[*Opino}– Más sobre los teléfonos celulares y sus efectos en la salud

11-06-14

Carlos M. Padrón

El artículo que copio abajo trata de los malos efectos que sobre el esperma pueden tener los teléfonos celulares cuando se los lleva en los bolsillos de los pantalones, o sea, cerca de la zona pélvica.

Me llama la atención que, a excepción del artículo Why is it that my Pelvic area Vibrates?, nada más he encontrado que analice o explique el fenómeno de las desagradables vibraciones que en esa zona pueden inducir los celulares cuando se los lleva cerca de ella.

En el artículo Alerta, personal y muy en serio, sobre la modalidad de vibración de los celulares (versión en español) —y Personal and serious alert on the cell phones’ vibration mode (versión en inglés)— expliqué bien mi caso, y, de los varios comentarios recibidos en la versión en español, se deduce que las vibraciones de los celulares pueden producir ese desagradable —y supongo que también poco saludable— efecto tanto en hombres como en mujeres.

Dado lo muy desagradable que tal efecto es, y para evitar lo posiblemente perjudicial para la salud, desde entonces decidí no sólo llevar el celular en la parte alta de mi cuerpo, y lo más alejado posible de mi cintura, sino también eliminarle la función de vibración.

Pasada una semana, las vibraciones en mi zona pélvica no han vuelto a aparecer.

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10/06/2014

Llevar el celular en el bolsillo perjudica la fertilidad de los hombres

La calidad del esperma se redujo en las muestras expuestas a la radiación de los teléfonos celulares.

Los hombres que llevan su teléfono celular en el bolsillo del pantalón podrían lastrar sus posibilidades de ser padres puesto que estos dispositivos parecen afectar negativamente a la fertilidad masculina, según alerta un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Exeter, en Reino Unido, y publicado en ‘Environment International’.

Investigaciones anteriores han sugerido que las radiaciones electromagnéticas de radiofrecuencias (RF-EMR, por sus siglas en inglés) emitidas por los dispositivos pueden tener un efecto perjudicial sobre la fertilidad masculina. Aunque hay controversia.

A nivel mundial, la mayor parte de la población adulta posee teléfonos celulares, y alrededor del 14 % de las parejas de los países con ingresos altos y medios tiene dificultades para concebir.

Un equipo dirigido por la doctora Fiona Mathews, profesora de Biociencias de la Universidad de Exeter, realizó una revisión sistemática de los resultados de diez estudios, que en total incluyen 1.492 muestras, con el objetivo de aclarar el papel potencial de esta exposición ambiental.

Los participantes en los análisis realizados eran de clínicas de fertilidad y centros de investigación, y la calidad del esperma se midió de tres formas diferentes:

  1. La motilidad. La capacidad de los espermatozoides para moverse adecuadamente hacia el óvulo
  2. La viabilidad. La proporción de espermatozoides vivos, y
  3. La concentración. El número de espermatozoides por unidad de semen.

En los grupos de control, entre el 50 y el 85% de los espermatozoides tenían un movimiento normal, una proporción que se redujo una media de unos ocho puntos porcentuales cuando se produjo la exposición a teléfonos celulares.

Los efectos fueron similares a los observados para la viabilidad de los espermatozoides mientras la influencia sobre la concentración de espermatozoides fue menos clara.

«Dada la enorme cantidad de teléfonos celulares en todo el mundo, debe aclararse el papel potencial de esta exposición ambiental. Este estudio sugiere que la exposición a la radiación electromagnética de radiofrecuencia del celular en los bolsillos del pantalón afecta negativamente a la calidad del esperma», subraya Mathews.

A su juicio, esto podría ser «particularmente importante» para los hombres que ya están en el límite de la infertilidad, por lo que cree que se requiere más investigación para determinar las implicaciones clínicas completas para la población en general.

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[*Opino}– La plaga de la impuntualidad

04-06-14

Carlos M. Padrón

Sobre la maldición de la impuntualidad ya he opinado varias veces.

Aunque de ella trata el artículo que copio abajo, no estoy de acuerdo con los remedios que contra este mal se proponen en él, al menos es lo que deduzco de mis experiencias con personas sistemáticamente impuntuales.

En lo que sí estoy de acuerdo es en que la impuntualidad repetida es una flagrante e intolerable falta de respeto contra las personas a quienes afecta, porque —y esto es lo más grave— les hace gastar el recurso menos renovable que tenemos: TIEMPO.

Con los impuntuales que he conocido —casi todos notables por un cierto grado de caos en sus vidas— ha sido inútil razonar, pus, como bien dice el artículo, siempre tienen a mano un pretexto que, en los más de los casos, es un insulto a la inteligencia de quien lo recibe; sólo las medidas de fuerza han dado resultado, como las de fijar una hora para comenzar una reunión de trabajo, y cerrar a esa hora las puertas del recinto en que ésta se celebre.

Ante el riesgo de una severa reprimenda o, lo que es peor, de la pérdida del trabajo, resulta casi ofensivo que nunca más esos «llegatardistas» llegaron tarde a tales reuniones.

Sospecho que es desde el seno familiar desde donde puede ponerse correctivo a este mal hábito, pero si los familiares toleran sin protestar los abusos y robos de tiempo de un pariente «llegatardista», será muy difícil que éste se corrija.

Artículos relacionados:

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03 de junio de 2014

Natalia Martín Cantero

Cómo superar el mal de la impuntualidad

Aunque hay diferentes tipos de ‘llegatardistas’, todos ellos suelen caracterizarse por tener una excusa siempre a mano y ser incapaces de romper con la manía. Sin embargo, hay soluciones.

