[*ElPaso}– La Banda Municipal de música de El Paso / Wifredo Ramos

Wifredo Ramos Hernández es Cronista Oficial de la Ciudad de El Paso
(Artículo publicado en la revista ‘Acorde’ en 03/2006)

Entre todas las actividades anuales de la Banda Municipal de El Paso, destaca sobremanera una, muy especial, que aquí merece, cuando menos, una mención pormenorizada: en el mes de agosto del año pasado, la Banda realizó un brillante desfile en el parque temático de EuroDisney, en París. con motivo de la inauguración de la cabalgata donde participan todos los famosos personajes de Disney. En su recorrido multitudinario (según datos de la organización del parque, se estima que había más de 60.000 turistas) la Banda interpretó con gran éxito los pasodobles «Lagartijillas» y «Paquito el chocolatero», y las marchas «Ganando Barlovento» y «Barras y estrellas».

El resto del día, los componentes de la Banda lo pasaron disfrutando de las atracciones de EuroDisney, viviendo una jornada inolvidable.

Su estancia en París se prolongaría durante una semana, con excursiones y visitas a los lugares más emblemáticos de la capital francesa: Versalles, la Torre Eiffel, el Sagrado Corazón, el Barrio Latino, viaje por el Sena, etc. El céntrico alojamiento de la Banda, situado en la Ciudad Universitaria, permitió al grupo moverse con facilidad por las zonas de mayor interés turístico y cultural de la ciudad, y, al mismo tiempo, supuso la siempre enriquecedora convivencia con estudiantes de otros países.

Es la primera vez que una formación musical canaria actúa en EuroDisney-París, por lo que los responsables del municipio pasense consideran que se trata de un «acontecimiento» de gran relevancia con el que se ha dado a conocer, fuera de nuestras fronteras, la valía artística de nuestra Banda de Música.

Las referencias de una banda musical pasense surgieron con motivo de celebrarse el 25 aniversario de la creación del Municipio de El Paso, en el año 1862, siendo su director Don Vicente Capote.

El año 1895, en el periódico La Defensa se cita: «Como público se sabe, el instrumental de la banda de música fue comprado por suscripción popular».

En 1900, se refiere que la banda de música de El Paso asiste a la Bajada de la Virgen de Las Nieves, fiesta lustral de Santa Cruz de La Palma.

Se forma en 1911 la «Banda de los Liberales», pues el líder liberal en La Palma, Don Alonso Pérez Díaz, fue quien, para oponerse al bando conservador, donó al pueblo de El Paso los instrumentos que poseía una vieja banda. Director de la nueva banda resultó nombrado Don Pedro Martín Hernández y Castillo.

En las fiestas cívico-religiosas de la entronización de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, en El Paso (1939), actuaron la «Banda Pérez Díaz» y otras tres del Valle.

En sesión de la Comisión Municipal (folio 62), siendo alcalde Don Manuel Fermín Sosa Taño (período 1927-30), se acuerda declarar como municipal y patrimonio cultural a la banda de música que dirige Don Pedro Martín Hernández, destacado músico, pedagogo y poeta.

Hacia finales de la década de los cuarenta, la Banda se quedó sin el citado director, Don Pedro Martín Hernández, por traslado de éste a Tenerife, pero no por ello El Paso dejó de tener su banda de música que fue dirigida sucesivamente por Don José Pérez y Pérez, Don José Salazar Pérez, Don Lenín Brito Lorenzo, y Don Vicente Simón González. A continuación se formaría un Patrimonio Musical con gestión del músico Don Pedro Páez Pérez.

A través de la recopilación de datos de las actuaciones de la Banda Municipal, se observa que ha desarrollado una diversa labor en distintas etapas y fiestas: Nuestra Señora de Bonanza, Sagrado Corazón de Jesús, Corpus, Nuestra Señora de El Pino, Cruz de Las Canales, y otras.

En los programas de las fiestas de Nuestra Señora de El Pino de 1946, 1955 y 1958 se menciona que los actos serán amenizados por una banda de música.

Del año 1984 se cita un concierto de la Banda de Música. Desde el mes de octubre de 1987, concierto de la Banda Municipal de El Paso, dirigida por Don Vicente Simón González, con motivo del 150 aniversario del Municipio.

En los años 1993-1995 se harán cargo de la Banda Don Jonás Grimón Lorenzo y Don Alberto Enguinados Rosalén.

El mes de octubre de 1995 es contratado el joven director Don José Manuel Cerveró Pizarro, quien inicia el funcionamiento del Aula Municipal de El Paso, que alcanza el número de 120 alumnos de ambos sexos.

Hacia 1996 comienzan los Encuentros Internacionales de Música Ciudad de El Paso, siendo su fundador el profesor Don Guillermo Valverde Bravo, director de numerosas orquestas y bandas, con brillante historial y residente en Valencia (España), quien se presenta como único profesor y director artístico. En los años siguientes impulsa actividades en las que la Banda Municipal participa como conjunto fundamental en el desarrollo de la práctica y difusión musical en El Paso.

El año 1997 se realiza un homenaje a Don Vicente Simón González, con concentración insular de bandas y desfile en la avenida José Antonio. Por la noche, concierto-homenaje con intervención de las bandas participantes.

En el VII Encuentro Internacional (2002), asistimos por primera vez, y pudimos disfrutar de varias actuaciones, sorprendidos por su calidad, proyección didáctica y elenco de profesores prestigiosos, entre éstos Karl-Heinz Bloemcke, alemán y director de ópera; Armando Toledo, quien obtuvo becas en Rusia y Francia; Sviatoslav Belogonov, quien fue solista de la Orquesta Sinfónica de Moscú; Elena Solanes, de Valencia; Dante Andreo, de Argentina; Silvia Reiss, de Alemania y que trabaja con niños y adultos; etc.

Entre otros actos se citan: Concierto Homenaje a los Directores de la Banda Municipal de El Paso, director Don Guillermo Valverde; Orquesta Sinfónica; I concurso y I premio de de Dirección de Banda «Ciudad de El Paso». El profesor Valverde manifestó que se trataba de un hecho histórico para El Paso, por el primero de dirección convocado.

Entre otras actividades de la Banda Municipal pasense, en la última época ha actuado en distintos pueblos de La Palma, El Hierro (1996), Silla (Valencia, 1997), La Gomera (1998); Helmstedr, Goslar, Werferlingen, y Exposición Universal de Hannover (Alemania, 2000); Vigo, Santiago de Compostela y Caminha (Portugal, 2002). Además, ha participado en fiestas de otros municipios de la Isla, y en los eventos y concentraciones, a nivel insular, de bandas de música, con motivo de la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música. Permanece como director el citado Cerveró Pizarro.

