[*Opino}– La enseñanza y aprendizaje del inglés en España

27-11-14

Carlos M. Padrón

La autora del artículo que copio abajo se muestra preocupada porque, a pesar de lo hecho hasta ahora, el aprendizaje del idioma inglés no parece prosperar entre los estudiantes españoles.

Ella menciona varios puntos, como el del temario, pero creo que no se trata de estudiar un temario,

  • Se trata de practicar, en vivo y sin libros, con profesores cuyo idioma nativo sea el inglés.
  • Se trata de ver/escuchar la versión original de películas y series de TV habladas en inglés.
  • Se trata de hacer que los niños vean cada día en TV al menos un programa en inglés.
  • Se trata de que la RAE deje de hacer ridículas cabriolas para no adoptar palabras venidas del inglés, o adulterarlas con una grafía tan peregrina que da ganas de reír o llorar.
  • Se trata de superar, de una vez por todas, el fingido rechazo que en España se le tiene a lo que venga de USA y, en especial, al inglés.

Y digo lo de fingido porque no es auténtico ya que los más de quienes manifiestan ese rechazo darían un ojo de la cara por manejarse bien en inglés.

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17 NOV 2014

Belén Martín Rincón Alcorcón

¿Qué nos pasa con el inglés?

Otro año más, España vuelve a destacar en la cola del nivel de inglés entre los países de habla no inglesa.

La cuestión es cómo puede ser posible que, aún empezando a estudiarlo desde la infancia, sigamos teniendo escasos conocimientos del idioma.

En los últimos años se ha incrementado la demanda de cursos para aprender inglés en nuestro país y, por tanto, se está multiplicando el número de academias y escuelas donde poder estudiarlo. Entonces, ¿dónde está el problema?

Como estudiante de bachillerato, creo que el conflicto se encuentra principalmente en nuestro sistema educativo: en todos los cursos escolares se comienza esta asignatura con los mismos contenidos, en lugar de ir aumentando el nivel de acuerdo al curso.

Así que, por mucho que se pretenda avanzar, es imposible si estudiamos durante años el mismo temario.

Además, también se observa una falta de motivación de los españoles respecto al inglés y a los idiomas en general.

No somos conscientes de la importancia que tiene el manejo de los idiomas hoy en día, y ese es el primer paso que se debería dar.

Fuente

[*FP}– Otro consejo útil, y que ha perdurado, para ayudar a la memoria

26-11-14

Carlos M. Padrón

El artículo que copio abajo trata de recursos mnemotécnicos, o cómo utilizar bien la memoria.

Y esto ha traído a la mía el recuerdo de un recurso que inventé cuando, a mediados de la écada de los 50 estudiaba yo bachillerato, y que no aparece mencionado en la lista incluida en el artículo que sigue.

Ese recurso me dio excelente resultado, tanto a mí como a mis compañeros de curso, y me ha deparado hasta tardías satisfacciones porque en 2009 descubrí que todavía lo recordaba un amigo de los años 50 quien a su vez se lo había enseñado a otro varios años más joven que él.

Ante esto me permito suponer que por una especie de cadena llegó a varios estudiantes más que de seguro ke dieron buen uso.

Mi «invento» nació porque, como me costaba mucho memorizar la larga lista de raras palabras sin sentido que alguien ideó como medio para recordar los modos legítimos del silogismo, simplemente acoméd esa lista, le puse una música pegajosa y armé una canción con el fastidioso

Barbara, celarent, darii, ferio,
cesare, camestres, festino, baroco,
darapti, disamis, datisi, bocardo,

Ferison, felapton,…

¿Habrá alguien que siga usando mi invento?

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26/11/2014 

Los consejos más útiles para memorizar datos y textos

Parece que el curso escolar acaba de comenzar y, sin embargo, miles de escolares y universitarios se encuentran ya inmersos en la preparación de sus exámenes.

En muchas asignaturas, esta labor pasa por la necesidad de memorizar toda clase de fórmulas, listas o fechas de sucesos.

Conseguir retener todos esos datos de forma ordenada es una labor que suele resultar muy dura. Multitud de métodos y técnicas de estudio tienen como objetivo hacerla un poco más sencilla. Se trata de trucos sencillos, como los recopilados en el blog «Educacion2» que ayudan a memorizar textos y aprender a recuperar información almacenada en el cerebro.

Ante todo, lo más importante es comprender lo que se trata de memorizar. Si se trata de aprender de memoria algo que no se entiende, el cerebro lo almacenará en la memoria a corto plazo, por lo que la información será olvidada rápidamente. Por ello, además de comprender lo que se estudia, es bueno utilizar reglas mnemotécnicas que, a modo de pistas, permitan recordar lo que se ha leído.

El uso de acrónimos formados con iniciales para recordar los elementos de una fórmula, o de frases ingeniosas que contengan las palabras de una lista son dos de las aplicaciones habituales de este tipo de técnicas. De hecho, la repetición es uno de los elementos claves a la hora de memorizar fórmulas matemáticas, leyes físicas o listados.

Uno de los trucos más efectivos para memorizar una lista consiste en repetir todos sus elementos una y otra vez. Posiblemente es una de las actividades más aburridas que existen, aunque a la larga acaba por dar resultados. Si la repetición se recita en voz alta, los resultados suelen ser más rápidos.

Para hacer algo más llevadera la memorización de listados, sus elementos pueden agruparse también en categorías, por conjunto de significados, algo que suele ser habitual en el estudio de idiomas, o asociando a cada palabra un concepto visual y que resulte familiar y fácil de recordar.

