[*Opino}– ¿Por qué a veces sientes que tu teléfono celular vibra, pero no es así?

28-06-12

Carlos M. Padrón

Parece claro que quien escribió lo que copio más abajo o no buscó en internet, como dice haberlo hecho, o, si lo hizo, no lo hizo bien, pues en internet está mi artículo «SALUD: Alerta, personal y muy en serio, sobre la modalidad de vibración de los celulares«, tanto en versión en español como en inglés.

Hay que destacar que lo que el autor del artículo adjunto dice haber encontrado habla de vibraciones en los pantalones, o sea, cerca de la pelvis, y, según puede verse, tanto en mi artículo como en muchos de los comentarios que en él se han puesto, es en la pelvis donde se sienten esas vibraciones que, por cierto, no creo que se las pueda llamar ‘fantasmas’ por cuanto son bien reales.

Podrán ser fantasma si se las quiere atribuir al celular, pero no, no es el celular el que vibra sino algo dentro de la pelvis de la «víctima», generalmente del lado derecho.

Seguro estoy de que quien las haya sentido como las sentí yo, anularía en su celular, más pronto que inmediatamente, la opción de que vibre al recibir una llamada.

Yo lo hice así y, además, a partir de entonces llevo siempre el celular en algún lugar por encima de mi cintura; cuanto más alejado de ella, mejor.

***

28/06/2012

¿Por qué a veces sientes que el móvil vibra pero no es así?

A mí me ha pasado un centenar de veces, camino por la calle, estoy hablando con alguien o estoy sentado en un restaurant comiendo y de repente siento que me vibra el móvil, como si alguien me estuviera llamando o como si me hubiera llegado un email nuevo. Lo saco del bolsillo y nadie está llamando, no tengo emails nuevos, ninguna notificación nueva, de hecho.

Estoy loco, pienso. O tal vez el movimiento de la tela del pantalón me hace sentir que hay una vibración, aunque no la haya. Pero el hecho que me haya sucedido muchas veces fue motivo suficiente para buscar en internet, si el que está mal de la cabeza soy yo o tal vez somos varios.

Una encuesta realizada en Estados Unidos determinó que el 68% de los encuestados ha sentido estas “vibraciones fantasma” de los cuales 87% lo experimentó una vez por semana y 13% lo experimenta a diario.

Lo bueno es que todos aquellos que lo sentimos no estamos realmente locos, hay algunas teorías que podrían explicar por qué lo sentimos.

De acuerdo a Alex Blaszczynski, de la Escuela de Sicología de la Universidad de Sydney, la vibración puede venir de algún fenómeno eléctrico. ¿Ese sonido que escuchan cuando acercan el móvil a algunos altavoces? Bueno, lo mismo, pero al contrario: una ligera interferencia que hace que se sienta como una vibración. Por el momento es simplemente teoría, pues Blaszczynski no ha hecho ningún estudio formal al respecto.

Fuente: ABC

[*ElPaso}– Fiesta del Sagrado 2012

26-06-12

Carlos M. Padrón

El pasado domingo 24 de junio, se celebró en El Paso la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, o, simplemente, la Fiesta del Sagrado, como en el pueblo se la suele llamar.

Como en años anteriores, cuando he publicado estos artículos,

quiero publicar también el correspondiente a este año, pero como la corresponsal habitual no me envió fotos, recurro al vídeo que me hizo llegar el amigo Roberto González Rodríguez, y que edité en dos partes —confección de los enrames, y procesión—, que pueden verse/bajarse clicando en estos enlaces:

Enrames

Procesión

Este año —en que, por suerte, hizo bien tiempo y la brisa no apareció— no tengo el detalle de los materiales que mis paisanos usaron para confeccionar los enrames pero, a cambio, lo vídeos aportan movimiento y sonido.

En cuanto a este último quiero destacar que la música de fondo que acompaña a la procesión en su inicio es el Himno al Sagrado Corazón de Jesús, cuya música y letra son obra de mi tío-abuelo Pedro Martín Hernández y Castillo (Pedro Castillo).

Según me contó por teléfono el amigo Wifredo Ramos, cronista oficial de El Paso, durante la procesión la coral de El Paso cantó ese himno. Lamentablemente, quien puso banda sonora al vídeo no recogió la interpretación en vivo pues, me permito suponer, que el resultado no habría sido muy bueno.

También me confirmó Wifredo que, al igual que en años anteriores, el artífice principal de lo presentado por el barrio Paso de Abajo fue Manolo López; por Tenerra, Andrés Carmona; y por Fátima, Santiago González.

Al ver la procesión me resulta evidente que cada año hay menos concurrencia, y al respecto me cuenta Wifredo que la crisis se hizo sentir, y que el Cura del pueblo dijo que posiblemente este año sería el último en que esa procesión hará el recorrido que siempre ha hecho, pues para el próximo ya faltarán hombros dispuestos a cargar con las pesadas andas.

Esperemos que esto no sea el principio del fin de una tradición de muchísimos años.

[*Opino}– Gibraltar, Ceuta y Melilla,… y Canarias de por medio

24-06-12

Carlos M. Padrón

La lectura de los fragmentos del artículo que copio más abajo me lleva a hacerme dos preguntas:

  1. Con qué cara  —o con qué base moral, si es que existe tal en política— se negaría España a las aspiraciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, si está pidiendo a Inglaterra que le devuelva Gibraltar.
  2. Cuánto tardaría Marruecos en pedir también Canarias, si España accediera a darle Ceuta y Melilla,… o si las prospecciones de Repsol cerca del límite de las aguas Canarias encontraran petróleo.

***

2012-06-24

Marruecos espera «mejores días» para exigir Ceuta y Melilla a España

Marruecos no tiene intención de reclamar en la actualidad a España la apertura de un diálogo sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, que considera ocupadas.

«Esperamos mejores días para que España y Marruecos puedan discutir con inteligencia sobre estas dos ciudades que para nosotros son marroquíes», afirma en una entrevista con Europa Press el presidente de la Cámara de Consejeros, Mohamed Cheikh Biadillah.

Este representante del Partido Autenticidad y Modernidad, que se considera creado a iniciativa del Rey Mohamed VI en 2008 como contrapeso a los islamistas moderados, aboga «sinceramente» por el «diálogo» entre ambos países para solucionar el contencioso, pero subraya que Marruecos «nunca» ha «exigido» a España el inicio de estas conversaciones.

«Siempre hemos usado nuestra amistad, comprensión y cooperación como medio que debe permitir algún día poner en marcha una comisión de sabios para encontrar una solución a este problema», señala durante su estancia en Madrid el viernes pasado para comenzar a preparar un foro novedoso entre parlamentarios de ambos países en septiembre próximo.

Biadillah, de origen saharaui, se reunió el viernes con su homólogo español, el presidente del Senado, Pío García Escudero, los miembros de la Mesa del Senado y el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara Alta, el popular Alejandro Muñoz Alonso.

Con ellos acordó celebrar un foro parlamentario hispano marroquí, que se celebrará en Rabat «justo antes» de la próxima cumbre bilateral, fijada para el 12 de septiembre, con el objetivo de acercar más a los parlamentarios de ambos países.

Por parte marroquí, participarán en ese foro los jefes de todos los grupos parlamentarios, mientras que del lado español corresponderá a García Escudero cursar las correspondientes invitaciones. Marruecos, asegura Biadillah, está «abierto» a que visiten Rabat representantes de todos los partidos políticos españoles.

