[ElPaso}— El volcán Cumbre Vieja: trágico, pero espectacular

16-07-2006

Carlos M. Padrón

En junio de 1949 “disfruté” en la isla de La Palma (Canarias) —en vivo, en directo y en primera fila— de todo el ciclo del volcán llamado entonces “de Nambroque” (por el nombre de la montaña por donde erupcionó) o «de San Juan» (porque rupcionó un 24 de junio, día de San Juan), pero que pasó a la historia como Cumbre Vieja, y con ese nombre se le menciona en los reportajes, escritos y de TV, que hablan del posible hundimiento de una parte de la isla de La Palma, y la consiguiente formación de un gigantesco tsunami que arrasaría la costa este de USA, si ese volcán entrara en erupción de nuevo.

El Cumbre Vieja hizo erupción el viernes 24 de junio de 1949 entre las 10 y 11 de la mañana. Ese día fue la Fiesta del Sagrado, y medio pueblo estaba en la iglesia en la misa especial, llamada “función” por lo solemne, con motivo de tal fiesta.

Al grito de “¡Reventó un volcán!” en boca de alguien que entró de improviso a la iglesia en plena misa, nos echamos a la calle, y sobre las montañas conocidas como Cumbre Vieja se veía una columna de humo negro que se proyectaba hacia el cielo, y tan densa que no parecía moverse.

Desde meses antes habíamos sufrido sismos entre muy leves hasta muy fuertes. Eran los prolegómenos de lo que comenzaría ese 24 de junio.

El aviso, y con él la alarma que nos sacó de la iglesia, llegó por boca de un cabrero (pastor de cabras) que mientras dejaba que sus cabras pastaran tranquilamente cerca de la montaña de Mambroque, vio abruptamente interrumpida la tranquilidad cuando, sin causa aparente, las cabras, todas al unísono, alzaron la cabeza, miraron hacia la montaña y echaron a correr, despavoridas, hacia el pueblo, no dejando al cabrero otra opción que correr tras de ellas.

Cuando apenas se habían alejado un par de kilómetros, dice el cabrero que la tierra comenzó a temblar bajo sus pies, y al rato hubo un estruendo ensordecedor proveniente de la montaña que habían dejado a sus espaldas.

Se volvió a mirar y vio la columna de humo que ya ascendía y se expandía, y, vinculando eso a los frecuentes sismos de los meses anteriores, dedujo acertadamente que se trataba de un volcán, y dio la alarma apenas llegar a zona poblada.

Ninguno de los residentes en la isla había visto nunca un volcán en erupción aunque la isla está surcada de brazos de lava, llamados allí “malpaíses” (tierra inútil para el cultivo), producto de erupciones anteriores, la más próxima en el año 1800 y tantos.

Nuestro viejos de entonces decían que los viejos de sus tiempos les habían contado que “delante de un volcán se puede hacer calceta”, cosa que nos sonaba por demás oscura por poco inteligible.

Mientras duró el ciclo del Cumbre Vieja la vida casi se suspendió para nosotros. Aunque yo estaba por cumplir los 10 años, recuerdo claramente el ambiente de desaliento general y de falta de interés en el quehacer diario, algo insólito en aquel pueblo.

Pero, el saberse en una isla, sin una escapatoria posible y segura en caso de siniestro, hizo que la gente casi abandonara los campos y otras tareas, y se limitara a comer para vivir y para aposentarse sobre algún lugar alto cercano a su casa desde donde pudiera ver la columna de humo, como esperando que de un momento a otro sucediera la catástrofe final.

El gobierno contrató los servicios de un y que vulcanólogo francés que luego de hacerse acompañar por algunos campesinos locales hasta las estribaciones del Nambroque, apenas se tornó intenso el olor a azufré se retiró apresuradamente, convocó una reunión en Monterrey —teatro y salón de baile del pueblo— y declaró que la Isla se hundiría en el mar porque su base era como un cono invertido que no resistiría los violentos movimientos producidos por la erupción, y que él recomendaría al Gobierno que lo había contratado una inmediata evacuación total de La Palma.

Acto seguido, puso pies en polvorosa,…. y nunca se supo que el Gobierno intentara ni evacuación ni ningún otro tipo de ayuda. Quedamos, y nos sentimos, abandonados a nuestra suerte, lo cual contribuyó a aumentar el desánimo general.

Cada semana, el Cumbre Vieja cambiaba su “repertorio”. Después de una semana de humo negro, comenzó a lanzar proyectiles incandescentes que en se veían claramente en las noches subiendo por entre la columna de humo, y, pasados unos segundos, nos llegaba el sonido de la correspondiente explosión, como si se tratara de macabros fuegos artificiales.

Nos íbamos a la cama muy tarde, y a veces a dormir en lugares improvisados porque tal vez el techo del dormitorio habitual no ofrecía mayores garantías de resistir los frecuentes sismos. A la mañana siguiente, despiertos desde muy temprano —y por vía natural, sin ayuda de despertador—, de nuevo a lo básico para subsistir, y enseguida a la rutina de silenciosa observación.

