[*Opino}– Los hábitos de los pasajeros en un avión

01-02-2016

Carlos M. Padrón

En algún post de este blog dije que pasé casi quince años de mi vida viajando en avión, y en vuelos internacionales, dos y a veces tres veces al mes.

Por suerte, fue en los tiempos en que viajar no era, como sí lo es ahora y a causa de los benditos controles de seguridad implantados después del atentado del 11-09-2001, una especie de tortura china.

De mi experiencia en estos vuelos puedo decir que, refutando o ampliando lo de los 10 puntos del artículo que copio abajo, que:

Si un pasajero reclina el asiento es porque el asiento es reclinable. Y si eso molesta al pasajero que está detrás es culpa de la línea aérea que, con tal de llevar más pasajeros en cada vuelo, ha reducido el espacio entre asientos.

Lo de mala educación lo he visto más bien al revés: de la tripulación para con los pasajeros. Recuerdo que, volando en Iberia en los años 60, una anciana sentada junto a mí y que, por lo visto, nunca antes había viajado en avión, se mostró confusa cuando pusieron ante ella la bandeja con la comida. La pobre señora no tocó nada, sino que esperó a que pasara a su lado la aeromoza que le había servido, y, tocándole el brazo, le preguntó:

—¿Y dónde está la sal?

La increíble respuesta de la aeromoza —una vieja fea y antipática, como, a diferencia de otras aerolíneas, eran la mayoría de las aeromozas que en esa época tenía la entonces arrogante Iberia—, tomó de la bandeja la bolsita de papel donde estaba la sal, y sacudiéndola ante la nariz de la anciana, le dijo:

—En esta bolsita, ¡idiota!—, y, sin más, botó la bolsita en la bandeja.

Si el equipaje de mano es más o mayor del permitido, la culpa es de la aerolínea, no del viajero abusador.

Y si lo de hablar alto es ahora un problema, no imagino cómo será si algún día las aerolíneas ofrecen servicio celular gratuito.

Y lo que más echo en falta en la lista es lo que parece haber sido mi sino en muchos de los vuelos: detrás de mí hay, sentado en el regazo de una persona mayor, un niño que no para de patear el respaldo de mi asiento sin que el adulto a su cargo haga nada por evitarlo. Y, lo que es increíble, que se moleste si uno le dice que evite que el niño haga eso.

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01/02/2016

P. Santamaría

Los 10 peores hábitos de los pasajeros en un avión

Por muchas veces que se viaje en avión los nervios son inevitables.

Desde que se entra en el aeropuerto son muchos los trámites que hay que hacer hasta subir finalmente al avión. Facturar, pasar el control de seguridad o encontrar la puerta de embarque son, sin embargo, preocupaciones menores comparadas con aquéllas que pueden surgir en pleno vuelo. No son pocos los pasajeros que deben aguantar las manías, gritos o conductas algo maleducadas de sus compañeros de viaje. 

London City Airport ha elaborado una encuesta para ver cuáles son los 10 peores hábitos de los pasajeros.

Los resultados de la encuesta ponen de manifiesto la importancia que se atribuye al espacio, ya que el 63% de los encuestados consideran que el peor hábito es reclinar el asiento, seguido de aquéllos que ocupan en exceso el reposa brazos. Por ejemplo, y en esta misma línea, invadir con los pies el espacio entre ambos asientos se posiciona en octavo lugar.

Los compañeros de viaje que son maleducados con la tripulación ocupan el tercer lugar en este ranking, y las guerras que se generan por el equipaje de mano se encuentran entre los cinco primeros, como era de esperar.

Ranking completo

  1. Reclinar el asiento de forma que ocupa prácticamente todo tu espacio.
  2. Plantar los codos en el reposa brazos sin dejarte apenas espacio.
  3. Ser maleducado con la tripulación. Un «gracias» nunca está de más.
  4. Llevar equipaje de mano claramente superior a lo permitido generando que otra persona tenga que poner el suyo en la bodega
  5. Hablar tan alto con los acompañantes que te entre dolor de cabeza.
  6. Olvidar los modales al bajar del avión sin importarle lo que haya a su alrededor, siempre y cuando pueda ser el primero en la cola del pasaporte.
  7. Estar levantándose constantemente para coger cosas del compartimento superior.
  8. Poner los pies en el espacio entre los sitios invadiendo tu espacio.
  9. Hablar alto sin preocuparse si está molestando.
  10. Acaparar la ventana sin dejarte espacio para poder mirar.

Así se hizo la encuesta

Los datos provienen de una encuesta online a 234 pasajeros realizada por London City Airport en noviembre de 2015. Los encuestados podría seleccionar múltiples respuestas.

Fuente

[*Opino}– ‘Proteger la internet de las cosas’ y el irrespeto a las normas de escritura

26-01-2016

Carlos M. Padrón

La falta de consistencia es también un irrespeto al lector, como lo es el obligarlo a adivinar qué es lo que realmente quiso decir quien escribió algo.

En el artículo que copio abajo hay falta de consistencia en el uso de siglas, pues si bien el autor (o tal vez el traductor) usa para Inteligencia Empresarial las siglas BI usadas en inglés para Business Intelligence, luego, al hablar del Internet de las Cosas usa las siglas IC, siendo que en inglés se usan las siglas IoT (Internet of the things), y al hablar de Tecnología de Información usa las siglas IT, siendo que en inglés se usan las siglas TI (Technology of information).

¿En qué quedamos? ¿Se respeta la versión de origen o no?

Por otra parte, no cumple con la norma de que los nombres propios deben escribirse con mayúscula inicial, y así escribe ‘internet de las cosas’ en vez de Internet de las Cosas, ‘inteligencia empresarial’ en vez de Inteligencia Empresarial, etc.

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25 enero 2016

Ahmed Banafa

Proteger la Internet de las Cosas (IC)

La Internet de las Cosas (IC) como concepto es fascinante y apasionante, pero la clave para convertirla en un verdadero valor empresarial es la comunicación efectiva entre todos los elementos de la arquitectura, para poder desplegar las aplicaciones de forma más rápida, procesar y analizar datos a velocidad de la luz y tomar decisiones tan rápido como sea posible.

