DEL RECUERDO
No ves que ya no cantan alegrías
alondras a la luz madrugadoras.
No le pidas al arpa sinfonías
que vuelvan del pasado que hoy añoras.Lo pasado pasó, y están vacías
de ilusiones, de amor, mis largas horas.
No brotan sino triste melodías
del silencioso corazón que adoras.Un manto de quietudes nos envuelve
para la espera lenta y angustiosa
que al porvenir eterno nos devuelve.No cantes inconsciencias recordadas
en esta tarde inmensa y ambiciosa
en que andamos las últimas jornadas.
Categoría: El Paso. Hechos destacados
Hechos, imágenes o escritos —en prosa o poesía, y míos o de otros pasenses— acerca de El Paso, sus fiestas, su historia, sus gentes, sus costumbres…
[*El Paso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Pobreza
POBREZA
Puerto de la puerta abierta
cansado ya de esperar,
ni siquiera estás alerta:
toda tu prisa es bogar.Está la mar tan desierta
que sólo sabes llorar,
y por esa mar despierta
nadie te viene a buscar.Marineros pescadores
pescados por la pobreza,
pescan del mar sus rigores,
y en un rincón olvidado
flota un halo de tristeza
sobre un velamen arriado.
[*ElPaso}– El Alma de Tacande sí vagó
NotaCMP.- Para mejor entender lo que sigue, recomiendo leer antes,
La leyenda del “Alma de Tacande” / José Pérez Vidal (1/4): Introducción y contexto geográfico
La leyenda del “Alma de Tacande” / José Pérez Vidal (2/4): El lugar de los hechos
La leyenda del “Alma de Tacande” / José Pérez Vidal (3/4): Historia del “Alma de Tacande”
La leyenda del “Alma de Tacande” / José Pérez Vidal (4/4): Cantares del “Alma de Tacande”
***
14/11/2007
Esther R. Medina
La misteriosa leyenda de Tacande tiene personajes reales. La investigadora María Victoria Hernández ha demostrado documentalmente que los protagonistas de los extraños sucesos que acaecieron en un caserío de El Paso (La Palma) en 1628 existieron.
Cuenta la leyenda de El Alma de Tacande que lo ocurrido el 30 de enero de 1628 en una vivienda rural de El Paso es «un hecho que al orbe pasma». En esa fecha, una mujer regresó del más allá y protagonizó una serie de fenómenos extraños que se prolongaron durante 87 días. A lo largo de ese tiempo, los moradores de la casa escucharon, cuando caía la noche, una voz femenina arrullando a un niño que lloraba, dulces cantos y sonidos de castañuelas. También comprobaron cómo la cuna en la que dormía el pequeño de la vivienda se mecía sola.

María Victoria Hernández muestra los documentos sobre la leyenda de El Alma de Tacande.
Después de 87 angustiosas noches, el ente invisible habló y dijo que era Ana González, una mujer de la familia que había muerto en 1625 en el parto de su hijo Salvador, criatura que sí logró sobrevivir. Estos inexplicables acontecimientos dieron cuerpo en La Palma a la “Leyenda de El alma de Tacande”, que ahora, casi 400 años después, con los hallazgos documentales, se convierte en historia.
Investigación
María Victoria Hernández, abogada, investigadora y cronista oficial de Los Llanos de Aridane, ha logrado documentar a los personajes de una de las leyendas palmeras más famosas. La semana pasada localizó en el Archivo Lorenzo Mendoza un índice bautismal en el que estaba incluido el pequeño Salvador, hijo, según el documento, de Ana González y Juan Pérez.
El niño fue bautizado el 12 de septiembre de 1625. En la iglesia de Los Remedios, Hernández encontró el asiento original del documento bautismal de Salvador y la partida de matrimonio de su madre, que se casó el 14 de septiembre de 1611 con Juan Pérez.
“Siempre he creído que algo extraño ocurrió”
El alma de Ana González, según la tradición popular, estuvo vagando por la casa de Tacande durante 87 días, hasta que por fin descargó y pidió a sus familiares que cuidaran de su hijo Salvador y que cumplieran las promesas que ella había dejado pendientes. Ana falleció en 1625 y su alma en pena se presentó tres años después de su muerte.