Pero una mañana, la vía natural, que era la luz solar, hizo que despertáramos muy tarde. Recuerdo que mi despertar lo causó una maldición proferida por mi padre cuando al abrir la puerta para salir de la casa en la mañana —se despertaba a las 06:00 pero ese día lo hizo a las 09:00— se encontró con que el sol, que debería verse radiante, se veía como un pequeño globo naranja, como se le ve a través de un vidrio ahumado; y que todo —el patio, los techos y las huertas; todo— estaba cubierto de un polvo de consistencia de cemento pero de color muy oscuro, casi negro, que en forma de lluvia muy fina no paraba de caer desde una nube ancha que cruzaba el cielo y que era la causante de que la luz del sol apenas nos llegara.

El desánimo se tornó en miedo porque era claro que si esa lluvia continuaba moriríamos todos ahogados en el polvo que no paraba de caer.

Afortunadamente, la lluvia cesó antes de la semana “reglamentaria”. Las cosechas se perdieron bajo el manto del oscuro cemento, y algunos vecinos, queriendo ver una oportunidad en lo malo que era esa crisis, llenaron vasijas de ese polvo y lo guardaron porque notaron que los llamadores metálicos de las puertas exteriores, las que los tenían, estaban relucientes como oro por causa del contacto con el polvo. Después de algún tiempo perdieron completamente su baño porque el polvo era altamente abrasivo.

La columna de humo pasó a ser blanca aunque igualmente densa y casi inmóvil, y un buen día el volcán comenzó a vomitar lava y cesaron los sismos.

Primero fue una especie de monstruosa culebra de tal vez unos 10 metros de grosor y unos 4 de altura, formada como de peñascos muy negros que avanzaba de forma lenta, crujiente e implacable.

Los peñascos negros eran sólo la caparazón exterior, pues cuando de la cresta frontal caían al piso, al desprenderse del conjunto dejaban ver por un momento el rojo intenso de la lava líquida y espesa que había en el interior de “la culebra”.

Al contacto con el aire, en el hueco dejado por el peñasco se formaba otro que tapaba esa visión, y así, cayendo peñasco tras peñasco desde la cresta, avanzaba inexorable “la culebra”,… y por fin entendimos por qué “delante de un volcán se puede hacer calceta”.

Las autoridades comenzaron a evacuar todas las casas ubicadas en la zona por la que, dada la topografía del terreno, pasaría el brazo de lava. Era espeluznante ver la carretera llena de muebles de todo tipo, animales domésticos y gente llorando.

Y más espeluznante era ver cómo el brazo de lava, que por lo visto se “comía” el oxígeno a su alrededor, literalmente chupaba hacia sí los árboles varios metros antes de llegar a ellos, y los evaporaba; y cuando llegaba lentamente a la pared de una casa, iba ganando altura por la presión contra un obstáculo, y en apenas minutos la pared cedía y el brazo de lava caía de golpe sobre ella y la hacía desaparecer completamente, continuando luego su implacable avance.

Hubo un par de casos, por demás dramáticos, en que el dueño de la casa evacuada y que a todas luces iba a desaparecer, se negó a dejarla, dispuesto a morir con ella porque era lo único que tenía, y tuvo que ser sacado a la fuerza por la Guardia Civil.

En la Isla había entonces una vía asfaltada de casi circunvalación, y digo casi porque no cubría una parte del lado noroccidental. Como el brazo de lava avanzaba ladera abajo hacia el mar, era claro que, a menos que se detuviera, cortaría la carretera asfaltada que nos unía con el norte y el lado este de la Isla, donde está la capital.

Y no se detuvo sino que avanzaba en dirección a Las Manchas, un barrio de El Paso. Para el momento en que estaba a pocos metros de la carretera, autoridades del lado oeste y del lado este se despidieron con un apretón de manos, y a los pocos minutos el brazo de lava pasó sobre la carretera y nos dejó por años sin esa vía.

Cuando al fin alcanzó el mar, una columna de vapor de agua se elevó a los cielos como un geyser y así continuó mientras al mar entraba más y más lava hirviente.

Un buen día, y como dando muestras de que ya había llegado a destino, o tocado fondo, el brazo de lava, que al inicio tenía unos 10 metros, se ensanchó hasta tal vez 100, y se hizo como un canal por el que corría lava líquida como si se tratara de un río siniestro. Y así permaneció por semanas.

A pesar de que la isla de La Palma es tal vez el trozo de tierra que en relación a su superficie (poco más de 700 k cuadrados) tiene las mayores alturas (más de 2.400 m), y por ello sus costas entran al mar casi en forma vertical, fue tanta la lava, que la tierra firme de la Isla ganó un espacio triangular de unos 3 kilómetros, medidos desde el vértice de ese triángulo hasta el lugar donde antes del volcán estuvo el borde de la costa.

Dos veces organizaron los vecinos de mi casa, y mi familia con ellos, un viaje en camión a Las Manchas para ver la lava. El primer viaje fue de día —cuando pude ver los muebles y demás enseres amontonados en la carretera, y escuchar los lamentos de sus dueños—, y el segundo fue de noche, cuando ya corría el río de lava.