En el año 2005, el X Encuentro Internacional se ha desarrollado con una especial organización por el póstumo «Homenaje a Guillermo Valverde Bravo», director artístico durante nueve encuentros. Habiendo participado en el IX Encuentro (2004), a los dos días de despedirse de La Palma falleció en Sueca (Valencia), el 3 de agosto, causando una profunda tristeza. El Ayuntamiento convocó el IV Premio de Música «Guillermo Valverde» en la especialidad de canto para jóvenes. Diversas participaciones se reflejan en el amplio programa, con la asistencia de una decena de prestigiosos profesores, directores de curso y agrupaciones, entre las que tuvo una destacada actuación la Banda Municipal de El Paso. Ese mismo año, esta banda actuó en Disneyland-París.

[*ElPaso}– El Paso (Canarias) y El Paso (Texas)

12.12.06

Carlos M. Padrón

A través de este blog y de e-mails he recibido preguntas sobre la eventual relación entre El Paso (La Palma, Canarias), mi pueblo natal, y El Paso (Texas, USA).

Lo que hasta ahora sé al respecto es lo que copio a continuación y que fue mi respuesta a un comentario que me hicieron en el blog.

La ciudad de El Paso (Texas) lleva ese nombre porque fue fundada por la familia Pino, natural de El Paso (La Palma, Canarias), mi ciudad natal. Por tal motivo, en 1992, año en que se cumplieron 500 del descubrimiento de América, hubo un acto simbólico entre autoridades de El Paso (Texas) y El Paso (La Palma, Canarias).

Me gustaría mucho escribir algo más en detalle sobre la historia de la fundación de El Paso (Texas), de la familia Pino y de quienes les acompañaron en ese histórico evento, pero hasta ahora no he podido conseguir más información, aunque sigo intentándolo.

Asimismo, San Antonio (Texas), lleva ese nombre por San Antonio del Monte, un pago del pueblo de Garafía, también de La Palma (Canarias), donde nacieron los fundadores de San Antonio (Texas).

Me han dicho que en un libro titulado «Canarios en América», que tampoco he podido conseguir, se habla de todo esto, pues fue Canarias —concretamente la isla de la Gomera— el último punto del “otro lado del charco” donde Colón estuvo antes de llegar por primera vez a la hoy América. Desde entonces y por siglos, América fue el destino de miles y miles de canarios que buscaban las oportunidades de vida que España no les ofrecía. Por eso hay abundantes huellas de canarios desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Por ejemplo, Montevideo fue también fundada por canarios.

Agradeceré, por favor, cualquier ayuda que me sea útil para conseguir más información sobre todo esto.

[*ElPaso}— ‘Las palomas de la Virgen’ conmocionaron a todo el pueblo

07-11-2006

Carlos M. Padrón

Cuando el 08/07/1949 un brazo de lava del volcán Cumbre Vieja, de San Juan, o Nambroque, del que ya hablé en El volcán Cumbre Vieja: trágico pero espectacular, amenazó con llevarse por delante la ermita de Las Manchas —un pago de El Paso—, don Blas Santos, cura de Fuencaliente y que atendía también la parroquia de Las Manchas, hizo la promesa de que si se salvaba la ermita levantaría un monumento a la Virgen de Fátima, de quien era muy devoto. Y la ermita se salvó, pues, antes de llegar a ella, la lava se detuvo y desbordó de costado hacia otros derroteros.

Don Blas cumplió su promesa, y en 1951 se esculpió en granito, en Galicia, una imagen de la Virgen de Fátima que fue donada por Galicia a la ciudad de El Paso, y llegó a Las Manchas en 1952. En 1958 se reanudaron las obras del monumento destinado a esa imagen, y el 24/06/1960 se procedió a su bendición.

Don Salvador Miralles, cura párroco de El Paso, quiso también una imagen de la Virgen de Fátima y, a través del misionero capuchino Padre Generoso de Barcenilla, inició gestiones para conseguir en Portugal una talla que fuera réplica de la imagen original.

Tuvo la suerte de que le asignaran una, inicialmente destinada a Japón, al precio de unas 8.000 pesetas que fueron reunidas con aportes de la feligresía pasense. La imagen, que fue bendecida por el obispo de Leiría-Fátima, entró a España por Tuy (Vigo), estuvo expuesta en el Centro Canario de Madrid, y fue trasladada luego en avión hasta el aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife), y después, por barco, hasta Santa Cruz de La Palma, lugar al que llegó el 28/05/1954.

Y con su recorrido por los pueblos palmeros se creó en El Paso una gran expectación que llevó a que la gente hablara de eso día y noche e hiciera planes para recibirla y homenajearla en su previsto recorrido por los barrios del pueblo.

En el barrio de Los Cernícalos (o Cernícalos, a secas, nombre de una variedad de gavilán), en El Paso, y muy cerca de mi casa natal, don Braulio Brito (q.e.p.d.) y su esposa manejaban una venta de comestibles de ésas que la gente “fina” llamaba ”de ultramarinos”, o sea, un abasto, recoba o bodega donde podía adquirirse lo que en una casa se necesitaba para el día a día: aceite, azúcar, sal, papas, arroz, escobas, fósforos, etc.

Don Braulio, además de buena persona, jovial y dado a bromear con todo el mundo, era, sin llegar a ateo —es una suposición mía, pues para entonces estaba yo por cumplir los 15 años— un escéptico confeso en asuntos de religión, tema con el que solía mortificar a las damas, todas religiosas y creyentes, que iban a comprar a su venta. Y como éstas no paraban de hablar de la llegada de la imagen de la Virgen de Fátima, y de los milagros que a esa Virgen se le atribuían —en particular el de las palomas que, según se decía, se posaban mansamente en los pies de la imagen— Don Braulio se cansó y se molestó de escuchar tanta conseja y apostó con las escandalizadas damas a que sus palomas —que pensaba prestar para que fueran soltadas en el descanso que, según los planes de la gente del barrio, iban a hacerle a la Virgen frente a su venta— de seguro no irían a posarse a los pies de la imagen, pues con el estruendo de los «voladores» (cohetes de fuegos artificiales) que en ese descanso se harían explotar, huirían atemorizadas a refugiarse en su palomar, que estaba en la azotea de su casa.

Entre el 11 y el 18/07/1954 tuvieron lugar las diarias procesiones de la imagen de Fátima por cada barrio del pueblo, seguidas de cientos de personas que bajo la dirección del Padre Generoso alternaban los rezos con cánticos alusivos a la Virgen, en particular el de “El trece de mayo / la Virgen María / bajó de los Cielos / a Cova de Iría / Etc.”.

Cada cierto tramo del recorrido que la procesión iba a hacer, la gente del barrio de turno, además de adornos festivos como banderines, etc., montaba uno o más descansos en los que, durante la procesión y por unos momentos, se depositaban las andas sobre las que se transportaba la imagen de la Virgen, y se alternaban los rezos con alguna prédica de parte del Padre Generoso o del párroco del pueblo.

A la procesión por Los Cernícalos asistió más gente que a las previas, pues se había hecho pública la apuesta de Don Braulio acerca de sus palomas y, tal vez por eso, la gente acudió en mayor cantidad ese día.