¿Es un hábito? ¿Un gen? ¿Una enfermedad? ¿Un embrujo? ¿Mal de ojo? ¿Todo lo anterior? Si eres portador de este virus o has cometido la imprudencia de poner llegatardistas en tu vida, quizá hayas observado que es más fácil que el camello entre por el ojo de la aguja que romper la costumbre, bastante extendida en este país, de la impuntualidad.

Aunque hay diferentes tipos de llegatardistas, como se verá enseguida, todos ellos suelen caracterizarse por tener una excusa siempre a mano, y ser incapaces de romper lo que a veces parece una manía de la que es imposible zafarse.

A causa de su costumbre de llegar siempre tarde, la consultora Diana DeLonzor sufrió graves problemas en el trabajo, conyugales y entre sus amistades; a pesar de todo, no consiguió cambiarlo. Esto es, hasta que escribió su libro, titulado Never be late again (Nunca llegues tarde de nuevo), y comenzó a dar talleres y seminarios sobre el asunto (monetizando con habilidad su mal). “Decirle a alguien que llega crónicamente tarde, que sea puntual es como plantearle a una persona a dieta que no coma tanto”, señala DeLonzor. “La gente puntual no lo entiende. Creen que es algo que tiene que ver con el control, pero es un problema mucho más complejo”.

En el estudio que la autora realizó en la Universidad de San Francisco, encontró que el 17% de los participantes llegaban crónicamente tarde, y entre ellos se repetían algunos patrones: tendían a posponer más las cosas pendientes, y sufrían más dificultades relacionadas con el autocontrol y la atención.

A partir de esta modesta investigación, en la que participaron 225 personas, De Lonzor agrupó a los llegatardistas en siete categorías:

  • Los productivos. Se caracterizan porque desean hacer lo máximo en el menor tiempo posible. Estos tipos tienden a utilizar el “pensamiento mágico” que consiste en infravalorar la cantidad de tiempo que lleva, en la realidad, completar las tareas pendientes. Como odian malgastar el tiempo, se organizan de forma que vayan a emplear cada segundo de cada minuto, aunque sea a costa de hacer esperar a los demás.
  • Los que apuran hasta el último momento. Estas personas aseguran que son más productivas si se encuentran bajo presión. A veces es difícil motivarlas si no hay algún tipo de crisis de por medio.
  • Los distraídos. Fácilmente identificables por la cantidad de vuelos y trenes que pierden, no tienen noción del tiempo, y se les olvidan desde los cumpleaños de sus madres a las entrevistas de trabajo.

Al lado de estos tres grandes grupos se encuentran otros cuatro:

  • los que nunca admiten su falta y saltan de excusa en excusa
  • los que carecen de autocontrol
  • los que buscan hacerse los interesantes llegando tarde, y, por último,
  • los rebeldes, que utilizan la falta de puntualidad como una forma de demostrar su poder.

Lo más habitual, sin embargo, es pertenecer a dos o más categorías al mismo tiempo.

Como en tantas cosas, el primer paso para cambiar es ser consciente de ello —palabras mayores entre el llegatardista que siempre tiene alguna excusa a mano—, y analizar el fenómeno de cerca, planteándose cuestiones como estas:

  • ¿Llegas tarde sistemáticamente a todo, o sólo en determinados asuntos, como las reuniones familiares?
  • Una vez en la calle ¿te invade súbitamente la duda de si te dejaste la luz del baño encendida y has de volver a casa?
  • ¿Eres de los que ha de enviar ese último e-mail antes de salir de la oficina?
  • ¿Crees que quedarás absuelto a base de SMS en los que avisas de tus retrasos?

Un escollo importante para cambiar es que, como habrán notado quienes hayan pasado temporadas en países como Estados Unidos o la mayoría de los europeos, la impuntualidad es algo aceptado en nuestra sociedad.

Un experto en productividad personal recuerda que en las reuniones de trabajo es habitual que se concedan diez minutos de cortesía a quien llega tarde. “Penalizamos a los asistentes y nos compadecemos de los no presentes”, señala. “Por supuesto, cualquiera puede no ser puntual excepcionalmente a causa de un imprevisto. El problema surge cuando se convierte en un hábito, y con ellos se mustra una falta de compromiso, cuando no de respeto. Algo que repercute, como es lógico, en la productividad”.

Se sugiere atajar el problema calculando llegar a la cita quince minutos antes. Eso dará cierto margen para los inconvenientes de la vida real (el tráfico, las colas, las averías, etc.). Parece que de esa forma sería uno quien perdería el tiempo si llegara antes; para evitarlo, hay que llevar algo que hacer durante la espera.

Es útil, por otra parte, coger lápiz y papel y escribir cuánto tiempo, en realidad, lleva emprender una tarea. Por ejemplo, por la mañana, en lugar de utilizar el “pensamiento mágico” (me ducho, me arreglo y desayuno en cinco minutos) tomar nota del tiempo real y actuar en consecuencia.

Otro experto cree que para cambiar se necesita una fuerte motivación. Ésta puede enmarcarse dentro de un plan de mejora personal más amplio, o ser muy específica: lograr ese ascenso en el trabajo, estar preparado para una presentación, o no volver a perder una avión. La solución pasa por una buena gestión del calendario. Si se tiene todo recogido en el calendario y se lo revisa a diario, no se pasa nada. Solemos dejar que nuestra mente nos recuerde las cosas, y ya sabemos que no es el mejor lugar para guardar fechas, reuniones, etc., dado que cuando lleguen no nos avisará.