La arquitectura de la IC se puede representar por medio de cuatro sistemas:

1. Cosas. Se definen como nódulos identificables de forma única, sensores primarios que se comunican sin interacción humana mediante la conectividad IP.

2. Puertas de enlace. Actúan como intermediarios entre las cosas y la nube para ofrecer la conectividad, seguridad y manejabilidad necesarias de internet .

3. Infraestructura de red. Está formada por enrutadores, agregadores, puertas de enlace, repetidores y otros dispositivos que controlan el flujo de datos.

4. Infraestructura en la nube. La infraestructura en la nube contiene grandes grupos de servidores virtualizados y almacenamiento que están conectados en red.

Las tendencias de nueva generación —esto es, redes sociales, macrodatos, computación en la nube y movilidad— han posibilitado muchas cosas que no se podían hacer hace tan sólo unos años, a lo que cabe añadir la convergencia de tendencias y acontecimientos globales que están impulsando los avances tecnológicos actuales y posibilitando la innovación, entre otros:

  • Iniciativas de eficiencia y reducción de costes en el mercado vertical fundamental.
  • Incentivos públicos que fomentan la inversión en estas tecnologías.
  • Menores costes de fabricación para dispositivos inteligentes
  • Menores costes de conectividad
  • Comunicaciones por cable más eficientes y comunicaciones inalámbricas.
  • Redes móviles ampliadas y asequibles.

La Internet de las Cosas (IC) es una gran ganadora en este ecosistema integral. La IC está creando nuevas oportunidades y ofreciendo una ventaja competitiva para empresas en mercados nuevos y actuales. Lo toca todo, no sólo los datos, sino cómo, cuándo, dónde y por qué se recopilan. 

Las tecnologías que han creado la Internet de las Cosas no están cambiando sólo internet, sino las cosas conectadas a ella, como los dispositivos y puertas de enlace en el extremo de la red, que ahora pueden solicitar un servicio o iniciar una acción sin intervención humana en muchos niveles.

La generación y análisis de datos es tan esencial para la IC que se debe tener en cuenta la protección de los datos a lo largo de su ciclo de vida. Gestionar información a este nivel resulta complejo, debido a que los datos fluyen a través de muchos límites administrativos con distintas políticas e intenciones. Por regla general, los datos se procesan o almacenan en dispositivos periféricos que tienen capacidades muy limitadas y son vulnerables a ataques sofisticados.

Dados los distintos componentes tecnológicos y físicos que verdaderamente integran el ecosistema de la IC, resulta oportuno considerar a la IC como un sistema de sistemas. La arquitectura de estos sistemas que ofrece valor empresarial a las organizaciones será, con frecuencia, una tarea compleja, puesto que los arquitectos empresariales trabajan para diseñar soluciones integradas que incluyen dispositivos periféricos, aplicaciones, transportes, protocolos y capacidades analíticas que forma un sistema de la IC en pleno funcionamiento.

Esta complejidad implica retos para mantener la IC protegida y asegurar que una instancia concreta de ésta no se pueda utilizar como un punto de partida para atacar otros sistemas de tecnología de la información empresariales.

International Data Corporation (IDC) estima que el 90 % de las organizaciones que aplican la IC sufrirán una vulneración de los sistemas de TI de administrador en el año 2017.

Retos para proteger las aplicaciones de la IC

Con independencia del papel que tenga un negocio dentro del ecosistema de la IC, el fabricante de dispositivos, proveedor de soluciones, proveedor de la nube, integrador de sistemas o proveedor de servicios, debe saber cómo obtener el máximo beneficio de esta nueva tecnología que ofrece oportunidades tan diversas y en constante cambio.

Gestionar el enorme volumen de los datos existentes y proyectados es abrumador. Gestionar las inevitables complejidades de conectarse a una lista de dispositivos que parece ilimitada, es complicado. Y el objetivo de convertir el aluvión de datos en acciones valiosas parece imposible debido a innumerables retos. 

Las tecnologías de seguridad existentes desempeñarán un papel para reducir los riesgos de la IC, pero no son suficientes. El objetivo es llevar los datos al lugar adecuado con seguridad, en el momento oportuno y con el formato pertinente, lo cual es más fácil de decir que de hacer, y por muchas razones. Cloud Security Alliance (CSA) enumeró en un informe reciente algunos de estos desafíos.

  • Muchos sistemas de la IC están mal diseñados y aplicados, pues usan protocolos y tecnologías distintos que crean configuraciones complejas.
  • Falta de tecnologías de la IC y procesos empresariales maduros.
  • Orientación limitada para el mantenimiento y gestión del ciclo de vida de los dispositivos de la IC.
  • La IC genera preocupaciones sobre seguridad física.
  • Las preocupaciones sobre la protección de datos en la IC son complejas y no siempre evidentes a simple vista.
  • Buenas prácticas limitadas para los desarrolladores de la IC.
  • Falta de normas de autenticación y autorización de los dispositivos de la IC.
  • Falta de mejores prácticas para las actividades de respuesta a las incidencias basadas en la IC.
  • Las normas de auditoría e inicio de sesión no están definidas para los componentes de la IC.
  • Interfaces limitadas para los dispositivos de la IC a fin de interactuar con dispositivos y aplicaciones de seguridad.
  • Todavía no se ha prestado suficiente atención a identificar métodos para lograr una sensibilización situacional de la posición de seguridad de los activos de la IC de una organización.
  • Las normas de seguridad para configuraciones de plataformas de la IC virtualizadas que respaldan un arrendamiento múltiple son inmaduras.
  • Las exigencias y requisitos de los clientes cambian de manera constante.
  • Nuevos usos para los dispositivos, así como nuevos dispositivos, surgen y crecen a velocidad de vértigo.
  • Inventar y reintegrar características y capacidades imprescindibles es caro y consume tiempo y recursos.
  • Los usos de la tecnología de la Internet de las Cosas se están ampliando y cambiando, con frecuencia en terrenos inexplorados.
  • Desarrollar el software integrado que ofrece el valor de la Internet de las Cosas puede ser difícil y caro.

