 y 1.000 euros a 800. Y con eso no nos daba».

El grueso de los ingresos del hogar (tienen una hija de nueve años) los aporta ella limpiando habitaciones de hotel. Jesús colabora con «un desahogo» reciclando botellas de plástico que encuentra en la basura. Por cada una que mete en una máquina obtiene una corona (0,13 euros).

Para ver a estos españoles sólo hay que sentarse en uno de los cómodos sofás de Robin Hood y esperar. Entonces aparece por allí canturreando José Andrés, de 47 años, enjuto, de ojos claros y acento andaluz. Nació en Francia, hijo de inmigrantes españoles, y era un niño cuando la familia regresó a España.

José Andrés se pasea por Bergen con un gorro de lana calado hasta el cuello. Lleva un año y siete meses dando tumbos por Noruega. Es albañil. «Pero aquí la construcción es de madera, y nosotros somos del bloque, del ladrillo, la teja…».

Hace unos meses se vino a Bergen tras pasarlas canutas en Oslo. «Una noche que hacía 10 grados bajo cero nos metimos en un hospital, yo y un sevillano de 55 años. No podíamos más del frío. ¡Y nos querían echar! Que de aquí no me voy, hombre, que me muero fuera, les decía».

En Bergen tampoco ha tenido suerte: «Desde Navidad no pego palo al agua. Económicamente estoy en las últimas. Este mes ya no me alcanza para la habitación».

¿Y qué va a hacer? «Pues una manta,… y a la calle a dormir. ¡Qué voy a hacer!».

Pasa un rato. Llega Manolo, de 45 años y de Petrer (Alicante), que habla sin parar. Manolo ha hecho de todo en la vida: la vendimia en Francia, ha sido camarero, albañil. «Soy un todoterreno. Lo mismo te hago un iglú que te cambio el cuarto de baño entero».

No le gustan los currículos («lo mío es el cara a cara»), pero ha transigido y se ha hecho uno en noruego. Se pasa el día pateando Bergen con su mochila al hombro, a la búsqueda de algo.

Hace dos años hizo un curso de instalador de gas, condición necesaria para cobrar el paro. «Me salió un curro, pero al mes cancelaron la obra y nos echaron. Después me ofrecieron una cosilla en Albacete, pero me dije: ¿y si vuelve a parar al mes? Mejor me marcho. Estaba ya harto de España. A ver si en Noruega veo las cosas en color y no en blanco y negro, pensé. Y aquí llevo desde diciembre. Si el día 25 no me ha salido nada, tiro para el norte… Me habían avisado de que la cosa estaba jodida, pero tenía que verlo por mí mismo». Se queda pensativo. «Yo lo que soy es gilipollas», musita.

Entonces entra Emilio (nombre ficticio), catalán de 35 años. La semana pasada regresó triunfante a Robin Hood tras encontrar trabajo «de lo suyo» (una profesión ligada a la construcción, que pide no se mencione) en otra ciudad noruega.

Reparte consejos y abrazos a los demás, pero se pone tenso ante la presencia de los periodistas. Su mirada, que ora rehúye ora desafía la del interlocutor, transmite muchas cosas. Zozobra y también resentimiento.

Llegó a Bergen en mayo con 3.000 euros encima. «Fue como una inversión». Tenía sus esperanzas puestas en el mercado del pescado, bien pagado y uno de los puntos más turísticos de la puerta de los fiordos (como se conoce a Bergen). «Yo me imaginaba un mercado grande, con camiones saliendo, y cuando llego y me encuentro con cuatro puestos…». A Emilio, que tiene en España una hipoteca de 900 euros que le oprime, se le cayó «el alma a los pies». «Se pasa fatal. ¿Sabes lo que es buscar en la basura?», dispara cortante. Emilio no está dispuesto a que se frivolice con su historia.

La prosperidad noruega, y también los programas de «Españoles en el mundo» —muchos los nombran cuando se les pregunta el porqué de la elección del país; sus tres últimas entregas dedicadas al país han tenido entre 3,5 millones y 2,8 millones de espectadores— han ejercido de canto de sirena para un número creciente de españoles (en la Embajada española, el número de españoles inscritos ha pasado de 358 en 2010 a 513 en 2011, aunque muchos no se registran).

Pero una vez en el país se han topado con una infranqueable barrera formada por tres elementos: el frío polar, el idioma y unos precios desorbitados (alquilar una habitación cuesta 600 euros; un brick de leche, dos euros).

Aunque Noruega ha rechazado formar parte de la Unión Europea, sí firmó el Acuerdo de Schengen, lo que da libertad de entrada a los ciudadanos de la UE. Sin embargo, el país carece de infraestructura pública de apoyo a quienes recalan por allí sin nada.

«El Gobierno no les ofrece alojamiento, dinero o ayudas. Eso queda en manos de Cáritas, Cruz Roja o el Ejército de Salvación», explica Bernt Gulbrandsen, de Caritas Oslo.

«Hemos percibido un aumento del flujo de inmigrantes sin preparación. Carecen de redes sociales y familiares aquí, que es la mejor forma de encontrar trabajo, y se les acaba el dinero pronto».

Gulbrandsen no está alarmado: «Si la cifra sigue creciendo, no llegará a ser un problema, pero sí un desafío para las ONG, y el Estado tendrá que aumentarnos la subvención. El Ejército de Salvación hace una semana nos dijo que estaba desbordado».

Los medios de información locales no han tardado en recoger historias de estos nuevos inmigrantes. En un país con apenas cinco millones de habitantes, la noticia ha tenido su impacto.

En Bergen (260.000 habitantes), una ciudad próspera donde apenas hay vagabundos (una española que lleva allí años, sólo recuerda haber visto dos, «el sueco comunista» o «el loco de la bici»), periódicos y cadenas les han dedicado varios reportajes.

«Huyeron de la crisis en España, pero la vida en Bergen no es como habían imaginado», dice un titular. O también: «Muchos refugiados del euro viven en la pobreza en Bergen», «La búsqueda de trabajo se convirtió en una pesadilla».

Especial impacto causó el caso de Gonzalo, un madrileño de 34 años, grandullón y posiblemente con una depresión, que llegó a Bergen a principios de diciembre.

Al mes se le acabó el dinero y pasó tres noches en la calle. La imagen de Gonzalo sosteniendo una taza de té con las manos hinchadas hasta lo grotesco fue portada de un periódico. Lo que los noruegos no saben es que Gonzalo llegó tras dejar atrás a su mujer y sus dos hijos.