María Victoria Hernández ha descubierto que Ana tuvo, además de Salvador, otros hijos bautizados con los nombres de Juan, Luis, María y Beatriz. Y por primera vez se tiene constancia de que contrajo matrimonio.
«Llegué a pensar que era madre soltera, porque en la leyenda no se cita nunca al marido», señaló ayer María Victoria Hernández en la presentación pública de los documentos.
Según dijo, el suceso de Tacande trascendió las fronteras insulares, pues «El sobrino de Ana, Andrés, fue trasladado a Las Palmas de Gran Canaria para ser interrogado por el obispo Cámara y Murga, y en el famoso sínodo de 1629 se pidió a todos los sacerdotes de Canarias que dieran misas por el descanso del alma de Tacande», y «Siempre he creído que algo extraño pasó en la casa», sostiene la investigadora palmera.
Los documentos hallados, dijo, no matarán la leyenda; muy al contrario, «seguirá corriendo, y más gente querrá conocerla». Ayer adelantó que sigue investigando sobre la familia de Ana González y que escribirá un libro sobre la estremecedora historia.
Canarias 7
[*ElPaso}– Personajes de mi pueblo, disminuidos pero no olvidados: Introducción
En los varios artículos que bajo el título común de “Personajes de mi pueblo, disminuidos pero no olvidados:…” me propongo publicar, daré detalles de algunos que en la década de los ’50, que es la que más recuerdo de mi pueblo de El Paso, eran tenidos por bobos. Personajes con cuya casi diaria presencia crecimos en El Paso los de mi generación. Personajes con retraso mental, síndrome de Down, y sabe Dios qué otras afecciones, que les ganaron el epíteto común de bobos pero a los que recuerdo con afecto como parte que fueron de la cotidianeidad de mi infancia y adolescencia, y de la formación que en el pueblo y del pueblo recibí.
Y es que los más de esos llamados bobos, y víctimas de otras taras, jugaron un buen papel en la educación de los niños y muchachos de entonces, al menos en la mía y en la de otros varios, pues nuestros padres no hicieron nunca escarnio de ellos, y nos prohibían terminantemente que lo hiciéramos nosotros porque, nos decían, esos desgraciados disminuidos no tenían culpa de ser como eran, y antes que burla merecían compasión y que se les tomara como ejemplo para que apreciáramos más el valor de la inteligencia, de los estudios, de la decencia, de ser digno de respeto, y de una buena educación.
De haber contado yo entonces con una cámara fotográfica les habría tomado fotos a todos los que en próximos artículos mencionaré. Serían fotos de mala calidad, pero al menos servirían para ilustrar algo del físico y la personalidad de ellos. Pero mi primera cámara fotográfica la compré en 1958, cuando ya no residía yo en El Paso.
Pero Wifredo Ramos —el artista, escultor, tallista, Cronista Oficial de la Ciudad de El Paso, etc., pero quien, por sobre todo eso, es para mí el gran y querido amigo—, se encargó de hacer dibujos que ponen de manifiesto los rasgos más característicos de algunos de estos personajes; dibujos que incluiré en el artículo correspondiente, y así, y gracias a Wifredo Ramos, algo de de los personajes en cuestión traerá recuerdos a algunos pasenses y fijará un recuerdo en otros, haciendo que su paso por la vida perdure un poco más, se “inmortalice” un tanto en el tiempo.
Si es cierto que la inmortalidad es la condición mediante la cual perduramos en el recuerdo de otras personas, al menos gracias al mío serán inmortales estos personajes —unos más que otros— mientras yo viva. Y, paradójicamente, a veces caigo en cuenta de que han pasado años y más años sin que yo haya recordado para nada a otros a quienes la gente tenía, y ellos se tenían a sí mismos, como muy importantes y distinguidos.
[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Tú siempre
NotaCMP.- Poema dedicado a la Virgen de El Pino, al igual que estos otros, que ya he publicado:
lo cual demuestra la devoción que el poeta sentía hacia esta advocación de la Virgen María.
TÚ SIEMPRE
Desde Nambroque a la abismal Caldera
volcanes en cadena te llamaron,
y los montes erguidos en espera
a tu trono celeste aguzaron.Y por ser nuestra Madre verdadera,
las madres de este valle te aclamaron:
te ven sobre esta inmensa cordillera
sonriendo a los hijos que te amaron.Tú siempre descendiendo y descendida
en las nubes del cielo volanderas
de los duelos del mundo conmovida.Tú siempre entre volcanes, ígneo amor
que abre rosas a eternas primaveras
nacidas entre espinas de dolor.Tú siempre en el pino de los pinos
que compendia el pinar de los pinares,
en los bosques que bajan a los mares
y en la cumbre de todos los caminos.Tú siempre intercesora en los destinos
infundiendo consuelo a los pesares.