Algunos ejemplos reales de amenazas y vectores de ataque que actores malintencionados podrían aprovechar son los siguientes:

  • Se puede acceder, manipular y ocasionar lesiones, o algo peor, a sistemas de control, vehículos e incluso al cuerpo humano.
  • Los proveedores de servicios sanitarios no pueden diagnosticar ni tratar correctamente a los pacientes.
  • Los intrusos pueden acceder físicamente a hogares o negocios comerciales.
  • Pérdida del control de los vehículos.
  • La información esencial de seguridad, como advertencias de una línea de gas rota, puede pasar desapercibida.
  • Daños vitales a infraestructuras.
  • Personas malintencionadas pueden robar identidades y dinero.
  • Filtración no prevista de información personal o sensible.
  • Seguimiento no autorizado de la ubicación, comportamiento y actividades de las personas.
  • Manipulación de operaciones financieras.
  • Vandalismo, robo o destrucción de activos de la IC.
  • Posibilidad de acceder sin autorización a dispositivos de la IC.
  • Posibilidad de hacerse pasar por dispositivos de la IC.

Abordar los retos y amenazas

Gartner predijo este año en la cumbre de gestión de seguridad y riesgos de Mumbai, India, que en más del 20 % de los negocios que hayan aplicado soluciones de seguridad para proteger sus dispositivos y servicios de la IC en el 2017, estos ampliarán el área de superficie para ataques cibernéticos en los mismos, convirtiendo objetos físicos que solían estar fuera de línea, en activos en línea que se comunican con las redes empresariales. Las empresas tendrán que responder ampliando el alcance de su estrategia de seguridad para incluir estos nuevos dispositivos en línea.

Las empresas tendrán que adaptar la seguridad a cada aplicación de la IC atendiendo a las capacidades únicas de los dispositivos en cuestión y los riesgos asociados con las redes conectadas a ellos. La inteligencia empresarial (BI) espera gastar cinco veces más durante los próximos cuatro años para proteger dispositivos y sistemas de la IC.

La plataforma óptima

Desarrollar soluciones para la Internet de las Cosas exige colaboración, coordinación y conectividad sin precedentes para cada pieza del sistema y en todo el sistema en su conjunto. Todos los dispositivos deben trabajar conjuntamente y estar integrados con todos los demás dispositivos, y todos los dispositivos deben comunicarse e interactuar de forma eficiente con sistemas e infraestructuras conectados. Es posible, pero puede ser caro, difícil y costar mucho tiempo.

La plataforma óptima para la IC puede:

  • Adquirir y gestionar datos para crear una plataforma segura, escalable y basada en normas.
  • Integrar y proteger datos para reducir costes y complejidad al tiempo que se protege la inversión.
  • Analizar datos y actuar extrayendo valor empresarial de los datos para actuar sobre ellos posteriormente.

Y, por último, es necesario integrar la protección en la base de los sistemas de TI con rigurosas comprobaciones de validez, autenticación, verificación de datos, y todos los datos tienen que estar codificados. 

Respecto a las aplicaciones, las organizaciones que desarrollan software tienen que mejorar en la escritura de código para que sea estable, resistente y fiable, con normas de desarrollo de códigos, formación, análisis de amenazas y pruebas mejorados. 

Dado que los sistemas interactúan unos con otros, es esencial contar con normas de interoperabilidad consensuadas, que sean seguras y válidas. Sin una estructura de abajo a arriba sólida crearemos más amenazas en cada dispositivo que se añada a la IC. Lo que necesitamos es una IC protegida y segura, con protección de los datos, es difícil pero no imposible.

Fuente

[*Opino}– Lo que erróneamente se cree que es felicidad

20-01-2016

Carlos M. Padrón

La base del artículo que copio abajo, por fin me ha hecho entender también la base de algo que por años me causó muchos desacuerdos, pues, en contra de la opinión de otras personas, alguna muy cercana a mí, siempre sostuve que en ningún lugar está escrito que yo tenga que ser feliz.

Ahora sé que esas personas entendían por felicidad lo que es hedonismo, mientras que yo entendía, y entiendo, lo que llamans eudaimónica, algo que he sabido por medio de este artículo que, a partir de tal distinción, habla sólo de bienestar —emocional, no material— y de la transitoriedad que le es intrínseca, con lo cual he estado siempre de acuerdo. No así con el tal “estado de bienestar” que tanto se defiende últimamente.

Por cierto, la palabra eudaimónica no aparece en el DRAE, pero el artículo explica muy bien su significado.

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19 ENE 2016

Facundo Manes

¿De qué hablamos cuando hablamos de felicidad?

¿De qué hablan esos finales de los cuentos infantiles cuando dicen que héroes y heroínas vivieron felices por siempre? ¿Cómo es que habrán vivido esos personajes? Y, sobre todo, ¿cómo lograron el bienestar en sus vidas de cuento?

Los seres humanos somos los únicos animales capaces de aumentar nuestro sufrimiento, por ejemplo, a través de los pensamientos distorsivos. Pero también tenemos la habilidad de poder potenciar nuestro bienestar. Sabemos que sentirse bien tiene un impacto positivo sobre las personas porque actúa como protector en el organismo. Que las personas, cuando se sienten bien, se enferman menos, viven más y tienen una mejor calidad de vida.

La Ciencia se encarga de estudiar los procesos que involucran la felicidad para así poder establecer definiciones justas y precisas. Hoy en día la investigación se enfoca en describir estados que se relacionan con ella, como el placer y también el llamado “bienestar”. Veamos de qué se trata.

Distintas corrientes filosóficas identificaron dos maneras de acceder al bienestar: una es la vía hedónica, que consiste en disfrutar de todo aquello que implica un placer inmediato (una comida, un paisaje, una reunión entre amigos, etc.); y la otra es la vía eudaimónica. Esta última reside en la satisfacción a largo plazo que se genera como consecuencia de los logros obtenidos, de conseguir los frutos que surgen del esfuerzo, el trabajo y la planificación. Ascender laboralmente, graduarse o superar un mal hábito son algunos ejemplos.