Otra técnica efectiva para estimular la memoria consiste en elaborar resúmenes, fichas, esquemas o mapas conceptuales con la información esencial de aquello que se quiere aprender. Al realizar el proceso de selección de los datos, el cerebro identifica su importancia y, gracias a la repetición del ejercicio, los va asimilando en la memoria a largo plazo.

Subrayar con diferentes colores los conceptos más importantes, estableciendo jerarquías que permitan identificarlos de forma rápida a la hora de repasar, comentar los temas con los compañeros de clase y tomar notas tanto en clase, como mientras se leen textos que amplían la información contribuye también a fijar más fácilmente la información en la memoria.

Sin embargo, ninguno de estos consejos sirve de nada si no se presta toda la atención al estudio. Para obtener el mejor rendimiento es necesario fuerza de voluntad y concentración. Para ello, el lugar de estudio debe ser una zona tranquila, con una temperatura agradable y libre de toda clase de distracciones que permita al cerebro prestar atención únicamente a la información que tiene que asimilar.

Utilizar estas técnicas no garantiza aprobar los exámenes, pero, sin duda, ayuda a aumentar exponencialmente las probabilidades.

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Nota.- Este artículo corresponde a una colaboración editorial diaria elaborada por equipo de Bitácoras, la red social para bloggers. Tiene por objeto poner en valor los temas más curiosos tratados por los bloggers españoles y dar visibilidad a éstos desde otro contexto narrativo, reconociendo la autoría y procedencia de esos contenidos y contribuyendo a su promoción.

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[*Opino}– Acerca de los desmadres del feminismo (y otras plagas de moda), y la pasividad de quienes los sufren

20-11-14

Carlos M. Padrón

Que es odio está muy claro, y que en gran parte lo practican mujeres que son horriblemente feas —o sea, resentidas sociales— también está igualmente claro.

Lo que para mí no está tan claro es que, en un caso como el que describe el artículo que copio abajo, la víctima, Matt Taylor, haya dado marcha atrás y, según se dice textualmente «terminado pidiendo disculpas entre lágrimas». ¡Por favor, qué falta de carácter! ¿Cómo es posible que le haya seguido el juego a semejante estupidez?

Ante algo así, yo, en su lugar, habría mantenido puesta esa camisa por muchos días, sobre todo en entrevistas con los medios, y dicho a todos que el que la camisa no gustara a algunos era un problema suyo, no mío, porque a mí sí me gustaba la camisa (que, por cierto, no sé cómo era).

Esta ridiculez de llamar machista a cualquiera por quítame allá esas pajas es un socorrido lugar común, una especie de herramienta de amedrentamiento. Sí, es cierto que hay machismo, pero no tanto como las feministas recalcitrantes alegan, callándose, por supuesto, los desmanes que en nombre de su feminismo cometen ellas.

En fin, que si esto sigue al ritmo que trae —que es el que está muy bien explicado en el archivo «El pasado de la abuela», que puede verse clicando AQUÍ, y que aconsejo que se vea—pronto llegará el día en que se considerará como un halago el que llamen a uno fascista, machista u homófobo, o, hablando en plata, maricófobo, pues lo de ‘homófobo’ es un término mal formado, un ridículo eufemismo usado para no irritar a los hipócritas que se refugian en lo políticamente correcto.

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2014-11-19

Daniel Rodríguez Herrera

El feminismo no es igualdad: es odio

La Humanidad ha conseguido construir un artilugio que ha viajado 6.500 millones de kilómetros durante sus diez años de vida para alcanzar un cometa de sólo 25 kilómetros cúbicos de volumen y aterrizar en él.

Un viaje alucinante que ha llevado veinte años de trabajo a los ingenieros y científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA). Pero lo importante no es el logro alcanzado. No. Lo importante es que uno de los principales responsables del proyecto, el doctor en Física Matt Taylor, llevaba puesta una camisa «sexista» durante el aterrizaje de Philae en el cometa.

No es que las elecciones estéticas de Taylor se parezcan mucho a las mías, ni en la dichosa camisa, bastante hortera por cierto, ni en los tatuajes, que me horripilan cosa mala. Aunque la polémica prácticamente no ha llegado a España, en el ámbito anglosajón el escándalo feminista ante la camisa, que básicamente consiste en un conjunto de dibujos tipo cómic de mujeres con ropa ajustada, ha incendiado las redes sociales y llegado a los grandes medios.

Tan brutal ha sido la reacción que el científico ha terminado pidiendo disculpas entre lágrimas. Los dos minutos de odio que el feminismo ha desatado en su contra han convertido el punto culminante de su carrera en una campaña de acoso contra él, arruinando un momento que debía ser uno de los más felices de su vida.

El espíritu del linchamiento ha quedado perfectamente reflejado en un titular de la web de tecnología The Verge: «No me importa si has conseguido aterrizar una nave espacial en un cometa, tu camisa es sexista y es excluyente».

No importan los logros, por más extraordinarios que sean, sino tu sumisión al dogma, por más estúpido que sea, y lo es siempre. Es una técnica que las distintas corrientes de lo políticamente correcto han conseguido dominar con maestría. La excusa da igual, puede ser la camisa de Matt Taylor como que un tipo que se hizo rico partiendo de la nada. Las hordas se lanzan a las redes sociales, generalmente incitadas por periodistas o artistas progres, guardianes sempiternos de la ortodoxia como el Gran Wyoming, a ver quién lanza el insulto más gordo, hasta que consiguen doblegar a su objetivo. George Orwell se equivocó. No hace falta un poder omnímodo para que la plebe desate sus iras contra el objetivo deseado.