Efectivamente, Don Braulio había prestado como una media docena de sus palomas que fueron colocadas en una jaula debajo del descanso que los vecinos habían montado, y decorado, exactamente frente al lateral oeste de su venta —adosado por su parte trasera al muro de la casa de doña Hilda Padrón—, lugar que estaba en un punto en el que confluían cuatro caminos y, por tanto, era muy visible. En el tope del descanso habíamos hecho —pues en su montaje trabajamos también los muchachos de la zona— dos huecos ubicados de forma que quedara uno a cada lado de las andas una vez que éstas fueran colocadas en el sitio, y por esos huecos debían salir volando las palomas cuando la persona escondida debajo del descanso les abriera la jaula al finalizar la ceremonia prevista para ese punto y antes de que las andas fueran de nuevo cargadas a hombros y se reanudara la marcha de la procesión.

La imagen llegó al lugar, fue colocada sobre el tope del descanso, hubo rezos y prédicas, y al final se lanzaron voladores y se soltaron las palomas que estaban presas bajo el descanso. Como era de esperar, éstas, seguidas por la mirada atenta de quienes sabían lo de la apuesta, volaron despavoridas hacia su palomar, que estaba en la azotea de la casa de don Braulio, y él estaba en la ventana de la venta. Pero, para asombro de todos, tres de ellas no se fueron al palomar sino que se posaron sobre las almenas del muro de la azotea de la casa, pero del muro más cercano al descanso, y sobre las almenas que se ven en esta foto,

(Foto tomada el 20/08/2006 durante la romería de la Bajada de la Virgen de El Pino, de ahí los adornos, la cámara de TV, y la cantidad de gente. La casa de la Izquierda es la de don Braulio; detrás de las tres ventanas altas estaba su venta. Las palomas se posaron en las almenas que se ven a la izquierda de la cámara de TV. El descanso estaba adosado a la pared externa de la casa de la derecha, justo frente a la tercera ventana, la de la esquina, de la casa de don Braulio).

No tenía mucha lógica que esos animalitos —a los que, cuando uno iba a la venta, no podía acercárseles a menos de tres metros porque eran ariscos y echaban a volar de inmediato—, se hubieran quedado fuera de la protección de su palomar y en un lugar cercano al que explotaban estruendosamente los muchos voladores que se seguían lanzando.

Siguiendo el programa previsto, cuatro hombres cargaron a hombros las andas con la imagen, doblaron a la derecha para continuar la procesión y, en ese preciso momento, cuando apenas habían dado unos pasos, las tres palomas bajaron volando desde las almenas de la azotea de la casa de don Braulio y se posaron sobre las andas, a los pies de la imagen de la Virgen y a escasos centímetros de las cabezas de quienes la cargaban o iban a su lado tocando las andas con una mano.

El silencio que cayó sobre la multitud es, por denso y electrizante, el más impactante que recuerdo. Todos nos quedamos mudos y paralizados, como clavados al lugar en que estábamos. No sé cuántos segundos permanecimos así, pero estaba claro que lo que quiera que nos había paralizado iba en aumento dentro de todos nosotros y explotaría también como los voladores, pero sin resultados previsibles, pues de pronto comenzó como un extraño murmullo que fue tomando cuerpo,… y entonces surgió la salvadora veteranía del Padre Generoso que echando mano del megáfono gritó: “¡Adelante! ¡Esto no es un milagro! ¡He visto muchas veces este fenómeno! ¡Adelante!”. Y comenzó a cantar a todo pulmón: “El trece de mayo / la Virgen María / bajó de los Cielos / a Cova de Iría /…”, acompañándose con ampulosos movimientos de su brazo para forzar a la gente a que lo imitara.

Como a regañadientes la gente fue sumándose al canto y comenzando a caminar, mientras algunos lloraban. Pero los que íbamos delante de la imagen apenas avanzábamos porque todos queríamos mirar hacia atrás para constatar que las palomas estaban vivas, se movían y seguían a los pies de la imagen de la Virgen.

Por el lugar en que yo me encontraba no podía ver a don Braulio, pero quienes sí lo vieron cuando sus palomas se posaron sobre las andas cuentan que palideció, estuvo a punto de desmayarse y enseguida se metió dentro de su casa.

A duras penas se completó el recorrido hasta la iglesia, y allí se dejó la imagen hasta la procesión del día siguiente por otro barrio. Se la colocó en el altar principal, y el cura casi que tuvo que botar a la gente de la iglesia, que estaba repleta a más no poder, porque nadie quería irse. Supongo que esa noche no se habló de otra cosa en el pueblo, y la noticia del incidente se regó como pólvora por toda la Isla.

En la mañana del día siguiente, tres muchachos —yo era uno de los tres— recibimos del cura el encargo de limpiar las andas de la imagen de la Virgen, pues las palomas las habían llenado de excremento. Llegamos a la iglesia, y lo primero que hicimos fue abrir una de las ventanas laterales más próximas al altar pero más alto que éste, muy cerca del techo; la que se ve arriba, a la izquierda, en esta foto,

(La imagen de la Virgen de Fátima estaba en el altar principal, en el mismo lugar donde en esta foto se ve la imagen de la Virgen de El Pino).

Lo hicimos para darle oportunidad a las palomas de irse volando a través de esa ventana. Luego, armados de agua, jabón, trapos y cubos (tobos) nos acercamos a la imagen. Las palomas, como era de esperar, alzaron vuelo. Dos revolotearon por la iglesia y, moviéndose con su inquietud característica, se posaban en reclinatorios; la otra fue a posarse en el alféizar de la ventana que habíamos abierto, y allí se quedó mientras nosotros seguíamos con las tareas de limpieza. Cuando terminamos y nos alejamos del altar, las palomas, incluso la posada en el alféizar, alzaron vuelo, una a la vez, y se posaron de nuevo sobre las andas y a los pies de la imagen de la Virgen.

Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo y me invadió un sudor frío porque yo no encontraba, ni he encontrado todavía, explicación racional a semejante fenómeno.

Algunos en el pueblo comenzaron a decir que a las palomas les habían cortado las alas; falso; que estaban sujetas a las andas por un hilo; falso; o que las habían atontado con algo; igualmente falso.

Entre las supuestas explicaciones que a través del tiempo he encontrado, está la de la llamada sugestión colectiva. Se pretende que si muchas personas piensan intensamente en algo al mismo tiempo, ese algo puede ocurrir. Pero si bien podría aceptarse que cuando la imagen de la Virgen salió del descanso frente a la casa de don Braulio había muchas personas —al menos las que sabían de la mencionada apuesta— con la vista clavada en las palomas y deseando intensamente que éstas bajaran y se posaran en las andas, resulta difícil usar ese argumento para explicar que una de las palomas se posara en el alféizar de la ventana de la iglesia, teniendo frente a ella el cielo abierto y, en vez de irse a su casa, decidiera regresar junto a la imagen de la Virgen.