Aunque la montaña donde estaba el cráter no era visible desde la carretera de Las Manchas, el cielo sobre él se veía iluminado de un rojizo intenso por la cantidad de lava que del cráter brotaba, y el río por ella formado comenzaba a verse cuando, majestuoso, aparecía, alto en la cumbre, bordeando una montaña. Desde ahí descendía y pasaba ante nosotros hacia el mar. Era algo así como lo que se ve en esta foto, que corresponde, según BBC Mundo, al volcán Tungurahua, en Ecuador y activo desde 1999:

Al contacto con el aire, en la superficie de la lava incandescente se iban formando rocas negras que enseguida se hundían en la lava y se licuaban de nuevo, y ese proceso creaba unas figuras como de caras humanas que brotaran de la lava líquida y fueran forzadas a regresar a ella de nuevo.

Mi madre dijo que eso le recordaba la idea de lo que sería el Infierno, y creo que hasta Dante la hubiera corroborado.

Aparte lo trágico, éste es el espectáculo natural más bello que he visto en mi vida. Imposible de ser descrito con palabras, fotos, película o cualquier otro medio. Simplemene, hay que verlo.

Un buen día la lava líquida dejó de fluir, pero pasaron años antes de que su cauce se enfriara. Se dio el caso de que una mujer venida de afuera quiso subir por la pared del cauce para ver su interior, y sus zapatos de rafia —material que entonces estaba de moda para hacer calzado— se incendiaron.

Años después, cuando por fin la temperatura lo permitió, las máquina excavadoras comenzaron a remover lava para tratar de llegar hasta la superficie de la carretera por ella cubierta, pero fue imposible, pues a medida que profundizaban en la lava ésta se revelaba más y más sólida, y la nueva carretera se hizo entonces a nivel más alto que el que tuvo la vieja.

El proceso de cambio semanal de repertorio duró un mes: erupción y humo negro, expulsión al aire de rocas incandescentes, nube de polvo o cenizas, y humo blanco y expulsión de lava. No recuerdo cuánto duró este último episodio, sólo sé que, en total, fueron 37 días: desde el 24 de junio al 10 de agosto de 1949.

Aunque el volcán causó muchas pérdidas materiales, no hubo pérdida de vidas humanas, pero sí fortuna para al menos una persona que de verdad vio la forma de convertir una crisis en una oportunidad, y aprovechó ésta al máximo haciendo rentable el triángulo de malpaís que el volcán añadió a la superficie de la Isla. Tal vez un día me anime a escribir sobre esto.

[*ElPaso}– Más sobre la Fiesta del Sagrado 2006

05-07-2006

Carlos M. Padrón

De las obras que Santiago González presentó en la Fiesta del Sagrado de este año, incluí sólo dos fotografías en el artículo La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, publicado el 28/06/2006: una general, en la que pueden verse de lejos todas las obras, y otra, de cerca, de la imagen del Sagrado Corazón.

Juan Manuel González Calero, un hijo de El Paso, me ha mandado otras fotos entre las que están, tomadas de cerca, las del resto de las obras de Santiago, que son cuadros de las iglesias y ermitas que hay en El Paso.

Como dije en el artículo antes mencionado, los materiales usados por Santiago son cáscara de huevo molida y teñida, y semillas naturales,

Aquí van las fotos de las iglesias y las ermitas, precedidas de su nombre y algunos otros detalles:

Iglesia Nueva. La que está oficialmente en uso y cuya torre tiene un reloj de cuatro caras, cada una mirando hacia cada uno de los puntos cardinales.

Iglesia Vieja. Ubicada en lo que por años fue «el centro de La Plaza», es la que se usaba antes que la nueva, y la misma que, según se dijo en el artículo La creación de El Paso (1/3), fue puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de Bonanza antes de la creación de El Paso como municipio.

Ermita del Pino. Está en el borde Este del pueblo, lejos de zona habitada, en las faldas de la llamada Cumbre Nueva, y junto al pino, centenario, que aparece también en el cuadro. En un hueco del tronco de ese pino fue encontrada, hace siglos, la imagen original y muy pequeña de la virgen, imagen que aún se conserva en la ermita.

Ermita de Las Manchas. Está en el barrio del mismo nombre, al sur de El Paso.

Ermita de San Martín de Porres. En la parte alta del barrio llamado Barrial de Abajo.

Carreta, presentada por el barrio de Tajuya. En la foto del artículo anterior no se ve su contenido; aquí sí. Materiales: badana, macarrones y corcho de pino.

[*ElPaso}– La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús 2006

28-06-2006

Carlos M. Padrón

Desde que tengo memoria, cada mes de junio se celebra en El Paso, el segundo domingo después del jueves de Corpus, la fiesta en honor del Sagrado Corazón de Jesús, más conocida como “Fiesta del Sagrado”.

Por motivos para los que nunca he sabido que haya explicación, El Paso tiene una vena artística por encima de lo normal, y que no existe en igual proporción en otros pueblos de La Palma —excepto tal vez Mazo—, ni de las otras islas.