Llevaba tiempo en el paro, y hace unos meses sus padres le abrieron una panadería en su pueblo. Pero, por algún motivo, a principios de diciembre Gonzalo intentó empezar de cero bien lejos. Dejó las claves de sus tarjetas del Banco y una nota en la que pedía que no le buscaran, se iba a buscar trabajo.

El día en que posó para el periódico noruego estaba en las últimas. Pasó aquella noche en casa de Mauricio, de Robin Hood, que se apiadó de su estado. A la mañana siguiente apenas podía levantarse, y el ecuatoriano llamó a una ambulancia. Gonzalo fue hospitalizado con síntomas de congelación.

Estuvo ingresado doce días. Su familia le pagó un billete de vuelta a Madrid hace ahora dos semanas. Las tres últimas noches en Bergen las pasó en casa de una pareja de jubilados que leyeron su caso en la prensa.

«Nunca había visto una situación tan angustiosa en Noruega», dice Astrid Dalehaug Norheim, una de las periodistas que ha cubierto este asunto en el periódico Vårt Land. «Me recuerda a una visita que hice a Moscú durante la crisis de finales de los noventa, cuando los rusos de las zonas rurales empezaron a emigrar a las ciudades buscando trabajo, pero acabaron arruinados en albergues».

El testimonio de Tuna, una de las empleadas de la Cruz Roja de Bergen, muestra cómo están viviendo el caso algunos noruegos:

«Antes venían por aquí, sobre todo polacos, pero de pronto han empezado a llegar españoles. No tienen comida ni trabajo, y piden ayuda; da miedo. Noruega está muy cerca de España, que es nuestro país de vacaciones. Para los refugiados políticos sí tenemos ayudas, pero no para quienes vienen de forma voluntaria. Los que trabajamos en esto no estábamos preparados».

Juan Criales, de 57 años, abandonó Bolivia hace 30 años huyendo de la dictadura de García Meza. Lleva desde entonces en Noruega. «Este país acoge muy bien a los refugiados políticos; entramos con sus mismos derechos, pero el trato a los inmigrantes es muy distinto».

Criales trabaja en una de las oficinas de empleo de Bergen, donde la semana pasada 75 españoles intentaron buscar trabajo. Los que no hablan inglés procuran coger turno de forma que les atienda Criales.

«Entre septiembre y noviembre fue cuando más vinieron, unos tres o cuatro españoles al día», explica. «La mayoría tienen entre 25 y 40 años y no disponen de estudios elevados. Están preparados en la construcción o en hostelería, pero no hablan idiomas. Es difícil».

Hablar noruego es una de las puertas para conseguir un empleo, y aprenderlo se convierte en una obsesión. Pero los cursos son caros (unos 500 euros). Cruz Roja da clases gratuitas, pero sólo oferta 50 plazas (la lista de espera es larga). También ellos han notado un aumento de solicitantes españoles.

«Antes no venían, y ahora son la tercera nacionalidad, tras polacos y rumanos. Para nosotros no son población prioritaria. Ayudamos a quien más lo necesita, no a los que han emigrado de forma voluntaria, y algunos tienen bastante nivel de estudios», dice Rita, una portavoz.

Camilo González, chileno, de 46 años, es uno de los afortunados que han conseguido plaza. Como miles de inmigrantes que rehicieron sus vidas en España, ha tenido que volver a emigrar. Llevaba 12 años en Cataluña, trabajaba para Grúas Torres. Lo cuenta nervioso, enlaza una idea con otra. ¿Cómo te encuentras? La pregunta le desarma y brotan las lágrimas. «Me fui de Chile en el año 2000 por una recesión. Y me encuentro de nuevo con la misma piedra».

«¿Cuántos de los españoles que hay aquí ahora habrán criticado en su momento la inmigración en España?», no puede reprimir un latinoamericano que comparte ahora penurias con ellos. Él llegó a Bergen hace unas semanas, con su mujer y sus cuatro hijos (españoles que hablan con acento español). Viven los seis en una habitación.

También ha acabado en Bergen un joven de origen árabe (pide que se especifique el país) que llegó a España a los tres años, y al que todos llaman «el malagueño» (y en cuanto abre la boca entiendes por qué). O un subsahariano que llevaba 15 en Valencia..

Jueves 2 de febrero. 12.45. Unas 20 personas esperan el reparto de comida en la iglesia Korskirken, en el centro de Bergen. Nieva. Algunos llevan media hora en la calle y empiezan a notar cómo se adormecen las puntas de los dedos de los pies.

En el reparto hoy hay un poco de todo: plátanos, queso, e incluso paquetes con sushi. Comida, a punto de caducar, de tiendas y restaurantes. «Nos vamos a quedar tontos de comer comida caducada», bromea un español… «¿Algún programa de televisión español ha animado a la gente a venir a Noruega?», pregunta curiosa Norum Noremark, coordinara del reparto.

Algunos de los españoles recién llegados a Noruega tienen sentimientos encontrados respecto a su situación.

Se sienten observados con recelo por los compatriotas que ya estaban allí, pero ellos mismos ven problemático que lleguen más. «Si no saben noruego, mejor que no vengan», dice Susana, una camarera alicantina de 37 años que minutos más tarde cuenta exasperada que otra española le aconsejó que se volviera a España por no hablar noruego. «O sea, que tú si puedes y yo no, le dije».

Susana llegó en noviembre junto a su amiga Sissy, ecuatoriana, compañera de trabajo en un bar de Alicante cuyo dueño dejó de pagarles. Juntaron 4.000 euros y se compraron sendos billetes de avión.

En Bergen comparten habitación (cuesta 780 euros) y penurias. El primer empleo lo echaron a cara o cruz; había trabajo para una sola. Ahora limpian por 18 euros la hora donde les manda una empresa que les ha hecho un contrato de seis meses por tres horas al día, más sustituciones. Insuficiente para mantenerse, pero sienten que han dado el primer gran paso. «Hemos tenido suerte», repiten.

Los empleos que encuentran los españoles sin titulación son, sobre todo, de lavaplatos y limpiando, casi siempre por medio de ETT. Los sindicatos están alertados de que a algunos les hacen trabajar más horas de las que figuran en su contrato. «Me pagan tres, pero me dan tarea para cuatro o cinco horas», dice un español que no quiere ser identificado. «Dicen que el problema lo tengo yo, que soy lento».