Las próximas procesiones atrajeron verdaderas multitudes, de El Paso y de otros pueblos de la Isla, que querían comprobar por sus propios ojos que las palomas eran de verdad, estaban vivas y seguían a los pies de la imagen y correteando sobre las andas, inmutables ante el estruendo de los voladores o la proximidad de personas, y sin nada que las mantuviera atadas a ese lugar. Nosotros optamos por dejarles comida cuando íbamos a limpiar las andas, y lo ocurrido el primer día de la limpieza se repitió varias veces.

El domingo siguiente al día en que las palomas decidieron dejar mal a su dueño, la asistencia a la misa mayor fue multitudinaria, y muchos nos sorprendimos al comprobar que allí había personas que, hasta donde uno recordaba, no habían pisado la iglesia jamás y, para colmo, algunas de éstas fueron a comulgar.

En una de las procesiones que siguieron, y a la vista de cientos de personas, una de las palomas decidió demostrar que estaba en libertad de decidir: alzó vuelo y se fue. Y lo propio hicieron las otras dos, de una en una, en días posteriores. La tercera y última, cuando la imagen de la Virgen estaba en el descanso que se había hecho en el punto llamado La Cruz Grande, también muy cerca de mi casa natal y en la confluencia de tres caminos. Atando cabos después, llamó la atención que las tres palomas hubieran decidido remontar vuelo precisamente cuando la imagen estaba en un descanso y éste se encontraba en un punto de mucha visibilidad.

Creo recordar que los clientes y vecinos de don Braulio nunca hicieron leña del árbol caído, y que las tres “Palomas de la Virgen”, como se dio en llamarlas, siguieron tan ariscas como siempre habían sido y recibieron especial cuidado hasta que murieron de viejas, teniendo así mejor destino que otras congéneres domésticas que generalmente eran sacrificadas para hacer consomé para algún enfermo o parturienta.

Por mucho tiempo, el caso de “Las palomas de la Virgen” fue tema obligado de conversación, pero nadie, que yo sepa, dio nunca una explicación válida, excepto la de que fue un milagro, opción que, con mucho aplomo y decisión, el Padre Generoso supo contrarrestar en un momento realmente crítico. Cuál fue la explicación que él dio en privado, si es que dio alguna, no lo sé. Sí recuerdo que, terminada su misión, regresó a su tierra dejando en El Paso un inmejorable recuerdo, y un cambio que aún perdura: mi barrio, que hasta entonces se llamó Los Cernícalos, pasó a llamarse Fátima.

La imagen de la Virgen de Fátima tuvo pronto su propio altar, ilustrado en la foto anterior, en el que descansa sobre una peana que imita una encina y que es obra del escultor Wifredo Ramos, hoy cronista oficial de la ciudad de El Paso.

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1. Las fotos las tomé todas este pasado verano, con el propósito de publicarlas como apoyo visual a este artículo.

[*ElPaso}– Acerca de ‘La Danza de Manuel González’ – Aclaratoria

Carlos M. Padrón

He sabido que varias personas han interpretado que en mi artículo La danza de Manuel González, al César lo que del César yo pedía que se cambiara el nombre a esta danza, e implicaba a los integrantes del actual Ayuntamiento de El Paso en la animadversión que la tribu de los caciques mostró hacia Don Pedro Castillo.

Como en mi artículo no quise decir ninguna de estas dos cosas, pero son varias las personas que creen que sí, deduzco que lo más probable es que la falla esté de mi parte porque me expresé mal, así que quiero dejar constancia de que:

1. En mi opinión, el nombre de esa danza debe quedar como está.

Si ocurre que es alusivo a una persona, no importa: con ese nombre la ha conocido el pueblo de El Paso por 60 años, y ése debe seguir siendo el nombre.

Lo que pido es que cuando se hable de ella —en programas de fiestas, anuncios de su representación, etc.— se diga que Don Pedro Castillo fue el autor de la música y la letra.

Esto es lo que quise decir con “Al César lo que es del César”: que se le den a Don Pedro Castillo los créditos que en justicia le corresponden.

2. No creo que el Ayuntamiento actual o los anteriores que existieron después de la desaparición física de los miembros de la mencionada tribu tenga o hayan tenido nada en contra de Don Pedro Castillo.

Por lo menos, y que yo sepa, no han dado muestras de eso. Si en relación con la danza no se menciona ahora a Don Pedro, creo que es por simple inercia de la costumbre —los hombres somos animales de costumbres— mantenida desde los años de la tribu, y de ahí el espíritu de mi artículo: un llamado a que se corrija la injusticia que, en mi opinión, conlleva esa omisión.

[*ElPaso}– Dejado en el tintero: Bajada de la Virgen de El Pino 2006, Día Típico

Carlos M. Padrón

En la mención que en Triple conmeración del 50 aniversario de la Odisea en La Caldera hice de las festividades de la Bajada de la Virgen de El Pino de este pasado verano en El Paso, se me quedó en el tintero este VÍDEO y lo relativo al Día Típico, que tuvo lugar el viernes 01/09/2006, en lo que hoy es el centro del pueblo de El Paso, para mantener vivos los recuerdos e imágenes de nuestras costumbres, y que las vean y gocen las nuevas generaciones junto a miembros, como yo, de generaciones anteriores.

Lo que ese día pude allí disfrutar, más que sólo ver, me avivó los recuerdos de mi niñez y años mozos, como el atuendo de las campesinas,

los rebaños de cabras transitando por el Camino Real o por las laderas vecinas, acompañados por el ocasional sonido del “buzo” (concha marina) que acostumbraban a usar los “cabreros” (pastores de cabras),

el acarreo del trigo (aunque lo normal en mis tiempos no era hacerlo en carreta sino en bestias, montando sobre sus lomos mantas llenas del producto de la siega).

y su trilla, con vacas caminando en círculos en una era como las de aquellos tiempos (en las que los muchachos acostumbrámos a revolcarnos en la paja,y se se nos unía alguna muchacha,… pues uno hacía lo que podía).

Trigo que luego se guardaba, tostaba y molía para obtener gofio que, además de escaldado —mezclado con caldo de potaje, para el almuerzo y la cena de hoy sí y mañana también—, se mezclaba con leche de cabra —leche sin pasteurizar, por supuesto— para el “leche con gofio” del diario desayuno.

Ese día volví a ver ordeñar,

¡y probé “leche con gofio”, pero con leche recién ordeñada, aún espumeante y tibia por el calor de la ubre de la cabra. También Chepina, mi mujer, dio cuenta de un vaso de ese manjar.

Entre el desfile de otras cosas típicas de antaño, tal vez lo que más nos llamó la atención a todos los del grupo de amigos y parientes en el que me encontraba, fue el “carrito de penca”, una versión mejorada, y magistralmente realizada, de los que nos regalaban y enseñaban a construir a los niños de entonces, a falta de recursos para comprarnos un mejor juguete.