Actualmente, más allá de que la Ciencia mantiene esta división, la denominada psicología positiva la especifica a través de tres vías: la de la vida placentera; la de la vida con compromiso; y la de la vida con significado.

Para estudiar al ser humano en toda su complejidad se necesita una disciplina que no sólo resuelva sus problemas sino que también ayude a construir cualidades positivas que permitan potenciar las fortalezas de las personas.

Si nos proponemos mejorar nuestras vidas, es necesario rechazar algunas ideas falsas que resultan contraproducentes para alcanzar el bienestar. Una de ellas consiste en pensar que se lo encuentra un día de manera repentina. Por el contrario, éste se construye y, generalmente, esta construcción requiere de un gran esfuerzo.

Otra idea afianzada comúnmente es que el bienestar es algo que se tiene o no se tiene, sin medias tintas; mientras que, en realidad, podemos considerar que hay un continuum entre el malestar y el bienestar en el que nos hallamos a lo largo del día y, más aún, de la vida.

Por último, las personas erróneamente tratamos de modificar las circunstancias de la vida (dinero, pareja, etc.) creyendo que eso traerá consigo un definitivo bienestar. Debemos saber que, producto de la adaptación hedónica (nuestra capacidad para asimilar grandes transformaciones en la vida), esos cambios “externos” no producirán bienestar duradero.

Cómo aumentar el bienestar

Existen numerosas actividades que podemos realizar para aumentar el bienestar y la salud emocional. Esto significa que pueden ser entrenadas, es decir, pueden desarrollarse, y eso depende en gran medida de la voluntad. Gracias a la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de crear nuevas conexiones neuronales, e incluso de generar nuevas neuronas ligadas a la experiencia, estas actividades también pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro.

El ejercicio físico es muy beneficioso para la salud, ya que reduce la ansiedad, el estrés y el riesgo de contraer enfermedades; también tiene un rol importante en las funciones cognitivas como la consolidación de recuerdos y la memoria de largo plazo. La ejercitación física, a su vez, mejora el flujo cerebral en estados de reposo, incluso a partir de períodos cortos de entrenamiento. Asimismo produce bienestar en el corto y mediano plazo, ya que el ejercicio genera endorfinas, las hormonas que generan sensación de placer y bienestar, además de tener un efecto analgésico en el organismo.

Numerosas investigaciones han comprobado que meditar de manera regular modifica positivamente la estructura y el funcionamiento cerebral. Estos resultados también sugerirían que la meditación cumple un rol en la plasticidad sináptica, es decir, en la capacidad de las neuronas de generar mayor número de “conversaciones” entre ellas. También la meditación se correlaciona con mayores niveles de bienestar y menor número de enfermedades.

Tener y potenciar las emociones positivas es un recurso que también favorece el bienestar. En los últimos años empezamos a conocer el rol fundamental de las emociones positivas en nuestra vida. Una teoría muy aceptada demostró que no sólo nos hacen sentir bien sino que buscan ampliar nuestro repertorio de recursos positivos y promueven la construcción de nuevas estrategias para mejorar la calidad de vida.

Es así que, cuando llevamos adelante un accionar que produce un resultado positivo, la emoción asociada nos impulsa a querer repetirla en el futuro. Podemos decir que la Ciencia está comprobando que la expresión “ver la vida color de rosa” no estaría tan apartada de la realidad. Un estudio probó que, cuando uno sonríe, el cerebro procesa la información proveniente de rostros con una expresión emocional neutra de la misma manera que cuando procesa rostros alegres.

Mantener relaciones sociales amistosas, afectivas y amorosas también son consideradas fundamentales por la Ciencia para conseguir el bienestar. Se sabe que la presencia de seres queridos altera positivamente la respuesta del cerebro a situaciones amenazantes. Se demostró que las personas que atravesaban una situación estresante y recibían apoyo verbal de sus afectos tenían menores cantidades de cortisol en el organismo, una hormona relacionada en el proceso que se activa ante el estrés, que aquéllas que atravesaban por la misma situación pero recibían apoyo verbal de un extraño o no recibían apoyo alguno.

Algunas de las claves para lograr construir una vida plena se vinculan con utilizar nuestras propias fortalezas para lograr estar satisfechos. Las fortalezas de carácter son rasgos positivos que todas las personas tenemos en mayor o menor medida. La bondad, la gratitud, el amor, la integridad, la curiosidad, la valentía y la generosidad son algunas de ellas.

Ser generoso, por ejemplo, produce una sensación de bienestar ya que activa un circuito neuronal asociado al placer y la recompensa, además de activar diferentes “químicos” asociados a la felicidad como la dopamina y la oxitocina. Las personas generosas reportan tener más amistades, dormir mejor y superar de mejor manera los obstáculos que las personas mezquinas.

Pero vale la pena decir que lo esencial de esto es que, más allá del favor particular, redundan en un bienestar general porque promueven beneficios para toda la sociedad. Así, maximizar nuestras potencialidades solidarias nos ayuda a todos estar bien.

Como un círculo virtuoso, podemos reiterar que sentirse bien contribuye a nuestro bienestar. Aunque parezca una verdad de Perogrullo, más bien abunda en la idea de que la manera en que pensamos es la manera en que sentimos. Una posibilidad de escribir nuestro propio cuento con final feliz.

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Facundo Manes es neurólogo y neurocientífico (PhD in Sciences, Cambridge University). Es presidente de la World Federation of Neurology Research Group on Aphasia, Dementia and Cognitive Disorders y Profesor de Neurología y Neurociencias Cognitivas en la Universidad Favaloro (Argentina), University of California, San Francisco, University of South Carolina (USA), Macquarie University (Australia).

[*Opino}– Dinamarca atenta contra la creatividad y la excelencia

12-01-2016

Carlos M. Padrón

Lo que cuenta el artículo que copio abajo ha hecho que mi valoración de Dinamarca, país que he visitado varias veces, haya caído varios puntos, pues eso de que trabajar horas extras es señal de que se es incapaz de realizar el trabajo a tiempo es, no sólo un argumento burocrático y de corte sindicaloide, sino —y esto es grave— contrario a la creatividad y a la búsqueda de la excelencia.