A estas feministas de salón y sus tontos útiles les preocupa el enorme impacto que sin duda tendrá una camisa en la decisión de las adolescentes de todo el mundo de enfocar su carrera hacia la Ciencia y la ingeniería. Eso sí, se callan el tratamiento brutal de la mujer en las sociedades islámicas y los problemas reales que causan a mujeres de verdad en todo el mundo.

Porque lo suyo no consiste ya en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, sino en el odio, puro y simple, contra los hombres. Da lo mismo que la camisa fuera diseñada por una mujer para regalársela por su cumpleaños, o que no exista el más mínimo indicio de que en su vida haya hecho nada contra ninguna mujer. Taylor es un despreciable machista y debe ser recordado por eso.

Si esta gentuza hubiera tenido la oportunidad en 1969, Neil Armstrong no sería recordado por ser el primero en pisar la Luna, sino por ser hombre y haber dicho «mankind» en lugar de «humankind».

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[*ElPaso}– Menos mal que Nicolasa no supo esto acerca de los besos en la boca

18-11-14

Carlos M. Padrón

Allá por la década de los 50 del siglo pasado, conocí en El Paso a Nicolasa, una mujer a quien el solo pensamiento de besos en la boca le provocaba náuseas.

El mayor deseo de su novio, mientras fue tal, era que Nicolasa le diera un beso, pero cada vez que él le pedía eso, ella amenazaba con poner fin a la relación, así que, si hemos de hacer caso a lo que la propia Nicolasa contaba, su matrimonio se consumó y «funcionó» por muchos años sin que en los virginales labios de ella se posaran jamás los de un varón.

Esto no obstante tuvo dos hijos, y un día, cuando frente a una pareja joven y vecina de ella proclamaba con ánimo aleccionador lo asqueroso que era el beso, esta pareja quiso jugarle una mala pasada y, sin más, se dieron un beso en la boca, ante lo cual Nicolasa emitió un horrible grito de asco y corrió hacia el baño a vomitar, después de lo cual regresó junto a la pareja y les prodigó una sarta de insultos que iban desde cochinos a degenerados y, maldiciendo aún, puso rumbo a su casa hecha una furia.

Años después, cuando Nicolasa había alcanzado la tercera edad y la viudedad, confesó que el último deseo que, ya en su lecho de muerte, le formuló su marido, fue que le diera un beso en la boca, pero, según las confesiones de Nicolasa, el pobre hombre se fue al otro mundo sin haber conseguido ése su más caro anhelo.

Tal vez Nicolasa era simplemente anormal o, lo que es más probable, fue una víctima más, aunque muy destacada, de la educación maldita —oscurantista, interesada, manipuladora, antinatural, sectaria y aberrante— que por años nos impuso el dúo franquismo-Iglesia, y que dañó de forma permanente, y en mayor o menor grado, la vida social y matrimonial de miles de jóvenes, una maldición que alcanzó a las generaciones descendientes de parejas aberradas que impusieron a sus hijos este nefasto modelo empaquetado en fanatismo religioso.

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18/11/2014

José Manuel Nieves

Ochenta millones de bacterias pasan de boca a boca en un solo beso

Ése es el precio que hay que pagar por un simple beso de diez segundos. Durante ese breve lapso de tiempo, en efecto, se produce una transferencia masiva de microorganismos entre los dos enamorados. El estudio, recién publicado en la revista Microbiome, también ha descubierto que las parejas que se besen un mínimo de nueve veces al día terminan teniendo en sus bocas el mismo tipo de comunidades bacterianas.

Un enorme y complejo ecosistema de cerca de 100 billones de microorganismos (una comunidad que recibe el nombre de microbioma) vive normalmente en el interior del cuerpo de cada ser humano. Y resulta, además, esencial para que podamos, por ejemplo, digerir los alimentos, sintetizar los nutrientes o prevenir un buen número de enfermedades.

Pero no todas las personas tienen el mismo microbioma. Su composición, es decir, el tipo de microorganismos que lo forman, se modela en cada uno de forma ligeramente diferente, y esas diferencias dependen tanto de la genética de cada individuo como de su alimentación o de su edad. Y también, por supuesto, del tipo de personas con las que se relacione.

Una de las zonas del cuerpo en las que esas diferencias resultan más evidentes es, sin duda, la boca. En ella, en efecto, pueden vivir hasta 700 variedades distintas de bacterias, y más que en ninguna otra parte de nuestro organismo esa variedad depende, también, de las personas con las que pasamos más tiempo.

Los autores de la investigación, con sede en Holanda, estudiaron a 21 parejas, a las que pidieron que rellenaran un cuestionario sobre su comportamiento afectivo, especialmente en lo referente a los besos, para saber con qué frecuencia, de media, unían sus bocas en ese gesto de cariño.

Después de lo cual tomaron muestras de sus bocas para investigar la composición exacta de las comunidades bacterianas, o microbiota, de cada uno, especialmente las de la lengua y la saliva.

Los resultados mostraron, sin lugar a dudas, que las parejas que se besaban con mayor frecuencia tenían comunidades bacterianas muy similares. Y esta «compenetración bacteriana» se acentuaba en aquellas parejas que se besaban, de media, nueve o más veces al día.

Remco Kort, investigador principal del estudio, afirma que «los besos más íntimos implican un contacto pleno de las lenguas y un intercambio de saliva que constituye un comportamiento único en la naturaleza y que resulta común en el 90% de las culturas conocidas. Las explicaciones habituales de la función que desempeñan los besos entre los humanos asignan, normalmente, un papel muy importante al microbiota presente en la cavidad oral, aunque los efectos exactos de esos besos nunca habían sido estudiados. Nosotros queríamos averiguar hasta qué punto las parejas comparten su microbiota oral. Y resulta que, cuanto más se bese una pareja, más similares serán sus comunidades bacterianas».