Éste de la foto es obra de unos pasenses hoy adultos pero que, de seguro, lidiaron en su niñez, haciendo o jugando, con carritos de penca. La tal penca es la “hoja” de la tunera, la parte ovalada y plana de la que brotan los tunos, o frutos de la tunera, como se ve en esta foto:

No faltaron los dulces típicos, la “matazón” de un cochino, los chicharrones, etc., y, por supuesto, el vino y los amigos. Esta foto, donde, de izquierda a derecha, aparecen Chepina, Loly Jerónimo (esposa de Wifredo Ramos), Wifredo Ramos, y Juan Lorenzo Padrón, prestigioso pintor y miembro del clan Padrón, la guardaré como uno de los recuerdos de ese memorable viernes.

[*ElPaso}– La “Ciudad de los Apodos”.

Por Ezequiel González González, alias Foño, hijo de El Paso.

Cuando era un niño, en los años 20, si se hacía referencia a una persona decían: Domingo el Foño, Leandro el Arrugado, Tomás Galeno, Pedro Gabino, etc. Sinceramente, yo creí que eso era lo normal, sin pensar que cada uno tenía su apellido.

En mi adolescencia comprendí lo del apodo, y comprobé que sustituía al primer apellido, por ser así más reconocible la persona. Más tarde llegué a la conclusión de que todo era debido a la incultura, pues desde tiempos pasados ya existían. Tanto es así que al que consiguió que El Paso fuera municipio segregándose de Los Llanos, le pusieron Manuel de las Paredes. Más tarde pasó a ser Manuel Taño.

A pesar de tantos apodos, no creo que El Paso fuera un pueblo de burros, como se desprende de lo que llegó a decir un vecino: “Hermoso pueblo de El Paso / donde brilla la pintura / mas si le quitan la albarda / se le ven las mataduras”. Me refiero a que si en el año 1863 se formó una banda de música, es que todos no eran iletrados, pues los componentes tenían forzosamente conocimientos musicales, que tienen que ir aparejados con los intelectuales aunque sea en la mínima expresión.

En 1883, por lo menos, ya había la escuela pública, regida por el maestro Don Juan Suárez. Más tarde se fueron fundando más escuelas públicas —hasta 14 que yo recuerde— bien distribuidas por las diferentes zonas del pueblo, todas ellas con maestros y maestras nacionales.

En 1911 se formó otra banda de música, también con músicos del pueblo, y la dirigió Don Pedro Castillo[1] que, al propio tiempo, regía una escuela de pago, y daba clases de música.

A pesar de más escuelas, los apodos continuaban en su apogeo, hasta que llegó el día en que los pasenses empezaron a ilusionarse por el estudio, pues antes muy pocos podían hacer carrera universitaria. Comenzaron algunos por el Instituto de Segunda Enseñanza, en Santa Cruz de La Palma, y otros en academias de pago, y empezaron a salir médicos, abogados, peritos aparejadores y agrícolas, economistas, maestros, etc. Y como el progreso no para, llegó la era de la electrónica, y con el computador, Internet y el celular, llegó también la defunción del apodo, pues hoy es una casualidad o rareza oír uno.

El primer apellido ocupó su lugar, y hoy los Foños son González, lo mismo que los Vallejos. Los Galeno son Pinos, y los Pinos son Martín, como los Monteros son Lorenzo, y los Mosquines, Carmona. Y así sucesivamente.

El Paso, a pesar de todo lo relatado, siempre fue un pueblo culto, y lo prueban los recuerdos que voy a relatar.

Antes de mi nacimiento había dos salones de baile, el de Vicentico y el de Pais, también llamado El Gurugú[2]. Más tarde, ya cuando no funcionaban éstos, empezó el Salón de Capote (no sé qué tendría este salón, que dio lugar a una cuarteta que se puso muy en boga y que decía: “Tres cosas hay en El Paso / que causan admiración: / son el Salón de Capote, / Melania y José Ramón”.

Ésta era una pareja de novios, José Ramón (cubano), y Melania (de El Paso). Se casaron, allá por el año 25, chispa más que menos, y se marcharon para Cuba. Regresaron en el año 30, estuvieron un tiempito en el pueblo, y se volvieron para Cuba. Y parodiando a Pepe el Zorro diremos, “como al finado Fernández, nunca más se supo”).

Y ya, como cosa extraordinaria, el actual salón de Monterrey[3], que también era y es teatro. Don Víctor, persona culta y artista, contrataba compañías de teatro que venían a Santa Cruz de La Palma, y nos proporcionaba alguna función, como aquella cómica de “Anacleto se divorcia”, o las de otra compañía que regía el gran cómico catalán Roberto Font, y que eran varias bailarinas llamadas las Hermanas Gómez.

Con aficionados del pueblo, se pusieron en escena varias obras teatrales, como “Canción de cuna”, que fue algo extraordinario. También los entremeses cómicos cantados, como “Las barrenderas”, “El paragüero”, etc., todo amenizado por el Octimino Albéniz, formado y dirigido por Don Pedro Castillo[1]. Como cosa cultural había veladas literarias musicales, y todo ello de un gusto exquisito y por personal del pueblo, incluso trozos de zarzuela. Y también prestidigitadores como el famoso Tarrarrurra, que celebró varias funciones.

Aquellas temporadas de bailes —donde los jóvenes los organizaban y salían a caballo invitando a las jóvenes para que asistiera—, el baile de piñata, el de los compadres, etc., y, sobre todo, los carnavales. Se abrían el sábado por la noche y se “corrían” domingo, lunes y martes, y domingo de piñata. ¡Eso sí que era diversión carnavalera! En todas las casas había convite para los parranderos. Todo esto en los años 20 y primeros de los 30.

Y hasta aquí, mis recuerdos gratos, y después…

Hoy podemos decir con orgullo que la ciudad de El Paso es una ciudad culta, que puede figurar como ejemplo para muchas otras.

http://www.ayuntamientodeelpaso.org/

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NotasCMP.

[1]: Tío-abuelo mío (hermano de mi abuela materna) a quien mencioné en «La danza de Manuel González«.

[2] El inmueble existe aún. Está a escasos metros de mi casa natal y de la de otro tío-abuelo mpio (éste hermano de mi abuela paterna) Juan (Juanillo) Sosa Sánchez, a quien mencioné en “El silbido”,

Esta última casa es hoy propiedad de Donelia Fernández Padrón. El inmueble del Gurugú comparte con ambas casas la misma entrada desde el camino real, pero se encuentra en deplorable estado de abandono.

Su nombre —según me ha dicho mi amigo Wifredo Ramos, cronista de la ciudad de El Paso— viene del monte Gurugú, que domina la ciudad de Melilla, y que fue escenario, a principios del siglo XX, de encarnizados combates entre tropas españolas y los rebeldes rifeños de Abd el-Krim.

[3]: Cerrado, lamentablemente, desde hace como 15 años, que yo recuerde.

[*ElPaso}– Breve reseña de El Paso

El Paso está situado en el centro geográfico de la isla de La Palma, constituyendo la parte alta del Valle de Aridane.

La población del municipio de El Paso es de 7.218 habitantes. Con una superficie de 135 Kms2, limita con todos los municipios de la isla, excepto con Tazacorte. Es el único término municipal de La Palma que carece de tramo costero y, sin embargo, es el de mayor extensión superficial de la isla, debido a que en su jurisdicción se halla enclavado el parque nacional de La Caldera de Taburiente.