Aunque los temas sobre los que debatirá el foro aún no se han acordado, Biadillah considera que puede suponer una buena oportunidad para discutir sobre asuntos de interés común como la lucha contra la inmigración ilegal, la seguridad en el Sahel e incluso del contencioso del Sáhara Occidental.

…/…

También aborda de pasada las prospecciones de Repsol cerca del límite de las aguas Canarias. «Es necesario que los Gobiernos respectivos, en función de su ley interna y de la normativa internacional, encuentren soluciones adecuadas para respetar los intereses de unos y otros. Pero nuestro futuro y desafíos comunes en materia de desarrollo sostenible, empleo, seguridad, son más importantes y sobrepasan estos problemas coyunturales, que encuentran siempre una solución gracias a la negociación, el diálogo y la cooperación mutua», zanja.

El Gobierno español ha autorizado a Repsol a que haga prospecciones en aguas canarias, cerca de la mediana imaginaria con Marruecos, ante la posibilidad de que haya petróleo bajo la plataforma continental. El reino alauí ya ha iniciado prospecciones en esa zona, desde su lado, por lo que España teme que si existe una bolsa de petróleo se beneficie de ella solo Marruecos.

Fuente: Libertad Digital

[*Drog}– Y Pilar Rahola también opina como yo

24-06-12

Carlos M. Padrón

¡Bravo por Pilar Rahola! Más claro no canta un gallo:

  • «Nadie que haya estado enamorado puede dudar de que el enamoramiento es un enganche adictivo que tiende a dominar la voluntad de su víctima, y que cuesta una barbaridad dejarlo… De hecho, es el estadio de mayor estupidez del ser humano»».
  • «Estar enamorado es como estar «colocado» (o sea, drogado)».
  • «El enamoramiento —o sea, el drogamor— es un simple descontrol hormonal, mientras que el amor es un proceso inteligente perfectamente equilibrado entre lo racional y lo sentimental. Es decir, que lo primero habita en instintos básicos, y lo segundo necesita un planeta con un poco de vida inteligente».

El artículo que sigue, que Pilar Rahola ha titulado acertadamente «Una droga llamada amor», lo escribió cuando supo que la Ciencia ha descubierto el lugar exacto del cerebro en el que se originan los sentimientos que se experimentan cuando alguien está enamorado, y determinado que el amor drogamor está en la misma zona cerebral de la adicción a las drogas.

Esto último, lo de adicción a las drogas, es algo que a Pilar Rahola no le sorprende ni a mí tampoco, pues lo he dicho en este blog desde hace tiempo.

Ante tantas evidencias, ¿cuándo se adoptará un término que, como el mío ‘drogamor‘, se use para designar con nombre propio ese desastroso sentimiento que por siglos se ha llamado amor pero que no lo es, sino que, por el contrario, opera como una auténtica droga y causa estupidez y un sinfín de males en quien lo padece, pudiendo hasta arruinar su vida?

Hay que celebrar que cada día son más las voces que se suman a esta denuncia, y es de esperar que no sólo aumenten sino que el caso llegue algún día a ser materia de enseñanza obligatoria desde el comienzo de la adolescencia.

Por ahora, la cosa va todavía muy mal, pues a la juventud se le sigue diciendo en todos los medios —radio, prensa, revistas, libros, cine y televisión— que ese placentero pero engañoso estado de estupidez e incapacidad de raciocinio en que sume el drogamor es como una señal que da el Destino para indicarnos el camino a seguir.

NotaCMP.- Lo en cursiva lo he añadido yo.

***

24-06-12

Pilar Rahola

Una droga llamada amor

A pesar de ser una defensora apasionada de la Ciencia, me inquieta un poquito que su larga marcha hacia el conocimiento no tenga freno.

Por supuesto, lo mío es puro romanticismo, pero me inclino a pensar que algunos enigmas del cerebro y de sus contingencias deberían seguir siendo un misterio.

El otro día leía que investigadores de varias universidades (Canadá, EE.UU. y Ginebra) han descubierto el lugar exacto del cerebro en el que se originan los sentimientos que se experimentan cuando alguien está enamorado. Y añadía la información: «El amor está en la misma zona cerebral de la adicción a las drogas». Es decir, que estar enamorado es como estar «colocado».

Ignoro para qué servirá, desde la perspectiva médica, dicha información, pero la verdad es que no resulta ninguna sorpresa.

Nadie que haya estado enamorado puede dudar de que el enamoramiento es un enganche adictivo que tiende a dominar la voluntad de su víctima, y que cuesta una barbaridad dejarlo… De hecho, es el estadio de mayor estupidez del ser humano. Así lo decía Noel Clarasó: «Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto«.

Ciertamente, el enamoramiento es un simple descontrol hormonal, mientras que el amor es un proceso inteligente perfectamente equilibrado entre lo racional y lo sentimental. Es decir, que lo primero habita en instintos básicos, y lo segundo necesita un planeta con un poco de vida inteligente.

Sin embargo, ¿puede alguien llegar al estadio del amor sin haber sufrido previamente ese torturado descontrol de los sentidos? Me resulta difícil imaginarlo, aunque para gustos, los colores.

El amor… Me parece deliciosa la idea de que sea una droga que se cuece en la zona del cerebro donde hierven las adicciones, porque creo que el amor es uno de los procesos más grandiosos del ser humano, y tener su adicción me parece un buen síntoma.

Quizás es por ello, por tener componentes adictivos, por lo que algunos pueden hacer locuras por amor, pero sinceramente creo que, sobre todo, se hacen maravillas gracias a su fuerza. El verbo ‘amar’ es un verbo redondo, rotundo, que ofrece y obliga, que duele pero enaltece, que desgarra pero sutura, y que nunca falla si no se espera de él más que su entrega.

Su conjugación bien aprendida nos construye como mejores personas, y me resulta imposible imaginar nada bueno de alguien que nunca haya sabido amar. Por supuesto hablo del amor en su acepción amplia, desde la pareja a cualquier componente de nuestro círculo sentimental, padres, hijos, amigos…, el otro, el prójimo.

Por amor atravesamos muros de dificultades, luchamos contra los elementos, nos reconstruimos para mejorarnos, y por amor damos más allá de lo que sabíamos que podíamos dar. Y cuando triunfa por encima de los miedos, es el amor lo que nos hace más fuertes. Una buena adicción para los tiempos del desconcierto.

Fuente: La Vanguardia

[*ElPaso}– Personajes de mi pueblo, disminuidos pero no olvidados: Chente

Carlos M. Padrón

Pedro Vicente, más conocido por Chente (q.e.p.d.), vivía en el Paso de Abajo, cerca de donde también vivía mi amigo Fidel González.

Fidel ha venido a ser el mejor “exégeta” de Chente, o sea, quien —aparte de las personas (padres, hermanos/as) con quien Chente vivía, supongo— mejor interpretó lo que éste decía, pues Chente, bien por un problema mental, de oído o del aparato fonador, hablaba como en taquigrafía, comprimiendo sus frases de forma tal que parecían criptografiadas.

Y por eso, por su tan característica forma de hablar, es tal vez por lo que más se le recuerda.

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(Fidel González)

Es Fidel quien puede hablar como Chente hablaba, y quien aún recuerda algunas de sus frases más “brillantes”, entre las que hay las de uso común, y las que pronunció ante hechos muy concretos.

Y, gracias a Fidel, he podido rescatar las que siguen.

Para una Fiesta del Sagrado le compraron a Chente unos zapatos nuevos que resultaron ser algo pequeños para él.