Después de varios meses dando tumbos («salticos», dice él), Paco ha conseguido trabajo, aunque no tiene contrato. Le pagan por horas, unas cuatro al día: limpia de madrugada el McDonald y otros negocios. Ha alquilado una habitación a cuatro kilómetros del centro, y va siempre a pie para ahorrarse el transporte.

Gana lo justo para mandar algo a casa y devolver a sus padres la ayuda, el alquiler y tabaco. «Llevo aquí cinco meses, pero tengo la sensación de llevar años», dice, aunque acto seguido te sorprende con un «pero no quiero dar una imagen demasiado positiva. A mí me ha ido bien, pero otros españoles que han venido este invierno lo han pasado fatal y se han tenido que volver».

Los españoles que llegan a Noruega disponen de seis meses para encontrar trabajo. Si pasado ese tiempo no lo encuentran, pueden permanecer, pero sólo si tienen dinero suficiente para mantenerse, una cantidad que la ley cifra en 2.200 euros mensuales. En caso contrario, pasan a ser ilegales.

A pesar de la norma, las autoridades noruegas no buscan a los inmigrantes sin recursos, más bien lo contrario. Marcos Amano, director de Robin Hood, cuenta que ha acompañado a comisaría al menos a seis españoles que se quedaron sin dinero y se entregaron pidiendo ser deportados. Si lo han conseguido o no, las autoridades guardan el misterio. Solo informan de que «unas cuantas personas, menos de diez, lo han solicitado».

El asunto de los refugiados laborales ha abierto un debate en Noruega. El periodista Sjur Holsen escribía en Bergens Tidende, uno de los periódicos con mayor tirada, esta reflexión: «A los españoles se les puede culpar de ingenuos al venir con la esperanza de encontrar un trabajo sin conocer el idioma. Y sí, hay personas en el mundo que sufren más que ellos, pero la suya también es una forma de necesidad y tenemos que afrontarlo. Si los españoles que viven en la calle consiguen hacernos reflexionar sobre si somos parte de Europa y si la solidaridad es una moneda de uso en la eurozona, se habrá conseguido algo importante».

En enero, sin embargo, la ministra de Trabajo, Hanne Bjurstrom, fue tajante: los inmigrantes europeos que no encuentren trabajo deben marcharse; Noruega no puede atenderlos. La responsable de políticas sociales, vivienda y desarrollo local de Bergen, Lisbeth Iversen, se muestra preocupada por el asunto. Tras una charla en la que menciona los derechos humanos o los suburbios de chabolas de México DF, uno comprende que su duda se reduce a una: ¿debe o no debe Noruega facilitar alojamiento y comida a los españoles que acepten retornar a su país?

Jueves 2 de febrero. Unas 500 personas de veinte nacionalidades asisten a la Feria Internacional de Carreras, que se celebra en un hotel del centro de Bergen. La mayoría de los aspirantes disponen de licenciatura o máster. Paco, José Andrés, Manolo, el malagueño y otros españoles también se presentan con fotocopias de sus currículos.

Trude Drevland, la alcaldesa de Bergen, inaugura el evento. Lleva el pelo cardado y luce un grueso collar con el nombre de su ciudad.

«Entiendo que desde vuestros problemas en España esto parezca el paraíso terrenal, pero no es tan fácil. Aquí las cosas están reguladas, no estamos obligados a dar ayudas a los españoles. Me da pena verles pasándolo mal en mi preciosa Bergen, pero las cosas hay que prepararlas. No se alcanza el cielo en un día», dice más tarde.

Marit Warncke, directora de la Cámara de Comercio e Industria, organizadora del evento, es tajante: «No podemos hacer nada por los españoles sin formación que no hablan ni inglés ni noruego. Es trágico que se gasten sus ahorros en un viaje sin esperanza».

Tras la inauguración, los aspirantes desfilan por los stands de las empresas petroleras, firmas de energías renovables, tecnológicas… Los españoles miran desorientados a su alrededor. José Andrés es el primero en desaparecer. Manolo se despide con un «esto no es lo mío». Paco le da sus currículos al malagueño: «Toma, mete uno mío debajo cuando des los tuyos». El malagueño se acerca al primer stand. El entrevistador sonríe: «¿Hablas noruego?».

Fuente: El País

Cortesía de Antonio Pedro Dorta Martín

[*Opino}– Steve Jobs, según el FBI

13-02-12

Carlos M. Padrón

El artículo que copio más abajo me da nuevos motivos para reafirmarme en mi antipatía hacia ese personaje, pues aumenta lo que de él dije en Al menos en algo acerté con Steve Jobs, y en el post con éste relacionado.

No deja de llamar mi atención, y causarme repulsión, que en un país como USA, en el que prácticamente se linchó a Clinton por su relación con La Lewinsky —asunto que, en mi opinión, era sólo y estrictamente de la incumbencia de la Lewinsky, de Clinton, de su mujer, Hillary, y de los hijos de ambos— se diga ahora que Jobs,

  • Con su novia adolescente tuvo una hija a la que no pasaba pensión
  • Era capaz de distorsionar la realidad para conseguir sus objetivos
  • Tenía cualidades para una posición de alto nivel político, para la cual no son requisitos ni la honestidad ni la integridad.

… y aún así se le venere más allá de su capacidad de innovación.

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10/02/2012

María Ramírez

Un hombre brillante y, según algunos, poco de fiar.

Steve Jobs era un líder tozudo, se obsesionaba con el trabajo, bebía sólo un poco de vino, probó las drogas en los años 70, viajó a la Unión Soviética, nunca estuvo afiliado al partido comunista, y pagaba por ser socio de un gimnasio de Nueva York al que nunca iba.

Eso decía de él el FBI en 1991.

El Departamento de Justicia ha publicado este jueves su expediente secreto, encargado por el presidente George H.W. Bush antes de nombrar a Jobs consejero en un comité sobre comercio internacional.

La publicación es práctica habitual después de la muerte del sujeto.

Los agentes entrevistaron a colegas, amigos y enemigos, para retratar al fundador de Apple y rebuscar si algo en su pasado podía «avergonzar» al presidente.

Su conclusión es que Jobs ya había reconocido públicamente casi todos los detalles más comprometidos de su pasado, como la hija que tuvo con su novia adolescente, y a la que no pasaba pensión, y el uso de LSD y otras drogas en los ’60s y ’70s.

Bush no debió ver nada preocupante, porque nombró a Jobs, que también participó en su expediente.

Un hombre poco de fiar

El FBI retrata a un hombre brillante y, según algunos, poco de fiar.