Sin haber recibido educación formal al respecto, han surgido en El Paso músicos —en composición y ejecución—, poetas, pintores, cantores, etc., y, con el tiempo y el advenimiento del turismo, principalmente europeo, la Fiesta del Sagrado ha devenido en una especie de museo en el que, sólo por pocas horas, se exhiben al asombrado público verdaderas obras de arte realizadas en su totalidad con productos naturales —propios del pueblo en su mayoría— y por manos y talento locales.

En La Plaza (el centro de El Paso), cada barrio tiene reservada una zona específica para la colocación de lo que haya decidido construir para esa fiesta, y las obras de los barrios se unen entre sí por una alfombra, o franja estrecha sobre el piso, hecha igualmente de productos naturales, que también tiene su cuota de valor artístico.

Desde la tarde-noche del sábado anterior al día de la fiesta, se reúnen en La Plaza los vecinos (director artístico, realizadores, ayudantes, etc.) de cada barrio y pasan toda la noche montando y realizando en el área que les corresponde la obra que desde poco después de la anterior Fiesta del Sagrado comenzaron a idear, a diseñar y a buscar los productos para realizarla.

Todo debe estar listo en la mañana del domingo, cuando el pueblo se llena de turistas que armados de cámaras de TV, fotos, etc., llegan expresamente para admirar y guardar en imáganes lo que esos vecinos crearon con sólo su ingenio, su increíble habilidad manual y su gran sentido artístico.

La procesión del Sagrado Corazón sale en la tarde del domingo, y avanzando por sobre las alfombras va destruyendo a su paso gran parte de esas obras de arte (por eso han dado en llamarlas de «arte efímero»). Algunas, sin embargo, quedan intactas y pasan a ser colección de lugares públicos.

De entre las muchas fotos que por cortesía de Mari Carmen Taño Padrón recibí de la fiesta de este año, celebrada el pasado domingo 25, seleccioné algunas que considero buenos exponentes de lo ya descrito.

Botafumeiro.
Barrio Paso de Abajo. Hecho con cáscara de huevo molida, maíz, semillas de girasol, piña de eucalipto y flores naturales.

Carreta.
Barrio Tajuya. Hecha con badana, macarrones y corcho de pino.

carreta1

Gallina.
Barrio La Rosa. Hecha con plumas y cáscara de huevo molida.

gallina

Mantel.
Barrio Tenerra. Hecho con cáscara de huevo molida y cernida sobre un papel engomado. Los adornos son de trigo, paja de trigo, capullos de seda y cáscaras de maní.

Lámparas.
Barrio La Rosa. Hechas con cáscara de huevo molida, flores naturales (como la allá llamada ‘pensamientos’), musgo, pasta de estrellitas, flores silvestres y semillas teñidas.

Tapete de rosas.
Barrio La Rosa. Hecho con semillas naturales, como las de calabaza. Arroz para perros. Pasta en forma de estrellitas (que suele usarse para sopa). Badana, u hoja de plátano (cambur) seca.

Imagen del Sagrado y de las iglesias y ermitas del pueblo.

santiago general

Obra personal de Santiago González, por el barrio de Fátima. Santiago es, además de un gran artista en estos menesteres, director de un grupo de música folclórica, compositor, arreglista y excelente cantante de música popular canaria. Todo lo suyo está hecho con cáscara de huevo molida y teñida, y con semillas. Vistos desde lejos, los cuadros así realizados por él parecen óleos. Aquí, una muestra:

Hace algunos años estuve en El Paso unos meses antes de la Fiesta del Sagrado y pasé por el taller de Santiago a ver cómo hacía los trabajos que pensaba exponer en esta fiesta. Yo sabía que él trabajaba principalmente con cáscara de huevo molida y teñida (cáscara que los vecinos van guardando por todo un año, desde que termina una fiesta hasta la próxima), pero no sabía cómo la usaba. Me quedé de una pieza cuando comprobé que, a mano alzada, la iba espolvoreando cuidadosamente sobre un panel engomado, y así, y sólo así, y por increíble que parezca, consigue los contrastes entre luz y sombra, los relieves, etc.

[*ElPaso}- Epílogo a «La creación de El Paso»

Carlos M. Padrón

Los medios de escapismo en que por años me refugié para mitigar los efectos de tiempos de crisis fueron el trabajo, la fotografía, la cría de patos y la música.

Para esta última tuve un salón debidamente equipado en el que me encerraba a seleccionar, grabar, y escuchar luego lo grabado. Así armé una colección de varias decenas de casetes que tienen para mí la ventaja de que me gusta todo lo que contienen.

Después de escuchar una y otra vez algunos de los casetes de música instrumental así grabados, a veces comenzaba a destacar de entre todas alguna melodía evocadora de un sentimiento que con el tiempo iba tomando más y más cuerpo cada vez que, estando yo solo en mi salón de música, escuchaba de nuevo esa melodía.