La base de su economía es la agricultura y, hasta hace unos años, se encontraba instalada en el municipio una importante multinacional dedicada a la elaboración de cigarrillos.

Por lo accidentado del terreno sus diversas altitudes van desde los 400 hasta los 2.000 metros (altitud media en torno a los 650 metros ), siendo por lo tanto sus cultivos variados, pues encontramos desde el plátano, producido en las partes más bajas, hasta el castaño, en las cumbres, pasando por el tabaco, naranjo, almendros, viñedos, pastos, etc.

De todos ellos destacan, por su mayor cantidad, el almendro (la importancia de este cultivo ha descendido en los últimos años).

Lejos quedan aquellos tiempos en los que ocupaba un lugar destacado en la economía local, lo que llevó a acuñar el sobrenombre de El Paso como “ La Ciudad de los Almendros”. Hoy es considerado como un cultivo marginal, desatendiéndose las labores de cuidado.

El viñedo (destacando en la parte sur, Las Manchas, ya que es el único cultivo adecuado a las condiciones edáficas) y el tabaco (zonas de Paso de Abajo y La Caldera ).

La ganadería tiene una relativa importancia, sobre todo el ganado caprino, que muchas veces supone un complemento a las economías familiares, o sus productos son exclusivamente para consumo particular.

Fuente

 

[*ElPaso}– La Palma, mi isla

23-07-2006

Carlos M. Padrón

Un breve vistazo a la isla de La Palma (Canarias).

Desde un satélite, la isla de La Palma se ve así,

y puede apreciarse que, como dije en el artículo Agonía en La Caldera – Cincuenta aniversario de una excursión que pudo ser mortal, la Isla es prácticamente el cráter de La Caldera, ese enorme hueco bordeado por altas montañas que se ve en el centro de la mitad norte.

En esta foto, una vista parcial del interior de La Caldera,

que, por su forma, resulta imposible fotografiar desde tierra en su totalidad, y una foto aérea no mostraría la perspectiva de las alturas y los precipicios.

En el tope del borde noroeste de La Caldera, a 2.426 metros de altura, en el punto conocido como Roque de Los Muchachos, está enclavado el observatorio astronómico del mismo nombre, pues el cielo de La Palma se cuenta entre los más despejados del hemisferio norte.

El sitio es uno de los lugares más privilegiados para la observación en la Tierra. Las edificaciones que muestra esta foto

son, de izquierda a derecha, el telescopio Carlsberg Meridian; el telescopio, de 4.2-metros, William Herschel; el telescopio Dutch Open; el Swedish Solar Tower; el telescopio, de 2.5 metros, Isaac Newton; y el telescopio, de 1 metro, Jacobus Kapteyn.

Aquí, otra vista del observatorio.

A fin de reducir las interferencias a los telescopios en sus observaciones nocturnas, el alumbrado público de la Isla es de color amarillento.

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Después de la erupción del Cumbre Vieja, en 1949 (ver El volcán Cumbre Vieja: trágico pero espectacular), en 1971 hizo erupción el volcán Teneguía, en el municipio de Fuencaliente, en el extremo sur de la Isla. El cráter, ilustrado en la foto que sigue,

está tan cerca de la carretera principal, la de circunvalación, que el turismo se dio banquete tomando fotos y películas desde esa carretera, que está más alta que el cráter. De hecho, esta foto fue tomada desde esa carretera.

Esta otra foto, que corresponde a la erupción del Teneguía,

es imagen común en pasajes que han aparecido en muchas películas, de corto y largo metraje, como erupción atribuida a algún volcán de ficción. Y es lógico que así sea porque no creo que nunca haya conseguido Hollywood que un volcán de verdad se le presente en tan buenas condiciones para ser filmado.

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Pero además de lava y fuego, también en La Palma tenemos nieve y frío.

Los bordes norte y noreste de La Caldera —y parte de la cordillera, llamada Cumbre Nueva, que es la prolongación del borde Este— se cubren de nieve en invierno. Cumbre Nueva, límite Este de El Paso, es la cordillera que se ve al fondo de esta foto

que muestra el Valle de Aridane, cuyo extremo más alto está En El Paso, en el centro de la Isla, y el más bajo en el mar, al oeste.

En ese valle hay tres pueblos: Tazacorte, en la costa (no aparece en la foto); Los Llanos, al centro y en la parte más plana más plana del valle (una vista parcial en el primer plano); y El Paso, en la parte más alta y más montañosa (parte de él se ve al fondo, pegado a la Cumbre Nueva). Los vacíos de caseríos que por siglos hubo entre estos tres pueblos, ya están casi poblados.

Creo haber dicho que el castigo de El Paso es el clima, pues tenemos un fenómeno meteorológico, al que alguien de humor macabro bautizó como “La brisa”, que se presenta cuando le da la real gana, no importa la estación del año. Es un banco corrido de nube densa y muy blanca que aparece por detrás de la Cumbre Nueva, y en un efecto sin fin cae constantemente por su frente hacia El Paso como si fuera cascada interminable de agua.

En esta foto puede verse cómo ha cubierto toda la Cumbre Nueva y está a caballo sobre ella.

Si bien es una belleza para la vista, “La brisa” no hace honor a su nombre, pues el común de los mortales entiende que brisa es un aire suave y acariciante que resulta casi siempre agradable, pero nuestra “brisa” trae consigo un ventarrón infernal y anárquico que no deja títere con cabeza, y puede llegar a derribar árboles, arruinar plantaciones de plátanos (cambures), hacer volar muy lejos los techos de los invernaderos, y acabar con sembradíos como el que se ve en esta foto

de una vieja casa típica, de las que había muchas en toda la Isla, y, al lado, las huertas en las que se cultivaban papas, maíz, tabaco, tomates, cebollas, etc.

Si “La brisa” aparece en primavera o invierno hace que la temperatura baje varios grados y causa un frío que, empujado por el viento, se cuela por debajo de puertas y resquicios de ventanas, y de poco valen los abrigos.

Pero, eso sí, cuando cae por Cumbre Nueva esa espesa cascada de nube y aún no comienza a soplar el viento que trae consigo, proporciona un espectáculo bellísimo, en particular a la puesta del sol, pues la cascada, blanca de día, se tiñe entonces de diferentes tonos entre rojo y anaranjado.

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Ubicada al centro del borde Este de la Isla, al fondo de una ensenada que forma la costa y que se aprecia bien en la foto tomada desde el satélite, está la capital, Santa Cruz de La Palma,

que fue por siglos la ciudad más importante de Canarias, en cuyo puerto, que hoy luce así,

hacían escala, a la ida y a la vuelta, los barcos que cubrían la ruta entre Europa y América.

En mis tiempos, el puerto era sólo la parte ancha que se ve en la foto. La parte más estrecha es reciente y debe haber sido hecha con alguna técnica de ingeniería muy especial, porque todas las varias veces que por años se intentó prolongar el muelle, el mar se llevó la prolongación, incluso antes de que fuera completada.