Este argumento presupone que lo que un empleado deba hacer está perfecta y totalmente detallado en su lista de responsabilidades u objetivos, pero, ¿cuántas de tales listas son perfectas y no susceptibles de mejora?

Yo, que por muchos años fui gerente en dos corporaciones multinacionales que, sobre todo una (IBM), se jactaba de saber fijar a sus empleados no sólo lo que se llamaba “job description” (descripción de las responsabilidades del cargo), sino también objetivos claros —yo tuve que hacerlo con quienes estaban bajo mi dirección—, y jamás vi que esos objetivos estuvieran completos o no fuera posible mejorarlos.

Por ejemplo, aún recuerdo que una vez surgió en IBM la necesidad de instalar durante el año entonces en curso 70.000 puntos —medida usada en estos casos— representados por cientos de terminales bancarias 3600 que reposaban “canibalizadas” —o sea, que habían sufrido la sustracción de piezas— en el almacén de la compañía.

Esta tarea no estaba, no al menos como tal, incluida ni en mi job description ni en mis objetivos para ese año. Por tanto, para poder intentar cumplirla —lo cual conseguí— tuve que dedicarle horas extras, y muchas durante muchos meses.

Según el criterio danés, IBM debió haberme despedido por eso, pero no: me premió porque yo había excedido lo que de mí se esperaba.

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11/01/2016

Un estudiante es expulsado de Dinamarca por trabajar 90 minutos de más

Dinamarca ha dado una muestra más de que, en muchos países del norte de Europa, trabajar horas de más no es percibido como algo positivo. Todo lo contrario. Realizar «horas extra» sin previo aviso es una señal de que el empleado es incapaz de realizar su trabajo a tiempo e, incluso, puede ser motivo de despido.

El caso de Marius Youbi, un estudiante de ingeniería camerunés de 30 años que ha perdido su puesto de trabajo y ha sido expulsado del país danés por trabajar noventa minutos de más, representa hasta qué límite puede llegar la rectitud escandinava.

Según publica «The Guardian», Youbi contaba con un empleo temporal de limpiador en el que invertía 15 horas semanales. Estudiaba en la Universidad de Aarhus, había abonado los 4.600 euros que costaba su matrícula y, según afirman en el centro de estudios al medio británico, «era de los mejores de su clase».

La estancia del estudiante africano en Dinamarca se ha interrumpido de forma brusca después de que Youbi fuera despedido y su permiso de residencia cancelado… por trabajar una hora y media más.

Marius Youbi fue despedido al conocerse el hecho. Dado que la política de inmigración danesa es una de las más estrictas de Europa y se ha intensificado desde la llegada de refugiados, el estudiante africano fue deportado la semana pasada. Antes de abandonar el país, Youbi se presentó a tres exámenes planteados por su universidad, los cuales aprobó con nota.

Es por ello que la universidad ha puesto en marcha un proceso para intentar que Youbi vuelva a Dinamarca, y demostrar así que el país danés «tiene un corazón». El centro ha mostrado en varias declaraciones su «rechazo» a la deportación, y se han recogido unas 18.000 firmas para que el estudiante regrese al país escandinavo.

Mientras tanto, según publica «The Guardian» el afectado se ha limitado a lamentar su expulsión: «Es difícil decir adiós a tanto, había construido algo en Dinamarca».

[*Opino}– Tal vez la impuntualidad crónica sea una enfermedad, pero…

12-01-2016

Carlos M. Padrón

Según el artículo que copio abajo, hay casos en que la impuntualidad se debe a una enfermedad a la que han llamado «llegatardismo», pero con la invasión de smartphones que hay en el mundo actual, ya las víctimas de esa enfermedad no tienen excusa: basta con que activen una alarma cuando hacen un compromiso que les obligue a cumplirlo a determinada hora.

Que por su impuntualidad crónica el señor Jim Dubar —a quien le han diagnosticado «llegatardismo»— haya cosechado todo lo que se cuenta en este artículo, no me extraña, pues así como no me gusta tener cerca a un leproso, aunque sé que no tiene culpa de serlo, no me gusta tampoco tener que lidiar con una persona impuntual.

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12/01/2016

Un hombre consigue que le diagnostiquen «llegatardismo»: la enfermedad de la impuntualidad

Si siempre llegas tarde a los sitios cuando te citas con amigos, o el jefe te echa demasiadas broncas porque no estás a tu hora en la oficina, tal vez ahora tengas un motivo para justificar tu impuntualidad.

Al menos sí lo tiene el escocés Jim Dubar, que literalmente no es capaz de llegar a su hora en ninguna ocasión. Este hecho ha provocado que la vida de este hombre sea un auténtico caos, puesto que a causa de su impuntualidad ha sido despedido de muchos trabajos, ha estropeado posibles relaciones amorosas, y ha perdido alguna que otra amistad.

Casi todos conocemos a alguien que tiene este mismo defecto, pero nunca se nos habría ocurrido que podría tratarse de una patología crónica. Al parecer, a Jim Dubar le han diagnosticado un trastorno que le impide llegar puntual a sus citas. Según los resultados de las pruebas a las que fue sometido, el cerebro de este escocés no es capaz de estimar cuánto tiempo trascurre desde que empieza a realizar una actividad, por lo que no puede calcularlo de forma precisa y, por lo tanto, no puede llegar a la hora acordada, a no ser que se produzca una casualidad.

«Una vez acordé con un amigo en que lo recogería a medio día para irnos de viaje, y llegué cuatro horas tarde. Mi amigo estaba furioso porque perdimos el ferry que teníamos reservado», confiesa al diario Evening Telegraph. «En otra ocasión, otro amigo me invitó a comer y llegué más de tres horas tarde. Me he estado culpando toda mi vida por mi terrible impuntualidad ¿por qué no puedo llegar a tiempo a las citas? Ahora sé que es un trastorno, y esto me ha aliviado mucho», añade este impuntual crónico.