Una en particular me hizo recordar a mi padre, otra a mi pueblo como lugar geográfico, otra a mi pueblo como conjunto de costumbres y nostalgias, etc., y como esos instrumentales estaban ejecutados en un tono al que, jugando con las octavas, podía yo llegar, un día decidí escribir letras alusivas a los sentimientos que esas melodías evocaban en mí, y, poco a poco, fui grabando todas esas letras en forma de canción usando como fondo el instrumental con la correspondiente melodía evocadora, y lidiando, también yo solo en el salón de música, con los controles del tocadiscos, ecualización, volumen, audífonos, letra, etc., mientras trataba de cantar lo mejor que podía.

Al enésimo intento obtenía un resultado menos malo que los anteriores, y con ése me quedaba.

Ahora que en los tres artículos “La creación de El Paso” —en la sección ‘El Paso, mi pueblo’, tomados del escrito “Manuel Taño, un patriota y gran alcalde” de Don Braulio Martín— conté ya cómo El Paso consiguió su independencia y cómo fueron sus primeros años como municipio —o sea, cómo se creó mi pueblo—, adjunto el enlace a la primera de las canciones que grabé según el proceso arriba explicado; una canción que lleva por título “A El Paso, mi pueblo” y que, por supuesto, está dedicada a El Paso, a un El Paso que, casi en su totalidad, sólo existe hoy en mis recuerdos, pues salí de él —“dejé el nido”— a finales de 1957, y volví una o dos veces cada año hasta 1960. Luego, a partir de 1961, cuando emigré a Venezuela, pasé por El Paso cada vez que tuve oportunidad de hacerlo, y no sin tristeza veía cómo lo más característico de los pasenses, las costumbres de mis tiempos y todo lo demás que moldeó mi sentir y me dio guías de vida, que alimentó mis recuerdos y mis nostalgias, iba desapareciendo, aunque eso no ha hecho mella en el amor que siento por mi pueblo.

La ficha técnica de esta canción:

— Título de la melodía instrumental: “Adiós, Acrópolis”. Arreglo de Paul Mauriat.
— Grabada el 17-04-1982.

Para bajarla o escucharla, clicar AQUÍ.

 

 

[ElPaso}– La creación de El Paso (3/3)

Según el escrito “Manuel Taño, un patriota y gran alcalde”, de Don Braulio Martín.

Los últimos años.

Don Manuel no duró mucho tiempo en la alcaldía, pues a finales de 1838 ya no era alcalde de El Paso. ¿Qué había sucedido?. Suponemos que algunos cambios políticos en la provincia le fueron adversos, pero, sin embargo, aunque fuera del Ayuntamiento, su patriotismo le llevó a seguir luchando, como simple ciudadano, en defensa de los intereses de su pueblo, formulando denuncias contra algunas corporaciones que, argumentado que “por servicios prestados”, habían donado parte de los montes a personas de las más ricas e influyentes de la Isla.

El 2 de febrero de 1949, Manuel Taño volvió a ocupar la alcaldía de El Paso, y uno de sus primeros actos fue tratar de recuperar los documentos relativos a los diez primeros años de la vida del nuevo Ayuntamiento, documentos que fueron robados la noche del 28 de mayo de 1847, siendo alcalde de El Paso Don José Antonio Carballo Wangüemer, quien estaba al frente de la alcaldía de Los Llanos el año en que se creó el municipio de El Paso, creación la que se opuso tenazmente según se ha podido comprobar por los escritos que él dirigía a la Diputación negándose a que los pagos de El Paso, Tacande y otros formaran un nuevo pueblo con Ayuntamiento propio.

Sin embargo, los documentos sustraídos no aparecieron ni han aparecido hasta la fecha. Es posible que el móvil del robo fuera apropiarse de algunos que acreditaban la pertenencia de ciertas tierras al municipio de El Paso, y que hoy están en manos de particulares, teniendo por titulación expedientes de dominio y otras formas por el estilo.

Si meritoria fue la labor de Don Manuel de las Paredes —como cariñosamente acostumbraban llamarle— en la creación del municipio de El Paso, no lo fue menos en su defensa, mientras él vivió.

Así le vemos en la sesión de la Corporación Municipal del 11 de febrero de 1849, en la que unos 76 vecinos, mayores contribuyentes, como exigía la Ley —entre los que había incluso concejales, y el ex alcalde Don José Antonio Carballo Wangüemer— presentaron un escrito solicitando que El Paso se uniera nuevamente a Los Llanos.

No vamos a transcribir los argumentos en que se basaba la petición del citado escrito, ni los de la larga contestación de don Manuel Taño al mismo. Sólo diremos que su brillante discurso fue tan convincente que la mayoría de los firmantes votaron en contra de la unión.

Fue constante la preocupación de Don Manuel Taño por la defensa del patrimonio forestal, hasta el punto de que el año 1850 nombró una Comisión para volver a medir los terrenos pertenecientes al Ayuntamiento, con el fin de determinar cuáles habían sido usurpados por la codicia de algunos, que no lo hicieron por necesidad sino par aumentar su riqueza.