Quizá pensar en el otro sea el mejor estímulo para romper el hechizo. Cuando no se es puntual, se está robando a la persona afectada uno de sus recursos limitados más valiosos: su tiempo. Ser impuntual puede mermar la confianza en una persona, y esta situación puede llegar a generar mucho estrés. Uno tiende a fiarse poco de las personas que llegan tarde sin avisar, sobre todo si no se las conoce, pues, si a una primera cita llega tarde, ¿qué ocurrirá después?.

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[*Opino}– Una magistral lección de vida

25-05-14

Carlos M. Padrón

Como muchos millones de personas ya saben, sean o no aficionadas al fútbol, ayer el Atlético de Madrid y el Real Madrid disputaron en Lisboa la final de la Champions de este año.

En este blog, y también en e-mails y conversaciones personales, había yo dicho que me gustaría que ganara el Atlético de Madrid porque, entre otras cosas, siendo un equipo humilde en todos los aspectos, había hecho una campaña admirable que le había llevado a ganar Liga Española. Ganar la Champions habría sido para el Atlético alcanzar la gloria, en especial para su entrenador, el argentino porteño Diego Pablo Simeone, artífice del milagro de haber recibido un equipo débil y desmotivado, y haberlo elevado a cotas que le permitieron, a base de tesón, coraje, entrega, convicción y entusiasmo permanentes, lograr lo que lograron.

Creo que Simeone, apodado ‘el Cholo’, es, además de uno de los mejores —si no el mejor— entrenador del momento, un excelente psicólogo. Sin embargo, ayer, en el último momento, la gloria se le escapó de las manos, a él y a todos los de su excelente equipo.

Según cuenta el artículo que sigue —basado en ese partido de fútbol, y que el autor, a quien de veras felicito, dedica a un hijo suyo, no sé si real o imaginario—, ante tal derrota, el porteño Simeone exclamó «Lo tenés todo, tenés nada«, frase que sirve de título a este excelente artículo que copio porque contiene una magnífica lección de vida aplicable a cualquier derrota, a cualquier revés o contratiempo que amenace con liquidar nuestras esperanzas y fuerzas para seguir adelante.

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25/05/2014

Lorenzo Silva

«Lo tenés todo, tenés nada»

Sabes, hijo, que no considero que el fútbol sea importante, o desde luego no tan importante como parecen creer todas esas personas, incluidos jefes de estado y de gobierno, que le dedican un entusiasmo tan sincero e intenso como no ponen en otras cuestiones, a lo mejor más dignas de su atención y entrega. Sin embargo, en cualquier aspecto de la vida, por insignificante que sea, te aguarda una lección. Y cualquier hombre, por poco que esperes de él, puede ser el maestro que te la imparta.

 

Fíjate, por ejemplo, en ese hombre de negro que comparece ante los periodistas, después de haber perdido en el minuto 93 una copa de Europa que lo habría catapultado a la gloria. Fíjate, en primer lugar, en cómo admite que su equipo falló en la segunda parte, en la que el rival lo arrinconó hasta hacerle encajar en el tiempo de descuento ese gol lacerante y demoledor.

Primera lección: no responsabilices de tus fracasos, jamás, a otro antes que a ti mismo; ni siquiera aunque tengas pretextos. No cargues contra los árbitros, aunque te parecieran adversos; no despotriques contra el rival, aunque la fortuna haya estado de su parte; no mires al cielo para quejarte de que en el momento decisivo no decidiera inclinar la balanza de tu lado sino del contrario.

Siempre pudiste hacer más, hacerlo mejor. Hazte dueño de tus derrotas, porque ellas, algún día, servirán para hacerte dueño de tus triunfos; si es que está en tu mano, tu condición y finalmente tu suerte llegar a alcanzarlos.

Es amargo, sí, tenerlo todo en la mano y, al instante siguiente, ver ese todo en las manos de otro, y las tuyas aferrando solamente el vacío. El hombre de negro, con el golpe recién encajado, lo resume a la perfección: «Tenés todo, y tenés nada».

Merece la pena que lo recuerdes, así, con su giro porteño, porque probablemente es la frase más trascendente y significativa de la noche. Mucho más trascendente y significativa, desde luego, que las declaraciones de los vencedores, que no aciertan a salir —tampoco hay que reprochárselo mucho— de los lugares comunes. Todo lo que un día creas poseer, todo lo que sientas que es tuyo, no es más que una ilusión que en cualquier momento se lleva el viento. Lo único que será tuyo de veras es el modo en que lo tengas, mientras te toque llevarlo, y la forma en que lo pierdas, ese día que, más temprano o más tarde, puedes estar seguro, acabará llegándote, tal y como el hombre de negro dice, sin transición ni previo aviso. Y entonces, afróntalo con serenidad. Un hombre es la contención que sabe aplicar a sus emociones.

Toma ejemplo del hombre que reconoce la amargura de haber perdido, mientras reivindica el orgullo de haber luchado, incluso cuando las fuerzas ya no estaban con los suyos y el oponente era superior. Que te venzan, pero que nunca te rindan.

Y, hablando de emociones y vencedores, tampoco dejes que te alteren las exhibiciones que puedan hacer quienes entre ellos no sepan contener las suyas, incluso quienes den en caer en la arrogancia. Piensa que quien se quita la camiseta para lucirse, aunque en ese acto pierda la elegancia en la victoria, hizo un esfuerzo y logró algo que tú no supiste impedir. Ofenderte por ello es mezquindad y resentimiento, algo en lo que no debes caer: el estilo consiste, también, en saber convivir con los excesos de los demás, sin hallar pie en ellos para los excesos propios.

En esta noche de mayo de 2014, algunos han llenado un poco más sus ya repletas vitrinas. Otros, no han conseguido nada que poner en ellas, pero han sido dignos perdedores.