Los investigadores pidieron a las 21 parejas que se dieran también una serie de «besos experimentales controlados» para cuantificar con la mayor exactitud la transferencia de bacterias. Para ello, uno de los miembros de cada una de las parejas tomó una bebida probiótica que contenía diversas variedades específicas de bacterias, entre ellas, Lactobacillus y Bifidobacteria. Y los investigadores hallaron que, después de cada beso íntimo, la cantidad de total de esas bacterias que se transferían al receptor rondaba los 80 millones en un beso de diez segundos de duración.

El estudio también sugiere un importante papel para otros mecanismos capaces de afectar al microbiota oral y que son la consecuencia de un estilo de vida compartido, de los hábitos de alimentación y de higiene.

Un detalle curioso sobre el experimento: los investigadores pudieron comprobar, y aplicar a sus resultados para que las cifras no se falsearan, que hasta el 74% de los varones encuestados declaraban besar a sus parejas justo el doble de lo que decían ellas.

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[*Opino}– Va de gatos y perros

16-11-14

Carlos M. Padrón

Como nací y me crié en un medio agropecuario, conviví con gatos hasta que, a los 18 años, dejé El Paso, mi pueblo natal, y me mudé a un medio urbano.

Durante esos 18 años, tanto para mí como para todos en el pueblo, un gato era un animal utilitario que se tenía para cazar ratones, cosa que hacían mejor las gatas, pero presentaban el problema de que parían a cada rato y uno se enfrentaba a la necesidad de matar las crías o correr el riesgo de verse invadido por una legión de gatos que, al no disfrutar, por ser tantos, del roce directo con el ser humano, pasaban a actuar como lo que son: fieras.

Fue lo que le ocurrió a un vecino que se declaró enemigo de sacrificar las crías y en cosa de pocos meses comenzó a sufrir las constantes invasiones de decenas de gatos que vivían escondidos en un banco de tuneras (así llamábamos a la planta que da tunos, o higos picos; AQUÍ puede verse la imagen de una) cercano a la casa, y a diario se metían en ésta, y en las de los vecinos, a robar comida. Por si eso fuera poco, en las noches montaban unos escándalos que mantenían desvelado al vecindario.

Todos los intentos por conseguir domesticarlos fueron en vano, y no quedó otra opción que darles caza a tiros, pues los venenos, además de resultar peligrosos para otros animales, raramente funcionan con los gatos, que los detectan y no los comen.

Aunque en casa hubo un perro hasta cuando tuve unos 4 años, mi padre lo sacrificó porque un día mordió a un niño, y el padre de éste cino a presentarle al mío el correspondiente reclamo. Desde entonces, nunca más hubo perros en casa, y tal vez por eso viví con el desconsuelo de tener uno.

La pasión que por los perros mostró desde niña mi hija Alicia me llevó a traer a casa el primero, y desde entonces he convivido con ellos casi de forma ininterrumpida, y he aprendido lo que dice el artículo que copio abajo: el gato es una fiera disimulada; el perro es el mejor amigo del hombre.

También he aprendido que las más de las personas que no gustan de los perros no son muy fiables que se diga, como tampoco lo son los gatos.

Los amantes de ellos podrán decir misa, pero deberían leer bien el artículo que sigue.

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16/11/2014

Por qué no deberías confiar en tu gato

Los gatos son pasivo-agresivos, inabordables emocionalmente, y son conocidos por su independencia. Aún así, son una de las mascotas más populares.

Hay una relación evolutiva para esta tensa relación. Los gatos, al fin y al cabo, siguen siendo salvajes en muchos sentidos. «A diferencia de los perros, los gatos en realidad sólo están semidomesticados», cuenta a Wes Warren, profesor de genética de la Universidad de Washington y coautor del primer mapa completo de los felinos domésticos, según recoge «The Atlantic».

Comparando las diferencias de ADN entre los felinos domésticos y los salvajes, Warren y sus colegas encontraron que las mayores diferencias están en los patrones de pelaje y en la docilidad. Y, los que menos, en los que influyen en el comportamiento, como la respuesta al miedo o la búsqueda de recompensas.

El origen de esta divergencia comenzó hace 9.000 años, cuando los humanos comenzaron a cultivar la agricultura. Los gatos salvajes comenzaron a acercarse a los humanos, que, como veían que ahuyentaban a los roedores, empezaron a recompensarlos con comida. Según la hipótesis de los investigadores, esos primeros agricultores tenían interés de que los pequeños felinos estuvieran a su alrededor.

Acostumbrados a los humanos

«La docilidad viene como resultado de haberse acostumbrado a recibir de los humanos comida como premio», según los investigadores. La pregunta es por qué no se han hecho más amistosos en estos nueve mil años.

Los gatos están más cerca de los carnívoros: son capaces de detectar el movimiento de su presa, tiene visión nocturna, una dieta rica en grasas y proteínas. Esto significa que, a diferencia de los perros, sus genes no han evolucionado para hacerse más dependientes de la comida de los humanos.

Esto demuestra la escasa influencia de la domesticación en la genética de los gatos, en comparación con el caso de los perros, según los investigadores. De hecho, según una reciente investigación sobre el genoma canino, los perros ya eran el mejor amigo del hombre cuando éramos cazadores, hace entre 11.000 y 16.000 años. Su dieta omnívora se desarrolló en paralelo a la evolución de los humanos al estilo de vida agrario.

¿Por qué los gatos siguieron siendo salvajes? La teoría de los investigadores es que las comunidades de gatos continuaron conviviendo con otros gatos salvajes, a pesar de rondar a los humanos. La verdadera moda de los humanos de convivir con ello no tiene mucho más de dos siglos.