Tú siempre en oraciones y cantares
que brotan de los labios peregrinos.Tú siempre en verdes altos de esperanza
llamando a las alturas tu Pureza
con la fe viva que hasta Dios alcanza.Tú siempre en nuestra noche desolada
presente en las angustias del que reza
para mandar al Cielo su llamada.
[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Puerto de Tazacorte
PUERTO DE TAZACORTE
I
Triangulo en el mar sentado
bajo el abrazo del Time
donde el barranco te oprime
descarnando tu costado.Por las olas azotado
con agua el mar te redime
mientras tu pasado gime
glorias de El Puerto olvidado.El muelle es nuevo, y ya en ruinas:
rompen las marinas
el escollo a su corriente,mientras las cuevas colgadas
están arriba asomadas
sobre la roca saliente.II
Casas pobres, asombradas
por el Time dominante,
que en amenaza insultante
está lanzando pedradas.Casas al mar entregadas
en una ofrenda constante
sobre el barranco inquietante
con sus aguas despeñadas.Te constriñen amarguras.
triangulares desventuras
sepultan tus flores mustias.A lo alto miras y esperas,
y ves entre plataneras
la Virgen de las AngustiasIII
En ti acaba la Caldera
que se vacía en el mar,
en ti la vida es espera
que se ha marchado a pescar.Cada nueva primavera
te besa para soñar.
¡No sé por qué en tu rivera
yo me quisiera embarcar!Por el sueño que viví,
partir muy lejos de aquí
en una frágil barquilla.y traerte la ilusión
que se fue a San Borondón
sobre la encantada quilla1955
[ElPaso}– ‘Dándole vueltas al viento’ / Poemas de Antonio Pino Pérez: Del desierto a la selva
En del complejo montañosos llamado Cumbre Vieja destaca el pico Bidigoyo —también llamado por algunos Birigoyo, Virigoyo, etc.. Personalmente, y después de consultas al respecto, he optado por Birigoyo—: la montaña arenosa, desértica y cónica que se ve en esta foto.

En su base está el llamado Llano de los Jables, en el que las leyendas de antaño situaban danzas de brujas y oscuros aquelarres, y que por eso algunos llamaban también Llano de las Brujas. Hoy día, y gracias a la reforestación a que alude el bello poema que sigue, en esa zona, por años desértica, hay un bosque de pinos al que se ha dado en llamar El Refugio —o también, y tiempo atrás, La Repoblación— parte del cual se ve en esta otra foto tomada, según parece, desde el Birigoyo.

Carlos M. Padrón.
***
DEL DESIERTO A LA SELVA
A D. José Miralbés Marco, con afecto y gratitud
I
Arriba, donde el cielo se confunde
con el gris de la tierra desolada,
y Bidigoyo entre las nubes hunde
su cabeza volcánica apagada.Donde posan las nieblas compasivas
arropando desnudos arenales,
donde vuelan las aves fugitivas
huyendo de los duelos invernales.Arriba, en las alturas ambiciosas,
en los caminos de la Eternidad,
junto a humeantes ruinas silenciosas
y en el imperio de la soledad…Arriba, en el desierto encubridor
de graznidos de cuervos y corujas
que vieron en las noches con pavor
el medroso aquelarre de las brujas.En lo más alto de la Cumbre Vieja,
que era paso obligado de viajeros,
donde aún se escucha la inmortal conseja
que dictaron los viejos agoreros.Arriba, entre ruinosos matorrales,
lava revuelta y piedra calcinada.