[*Opino}– Estupidez en inglés y en español

29-12-2015

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo, que seguramente fue traducido del inglés, se presentan como sinónimos los términos estúpido e idiota, pero, según el DRAE, una persona estúpida es la que destaca por su torpeza en comprender las cosas, mientras que una idiota es la engreída sin fundamento, la tonta o de corto entendimiento, o la que carece de instrucción.

Tal vez esta aparente contradicción venga de la traducción del inglés, pues en ese idioma estupidez es el comportamiento que denota falta de juicio, de sentido común o de inteligencia.  Mientras que idiota es una persona estúpida o con incapacidad mental.

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29/12/2015

Éstos son los tres tipos de estupidez humana

Decía Albert Einstein que sólo existen dos cosas infinitas, el universo y la estupidez… y que no estaba seguro de que la primera lo fuera en su totalidad.

Sin embargo, la «torpeza notable» (como define la Real Academia esta característica del ser humano) no ha sido nunca fácil de clasificar. ¿Es posible ser poco o muy estúpido? ¿Qué actos se consideran estúpidos? A todas estas preguntas, precisamente, ha tratado de encontrar respuesta un curioso estudio cuyos autores sostienen que es posible clasificar a las personas atendiendo a su grado de idiotez.

La investigación, concretamente, ha sido realizada por la Universidad Eötvös Lornand (en Hungría) y la Universidad de Baylor (en Texas). Titulado «What is stupid?: People’s conception of unintelligent behavior» y dirigido por el psicólogo Balázs Aczél, el estudio fue publicado hace menos de un mes por la revista especializada «Intelligence».

En palabras del experto, se aventuraron a llevar a cabo el análisis tras observar la escasa cantidad de ellos que se han hecho por parte de la comunidad científica en relación a este tema.

Así pues, determinaron que era necesario establecer, en primer lugar, qué actos son considerados estúpidos por la sociedad y, a continuación, los grados de los mismos.

«Teniendo en cuenta la frecuencia con la que nos encontramos con situaciones de la vida cotidiana en las que llamamos a alguien estúpido o cometemos actos estúpidos, cabría pensar que deberíamos entender cuándo y por qué la gente experimenta este sentimiento», explica Aczél en declaraciones al «Medical Daily». Con todo, lo cierto es que a su equipo le costó más de lo razonable desvelar todas las incógnitas e hipótesis planteadas.

«La gente suele pensar que la estupidez está ligada o asociada con un bajo coeficiente intelectual, pero nuestros hallazgos muestran que las personas califican como “estúpidas” tres situaciones independientes. Los resultados nos acercan a la comprensión de la concepción de la gente de la conducta inteligente haciendo hincapié en las perspectivas psicológicas más amplias de estudiar el atributo de la estupidez en la vida cotidiana», añade el experto.

Los tres tipos de estupidez

Atendiendo a los resultados obtenidos, el equipo de Aczél ha clasificado la estupidez (los comportamientos cotidianos considerados torpes o poco prácticos) en tres grados:

1. Ignorancia – confianza

Este grado es el más alto de estupidez y aparece en aquellas personas que asumen situaciones de riesgo (de cualquier tipo) a pesar de que carecen de las habilidades o conocimientos necesarios para resolverlas. Curiosamente, son conscientes de las consecuencias que se pueden suceder.

2. La falta de control

Es el grado medio de estupidez. Se corresponde con aquellos sujetos que tienen un comportamiento obsesivo compulsivo y carecen de autocontrol.

3. Distracción

El grado más leve de estupidez. Aparece en aquellas personas que no solventan una tarea práctica debido a una distracción o porque carecen de las destrezas necesarias para llevarla a cabo.

El método de estudio

Para llegar a esta conclusión, el equipo de Aczél contó con la colaboración de un centenar de estudiantes universitarios húngaros. A éstos les entregaron varias noticias de medios de comunicación, como TMZ, BBC o New York Times, en las que sus protagonistas se veían sometidos a situaciones absurdas. Éstas estaban alteradas para exacerbar todavía más el grado de torpeza de los sujetos.

Finalmente, se les pidió que clasificasen las informaciones atendiendo al grado de idiotez de sus participantes (o la «intensidad de la estupidez que mostraba», según el experto).

[*Opino}– De la Luna y el origen de la vida en la Tierra

22-12-2015

Carlos M. Padrón

Al leer el artículo que copio abajo ha llegado al máximo —al menos hasta ahora— mi asombro sobre la existencia de la vida en la Tierra.

Ya no se trata sólo de que, como dicen algunos, se dio una específica y rarísima coincidencia biológica a partir de organismos que llegaron del espacio traídos, tal vez, por cometas o meteoritos; no, ahora resulta que, de no haberse formado la Luna, no estaríamos aquí.

Por tanto, que exista nuestro satélite, que orbite cómo lo hace y que mantenga con la Tierra la distancia que mantiene, parece ser otra específica y rarísima “coincidencia”.

Olvidando por un momento la Teoría de la Evolución, o sea, cuál fue el llamado eslabón perdido, ése que dio lugar a que nuestros antepasados simios decidieran dar el paso —¿motu proprio?— que luego, tras muchos cambios, llevó a la aparición del Homo sapiens, lo que primero se impone es dar explicación al menos a las dos “coincidencias” anteriores.

Sigo creyendo que la teoría que parece más lógica es la de la panspermia, pues, en su búsqueda de lugares adecuados para la vida, los encargados de diseminarla encontraron que la Tierra, una vez estabilizada la Luna, tenía las condiciones requeridas.

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22 DIC 2015

Pablo Santos Sanz

¿Qué pasaría si no hubiera Luna?

“Divide y vencerás”, decía Julio César, así que, antes de analizar qué pasaría en el caso de que no hubiera Luna (una de las búsquedas más recurrentes de Google en 2015), vamos a dividir la pregunta en dos: ¿qué pasaría si, en el momento actual, desapareciera de pronto y súbitamente la Luna? y ¿qué habría pasado si la Tierra nunca hubiera tenido Luna?

1.- ¿QUÉ SUCEDERÍA SI DESAPARECIERA DE PRONTO LA LUNA?