Vinieron por los ratones, se quedaron por los restos de comida, y rondaron cerca de los graneros. No sólo es que los gatos sean salvajes en mayor parte, sino que queda mucho para domesticarlos.

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[*Opino}– Aceptable decir EREs, pero no escribirlo. Anglofobia pura y dura

14-11-14

Carlos M. Padrón

Otra vez la anglofobia aunque se haga el ridículo.

En el artículo que copio abajo se dice que no es aceptable añadir una s al final de unas siglas cuando éstas se usan en plural —por ejemplo, EREs— porque con ello se recurriría a un uso anglosajón ajeno al sistema ortográfico del español. ¡Qué argumento tan brillante!

Sin embargo, sí se acepta que esa s se añada en el lenguaje oral.

Si escribir EREs es la exacta representación gráfica de la forma hablada, ¿qué importa que su origen sea inglés? Es un uso lógico y útil, y aceptar algo así, aunque venga del vulcano, enriquece el idioma…. a menos que venga del inglés, claro está, pues en ese caso aceptarlo sería humillante, degradante, de mal gusto, un gesto servil, antipatriota y, por tanto, condenable.

Además, el sistema ortográfico del español parece estar blindado, salvo cuando se relaja para aceptar casos como que el adverbio sólo, los pronombres demostrativos, etc. puedan escribirse sin tilde, y varios otros que buscan la salida con el mínimo esfuerzo educativo aunque sea a costa de la calidad de la educación.

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14/11/2014

Los ERE o los eres, pero no los ERES ni los EREs

En la lengua escrita, a la sigla ERE (‘expediente de regulación de empleo’) no se le añade una s para formar el plural, a no ser que se le dé la consideración de sustantivo, es decir, que se lexicalice: el ere, los eres.

Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran en ocasiones frases como las siguientes:

  • «Creada la plataforma de los afectados por EREs» o
  • «Empleo dice que los EREs de extinción han pasado del 21 % al 15,9 % en un año».

Aunque en la lengua oral las siglas pluralizan con toda normalidad, la Ortografía Académica no considera oportuno marcar su plural gráficamente, ya que, si se hace en mayúscula, ERES, puede parecer que la s forma parte de la sigla; y si se usa la minúscula, EREs, se recurre a un uso anglosajón ajeno al sistema ortográfico del español.

La misma obra también precisa que muchas siglas que, como ERE, son pronunciables como palabras, acaban por convertirse en vocablos plenos (como uci, mir, pyme, etc.) y, como tales, pueden llevar una s para marcar el plural: ere, plural eres.

De este modo, se recomienda escribir en plural las palabras que acompañan a ERE (los ERE, algunos ERE, etc.) si se mantiene como una sigla, escrita en mayúsculas, o añadir una s cuando la palabra se escriba en minúsculas, entendiendo así que se trata de una forma lexicalizada (eres).

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[*Opino}– La chikungunya y las armas biológicas no letales

12/11/2014

Carlos M. Padrón

Justo hoy, cuando en la prensa digital ha aparecido el artículo que copio abajo, creo haber superado la etapa crítica de la chikungunya, también llamada chikunguña.

Sus efectos me tienen aún asombrado porque, como no soy ni médico ni biólogo, no logro entender que algo que inocule un mosquito pueda ser tan selectivo como para atacar, con tan alta precisión y efectividad, a las articulaciones de las cuatro extremidades, incluidas las de los dedos de manos y pies, consiguiendo así inmovilizar casi totalmente a un ser humano.

A efectos prácticos, así es, porque los dolores en esas articulaciones son tales que —al menos en mi caso y en el de muchas otras víctimas de las que he sabido— no podía cepillarme los dientes, no podía levantarme si estaba en una posición en que las rodillas quedaran más altas que las caderas, no podía llevarme un cubierto a la boca, no podía caminar con seguridad —porque de pronto el dolor extremo en un pie dejaba flácida la pierna correspondiente y yo me venía al suelo, no siendo de gran ayuda que tuviera de qué agarrarme porque mis brazos carecían de fuerza para que el agarre resultara efectivo—, no podía incorporarme de la cama, no podía vestirme ni calzarme,….. En fin, que durante un par de días fui como un prisionero en mi propio cuerpo.

Ante algo así se me ocurre que, debidamente perfeccionado —como para que, por ejemplo, inmovilice por más tiempo— este virus podría ser —¿o ya está en vías de serlo?— el arma biológica ideal para paralizar, de forma masiva y sin causar la muerte, a sus víctimas, a menos que éstas no tomaran los cuidados pertinentes.

Los miembros de un ejército que en el campo de batalla padecieran los síntomas que describí, no podrían sostener un arma, disparar con puntería, lanzar una granada, atisbar por unos prismáticos, manejar un tanque, un radar o una computadora, pilotar un helicóptero, escapar de un peligro, etc. Sólo serían espectadores impotentes de lo que ante ellos ocurriera.

Quien diga que no es impresionante es porque no ha «disfrutado» de la chikungunya.

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12/11/2014

Gonzalo López Sánchez

Armas biológicas de destrucción masiva: silenciosas y letales

Los microorganismos que causan la peste, el ébola, el carbunco o la viruela, pueden ser usados como armas, y muchos países ya cuentan con medidas de defensa frente a ellos.

12 de marzo de 2009. Una investigadora alemana trabaja en el Instituto Bernard Nocht de Medicina Tropical, en Hamburgo. Manipula muestras con virus ébola activo para inyectárselas a animales de experimentación y, por ello, está protegida con una escafandra de nivel 4 de bioseguridad, que impide que ninguna parte de su cuerpo, ni tan siquiera el aire que respira, entre en contacto con el resto del laboratorio.