Esto no obstante, aguantando estoicamente acompañó a la procesión durante todo su recorrido, pero al final, cuando ya terminada la fiesta se dispuso a salir para su casa, se sentó en el piso, se sacó los zapatos y dijo:

“¡Mi tene festa pa’ tes año!”.
—Traducción: “¡Tengo fiesta para tres años!”).
—Significado: No volveré a esta fiesta en los próximos tres años.

Recuerdo a Chente apostado en la entrada del Cine Los Ángeles —el único cine que hubo en El Paso, y que abrió sus puertas a comienzos de los años ’50s—, recibiendo los tickets de quienes iban a ver la película de turno.

En eso estaba una vez, en una tarde dominical, cuando entraron al cine un joven y una joven, vecinos de El Paso ambos, que recién habían formalizado su noviazgo.

Después de recoger sus tickets y dejarlos entrar, Chente se volteó a ver a la joven por detrás, y exclamó:

“¡’Mpiaíta eme!”.
—Traducción: ¡Mal empleadita hembra!
—Significado: Merece un novio mejor.

Como no era muy dado al trabajo duro, pero en su casa le obligaban a hacerlo, un día en que lo dejaron solo le dijo a Fidel:

“Ahora sí ta osana. Mi ta sorita mi casa, fetita fecha”
—Traducción: “Ahora sí estoy gozando. Estoy solito en mi casa, fresquito el pecho”.

Separando animales según su sexo, solía decir:

“Masa, masa; eme, eme”.
—Traducción: “Machos, machos; hembras, hembras”.

Y al querer Fidel sacar del fuego una olla cuyo contenido ya hervía, Chente le dijo:

“¡Tuirá, tuirá, tenente!”
—Traducción: “¡Cuidado, cuidado, está caliente!”.

Viendo un partido de fútbol le ocurrió algo malo en el campo, y cuando le invitaron a ir a ver otro, dijo:

“Mi pasa puta oto ría tampa. ¡A mi no jore ma!”.
—Traducción: “Yo las pasé putas el otro día en el campo. ¡A mí no me joden más!”.

Asistía regularmente a los actos religiosos más destacados, como las procesiones solemnes.

En sus tiempos, las imágenes eran cargadas a hombros masculinos, pero una en particular era tan pesada que los posibles cargadores le huían el bulto.

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(De izquierda a derecha: Rodrigo Sosa, Manolo Pino Mederos, y Chente. Fuente: Fotos El Paso)

Ante esto, el cura decidió hacer una especie de cofradía de sufridos varones dispuestos a cargar esa imagen, con su trono, sus andas y demás, y de la escogencia de los miembros encargó a Chente y le dio categoría de presidente de la tal cofradía.

Chente hizo su trabajo, consiguió a los miembros necesarios, y éstos, al momento de la procesión, se distinguían por un brazalete especial, del cual asignaron dos a Chente dado su rango.

Feliz por esa deferencia dijo:

“To mundo bebe un basalete. Mi bebo dos e pesidente”
—Traducción: “Todo el mundo lleva un brazalete. Yo llevo dos porque soy presidente”.

Según Fidel, su vecino Chente, con quien compartió muchos ratos, murió, hace unos 4 ó 5 años, a la de edad de 75 y debido a un problema cardiaco. Q.e.p.d.

[*Drog}– Localizado el lugar del cerebro dónde se origina el amor

20-06-12

Carlos M. Padrón

Lo que dice el artículo que sigue , publicado hoy en ABC.es, me deja muy satisfecho porque me da la razón.

Los investigadores en él mencionados hablan de ‘amor’ y ‘deseo’, pero, aunque no clasifican el primero, si dejan claro que reside en la misma parte del cerebro donde se da la adicción a las drogas.

Por tanto —añado yo— es DROGAMOR, ya que muchas veces he dicho que éste, que no el amor, causa los mismos efectos de la adicción a una droga.

¿Podría alguien, en su sano juicio, sugerir que el drogamor es una guía fiable para tomar decisiones importantes?

Lamentablemente, hay muchas personas que no sólo lo sugieren sino que defienden a capa y espada esa fiabilidad, aunque la persona involucrada en la decisión sea un hijo.

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20/06/2012

Dónde se origina el amor, localizado

Por mucho que insista el dicho popular, el amor no vive en el corazón sino en el cerebro, como ya ha demostrado la Ciencia moderna.

Pero, ¿exactamente dónde? ¿Y es el mismo lugar en el que nace el deseo sexual?

Un equipo internacional de científicos ha creado por primera vez un mapa cerebral que describe el lugar exacto en el que se encuentran estos dos sentimientos tan íntimamente ligados. Y parece que sexo y amor activan cada cual áreas del cerebro distintas pero relacionadas entre sí.

Los investigadores de la Universidad Concordia en Montreal (Canadá), junto a colegas de EE.UU. y Suiza, analizaron los resultados de 20 estudios independientes que examinaban la actividad cerebral mientras los sujetos realizaban tareas tales como la visualización de imágenes eróticas, o mirar fotografías de sus seres queridos.

Mediante la combinación de estos datos, los científicos fueron capaces de formar un mapa completo del amor y el deseo en el cerebro.

De esta forma encontraron que dos estructuras cerebrales en particular, la ínsula (corteza insular) y el cuerpo estriado, son responsables para pasar del deseo sexual al amor.

La ínsula es una porción de la corteza cerebral plegada profundamente dentro de un área entre el lóbulo temporal y el lóbulo frontal, mientras que el cuerpo estriado se encuentra cerca, en el interior del cerebro anterior.

El amor y el deseo sexual activan diferentes áreas del cuerpo estriado. El área activada por el deseo sexual se activa normalmente por las cosas que son inherentemente agradables, como el sexo o la comida. El área activada por el amor está relacionada con el proceso de condicionamiento por el cual a las cosas que tienen que ver con la recompensa o el placer se les da un valor inherente, es decir, cómo el deseo sexual se convierte en amor, lo que se procesa en un lugar diferente en el cuerpo estriado.

Sorprendentemente, esta zona del cuerpo estriado es también la parte del cerebro que se asocia con la adicción a las drogas.

Jim Pfaus, profesor de psicología de Concordia, explica que hay una buena razón para ello. «El amor es en realidad un hábito que se forma a partir del deseo sexual cuando este deseo se ve recompensado. Funciona de la misma forma en el cerebro como cuando las personas se vuelven adictas a las drogas».

Monogamia y pareja

Aunque el amor puede ser un hábito, no es necesariamente uno malo. El amor activa las diferentes vías en el cerebro que están involucradas en la monogamia y en la unión de la pareja. Algunas áreas en el cerebro están en realidad menos activas cuando una persona siente amor que cuando siente deseo.

«Si bien el deseo sexual tiene un objetivo muy específico, el amor es más abstracto y complejo, por lo que es menos dependiente de la presencia física de alguien más», dice Pfaus.

De acuerdo con Pfaus, la neurociencia ha dado a los investigadores una comprensión profunda de dónde la inteligencia y resolución de problemas se sitúan en el cerebro, pero todavía hay mucho por descubrir sobre el amor. Nuevos estudios pueden apuntar con más precisión.

