Titular en ABC.es: Demuestrado: los estallidos de rayos gamma no son señales alienígenas
Sin comentarios.
Mis opiniones acerca de lo que no corresponda a ninguna de las secciones ya descritas.
Titular en ABC.es: Demuestrado: los estallidos de rayos gamma no son señales alienígenas
Sin comentarios.
Titular en ABC.es: Muere una mujer y un hombre resulta herido grave en incendio piso
Escrito así, ese titular contiene dos hechos distintos, pero con mismo origen, y lo de piso queda desvinculado del resto. Por tanto, lo que debieron escribir, pero no escribieron, es, por ejemplo. “En un incendio en un piso muere una mujer y, además, un hombre resulta herido grave”
Carlos M. Padrón
Lo de vergonzosa lo añadí yo, pues así me lo parece ya que, según el artículo Se desata la polémica por una cuestionada decisión en ‘Pasapalabra’, ese programa de TV invalidó la respuesta de uno de los concursantes por su mala pronunciación.
Para mí, una sucia y vergonzosa maniobra porque la pronunciación de los españoles deja mucho que desear, y no digamos en palabras extranjeras, sino en las propias del español. ¿Cuántos pronuncias bien la P de MAPFRE? ¿Cuántos pronuncian bien WhatsApp, que ha llegado a degenerar en guasa?
Creo que la mitad de la población adulta de España está tomando un anticoagulante que siempre sale a relucir en reuniones de personas mayores, o en boca de alguien joven pero que tenga familiares mayores, en la sala de espera de los centros de salud, etc. Todos lo llaman SITRÓN, pero su nombre es SINTROM. Tal parece que en la pronunciación de ese nombre, la ene pinta lo mismo que una hache intercalada, y la eme final resulta en una ene.
El artículo El aparato fonador de los españoles da más detalles y ejemplos al respecto.
Titular en ABC.es: Hallada la manera de desarrollar una vacuna frente a la gripe mucho más eficaz
Comoquiera que “muchos más eficaz” se refiere a vacuna y no a gripe, lo que debieron escribir, pero no escribieron, es “Hallada la manera de desarrollar una vacuna mucho más eficaz frente a la gripe”
Titular en ElMundo.es: Asesinan al primo de Rihanna a tiros.
Comoquiera que tiros no se refiere a Rihanna sino al medio con que fue asesinado su primo, lo que debieron escribir, pero no escribieron, es, por ejemplo: “A tiros asesinan al primo de Rihanna”.
15-01-2018
Carlos M. Padrón
Sigo sin aceptar la norma del artículo que copio abajo, la de que hay que poner tilde en fuerdái, Hawái, así como en comáis, Fundéu, Bernabéu, etc. pues la pronunciación sigue siendo la misma aunque no se ponga la tilde.
En esto, la RAE optó por la vía complicada, mientras que al eliminar la tilde en el adverbio sólo y en los pronombres personales optó por la sencilla, ésa que complica la comprensión pero que gusta a quienes detestan la ortografía.
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15-01-2018
La grafía fuerdái, plural fuerdáis, es la recomendada para el término que alude a los hijos de los nuevos ricos chinos
En los medios de comunicación se está extendiendo el uso de esta voz, como se comprueba en las siguientes frases:
Se trata de una adaptación, ya sea como romanización directa de los caracteres chinos, ya sea a partir de la forma pinyin fù’èrdài. Por tanto, lo recomendable es tratarla como voz asimilada, es decir, con la tilde que se corresponde con la pronunciación aguda que los hispanohablantes perciben habitualmente en las voces de origen chino, aunque en realidad puedan tener varios acentos de intensidad: fuerdái.
La transcripción se ajusta plenamente a la grafía del español, por lo que no necesita cursiva, recurso tipográfico que, no obstante, puede emplearse para señalar la novedad del término, al igual que las comillas, si no se dispone de ese tipo de letra.