Continuó en la labor de defensa de su pueblo hasta que el 2 de febrero de 1852, por decisión propia, presentó su dimisión. Pero todavía el año 1855, la Diputación Provincial le nombró vocal de la Comisión encargada de la saca de las aguas de los manantiales de Egeros y Capitán —que están en La Caldera— para el abasto de los pueblos de El Paso y Los Llanos, problema que no llegó a ver resuelto porque murió el 17 de octubre de ese mismo año, dándosele sepultura en el cementerio de Los Llanos ya que, eclesiásticamente, El Paso seguía perteneciendo a Los Llanos.

En justo y merecido homenaje a la muy meritoria labor realizada por este extraordinario patriota en la creación, desarrollo y defensa del municipio de El Paso, hoy, la calle principal de este pueblo está rotulada con su nombre, al igual que la plaza que fue construida en el mismo sitio donde, aquella Nochebuena de 1800, fue encontrado sobre una pared.

***

NotaCMP.- Adjunto otra vista del pueblo desde mi casa natal.

[ElPaso}– La creación de El Paso (2/3)

Según el escrito «Manuel Taño, un patriota y gran alcalde», de Don Braulio Martín

La realización de un sueño

En la noche del 12 de agosto de 1836, estando en La Granja la reina regente, María Cristina, los sargentos sublevaron la guarnición aprovechando que los oficiales estaban en el teatro, y obligaron a la Reina a promulgar la Constitución de 1812 que estuvo en vigor muy poco tiempo porque el mismo año 1836 se celebraron elecciones y se votó la que fue Constitución de 1837, que era bastante liberal y democrática, accediendo al gobierno los progresistas presididos por Don José María Calatrava.

Pues bien, en esta misma época, los progresistas gobernaban también en la Diputación Provincial Canaria, y Manuel Taño, que era un hombre liberal y demócrata, aprovechó esta circunstancia para que su amigo, el diputado provincial y liberal Don Antonio López Monteverde, gestionara ante dicho organismo la creación del Municipio de El Paso, causa por la que este gran patriota venía luchando desde hacía algunos años.

Accediendo a lo solicitado por Manuel Taño, al creerlo de justicia, López Monteverde, en la sesión de la Diputación, del 13 de abril de 1837, presentó una proposición solicitando que el pago de El Paso, con el de Tacande y otros inmediatos —según se mostraba en plano adjunto—, formara un pueblo separado del de Los Llanos, con su propio Ayuntamiento, y que se procediera al nombramiento de los individuos que debían constituirlo.

La petición del Sr. Monteverde se basaba en la gran distancia a que se hallaban el pago de El Paso y sus inmediatos del pueblo de Los Llanos —para la mayoría de sus vecinos, era de dos o tres leguas—, en su riqueza —El Paso era el pago más rico de los del pueblo de Los Llanos—, y en el número de habitantes que tenía — 3.000 almas según el último censo—.

A los siete días de presentada la proposición de Don Antonio López, en la sesión de la Diputación del 20 de abril se acordó que se creara el nuevo pueblo de El Paso, según los límites marcados en el plano adjunto al correspondiente expediente.

Como puede observarse, es extraordinario y sorprendente que un asunto de esta naturaleza, como es la creación de un pueblo, se decida con tanta rapidez.

Este hecho, y otros de menor importancia, indican, con bastante fundamento, que una o más personas influyentes en la vida pública apoyaban en sus problemas a Manuel Taño, o Manuel de las Paredes,

Según datos encontrados en un archivo particular, es posible que su madre fuera de Santa Cruz de La Palma y perteneciera a una distinguida familia de aquella época. Y que su amor materno por el hijo abandonado al nacer la llevara a ayudarlo para que triunfara en las actividades en que él interviniera.

¿Conoció Manuel Taño a su madre? Esto es aún un enigma por resolver ya que hay versiones tanto para el sí como para el no. Sin embargo, en la documentación disponible no hay ningún dato que haga referencia a esto. Ahora bien, si la conoció, mantuvo la más absoluta reserva al respecto.

Para elegir al primer alcalde del Ayuntamiento de El Paso, el 25 de junio se celebraron elecciones en la ermita de Nuestra Señora de Bonanza, resultando elegido por unanimidad Manuel Taño.

Como es natural, Los Llanos se oponía, con todos los medios a su alcance, a la creación del nuevo pueblo, negándose, inclusive, a formar parte de la Comisión nombrada para la fijación de los límites entre ambos municipios. En vista de ello, la Diputación comisionó a Don José Miguel Fernández, alcalde Santa Cruz de La Palma, y le confirió poderes para realizar la demarcación entre los dos pueblos, quedando El Paso con una extensión territorial de unos 140 kilómetros cuadrados, y limitando con todos los demás pueblos de la Isla (*).

***

(*) NotaCMP.- Esto fue cierto hasta 1925, pues antes de ese año Tazacorte, el más pequeño de los pueblos de la Isla, era un pago de Los Llanos. Pero en 1925 le fue concedida la independencia por el rey de España, Don Alfonso XIII, y como entre los pueblos de El Paso y Tazacorte se encuentra Los Llanos (los tres están en el llamado Valle de Aridane: Tazacorte en la costa, El Paso en la montaña y Los Llanos en medio), por tanto, desde 1925 El Paso limita con todos los pueblos de la Isla excepto con Tazacorte.
La foto: El centro del pueblo de El Paso visto, hace 20 años, desde mi casa natal
.