Fuente: ABC

[*Opino}– Éxitos musicales de los ’40s-’50s: ‘Dos gardenias’

31-05-12

Carlos M. Padrón

La versión que de esta canción —que me llegó por cortesía de Juan Antonio Pino Capote y que puede escucharse o bajarse de AQUÍ— llegó a El Paso, allá por 1950, era cantada por Antonio Machín, y la letra desató las iras de mi padre y de mi tío-abuelo —y vecino muy cercano—, Juan Sosa, porque trataba sobre el despecho amoroso, y hablaba mucho de amor.

Igual ojeriza le tenían ellos a otra canción cuya letra decía «Amor, amor, amor, nació de ti, nació de mí,….», y ambas la pasaban mucho por la radio.

Yo, entonces un adolescente, me horrorizaba de que a ellos les disgustara eso. Mal sabía que con el tiempo me ocurriría lo mismo y terminaría acuñando el término drogamor para llamar al sentimiento que inspiró, y sigue inspirando, la letra de ésas y del 90% de todas las demás canciones.

Hoy sé también que entonces, cuando siendo yo adolescente notó mi padre mi extrañeza ante su rechazo a esas canciones, fue el momento ideal para que él me explicara la diferencia entre amor y drogamor, aún a riesgo de yo no la entendiera.

Pero, dado como soy a escarmentar en cabeza ajena, seguro estoy de que esa explicación, sobre todo si hubiera sido reiterada y apoyada con varios de los muchos ejemplos que en el pueblo había, no se me habría olvidado, y la habría tenido yo en cuenta al experimentar los síntomas del drogamor.

[*FP}– Del turismo en Canarias y su aporte a mi inglés

13-02-12

Carlos M. Padrón

En algún lugar de este blog escribí que, cuando yo estudiaba bachillerato, dejé de lado el francés y opté por el inglés.

Fue a comienzos de la década de los ’50s, y muchos calificaron de locura esa mi decisión  por cuanto no había disponibles en El Paso profesores de inglés, pero me las arreglé con sólo libros.

Los tales libros no eran realmente de texto escolar, sino dos que mis dos hermanos —un libro cada uno— me habían enviado desde Venezuela.

Uno era de Berlitz, que no me gustó, y el otro, cuyo autor no recuerdo, tenía formato apaisado, tapas duras de color rojo oscuro, muy buen papel, y nítida impresión.

Comoquiera que desde siempre he reparado más en el fondo que en las formas, no creo que este libro me gustara por esas características físicas —que en algo ayudaron— sino más bien creo que me enganchó por las excelentes explicaciones y los muy buenos ejemplos ilustrados que contenía.

El caso es que con este libro aprendí lo básico de la gramática y el vocabulario inglés, pero, por supuesto, no su pronunciación, lo cual, como también dije en este blog, es un problema que arrastro hasta hoy y que se manifiesta en mi dificultad para entender el inglés hablado cuando no estoy frente a quien lo habla.

Con el inglés escrito no tengo mayor problema.

Cuando durante esa época iba yo a Tenerife a presentar exámenes, estaba ya aumentado la afluencia de turismo a esa isla.

Venía masivamente en barcos que atracaban en el puerto de Santa Cruz, y luego los turistas, que para entonces eran ingleses en su mayoría, se trasladaban por carretera hasta Puerto de la Cruz, en el norte de la isla, que fue el primer centro turístico de Tenerife, tal vez porque entre esa ciudad y su muy cercana vecina La Orotava reunían una mezcla única de excepcionales paisajes de montaña y mar, y clima frío, templado y cálido.

Mucho me habría gustado tener la oportunidad de entablar conversación con esos turistas, pero, por motivos de edad y de falta de recursos, no podía yo ir a Puerto de La Cruz.

Sin embargo, sí pude cuando a finales de 1957 me fui a vivir y a trabajar en Santa Cruz de Tenerife.

Entonces pude pagarme un viaje en guagua (autobús) hasta Puerto de La Cruz, y buscar la forma de hablar allá con cualquier turista, de cualquier sexo o edad, que aceptará cruzar conmigo algunas palabras.

Y digo que con cualquier turista porque todos, ya fueran ingleses, alemanes, daneses, etc., hablaban inglés.

San telmo

(Paseo de San Telmo)

Los lugares más fáciles para conseguir lo que yo buscaba eran el paseo de San Telmo, las terrazas de algunos bares, y la playa Martiánez, una playa que, al igual que las de La Palma, mi isla natal, es de arena negra dado su origen volcánico.

El Puerto de La Cruz de entonces muy poco se parecía al de ahora.

En 1958 eran pocos, y no muy buenos, los hoteles que allí había, pero desde hace varios años son muchos, y muy variados, los hoteles que hay en Puerto de La Cruz; algunos con las mejores calificaciones en estrellas.

Hot. varios

(Puerto de La Cruz. Hoteles al borde del mar. Foto cortesía de Lucy de Armas Padrón)

Tal vez para recordar viejos tiempos, o para disfrutar de los excelentes paisajes, cada una de las muchas veces que, después de vivir en América, he ido a Tenerife, mi paisano y buen amigo de la infancia, Gilberto Cruz —a quien en El Paso llamábamos Bero—, me lleva, en su auto —o mejor digo que nos lleva, pues últimamente he ido con Chepina, mi mujer—, bien a algún lugar específico de la isla o bien a darle la vuelta a toda ella.

El 90% de las veces toma la ruta del norte, e infaliblemente nos detenemos en Cuesta de La Villa en el llamado Mirador Humboldt, y desde allí disfrutamos del impresionante paisaje del Valle de La Orotava, que cubre desde el Teide hasta el mar

ValleOrotava

 (Valle de La Orotava, con el pico Teide, nevado, al fondo. Foto cortesía de Ramón López)

Desde ese mirador contemplamos alelados lo que admiró Humboldt en 1799, aunque entonces no estaba en ese paisaje el núcleo urbano del hoy espectacular Puerto de La Cruz.

De noche es frecuente ir también a «El Puerto», que es como en Tenerife se le llama a Puerto de La Cruz, a disfrutar de lo que ofrecen muchos de esos hoteles, como discoteca, restaurante, bar interno, o servicio en terraza externa.

El turismo creció mucho en Tenerife desde entonces y se expandió por el sur de la Isla, pero ésa es un área distinta, pues, a diferencia de la parte norte —o sea, del Valle de La Orotava— no cuenta con diferentes climas entre los que escoger; no es verde sino más bien seca; y no tiene los paisajes de montaña que abundan en el norte.

El sur de Tenerife es más una zona residencial en la que han proliferado urbanizaciones cuyas casas están habitadas mayormente por extranjeros que una vez llegaron a Tenerife como turistas.

Para pasar una o dos semanas, el lugar es El Puerto. Y desde allí se puede dar vuelta completa a la isla, visitar el pico Teide —o al menos el Valle de Ucanca— y, si se quiere, detenerse a conocer las playas del sur y, por supuesto, la capital de la isla: Santa Cruz de Tenerife.

Las vías para completar este periplo son todas muy buenas, y es aconsejable llevar algo de ropa de abrigo porque los cambios de clima podrían ser bruscos y pronunciados.

Por mi parte, cada vez que voy a El Puerto, o lo contemplo desde lejos, recuerdo mis «peninos» con el idioma inglés, ése que luego me fue de gran utilidad en mi vida profesional, y que lo sigue siendo en la social, familiar y cibernética.

COMENTRARIOS

CMP
En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

Entonces, Juan Antonio, somos dos los que no hemos vuelto a ver a Olguita (Perera es su apellido) desde que dejamos El Paso.

Ella fue mi compañera de infortunio frente al sádico Moncada, de quienes ambos éramos víctimas preferidas para humillación, burla y escarnio.