«Varios individuos cuestionaron la sinceridad de Jobs diciendo que le daría la vuelta a la verdad y distorsionaría la realidad para conseguir sus objetivos«, dice el informe, que incluye algunos párrafos aún clasificados con ejemplos de las mentiras del gurú.

Un antiguo amigo asegura que es «un individuo muy complejo», y su moralidad siempre está bajo sospecha. Su «ambición», según este ex colega, acabó enfrentándole a sus compañeros de Apple.

La mayoría de los entrevistados le recomiendan, en cualquier caso, para cualquier cargo. Uno dice que tiene «cualidades para una posición de alto nivel político» y que «la honestidad e integridad no son requisitos para el puesto«.

Y la mayoría también alaban su éxito y su talento como visionario ya entonces, después de ser despedido en Apple, y una década antes de que revolucionara el mercado en su segunda etapa en la empresa con el iPod.

El expediente se detiene también en las habituales conexiones políticas que en 1991 aún preocupaban a la Administración Bush.

Señala que Jobs viajaba mucho, y cita a Japón y la Unión Soviética, aunque, según los agentes, nunca le contactaron espías de ningún país. No había sido miembro del partido comunista, ni tenía especial interés por sus ideas.

Una vida ‘monacal’

El informe describe la vida de Jobs como «monacal» y asegura que el aspirante tenía más dinero del que podría gastar en su vida.

Sus gustos eran muy contenidos, igual que su estilo de vida entonces. «Sólo bebe un poco de vino, y no utiliza ningún tipo de droga ilegal», dicen las fuentes del FBI.

En varias páginas de las 191 publicadas, el FBI se queja de las largas que dio Jobs.

Los agentes pidieron entrevistarse con él en varias ocasiones para el expediente que él sabía estaban redactando, y el despacho del empresario estuvo casi un mes sin ni siquiera devolver las llamadas.

No quiso ni hablar por teléfono con los agentes durante tres semanas porque, según su secretaria, estaba demasiado ocupado.

Fuente: El Mundo

[*Opino}– ‘Guía de lenguaje no sexista’, otro aporte más a la estupidez humana

09-02-12

Carlos M. Padrón

Ante tanta estupidez ya uno no sabe si quienes pretenden que nuestro idioma español se use como se cuenta en el artículo que sigue, lo hacen por ignorancia, por acomplejamiento o sólo por llamar la atención, algo que, por cierto, suele gustar mucho a los ignorantes.

Como si la retórica fuera siempre una virtud, de hacer caso a lo que predica el tal artículo aumentarían casi al doble la cantidad de palaras de un discurso o escrito, ignorando así un principio de simple economía en el lenguaje.

Pero mientras haya instituciones que den dinero para estas pendejadas, habrá pendejos —y uso este término con alcance masculino y femenino— que sigan escribiendo pendejas como la de la tal Guía.

Artículos relacionados,

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2012-02-06

Amando de Miguel

El lenguaje superferolítico

Oscar Pardo me obsequia con un documento «muy idiota» que le han hecho llorar: «Guía de lenguaje no sexista», publicada por la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia).

Se supone que lo ha escrito algún experto en la materia. Por eso hay que ser un poco exigentes con este bodrio del ludibrio del manubrio.

Intuyo que el título original, más correcto, era «Guía del lenguaje no sexista», pero el autor o autora entendió que el lenguaje es palabra masculina y por eso le quitó el artículo. Con ello quizá pretendía lo que se cita en la introducción: «la visibilización de la mujer». Eso equivale a una renovación del léxico para que las mujeres no se sientan menospreciadas.

La reforma principal es la supresión del masculino genérico. Es decir, los profesores y las profesoras, los funcionarios y las funcionarias, y los alumnos y las alumnas, no deben emplear masculinos genéricos.

Por ejemplo, digo yo, ya no podrán decir «los españoles», tendrán que pasar a «las españolas y los españoles». Supongo que eso será así en los libros y artículos que escriban, y en las clases que impartan las profesoras y los profesores. Porque otra norma no es sólo que haya que reduplicar el masculino y el femenino sino que, a poder ser, el femenino debe ir delante para contrarrestar siglos de oscurantismo.

La Guía imprime una frase como ésta: «Existe una Orden… en la que se insta a reflejar en los títulos académicos el sexo de quiénes (sic) los obtienen». ¿No se debería haber puesto «el sexo de quienes (sin tilde) las o los obtienen»?

Otra atrevida innovación de esta Guía es que el masculino genérico plural debe ser sustituido por un abstracto. Por ejemplo, ya no se podrá decir «los empresarios». En todo caso, debe decirse «las empresarias y los empresarios» y, mejor todavía, «el empresariado».

Pero la autora o el autor parecen ignorar que no es lo mismo un masculino genérico plural que un abstracto. Una cosa es los notarios, y otra el notariado; no es lo mismo los proletarios que el proletariado, los funcionarios que el funcionariado.

A veces hay que retorcer el lenguaje con el recurso del circunloquio, así, la Guía dice que, en lugar de «los becarios», hay que decir «quienes sean titulares de las becas». Imagino que ya no se podrá decir «los parados»; en su lugar debe ir «quienes son receptores o receptoras de los subsidios del desempleo».

Lo malo es que todas estas sinsorgadas se hacen con dinero público y pretenden conseguir con ellas la igualdad para las mujeres; bueno, el mujerío.

Me parece un desprecio a la mujer lo que se demuestra con este tipo de patochadas. Lo que esconden es una patética ignorancia, precisamente en una institución universitaria.

Por eso mismo la Guía pretende ser un texto científico y se adorna de una autorizada bibliografía. En ella se incluyen solo estas cuatro fuentes de autoridad sobre el lenguaje: el Gobierno del Principado de Asturias, el Instituto Andaluz de la Mujer, el Ayuntamiento de Avilés y el Ayuntamiento de Nerja.

Hay que suponer que en las cuatro instituciones los políticos y las políticas que mandaban a la sazón eran del Partido o de la Partida Socialista.

Me pregunta don Óscar que cuál es mi reacción ante la desgraciada Guía, si me hace reír o llorar. Me solivianta, me enardece, me subleva.

Fuente: Libertad Digital

[*ElPaso}– Miscelánea del municipio de El Paso / Wifredo Ramos Hdez.

Julio, 2008

Wifredo Ramos Hernández

El Municipio. Referencias históricas

El Paso ocupa la zona central de la Isla de La Palma. Surge como municipio en el año 1837, por segregación del de Los Llanos de Aridane, al que perteneció como pago o barrio, situado en la parte alta, al Este.