[El Paso}– La creación de El Paso (1/3)

Según escrito «Manuel Taño, un patriota y gran alcalde», de Don Braulio Martín.

El hallazgo

En las postrimerías del año 1800, El Paso era un barrio o pago de Los Llanos, y aunque tenía una ermita que habían construido el alférez Don Salvador Fernández y su esposa, Doña María Toledo —ermita que pusieron bajo la advocación de Nuestra Señora de Bonanza—, todos los habitantes del barrio iban a las ceremonias religiosas al templo de Los Llanos.

Así, la noche del 24 de diciembre del citado año 1800, Don Vicente Taño Alcalá y su esposa, Doña María Fernández Cuevas, se encaminaron hacia Los Llanos, al igual que otros vecinos, para asistir a los cultos de la Nochebuena. Pero al llegar al Paso de Abajo, cerca de la Cajita del Agua, se encontraron con un grupo de personas que comentaban el hallazgo sobre una pared, como a unos 30 metros del camino principal, de un niño recién nacido, en una canastilla y arropado con prendas de muy buena calidad, lo que inducía a algunos a pensar que procedía de familia distinguida.

Como Don Vicente Taño y su esposa no tenían hijos pero sí una buena posición económica, a ruegos de los allí presentes el niño fue adoptado por ellos, siendo bautizado al día siguiente. Y le sirvió como padrino Don Juan Méndez que fue quien lo recogió de sobre la pared.

Manuel Taño —o Manuel de las Paredes, como también lo llamaban, por el sitio donde había sido encontrado—, fue educado en Los Llanos de Aridane y en Santa Cruz de La Palma, donde decían que una señora lo esperaba muchas veces a la salida de clase, le daba golosinas y lo acariciaba. Esto es sólo una versión popular que no ha sido probada documentalmente.

Por testamento del 26 de septiembre de 1808, Don Vicente Taño Alcalá y su señora dejaron todos sus bienes a su hijo adoptado, Manuel Taño, con la condición de que se casara con cualquiera de las sobrinas de los testadores. Pero el año 1821, después de la muerte de Don Vicente, Manuel Taño, siguiendo los dictados de su corazón, no cumplió la condición testamentaria y se casó con María Capote. Entonces, los sobrinos de los testadores, creyéndose los herederos legítimos, reclamaron judicialmente los bienes de su tío, y después de un largo pleito, que perdieron, el hijo adoptado quedó en posesión del patrimonio de su protector y padre adoptivo.

Manuel Taño fue concejal del Ayuntamiento de Los Llanos, pero el alcalde, posiblemente con el fin de humillarlo, le ordenó que condujera un reo desde la cárcel de Los Llanos a la de Santa Cruz de La Palma. Al no presentarse para dar cumplimiento al citado mandato, el alcalde envió un cabo y dos soldados con el fin de llevarlo detenido por su desobediencia, pero la orden no puso cumplirse porque Manuel Taño les manifestó que estaba en cama porque se encontraba enfermo, y de esto fueron testigos los enviados del alcalde.

Como consecuencia, el alcalde mandó, por segunda vez, cuatro soldados, un sargento y un cabo con instrucciones de que buscaran cuatro paisanos que levantaran a Manuel Taño de la cama y lo condujeran a la cárcel por no haber obedecido su primera orden.

A pesar de las amenazas del sargento, Manuel Taño no se levantó de la cama, y dijo que lo trasladaran en la misma junto a su mujer, que se encontraba acostada con él, pues esta segunda presentación de los soldados se había hecho a altas horas de la noche.

Al tener el alcalde noticias de los sucedido, denunció los hechos al Juzgado y, celebrado el juicio, la sentencia fue totalmente absolutoria para el denunciado, conminándose en la misma al alcalde para que en lo sucesivo se abstuviera de estar molestando a Manuel Taño.

[*El Paso}> Datos sobre genealogía de la familia PADRÓN, de El Paso (La Palma, Canarias)

24-05-2006

Carlos M. Padrón

Comenzando con FRANCISCO PADRÓN VERGARA quien nació en El Paso (La Palma, Canarias) en 1760.

Origen general del apellido ‘Padrón’

Los reportes que sobre los orígenes del apellido PADRÓN dan «The Historical Research Center» (Centro de Investigaciones Históricas) de Inglaterra, y su equivalente español, dicen textualmente lo siguiente:

Son escasas y confusas las noticias que hemos encontrado sobre el origen del apellido PADRÓN; algunas llevan a creer que es gallego y que tuvo su cuna en la villa de Padrón, cuyo nombre tomara, perteneciente a la provincia de La Coruña; otras, recogidas por serios autores, aseguran que su origen es asturiano y que su primitivo solar radicó en la ciudad de Oviedo.