Según escuché en el seno de mi familia, el padre de Olguita, conocido como Mazo Perera, fue un hombre muy querido que murió a edad temprana. Yo no lo recuerdo.

Juan Antonio Pino Capote
Yo era un poco mayor que el grupo de D. Santiago, grupo al que le tenía envidia por la calidez de este buen hombre y también por una alumna que yo admiraba. A Olguita la tuve por una niña siempre sonriente y entrañable. Gracias, Carlos, por recordarme esa foto.

Roberto, creo que después que me fui de El Paso no he vuelto a ver a Olguita. Por las anteriores característica se tiene muy merecido lo de Olguita, mucho mejor que Olga. En El Paso no hacía falta decir su apellido, todo el mundo sabía quién era Olguita.

CMP
En respuesta a Roberto.

¡Vaya, vaya! Eres más joven de lo que pensé. Olguita, a quien siempre tuve mucho aprecio, estudió conmigo varios años de bachillerato; una prueba es la foto que puedes ver AQUÍ.

Todas las veces que, estando yo ya en América, he vuelto a El Paso, la he buscado “como palito de romero”, pero sin éxito, lo cual me ha puesto de muy mal humor, pero sólo logro explicármelo con lo que también me ocurrió buscando a Carmensa durante 26 años. ¡Es increíble!

Si aún tienes contacto con ella, dile esto, por favor (pues tal vez nadie se lo haya dicho, y dale un abrazo de mi parte. Y dale mi dirección por si acaso quier escribirme.

Gracias.

Roberto
¡Es una maravilla lo que cuentan los dos!

Por cierto, ¿alguno de ustedes estudió con “Olguita”? Ella fue quién me inició a mi en el camino del inglés.

CMP
En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

No sabía, Juan Antonio, que tus inicios con el inglés habían sido en El Paso. Tal vez mi ignorancia en esto se deba a que cuando Moncada se autoproclamó profesor de inglés, ya hacía tiempo que yo me había librado de ese sádico, y más de un año que me había dedicado al inglés por mi cuenta. Sí recuerdo que impartía las clases en los altos de donde estuvo la farmacia de Don Miguel Jurado, lugar al que nunca entré.

Mi principal punto de aversión al inglés, aparte de que me lo “enseñaba” Moncada, no fueron, ni son, los verbos, sino la oscura y machacona fonética de ese idioma, y hasta la forma en que hay que pronunciar ciertas sílabas.

Lo de la turista de Monterrey me ha hecho gracia, pues puedo imaginar el caso y el alcance de tu reacción.

Sí recuerdo a Manolito Julián, pero de él no sé tanto como para poder escribir algo.

En mi caos, el inglés me fue útil desde un trabajo que tuve en Santa Criz de Tenerife, y luego, por supuesto, en todos los que tuve en Venezuela, en espeical e IBM, empresa en la que, como useña que es, poco futuro tienes si no hablas inglés. Así que mi decisión de dar la espalda al francés y dedicarme al inglés fue una de las buenas que tomé en mi vida.

Juan Antonio Pino Capote
Bonito y, para mí, evocador relato. Ya somos tres de El Paso los que elegimos el idioma inglés, que yo sepa.

Yo lo elegí para librarme de los antipáticos verbos y gramática francesa. El inglés lo estudié con el bachiller Adolfo Moncada, de triste recuerdo. No sé cuál era su nivel real de conocimiento del inglés ni de otras materias, pero nos hizo aprender vocabulario en cantidad.

No sé si por sus conocimientos o por mi gran afición al inglés, pero me dieron tres sobresalientes en los exámenes, en el Instituto de Santa Cruz de La Palma. Los otros tres alumnos de la clase no obtuvieron el sobresaliente. Algo había en mi interés particular.

Yo también buscaba el contacto con los turistas, y hasta serví de camarero en Monterrey cuando comían allí muchos de ellos. La verdad es que esto era sólo ocasional, pero era mucho para El Paso. No tuve ocasión de intercambiar muchas palabras con ellos pero sí aluciné con una turista joven que llevaba un enorme escote, como nunca había yo visto. Casi le derramo la sopa.
Se veía desde arriba, al estar yo de pie y ella sentada. Y ésta también era mucho para El Paso.

El tercer pasense, que yo recuerde, era Manolito Julián. El peculiar hermano de las “Adolias”, también peculiares ellas, Adolia y Carmen Dora.

Manolito Julián, que presumía de tener un libro de inglés, nos decía palabras sueltas con una pronunciación especial como ‘ru-moni’ (por good morning) y ‘a litle’ (por a little). No sé si lo incluiste en los bobos de El Paso en tu blog, pero no era tonto del todo.

A mí me fue muy útil el inglés para especializarme en Inglaterra, y luego para seguir leyendo las revistas especializadas del más alto nivel científico.

[*FP}– Una semana en San Francisco

17-06-12

Carlos M. Padrón

Los más de los lectores habituales de este blog supieron que hace unos días estuve en a San Francisco (California) a ver a mi hija Elena, la psicóloga, y algunos de tales lectores tal vez hayan visto el post Nueve días (¡y diez noches!) en San Francisco en el que dije que la última vez que estuve allá las pasé canutas.

Pero como guerra avisada no mata soldado, esta vez fui provisto de todos los remedios contra mi alergia a los cambios de temperatura; con la ropa apropiada para que el repentino frío no me afectara, aunque pasara yo calor cuando la temperatura subiera algo; y con un antifaz que me ponía al disponerme a dormir y que, por su buen diseño, me cubría de tal forma que no veía yo ni resquicio de la luz que entra a raudales por los ventanales del apartamento de mi hija, luz que en el viaje anterior, el de junio de 2008, me impidió dormir.

Primero, la parte mala

Esta vez lo pasé muy bien…. en San Francisco, aunque no en los viajes de ida y de vuelta, hechos todos con American Airlines (AA).

Lo que en ellos tuve que sufrir me reafirma en lo que dije en Cuando viajar era un placer y en que para viajar por avión en estos tiempos hay que tener una buena dosis de masoquismo.

Mi ruta, tanto de ida como de vuelta, era con escala en Plastaforma (= Miami) donde el vuelo AA-902 desde Caracas llegaría a las 12:40, y el AA-1455, de Plastaforma a San Francisco, saldría a las 16:30.

A pesar de ese aparente amplio margen de tiempo, Chepina, que ahora viaja más que yo, me advirtió de que la cola en inmigración* en Plastaforma sería gigantesca, y también la que yo tendría que hacer después —una vez pasada la aduana y entregada la maleta a los de AA para que la montaran en el vuelo a San Francisco— para someterme a los humillantes controles de seguridad.

Y sí, sólo en inmigración se me fue 1:10 h, más 15 minutos en la aduana, y cuando, ya preocupado porque mi margen se había reducido a 2:15 h y yo debía presentarme en el mostrador del vuelo AA-272 con tiempo suficiente, mi preocupación aumentó porque el tipo de AA que recogió mi maleta miró la etiqueta de destino y, con aire de preocupación, murmuró «¿San Francisco? ¡Uhmm!», miró su reloj y se encogió de hombros en un gesto de evidente escepticismo, todo lo cual me hizo pensar que, por algún cambio de horarios, el tipo dudó que yo tuviera tiempo de tomar ese vuelo.

Ante esto salí disparado, y el alma se me fue a los pies al ver la cola que había en el control de seguridad.