Ocupa una extensión de 135 Km. cuadrados, siendo el de mayor superficie de la Isla, y con una población cercana a los 7.300 habitantes. Limita con todos los pueblos excepto con Tazacorte y el mar.

Acontece su segregación por acuerdo de la Excma. Diputación Provincial, celebrando elecciones el 24 de junio en la Ermita de Nuestra Señora de Bonanza. Al día siguiente se reúne la Junta para la elección del primer Ayuntamiento, el que quedó constituido siendo su primer alcalde D. Manuel Taño Fernández (1800-1855).

El Paso. resumiendo de E. Larousse (1999), se describe “Ciudad de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, partido judicial de Los Llanos de Aridane (Los Llanos), que comprende la cabecera del Valle de Aridane y La Caldera, bosques, plátanos, tabaco, vid, frutales, hortalizas, ganadería, fábrica de tabacos, serrería, productos lácteos, almendras, centro sericícola y taller de sedas”.

Le fue otorgado el título de ciudad por el rey Alfonso XIII en el año 1910.

Habrá que tener presente que este territorio se ha completado con otros antiguos, pertenecientes a la época prehispánica, como el cantón o “reino” aborigen de Aceró (actual Caldera de Taburiente) y de la parte alta de los cantones de Aridane, Tihuya y Guehebey (correspondientes a Los Llanos, Tajuya, Tamanca, Jedey, y El Charco, respectivamente).

Por ello, se observará la relación o paralelismo con la historia insular palmera, y la de Los Llanos hasta la segregación.

Se podrían estimar como propios de El Paso diversos episodios.

Así, desde la conquista de La Palma se tendrán en cuenta los libros de Historia de Canarias, referencias de Fructuoso, Abreu y Galindo, Viera y Clavijo, Marqués de Lozoya, Millares Torres, y otras publicaciones recientes.

Se recuerda, del año 1491, el asedio de Granada por los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, que otorgan poderes a Alonso Fernández de Lugo para emprender la conquista de las islas de La Palma y Tenerife.

El 29 se septiembre de 1492 (día de San Miguel), Lugo y sus huestes desembarcan en la playa del actual Barranco de Las Angustias, surgiendo la denominación de Isla de San Miguel de La Palma.

Establece “paces” con el jefe Mayantigo, del cantón o “reino” de Aridane, y avanza por los once cantones restantes, anexionándolos, quedando uno solo por conquistar: Aceró, gobernado por su legendario paladín Tanausú.

Aceró, sinónimo de “lugar fuerte” —grandioso recinto en anfiteatro o caldera, rodeado de elevadas y escarpadas cumbres, con una salida que desemboca al mar (Axerjo), y otra más alta en Adamancasis (actual Cumbrecita), ambas difíciles pasos, defendidos por los nativos (benahoritas o auaritas)— se constituyó en un reducto inexpugnable.

Ante la imposibilidad de penetrar por cualquiera de tales pasos, se ha referido que Lugo y sus oficiales consideraron más fácil atacar por arriba, por “el paso” de Adamancasis.

Habiendo sufrido pérdidas, se retiraron, enviando después un mensajero a Tanausú, acordándose una entrevista en las cercanías de la Fuente del Pino, para un tratado de paz.

La tal entrevista fue una emboscada, y, sorprendido Tanausú por ella, el 3 de mayo de 1493 (día de la Santa Cruz), termina la conquista de la Isla, siendo incorporada a la corona de Castilla y fundada la capital, Santa Cruz de La Palma.

Los benahoaritas o auaritas, que vivían en una cultura troglodita, neolítica, dedicados principalmente al pastoreo de cabras y ovejas (sin lana), y alimentados con leche, carne, frutos de la tierra, cereales que tostaban para lograr gofio, mariscos etc., con el nuevo gobierno sufrieron un cambio radical de sus costumbres, pues la colonización española implantó una nueva administración, organización, cristianización, o religión católica, y también sistemas agrícolas, ganadería, cultivo de árboles frutales, herramientas, y trabajos u oficios.

Diversos indígenas o nativos de “bandos de guerra” fueron esclavizados y deportados; varios “de paces”, fueron defendidos por la nativa Francisca de Gazmira, y algunos devueltos a su tierra.

Se impulsaron actividades que contribuyeron al desarrollo de La Palma: construcción de casas, ermitas, conventos, iglesias, etc.; cultivos de la caña de azúcar, enviada a Flandes; los viñedos para buenos vinos, exportados a Europa; viajes hacia América; emigración a distintos países, como Cuba y Venezuela; sequías, volcanes, ataques piráticos, guerras y comercio, influyeron en la evolución hasta el siglo XX.

Los palmeros fueron gobernados por el antiguo Cabildo de la Isla —posteriormente, Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma— hasta que en 1812, con la nueva Constitución española, la tierra palmera queda dividida en once municipios.

En 1837, se segregan El Paso y Fuencaliente; y en 1925, Tazacorte, resultando los 14 municipios actuales.

El Valle

El Valle de Aridane es comarca formada por tres municipios: Tazacorte, Los Llanos, y El Paso.

La parte pasense se enmarca entre el Pico Bejenado y las cumbres Nueva y Vieja, con el pequeño valle de El Riachuelo, llano de Las Cuevas y otras zonas.

Destaca la geometría de los cercados para siembra de cereales; otros donde pasta el ganado vacuno, para leche o labranza; y otros con tagasaste, planta endémica utilizada para alimento de ese ganado.

Abundan los pinares, entre los que se eleva el Pino de la Virgen, considerado uno de los más hermosos ejemplares de Canarias.

La vegetación es exuberante en la cumbre de monte verde: fayas y brezos, castaños y morales (éstos para alimentar con sus hojas a los gusanos de seda), mostrando toda una atractiva policromía.

Los numerosos almendros alfombran el paisaje en época de floración. Cuando aparece “la brisa” en cascada de nubes —alisios que desbordan la Cumbre Nueva—, se producen efectos singulares y bellos.

La Caldera de Taburiente

Fue declarada Parque Nacional en 1954.

Maravilla geológica sin par, anfiteatro con diez kilómetros de diámetro y 3.750 hectáreas, y último “reino” aborigen, denominado Aceró (lugar fuerte), gobernado por el jefe, o “mencey”, Tanausú.

Recinto amurallado por altas cumbres, cuya cima es el Roque de Los Muchachos (2.426 metros); precipicios, pinar mejor conservado del Archipiélago, arroyos y bellas cascadas. Caldera por antonomasia, con salida al mar por el impresionante barranco de las Angustias (paisaje protegido).

