[LE}— «La alto cargo», no «la alta cargo»

La alto cargo es el femenino adecuado de la expresión el alto cargo cuando se utiliza, referido a una persona, para expresar que esta tiene un empleo de elevada responsabilidad.

Uso incorrecto

• Están en contacto con el consulado de Corea del Sur para seguir la evolución de la alta cargo hospitalizada.

• Le comunicó los problemas que había para conseguir el fichaje de la alta cargo del tripartito.

• Es lo que tiene entrar en política y hacerlo como una alta cargo del Ejecutivo autonómico.

Uso correcto

• Están en contacto con el consulado de Corea del Sur para seguir la evolución de la alto cargo hospitalizada.

• Le comunicó los problemas que había para conseguir el fichaje de la alto cargo del tripartito.

• Es lo que tiene entrar en política y hacerlo como una alto cargo del Ejecutivo autonómico.

La locución nominal alto cargo está recogida en el Diccionario Académico con dos sentidos: en el primero es equivalente de ‘empleo de elevada responsabilidad’ y es siempre masculino, pero en el segundo, con el significado de ‘persona que desempeña un alto cargo’, figura como común en cuanto al género, esto es, como masculino y femenino (el alto cargo / la alto cargo).

El hecho de que toda la expresión alto cargo se considere una locución nominal común en cuanto al género hace que sus dos componentes permanezcan invariables y que sólo flexionen el resto de las palabras que con ellos concuerdan. De este modo, lo adecuado es decir la alto cargo, una alto cargo, ninguna alto cargo, etc. (y no la alta cargo, una alta cargo, ninguna alta cargo, etc.).

Cuestión distinta es alta representante, que no figura como locución en el Diccionario Académico, por lo que, en este caso, el femenino adecuado es la alta representante, con flexión también en el adjetivo. Al no ser alto parte de una locución fija, lo recomendable es que este adjetivo concuerde con el artículo en femenino: la alta representante.

Fuente

[*Otros}— Ser CANARIO / Emilia Teresa Rodríguez

Acerca del habla canaria.

Al fisgón o al curioso
lo llamamos GOLIFLÓN.
MATUPERIO es un problema
de difícil solución.

Un CHAFALLO es algo viejo
que no tiene utilidad;
también alguien despreciable
falto de moralidad.

La chusma es el GENTUALLO,
MELINDROSO es delicado,
la MESTURA es una mezcla,
y ENSOCADO, resguardado.

ZINGUANGO es quien parece
medio bobo o atontado.
DESRAMBLADO, el mal vestido,
y ZAFADO el descarado.

Al tiempo con calima
se le dice ENCALIMADO.
Con viento y lluvia menuda
lo llamamos SORIMBADO.

Si recibiste algún golpe
y te encuentras mareado,
te mueves como un TUNTÚN
o estás TUNTUNEADO.

MEJUNJE es una mezcla
de bebida macerada:
hierba luisa, ron y miel,
azúcar, canela en rama.

Brisa fuerte y resistente,
hablamos de BRISARRÓN;
CHIVICHIVI es la llovizna;
bofetada es CACHETÓN.

Es estar COMO UNA CHOLA
lo mismo que estar CHIFLADO,
y a lo que está en desorden
TRAFULLADO lo llamamos.

BECERRIDO es grito fuerte,
¡AJOLÁ! es ojalá;
el mujeriego, JEMBRERO;
MANGANZÓN, el holgazán.

CHUPASANGRE, sanguijuela;
ENFUNDAR es desfondar,
y al chismoso, CULICHICHI
lo solemos bautizar.

APURARSE es darse prisa,
ALUZAR es alumbrar;
al clavo se llama PUNCHA,
y FURRUNGAR es restregar.

AGALLAS es valentía,
RUMBRENTO es oxidado;
si desaprovechas algo
decimos MALIMPIADO.

TOLLINA es una paliza,
MACHUCAR es aplastar,
y cuando hay mucho jaleo
BULLA solemos llamar.

Al caballito del diablo
se lo llama FOLELÉ.
Si tomo la última copa
ARRANCADILLA diré

Dices que estás cansado,
que no te ATOSIGUE más,
y presumes de canario
porque a la luchada ves.

Ser canario es defender
con valor y dignidad
el legado de los nuestros,
y saberlo respetar.

Es esta forma de hablar
que une mi comunidad
la manera más sublime
de sentir canariedad.