Cuando después de 20 minutos en ella me tocó el turno de hacer el maldito strip-tease —sacarme la chaqueta, el cinturón, los zapatos, lo que llevaba en los bolsillos (fuera o no metálico) y poner todo en bandejas, más, aparte, el maletín de mano, canguro y roller), al pasar mis bártulos del otro lado del túnel de rayos X, una mujer detuvo la operación de recogida, que había yo iniciado mientras sujetaba mis pantalones para que no se me cayeran, y me preguntó si yo llevaba una computadora en mi roller.

Cuando le dije que sí, puso mala cara, me pidió la computadora —que era la Mierdaptop que me llevo cuando viajo—, me dijo que esperara mientras ella la pasaba por rayos X, y luego me la entregó diciéndome, con cara de pocos amigos, que las computadoras hay que ponerlas en bandeja aparte.

Sí, algo de eso recordaba yo, pero como en la revisión de seguridad que me hicieron en Caracas no me dijeron nada al respecto, supuse que habrían cambiado la regla en todos lados.

Una vez que, a duras penas, pude ponerme los zapatos, cinturón y demás, ubiqué en un tablero electrónico la puerta de salida del vuelo AA-272 a San Francisco,…. ¡y a correr se ha dicho!

No entiendo cómo en estos aeropuertos grandes de ahora obligan a los pasajeros a caminar cientos de metros para llegar a un control de pasaportes o a una puerta de embarque. Cuando llegué a la de mi vuelo, sin aliento y sudando a chorros, vi que ya los pasajeros estaban abordando y, sin más, presenté mi boarding pass.

El empleado de AA lo miró, puso expresión de asombro al ver lo mucho que yo sudaba, y con tono de lástima me dijo «Señor, su vuelo es el 1455 a San Francisco, y saldrá a las 16:30».

Aunque eso me dio vergüenza —y también me molestó porque no entendí lo que había dicho y hecho el tipo que, a la salida de la aduana, recogió mi maleta—, en cierto modo también me alegró porque tuve tiempo de sobra para ir al baño, sacarme los lentes de contacto —ya que pensaba dormir durante ese vuelo, que tendría una duración de 6 horas—, y sentarme a descansar de lo que había resultado ser un innecesario agite.

A las 16:15 entré al avión, un Boeing 757 —dos filas de tres asientos—, y me alegré al darme cuenta, después de que cerraron puertas, de que el asiento entre el mío, que era de ventana, y el de pasillo, estaba vacío. En el de pasillo iba sentada una anciana india (de la India) cuya hija ocupaba el asiento del otro lado del pasillo.

Otra «delicia» de los vuelos domésticos, al menos dentro de USA, es que no dan comida no importa cuánto duren; si uno quiere comer algo, como un sandwich, tiene que pagarlo. Lo gratis es sólo café, jugo y agua.

A la altura de mi asiento pasó tres veces, siempre procedente de la cola del avión, una aeromoza ofreciendo jugo de naranja.

La primera vez le entregó el último a la anciana india; la segunda vez pasó de largo, aunque la hija de la anciana, como apenada porque el último jugo de la vez anterior lo había tomado su madre, llamó a la aeromoza y le hizo señas de que yo quería jugo, ante lo cual pensé que en la próxima pasada me lo traería, pero me equivoqué porque pasó una tercera vez, y aunque la hija de la anciana repitió sus señas, la bendita aeromoza siguió de largo.

Ante esto, la hija en cuestión habló con otra aeromoza que venía en sentido contrario, y ésta se presentó al rato con un vaso de jugo. Cuando me lo extendió le fije «Finally!» (= ¡Por fin!), ante lo cual, y con cara de extrañeza, me preguntó que por qué le decía eso cuando la otra aeromoza le había contado que me había ofrecido jugo 3 veces y yo le había dicho que no lo quería. ¿Qué tal?

Creo que el nivel de competencia del personal que hoy se consigue en las empresas, sean del tipo que sean, es del peorcito que hay en el mercado.

De pronto, la anciana india levantó el descansabrazos entre el asiento central (vacío) y el que ella ocupaba (el del pasillo), se acostó en el espacio que quedó libre, puso sus pies sobre el descansabrazos fijo del asiento exterior y, sin aviso ni protesto, recostó su cabeza sobre mi hombro derecho y se puso a dormir plácidamente.

La sorpresa del desparpajo de la señora me causó risa. Volteé a mirar a su hija, y ella, con gesto de resignación, sonrió y se encogió de hombros como diciendo «cosas de viejos».

A las 19:40, hora local, aterrizamos en San Francisco, y a las 20:00 ya iba con mi hija Elena en camino a su casa en un carro que ella había alquilado para ir a buscarme.

El dato para mí curioso es que ahora alquilan carros por horas.

Antes de los detalles buenos, algunos otros malos

La hora de salida del vuelo de regreso desde San Francisco a Plastaforma era las 20:45, y yo debía presentarme en el mostrador de AA a las 18:45.

De casa de mi hija, y en otro carro alquilado ($12 la hora) salimos a las 17:30, pero con tan «buena» suerte que la vía que por lógica debíamos tomar pasa por un estadio de béisbol, y esa tarde había partido, así que en rebasar el atasco de tráfico hasta el estadio se nos fue más de media hora.

Luego el tráfico fluyó bien, pero mi hija cometió el mismo error que yo cometí dos de las veces que estuve en San Francisco y, en un carro alquilado, me dirigía al aeropuerto: yendo por la 101 sur, pasar de largo el desvío correspondiente y tener que rodar bastante hasta llegar a Milbrae donde se puede dar la vuelta para regresar en busca del aeropuerto.

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Justo a las 18:45 me dejó mi hija en la entrada del terminal de AA.

En los mostradores había sólo dos personas para atender a todos los pasajeros: una para primera clase, y otra para turista.

A las 19:30 llegué al próximo strip-tease del viaje, que ha sido el más detallado de todos los que he sufrido en mi vida de viajero después del aciago 11-Sep-2001.

Primero analizaron con una especie de linterna la fotografía de mi pasaporte y la de la visa para USA, supongo que para ver si eran originales o habían sido falsificadas, pues la mujer que hizo el análisis miró varias veces mi cara y también las fotos.

Luego vino el strip-tease como tal (zapatos, cinturón, etc.), pero esta vez sí puse la Mierdaptop en bandeja aparte.

Cuando aún con los zapatos sin amarrar y los pantalones sin cinturón me dirigí, para cruzar al otro lado y recoger mis bártulos, a ese arco que detecta metales, y quise atravesarlo sin más, como he hecho siempre, me llamó la atención que era mucho más ancho que los que yo había atravesado antes, y en esa reflexión estaba cuando desde el otro lado del arco una mujer con cara de perro me hizo con su mano la señal de alto, lo cual me salvó de que me estrellara contra una puerta de vidrio que, de golpe, se cerró ante mí.

Creyendo que la señal de alto era indicación de que debía salir y volver a entrar, cuando di la vuelta para hacerlo, otra puerta de vidrio se cerró del otro lado y me vi encerrado en una especie de cubo.

La mujer de la señal de alto me dijo que abriera las piernas y pusiera mis pies sobre la silueta de unas plantas de zapato que había pintadas en el piso, y que levantara luego los brazos por encima de mi cabeza.

A riesgo de que se me cayeran los pantalones tuve que levantar los brazos, y todo eso para que algo, emitiendo un zumbido, escaneara todo mi cuerpo, luego de lo cual se abrió la puerta correspondiente y pude salir al otro lado,…. donde me interceptó un tipo que, a mano, me hizo un cacheo general.