Por idénticas razones, se recomienda seguir la pauta general de añadir una ese en el plural, tal como establece la Nueva Gramática de la Lengua Española: los fuerdáis.
Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir
13-01-2018
Carlos M. Padrón
Desde hace ya días, en varios medios de la prensa digital aparece esto: «En mitad del escándalo del ex número dos de Theresa May, acusado de tener pornografía en sus ordenadores computadores, el Parlamento británico sigue registrando numerosos intentos de accesos a web de contenido adulto».
Ante tal insistencia me pregunto dónde queda el tan cacareado libre albedrío, y qué de malo tiene que un adulto acceda a contenido adulto (redundancia válida) siempre que tal contenido no tenga nada que ver con pederastia.
Y al encontrar hoy esto en LibertadDigital.com: “Las 10 películas que odian las feministas de género – Posiblemente la película que más odian las feministas es ‘Pretty Woman’, esa suerte de ‘Cenicienta’ para adultos”, aprovecho para decir de nuevo que, en mi opinión, Pretty Woman sí que es de verdad pornográfica, pues eso de que en nombre del drogamor se glorifique el que un hombre acepte sin más por pareja a una prostituta, sabiendo que lo es, sí que es pornografía ya que justifica y hasta promociona que algo tan peligroso como el drogamor se imponga sobre consideraciones sociales y morales.
Pero así va este mundo, algo que refleja muy bien esta reflexión masculina del tipo que suelo calificar como bromenserio:
«Cuando nací, la homosexualidad estaba prohibida; luego fue aceptada, pero escondida; hoy, ¡ni se te ocurra hablar mal de ella! Sólo espero morir antes de que sea obligatoria».
12-01-2018
Carlos M. Padrón
Según el artículo que copio abajo, el por qué de esto no está claro, pero creo que sí lo está: las mujeres son el medio principal que usa la Naturaleza para perpetuar la especie humana.
Para cuidar a las crías, las mujeres deben vivir más que los hombres, que en este proceso sólo son realmente necesarios para fecundar a las hembras.
De ahí que, como ya he dicho varias veces en la sección Drogamor, las mujeres son títeres de la Naturaleza. Ésta las controla mediante el instinto maternal, una fuerza que no respeta razones.
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11-01-2018
Nuño Domíngez
Las mujeres viven más que los hombres hasta en las condiciones más extremas
Las féminas de corta edad resisten mejor que los varones en momentos de hambrunas, epidemias o esclavitud, aunque no está claro por qué
Jean Calment es la persona más longeva de la que hay constancia. Nació en 1875, conoció a Van Gogh, montó en bicicleta y fumó casi toda su vida. Cuando murió en 1997, a los 122 años, se barajó que la siguiente persona viva de más edad era Lucy Askew, británica de 104 años. Su sexo no es casualidad. Entre los que alcanzan el siglo de edad, hay cuatro mujeres por cada hombre. Esta superioridad en la esperanza de vida se mantiene en cualquier punto del planeta. Ellas suelen vivir varios años más que ellos, no está claro por qué.
Ahora, un estudio ha analizado la tasa de mortalidad en grupos sometidos a hambrunas, epidemias y esclavitud. Sus conclusiones muestran que las féminas también resisten mejor en estas horribles condiciones y destapan un hecho sorprendente. La mayor parte de la ventaja entre ellos y ellas aparece en el primer año de vida.
La mayor mortalidad registrada en la historia se dio en Liberia entre 1820 y 1843. El Gobierno de EE UU animó a los esclavos liberados a que se marchasen a una nueva patria en África. A muchos sólo les esperaba la muerte. El 43% de los emigrados fallecieron al año de llegar, probablemente debido a enfermedades infecciosas. En esos años, la esperanza de vida de un niño nacido en Liberia era de 1,68 años, y la de una niña, de 2,23, según el estudio, publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU.