Imaginemos la Tierra en la actualidad: ¿qué sucedería si hiciéramos desaparecer repentinamente la Luna? ¿Cómo se vería afectada la vida en la Tierra?

El efecto más inmediato del que nos percataríamos es que las noches serían totalmente oscuras, habrían desaparecido las fases lunares, y todas las noches serían noches de “luna nueva”, noches sin luna. Sería el sueño de todo astrónomo, ya que podríamos disfrutar, sin ser deslumbrados por la luz lunar, de las estrellas, la Vía Láctea y de otras maravillas del cosmos.

Dejarían también de producirse los eclipses solares y los lunares. Además, desaparecería todo el romanticismo y misterio asociado a nuestro satélite y que ha inspirado tantas canciones, poemas, cuentos, novelas, y a tantos artistas, pero… ¿sólo sucedería eso si nuestro satélite desapareciera de pronto? ¡Por supuesto que no!

1- Adiós a las mareas tal y como las conocemos

Un efecto que apreciaríamos a corto plazo sería la desaparición de las mareas debidas a la gravedad de la Luna. Nuestro planeta tiene un 70% de su superficie cubierta de agua líquida en forma de mares y océanos. La Luna ejerce una fuerza de atracción gravitatoria sobre dicha corteza líquida deformándola y produciendo oscilaciones cíclicas ligadas a la rotación de la Tierra con una frecuencia aproximada de medio día.

Es cierto que el tirón gravitatorio del Sol produce también una deformación de los océanos terrestres, pero su efecto es aproximadamente la mitad de fuerte que el lunar, así que, sin la presencia de la Luna, seguirían produciéndose mareas en la Tierra, pero mucho más débiles, básicamente serían como un oleaje suave.

Como consecuencia de la desaparición de las mareas lunares, las corrientes oceánicas se debilitarían y las aguas tenderían a estancarse, perdiendo las orillas de los mares su sistema de drenaje y limpieza natural debida al avance y retroceso de las aguas. El agua oceánica tendería a redistribuirse tomando dirección hacia los polos y también aumentaría el nivel del mar en las costas. La consecuencia de todo esto sería un cambio drástico del clima de la Tierra.

2- Adiós a un eje de rotación estable

El movimiento de la Luna alrededor de la Tierra está sincronizado, es decir, ésta tarda el mismo tiempo en rotar alrededor de sí misma que en girar alrededor de la Tierra, es por eso que siempre vemos la misma cara de la Luna, y la otra permanece oculta desde nuestro planeta.

El movimiento orbital de la Luna alrededor de la Tierra estabiliza el eje de rotación de la misma manteniendo su inclinación fija en unos 23 grados respecto al plano de su órbita, Esta inclinación, es la responsable de que existan las estaciones tal y como las conocemos.

El eje de rotación de la Tierra realiza un movimiento circular estable llamado “precesión” que es el que mantiene dicha inclinación fija. El eje terrestre tarda unos 26.000 años en completar este movimiento circular. Sin la Luna, la precesión terrestre se ralentizaría, con lo que el eje de rotación terrestre perdería su estabilidad, como cuando una peonza comienza a bambolearse a punto de caer, pudiendo variar su eje de forma caótica entre los 0 y los 90 grados.

Esto produciría de nuevo un cambio climático a escala global, que podría producir veranos con temperaturas que superarían los 100 grados, e inviernos con temperaturas por debajo de los -80 grados. En el caso más extremo, el eje de rotación terrestre podría alinearse directamente hacia el Sol, lo que haría que unas zonas del planeta estuvieran bajo una permanente insolación, y otras en permanente oscuridad. Las gigantescas diferencias térmicas entre una mitad y la otra de la Tierra producirían vientos extremos con velocidades de más de 300 kilómetros por hora y otros fenómenos meteorológicos dramáticos.

3- Adiós a muchas de las especies y plantas terrestres

La desaparición de la Luna afectaría también a la vida en la Tierra. El efecto más inmediato sería de nuevo la desaparición de la propia luz solar reflejada por la Luna, que alteraría los ritmos biológicos de muchas especies animales y vegetales que se han adaptado y evolucionado bajo la presencia cíclica de la luz lunar. Muchas especies deberían adaptarse de forma súbita a la oscuridad total de las noches sin luna.

La desaparición de las mareas lunares afectaría sobre todo a las especies adaptadas a los flujos y corrientes marinas, como las que viven en las costas a las que el flujo de las mareas provee de nutrientes, o las que habitan mares y océanos, habituadas a las actuales pautas de las corrientes marinas.

Los drásticos y globales cambios climáticos, debidos a la desaparición de las mareas y a la desestabilización del eje de rotación de la Tierra, serían los que producirían las consecuencias más terribles sobre la vida terrestre. Los ritmos vitales de todas las especies animales y vegetales se verían alterados por estos cambios climáticos: las migraciones, la época del celo, la hibernación, etc.

El crecimiento de las plantas se vería también afectado por las variaciones térmicas extremas. Muchas especies serían incapaces de adaptarse, produciéndose extinciones masivas de plantas y animales. En el caso muy extremo, visto antes, de que el eje de rotación terrestre acabara apuntando hacia el Sol, la vida en la Tierra tal y como la conocemos sería imposible en cualquiera de los dos hemisferios, y sólo sería quizá viable en el ecuador, entre los hemisferios ardiente y helado del planeta.

2.- ¿QUÉ HABRÍA PASADO SI LA TIERRA NUNCA HUBIERA TENIDO LUNA?

Para poder analizar bien este supuesto veamos primero cómo creemos que se formó la Luna alrededor de la Tierra primitiva.

1- La formación de la Luna

La Tierra se formó hace unos 4.600 millones de años a partir del disco de gas y polvo que dio lugar al Sol y al resto de cuerpos del Sistema Solar. Creemos que la Luna se formó unos 100 millones de años después tras un violento impacto contra la Tierra de un cuerpo, del tamaño de Marte, conocido como Theia. El enorme impacto arrancó parte de la Tierra primigenia, que por entonces era una esfera de magma, y lo colocó en órbita terrestre.