Para colmo, como todavía no había retirado yo mis bártulos de la banda trasportadora, otro tipo que estaba parado detrás de ella comenzó a meterme prisa. Lo más rápido que pude retiré todo y lo puse sobre un banquito que encontré vacío y en el cual me senté después para amarrarme los zapatos y enhebrar el cinturón de mis pantalones.

En eso estaba cuando el mismo tipo se acercó a mí, ahora visiblemente molesto, y me hizo entrega de mi pasaporte y el boarding pass que, debido a las prisas, había dejado yo olvidados en la banda trasportadora.

Definitivamente, HUMILLANTE.

Confiado en que durante el vuelo AA-272 hasta Plastaforma podría comprar a bordo algo para cenar, como en el viaje de venida lo había comprado para almorzar, me senté tranquilo a esperar la hora de entrar al avión, otro 757 que se llenó hasta la bandera y cerró puertas a las 20:30, o sea, 15 minutos antes de la hora prevista.

A poco de arrancar motores el capitán anunció que se había presentado una falla sencilla: se había estropeado la válvula que suministra agua al avión, pero dijo que arreglarla era cosa de 5 minutos.

Cuando habían pasado 15 nos dijo que se había equivocado porque algo que parecía ser sencillo iba a tomar una hora. Eso sí, autorizó a encender de nuevo los aparatos electrónicos, incluidos los celulares, lo que aproveché para mandarle a mi hija un mensaje contándolo lo que había pasado, y mi temor de que perdería la conexión para el vuelo AA-2107, de Plastaforma-Caracas, que saldría a las 07:15 del día siguiente.

Algo que en situaciones así me ha asombrado de los gringos es que nadie protesta, aunque era lógico suponer que, al llegar a Plastaforma, muchos de los pasajeros tendrían que tomar, como yo, un vuelo hacia otro destino.

Pasada la hora habló de nuevo el capitán para, pidiendo mil disculpas, decirnos que la falla no se había arreglado y que, para colmo, era la hora de cambio de turno de los obreros, por lo cual habría que esperar a que los miembros del nuevo turno se hicieran cargo del problema. Silencio total entre el pasaje.

Apenas unos 15 minutos después el capitán anunció que ya podríamos salir pero que, por favor, evitáramos usar los baños que, cuando mucho, servirían para lavarse las manos.

El vuelo AA-272 salió por fin a las 22:30 —o sea, con 01:45 h de retraso— y durante las 05:30 h que duró sólo nos ofrecieron agua; de comer, nada de nada, lo cual no me importó mucho porque el estrés me sacó las ganas de comer, pues estaba yo convencido de que perdería el vuelo de conexión, y me preguntaba cuándo AA me mandaría a Caracas, pues todos los vuelos entre Plastaforma y Venezuela están llenos con semanas de antelación.

Que lo perdería era 100% seguro si, por algún incidente de mala suerte, como el de la válvula del agua, tenía yo que pasar otro control de seguridad antes de abordar el AA-2107.

En Plastaforma aterrizamos a las 06:30. Cuando logré salir del avión eran las 06:45. Me dirigí a una empleada de AA y le pregunté dónde estaba la puerta D-15, que era la de salida del AA-2107 a Caracas, y si para llegar a ella tenía yo que pasar control de seguridad.

A lo primero me dijo que tomara el Sky Train y me bajara en la parada 1. Y en cuanto al control de seguridad me dijo que no, lo cual alimentó mis esperanzas de llegar a tiempo al AA-2107.

A galope limpio me dirigí al tren, que abordé en la parada 3, o sea, que para llegar a la 1 hizo dos paradas más. Al bajarme en la 1 miré a mi alrededor, y allá, como a 50 metros, vi la puerta D-15. A la máxima velocidad que pude desarrollar cargando, no rodando, mi roller, me dirigí a esa puerta.

Paradas delante del mostrador y mirando hacia todos lados había dos damas con uniforme de AA. Apenas se percataron de cómo yo venía, una gritó «¿Carlos Padrón?». «Yeees!», contesté, gritando también.

En señal de alivio, ambas levantaron sus brazos, me permitieron acceso a la manga de entrada al avión y, en cuanto estuve dentro del aparato, cerraron la puerta. Fui el último pasajero en entrar a un avión que tenía vacío solamente el asiento que yo ocupé, o sea, que también iba lleno hasta la bandera.

El desayuno que en ese vuelo me dieron fue mi primera comida y bebida desde el almuerzo del día anterior.

Por suerte, llegamos a Maiquetía (aeropuerto internacional de Caracas) con bastante antelación a la hora fijada, en control de pasaportes había poca cola, y como mi maleta fue de las últimas que en Plastaforma montaron en el avión, fue de las primeras en salir en Maiquetía, así que a las 11:00 en punto entré a mi casa, muerto de sueño y tan agotado como si, después de correr una maratón, me hubieran dado una paliza.

Y ahora, lo anecdótico y lo bueno

En una tienda vi este afiche de gran contenido de humor político: Obama y Sarah Palin, rivales acérrimos, bailan juntos.

Obama y Palin

Y de lo político, vamos a lo sexual.

Sabido es que una gran parte de la población «masculina» de San Francisco es gay.

Ya en 1979, la primera vez que estuve en esa ciudad, se hablaba de un 40%, y las autoridades habían reservado para ellos cuatro cuadras de una calle llamada Castro.

Con el tiempo fueron dándoles más espacio hasta que la tal calle dejó de ser el único reducto, y se extendieron por toda la ciudad.

Como prueba del «destape» que hay en San Francisco, un mediodía —mientras después de almorzar con mi hija esperaba yo en la calle, frente al restaurante, a que ella regresara del baño— apareció de repente un grupo de individuos montando bicicleta y completamente desnudos.

Desnudos

Desde que, por motivos de peso y volumen, dejé de llevar en los viajes mi cámara réflex de carrete, no terminan de gustarme las digitales ni termino de hacerme a la idea de que mi celular tiene cámara fotográfica, así que, para cuando vine a caer en cuenta de esto último, ya el pelotón de nudistas se había alejado bastante, por lo cual la foto que les tomé con el celular no sólo no permite verlos muy bien sino que se los ve de espaldas, lo cual es una lástima porque de frente se veían claramente sus genitales disfrutando del fresco viento de San Francisco, lo cual me hizo recordar la expresión venezolana de «echarse aire en las bolas», aunque el último de los ciclistas era una mujer y, por tanto, no tenía bolas.

Recuerdo haber leído o escuchado que donde abundan los gays abundan también las mujeres bellas, lo cual me pareció siempre algo tonto que, después de esta estadía en San Francisco, no me lo parece tanto.

Además de que es ésta la vez que menos personas obesas he visto en cualquiera de las muchas ciudades de USA en que he estado, es también la vez en que más piernas femeninas bellas he visto en cualquier ciudad, no sólo de USA. Y esto fue como bálsamo para mí, pues ya he contado lo mucho que aprecio unas piernas femeninas lindas.

Fue una verdadera delicia ver tantas y tantas mujeres, calculo que de menos de 30 años, casi todas de unos 1.60 m de estatura, o tal vez un pelín menos, con cuerpos estilizados, de ésos en los que están presentes todos los rasgos físicos propios de su sexo (pechos, trasero y caderas), pero en un justo y delicado balance, sin que ninguno destaque en demasía, y soportados por un par de piernas —más bien largas, en relación a la estatura total—, finamente torneadas a pesar de lo estilizadas, y de piel blanca y limpia, sin mácula en el cutis.