Pero entonces, una de las agujas con que trabaja atraviesa la goma de su guante y se clava en su piel. En un instante, puede haberse inyectado millones de partículas virales capaces de multiplicarse y atacar sus capilares, su sistema inmune y su hígado. Saltan todas las alarmas, y un equipo internacional decide inyectarle con urgencia una vacuna experimental.

La doctora sufre una ligera subida de fiebre horas después, pero finalmente se salva, quizás gracias a la vacuna, o quizás porque tuvo suerte y no se inyectó suficiente cantidad de virus. En 2004 un científico ruso no tuvo tanta suerte.

En la fecha en que esta investigadora tuvo aquel accidente, se cumplían alrededor de 30 años de investigación en el temible virus ébola, un microorganismo muy letal pero que apenas había causado 2.000 infecciones, gracias a su escasa capacidad de contagio. ¿Por qué se estaba investigando entonces, a costa de la inversión de millones y millones de dólares y en las condiciones más estrictas de seguridad?

El motivo fundamental es que se le consideraba como uno de los microorganismos más peligrosos para el ser humano, y que además podía ser usado como arma biológica en una acción de bioterrorismo.

¿Qué es el bioterrorismo?

«Consiste en el uso intencionado de un patógeno o producto biológico para producir daño a personas, animales, plantas u otros organismos, para influir sobre la conducta de los gobiernos o intimidar a la población civil», según el «Model State Emergency Health Powers Act», un informe elaborado por dos importantes universidades estadounidenses con el objetivo de ayudar en la elaboración de leyes y respuestas a epidemias y ataques de bioterrorismo en Estados Unidos.

¿Qué son las armas biológicas?

«Se trata de virus, bacterias u otros gérmenes que normalmente se encuentran en la Naturaleza pero que en ocasiones han sido modificados en laboratorio para aumentar su capacidad de dispersión, de resistir los tratamientos médicos o ser más dañinos», según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el CDC, un organismo a la vanguardia mundial en la lucha contra epidemias y en salud pública.

Los expertos consideran que las armas biológicas son fáciles de desarrollar, que son más letales y más baratas que las químicas y más difíciles de detectar que las nucleares. Además, se pueden dispersar a través del aire, del agua, de la comida o entre personas. Pueden resultar difíciles de detectar, y causar la enfermedad después de tiempos de incubación muy variables.

¿Cuáles son las más peligrosas?

El CDC clasifica las armas biológicas en tres categorías, de la A a la C. Las más peligrosas son de la categoría A, y todas ellas tienen alguna de estas características:

  • Ser fácilmente diseminables o transmisibles entre personas.
  • Tener elevadas dosis de mortalidad y un fuerte impacto en la salud pública.
  • Provocar pánico colectivo y afectar a la estabilidad social.
  • Requieren una respuesta y una preparación especiales por parte de las autoridades sanitarias.

Dentro de la categoría A, se encuentran los microorganismos que causan las siguientes enfermedades:

Fiebres hemorrágicas

Causadas por filovirus (ébola y marburgo) y arenavirus. Provocan fallos multiorgánicos y hemorragias al atacar al sistema circulatorio. Los filovirus resultan especialmente peligrosos debido a sus elevadas tasas de mortalidad y al hecho de que no se conozca con exactitud cuál es el animal que actúa como reservorio de estos microorganismos. Por su parte, los arenavirus están divididos en dos grupos, los del Viejo Mundo y los del Nuevo Mundo, y provocan enfermedades como la fiebre de Lassa o la fiebre de Argentina.

Carbunco (en inglés, «Anthrax»)

Se trata de una seria enfermedad que puede llevar a la muerte y que está causada por una bacteria llamada Bacillus anthracis, que puede estar presente en el suelo o en animales. La infección se produce cuando se ingieren esporas presentes en suelos, pasto o agua contaminada, o bien cuando estas llegan a la piel o al pelo y luego se ingieren, por lo que el contagio entre personas es complicado.

Sin embargo, es uno de los mejores candidatos a arma biológica porque sus esporas se encuentran fácilmente en la Naturaleza en muchos lugares, pueden resistir durante mucho tiempo en el medio ambiente, y pueden ser liberadas a través de comida, agua o sprays sin llamar la atención.

En 2001, 5 personas murieron en Estados Unidos a causa de un ataque con esta bacteria a través de cartas.

Peste neumónica

Aparece cuando la bacteria Yersinia pestis es inhalada y llega a los pulmones. Los síntomas (fiebre, debilidad, dolor de cabeza, neumonía, producción de esputos sanguinolentos y fallo pulmonar) aparecen entre uno y seis días después del contagio, y pueden llevar a la muerte si no se suministran antibióticos en un plazo de un día después de la aparición de los síntomas.

Se trata de una peligrosa arma porque la bacteria está presente en la Naturaleza y se puede producir en el laboratorio, y las personas pueden portarla durante varios días sin experimentar síntomas, con lo que la dispersión de la enfermedad puede aumentar considerablemente.

Cuando esta bacteria es transmitida a través de la picadura de pulgas, se produce la llamada peste bubónica (que asoló Europa en el siglo XIV durante el episodio de la peste negra). Produce bubones (hinchazón de ganglios linfáticos), gangrena (manchas negras en la piel por muerte de tejidos) y septicemia (infección generalizada).

Esta última no es contagiosa entre humanos si no es a través de las pulgas, pero puede infectar a los pulmones y convertirse en la variedad neumónica, que sí es contagiosa.

Botulismo

Es una enfermedad que paraliza los músculos y que puede llevar a la muerte por fallo respiratorio. Es producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum, que puede transmitirse a través de la comida, el agua o el aire.