El trabajo analiza también las defunciones entre esclavos en la isla caribeña de Trinidad (Trinidad y Tobago) a principios del siglo XIX, durante hambrunas en Ucrania en 1933, Suecia entre 1772 y 1773, e Irlanda entre 1845 y 1849, y dos epidemias de sarampión en Islandia en 1846 y 1882. Sólo se contemplan casos en los que la esperanza de vida de uno o los dos sexos bajó de los 20 años. “Sólo hemos encontrado casos documentados del pasado porque, afortunadamente, en la actualidad es muy improbable que, incluso en las peores crisis, la esperanza de vida sea de 20 años o menos”, explica Virginia Zarulli, investigadora del Centro Max Planck de Odense (Dinamarca) y primera autora del estudio.
En casi todos los casos analizados las mujeres vivieron más que los hombres. La ventaja va del medio año más de vida —en el peor de los casos (Liberia)— a 3,7 años más en el mejor (Irlanda). La única excepción se da entre los esclavos de Trinidad, algo que Zarulli y su equipo atribuyen a que los hombres eran considerados más valiosos para trabajar en el campo y, por tanto, se les cuidaba más. La mayoría de la ventaja en supervivencia de las mujeres sobre los hombres se da durante el primer año de vida, después del cual las diferencias entre sexos se atenúan. En Liberia, Trinidad, Islandia e Irlanda ese desequilibrio en la mortalidad infantil explica hasta el 50% de toda la divergencia. En catástrofes más recientes, como la hambruna que siguió a la II Guerra Mundial en Holanda y otras registradas en Asia, se observa una ventaja similar.
“En condiciones normales, la mortalidad de niños tiende a ser mayor que la de las niñas, por eso la proporción natural es de unos 107 niños nacidos por cada 100 niñas”, explica Zarulli. “La enorme diferencia que hemos encontrado en favor de las féminas durante las crisis es muy sorprendente. Lo que se sabe de las épocas estudiadas es que, si había un trato preferencial por sexos, los machos eran los beneficiarios, por lo que es incluso más reseñable que a pesar de una posible discriminación las niñas sobrevivan más”, argumenta.
Los autores creen que esta superioridad tiene una explicación biológica. En condiciones de vida similares, las féminas siempre viven más, como han demostrado varios estudios, incluido uno entre monjes y monjas de clausura en Bavaria (Alemania), éstas con una ventaja de hasta un año de vida más.
Entre la mayoría de mamíferos, incluidos los primates, tanto salvajes como en cautividad, las hembras también viven significativamente más tiempo. Las hormonas sexuales pueden ser parte de la explicación, señala el estudio. Los estrógenos femeninos son antiinflamatorios y protegen el sistema circulatorio, mientras la testosterona está asociada a una mayor mortalidad por algunas enfermedades. Los estrógenos fortalecen el sistema inmune, mientras la testosterona y la progesterona parecen hacer lo contrario. La incidencia de infecciones es menor entre mujeres que hombres (la mayoría de las muertes en las poblaciones analizadas pueden achacarse a la disentería, la inanición y la diarrea). Junto a estos factores biológicos hay otros sociales que han venido ayudando al sexo femenino, como que ellas fuman, beben y se drogan menos, conducen de forma menos temeraria, cuidan más su alimentación y tienen menos comportamientos arriesgados.
“El hecho de que entre bebés, cuando las diferencias de comportamiento son mínimas, las niñas sobreviviesen mucho más parece apuntar a que la ventaja femenina tiene unas raíces biológicas bien asentadas”, opina Zarulli. “A riesgo de simplificar demasiado, podemos ver fácilmente cómo, para sobrevivir, una tribu imaginaria necesita solo unos cuantos hombres, pero muchas más mujeres. Un solo hombre puede tener muchos hijos, pero el número de bebés que puede criar una mujer es limitado”, señala.
Si se hubieran tenido en cuenta no sólo los nacimientos, sino las concepciones, algo complicado de encontrar en los registros, la superioridad femenina sería incluso mayor, pues “por cada 100 hembras se conciben unos 160 varones”, explica Diego Ramiro, demógrafo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. “Este trabajo viene a demostrar que las mujeres son el sexo fuerte, aunque debido a que viven más también sufren más achaques”, añade.