Esta característica se daba tanto, y en tantas mujeres que parecían «cortadas por la misma tijera», que se me ocurre pensar que es consecuencia de un cruce entre genes gringos y asiáticos.

Los más de los días que pasé en San Francisco, aunque me parecieron fríos y ventosos, para quienes viven en esa ciudad fueron soleados y calurosos —siendo el más el del pelotón de nudistas—, y por ello esas mujeres vestían faldas delgadas y más bien cortas —o sea, por encima de la rodilla— que cuando el viento las pegaba a sus cuerpos los hacía aún más atractivos.

La guinda del postre fue la muchacha que nos recibió en un restaurante de Fisherman’s Wharf al que mi hija me invitó el miércoles 13 de junio —o sea, un día antes de mi viaje de regreso— como regalo adelantado al Día del Padre, que en América se celebra hoy, domingo 17 de junio.

Esa muchacha, tal vez de unos 23 años y de mayor estatura que la ya mencionada, llevaba un vestido de tela muy delgada y de un color negro que resaltaba más la tersa blancura de sus esbeltas y perfectamente torneadas piernas que se veían más que bien porque el vestido llegaba, al igual que las faldas de que antes hablé, sólo un poco por encima de las rodillas.

Caminando con un donaire poco común, a pesar de que calzaba zapatos bajos, sin tacón, fue delante de nosotros hasta llevarnos a la mesa que nos asignó, y durante el minuto que duró ese trayecto —el local del restaurante es muy grande— no salí yo de mi asombro al contemplar tan delicada perfección.

Cuando al llegar a la mesa en cuestión se volteó para mover las sillas, quedé estupefacto ante la belleza de la cara de aquella criatura. A punto estuve de, además de felicitarla, preguntarle en qué concurso de Miss Universo había participado. Era la suya una belleza tan sencillamente perfecta que más que mujer terrenal se me antojó un ángel.

¿Que por qué no les tomé fotos a al menos algunas de las tan bonitas piernas? Ganas no me faltaron, pero, además de lo ya dicho sobre los olvidos de mis cámaras fotográficas, como tomar esas fotos es algo que no está bien visto en USA, seguramente me habrían acusado de acoso sexual.

Me conformaré con estos gratos recuerdos y con los asociados al precioso tiempo pasado con mi segundogénita, que fue bien aprovechado porque prácticamente no nos separamos en ningún momento de la semana que pasé en San Francisco.

~~~

(*) Nota tecnoesotérica

Cuando me puse en esa cola de inmigración, mi smartphone Nokia, al que le había inhabilitado el roamming, tenía instalada una tarjeta SIM de Movilnet, operadora móvil venezolana que, por lógica, tiene cobertura en Venezuela.

Pues bien, estando yo en esa cola, en Plastaforma, pude cruzar con Chepina, que estaba en Caracas, varios mensajes de WhatsApp. Pero cuando, después de pasada la aduana y entregada la maleta al tipo de AA, quise enviarle a Chepina otro mensaje, ya no pude porque mi smartphone no consiguió conexión.

De hecho —y esto no requiere explicaciones—, sólo pude enviar/recibir de nuevo esos mensajes cuando, ya en San Francisco, le compré a AT&T —una operadora gringa— e instalé en mi smartphone, una tarjeta SIM (para telefonía celular en USA), y un packet data (para acceso a internet).

¿Alguien puede explicarme por qué funcionó en USA una tarjeta SIM  de Venezuela?

Las veces que hasta ahora he hecho esta pregunta a personas que de telefonía celular saben más que yo, las respuestas han sido del corte de estas tres:

  1. «¡Qué raro! No tengo idea»
  2. «¿Me estás tomando el pelo?»
  3. «¡Eso no te lo crees ni tú!»

COMENTARIOS

 

Mónica Plaut
Desde que vivo aquí, en USA, he aprendido que no se quejan porque son cosas que suceden, y la queja no las va a cambiar. Y creo que, en el fondo, gran parte de nuestro estrés es preocuparnos de lo que va a pasar.

¡Qée lindo que la pasaste bien con tu hija!

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Javier, desde que compré el smartphone me aseguré de desactivarle el roaming. Ahora, bien, si él se activa solo, eso es otra cosa, pero al menos no me advirtió al repecto.

De todas formas, me inclino a descartar esa opción porque, de haber sido cierta, se habría conectado bien cuandoe yo estaba dentro de la terminal, pero ahí, y por más que traté con todas las Wi-Fi networks que mi celular detectó, no logré conectarme.

Yo llevé mi cámara digital, pero, por lo que ya dije, no me atreví a tomar fotos a las niñas de las piernas bellas. De haber sabido que la tal Godiva iba a pasar en bicicleta habría sacado esa cámara y me habría apostado en la acera del lado de la calle por donde pasaron.

Con respecto a los precios de los pasajes entre Plastaforma y Venezuela, sólo puedo decirte que son un robo; casi los mismos que los que hay para viajar de Venezuela a Canarias. El motivo es la alta demanda, y la prueba es que, a pesar de tales precios, todos los vuelos van y vienen llenos.

Ten en cuenta que Plastaforma es —desde hace tiempo, y cada vez más— algo así como la capital de Latinoamérica.

Javier Palacios
Carlos, con respecto a poder conectarte dentro del aeropuerto de MIA, seguramente tu smartphone se conectó por medio del WI-FI gratuito que ése, y ya casi todos los aeropuertos del primer mundo, ofrecen. A ver si te llega una cuenta de roaming por otros servicios no gratuitos de WI-FI que hayas inadvertidamente contactado.

Por lo demás, tu descripción de ese avión ‘lleno hasta la bandera’ hacia Caracas me explica el por qué de esos precios tan elevados hacia allá, que inhiben hacer turismo, o visitar familia, a los retirados como yo.

Y la próxima vez que vayas a San Francisco, lleva cámara, caray, para poder ver esas féminas que describiste, ¡especialmente la de Lady Godiva en bici!

CMP
En respuesta a Luis Guia.

Pues sí, Luis, la semana que pasé con mi hija justificaron con creces todos los inconvenientes, angustias, malos tratos y humillaciones de los viajes de ida y de vuelta.

Luis Guia
Pasamos de la época de VIASA (fui asesor de VIASA, y ¡miren que viajé!) a la era del “autobús” aéreo, sin duda un gran bajón en la calidad y en el placer. Ahora, viajar en avión es como tomar un autobús, que a veces parece un autobusete.

Al menos la pasaste bien con la segundogénita, y a ella le cayó muy bien verte.

A todos, ¡ojalá hayan pasado un lindo Día del Padre!

CMP
En respuesta a Adolfo Blanco.

Adoolfo, creo que eso tenemos que “agradecerlo” a los responsables del 11-Sep-2001.

Al menos yo, los recuerdo a ellos, sean quienes fueren, y a todos sus ancestros, cada vez que he viajado desde esa fecha.

Adolfo Blanco
Después de leer las angustias, humillaciones y carreras que pasaste es grato leer el final feliz de la recepcionista.

¿Por qué el viajar —que era algo muy grato hace unos años atrás—, lo hemos complicado de tal forma que lo único que provoca es quedarse encerrado en casa? Todo sea por el cariño a una segundogénita.

Roberto
Fantástico y genial relato, Carlos. Un abrazo