Tiene otro acceso: el “Paso de Adamancasis”, actual Cumbrecita, mirador principal para contemplar La Caldera.

En el interior se encuentra el roque Idafe, declarado monumento natural, un lugar de culto auarita al que éstos hacían ofrendas.

Existe pista rodada hasta el mirador de Los Brecitos, y senderos para llegar a la zona de acampada, río, “playa” y demás lugares admirables.

Entre su interesante flora se citan pinos canarios, sauces, cedros, y la denominada viola palmensis. De su fauna: cabras, ovejas, palomas, pájaros, y las grajas; éstas sólo existen en La Palma.

En la cumbre de Los Andenes está La Pared de Roberto, de la que escribió su leyenda el científico llanense Elías Santos, en 1901.

Frutos de la tierra

Es encomiable el esfuerzo de los campesinos por lograr el mayor número de productos de la tierra para la supervivencia de las familias.

El Paso tuvo épocas de desarrollo agrícola y ganadero, estimando que la agricultura es fundamental en la economía de los pueblos.

Se realizan labores de labranza en la siembra de cereales, para su posterior consumo, transformados en harina o gofio. La zona estuvo calificada “granero del valle”.

Los cercados de Las Cuevas, con vacas lecheras pastando, muestran bellas estampas. En laderas se realiza pastoreo de cabras y ovejas. La producción de leche es necesaria, y el queso, principalmente de cabra, es muy estimado.

Se cultivan hortalizas para lograr apetitosos potajes y cocidos canarios; viñedos para obtener buen vino del país, en distintas zonas o en Las Manchas; árboles frutales para recolección de higos, peras, ciruelas, manzanas, castañas, almendras, plátanos, aguacates, etc.

El cerdo (popular “cochino”) es apreciado por su sabrosa carne, chorizos y chicharrones. También la carne de cabrito, cordero o conejo en salmorejo.

La cocina típica Canaria tiene aceptación, citándose además el gofio amasado, el escaldón, las papas arrugadas, y otros platos.

Y del fruto de los abundantes almendros —que llegaron a divulgar para el pueblo el calificativo de “El Paso de los almendros”— se elaboran los típicos dulces: almendrados, queso de almendra, bienmesabe, truchas, y sopas de miel, entre otros.

Tradiciones

Existen actividades o costumbres que se transmiten por generaciones. Algunas subsisten de la época prehispánica: pastoreo, salto del pastor, y lucha canaria.

Desde 1493, con la incorporación de La Palma a la corona de Isabel y Fernando, la colonización, agricultura, ganadería, oficios, etc. se impulsan otras faenas o fiestas como la labranza, fiestas de la Cruz, de la Virgen de las Nieves, etc.

En El Paso se festeja la Cruz de las Canales. En la fiesta de la Virgen de El Pino se celebra el “Día Típico” o de las tradiciones, con ordeño de cabras y desayuno con leche y gofio; la trilla en “La Era”, deportes autóctonos y juegos.

Del siglo XVI se conserva la artesanía de la seda. En este municipio existieron muchos telares, y aún perduran en activo en los barrios de La Rosa y Barrial. También se ha fundado el Museo de la Seda y Taller de Seda Artesana, con demostraciones en vivo.

Además de ferias de artesanía y exposiciones con diversidad de labores, como los buenos bordados, en el Recinto Ferial de Las Canales se realizan cada año ferias de ganado autóctono, con exhibiciones de arrastre.

Con relación a otras costumbres se comentan historias o leyendas como El Alma de Tacande, Los dos Brezos o la Pared de Roberto.

Patrimonio

Entre los aspectos representativos de la etapa prehispánica se mencionan los yacimientos o grabados rupestres de La Caldera, Pico Bejenado, Lomo de La Fajana (Paso de Abajo) y el Cementerio (descubiertos los dos últimos en 1982), estimados importantes en el patrimonio arqueológico insular.

En el apartado arquitectónico tiene interés el núcleo poblacional y la variedad de elementos.

Destaca la antigua ermita de Nuestra Señora de Bonanza y la casona aneja, fundación del alférez Salvador Fernández (1691). Su artístico artesonado combina el mudéjar y el barroco; el pavimento de piedra gris labrada se considera único, y los esgrafiados son los más extensos de la Isla.

Ermita de Nuestra Señora de Bonanza, o Iglesia Vieja de El Paso. Foto cortesía de Luis Centeno

Cercana está la nueva iglesia neogótica del mismo nombre (1935), con esbelta torre de 35 metros, imaginería, y los retablos tallados por el maestro tallista Arnau.

Torre de la iglesia de El Paso

Tienen interés varias casas, de arquitectura regional, entre ellas las del Museo y Taller de la Seda. Se cita el monumento al primer alcalde, Manuel Taño.

En Las Manchas, se encuentra la ermita de San Nicolás de Bari, fundada por Nicolás Massieu Van Dale (s. XVII), y el gran monumento erigido sobre el ramal de lava del volcán de 1949, dedicado a la Virgen de Fátima (1960).

Las Machas. Monumento a la Virgen de Fátima

También se estima de gran interés el patrimonio etnográfico pasense.

Fiestas

Considerando que El Paso es un municipio con población dispersa y barrios distantes, sus vecinos son excelentes colaboradores de las fiestas, dotados con habilidades en distintas facetas, demostradas en diversas manifestaciones artísticas o laborales.

Entre sus fiestas se citan: Festividad de Nuestra Señora de Bonanza (S. XVIII); Semana Santa, y Corpus; Sagrado Corazón de Jesús (1919), destacando los tapices vegetales (cuadros), alfombras y ornatos de los barrios en las calles; Fiesta de la Virgen de El Pino, su trienal bajada desde el monte a la población, y su importante romería típica con más de cien carrozas e innumerables actos; Cruz de Las Canales, con loa y carrera de sortija a caballo; Virgen de Fátima, por el barrio de su nombre (1954); y San Nicolás de Bari (Las Manchas), entre otras.

Con las fiestas se relaciona la participación y labor cultural de la Banda Municipal de Música, Coro Parroquial, Coral Nuestra Señora de El Pino, Agrupación Folklórica Cumbre Nueva, encuentros Internacionales de Música, Orquesta Sinfónica, Grupo “Volcán de San Juan”, y Coral San Nicolás, de Las Manchas, entre otros grupos y solistas.