Arriba, entre los mustios helechales
por la mano del hombre fue plantadaen jornada febril y agotadora
la selva, la oración de los pinares,
por donde un pueblo que es creyente, implora
y sube a las regiones estelares.II
Allí sólo crecía el pobre helecho
sobre un oasis de la arena obscura,
y algún brezo luchaba contrahecho
robándole consuelos de verdura.Caminos polvorientos, arenales
atormentados bajo un sol de alturas,
que ciega con sus luces las visuales
y acaricia con rojas quemaduras.Allí es donde unos hombres concibieron
fecundar los estériles eriales,
y con la tierra negra se fundieron
para arrancarle gritos forestales.La lucha fue tenaz y fue porfiada,
pero allí estaban hombres de tesón,
que nunca han vuelto atrás con la mirada
ni jamás traicionaron su misión.Firmes estaban los héroes sin nombre
en lucha con la tierra virginal
que se entregó al quehacer del hombre
abriéndole su entraña maternal.III
Calor o frío. Las arenas muertas,
la brisa juguetona, el huracán.
Planicies desoladas y desiertas,
y la fe en lo más alto del volcán.Se arrojaron semillas por el suelo.
Los pinos se trajeron y plantaron.
No quiso darles su favor el cielo,
y el estío y los vientos los secaron.Pero no cede el hombre, no claudica.
Tiene temple y firmeza y tozudez:
El cetro de la tierra no se abdica;
los pinos vestirán su desnudez.Y a la lucha de nuevo con más brío,
a sembrar y plantar con fe creciente:
contra el viento y el sol y contra el frío
arrojaba en los yermos la simiente.Los grajos devoraban los sembrados,
sepultan las arenas arbolitos.
Otros murieron bajo el sol quemados,
y algunos por el viento están marchitos.Pero no importa: “Sembraré incansable”,
la voz del sembrador gritaba alerta.
“Yo sueño con un bosque impenetrable
sobre esta tierra desolada y muerta”.Y con el alma estremecida, inquieta,
nuevos procedimientos se idearon
hasta el hallazgo del hoyo poceta,
la cuna en que los pinos se salvaron.¡Adelante! Si abajo desconfían
y dudan y murmuran y critican,
los de aquí arriba, porque en Dios confían,
estas muertas arenas resucitan.Y a la fuerza de trabajo y de constancia,
el pinar en la tierra está arraigado.
Ya se percibe la sutil fragancia
del primer arbolito perfumadoIV
Ya crecen por doquier de mil maneras.
Continúa la ruda plantación,
y saludan las nuevas primaveras
sus verdes de esperanza y redención.Y pueblan ya las aves de alegría
la espesura gozosa de los pinos,
deshaciendo en raudales de armonía
la dulce melodía de sus trinos.Ya está logrado el forestal empeño,
la prodigiosa, la soñada selva
de la que el hombre fue su autor y es dueño
hasta que Dios en su poder resuelvael final providente que le espera.
Si sepultó en desiertos arenales
la selva natural que aquí existiera
con el poder febril de sus volcanes,puede algún día devorar con fuego,
la victoriosa gloria forestal,
por Bidigoyo, ese gigante ciego,
indiferente y mudo al bien y al mal.Y anota en tu memoria, caminante:
Siempre la tierra se ha entregado al fuerte,
y por ser madre, con amor gigante
engendra vida de su propia muerte.(Composición escrita en 1948, en El Refugio de la Cumbre Vieja, con motivo de haberse realizado una importante repoblación forestal).
[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Se fue Domingo
SE FUE DOMINGO
En la muerte del poeta Domingo Acosta Guión.
De ritmos y armonías todo lleno,
la hora se cumplió de su partida,
y se marchó soñando, y hondo y bueno,
sin la caricia de una despedida.Silencioso de afanes y sereno,
buscando siempre la inmortal medida
pasaba deshojando dulce y pleno
el dolor indecible de su vida.Domingo, el gran cronista de La Palma,
festivo como el día de su nombre,
se nos dio todo entero en cuerpo y alma.Y al no poder decir lo más sentido,
amargo y torturado y triste, el hombre
se fue a cantarlo en lo desconocido.1959
[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Silencio
SILENCIO
Nunca tuve palabras con que amarte,
ni promesas, ni risas, ni canciones,
pues sólo tuve un mundo de emociones
y un placer infinito al recordarte.Yo sentía en el alma, al contemplarte,
la tristeza angustiosa de no verte,
de dormirme en la noche, de perderte
sin haber acabado de mirarte.Y un día nos perdimos, sin saberlo
en el tiempo,… no supe conocerlo…
¡deshojaba el olvido mis dolores!Hoy, recordando lo que nunca llega,
mi alma en la noche misteriosa ruega
y llora en soledad muertos amores.