No es plato de gusto la amargura, y menos la derrota, pero sazonada así, no mengua sino que hace crecer. Siento que pierdas esta oportunidad. Siento que seas madridista. Con todo el cariño de tu padre, enhorabuena por esa merecida Décima.

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[*Opino}– Vida en pareja y miedos asociados

22-05-14

Carlos M. Padrón

Lo que quiero destacar del artículo que copio abajo es eso de que «Tenemos que aprender que la vida es una experiencia solitaria», pues desde hace años descubrí que es una gran verdad, y de ahí que a mi lista de sentencias guía añadiera yo en 1987 la de «Eres uno solo, continuarás solo, y en el momento difícil estarás solo. Cuida de ti primero«.

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22/05/2014

M. J. Pérez-Barco

Los diez miedos a los que se enfrentan las parejas

A veces aparecen en momentos puntuales, durante una temporada o bien como un aviso de que algo no va bien.

Los miedos y temores en la pareja pueden acabar con una bonita relación. En ocasiones son sólo inseguridades de uno mismo. «El miedo es la manera que tiene nuestro cerebro de avisarnos de que no sabe lo que tiene que hacer en determinadas circunstancias, o de que no dispone de herramientas suficientes para afrontarlas», afirma la psicóloga Mila Cahue.

Pero otras veces el miedo es una señal que nos avisa para que nos alejemos de quien no nos conviene. Entonces queremos salir corriendo, o se nos encoge el estómago.

Éstos son los diez miedos que afrontar en la pareja:

1. Miedo a decir «te quiero».

Hay mil formas de decir «te quiero» a nuestra pareja todos los días, transmitir esa emoción es maravilloso en una relación. Sin embargo, muchas personas tienen miedo de decirlo porque temen la reacción del otro: ¿entenderá que ya está todo hecho?, ¿se va a relajar…?. Se aconseja afrontar este miedo con la comunicación (para aclarar los términos), con la asertividad (para marcar los límites sin ofender) y con la negociación.

2. Miedo a decirle a alguien «ya no te quiero».

Decir «ya no te quiero» es muy doloroso, tanto para quien escucha esa frase como para quien la emite. De hecho, muchas personas continúan con una relación porque no se atreven a decirlo. Para no tener ese miedo a comunicar al otro el desamor se necesita

  • humildad, para reconocer que nos hemos equivocado
  • empatía, para entender el «shock» que sentirá nuestra pareja
  • escucha activa, para aguantar el chaparrón
  • asertividad, para poder ser firme en la decisión; y
  • una buena dosis de autoestima, para que no nos hieran calificativos.

3. Miedo a agobiarse.

Hay personas que se agobian porque no saben poner límites o decir «no», algo que forma parte de unas relaciones sanas en las que dos partes expresan lo que quieren. Para superar este miedo hay que ser asertivo: sentirse cómodo con lo que se quiere decir.

4. Miedo a perder.

Una relación supone una inversión de afecto e ilusiones. Por eso, no queremos tener la sensación de vacío ni de haber perdido un tiempo precioso cuando vemos que la relación no avanza o se ha acabado. Para perder este miedo hay que tolerar la frustración, ya que no siempre se gana en las cosas que nos gustarían.

5. Miedo a quedarnos solos.

Muchas parejas están juntas por miedo a la soledad. Cuando la sensación de estar acompañados se ha satisfecho, nos fijamos en los defectos del otro y le pedimos que se convierta en quien no es. Tenemos que aprender que la vida es una experiencia solitaria. Si eres de los que le aterra la soledad, consulta a un especialista y entrénate en habilidades sociales, para hacer amigos y mantenerlos.

6. Miedo a equivocarnos.

Es un miedo bastante comprensible; a nadie le gusta equivocarse, pero ocurre. Por eso hay que intentar afrontar los errores con su parte positiva: si nos hemos equivocado es porque todavía tenemos que aprender. Lo mejor es relativizar el error y generar soluciones.

7. Miedo a tomar decisiones.

El miedo a cometer errores nos lleva a no ser capaces de tomar decisiones, y eso también tiene sus consecuencias. Lo más lógico es superar primero el miedo a equivocarnos para poder después decidir. Para ello hay que aprender que al derecho a equivocarse le sigue la obligación de corregir.

8. Miedo al rechazo.

No podemos gustar a todo el mundo, por tanto hay que aprender a no hacer un drama cuando uno es rechazado. Para ello, hay que evitar tener pensamientos extremos, como autoflagelarse y entrar en la dinámica de soltar improperios hacia quien nos rechaza.

9. Miedo a no gustar.

El miedo a no gustar al otro genera una gran tensión interna, porque siempre pensamos que somos nosotros quienes no vamos a gustar, en lugar de pensar si nos gustará el otro a nosotros. Y eso es lo que hay que hacer: dirigir la atención hacia el otro (¿estará igual de inseguro que yo? ¿me gustará a mí?) y asumir la realidad si no le gustamos, con naturalidad.

10. El peor miedo: a la mentira y al engaño.

Nuestro cerebro puede quedar neutralizado por quien nos está mintiendo. Los mentirosos son expertos en disfrazarse del personaje que haga falta en el momento que se requiera, sin que tengamos capacidad de distinguirlo. Se puede producir un cortocircuito, si además despiertan otros pensamientos aprendidos con anterioridad:

  • Todo el mundo es bueno. Admitir que hay gente experta en engañar de forma consciente. No nos preguntemos por qué lo hacen, afrontemos sencillamente que lo hacen.
  • Mentir es normal, todos lo hacemos. En efecto, pero cuando la mentira supone un daño, o utilizar al otro en el propio interés, eso no tiene que ver con el amor. No hay que dejarse conmover por los cuentos chinos de quien nos engañó.
  • Cada uno tiene su versión de la verdad. Es cierto que cada uno puede tener una percepción distinta sobre algo, pero el mentiroso siempre intentará echar la culpa al otro.
  • A mí no me engaña nadie. Hay que convencerse de que todos somos susceptibles de ser engañados.
  • Quien miente con tanta falta de remordimiento tiene un trastorno mental. La mentira no está necesariamente asociada a un trastorno mental, aunque resulta difícil de aceptar que exista alguien tan insensible como para provocar ese daño.