  • Fuente: Revista La Hortelana, de Casa Regional de La Palma.
    Autora: Emilia Teresa Rodríguez para su libro “En el ardor del tiempo”

Cortesía de Juan Antonio Pino Capote

Artículo relacionado

[LE}— COVID-19, nombres de ciudades y regiones italianas

Con motivo de los casos confirmados de la enfermedad del coronavirus en Italia y del aislamiento impuesto en diversas zonas de este país, se ofrecen los nombres tradicionales en español de las principales ciudades y regiones italianas que se están viendo afectadas o cuyos nombres aparecen frecuentemente en las noticias.

Asimismo, se aportan los gentilicios correspondientes, enlazados al Diccionario de la lengua española cuando la Academia incluye la entrada, o sin enlazar si se han sacado de los diccionarios de topónimos y gentilicios de Guido Gómez de Silva o de Daniel Santano y León.

— Bolonia (mejor que Bologna), boloñés 

— Emilia Romaña (mejor que Emilia Romagna), emilianorromañés

— (el) Friul-Venecia Julia (mejor que Friuli-Venezia Giulia), friulano 

— (el) Lacio (mejor que el Lazio o la Lazio), latino

— Lombardía (mejor que Lombardia), lombardo

— Milán (mejor que Milan), milanés 

— Piamonte (mejor que Piemonte), piamontés

— Trentino (también Trentino en italiano), trentino (tridentino es el gentilicio de Trento)

— Véneto (mejor que Veneto), véneto

Fuente

[LE}— «COVID-19», nombre de la enfermedad del coronavirus

La grafía recomendada para el nombre abreviado de la neumonía por coronavirus es COVID-19, no Covid-19.

Uso incorrecto

  • El Covid-19 podría extenderse a 50 países.
  • El Covid 19 sumó seis nuevas víctimas.

Uso correcto

  • El COVID-19 podría extenderse a 50 países.
  • El COVID-19 sumó seis nuevas víctimas.

La Organización Mundial de la Salud ha decidido llamar COVID-19 a la enfermedad causada por el coronavirus, y escribe este nombre con mayúsculas y con un guion antes de los dos dígitos, en línea con códigos similares recogidos en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD, por sus siglas en inglés). Hay que destacar que esta identificación se aplica a la enfermedad, no al virus, que sigue siendo 2019-nCoV.

No obstante, si en un texto general se desea lexicalizar esta denominación pasándola a minúsculas, lo adecuado es no dejar la inicial mayúscula porque se trata de un nombre común de enfermedad: covid-19. El guion forma parte del nombre establecido y nada impide conservarlo, pues, como explica la Ortografía académica, «en aquellas piezas léxicas constituidas por una combinación de segmentos de cifras y letras se han venido separando tradicionalmente dichos segmentos con guion». En cambio, no es adecuada la grafía Covid-19, en la que se mantiene la mayúscula inicial como si se tratara de un nombre propio.

[Hum}— Soneto de las vísceras

De Baldomero Fernández Moreno (1886-1950)

Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.

Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos…
Yo soy un sapo negro con dos alas

Cortesía de Antonieta Rodríguez

[LE}— Las formas «repatria» y «repatría» son válidas en español

El verbo repatriar se puede acentuar como anunciar o como enviar, por lo que resulta adecuado escribir tanto repatria como repatría.

En los medios de comunicación aparecen frases como las siguientes:

• Singapur repatría a 92 ciudadanos desde Wuhan por el coronavirus.

• México repatria a ciudadano que residía en Wuhan.

• Una ONG denuncia que España repatría a personas malienses a Mauritania.

Según el Diccionario Panhispánico de Dudas, la conjugación de repatriar admite dos acentuaciones distintas: puede conjugarse y acentuarse como anunciar (repatrio, repatrias o repatria, igual que anuncio, anuncias y anuncia) o siguiendo el modelo de enviar: repatrío, repatrías, repatría, igual que envío, envías y envía.

Así pues, los tres ejemplos anteriores están adecuadamente escritos.

En cualquier caso, se recomienda optar por uno de los modelos de acentuación y no mezclar formas de ambos en un mismo texto.

Fuente

[Hum}— Plegaria senil

Señor, otórgame la capacidad para olvidar a las personas que nunca me gustaron, la suerte de encontrarme con las que sí me gustan, y la vista para darme cuenta de la diferencia.

Cortesía de Ramón López