Juan y María se encontraron por primera vez en la playa. Se miraron, se enamoraron, y, muy rápido, se casaron. En la noche de bodas, Juan le dice a María:
– Querida, de hoy en adelante te llamaré Eva. – ¿Por qué?, preguntó María. – Porque eres mi primera mujer – Bueno, qué bien. Pero entonces yo te llamaré Peugeot – ¿Y por qué Peugeot? – ¡Porque eres el número 406!