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[*Opino}– De perros y gatos

18-05-14

Carlos M. Padrón

Desde que leí el título del artículo que copio abajo pensé que el perro no era tal sino una de esas miniaturas que, como los chihuahua, no merecen que se les considere perros.

Son animales a los que en muchos países se les califica como falderos. No ladran sino que chillan: a todo pulmón, como si, los estuvieran matando, y de cualquier cosa; son irascibles, peleones y, muchas veces, hasta maniacos sexuales.

Cuando vi el VÍDEO confirmé mi sospecha: el «perro» de esta historieta es casi del tamaño de la gata; de haber sido un perro de verdad, la gata no se habría arriesgado.

Para mí, los perros de verdad o son grandes o medianos. De tamaños inferiores, o falderos, son, como los dos que tiene mi hija, uno «cuota inicial» (un whippet) y el otro «opción de compra» (un salchicha).

Por otra parte, en casi todos los Estados de USA, los perros y los gatos están esterilizados, y dudo mucho que un gato esterilizado, ya sea hembra o macho, tenga arrestos para atacar a un perro.

En cuanto al vídeo, en éste, como en muchos otros, resulta sospechoso que alguien pudiera hacer una filmación tan oportuna que comienza antes de que aparezca el gato. Con tal de hacerse viral en la Red, todo vale.

El para mí supuesto ataque del gato me hace recordar que mi tío-abuelo —Juan Sosa Sánchez, hermano de mi abuela paterna—, cuya casa compartía patio con la mía natal, tenía para con los animales un don tan especial que entrenó a un gato, de los varios que tuvo, para que enfrentara y pusiera en fuga a un perro que constantemente lo perseguía.

Era algo que había que ver para creerlo, pues el gato, más ágil que el perro —que tampoco era un perrazo, sino uno de tamaño medio— comenzaba a girar en círculos alrededor del can y, cuando lograba colocarse detrás de él, saltaba sobre el lomo de éste, le clavaba las uñas en el cuello, y el perro huía aullando y despavorido con el gato cabalgándolo cual jinete sobre un caballo. Cuando habían recorrido unos 50 metros, el gato se lanzaba al piso y regresaba junto a su dueño.

También mi tío-abuelo hizo lo contrario: entrenar a un perro para acabar de forma efectiva con un gato. El truco consistió en que, cuando el gato se veía acorralado, el perro adelantaba una de sus patas, y el gato, que se abalanzaba de inmediato a morderla, quedaba cabeza gacha muy cerca del perro, posición que éste aprovechaba para rodear con sus fauces el cuello del gato, y con unas cuantas sacudidas muy violentas, y a veces mortales, mandarlo a paseo.

Y no, que no vengan ahora con cuentos: el perro —el de verdad— es el mejor amigo del hombre.

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16/05/2014

Vídeo: una gata salva a un niño del ataque violento de un perro en California

Tara, la gata de una familia de California, ha roto con todos los tópicos sobre los felinos. Estos animales no son interesados ni pasan de los suyos. Al contrario, son unos grandes protectores.

Cuando Tara percibe que el pequeño de la familia, Jeremy Triantafilo, está siendo atacado a mordiscos por un perro, no tarda ni dos segundos en ir a su rescate. Llega incluso antes que la madre. De la nada, la gata salta sobre el can y luego le persigue para darle su merecido.

Tal y como se expresa al comienzo del vídeo, el niño salvó la vida gracias a la rápida intervención de su mascota. La cosa quedó en un susto, un mordisco en la pierna en el que ha tenido que recibir pocos puntos de sutura.

«Es mi heroína», asegura el niño, que quiere más que nunca a su gata. «Yo realmente ni siquiera me di cuenta lo que había sucedido hasta que mi marido no me mostró el video de vigilancia», dice la madre del pequeño, Erica Triantafilo.

«Nunca he visto a un gato a hacer eso», asegura el padre, Roger Triantafilo. «Esto demuestra lo mucho que realmente quiere a esta familia».

El vídeo se ha difundido de forma viral a través de las redes sociales. El perro, propiedad de uno de los vecinos que viven en la zona, se encuentra en estos momentos en observación. Es difícil mantener aquello de que el perro es el mejor amigo del hombre.

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[*Opino}– Algunos términos usados en el ámbito de internet

16-05-14

Carlos M. Padrón

Como ya dije en este blog, lo del punto 2 del artículo que copio abajo es para mí una buena noticia porque siempre he usado clicar por tres razones que me resultan válidas y que aplico con frecuencia:

1. Ridiculez. Lo de pinchar me parece ridículo, y ya tiene otros significados

2. Evitar confusión al lector. Pues clicar no tiene otro significado

3. Economía. Clicar es más corto que hacer clic y que cliquear

En cuanto al punto 8, parece que el uso está metiendo en un mismo saco lo de link y URL, en detrimento del segundo, pues URL (Unique Reosurce Locator) es esa a veces muy larga lista de caracteres que comienza con HTTP y que constituye la dirección única de algo en internet; o sea, al clicar en una URL bien formada (si de ella se elimina aunque sólo sea un caracter, ya no estará bien formada), el usuario será llevado siempre al mismo sitio o página. Por ejemplo, la URL de este blog es https://padronel.blog/

En cambio, se llama LINK a una palabra o frase que lleva embebida —o incrustada— una URL, y que generalmente aparece escrita a color y subrayada, y que al posar el cursor sobre ella se despliega una especie de menú que muestra la URL que lleva embebida. Por ejemplo, si quiero hacer de Padronel una palabra que sea un link a mi blog, resultaría esto: Padronel. En este artículo, el ‘ya dije’ que aparece al comienzo es un link, y la palabra ‘Fuente‘ que aparece al final es también un link a Fundéu, pues es Fundéu la fuente de donde tomé el artículo.