La pared montañosa de color rojizo que se ve a la izquierda es la del Risco de La Concepción. Entra al mar en forma perpendicular, así como muestra la foto, y por ello ese punto sirvió para que durante la Segunda Guerra Mundial se acercaran a él submarinos alemanes cuyos tripulantes o pasajeros necesitaban reunirse.

Los submarinos salían a la superficie muy cerca del risco, los tripulantes bajaban a tierra, iban a la central eléctrica que estaba a pocos metros, “bajaban las cuchillas” —o sea, cortaban la electricidad a toda la Isla—, hacían su reunión, conectaban de nuevo la electricidad, dejaban de regalo cajas de cigarrillos, botellas de licor y otras cosas difíciles de conseguir en tiempos de guerra, abordaban sus naves, se sumergían y se iban,… hasta la próxima visita, muy ansiada por quienes trabajaban en la central eléctrica.

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Quiera Dios que La Palma, apodada La Isla Bonita, la más verde y rica en agua de todas las Canarias, nos dure mucho y haga quedar mal a los profetas de su hundimiento. Alguien la esquematizó en este bello logo:

representando fuego y lava incandescente en la cumbre, verde en los valles, y lava sólida y oscura, como la arena de sus pocas playas, al llegar al mar.

En pocos días espero pisar su querido suelo.

(Fotos enviadas desde El Paso por María del Carmen Taño Padrón)

[ElPaso}— El volcán Cumbre Vieja: trágico, pero espectacular

16-07-2006

Carlos M. Padrón

En junio de 1949 “disfruté” en la isla de La Palma (Canarias) —en vivo, en directo y en primera fila— de todo el ciclo del volcán llamado entonces “de Nambroque” (por el nombre de la montaña por donde erupcionó) o «de San Juan» (porque rupcionó un 24 de junio, día de San Juan), pero que pasó a la historia como Cumbre Vieja, y con ese nombre se le menciona en los reportajes, escritos y de TV, que hablan del posible hundimiento de una parte de la isla de La Palma, y la consiguiente formación de un gigantesco tsunami que arrasaría la costa este de USA, si ese volcán entrara en erupción de nuevo.

El Cumbre Vieja hizo erupción el viernes 24 de junio de 1949 entre las 10 y 11 de la mañana. Ese día fue la Fiesta del Sagrado, y medio pueblo estaba en la iglesia en la misa especial, llamada “función” por lo solemne, con motivo de tal fiesta.

Al grito de “¡Reventó un volcán!” en boca de alguien que entró de improviso a la iglesia en plena misa, nos echamos a la calle, y sobre las montañas conocidas como Cumbre Vieja se veía una columna de humo negro que se proyectaba hacia el cielo, y tan densa que no parecía moverse.

Desde meses antes habíamos sufrido sismos entre muy leves hasta muy fuertes. Eran los prolegómenos de lo que comenzaría ese 24 de junio.

El aviso, y con él la alarma que nos sacó de la iglesia, llegó por boca de un cabrero (pastor de cabras) que mientras dejaba que sus cabras pastaran tranquilamente cerca de la montaña de Mambroque, vio abruptamente interrumpida la tranquilidad cuando, sin causa aparente, las cabras, todas al unísono, alzaron la cabeza, miraron hacia la montaña y echaron a correr, despavoridas, hacia el pueblo, no dejando al cabrero otra opción que correr tras de ellas.

Cuando apenas se habían alejado un par de kilómetros, dice el cabrero que la tierra comenzó a temblar bajo sus pies, y al rato hubo un estruendo ensordecedor proveniente de la montaña que habían dejado a sus espaldas.

Se volvió a mirar y vio la columna de humo que ya ascendía y se expandía, y, vinculando eso a los frecuentes sismos de los meses anteriores, dedujo acertadamente que se trataba de un volcán, y dio la alarma apenas llegar a zona poblada.

Ninguno de los residentes en la isla había visto nunca un volcán en erupción aunque la isla está surcada de brazos de lava, llamados allí “malpaíses” (tierra inútil para el cultivo), producto de erupciones anteriores, la más próxima en el año 1800 y tantos.

Nuestro viejos de entonces decían que los viejos de sus tiempos les habían contado que “delante de un volcán se puede hacer calceta”, cosa que nos sonaba por demás oscura por poco inteligible.

Mientras duró el ciclo del Cumbre Vieja la vida casi se suspendió para nosotros. Aunque yo estaba por cumplir los 10 años, recuerdo claramente el ambiente de desaliento general y de falta de interés en el quehacer diario, algo insólito en aquel pueblo.

Pero, el saberse en una isla, sin una escapatoria posible y segura en caso de siniestro, hizo que la gente casi abandonara los campos y otras tareas, y se limitara a comer para vivir y para aposentarse sobre algún lugar alto cercano a su casa desde donde pudiera ver la columna de humo, como esperando que de un momento a otro sucediera la catástrofe final.

El gobierno contrató los servicios de un y que vulcanólogo francés que luego de hacerse acompañar por algunos campesinos locales hasta las estribaciones del Nambroque, apenas se tornó intenso el olor a azufré se retiró apresuradamente, convocó una reunión en Monterrey —teatro y salón de baile del pueblo— y declaró que la Isla se hundiría en el mar porque su base era como un cono invertido que no resistiría los violentos movimientos producidos por la erupción, y que él recomendaría al Gobierno que lo había contratado una inmediata evacuación total de La Palma.

Acto seguido, puso pies en polvorosa,…. y nunca se supo que el Gobierno intentara ni evacuación ni ningún otro tipo de ayuda. Quedamos, y nos sentimos, abandonados a nuestra suerte, lo cual contribuyó a aumentar el desánimo general.

Cada semana, el Cumbre Vieja cambiaba su “repertorio”. Después de una semana de humo negro, comenzó a lanzar proyectiles incandescentes que en se veían claramente en las noches subiendo por entre la columna de humo, y, pasados unos segundos, nos llegaba el sonido de la correspondiente explosión, como si se tratara de macabros fuegos artificiales.

Nos íbamos a la cama muy tarde, y a veces a dormir en lugares improvisados porque tal vez el techo del dormitorio habitual no ofrecía mayores garantías de resistir los frecuentes sismos. A la mañana siguiente, despiertos desde muy temprano —y por vía natural, sin ayuda de despertador—, de nuevo a lo básico para subsistir, y enseguida a la rutina de silenciosa observación.

Pero una mañana, la vía natural, que era la luz solar, hizo que despertáramos muy tarde. Recuerdo que mi despertar lo causó una maldición proferida por mi padre cuando al abrir la puerta para salir de la casa en la mañana —se despertaba a las 06:00 pero ese día lo hizo a las 09:00— se encontró con que el sol, que debería verse radiante, se veía como un pequeño globo naranja, como se le ve a través de un vidrio ahumado; y que todo —el patio, los techos y las huertas; todo— estaba cubierto de un polvo de consistencia de cemento pero de color muy oscuro, casi negro, que en forma de lluvia muy fina no paraba de caer desde una nube ancha que cruzaba el cielo y que era la causante de que la luz del sol apenas nos llegara.