En la Bajada Trienal de 2006, el 27 de agosto en la Plaza Francisca de Gazmira se celebró el acto público de Nombramiento de Alcaldesa Honoraria Perpetua a Nuestra Señora de El Pino.

La artesanía de la seda en El Paso.

Desde pequeño recordamos oír hablar de sedas, bordados, y de algunas personas que hacían trabajos en mi pueblo natal de El Paso.

En el año 1969, al encontrarnos como profesor en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, de Santa Cruz de La Palma, surgió el tema de las labores en seda y comentarios sobre el proceso de las mismas.

En las vacaciones de verano aprovechamos para hacer un seguimiento de las actividades, por lo cual nos pusimos en contacto con aquellas personas más relacionadas con el tema.

Todos los pasos del proceso resultaron muy interesantes, y una oportunidad para conocer y apreciar la importancia del mismo.

Tal experiencia nos animó a escribir algunas notas de divulgación, con el título: ”Resurgimiento de las sedas en El Paso”. De ellas seleccionamos algunas frases, que valgan como referencias de lo publicado.

“Hemos oído decir que esta antigua y típica industria sericícola, es una de las más importantes de nuestra Isla”.

Encaminamos nuestros pasos hacia el barrio de La Rosa. En dicho barrio vive una afamada artesana de los telares: Dª María González (recordamos que la mayoría de las familias pasenses tenían telar).

Actualmente hay varias personas que saben tejer; unas ya no lo hacen, otras tejen en trabajos determinados, y algunas en ratos libres. Pero puede decirse que de aquella euforia de hace ya muchos años, cuando se difundió la fama de las sedas de El Paso, principal centro sericícola de la Isla, ya queda poco.

Doña Maruca —así más conocida— nos recibe con toda amabilidad y nos cuenta muchas cosas.

Lleva aproximadamente medio siglo traqueteando sus telares y sigue esta labor por tradición familiar de varias generaciones. Mucha gente ha ido por su casa a verla trabajar, interesándose por el funcionamiento de los viejos telares: estudiantes, profesionales, turistas… y hasta el cámara Jorge le hizo un reportaje para la “tele”.

Dª Maruca consiguió semilla de “bichos” de la que repartió entre sus amistades para que criaran gusanos de seda.

Hizo buen tiempo, soleado, y la simiente “reventó”, creciendo los gusanos saludables, y devoraban la hoja de moral haciéndola desaparecer.

Cada semana íbamos a verlos: primera muda o dormida, hasta la quinta edad, que constituyen etapas de la metamorfosis. Al final los gusanos grandes, amarillentos, buscan las ramas para “hilar” su capullo.

Vimos en casa de Dª Rosa Mederos, en una habitación llena de cajas y panas, cómo se había preparado el tomillo o el brezo secos.

También nos mostró su colección de tejidos: sedas, lienzos, lanas y traperas. Los gusanos entre las ramitas iban tendiendo con su boca hebras de seda y, poco a poco, construían el capullo hasta quedar transformados y encerrados en él.

En El Barrial, en casa de Seo y Yaya, contemplamos aquellas “montañas” de capullos, de forma cilíndrica y con los extremos redondeados. Después se ha de ahogar al sol “la divina”, o crisálida, que está dentro del capullo para que no lo perfore y trace la hebra.

Y ahora, a recurrir a la “sedera”: la mujer (artesana) cuya misión es la de convertir los capullos en madejas de largas hebras.

Una tarde nos trasladamos a Todoque, cuando Seo y Yaya fueron a “sacar la seda”.

Allí conocimos a Dª Nieves, la sedera. Tal vez sea ella la única persona que con más regularidad se dedica a esta labor en la Isla.

Nos dice que lleva muchos años sacando seda. Una caldera colocada en un fogón recubierto de barro, con un hueco a un lado para la leña, con objeto de calentar agua.

En ésta, ya caliente, se introducen unos pocos capullos que se irán ablandando para que las hebras de los mismos se desprendan, lo que se logra levantándolos con una escobilla de brezo, tomándose algunas que, retorcidas, forman otra hebra del grosor deseado, pasando ésta a las distintas piezas del torno (“aguja”, carrete, burgado) hasta llegar a las aspas, donde se llena la gran madeja.

El “tornero” hará girar la manivela, las aspas del torno se impulsan, y se establece una curiosa danza: la de los capullos dentro de la caldera saltando mientras la “música” zumbante del torno que gira y gira va tirando de la hebra.

Y, en tanto, los capullos se consumen, y una ancha cinta de hilos va envolviendo las grandes aspas. Por último se tira de la ”madrina” y, debidamente atada, se separa del torno la dorada madeja de seda, que brilla destellante al sol. Así concluye el sacado de la seda.

Posteriormente seguirán otras fases de tratamiento, que el traqueteo de los telares y la habilidad del tejedor convertirán, con hilos, en telas, telas sedosas, reflejando su primerísima calidad.

El entusiasmo vivido por una decena de familias pasenses este verano —entre personas mayores y jóvenes, particularmente la de Dª Maruca, su hija Bertila y su nieto Antonio— estimula en años venideros al cultivo de esta industria popular cuya fama ha traspasado nuestras fronteras. (Diario de Avisos, 04- 02-1970).

Concluyendo, mencionamos una relación de datos, a modo de efemérides.