Los dos investigadores que han dirigido la investigación, Kaare Christensen, de la Universidad del Sur de Dinamarca, y James Vaupel, fundador del Centro Max Planck de Investigación Demográfica en Rostock (Alemania), llevan años estudiando los fundamentos biológicos del envejecimiento y los límites de longevidad humana. Según Vaupel no hay límite de edad establecido para nuestra especie —una declaración discutida por otros expertos— y es de esperar que se sigan ganando 10 años de esperanza de vida cada 40 años. Si esto es cierto, es de esperar que las mujeres seguirán llevando ventaja durante mucho tiempo.
11-01-2018
Carlos Padrón
… o sea, estupidez —de la que definió Einstein—, frivolidad, deseo de llamar la atención, falta de autoestima y de sentido del ridículo, y varios equivalentes más igualmente tan “enaltecedores” del ser humano, pues dignidad parece ser algo en vías de extinción.
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Vestir con dignidad
2018-01-06
Katy Mikhailova
Lo que es inadmisible es pagar cientos de euros por las zapatillas de deporte de Gucci sucias: sí, esas que sacaron.
Supongo que todos ustedes habrán leído en decenas de publicaciones en redes eso de que tenemos 365 días (ya 359) para 365 oportunidades de crear y hacer cosas nuevas. Desde mi columna tradicional de los sábados propongo enfocarlo a los modos y las modas, para vestir con más dignidad.
Haciendo un repaso de la enajenación del ser humano, cuyo resultado no se refleja sino inmediatamente en la estética, no puedo evitar dejar claro que lo de los vaqueros rotos -ya algo demodé- no es de lo más desafortunado de los últimos 3 años. Quizá una rotura simbólica en las rodillas pasa, pero lo de llevar trozos de tejanos arrancados y carcomidos, sólo se aceptaría si debajo de los jeans se llevan medias; pues, de ser lo contrario, luego uno se sorprende de los resfriados y demás problemas de salud. Recuerden, chicas -y algún que otro metrosexual- que de llevar vaqueros rotos han de ir depiladas, al menos en esa zonas que el pantalón deja ver.
Lo que es inadmisible es pagar cientos de euros por las zapatillas de deporte de Gucci sucias: sí, esas que sacaron. Los 400 euros por los vaqueros con barro; los 300 por el clip de Loewe, sólo para sujetar papeles -aunque, por ese precio, se podría intentar «sujetar la moral». Las toallas-sujetador para los pechos que sudan en verano, es un artilugio totalmente innecesario. Los renos navideños para decorar los pezones tampoco es lo más apropiado. Ni los jerseys carcomidos por ratones, aunque el lujo ponga de moda el feísmo. Tampoco el bolso de Vuitton con el macroagujero forma parte de la dignidad de la estética: es un complemento poco práctico, además de nada bonito.
Pasear por las alfombras rojas, ante cientos de cámaras, en albornoz -aunque sea ‘made in Spain’ a lo Palomo- no es digno de ser aplaudido; mujeres normales embutidas en medias XXL, además de inverosímil, no mola; los ‘gorros pussy’ anti Trump, no, ya no; y la purpurina vaginal es antihigiénico.
Todas estas chorradas, modas polémicas de las que he escrito en este espacio en 2017, no son más que un reflejo de la idiotización de las personas que pueblan Occidente en su más preciada decadencia. Se supone que la moda cumple la función de transmitir la parte bella de la vida, pero algunos se empecinan en ensuciarlo. Piensen dos veces antes de salir de casa porque llevan lo que llevan.
Otra estupidez que merece todos los calificativos mencionados arriba, más el de suicida es la descrita en el artículo La nueva moda en Silicon Valley: beber agua llena de microbios a 50 euros la garrafa, que no merece comentarios porque, además de asqueroso, se explica por sí solo