Si bien el uso de streaming se me antoja difícil de eliminar, lo de webinar me parece ridículo.

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16/05/2014

Internet: claves de redacción

Con motivo del Día de Internet, que se celebra el 17 de mayo, se repasan algunos extranjerismos muy utilizados en internet que tienen alternativas en español, así como algunos términos que plantean dudas en cuanto a su escritura:

  1. Cloud computing, en español, se denomina computación en nube.
  2. Hacer clic, clicar y cliquear son tres formas adecuadas para indicar la presión o golpe que se hace con el ratón del computador, en lugar de la voz inglesa click.
  3. Medios sociales es el equivalente recomendado a la expresión inglesa social media.
  4. Anonimizar es un verbo correctamente formado para referirse a la acción de ocultar una identidad.
  5. El prefijo ciber- se escribe unido a la palabra a la que acompaña: ciberataque, cibercomercio, etc.
  6. SOPA, sigla de Stop Online Piracy Act, se escribe con mayúsculas y sin puntos.
  7. Blog, bloguero y bloguear son términos adecuados en español.
  8. Link tiene traducción: enlace o vínculo.
  9. El plural de web es webs.
  10. Usabilidad, que en diseño y programación es un atributo de calidad que evalúa la facilidad de uso de las webs, es un término adecuado y bien formado en español.
  11. Banear, como la acción de restringir o bloquear el acceso de un usuario, puede traducirse por verbos como bloquear, suspender, prohibir o restringir.
  12. Acechar, espiar, husmear o acosar son alternativas preferibles a stalkear.
  13. La palabra inglesa password tiene como equivalente en español contraseña.
  14. Bot es un acortamiento válido en español para referirse al ‘programa que recorre la Red llevando a cabo tareas concretas, sobre todo creando índices de los contenidos de los sitios’.
  15. El término wifi es válido y puede ser masculino o femenino: el wifi o la wifi.
  16. Online puede traducirse por conectado, digital, electrónico, en internet o en línea.
  17. Las puntocoms, en redonda, en una sola palabra y con plural terminado en ‘s’, es la forma adecuada de referirse a las empresas que desarrollan su actividad principal en internet.
  18. Seminario web es una alternativa apropiada para el anglicismo webinar.
  19. Emisión en directo o en continuo, según los casos, son alternativas válidas a streaming.

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[*Opino}– Acerca del ‘Derecho al olvido en internet’

14-05-14

Carlos M. Padrón

Por supuesto que, como dice el artículo que copio abajo: «Este derecho puede en ocasiones colisionar con la libertad de expresión». Sobre todo cuando lo de «libertad de expresión» es ya algo que resulta muy difícil definir.

Para muestra, lo ocurrido recientemente con el dueño de un equipo de béisbol que dijo algo contra los negros. Si a ese señor no le GUSTAN los negros, y así lo declara, ¿no está haciendo uso de libertad de expresión? ¿O es que una persona no tiene derecho a expresar sus gustos? Los gustos no son controlables. Podrá ser controlable, y sólo hasta cierto punto, el no expresarlos, pero corriendo el riesgo de caer en la hipocresía, que no es precisamente una virtud.

En cuanto al tal «Derecho al olvido en internet» se ha dicho también que los buscadores deben retirar los enlaces a informaciones publicadas en el pasado si perjudican al ciudadano y no son pertinentes. ¿Y quién va a determinar si son o no pertinentes?

En otra publicación dicen «El Tribunal de la Unión Europea ha fallado en contra de Google y le obliga eliminar de información lícita que afecte a un ciudadano y que ya no sea de interés». ¿Y quién va a decidir si la información es ilícita carente de interés? ¿De interés para quién?

Además —y entrando ya en terreno filosófico—, ¿puede forzarse el olvido? No, no se puede. Por tanto, eso de «derecho al olvido» no resulta precisamente muy apropiado.

Algo que sí deberían evitar en los buscadores —y hasta penalizar— es la existencia de páginas que aparecen cuando uno busca algo, y que no tienen relación alguna con ese algo sino con cualquiera otra cosa, en especial con la sugerencia o venta de programas que, por supuesto, contienen malware. Eso es, simplemente, fraude.

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14/05/2014

Pero ¿qué es el «derecho al olvido» en la Red?

La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que ampara el «derecho al olvido» en la Red, y que es fruto de un litigio entre la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y Google, supone una revolución a la hora de garantizar la intimidad y privacidad de los ciudadanos, según expertos legales.

Pero, ¿qué es eso a lo que nos referimos cuando hablamos de «derecho al olvido» en internet?

El derecho al olvido es un derecho relacionado con el Habeas Data y la protección de datos personales. Se puede definir como el derecho que tiene el titular de un dato personal a borrar, bloquear o suprimir información personal que se considera obsoleta por el transcurso del tiempo, o que, de alguna manera, afecta el libre desarrollo de alguno de sus derechos fundamentales.

Como cabe apreciar, este derecho puede en ocasiones colisionar con la libertad de expresión.