  • Después de la conquista de La Palma por Alonso Fernández de Lugo, el 3 de mayo de 1493, se produce un cambio radical: nuevo gobierno, administración, colonización, cultivos, oficios, herramientas y artesanías. Y quizás se impulsaría la artesanía de la seda con gran desarrollo.
  • En el siglo XVIII la industria de la seda comenzó a decaer.
  • Los alcaldes de La Palma acuerdan se solicite una Estación Sericícola para El Paso, ante la visita del ministro de Gracia y Justicia. El alcalde pasense, Manuel F. Sosa Taño, prepara una exposición en la que se podía contemplar todo el proceso para la elaboración de la seda.
  • El ministro firmó una Orden creando la Estación de Sericultura Insular, (1927), Programa de la Bajada de Ntra. Sra. de El Pino (1955), y Efemérides (08- 02 -1927).
  • En 1955, exposición de artesanía en una sala del Colegio-Patronato pasense.
  • A la Feria Iberoamericana de Madrid asisten las destacadas artesanas de la seda, Nieves Jiménez (de Todoque, Los Llanos) y Bertila Pérez (de El Paso) actuando como profesoras de varios cursos.
  • A instancia del Ayuntamiento de El Paso, se publica un libro titulado: “La seda, un arte palmero de siglos”, escrito por Talio Noda Gómez. Estimamos se trata de un detallado estudio etnográfico que deja constancia de la sericicultura en El Paso, para el conocimiento de todo el proceso. Esta ilustrado con excelente colección de fotografías y dibujos. También participan el destacado profesor Régulo Pérez y el maestro pasense Braulio Martín.
  • Apertura de la Primera Feria Insular de Artesanía, realizada en El Paso (1988).
  • En 1999, la Feria de Pinolere rinde homenaje a las artesanas de la seda de La Palma: Florencia Nieves Jiménez, y Bertila Pérez. (El Día, 05-09-1999, p. 24).
  • En 2001 se inaugura el Taller “Museo de la Seda”, con tres artesanas agrupadas en una empresa denominada “Las Hilanderas de El Paso”. Una es hija de Bertila.
  • En 2002, el Recinto Ferial de Tenerife reunirá a 305 artesanos, entre ellos del Taller “Doña Maruca” de El Paso.
  • En 2004, se celebra la XVII Feria de Artesanía Insular dedicada a la seda en El Paso.
  • El Cabildo colabora con Las Hilanderas de El Paso en un nuevo taller.
  • El Paso – Cultura financia la ampliación del Museo de la Seda. El ministerio ha concedido una ayuda de 170.000 euros, para su ampliación, conservación y ciclo completo, del proceso del hilado y tejido de la seda. La ampliación permite asegurar la continuidad de esta artesanía única en Europa. (El Día, 24-05-2007).

***

Wifredo Ramos Hernández es Cronista Oficial de El Paso

[*Opino}– Directivos y empleados interceptados,…. y ‘monitorizados’

Carlos M. Padrón

Escrito en el artículos titulado Todo lo que los servicios secretos espían en internet publicado en ABC (España) el 03/01/2012:

El reciente cierre de la web de intercambio de archivos Megaupload fue posible, en gran medida, gracias a la ingente cantidad de correos electrónicos y conversaciones personales entre los directivos y empleados de la empresa interceptados por el FBI.

Según esto, el FBI interceptó a los directivos y empleados de la empresa.

Pero como en realidad lo interceptado fueron los correos electrónicos y conversaciones personales cruzados entre tales directivos, me temo que lo que debieron escribir pero no escribieron es, p.ej.,

El reciente cierre de la web de intercambio de archivos Megaupload fue posible, en gran medida, gracias a que el FBI interceptó una ingente cantidad de correos electrónicos y conversaciones personales entre los directivos y empleados de la empresa.

~~~

En ese mismo artículo se usa varias veces el verbo monitorizar, término con el no estoy de acuerdo, por lo que ya he comentado en algún post y por lo que resumo ahora, y que cambio cuando lo encuentro en algún artículo que ponga yo en este blog.

El sufijo «-izar» sirve para formar verbos derivados de nombres o adjetivos, significando convertir en o comunicar: pulverizar, colonizar, realizar,

Por tanto, si colonizo, doy a algo la condición de colonia (introduzco un cambio en ese algo); si pulverizo, dejo algo hecho polvo (introduzco un cambio en ese algo), etc.

Como se ve, la condición clave es que se cambie o se convierta el objeto al que se aplica el verbo.

Pero si monitorizo no convierto ni cambio nada; simplemente vigilo, superviso, hago seguimiento a algo sin alterarlo. Es como si rastreara o supervisara ese algo.

Por tanto, me apego al uso del verbo monitorear aunque tal palabra, que es la que para el caso se usa más en Hispanoamérica, no aparezca aún en el DRAE.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XVII

XVII

Viviendo del trabajo y no de balde,
¿por qué tu terquedad
en querer de tu pueblo ser alcalde
sin más utilidad?

De la causa el por qué no lo bosquejo;
por eso, buen señor,
que despeje la incógnita que dejo,
el juicioso lector.

[*UA}– ‘IBM en el recuerdo’, nueva sección en Padronel

04-02-2012

Carlos M. Padrón

En vista de la nada despreciable cantidad de material —120 posts— que hasta ahora ha recibido «Del baúl de los recuerdos de IBM», y de la que espero que aún reciba, he hecho lo siguiente:

Bajo el capítulo «DE MI COSECHA» —que, como a partir de hoy se dice en su descripción, recoge artículos de mi autoría, o también de otros autores pero relativos a Canarias; y también míos, y de otros, relativos a IBM»—, he abierto, con las siglas [*IBM}–, una nueva sección que lleva el nombre «IBM en el recuerdo«, y a ella he movido todos los artículos de «Del baúl de los recuerdos de IBM» y todos los de «Colaboraciones» que tratan de IBM, sin importar quien los haya escrito.

Por tanto, para ver todo lo que en este blog se ha publicado en relación a IBM basta con entrar AQUÍ.

Aparecerán —por orden LIFO, o sea, «last in, first out«, o ‘de primero el más reciente’— los extractos de todos los posts relativos a ese tema.

Para leer cualquiera de ellos basta con clicar en el título del extracto.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XVI

XVI

¿Recuerdas aquella edad,
cuando conmigo jugabas
y tantas muestras me dabas
de tu sincera amistad?

Como eres hoy, ¿lo has pensado?
Pena me da tu falsía.
Por tu loca fantasía,
¡como tu ser ha cambiado!

Cuando de estudiar tornaste
y yo te fui a saludar,
absorto pude observar
lo que en tu viaje cambiaste.

No veinte abriles contabas
y ya la pedantería
tan fatuo y necio te hacía
que hasta unos lentes usabas.

Tu mirar era orgulloso
bajo los fuertes cristales,
y más bruscos tus modales
por lo necio y vanidoso.

Mas, por lego hay quo juzgar
quien pretende en sus anhelos
hacer ver quo es de altos vuelos
por unos lentes usar.

Como aquéllas de Babel,
nunca formes ilusiones
que son vanas pretensiones
cual las que tuvo Luzbel.

Deja tan torpe creencia
y abandona esa ilusión:
purifica el corazón,
cultiva la inteligencia.

La vida ¡suerte fatal!
que baya aún quien se ilusiona
por que lleve una persona
unos lentes de cristal.

Ésos son cual fatuos fuegos
que fenecen al nacer,
y el tiempo quieren perder
como el pequeño en los juegos.

Hay quien lentes necesita,
pero una gran mayoría
los llevan por tontería
y por soberbia maldita.

Buen lector, si eres de edad
y el asunto has estudiado,
habrás de fijo pensado:
¡Qué altiva es la Humanidad!