El caso es que, por haber pasado en tiempos muy antiguos de una región a otra, no quedó muy bien determinada su procedencia.

Se ha comprobado, sin embargo, que algunos caballeros de este linaje se trasladaron de Asturias a Portugal, estableciéndose en Lisboa y emparentando en esta ciudad con nobles familias, principalmente con la de Acosta en virtud del casamiento de Pedro Padrón Salgado de Acosta con doña Leonor de Acosta, hija de Alejo de Acosta y nieta de Fulgencio de Acosta, Capitán General que ganó a costa y torre de Belén que estaba en Lisboa y que había sido construida precisamente por la familia Padrón.

Esos Acosta parece que en su origen fueron hijos de un monarca portugués, según se justificó en la información de nobleza que en la villa de Valverde (en El Hierro, Canarias) practicó en 1969 el capitán Manuel de Acosta Padrón Frías y Espinosa, Regidor Decano del Cabildo de la Isla del Hierro.

El antes mencionado Pedro Padrón Salgado, que era Familiar del Santo Oficio, se avecindó con su esposa en la isla de La Palma (Canarias), pasando después a la del Hierro en donde obtuvo en cabezas de Pedro González, fidalgo portugués casado con una hija del mencionado matrimonio llamada doña Francisca Pérez Padrón Acosta, importantes datas de tierras por donación de los Condes de la Gomera, señores de la isla, bienes que formaron en adelante el patrimonio de la familia Padrón que gozó en todo tiempo, dentro y fuera de la isla de El Hierro, de los privilegios propios de hijosdalgos notorios de sangre, según el fuero de España.

En varias ocasiones probaron los Padrón su hidalguía y nobleza notorias, siendo amparados y confirmados en ellas no sólo por los Alcaldes Mayores, jueces ordinarios de la isla del Hierro, sino también por los Corregidores de Tenerife y La Palma.

Etimológicamente el vocablo PADRÓN viene del latín ‘patronus’ (patrón) que a su vez deriva de ‘pater’ que significa padre.

Hay para este apellido dos escudos o blasones de armas. Uno muestra, en oro, una encina de sinople, y un jabalí, al natural, al pie del tronco de la encina; como timbre, tiene tres plumas de avestruz. El otro muestra un campo de gules y, sobre terraza de sinople, una torre de plata aclarada de tres puertas y dos ventanas en azur, y sumada de un águila de plata coronada en oro; en la puerta del centro, una llave de oro.

Y hasta aquí lo que dicen los centros de investigaciones históricas.

Origen del ‘Padrón’ de El Paso

Sin embargo, una cosa es el origen del apellido como vocablo y otra es su origen como etnia.

Sobre este último, en 1959 recibí en Santa Cruz de Tenerife detalles de las investigaciones que, para averiguar su propio origen, había efectuado, según se me dijo, Sebastián Darias Padrón, sacerdote que para entonces trabajaba en el obispado y se dedicaba además al periodismo.

Los detalles —que me llegaron a través de un compañero mío de trabajo, casado con una prima de Sebastián— son los siguientes:

Cuando La Palma fue la isla de mayor importancia comercial de Canarias porque en ella recalaban los barcos que hacían la travesía entre Europa y América, se estableció en Santa Cruz de La Palma, capital de la isla, una familia de comerciantes holandeses que alcanzó notable prosperidad. Tuvieron una hija a la que llamaron Mercedes.

El capitán de un barco mercante holandés que frecuentaba la ruta antes descrita se enamoró de Mercedes, pero los padres de ella se opusieron a esta relación porque querían para su hija un partido mejor que el representado por un marino.

Ante tal oposición, y como casi siempre suele ocurrir, el empeño de los enamorados aumentó, y un buen día el capitán mercante holandés raptó a Mercedes y se la llevó a vivir a Puerto de La Cruz, en Tenerife. Y para reducir las posibilidades de que se les encontrara, ambos dejaron de lado sus respectivos apellidos holandeses y adoptaron el de PADRÓN que, además de ser común en Canarias, tenía entre sus significados etimológicos el de patrón, que aplicado a la vida marina correspondía a quien dirigía un barco, y no otro era el oficio del holandés raptor.

Según esto, los descendientes de Mercedes y el marino holandés son los antepasados de Sebastián Darias Padrón y los nuestros, y varios de ellos regresaron a La Palma, atraídos tal vez por la prosperidad de la isla, y se establecieron en Las Breñas desde donde algunos miembros pasaron luego a El Paso.

Tal vez Sebastián Darias Padrón hizo esta investigación intrigado por la existencia en Canarias de otras ramas Padrón que no parecían, ni tampoco decían, tener parentesco alguno con la suya, lo cual quedaría explicado de ser cierto lo aquí contado, como también quedaría explicado el hecho de que en nuestra rama Padrón abunden los rasgos físicos de origen de centro y norte de Europa (pelo rubio, piel blanca, ojos claros, etc.) que resultan extremados en el caso de los descendientes, pelirrojos algunos, de Juan y Mercedes Padrón, que eran parientes.

escudo del apellido padrÖn

El segundo de los escudos arriba mencionado