Viruela

Es una enfermedad grave y muy contagiosa que puede llevar a la muerte de los pacientes. Ha acompañado al ser humano durante miles de años, pero el último enfermo de viruela se diagnosticó en 1977 y se considera que está erradicada desde 1980 gracias a una extensa campaña de vacunación. Sin embargo, existen reservas con este virus en dos instalaciones de alta seguridad para futuras investigaciones, puesto que se cree que podría haber muestras de este microorganismo en manos de terroristas.

Hay una variante de la enfermedad más grave, que alcanza una letalidad del 30%, y otra menor, que apenas llega al 1%. Provoca fiebre, dolor, vómitos, sarpullidos, la aparición de pústulas y a veces ceguera.

Tularemia

Es una enfermedad muy contagiosa causada por una bacteria llamada Francisella tularensis. Se encuentra en la Naturaleza y podría ser usada como arma biológica al aplicarla en forma de aerosol. Se transmite por vía aérea y provoca una grave neumonía y una infección sistémica.

¿Se han usado alguna vez?

Las armas biológicas comenzaron a investigarse durante la Gran Guerra y sufrieron un desarrollo importante durante la Segunda Guerra Mundial (se estima que 10.000 prisioneros murieron en campos de concentración japoneses a causa de las pruebas que realizaron con ellos).

Entre 1950 y 1970, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética produjeron importantes arsenales de armas biológicas, el primero produjo municiones con al menos siete tipo de agentes biológicos, pero a partir de entonces ambas naciones ratificaron acuerdos para evitar su proliferación y destruir sus reservas.

Con todo, hasta 1999 se registraron 100 incidentes relacionados con armas biológicas, con un total de 990 muertes. Desde entonces, se han producido desde intentos de contaminar los alimentos de un buffé de ensaladas (en el que se infectaron 750 personas) a un ataque con la bacteria causante del carbunco en Estados Unidos («Anthrax» en inglés), que en 2001 infectó a 22 personas y mató a 5 a través de las cartas enviadas por el servicio postal.

En Japón, el ya extinto grupo terrorista «Aum Shinrikyo», que perpetró un ataque con gas sarín en las ciudades de Tokio y Matsumoto (Japón), también intentó realizar varios ataques con las bacterias del carbunco y del botulismo, e incluso viajó a Zaire para conseguir muestras de virus ébola.

¿Hay que temer un ataque bioterrorista?

«No es necesario vivir con un constante temor por un ataque bioterrorista. Basta con permanecer vigilante y preparado», explica Joanne Cono, portavoz del CDC, en un vídeo institucional. El grado de preparación varía entre los países, pero pasa por acumular antibióticos, antivirales y vacunas, si los hay, preparar planes de respuesta o incluso mensajes para ser enviados a través de radio y otros medios de comunicación en caso de emergencia.

Aunque muchos de los agentes biológicos que pueden ser usados como armas son fáciles de conseguir, lo más difícil es producirlos en elevadas cantidades y después liberarlos de forma efectiva en el suministro de agua o en forma de aerosol.

Mientras que harían falta varias toneladas de toxinas para hacer un ataque a través del viento, bastaría con un kilogramo de Bacillus anthracis para cubrir una zona de 100 kilómetros cuadrados y provocar una letalidad del 50%, según el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de los Estados Unidos.

Los microbios más letales

Los virus y las bacterias son esenciales para la vida en la Tierra, tal y como la conocemos, (son los seres vivos más numerosos, responsables de la aparición de organismos superiores y los que oxigenaron la atmósfera, entre otras cosas). Muy lejos de las humildes cifras cosechadas por las armas biológicas, los microbios son asesinos temibles para el ser humano en su entorno natural.

Por ejemplo, la viruela, los resfriados, la peste y la gripe mataron al 95% de la población nativa americana, desde la colonización española, la peste negra mató a alrededor de un cuarto de la población europea en el siglo XIV, y la pandemia de la gripe española mató a un número de personas comprendido entre los 20 y los 50 millones después de la Primera Guerra Mundial.

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[*Opino}– El ‘double ckeck’ azul de WhatsApp, ¿interfiere con la privacidad o con la hipocresía y el engaño?

12-11-14

Carlos M. Padrón

Desde que fue creado, el concepto de correo implica correspondencia, y al llegar el correo electrónico —o sea, el e-mail— ese concepto no se desvirtuó, por lo cual sigo creyendo que es por lo menos un deber de simple cortesía el responder a quien me escriba, o sea, el corresponder.

De ahí que cuando pasa el tiempo y no recibo respuestas de algún destinatario a quien le envío mensajes con frecuencia, voy a la lista de distribución y elimino de ella la dirección de ese destinatario porque, al esconderse tras un constante silencio, me hace creer que mis envíos le molestan.

Ahora resulta que tal vez muchos de los furibundos adeptos de las redes sociales, muchos de ésos que pueden incluir a uno en un grupo de WhatsApp y someterlo así a ser acribillado por una interminable sucesión de mensajitos que uno no ha pedido, se quejan de que el tal double check azul es una intromisión en su privacidad. ¡Por favor! Les molesta porque no les permite engañar, no les permite ser comodones y tener que contestar con un simple «Más tarde te respondo».

Como el remitente de un mensaje de WhatsApp sí puede saber si el mensaje llegó al equipo al que estaba destinado, esta queja pone de manifiesto que lo que los quejicas quieren es tener la libertad de alegar que no contestaron porque no tuvieron tiempo de leer o, en realidad, porque no les dio la gana de hacerlo. O sea, que no quieren asumir la responsabilidad de la correspondencia. Gustan de contar con un medio de comunicación rapidísimo, pero no quieren sentirse obligados a responder rápidamente a lo que por tal medio les llegue.