El recién creado sistema Tierra-Luna comenzó a ejercer una atracción gravitatoria mutua. Dicha atracción produjo (y sigue produciendo) la disipación de una enorme cantidad de energía debida a la fricción de los océanos con los fondos marinos durante las idas y venidas de las mareas.

Como consecuencia de dicha disipación la velocidad de rotación de la Tierra se ha frenado desde unas 6 horas que duraba el primitivo día terrestre sin Luna, hasta las 24 horas actuales; en la actualidad la Luna sigue frenando la rotación de la Tierra a una tasa de unas 1.5 milésimas de segundo cada siglo.

Para compensar esta disminución en la velocidad de rotación de la Tierra, la energía de rotación lunar debe aumentar, lo que produce un paulatino alejamiento de la misma de la Tierra a una velocidad de unos 3,82 centímetros cada año.

No sabemos la distancia exacta a la que estaba la Luna de la Tierra cuando se formó, pero sabemos que estaba a una distancia mucho menor que la actual (384.400 kilómetros) con lo que podría verse en el cielo con un tamaño unas 10 o 20 veces mayor que la Luna actual. Esta cercanía produciría unas mareas mucho más intensas que las actuales, que podrían incluso afectar al magma terrestre y proporcionar una energía extra para calentar los elementos radiactivos presentes en la primitiva Tierra.

Estas intensas mareas fueron posiblemente muy importantes para mezclar y remover las aguas de mares y océanos, lo que habría acelerado y posibilitado el origen y evolución de la vida hace unos 3.800 millones de años.

2- Una Tierra sin Luna

Ahora que ya sabemos cómo se formó la Luna y qué efectos tuvo sobre la primitiva Tierra podemos preguntarnos qué habría pasado si el cuerpo conocido como Theia nunca hubiera chocado contra la Tierra en formación desgajando un trozo de la misma. ¿Qué sería entonces de una Tierra sin Luna?

Ya hemos visto que los efectos de la marea gravitatoria entre la Luna y la Tierra han frenado la velocidad de rotación terrestre desde las 6 horas originales hasta las 24 horas actuales. Si la Luna nunca se hubiera formado, los únicos efectos de marea existentes habrían sido los debidos al Sol, mucho más débiles que los lunares, por lo que la rotación terrestre sería de 8 horas actualmente.

Cuanto mayor es la velocidad de rotación de un planeta mayores son los vientos que se producen en él. Así, si el día terrestre durara sólo 8 horas, los vientos típicos en la Tierra alcanzarían los 160-200 kilómetros por hora. Las mareas, además, al ser sólo debidas al Sol serían mucho más suaves, por lo que las condiciones de flujos y corrientes necesarias para que se desarrollara la vida en los océanos primitivos seguramente no se habrían dado, o se habrían dado unos cientos de millones de años más tarde, retrasando el origen y posterior evolución de la vida terrestre.

Sabemos ya que, sin la Luna, la inclinación del eje de rotación terrestre no sería estable, lo que produciría variaciones extremas de temperatura y cambios climáticos. Por todo ello, en una Tierra sin Luna seguramente no existirían formas de vida compleja en la actualidad y, cuando finalmente surgieran, tendrían con toda probabilidad una biología muy diferente a la que conocemos.

Si, a pesar de todo, se llegara a desarrollar vida compleja e inteligente en una hipotética Tierra sin Luna, todo sería muy diferente. No existirían, por ejemplo, los calendarios basados en las fases lunares, que ayudaron a nuestra especie a entender y dominar la agricultura, la caza, y los ciclos biológicos y a construir, en suma, nuestra civilización.

La tecnología y la ciencia en esta Tierra sin satélite serían también muy distintas. Mediante el estudio de las fases lunares se logró determinar la distancia Tierra-Luna, sus tamaños, la distancia de la Tierra al Sol, los tamaños y distancias de otros cuerpos del Sistema Solar, y otras distancias del universo que nos han colocado en nuestro verdadero lugar en el cosmos: una mota de polvo alrededor de una estrella del montón en los suburbios de una de las miles de millones de galaxias del universo. Este conocimiento no habría sido posible en una Tierra sin Luna.

Afortunadamente para nosotros Theia sí chocó contra la Tierra y formó nuestro satélite y, es muy poco probable que éste desaparezca de repente. Sabemos, sin embargo, que, girando alrededor de otras estrella, existen muchos planetas desprovistos de luna, con condiciones, y quizá vida, que nos parecerán extrañas y exóticas.

Los terrestres podemos respirar tranquilos, tenemos Luna para mucho tiempo, pues no conseguirá escapar jamás a la atracción gravitatoria terrestre, a pesar de estar alejándose poco a poco de nosotros. Es más, creemos que dentro de unos 5.000 millones de años, cuando el Sol esté en su fase final de vida y se convierta en una estrella gigante roja, la Luna se frenará y volverá a acercarse a la Tierra.

Será la fricción de nuestro satélite con la atmósfera más externa del gigantesco Sol rojo, dentro de la que se encontrara inmersa la Luna, la que la frene. El tamaño de la Luna crecerá de nuevo en los cielos de la Tierra hasta que la fuerza gravitatoria terrestre la fragmente en un último y mortal abrazo.

Dejaremos entonces de disfrutar de las hermosas fases lunares para siempre, pero un anillo compuesto por millones de fragmentos de lo que fue nuestro satélite brillará en las noches y días terrestres…si para entonces queda algún ser vivo para contemplarlo.

[*FP}– Felicitación navideña de PADRONEL para todos sus lectores

Este año uso la versión, cantada con su letra original, del que creo que es el más bello de los temas de Navidad: Stille Nacht, al que en el mundo de habla hispana se le conoce con el título de Noche de Paz, y en torno al cual existe una bella historia.

La primera vez que lo canté fue a finales de la década de los 50, con esa letra —o sea, en alemán— y en la Coral Clásica que en Santa Cruz de Tenerife dirigía mi prima Carmen Martín González.

Mi deseo para todos los lectores de Padronel es que tengan una feliz Navidad y un 2016 mejor que el 2015 que ahora termina.

Para escuchar/bajar el archivo, que me llegó por cortesía de José Antonio Rodríguez, clicar AQUÍ.