Según la AEPD, «El «derecho al olvido» hace referencia al derecho que tiene un ciudadano a impedir la difusión de información personal a través de internet cuando su publicación no cumple los requisitos de adecuación y pertinencia previstos en la normativa».

La AEPD señala que este derecho incluye limitar la difusión de información de datos de personas, incluso cuando la publicación original sea legítima. «La difusión, hecha a través de los buscadores y de forma universal e ilimitada, de información que ya no tiene relevancia ni interés público, causa una lesión a los derechos de las personas».

El abogado Joaquín Muñoz, representante del español Mario Costeja —convertido, quizás sin proponérselo, en impulsor del llamado «derecho al olvido» en internet, al desencadenar el caso que ha concluido con esta sentencia—, ha destacado su alcance porque confirma el derecho del ciudadano a la privacidad y a decidir quien trata o no sus datos personales.

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[*Opino}– Cada vez me ponen más difícil la interfaz humano-computador

01-05-14

Carlos M. Padrón

Cada vez me lo ponen peor.

Mis teclados preferidos con los que traían las primeras PCs vendidas por IBM, que eran pesados, sólidos, resistentes y con teclas bien espaciadas. Los de ahora ya no son como aquéllos, y si encima me vienen con uno de 30 cm, que es casi como el de las mierdaptops, paso.

Además, eso de tener que tocar la pantalla (touch screen) colocada en forma vertical, o tener que hacer gestos, implica levantar los brazos, algo que al rato causa cansancio.

Como ni al touch screen ni a los gestos le veo ventaja alguna, tampoco es algo para mí. Por eso dije que, mientras pueda, y a falta de seguridad en Windows XP, me quedaré con Windows 7, pues el Windows 8 ya está pensado para touch screen y para la nube (cloud).

Lo de la nube, que tampoco es para mí, me recuerda que, al menos en la Canarias de mis tiempos, el decir que alguien estaba en las nubes era como decir que estaba despistado, ido, o que no sabía ni donde estaba parado.

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30/04/2014

Microsoft desafía a las pantallas táctiles y diseña un teclado con control de gestos integrado

Microsoft Research, la división de investigación de la compañía de Redmond, ha diseñado un teclado con control de gestos integrado.

Este se denomina Type-Hover-Swipe in 96 Bytes y permite al usuario controlar la interfaz mediante el movimiento de su mano, como si fuese una pantalla táctil.

El teclado, de 30 centímetros, está compuesto por sensores infrarrojos de baja resolución, de 64 megapíxeles, pero que detectan el movimiento con facilidad, según lo describe CNET. Estos sensores se encuentran ubicados entre las teclas del teclado y son los encargados de captar cualquier gesto y la proximidad de las manos del usuario.

El reconocimiento gestual se hace efectivo mediante una serie de algoritmos que desde Microsoft Research llaman ‘firmas de movimiento’ (‘motion signatures’, por su nombre en inglés). Se trata de movimientos programados en la base de datos del teclado que le permiten reconocer posteriormente los gestos que haga el usuario como comandos.

Algunos de los mencionados gestos que reconoce este peculiar teclado, según se muestra en un vídeo publicado en YouTube, son el de deslizar verticalmente para hacer scroll, mover la mano por encima de las teclas para navegar, dibujar una línea con el dedo índice para cambiar de aplicación, o incluso el gesto de conducir al volante, para juegos de coches.

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[*Opino}– La moda de los senos y nalgas falsos

21-04-14

Carlos M. Padrón

Si el artículo que copio abajo hace mención exclusiva a Venezuela, se debe a que en este país es ya casi raro no ver a una mujer con unos senos que, a todas luces, son falsos.

Para colmo, por lo grandes y por la forma, muchos de ellos son vulgares, ridículos y repulsivos. Pero, no obstante el costo de estos implantes, se ven en mujeres de todas las clases sociales.

Lo de las nalgas es menos notorio, pero ambos engaños —pues son sólo eso— obedecen, como ya he dicho en este blog, no tanto a que las mujeres quieran llamar la atención de los hombres, sino a que quieren dar envidia a otras mujeres o no senttirse menos que ellas, pues si en realidad escucharan la opinión de los hombres descubrirían que a muchos de nosotros no nos gustan esos vulgares artificios que, en el caso de implantes de mamas, se justificarían si por algún motivo hubo extirpación de las naturales, caso éste en que sí cuenta la autoestima.

Descubrirían además que si muchos machos —para el caso, prefiero usar este término y no el de hombres—, se voltean en la calle para mirar un nalgatorio grande, sea natural o artificial, no es siempre porque quisieran que su mujer —novia o pareja— lo tuviera así, pues, desde el punto de vista estético, el exceso en las nalgas es tan feo como la falta de ellas; y, a la hora de la verdad, ese exeso más bien estorba.

Lo de la autoestima es, por tanto, ante otras mujeres. Además, ¿no suelen proclamar ellas que la belleza va por dentro? ¿A qué entonces tanta preocupación por la silueta perfecta?

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21-04-14

Irene Caselli

Los peligros de inyectarse silicona en las nalgas

Con lágrimas en los ojos, Denny cuenta cómo se despertó un día teniendo en la parte baja de su espalda una protuberancia del tamaño de una pelota de fútbol. No podía caminar o agacharse, y el dolor era intenso.

Denny —una abogada de 35 años que prefiere no dar su nombre completo debido a que algunos familiares no saben el motivo de su afección—, no tuvo que esperar a escuchar al médico para saber que ésta debía ser una secuela de la silicona líquida que se había hecho inyectar para aumentar sus nalgas. La sustancia se había movido a su espalda y estaba haciendo presión sobre su columna.