El desánimo se tornó en miedo porque era claro que si esa lluvia continuaba moriríamos todos ahogados en el polvo que no paraba de caer.

Afortunadamente, la lluvia cesó antes de la semana “reglamentaria”. Las cosechas se perdieron bajo el manto del oscuro cemento, y algunos vecinos, queriendo ver una oportunidad en lo malo que era esa crisis, llenaron vasijas de ese polvo y lo guardaron porque notaron que los llamadores metálicos de las puertas exteriores, las que los tenían, estaban relucientes como oro por causa del contacto con el polvo. Después de algún tiempo perdieron completamente su baño porque el polvo era altamente abrasivo.

La columna de humo pasó a ser blanca aunque igualmente densa y casi inmóvil, y un buen día el volcán comenzó a vomitar lava y cesaron los sismos.

Primero fue una especie de monstruosa culebra de tal vez unos 10 metros de grosor y unos 4 de altura, formada como de peñascos muy negros que avanzaba de forma lenta, crujiente e implacable.

Los peñascos negros eran sólo la caparazón exterior, pues cuando de la cresta frontal caían al piso, al desprenderse del conjunto dejaban ver por un momento el rojo intenso de la lava líquida y espesa que había en el interior de “la culebra”.

Al contacto con el aire, en el hueco dejado por el peñasco se formaba otro que tapaba esa visión, y así, cayendo peñasco tras peñasco desde la cresta, avanzaba inexorable “la culebra”,… y por fin entendimos por qué “delante de un volcán se puede hacer calceta”.

Las autoridades comenzaron a evacuar todas las casas ubicadas en la zona por la que, dada la topografía del terreno, pasaría el brazo de lava. Era espeluznante ver la carretera llena de muebles de todo tipo, animales domésticos y gente llorando.

Y más espeluznante era ver cómo el brazo de lava, que por lo visto se “comía” el oxígeno a su alrededor, literalmente chupaba hacia sí los árboles varios metros antes de llegar a ellos, y los evaporaba; y cuando llegaba lentamente a la pared de una casa, iba ganando altura por la presión contra un obstáculo, y en apenas minutos la pared cedía y el brazo de lava caía de golpe sobre ella y la hacía desaparecer completamente, continuando luego su implacable avance.

Hubo un par de casos, por demás dramáticos, en que el dueño de la casa evacuada y que a todas luces iba a desaparecer, se negó a dejarla, dispuesto a morir con ella porque era lo único que tenía, y tuvo que ser sacado a la fuerza por la Guardia Civil.

En la Isla había entonces una vía asfaltada de casi circunvalación, y digo casi porque no cubría una parte del lado noroccidental. Como el brazo de lava avanzaba ladera abajo hacia el mar, era claro que, a menos que se detuviera, cortaría la carretera asfaltada que nos unía con el norte y el lado este de la Isla, donde está la capital.

Y no se detuvo sino que avanzaba en dirección a Las Manchas, un barrio de El Paso. Para el momento en que estaba a pocos metros de la carretera, autoridades del lado oeste y del lado este se despidieron con un apretón de manos, y a los pocos minutos el brazo de lava pasó sobre la carretera y nos dejó por años sin esa vía.

Cuando al fin alcanzó el mar, una columna de vapor de agua se elevó a los cielos como un geyser y así continuó mientras al mar entraba más y más lava hirviente.

Un buen día, y como dando muestras de que ya había llegado a destino, o tocado fondo, el brazo de lava, que al inicio tenía unos 10 metros, se ensanchó hasta tal vez 100, y se hizo como un canal por el que corría lava líquida como si se tratara de un río siniestro. Y así permaneció por semanas.

A pesar de que la isla de La Palma es tal vez el trozo de tierra que en relación a su superficie (poco más de 700 k cuadrados) tiene las mayores alturas (más de 2.400 m), y por ello sus costas entran al mar casi en forma vertical, fue tanta la lava, que la tierra firme de la Isla ganó un espacio triangular de unos 3 kilómetros, medidos desde el vértice de ese triángulo hasta el lugar donde antes del volcán estuvo el borde de la costa.

Dos veces organizaron los vecinos de mi casa, y mi familia con ellos, un viaje en camión a Las Manchas para ver la lava. El primer viaje fue de día —cuando pude ver los muebles y demás enseres amontonados en la carretera, y escuchar los lamentos de sus dueños—, y el segundo fue de noche, cuando ya corría el río de lava.

Aunque la montaña donde estaba el cráter no era visible desde la carretera de Las Manchas, el cielo sobre él se veía iluminado de un rojizo intenso por la cantidad de lava que del cráter brotaba, y el río por ella formado comenzaba a verse cuando, majestuoso, aparecía, alto en la cumbre, bordeando una montaña. Desde ahí descendía y pasaba ante nosotros hacia el mar. Era algo así como lo que se ve en esta foto, que corresponde, según BBC Mundo, al volcán Tungurahua, en Ecuador y activo desde 1999:

Al contacto con el aire, en la superficie de la lava incandescente se iban formando rocas negras que enseguida se hundían en la lava y se licuaban de nuevo, y ese proceso creaba unas figuras como de caras humanas que brotaran de la lava líquida y fueran forzadas a regresar a ella de nuevo.

Mi madre dijo que eso le recordaba la idea de lo que sería el Infierno, y creo que hasta Dante la hubiera corroborado.

Aparte lo trágico, éste es el espectáculo natural más bello que he visto en mi vida. Imposible de ser descrito con palabras, fotos, película o cualquier otro medio. Simplemene, hay que verlo.

Un buen día la lava líquida dejó de fluir, pero pasaron años antes de que su cauce se enfriara. Se dio el caso de que una mujer venida de afuera quiso subir por la pared del cauce para ver su interior, y sus zapatos de rafia —material que entonces estaba de moda para hacer calzado— se incendiaron.

Años después, cuando por fin la temperatura lo permitió, las máquina excavadoras comenzaron a remover lava para tratar de llegar hasta la superficie de la carretera por ella cubierta, pero fue imposible, pues a medida que profundizaban en la lava ésta se revelaba más y más sólida, y la nueva carretera se hizo entonces a nivel más alto que el que tuvo la vieja.

El proceso de cambio semanal de repertorio duró un mes: erupción y humo negro, expulsión al aire de rocas incandescentes, nube de polvo o cenizas, y humo blanco y expulsión de lava. No recuerdo cuánto duró este último episodio, sólo sé que, en total, fueron 37 días: desde el 24 de junio al 10 de agosto de 1949.

Aunque el volcán causó muchas pérdidas materiales, no hubo pérdida de vidas humanas, pero sí fortuna para al menos una persona que de verdad vio la forma de convertir una crisis en una oportunidad, y aprovechó ésta al máximo haciendo rentable el triángulo de malpaís que el volcán añadió a la superficie de la Isla. Tal vez un día me anime a escribir sobre esto.