[Opino}> Acerca del fútbol y del partido de España vs. Francia

Tras el partido del Mundial entre España y Francia, dijo Luis de la Fuente, seleccionador de España: «Nos enfrentábamos a una de las mejores selecciones del mundo, pero ellos se enfrentaron al mejor equipo»

El fútbol es el único deporte que me interesa y, desde que regresé a Canarias para quedarme, he visto un sinfín de partidos de fútbol, muchas semanas hasta 10 entre viernes y lunes, competiciones europeas, etc., pero ninguno como el de ayer ha logrado dejarme tan en evidencia la enorme complejidad de este deporte.

En los partidos que vi al comienzo del Mundial me dije que un equipo de la primera división de España ganaría a esas selecciones

¿Cómo es posible que Francia, la selección que en este Mundial liquidó sin paliativos a todos sus rivales y era considerada por medio mundo como ganadora del Mundial, haya recibido, de principio a fin, un baño de España? No he encontrado explicación válida a ese fenómeno; tal vez es la que da Luis de La Fuente: un equipo vs. una selección.

[SE}> Séneca: «Gran parte de la vida se escapa a quienes obran mal, la mayor parte a quienes no hacen nada, y toda a quienes se dedican a otra cosa»

Séneca: «Gran parte de la vida se escapa a quienes obran mal, la mayor parte a quienes no hacen nada, y toda a quienes se dedican a otra cosa»

¿Sientes que los días se te escapan de las manos? El filósofo estoico Séneca descubrió hace dos milenios las tres trampas cotidianas que devoran nuestro tiempo y destrozan nuestra paz mental

[SE}> ¿Donde está el epicentro? / Soledad Morillo Belloso

29-06-2026

Soledad Morillo Belloso

¿Donde está el epicentro?

El epicentro del desastre no está donde los geólogos trazan líneas, calculan tensiones o nombran placas. Está en otro punto, más turbio y más cruel: en la fractura humana. Allí nace todo. En esa hendidura que se abre cuando la irresponsabilidad se convierte en hábito, cuando la desidia se normaliza, cuando la incompetencia se vuelve la única política sostenida en el tiempo.

La tierra sólo cumplió con su viejo oficio: acomodarse, crujir, liberar un susurro mineral que viene de eras. Lo que pulveriza ciudades no es ese movimiento, sino la cadena de negligencias que lo precede: advertencias desoídas, informes enterrados, técnicos desplazados por aduladores de oficio y corruptos profesionales, obras levantadas con materiales que se deshacen al tocarlos. Esa es la falla verdadera, la que no aparece en ningún mapa porque no es geológica: es moral, y lleva años activa.

Ese epicentro es una boca negra que devora todo lo que debería sostener a un país: previsión, responsabilidad, decencia. Se abre cada vez que un funcionario decide que el riesgo es “exageración” o “pavosería”, que la urgencia es un invento, que la prevención es un lujo “prescindible”. Mientras las placas tectónicas se mueven como siempre, la placa humana —la que debería resistir— se deshace, corroída por soberbia, ignorancia y corrupción que se filtra como ácido en cada estructura.

El desastre no comienza con el temblor. Comienza mucho antes, cuando la incompetencia se vuelve rutina, cuando la improvisación se celebra como astucia, cuando la mentira se convierte en reglamento. Nace cuando quienes deben proteger se esconden, cuando quienes deben prever apuestan a la suerte, cuando quienes deben actuar se dedican a fabricar excusas.

El verdadero epicentro es una grieta que atraviesa instituciones, calles, conciencias. Una grieta que no se tapa con discursos ni con reconstrucciones apresuradas. Una grieta que late bajo los pies, esperando el próximo descuido, la próxima omisión, la próxima tragedia que ya estaba anunciada desde hace años.

El desastre no nació del suelo: nació de quienes lo pisaron sin asumirlo. La tierra sólo avisó; la ruina la firmó la mano humana.

El desastre no vino del subsuelo: brotó de la grieta moral de quienes debían sostener y libérrimamente escogieron soltar.

Soledadmorillobelloso@gmail.com

[MS}> Ratones ciegos que vuelven a ver: la esperanzadora investigación con prótesis moleculares

Ratones ciegos que vuelven a ver: la esperanzadora investigación con prótesis moleculares

«Estas moléculas no curan la ceguera, pero son sorprendentemente eficaces a la hora de restaurar la visión mediante un enfoque muy sencillo», afirma el colíder del proyecto

[LE}> «Recepcionar», uso adecuado

06-07-2026

Recepcionar no es un mero sinónimo de recibir, por lo que conviene conocer los contextos en que se usa este verbo.

Uso no recomendado

  • El patio del colegio recepcionó a todo el alumnado para una acción compartida.
  • A su llegada a la plaza, recepcionaron a todos los niños, que pudieron subir al escenario a saludarles.
  • La secretaria ha recepcionado a los asistentes y ha agradecido la presencia de los ponentes de la jornada.

Uso recomendado

  • El patio del colegio recibió a todo el alumnado para una acción compartida.
  • A su llegada a la plaza, recibieron a todos los niños, que pudieron subir al escenario a saludarles.
  • La secretaria ha recibido a los asistentes y ha agradecido la presencia de los ponentes de la jornada.

El verbo ‘recepcionar’ es, en primer lugar, propio del ámbito administrativo, donde se emplea para hablar, bien de aquello a lo que se da entrada o cuya entrada formal se registra («Son los dos enclaves donde se recepciona la ropa»), bien de algo cuya entrega se acepta formalmente, como una obra («La Junta ya recepcionó el nuevo centro de salud»), según el Diccionario panhispánico de dudas.

También es apropiado ‘recepcionar’ en alusión a una radio o una televisión que recibe ondas de transmisión, empleado así en algunos países («Recepcionaban las señales analógicas»). Finalmente, designa en deportes la acción de recibir y controlar la pelota que otro jugador pasa.

Estos casos concretos contrastan con el uso de ‘recepcionar’ como un simple equivalente de recibir o atender, que se desaconseja, conforme a la anterior obra citada.

Fuente

[IT}> El FBI localiza y detiene a un hacker gracias a una función oculta de Windows que casi nadie conocía 

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Microsoft apenas menciona este identificador en su documentación pública y no explica cómo funciona fuera de este caso.

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Tal dia como hoy de hace 564 años se produjo el episodio clave en el gran pleito sucesorio del siglo XV en este reino cuyo desenlace final marcó el inicio del Estado moderno en España