Las inyecciones en las nalgas son uno de los muchos procedimientos de cosmética a los que se suelen someter las mujeres en Venezuela para cumplir con los cánones de belleza de la sociedad. Estas aplicaciones de silicona líquida fueron prohibidas por el gobierno de ese país en 2012, seis años después de que Denny se inyectara.

Pero hoy en día esta práctica continúa, y, según la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica Reconstructiva Estética y Maxilofacial (SVCPREM), hasta un 30% de las mujeres entre los 18 y 50 años eligen estas inyecciones.

Y no se trata de una práctica exclusiva del género femenino. Los hombres también utilizan silicona líquida para aumentar los pectorales, aunque la estadística es menor.

Sin barreras

Las inyecciones se hacen con un biopolímero de silicona. El hecho de que se inyecta libremente en el cuerpo la hace más peligrosa que un implante, donde el gel está contenido en una especie de bolsa.

Lo más atractivo de esta técnica es su precio. Una inyección puede costar US$318, y toda la intervención no dura más de 20 minutos. Pero los riesgos son increíblemente altos.

«La silicona puede migrar a otras partes del cuerpo porque no tiene barreras. Además, el cuerpo puede tener una reacción inmunológica hacia este material extraño, creando muchos problemas», dice Daniel Slobodianik, un cirujano estético.

El experto advierte que los síntomas pueden surgir años después de que la persona se haya inyectado. Los pacientes pueden sufrir desde reacciones alérgicas hasta fatiga crónica. Si el líquido migra a otras partes del cuerpo, puede causar un dolor intenso en las articulaciones.

En el caso de Denny, la silicona se movió a su espalda, lo que causó que se creara una presión muy fuerte sobre su columna, haciendo que caminar fuera una tarea difícil. No obstante, hasta cierto punto tuvo suerte.

Si bien no hay cifras exactas, la SVCPREM estima que al menos una docena de mujeres mueren cada año como consecuencia de estas inyecciones.

El doctor Slobodianik es uno de los dos cirujanos especializados en eliminar el tejido afectado por estas inyecciones. Asegura que la lista de espera es larga. Tuvo que pasar un año para que Denny se sometiera a esta operación.

Muchos ni siquiera tienen los medios para pagar el tratamiento, pues sólo la operación cuesta unos US$9.540.

«Medidas perfectas»

Horas antes de someterse a la cirugía, Denny explica que algunos familiares no saben el motivo de su afección, y piensan que tiene un problema de espalda, que fue lo que ella pensó durante muchos años, antes de que apareciera la protuberancia.

Denny asegura que, de haber sabido los riesgos, no hubiera tomado la misma decisión.

«Yo me dejé arrastrar por ese boom en la oficina. Y la gota que derramó el vaso fue una juez que llegó y le vi unas nalgas tan bellas que eran dos globos hermosos. Yo era una mujer plana, y fue la juez la que me incentivó. Nunca estuve obsesionada con las medidas perfectas, pero me dejé llevar por la idea de que la mujer venezolana debe verse como una muñeca Barbie», cuenta.

Venezuela ha triunfado siete veces en el concurso de belleza Miss Universo, creado en los años 50 en Estados Unidos, por lo que se ha ganado la reputación de «fábrica de reinas de belleza».

«Autoestima»

Carolina Vázquez Hernández, consejera especializada en temas de la mujer, dice que la presión social en el país sudamericano es muy alta, mucho más que en otras naciones.

«Las mujeres venezolanas no tenemos una clara identidad de nuestras raíces. Y es debido a esta falta de identidad que nuestra autoestima es muy débil, por lo que nos sometemos a cualquier cosa que la aumente «.

Astrid de la Rosa está de acuerdo. Es una de las activistas líderes de la asociación «No a los Biopolímeros», una organización sin fines de lucro que se creó para apoyar a las víctimas de inyección de silicona.

De la Rosa cuenta que decidió inyectarse porque su pareja estaba a punto de dejarla. «Pensé que las personas te querían por la apariencia».

Poco después de ponerse silicona líquida, comenzó a enfermarse. Los médicos dijeron que tenía afectado el sistema inmune, y le diagnosticaron leucemia.

El motivo por el cual el gobierno prohibió las inyecciones de biopolímeros se debe en parte al trabajo de esta asociación.

Pero De la Rosa cree que eso no es suficiente.

«¿Dónde está la ayuda para nosotros?»*

Esta activista asegura que aún recibe todas las semanas llamadas de mujeres que se han inyectado, a pesar de que ahora es ilegal.

«No es una cuestión de género o de clase social. Hombres y mujeres lo hacen, y son políticos, actores… quienes lo han hecho», asegura. «¿Dónde está la ayuda para nosotros?».

Si bien el gobierno ha prohibido las inyecciones de silicona debido a los peligros para la salud, las compañías de seguros no cubren los gastos para tratar los problemas causados. Esto se debe a que no reconocen como enfermedad los efectos secundarios de ese procedimiento.

De la Rosa dice que con frecuencia hacen campañas para financiar las cirugías de las víctimas. Denny pudo pagar la operación con sus ahorros, pero el dinero no es lo que más le preocupa de momento. Acostada boca abajo en su cama después de la cirugía, sabe que la recuperación será de tres semanas, pero que la cicatriz será de por vida.

También es consciente de que la silicona puede volver a causar estragos en el futuro. No obstante, espera que al menos su trágica experiencia sirva de ejemplo a otras mujeres que piensan en inyectarse, y les ayude a aprender a aceptar sus cuerpos tal y como son.

Fuente

(*) NotaCMP.- ¿Qué ayuda? ¿Quién las manda a hacerse eso?