La población de grajas en La Palma permanece estable en los últimos 15 años
La actualización del censo de esta especie representativa de la fauna palmera estima la presencia en la isla de entre 2.700 y 2.800 aves
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Cámper, con tilde y en redonda, es una adaptación apropiada en español para designar un tipo de vehículos destinados al uso campista, y camperizar es un verbo derivado adecuadamente de ella.
Uso no recomendado
Uso recomendado
Cámper es la adaptación del anglicismo camper van (‘furgoneta campera’, aproximadamente) y está recogida en el Diccionario de americanismos como sustantivo masculino: un cámper. No obstante, puesto que designa un tipo de furgoneta, también es posible su uso como femenino: una cámper nueva, esta cámper es antigua.
De acuerdo con las reglas de acentuación, lo adecuado es escribirla con tilde, ya que se trata de una palabra llana terminada en consonante distinta de ‘-n’ o ‘-s’. Su plural es cámperes, siguiendo las pautas de formación que rigen las palabras acabadas en -r, como de cáncer, cánceres o de mártir, mártires.
En cuanto a camperizar, es un verbo bien construido por medio del sufijo ‘-izar’ a partir del sustantivo cámper. Se emplea para referirse a la transformación del vehículo en un espacio habitable.
Un viejito judío tenía un perro, al que llamaba Moshe, que fue su única compañía por cerca de 15 años, pero, lamentablemente, el perro se murió. El viejito estaba tan unido a su perro que fue a ver al rabino y le preguntó si podría decir kaddish (una oración) para su difunto perro.
El Rabino le contestó:
—Sr. Bernbaum, usted sabe que somos una congregación ortodoxa. Kaddish es sólo para humanos, no para animales. De todas formas —continuó el Rabino—, hay una nueva congregación reformista a unas dos cuadras más abajo. Vaya y pídales que le digan kaddish por su perro. Tal vez ellos sean lo suficientemente mishigenes (locos) como para hacerlo.
El viejito le agradeció y le hizo una pregunta más:
—¿Supone usted también que ellos van a aceptar mi donación de 75.000 dólares en memoria de mi pequeño perrito Moshe?
—¡¡Alto ahí!! —gritó el Rabino— ¡¡usted no me dijo que el perrito era JUDÍO!!