Es una actitud que me recuerda el abuso y la insolencia de los conductores que usan la vía para pasear, sin mostrar consideración alguna por quienes tienen prisa. El automóvil es un medio de transporte rápido y, por tanto, requiere que se lo use con rapidez; de ser posible, con la máxima que permita la Ley.

En el caso que nos ocupa, la respuesta a un mensaje debe ser dada con la máxima rapidez que permita la ley de la consideración hacia los demás, de la simple cortesía y educación, de la CORRESPONDENCIA.

WhatsApp es la única app de mensajería instantánea que uso, y celebro la llegada del double check, que ya apareció en mi celular y que dejaré activo.

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12.11.2014

Marta Juste

Cómo desactivar el doble chec azul de Whatsapp

El revuelo que ha levantado la aplicación de mensajería Whatsapp con la incorporación del doble chec azul que permite saber si han leído o no los mensajes, ya ha tenido las primeras repercusiones. WhatsApp reculará y permitirá elegir el activar o no esta función.

Los dos tics azules se han convertido en unos días en una queja prácticamente generalizada entre todos los usuarios de WhatsApp. El hecho de saber si la persona con la que se habla ha leído o no el mensaje enviado, y poder controlar de esta forma si no ha contestado porque no ha querido, puede suponer una importante intromisión en la privacidad del usuario, por lo que las críticas no han cesado.

Aunque no ha sido anunciado de forma oficial, Whatsapp lo ha comunicado mediante Whatsapp Translation, una aplicación que utiliza la aplicación y en la que ha estado preguntando los últimos días qué hacer con el doble chec azul.

Finalmente, la nueva actualización de la app incorporará la opción de desactivar estos dos tics que tantos problemas prometen dar. El procedimiento será similar al de la hora de la última conexión, que actualmente todos los dispositivos pueden mostrar o eliminar.

Al igual que con esta función, la persona que desactive el doble chec azul no permitirá que los usuarios con los que hable sepan si han leído o no sus mensajes, pero ella tampoco podrá hacer uso de esta función.

¿Qué hacer mientras no se actualiza la app? El mundo de las aplicaciones es muy amplio, pero todo aquél que se niegue a utilizar otras apps de mensajería instantánea que no sean WhatsApp, ya tiene la posibilidad de evitar los dos tics azules sin necesidad de esperar a la actualización.

Para ello es necesario descargarse la app Shh, ocultar doble chec azul. Esta aplicación permite leer los mensajes sin que aparezcan como leídos porque saca las conversaciones de la conocida aplicación de mensajería. De esta forma, al recibir un mensaje llegarán dos notificaciones, una de WhatsApp y otra de Shh. Si se utiliza Shh no aparecerá el doble chec azul porque no se entra a WhatsApp, es decir, se pueden ver las notificaciones de conversaciones individuales o de grupo, y poder ignorar las que se quieran sin que se vean los dos tics azules. Eso sí, si se quiere contestar, es necesario entrar a Whatsapp.

Esta app se une a los métodos que hace unos días ya circulaban por internet para evitar el doble chec azul. Una opción es activar el modo avión justo antes de entrar a Whatsapp. De esta forma, el usuario podrá ver los últimos mensajes recibidos pero, al estar desconectado, no mandará la señal de leído.

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[*Opino}– ¿Qué hay de malo en adoptar la grafía ‘postit’?

06-11-14

Carlos M. Padrón

Otra decisión que me cuesta entender.

Según el artículo que copio abajo, el término inglés post-it pasa a tomar en español la grafía posit. ¿En qué les molesta la <t> de post? ¿Qué hay de malo en adoptar postit, que tendría igual grafía que la forma inglesa y no crearía confusión entre quienes ya usan esa forma?

Ya sé: el motivo es precisamente ése, lo de igual grafía, pues iría contra el ‘mandamiento’ de que hay que cambiar todo lo que venga de afuera, especialmente si es de origen sajón. Triste, pero cierto.

Por otra parte, me temo que la gran mayoría de quienes opten por usar posit, al momento de pronunciar el plural de esa palabreja dirán «posis», pues la <ts> no les resultará de fácil pronunciación.

Artículos relacionados:

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06/11/2014

Pósit, adaptación adecuada al español

La adaptación pósit, a partir de la marca registrada Post-it®, es válida para referirse a cualquier ‘hoja pequeña de papel, empleada generalmente para escribir notas, con una franja autoadhesiva en el reverso, que permite pegarla y despegarla con facilidad’, tal como indica la vigesimotercera edición del Diccionario Académico.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

«Se han colocado en el local más de tres post-it para que los ciudadanos escriban en ellos»,

«Un post-it para recordar que hoy es el Día del Alzhéimer» o

«Postits con números para evitar que la gente se cuele».

Formado a partir de Post-it®, el término pósit se ha convertido en un sustantivo común con el que se hace referencia no sólo a las pequeñas láminas autoadhesivas de esta marca concreta, sino a cualquiera de características similares. Se trata de un proceso semejante al experimentado —entre otras— por palabras como wasap, licra o rímel.

El plural de este sustantivo es pósits, terminado en ese y con tilde en la <o> por tratarse de una palabra llana acabada en grupo consonántico.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

«Se han colocado en el local más de tres pósits para que los ciudadanos escriban en ellos»,

«Un pósit para recordar que hoy es el Día del Alzhéimer» y

«Pósits con números para evitar que la gente se cuele».

Cuando se haga referencia específica a esta marca, no obstante, lo adecuado es respetar su grafía original:

«La empresa 3M, fabricante de las notas Post-it®, lanzó una aplicación para digitalizar las anotaciones».

Fuente